¿Tiene Di-s un lado femenino?

¿Tiene Di-s un lado femenino?

Siempre que nos referimos a Di-s, lo hacemos en género masculino.Sin embargo, él está por encima de todo límite

¿Por qué Di-s siempre es referido en sexo masculino? Lo llamamos Nuestro Padre, nuestro Rey, y siempre es “Él”. Obviamente Di-s no es un hombre. ¿Por qué el judaísmo perpetúa esta dominancia masculina patriarca?

De hecho, Di-s trasciende todo género. Siendo la fuente de toda vida, Di-s alberga tanto género masculino como femenino. Esto está reflejado en nuestras plegarias. A veces llamamos a Di-s en aspecto femenino, y a veces en su aspecto masculino. Depende del contexto.

De hecho, nos referimos a Di-s en femenino en una de las plegarias más populares: “Lejá Dodi”. Cada viernes a la noche, recibimos a la “Novia Shabat”, y a la “Reina Shabat”. ¿Quién es esta novia real? Es la Shejiná, la Divina Presencia, femenina que desciende en este día de descanso. ¿Por qué Di-s es femenino en esta plegaria, mientras que en la mayoría de las plegarias es masculino?

Para responder a esto, analicemos una básica referencia entre masculino y femenino. Conozcamos a Brenda y Mike.

Mike llega a casa luego de un estresante día de trabajo. Brenda percibe su mal humor.

Brenda: ¿Qué sucede Mike? ¿Está todo bien?

Mike: ¿Eh?

Brenda: ¿Qué te está molestando?

Mike: Nada

Brenda (ofendida): ¿A qué te refieres con nada? Yo veo que hay algo malo. ¿No te importo lo suficiente como para compartir tus sentimientos?

Mike: ?????

Brenda se ha olvidado que los hombres sólo comparten sus problemas cuando piensan que puedes ayudarlo a encontrar una solución. De lo contrario, ¿Para qué cargar a otro con sus problemas? Siendo que Mike siente que sus temas en el trabajo no le conciernen a Brenda, se los guarda para él mismo. Ella no le puede aconsejar, así que él intenta solucionarlo por sus propios medios. Mientras tanto, ella se siente abandonada y no involucrada, porque las mujeres comparten sus problemas no para encontrar una solución, sino sólo para compartirlos y sentirse acogidas y amadas. Ella no planeaba aconsejarle nada, sólo quería estar allí para él. Pero los hombres no entienden eso.

Ahora, demos vuelta las cartas. Otro día, Brenda llega a casa del trabajo, y antes de que Mike le diga algo ella le dice:

Brenda: He tenido un día tan estresante. Mi jefe es un animal. No puede parar de presionarme sin importarle lo que hago. Y no puedo soportar su condescendiente actitud.

Mike: Te he dicho un millón de veces que debes dejar el trabajo. ¿Por qué sigues yendo?

Brenda (frustrada): No te he pedido un consejo sobre mi carrera, te estoy contando sobre mi día. Estoy muy contenta con mi trabajo.

Mike: ?????

Lo que Mike no entiende es que las mujeres lidian con sus problemas de forma diferente a los hombres. Brenda no buscaba un consejo, ella buscaba comprensión. Todo lo que Mike tenía que hacer era escucharla con mirada comprensiva y emitir el tan tranquilizante sonido de “mmmmm”. Esta es la manera femenina de lidiar con un problema: compartirlo con alguien que le importe, y ellos al escuchar, harán que ella no se sienta mal. A los hombres les gusta aconsejar, pero las mujeres solo quieren compartir sus frustraciones para luego sentirse mejor, incluso si no cambia nada. Esto es por supuesto una generalización. Pero es muy cierto. Para un hombre, un problema precisa una solución. Para una mujer, un problema precisa ser compartido. Los hombres intentan cambiar los hechos. Las mujeres intentan cambiar los sentimientos. Los hombres intentan mejorar la situación. Las mujeres intentan sentirse mejor con las cosas de la manera que son.

Ahora veamos a Di-s. Di-s tiene modos de expresión femenina y masculina, porque Di-s es la fuente de ambos. Di-s puede ser el solucionador masculino de los problemas, o el tranquilizador femenino de las almas turbadas. En la plegaria, nos dirigimoa ambos. Depende de la circunstancia. A veces queremos una respuesta masculina de Di-s, y a veces precisamos un acercamiento femenino.

Generalmente rezamos porque hay un problema que tiene que solucionarse. Alguien está enfermo y precisa una curación, alguien está deprimido y precisa que se lo “levante”, hay gente hambrienta que precisa que se la alimente, y el mundo está lleno de dolor y oscuridad y precisa cambiarse. Sería desubicado dirigirse al lado femenino de Di-s con estos pedidos. No queremos sentirnos mejor sobre la pobreza, queremos acabarla. No queremos llegar a un trato con la enfermedad; queremos una cura. Así que le rezamos a “Nuestro Padre, nuestro Rey”, el aspecto masculino de la Divinidad. “Di-s, ¡soluciona el problema!”

Pero hay veces que no buscamos un cambio en el mundo, sino una apreciación del mismo en un nivel más profundo. En Shabat, no queremos arreglar cosas. Desistimos de la agresiva misión de mejorar al mundo a través del trabajo y la creatividad, y disfrutamos de los placeres naturales que el mundo ya tiene: amistad, familia, espiritualidad. Más que cambiar la realidad, buscamos nutrir su belleza innata.

Así que en la noche del viernes, recibimos a la Divina Presencia en la forma de “La Reina Shabat”, o la “Novia Shabat”. Es el aspecto femenino de la Divinidad que desciende en Shabat, no para resolver los problemas del mundo, sino para adentrarnos en la conciencia de que el mundo en el que vivimos ya es bello.

Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1738514/jewish/Tiene-Di-s-un-lado-femenino.htm el miércoles, 26 de nov. de 2014.

¿Creó Di-s el Mal?

¿Creó Di-s el Mal?

Pregunta:

¿Creó Di-s el mal? Es cierto que Di-s hizo todo. Por lo tanto, a pesar que es la gente quien en realidad hace el mal, Es Di-s quien debe haber creado la idea del mal. Pero si Di-s es bueno, ¿cómo pudo haber creado el mal?

Respuesta:

Aquí está la paradoja: El bien existe porque Di-s lo deseó; el mal existe porque Di-s no lo desea.

Si un humano desea algo, pero en realidad no hace nada para obtenerlo, no ocurre nada. Usted puede desear un trozo de torta, pero una torta no se materializa a menos que alguien la hornee.

Pero cuando usted es un Ser Divino, sus deseos crean la realidad. Cuando Di-s desea algo lo hace existir. Después de todo, Él es Todopoderoso; si lo desea, ¿podríamos evitar que existiera? El deseó un mundo, así que fue. Quiso el bien, así que existe.

Lo mismo se aplica cuando Di-s no desea algo: eso también se hace real. Si Di-s decide que no desea algo, entonces esa misma decisión hace que esa cosa exista. Los poderes de Di-s hacen que cree hasta lo que no desea. El mal es lo que Di-s no desea. Por lo tanto existe.

Pero el mal lo existe de la misma manera en que existe el bien. Di-s quiere el bien, por lo tanto su existencia es verdadera y eterna. El mal existe como algo negativo, algo que Di-s no desea, por lo tanto su existencia es endeble y temporal. El mal no es sino una no entidad indeseada, un camino que no debe ser tomado. Al hacer actos malvados, le damos al mal más crédito del que merece. Nuestras malas elecciones convierten al mal en una existencia más real de lo que es.

Finalmente el mal no puede prevalecer. Es un fantasma no deseado, una ilusión temporaria, una tenue fachada. Con el tiempo el mal se disipa, no importa cuan amenazador pueda parecer. El imperio de los malvados se desmoronará, las malas ideas se verán expuestas, y eventualmente el bien brillará. Eso es lo que Di-s siempre deseó, pero nos dejó a nosotros el lograrlo.

La única forma de hacer desaparecer al fantasma del mal es encender la luz del bien.

Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/971821/jewish/Cre-Di-s-el-Mal.htm el miércoles, 26 de nov. de 2014.

POR ARON MOSS
El rabino Aron Moss enseña Cábala, Talmud y Judaísmo en general en Sydney, Australia.

¿Convivencia o coexistencia? (Primera Parte)

¿Convivencia o coexistencia? (Primera Parte)

Elena Ruth Gómez*

Mucho se ha escrito sobre las Tres Culturas en la Península Ibérica, pero ¿De verdad existió esa convivencia pacífica o fue una coexistencia obligada?
En las siguientes páginas haremos un viaje en el tiempo repasando la vida de la comunidad judía desde los inicios del Islam en la Península hasta su expulsión por parte de los almohades. Conoceremos su historia a través de los grandes pensadores que dieron renombre a Sefarad y conoceremos la tragedia de la mano del integrismo, de la guerra y del poder, pues la convivencia o coexistencia muchas veces dependía de la personalidad del emir.
La llegada del Islam a la península supuso un balón de oxígeno para la maltrecha comunidad judía. Las disposiciones del rey Egica, si bien no pudieron llevarse a cabo debido al descomunal desorden del reino, facilitaron lo que algunos historiadores afirman: que hubo pactos o colaboraciones entre las distintas comunidades judías y así facilitaron la invasión musulmana. Realidad o leyenda, lo cierto es que no fueron los únicos, los witizanos y el arriano don Julián, señor de Ceuta y Tánger, también les facilitaron la entrada.
La crónica musulmana que narra la invasión del 711, la llamada Akhbar Machmua, nos informa que Kaula al-Yehudí comandaba las tropas judías y que se establecieron guarniciones israelitas en Granada, Córdoba, Sevilla y Toledo.
Y, aunque no obtuvieron un status de libertad completa, nuevos contingentes de judíos vinieron a instalarse en la península y los judíos convertidos forzosamente al cristianismo retornaron a la fe de sus padres.
Este status de libertad completa es lo que da pie a nuestro título. Era bien sabido por parte de las autoridades islámicas que tanto cristianos como judíos forman parte de la Dhimmah, y por lo tanto, a cambio del pago de ciertos impuestos, se les toleraba. Ahora bien, se les consideraba inferiores y tanto mozárabes (cristiano que habita en zona musulmán) como judíos, sufrieron parecidas limitaciones como el pago de impuestos territoriales y personales. Además, los judíos debían llevar trajes que les identificaran, no usar caballos de monta, recitar sus oraciones en voz baja y sus casas y sinagogas no podían superar determinada altura.
Como veremos más adelante, no siempre se cumplían ciertas disposiciones.

El camino hacia la plenitud
La documentación de la que disponemos los historiadores en los primeros años de la dominación árabe es escasa, sin embargo, toda la obra intelectual que se generó durante el siglo X fue tan importante, que solo una comunidad grande y fuerte podría haberla llevado a cabo.
Pero, ¿cómo se llegó a los albores del Siglo de Oro de la cultura hebrea? Para responder a esta pregunta debemos remontarnos al año 711 y escudriñar las consecuencias que tuvo para la comunidad judía.
A partir de la conquista islámica, Al Andalus se insertó en un sistema de “estados musulmanes”, donde el idioma y la religión creaban enlaces vinculantes y que permitían una comunicación fácil y directa con las escuelas babilónicas de Sura y Pumbedita y sus gaones, considerados los directores espirituales de Israel.
No en vano, los judíos andalusíes desempeñaron un papel preponderante en la difusión de la versión babilónica del Talmud. Los mozárabes en el siglo IX denominaban a estos textos “hebraica veritas”.
El emir Hisham, en la segunda mitad del siglo VIII, ordenó que todos sus súbditos asistieran a escuelas árabes para aprender el idioma. La élite aprendió árabe facilitando así los negocios y la comunicación en ese mundo tan global que era la zona de influencia musulmana, pues llegaba desde el Atlántico hasta China. Hombres emprendedores se convirtieron en hombres de negocios con caudales inmensos y un prestigio social considerable. En el campo de la cultura se produjeron obras que obtuvieron tal importancia que, sin ellas, el mundo intelectual europeo – incluso cristiano – no sería lo que ha sido.
El judío andalusí que se plasma en la poesía hebrea contemporánea es la de un hombre culto y refinado, que aúna los placeres del mundo con la religiosidad tradicional judía. Los jóvenes estudiaban junto al Talmud, poética, filosofía, medicina, filosofía, etc.
Es en la ciudad de Córdoba donde encontramos al principal protagonista de esta época, un médico y farmacéutico que fue la mano derecha de Abd al-Rahman III, viajando como su embajador. Su gran curriculum culmina con la creación de la gran Escuela Talmúdica Sefardí, siendo el responsable del esplendor cultural de los siglos XI-XII al hacer del hebreo una lengua literaria.

Hablemos de Hasdai Ibn Shaprut
Nacido en Córdoba en el 915, como médico se ganó la confianza del emir y posterior califa Abd al-Rahman III. Fue el responsable de la recepción a la embajada de Otón I, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, y de negociar el tratado comercial con Constantino VIII de Bizancio.
La reina Toda de Navarra pidió al califa la sabiduría de Ibn Shaprut para curar de obesidad a su nieto Sancho I de León.

Y por si su leyenda no llegaba lo suficientemente lejos, circuló en el siglo XI una carta atribuida a él y dirigida al rey de los khazaros, converso al judaísmo.
Su estrecha relación con las academias rabínicas de Kairwan y Constantina en el Norte de África y con las de Babilonia, hizo posible que tras el eclipse de Sura y Pumbedita, trajera a Córdoba al prestigioso maestro R. Moses Ibn Enoch. Su hijo, Enoch ibn Moses, le sucedió en el cargo de director de la Escuela Talmúdica en el 965 y siempre tuvo la protección de Almanzor durante las fuertes tensiones generadas entre los recién llegados y los antiguos maestros.
Fue en Córdoba donde se consolidó la idea de los israelitas sefardíes eran los descendientes de las tribus de Judá y Benjamín. Su prestigio crecía tanto en la órbita musulmana como en la europea.
Demos ahora un breve repaso a los más importantes de esos sabios que, bajo el auspicio de los Omeyas y Almanzor, lo hicieron posible.
Menahen Ibn Saruq (910-970) es el autor de Mahberet, la primera lexicografía hebrea. Se ha supuesto que él es el auténtico autor de la carta al rey de los khazaros.
Dunas Ibn Labrat (920?-980?) compartió con Saruq la oposición a los maestros babilónicos. Introdujo la métrica árabe en el verso hebreo, otorgando incluso delicadeza y altura a la poesía islámica culta.
No debemos olvidar que, aunque hubo poetas de “vida poco recomendable”, parafraseando a Luis Suárez, sus obras contenían emoción y viva religiosidad, aun en las profanas. Para L. Suárez, es este empeño en ignorar esta faceta esencial lo que hace muchas veces incomprensible a los historiadores el fenómeno del Judaísmo Hispánico.Los reinos de taifas: el siglo de oro
Tras la muerte de Hasdai Ibn Shaprut y la primera generación de poetas, la escuela de Córdoba tuvo un lento declive para acabar en una brusca desaparición. La segunda generación de poetas fue mucho menos brillante al estar inmersa en querellas internas y los problemas del califato.
Joseph Ibn Sutanas, discípulo de Moses Ibn Enoch tras abandonar la península se hacía eco de las persecuciones implacables que la comunidad judía sufría por parte de los árabes.
Los siguientes directores de la escuela fueron tradicionalistas y su protector ya no era la autoridad gobernante, si no un rico judío, Jacob Ibn Gan.
La comunidad se vio envuelta en las guerras civiles que estallaron tras la caída del Califato. Muhammad II se valió de ellos para garantizar a Ramón Borrel de Barcelona el pago de sus emolumentos. Por ello, los berberiscos vieron en ellos sus enemigos y sufrieron las más crueles represalias.
En la tradición histórica judía la “guerra de los berberiscos” aparece como la catástrofe definitiva que dispersó hasta entonces a la gran poderosa aljama de Córdoba. Desde aquí partió la primera y gran oleada migratoria hasta los reinos cristianos.
Sin embargo, muchos de los sabios prefirieron emigrar a las taifas, donde reyes musulmanes ofrecían un remanso de paz y donde, eficazmente, supieron sacar provecho de la sabiduría judía dentro de un ambiente de libertad intelectual.
Si bien es cierto que algunas familias volvieron a Córdoba, no se volvió a abrir la Escuela. Granada, con su importante judería volvieron a activar la de Lucena, pero Zaragoza será el centro de la sabiduría hebrea. Allí encontraremos a Ibn Gabirol, Ibn Paquda y Yehuda ha-Levi.
Ibn Negrella fue uno de tantos emigrados por la guerra de los berberiscos. Su don de idiomas y su habilidad como calígrafo y compositor en árabe llamó la atención del visir del rey Habbus de Granada. Al poco tiempo lo vemos como visir, jefe del ejército y desde 1027 príncipe (naguid) de los judíos.
Según Ibn Hayya, su aspecto era el de un árabe. Quizás por ello no tuvo de su parte a toda la comunidad judía granadina a pesar de su favorecedora política de inmigración. En 1055 le sucedió su hijo Josef, que murió en 1066 tras el estallido de la cruenta revuelta que costó la vida a numerosos judíos.
Un descendiente del rey Habbus, Abd Allah, acusó en sus memorias a Joseph de haber asesinado a judíos de la facción opuesta a él, de haber envenenado a un hijo del rey y de negociar con la taifa de Almería la rendición de Granada. El historiador J. Perez señala como causa la predicación de un alfaquí iracundo.
Las exigencias de una economía de guerra se vieron agravada por el aumento continuo de las parias (impuesto pagado a los reyes cristianos), y terminó por arruinar a la población musulmana que manifestó su descontento con motines. La guerra civil entre musulmanes y judíos en Granada solo fue un ejemplo más.
Prácticamente la aljama desapareció. Las cifras que dio R. Dozy y que fueron admitidas por el profesor Heinrich Graetz, son de 4.000 personas o 1.500 familias.
La matanza tuvo lugar en Shabbat, el 30 de diciembre de 1066.

* Licenciada en Historia por la Universidad de Murcia.

Segun tomado de, http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Mundo_Judio/61533/  el martes, 25 de nov. de 2014.

Destroy Hamas in Gaza now, urges the ‘Green Prince’

Destroy Hamas in Gaza now, urges the ‘Green Prince’
Israel’s ceasefire policy with Hamas is fundamentally mistaken, says the son of the Islamist group’s West Bank chief. It simply gives Hamas time to rearm, when it can and must be urgently uprooted
BY AVI ISSACHAROFF November 25, 2014, 12:30 pm 47
Mosab Hassan Yousef in Israel (photo credit: AP Photo/Sebastian Scheiner)

Mosab Hassan Yousef in Israel (photo credit: AP Photo/Sebastian Scheiner)Mosab Hassan Yousef in Israel (photo credit: AP Photo/Sebastian Scheiner)WRITERSAvi Issacharoff
Avi Issacharoff

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“To get to peace with the Palestinians, Israel needs to go to war against Hamas in Gaza, and fast.” That’s the view of Mosab Hasan Yousef, better known as the “Green Prince,” the son of West Bank Hamas chief Sheikh Hasan Yousef.

Mosab Yousef, who was a Shin Bet agent from 1997 to 2007, at the same time as he ran his father’s office, is well aware of the significance of what he is saying. “I know that this will sound to some people like dangerous rhetoric, a push for war, but my motivation is precisely the opposite. I’m speaking out because you can’t deal with reality by running away from it. You can’t take refuge in temporary solutions. Hamas has to be tackled at its roots, uprooted once and for all, and now is the perfect moment to deal with Hamas militarily in Gaza. The longer Israel waits,” he warned, “the more dangerous an enemy Hamas will become and the harder the battle. This is the time to initiate a war against Hamas.”
Now based in the US, Mosab Yusef is currently on a visit to Israel, and I met with him in Tel Aviv. It was five years ago that I first revealed that he was an agent assisting the Shin Bet — Israel’s most reliable source in Hamas, central to the prevention of numerous suicide bombings and attacks, and to the exposure of Hamas terror cells — and the identity of his handler, “Captain Loai,” Gonen Ben Itzhak. As we sat together near the Tel Aviv beach, his criticisms of Israeli government policy were clear and fierce.

“Don’t wait for the summer for Hamas to surprise you again,” he urged. “Hit them this winter when they’re not ready. If you can solve the problem of Hamas in Gaza, that will pave the way forward regarding the Palestinians in the West Bank and Abu Mazen (Palestinian Authority President Mahmoud Abbas), who is currently replicating methods that remind me of the days of the Second Intifada and Yasser Arafat.

The Green Prince film poster

The Green Prince film poster

“The people throwing stones and petrol bombs in Jerusalem, and carrying out terrorist attacks, think that Israel is weak. It’s precisely now that Israel needs to show its strength,” he insisted, “while also acting responsibly and avoiding harm to civilians because that serves Hamas.”

In Mosab Yousef’s view, “the policy of having a ceasefire with Hamas” since the summer’s war, and in previous lulls between conflict, “is fundamentally wrong. These ceasefires only enable Hamas to rebuild its strength, politically and militarily,” he noted.

Israel needs to “reevaluate its approach,” he said. “Hamas is not an organization with political imperatives, acting out of political interests. It is first and foremost an ideological movement, and there can be no negotiating or compromising with it. It cannot be appeased through diplomatic compromise. Israel’s leaders have found what they wrongly consider to be a magical solution through temporary ceasefires to what is actually a strategic problem — facing a foul and highly dangerous terror organization. The Israeli government needs to acknowledge its mistake and change its strategy. Negotiating with Hamas — via a third party, openly or covertly, with or without mediators — is a mistake. You are just strengthening Hamas and its strategy.”

‘You don’t understand how much the people of Gaza dislike Hamas, even hate it, and Hamas fears a protracted struggle with Israel because it does not have a real capacity to stand firm’
A convert to Christianity whose 2010 autobiography, “Son of Hamas: A Gripping Account of Terror, Betrayal, Political Intrigue, and Unthinkable Choices,” was made into an acclaimed documentary released this year, the Green Prince has changed physically over the years, almost beyond recognition. He practices yoga every day, he meditates. It’s hard to believe that this is the hulking young man who ran the office of the head of Hamas in the West Bank.

He is trying to keep a low profile on this visit to Israel, but without much success. He says people stop him in the street. “You’ve become a celebrity,” I tell him.

He tells me that the owner of a restaurant in Tel Aviv, recognizing him, asked him to come and eat at his restaurant. “He told me that he insists. I told him I just wasn’t hungry,” Mosab Yousef said with a smile.

Returning to his theme, he said he was not recommending “a major ground offensive” in Gaza “because that will just play into Hamas’s hands…

“Israel shouldn’t go into Gaza. It needs to avoid that trap. It also shouldn’t declare war. It should just attack, to make Hamas bleed and die. That’s their strategy and it’s the strategy that will defeat them. It needs to be a surprise move, targeting their top echelons. And there needs to be cooperation with Egypt, to block the smuggling into Gaza, in order to cut off their supplies of weapons and of material for making weapons.”

Once that cooperation is in place, he recommended, “start a military operation, without announcing it, targeting everything connected to Hamas, without hitting civilian targets.”

Doubtless Hamas would respond with rocket fire. But “for how long would they be able to continue firing rockets at Israel?” he asked. “If the borders are controlled, Hamas will eventually die and the Israeli public needs to know this. Still, the Israeli public will also have to demonstrate considerable patience. For this will not be a war solely involving the Israeli intelligence services and the Israeli army, but everybody.”

Arab residents of Jerusalem ‘have to make up their minds about where they want to live, in Israel or outside it. Those who live here need to show their loyalty’
His voice rising with passion, Mosab Yousef continued: “You don’t understand how much the people of Gaza dislike Hamas, even hate it, and Hamas fears a protracted struggle with Israel because it does not have a real capacity to stand firm. That’s why the effort has to be focused on their leadership and on their military wing. Make the lives of the heads of the organization hell. Blow them up in their houses, in the tunnels. And I’m not just talking about air attacks.”

If Israel were to follow this policy, he argued, “the international community will not come out against Israel, and support for Hamas in Gaza will decline. At the same time, you have to continually supply humanitarian assistance to Gaza so that the people there know that there is no intention of fighting the Palestinian people, just Hamas.”

I asked Mosab Yousef for his thoughts on the nascent Third Intifada, wondering whether he believes Israel should be reopening negotiations with Abbas.

‘Abbas is repeating Arafat’s mistakes. He’s manipulating. He knows Israel is not to blame for the situation in Gaza and yet he accuses it of responsibility. But he won’t be able to control the international community forever’
“The Israelis have to stop being scared, and to demonstrate strength and determination,” he replied. “And the (Arab) residents of Jerusalem have to make up their minds about where they want to live, in Israel or outside it. Those who live here need to show their loyalty.”

As for Abbas, said Mosab Yousef, “he’s not ready for negotiations right now. He’s repeating Arafat’s mistakes. He’s manipulating. He knows Israel is not to blame for the situation in Gaza and yet he accuses it of responsibility. But he won’t be able to control the international community forever.”

In a few years’ time, said Mosab Yousef, “when Islamic State starts to hurt people in Europe, the Europeans won’t have any more patience for the attacks and the duplicity, just as was the case with Arafat after 9/11. The free world will understand that it is in a battle against ideological organizations employing terrorism, and it will change its attitude to the Palestinians and to Abbas.”

But until then, he repeated, “Israel needs to carry out a thorough operation in Gaza, and in so doing make clear to Abbas what the right path is. It’s the path of peace.”

Read more: Destroy Hamas in Gaza now, urges the ‘Green Prince’ | The Times of Israel http://www.timesofisrael.com/destroy-hamas-in-gaza-now-urges-the-green-prince/#ixzz3K8NsZEyS

“Un Estado palestino es una fantasía”

“Un Estado palestino es una fantasía”

Mosab Hassan Yousef, cuyo padre es uno de los más poderosos líderes de Hamás, ha dicho que los gobiernos que presionan para un Estado palestino están “jugando con fuego”.

El hijo del jeque Hassan Yousef, un miembro fundador de Hamás, que trabajó como espía bajo el apodo “El Príncipe Verde”, para el servicio de la seguridad Shin Bet de Israel durante una década, ha denunciado además la construcción del Estado palestino como nada más que una “fantasía”.

Yosef declaró al periódico inglés The Telegraph: “Empujar a un Estado palestino es una fantasía. Es imposible. Israel no va a dar a los palestinos fronteras libres porque los israelíes no van a permitir que suceda otro Holocausto. ¿Por qué presionar por cosas que no van a tener lugar, y [con ello] alentar el terrorismo y la violencia?
Por el momento, en lugar de soñar con cosas imposibles, ¿qué tal si construimos una economía palestina, escuelas e infraestructura?

Traten de evitar a Hamás, dejen a Israel que termine el trabajo de luchar contra ellos, y dejen al pueblo palestino salir de este problema. Presionar para un Estado palestino en este momento, eso es jugar con fuego”.

“Sé que es muy difícil para la persona promedio ver claramente lo que está sucediendo. Vine desde el corazón de los dirigentes de Hamás, el corazón de la toma de decisión palestina. Me senté con Yasser Arafat, con todos los máximos líderes de las facciones palestinas. “Por otro lado he trabajado con la inteligencia israelí. Vi el otro lado. Vi su lucha también. ¿Cuántas otras personas en esa región ven la verdad desde diferentes lados? Fue un crimen no compartir mi historia”, declaró Yousef.

El Sr. Yousef, que se encuentra en Londres en un viaje de recaudación de fondos para One Family UK, una organización benéfica que apoya a las víctimas del terrorismo, condenó la reacción de los líderes árabes a la más reciente ola de violencia en Israel como “ilusa”.Hablando sobre el ataque con hachas y cuchillos contra religiosos rezando en una sinagoga en Jerusalén esta semana, analizó: “Cuatro personas justas que iban a la sinagoga, han sido asesinadas. Y ya ven, el Parlamento jordano alabó a los asesinos, orando por ellos, y animando a la gente a seguir sus pasos.
Esta es la cultura árabe: odian a Israel por razones religiosas, por razones ideológicas. Esto tiene que parar; tienen que despertar de su engaño”, finalizó.

Segun tomado de, http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Oriente_Medio/61517/

La polémica ley del “Estado judío” amenaza la coalición de Netanyahu

La polémica ley del “Estado judío” amenaza la coalición de Netanyahu

El centro izquierda rechaza la norma que cuestiona la igualdad de los ciudadanos en Israel

Fieles palestinos caminan junto a soldados armados en la Ciudad Vieja de Jerusalén, el viernes / I. YEFIMOVICH (GETTY)

La votación de la norma que quiere definir Israel como un “Estado-nación judío” amenaza con romper la coalición de Gobierno que encabeza el primer ministro, Benjamín Netanyahu. Los partidos moderados de centroizquierda se niegan a avalar un texto que sitúa el carácter judío del país por encima del democrático, que amenaza con eliminar la cooficialidad del árabe como lengua estatal —junto al hebreo— y que no garantiza textualmente la igualdad de todos los israelíes ante la ley.

“Es un proyecto radical que lleva a la teocracia. Eso no va a ocurrir”, rechaza la ministra de Justicia, Tzipi Livni. El proyecto inicial,aprobado el domingo por el Consejo de Ministros por 14 votos frente a seis, debía votarse mañana en la Knesset (Parlamento israelí), pero la amenaza de crisis en el Ejecutivo ha retrasado el proceso parlamentario al menos una semana, en un intento de llegar a una propuesta que pueda lograr el máximo consenso.

Las negociaciones son “frenéticas”, según reconocen los asesores deNetanyahu. Sin embargo, el primer ministro se mostró este lunes “decidido” a someter a votación el texto, “con o sin acuerdo” de sus aliados. “El tiempo dirá”, respondió elusivo, al ser preguntado por un posible adelanto electoral.

No es la primera vez que se baraja en el último mes la convocatoria de unos comicios adelantados, estancada como está la aprobación del presupuesto. Nunca en su historia, un Gobierno de Israel ha logrado completar una legislatura completa.

La última encuesta de intención de voto, publicada por el portal Walla el día 22, daba una mayoría absoluta de 63 escaños sobre 120 para Likud-Casa Judía-Israel Beitenu, impulsores de la polémica ley del “Estado judío”.

El fiscal general ve un “ataque a la esencia democrática de Israel”

El aplazamiento de la votación de la norma en la Cámara puede calmar los ánimos, pero la raíz del choque sigue siendo la misma: los tres partidos de derecha y ultraderecha mantienen su apuesta por dar prioridad al valor judío de la nación sobre cualquier otra etiqueta y no tienen intención de mantener el actual estatuto de la población árabe de Israel. Netanyahu tratará de suavizar la redacción de la norma, según la prensa local, pero está por ver hasta qué punto es capaz de rehacer la propuesta inicial de Zeev Elkin, uno de sus hombres de confianza.

Elkin es el más firme partidario de una ley que el fiscal general, Yehuda Weinstein, ha dicho que “no puede avalar” porque choca con textos como la Declaración de Independencia —columna vertebral en un país sin Constitución—, que expresa sin lugar a dudas que la igualdad de los ciudadanos es inviolable. “La ley es un ataque a la naturaleza democrática de Israel”, abunda Weinstein, avisando de que el Tribunal Supremo difícilmente podrá aceptarla.

“Es un proyecto radical que lleva a la teocracia”, dice la ministra Livni

“No es demasiado tarde para arreglar las cosas”, mantenía este lunes el ministro de Finanzas, el centrista Yair Lapid, al mando de Yesh Atid, segunda fuerza política israelí. El periodista Lapid, reconvertido en político y que dio la sorpresa en las elecciones de enero de 2013, advierte de que no teme la convocatoria de comicios adelantados. “Hay que frenar la vieja manera de hacer política, con señores que no quieren hacer su trabajo mientras las calles están ardiendo”, señaló este lunes en diversas entrevistas.

Más dura se mostró Livni, quien censuró que la norma “convertirá en ciudadanos de segunda a las minorías”, es decir, al 24,6% de la población de Israel (1,9 millones de habitantes) que no es judía, y “atenta descaradamente contra la democracia”. Sus palabras fueron similares a las de Isaac Herzog, al frente del Partido Laborista, que cree que Netanyahu “tapa” con esta polémica los crecientes problemas de seguridad o empleo.

El único consenso de todas las fuerzas políticas israelíes sobre la nueva ley es que refuerza los símbolos nacionales, el calendario judío y la protección de los santos lugares.

La condición judía de Estado, reconocida desde la independencia en 1948, no se había intentado plasmar hasta ahora en un texto legal. La Asociación por los Derechos Civiles de Israel considera que puede consagrar en una norma la división del país. “No aporta nada más que una diferenciación entre ciudadanos que recuerda la confesionalidad de países islamizados de la región”, advierte, y denuncia también que, en la práctica, “peligra” la defensa de los intereses de todo israelí que no sea judío, se destierra el árabe de la vida pública de la nación y se “amenaza” con “acabar situando físicamente a las personas en función de su credo”.

Daniel Friedmann, exministro de Justicia, explica que hay que aclarar mucho el articulado de la nueva norma antes de saber qué cambiará exactamente en la vida de los no judíos —“posiblemente, no demasiado”, predice—, pero advierte de que declarar la primacía de unos israelíes sobre otros puede causar “estragos” en la imagen “democrática” de la nación.

“Es la institucionalización del racismo”

CARMEN RENGEL | JERUSALÉN

La ley del “Estado judío” es un texto abierto, fruto de dos propuestas diferentes de la derecha y que espera aún los añadidos del primer ministro, Benjamín Netanyahu. La minoría no judía de Israel todavía se pregunta por los efectos reales de la norma en su vida cotidiana. De momento, temen que diferencie a los ciudadanos por su religión. Las condenas de las principales asociaciones civiles no han tardado en llegar.

Majed Kayal, representante de Adalah (el Centro Legal para los Derechos de la Minoría Árabe de Israel), aún confía en que se suavice la norma, pero se queja de que, “si se deja por escrito que un judío tiene derechos que no tienen otros, se producirá la institucionalización del racismo”. Recuerda las palabras de Netanyahu del domingo, cuando dijo que “en el Estado de Israel hay igualdad individual para todos los ciudadanos, pero el derecho nacional [está reservado] sólo para el pueblo judío”.

Kayal asegura que “ya hay racismo en las calles”, y pone ejemplos de los recientes choques entre jóvenes árabes del norte de Israel con la policía tras la muerte aún no explicada de un joven de 22 años que intentó atacar un coche patrulla con un cuchillo y que fue tiroteado sin que mediaran disparos de advertencia al aire, sin evitar heridas en partes vitales del cuerpo y sin que los agentes llamasen a una ambulancia para auxiliarle. “Es un ejemplo de que hay categorías. La muerte de un judío habría sido rápidamente investigada”, denuncia. También recuerda que “ya se dan distinciones sin sentido”, como la distinción que acaba de hacer la Federación de Fútbol de Israel, que ha separado a judíos de árabes en una liga infantil.

Su compañera en Adalah Lara Khair, estudiante de Derecho en Haifa, ha denunciado estos días en las redes sociales que ya es “difícil encontrar un trabajo siendo una árabe, como para que legalmente haya también distinciones”.

Hawad Awidat, un periodista de la minoría drusa de los Altos del Golán, explica que, pese a que su zona se considera ocupada, se siente “cómodo con un pasaporte israelí” que le da servicios y un “aceptable” nivel de vida, pero rechaza que se siga llamando realmente “demócrata” a un Ejecutivo que “incluye distinción de derechos sobre la base de una pertenencia religiosa”. “El respeto para todos debe ser esencial”, concluye.

Segun tomado de, http://internacional.elpais.com/internacional/2014/11/24/actualidad/1416860240_122671.html el lunes, 24 de nov. de 2014.

Judaism Must Embrace the Convert

 Credit Melinda Beck

SCOTTSDALE, Ariz. — THE recent arrest of an Orthodox rabbi in Washington, who was charged with having watched women showering via a hidden camera installed at the mikvah, or ritual bath, at his synagogue, has drawn attention to the challenges faced by potential converts to Judaism. The scandal put a spotlight on the near-total control exercised by the rabbi over converts into the Jewish faith. The system lacks oversight. It leaves those wanting to become Jews vulnerable to exploitation.

The Jewish tradition has shunned the proselytizing propensities of our Abrahamic cousins, Christianity and Islam, but in doing so, it has seemed, to some, to embrace an ethos of exclusion. The fact that anyone with the drive and perspicacity to convert is allowed to do so is one of the most important checks on the Jewish conception of chosenness; being Jewish is not a genetic condition, but a complex hierarchy of identity and choice.

In theory, Judaism is an inclusive religion that is willing to welcome individuals who desire to become Jewish. The reality is far more complicated. The Israeli chief rabbinate rejects conversions it deems un-Orthodox. This includes Jews of less strict streams, like the Reform and Conservative movements in the United States, and also some Orthodox converts around the world.

Not long ago, Israel passed legislation that intended to make Jewish conversions less difficult. The bill’s final form, however, gave the chief rabbinate control over the approval of all conversion certificates; this compromise will result only in more bureaucratic mix-ups and disagreements about the converts’ legitimacy — and their right to invoke the Law of Return, by which countless Jews have found safe haven and refuge in Israel.

The Rabbinical Council of America, which oversees Orthodox conversions, strictly adheres to the chief rabbinate’s standards. For example, unmarried conversion candidates are often required to refrain from dating until their conversion is approved, a process that can take years. Many candidates are required to move to Orthodox neighborhoods and enroll their children in full-time private Jewish day schools — a formidable financial obstacle.

The difficulties faced by those yearning to convert is especially painful for me. This is because my father is Jewish, while my mother is Christian. I converted — twice. After learning the traditional significance placed on matrilineal lineage, I underwent a liberal conversion as an adolescent. Later I underwent a rigorous Orthodox conversion.

I chose not to share my journey previously because I am now an Orthodox rabbi and, unfortunately, Jews by choice are sometimes perceived as being less authentic or authoritative than those who are Jewish from birth. Many feel shame and choose not to reveal that they are converts out of fear of having their, and their descendants’, status and credentials questioned. As a teenager, I recall breaking down in tears during my first trip to Israel when others questioned my Jewish status. I was interrogated with the most personal questions about my beliefs, practices and relationships, by strangers who controlled my religious destiny; I felt powerless to challenge them.

Current trends in Orthodox conversion are all in the wrong direction: Converts have to wait longer; their prior conversions are questioned; they are made to convert again before marriage; they are encouraged to distance themselves from non-Jewish relatives. While each rabbi needs the freedom to lead locally, there also need to be integrity boards to provide training and oversight, and serious standards for both the convert and the community. The legal standard for entry should be made more inclusive, and the standard for education and support made more rigorous.

The process needs to be performed with transparent expectations and timelines, no financial cost, greater respect for personal privacy, increased women’s leadership, broader ethical and spiritual parameters for eligibility and fair treatment of all candidates. Embracing a more pluralistic approach to Jewish identity requires a break from bureaucratic central authorities.

A small group of homogeneous Orthodox authorities, continuing to pursue more stringent requirements to the detriment of the wider and more diverse Jewish community, should not have the unchecked power to determine who can be a Jew. Nor should candidates need to fly across the country to meet a religious court because local authorities are not deemed worthy of handling the conversion. This grants too much authority to national and regional centralized powers and puts the inclusive nature of Judaism at risk. When a convert emerges from the mikvah, he or she should feel uplifted by a process of inclusion and holiness, not deflated by alienation and degradation.

Converts, like immigrants, should feel pride about their journeys and be viewed as courageous for responding to their transformative calling. Deuteronomy tells us, “You shall love the stranger as you were strangers in Egypt.” No other commandment is more essential to the moral destiny of the Jewish people.

Former Mossad chief: For the first time, I fear for the future of Zionism

Former Mossad chief: For the first time, I fear for the future of Zionism
The nation of Israel is galloping blindly toward Bar Kochba’s war on the Roman Empire. The result of that conflict was 2,000 years of exile.
By Shabtai Shavit | Nov. 24, 2014 | 2:00 AM | 5

Menachem Begin came to understand that peace is more important than land.

Menachem Begin came to understand that peace is more important than land. Photo by Joseph Roth/GPO

Nov. 23, 2014 | 10:36 PM | 4

From the beginning of Zionism in the late 19th century, the Jewish nation in the Land of Israel has been growing stronger in terms of demography and territory, despite the ongoing conflict with the Palestinians. We have succeeded in doing so because we have acted with wisdom and stratagem rather than engaging in a foolish attempt to convince our foes that we were in the right.

Today, for the first time since I began forming my own opinions, I am truly concerned about the future of the Zionist project. I am concerned about the critical mass of the threats against us on the one hand, and the government’s blindness and political and strategic paralysis on the other. Although the State of Israel is dependent upon the United States, the relationship between the two countries has reached an unprecedented low point. Europe, our biggest market, has grown tired of us and is heading toward imposing sanctions on us. For China, Israel is an attractive high-tech project, and we are selling them our national assets for the sake of profit. Russia is gradually turning against us and supporting and assisting our enemies.

Anti-Semitism and hatred of Israel have reached dimensions unknown since before World War II. Our public diplomacy and public relations have failed dismally, while those of the Palestinians have garnered many important accomplishments in the world. University campuses in the West, particularly in the U.S., are hothouses for the future leadership of their countries. We are losing the fight for support for Israel in the academic world. An increasing number of Jewish students are turning away from Israel. The global BDS movement (boycott, divestment, sanctions) against Israel, which works for Israel’s delegitimization, has grown, and quite a few Jews are members.

In this age of asymmetrical warfare we are not using all our force, and this has a detrimental effect on our deterrent power. The debate over the price of Milky pudding snacks and its centrality in public discourse demonstrate an erosion of the solidarity that is a necessary condition for our continued existence here. Israelis’ rush to acquire a foreign passport, based as it is on the yearning for foreign citizenship, indicates that people’s feeling of security has begun to crack.

I am concerned that for the first time, I am seeing haughtiness and arrogance, together with more than a bit of the messianic thinking that rushes to turn the conflict into a holy war. If this has been, so far, a local political conflict that two small nations have been waging over a small and defined piece of territory, major forces in the religious Zionist movement are foolishly doing everything they can to turn it into the most horrific of wars, in which the entire Muslim world will stand against us.

I also see, to the same extent, detachment and lack of understanding of international processes and their significance for us. This right wing, in its blindness and stupidity, is pushing the nation of Israel into the dishonorable position of “the nation shall dwell alone and not be reckoned among the nations” (Numbers 23:9).

I am concerned because I see history repeating itself. The nation of Israel is galloping blindly in a time tunnel to the age of Bar Kochba and his war on the Roman Empire. The result of that conflict was several centuries of national existence in the Land of Israel followed by 2,000 years of exile.

I am concerned because as I understand matters, exile is truly frightening only to the state’s secular sector, whose world view is located on the political center and left. That is the sane and liberal sector that knows that for it, exile symbolizes the destruction of the Jewish people. The Haredi sector lives in Israel only for reasons of convenience. In terms of territory, Israel and Brooklyn are the same to them; they will continue living as Jews in exile, and wait patiently for the arrival of the Messiah.

The religious Zionist movement, by comparison, believes the Jews are “God’s chosen.” This movement, which sanctifies territory beyond any other value, is prepared to sacrifice everything, even at the price of failure and danger to the Third Commonwealth. If destruction should take place, they will explain it in terms of faith, saying that we failed because “We sinned against God.” Therefore, they will say, it is not the end of the world. We will go into exile, preserve our Judaism and wait patiently for the next opportunity.

I recall Menachem Begin, one of the fathers of the vision of Greater Israel. He fought all his life for the fulfillment of that dream. And then, when the gate opened for peace with Egypt, the greatest of our enemies, he gave up Sinai – Egyptian territory three times larger than Israel’s territory inside the Green Line – for the sake of peace. In other words, some values are more sacred than land. Peace, which is the life and soul of true democracy, is more important than land.

I am concerned that large segments of the nation of Israel have forgotten, or put aside, the original vision of Zionism: to establish a Jewish and democratic state for the Jewish people in the Land of Israel. No borders were defined in that vision, and the current defiant policy is working against it.

What can and ought to be done? We need to create an Archimedean lever that will stop the current deterioration and reverse today’s reality at once. I propose creating that lever by using the Arab League’s proposal from 2002, which was partly created by Saudi Arabia. The government must make a decision that the proposal will be the basis of talks with the moderate Arab states, led by Saudi Arabia and Egypt.

The government should do three things as preparation for this announcement: 1) It should define a future negotiating strategy for itself, together with its position on each of the topics included in the Arab League’s proposal. 2) It should open a secret channel of dialogue with the United States to examine the idea, and agree in advance concerning our red lines and about the input that the U.S. will be willing to invest in such a process. 3) It should open a secret American-Israeli channel of dialogue with Saudi Arabia in order to reach agreements with it in advance on the boundaries of the topics that will be raised in the talks and coordinate expectations. Once the secret processes are completed, Israel will announce publicly that it is willing to begin talks on the basis of the Arab League’s document.

I have no doubt that the United States and Saudi Arabia, each for its own reasons, will respond positively to the Israeli initiative, and the initiative will be the lever that leads to a dramatic change in the situation. With all the criticism I have for the Oslo process, it cannot be denied that for the first time in the conflict’s history, immediately after the Oslo Accords were signed, almost every Arab country started talking with us, opened its gates to us and began engaging in unprecedented cooperative ventures in economic and other fields.

Although I am not so naïve as to think that such a process will bring the longed-for peace, I am certain that this kind of process, long and fatiguing as it will be, could yield confidence-building measures at first and, later on, security agreements that both sides in the conflict will be willing to live with. The progress of the talks will, of course, be conditional upon calm in the security sphere, which both sides will be committed to maintaining. It may happen that as things progress, both sides will agree to look into mutual compromises that will promote the idea of coexisting alongside one another. If mutual trust should develop – and the chances of that happening under American and Saudi Arabian auspices are fairly high – it will be possible to begin talks for the conflict’s full resolution as well.

An initiative of this kind requires true and courageous leadership, which is hard to identify at the moment. But if the prime minister should internalize the severity of the mass of threats against us at this time, the folly of the current policy, the fact that this policy’s creators are significant elements in the religious Zionist movement and on the far right, and its devastating results – up to the destruction of the Zionist vision – then perhaps he will find the courage and determination to carry out the proposed action.

I wrote the above statements because I feel that I owe them to my parents, who devoted their lives to the fulfillment of Zionism; to my children, my grandchildren and to the nation of Israel, which I served for decades.

The author is a former director general of the Mossad.

Segun tomado de http://www.haaretz.com/opinion/.premium-1.628038 el lunes, 24 de nov. de 2014.

La carta de Edith Stein al papa Pío XI

La carta de Edith Stein al papa Pío XI

Edith Stein, una destacada filósofa alemana, discípula de Husserl, nació en 1891 en el seno de una familia judía ortodoxa, aunque ella misma no profesó esa fe desde su adolescencia. En 1922, pidió el bautismo en la Iglesia Católica. En los albores del nazismo, fue despedida de su cátedra en el Instituto de Pedagogía Científica de Münster por su condición de judía. Poco después, ingresó en el convento de carmelitas de Colonia, y adoptó el nombre Teresa Benedicta de la Cruz. En 1938, tras la Noche de los Cristales, se la transfirió al Carmelo de Echt, en Holanda, pero unos años después fue arrestada por oficiales de las SS y deportada a Auschwitz, donde murió en 1942. En 1998, fue canonizada por el papa Juan Pablo II.

Esta carta, en la que Edith Stein solicita al papa Pío XI su urgente intervención en favor de los judíos perseguidos en la Alemania nazi, se publicó por primera vez el 15 de febrero de 2003.

12 de abril de 1933

¡Santo Padre!

Como hija del pueblo judío que, por la gracia de Dios, durante los últimos once años también ha sido hija de la Iglesia Católica, me atrevo a hablarle al Padre de la Cristiandad sobre lo que oprime a millones de alemanes.

Desde hace semanas vemos que suceden en Alemania hechos que constituyen una burla a todo sentido de justicia y humanidad, por no hablar del amor al prójimo. Durante años, los líderes del nacionalsocialismo han estado predicando el odio a los judíos. Ahora que tomaron el poder gubernamental en sus manos y armaron a sus partidarios -entre los cuales hay elementos probadamente criminales-, esta semilla de odio ha germinado. Sólo hace poco tiempo, el gobierno admitió que se habían producido algunos incidentes. No podemos conocer exactamente su alcance, porque la opinión pública está amordazada. Sin embargo, a juzgar por lo que he sabido a través de contactos personales, no se trata de ninguna manera de pocos casos excepcionales. Bajo la presión de reacciones del exterior, el gobierno adoptó métodos ?más benignos?. Ha difundido la consigna: ?no tocar ni un pelo a los judíos?. Pero sus medidas de boicot -que despojan a la gente de su sustento económico, su honor civil y su patria- arrojan a muchos a la desesperación: en la última semana, he sabido por informes privados de cinco casos de suicidio como consecuencia de ese hostigamiento. Estoy convencida de que este es un fenómeno general que todavía producirá muchas más víctimas. Podemos deplorar que esos desdichados no hayan tenido una mayor fuerza interior para sobrellevar su infortunio. Pero gran parte de la responsabilidad recae sobre aquellos que los llevaron a ese punto. Y también recae sobre aquellos que permanecen en silencio frente a esos hechos.

Todo lo que ocurrió y sigue ocurriendo día tras día es producido por un gobierno que se autodenomina ?cristiano?. Desde hace semanas, no sólo los judíos, sino también miles de fieles católicos de Alemania, y, creo, de todo el mundo, esperan y confían en que la Iglesia de Cristo alce su voz para poner fin a este abuso del nombre de Cristo. ¿No es esta idolatría de la raza y de la autoridad del Estado que se impone diariamente a la conciencia pública a través de la radio, una verdadera herejía? ¿No es este intento de aniquilar la sangre judía una afrenta a la sagrada humanidad de nuestro Salvador, a la santísima Virgen y a los apóstoles? ¿No se opone diametralmente todo esto a la conducta de nuestro Señor y Salvador, quien, incluso en la cruz, oró por sus perseguidores? ¿Y no es una mancha negra en la crónica de este Año Santo, que se suponía debía ser un año de paz y reconciliación?

Todos nosotros, que somos fieles hijos de la Iglesia y observamos las condiciones imperantes en Alemania con los ojos abiertos, tememos lo peor para el prestigio de la Iglesia, si el silencio se prolonga por más tiempo. Estamos convencidos de que a la larga, este silencio no logrará comprar la paz con el actual gobierno alemán. Por ahora, la lucha contra el catolicismo se hará en forma silenciosa y menos brutal que contra los judíos, pero no menos sistemática. No pasará mucho tiempo hasta que ningún católico pueda ocupar un cargo en Alemania, a menos que se ponga incondicionalmente al servicio del nuevo rumbo de los acontecimientos.

A los pies de Su Santidad, rogando su bendición apostólica,

(Firmado) Dra Edith Stein,
docente del Instituto Alemán de Pedagogía Científica, Münster en Westfalia, Collegium Marianum.

Segun tomado de, http://www.jcrelations.net/Edith+Stein.1655.0.html?L=5 el domingo, 23 de nov. de 2014.


(Traducción del alemán: Silvia Kot)

El Ser Judío

El Ser Judío

 Por Eliezer Shemtov

Entre las preguntas más importantes del judaísmo contemporáneo es la de la identidad judía: ¿quién es judío? y ¿qué quiere decir serlo?

Antiguamente no hubo mucha duda al respecto. Tanto los judíos como los que no lo eran tenían muy claro que ser judío quería decir ser descendiente de Avraham, Isaac y Jacob y – por lo tanto – integrante del pueblo judío quienes vivían de la manera delineada en la Torá y Halajá.

Fue recién luego de la aparición del iluminismo, cuando Napoleón le abrió al judío las puertas de la sociedad no judía, que, frente a la posibilidad de elegir entre adherirse a las tradiciones judías milenarias y abandonarlas, surgieron nuevas definiciones y dudas en cuanto a qué quería decir ser judío.

Analicemos el tema desde su aspecto histórico, legal y místico.

Histórico

El proceso del nacimiento del pueblo judío culminó al recibir la Torá. Ese fue el acontecimiento transformador del pueblo judío. Hasta ese momento fueron simplemente “hebreos” o “israelitas”, individuos que suscribían a la misma filosofía (del monoteísmo). A partir de ese momento al pie del Monte Sinaí, cuando todos los presentes se transformaron en integrantes del pueblo judío, el que naciera de madre judía sería judío en forma automática. El que no nació judío y quisiera serlo, debería pasar por el mismo proceso por medio del cual el pueblo judío pasó para convertirse en tal: 1) la circuncisión (en caso de un varón); 2) la sumersión en un cuerpo de agua natural, denominado “Mikve”; 3) aceptar cumplir con toda la Torá, “Naasé Venishmá”, (los tres pasos realizados delante de un tribunal rabínicio habilitado para tal fin).

Si bien esto define quién es judío según la ley judía o Halajá, queda por analizar qué implica ser un judío. Buscaremos la respuesta en dos partes: 1) el Talmud o Halajá para encontrar las implicancias prácticas y 2) la Kabalá y el Jasidismo para encontrar la respuesta más esotérica y espiritual.

Desde el punto de vista práctico, ser judío implica tener un pacto especial con D-os. Todos estuvimos física o espiritualmente presentes en el Monte Sinaí cuando el pueblo judío entró en dicho pacto. Es un pacto heredado biológicamente de generación en generación. El pacto consiste básicamente en ser Or Lagoim o una Luz para las Naciones, o como lo define Rabi Iehudá Halevi en su libro filosófico El Kuzari: el “corazón” de la humanidad, cuya tarea es bombear sangre oxigenada a todos los demás. Lo que destaca al pueblo judío es su ejemplo de dedicación incondicional a servir a D-os y a difundir Su presencia.

Para cumplir con tal fin, D-os nos dio 613 preceptos que sirven para transformar una vida humana en una vida Divina. El fundamento de dichos preceptos va más allá de la lógica humana; es una lógica Divina, si se quiere. Al vivir nuestra vida conforme a estos preceptos transformamos nuestra vida en un vehículo que plasma la voluntad Divina en el plano terrenal. No hay judío que esté excluido de dicho pacto. Uno no es judío porque cumpla con los preceptos, sino lo contrario: tiene el deber de cumplir con los preceptos debido al hecho que es judío.

Y ¿Qué pasa con el libre albedrío?

¿Qué pasa si no me interesa cumplir con el pacto?

Uno tiene el libre albedrío para decidir cumplir o no con los preceptos; no tiene el libre albedrío para decidir si tiene o no la obligación de cumplir con ellas. Uno tiene el libre albedrío para decidir cruzar o no la calle con luz roja; no tiene el libre albedrío para decidir su legalidad o las posibles consecuencias….

Las Conversiones “light”

El proceso para convertirse en judío es muy sencillo y funciona siempre y cuando uno la haga con honestidad. Según la Halajá no hay “descuentos”. No existen conversiones “light” y quiero explicar por qué.

Si bien el que es judío de nacimiento no puede desjudaizarse y siempre será judío ante la ley judía por más que no crea ni cumpla nada, no es el caso cuando de conversión se trata. Para convertirse en judío uno debe asumir cumplir con todo lo que marca la ley.

¿Por qué?

Sin ir muy lejos, vemos que si uno nació uruguayo, será uruguayo hasta el final de sus días, independientemente de su conducta. En cambio, si uno quiere asumir la ciudadanía uruguaya, es imprescindible que acepte a respetar la Constitución en su totalidad. Si dice estar de acuerdo con toda la Constitución menos una cláusula, se le dice: anda a buscar la ciudadanía de un país cuya constitución te agrade. Nuestra Constitución es una sola y la misma para todos.

No le ayudará señalar el hecho que hay muchos uruguayos de nacimiento que no respetan la ley y aun así están considerados uruguayos con plenos derechos…

La Neshamá

Pasemos ahora a la faceta espiritual del tema: el alma judía o Neshamá.

Según las enseñanzas místicas judías, cada ser creado tiene un alma con características determinadas. El “alma” viene a ser la energía Divina que hace funcionar al que la posee.

La característica especial del alma judía es su capacidad de abnegación total frente a la voluntad Divina. Puede que haya muchos judíos que no reconozcan poseer esa característica, profesan ser “no creyentes”, pero no cambia el hecho que, en su fuero más íntimo, la poseen. Es por medio del estudio de la Torá que dicha alma se nutre y es por medio de las Mitzvot que encuentra su expresión.

Cuando uno quiere convertirse en judío, quiere, en otras palabras, poseer dicha alma y vivir una vida conforme a sus características y necesidades.

Nuestros sabios comparan al converso con un niño recién nacido. La idea básica es que, igual que el niño recién nacido, empieza una nueva vida. Pero, en realidad, contiene una implicancia más profunda. El niño recién nacido hace nueve meses que existe. Lo que distingue el minuto antes y después de nacer es que antes no es un ser independiente, mientras que después de nacer es una criatura totalmente funcional e independiente. Algo parecido ocurre con la conversión. Antes de convertirse el converso tiene un alma judía en estado “embriónico” que lo empuja a “nacer” y transformarse en un judío pleno.

Dicho proceso puede ocurrir siempre y cuando uno realmente quiera asumir el pacto que D-os hizo con el pueblo judío, en otras palabras: cumplir con el judaísmo en su totalidad, y realizar el proceso de conversión de acuerdo a Sus criterios. Si no le interesa asumir dicho pacto, ¿en qué y para qué convertirse?

Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2068720/jewish/El-Ser-Judo.htm el viernes, 21 de nov. de 2014.

POR ELIEZER SHEMTOV