Libre albedrío o predestinación

Libre albedrío o predestinación

“Y los hijos entraban en conflicto dentro de ella” (Génesis 25:22)

Cuando ella pasaba por la entrada de la Casa de Estudio de Ever, Yaacov luchaba por salir, [cuando] pasaba por las entradas de las casas de idolatría, Esav luchaba por salir (Rashi).

El Midrash citado por Rashi requiere mucho estudio, porque parece implicar que Esav y Yaacov ya tenían tendencias determinadas hacia el mal y hacia el bien respectivamente, desde antes de nacer. Eso parecería contradecir la base fundamental de la Torá: el principio del libre albedrío.

El Midrash también parece contradecir otra enseñanza de los Sabios. El Talmud (Sanhedrin 91b) relata que Rebe Yehuda (descendiente de Yaacov) y el líder romano Antoninus (descendiente de Esav), debatieron sobre cuándo entraba el ietzer hará a la persona. Rebe Yehuda sostenía que entraba en la concepción y Antoninus afirmaba que entraba en el nacimiento. Después que Antoninus trajo prueba bíblica para reforzar su opinión, Rebe Yehuda accedió a que entra sólo en el nacimiento.

¡Sin embargo, el Midrash citado anteriormente, parece atribuir un ietzer hará a Esav antes del nacimiento!

Maimónides comienza Hiljot Deot con una discusión sobre las características de personalidad innatas y las predisposiciones. Por ejemplo, él escribe, algunas personas son por naturaleza crueles y otras misericordiosas. Sin embargo, en el quinto capítulo de Hiljot Teshuvá, Maimónides es enfático en que la naturaleza de una persona no causa que sea recto o malvado, misericordioso o cruel, sabio o tonto, generoso o avaro. La elección recae completamente en sus propias manos.

Además de la aparente contradicción con Hiljot Deot, esta afirmación es problemática por otro motivo. La aseveración de que la sabiduría o la insensatez no es decretada parece contradecir al Talmud (Nida 16b), que afirma claramente que la riqueza, la fuerza y la inteligencia son decretadas en la concepción. Lo que no se decreta es sólo si una persona va a ser recta o malvada.

La resolución del problema entre las características innatas y el libre albedrío se basa en la siguiente premisa: Si bien es cierto que no existen dos personas que nazcan con exactamente las mismas particularidades de carácter, y si bien es cierto que esas características son influenciadas por muchos factores – incluyendo las fuerzas espirituales previas y al momento de la concepción – esas características no son inherentemente buenas o malas. Son “parve”. Una predilección al enojo, por ejemplo, no es necesariamente una característica negativa. Hay situaciones en las que se requiere el enojo, hay situaciones en las que el enojo es la respuesta correcta [por ejemplo, mostrar enojo cuando un niño hace algo peligroso].

Igualmente, todas las características naturales y las tendencias pueden dirigirse en ambas direcciones, positiva y negativa. La tendencia a derramar sangre, por ejemplo, puede utilizarse como shojet (carnicero), mohel, cirujano o alternativamente puede dirigirse al crimen y al asesinato. A pesar de que las características del carácter son predeterminadas, su función y control están completamente en las manos del individuo. Él ejercita su libre albedrío al utilizarlas para bien o para mal y suprimiendo estas tendencias cuando es necesario.

Sabiduría e inteligencia son dos diferentes áreas. Uno puede tener el CI de un genio y actuar como un tonto, y uno puede carecer de un alto CI y aún así actuar con sabiduría. A pesar de que la inteligencia está en gran medida predeterminada, tal como lo afirma el Talmud, actuar de forma sabia o insensata es, de acuerdo a lo que escribe Maimónides, una función del propio libre albedrío.

Hay, sin embargo, un punto que aún debe clarificarse. A pesar de que es cierto que ninguna cualidad del carácter o tendencia es intrínsecamente buena o mala, hay de todas maneras, ciertas características que promueven más conductas rectas y otras que son más inclinadas al mal. Una tendencia al enojo, por ejemplo, tiende a ser más abusada, dado que existen más instancias donde el enojo es negativo que aquellas en las que es positivo. En contraste, una tendencia natural a mantener la calma, propicia más una conducta de rectitud, dado que hay más instancias donde este comportamiento es positivo.

Por eso, la diferencia en las tendencias naturales pareciera contener un elemento de injusticia. Pero se deben tener en mente tres puntos. Primero, cada persona contiene un millar de cualidades de carácter. Si bien es cierto que alguien puede nacer con una característica que es predominantemente negativa, lo más probable es que tenga otras cualidades que son predominantemente positivas.

Segundo, Dios toma en consideración las predisposiciones al determinar las situaciones a las que será confrontado en la vida.

Finalmente, tal como afirma el Gaón de Vilna, Dios juzga a cada individuo en relación a su naturaleza específica. Por eso, una persona con tendencia al enojo por naturaleza será juzgada de una forma menos rigurosa si sucumbe ante un ataque de enojo que una persona que es por naturaleza muy calmada. Similarmente, una persona con predisposición al enojo va a recibir más recompensa por controlar su enojo que una persona con una predisposición a la calma.

De esta forma, el Midrash no nos dice que Yaacov y Esav estaban actuando de buena o mala manera antes de su nacimiento. Sino que ellos presentaban tendencias hacia los aspectos más espirituales de este mundo o a los más físicos. Las casas de estudio de Torá representaban el epítome de la espiritualidad y aquellas de idolatría el epítome de lo físico (siendo la adoración de ídolos la veneración de las fuerzas físicas).

Esav y Yaacov representaban idealmente la sociedad necesaria para traer la perfección a este mundo – el dominio y la perfección del mundo físico como base para la perfección espiritual. El pueblo judío necesitaría de ambas tribus, la Tribu de Yehuda, de la cual provenían los reyes, y cuyo rol era dominar el mundo y conquistar las fuerzas del mal, y la Tribu de Levi de la cual provenía el Sumo Sacerdote (Cohen Gadol) y cuyo rol era proveer la guía y la inspiración espiritual.

Los Sabios nos cuentan que Yaacov y Esav dividieron el Olam Hazé(este mundo) y el Olam Habá (el mundo venidero) entre ellos; Esav tomó el primero y Yaacov el último. Esto no significa que Esav se excluyó a sí mismo del Olam Habá antes de nacer, sino que estos dos embriones tenían el potencial máximo para controlar el mundo físico y el mundo espiritual respectivamente. Si Esav hubiera utilizado sus características y tendencias de forma apropiada, él podría haberse convertido en socio de Yaacov para traer la perfección al mundo. Igualmente, si Yaacov hubiera abusado de sus características, él podría haberse transformado en alguien que distorsiona y corrompe los conceptos y valores espirituales.

El ejemplo de cómo podría haber sido la sociedad entre Yaacov y Esav fue encarnada en sus descendientes: Antoninus – el poder de Roma conquistando el mundo físico; y Rebe Yehuda – la espiritualidad de Israel dirigida hacia los valores y las metas espirituales. En ninguna parte está escrito que Esav quería adorar ídolos, sólo que él tenía una tendencia hacia eso; él era tan capaz de destruir la idolatría y vencer a los idolatras, como de servirlos y promoverlos. Su madre Rivka, dice el Siftei Cohen, pasaba deliberadamente por esos lugares de idolatría para influenciar a los paganos a renunciar a su idolatría.

Ahora podemos entender por qué Itzjak quería dar la bendición a Esav, y amaba más a Esav, el cazador, que a Yaacov, el estudioso diligente. Esav engañó a Itzjak haciéndole creer que utilizaría sus tendencias hacia el mundo físico para conquistar el mundo de la Torá y subyugar a las fuerzas del mal. Itzjak atribuía las diferencias que veía entre el comportamiento de Esav y de Yaacov – el hecho que Esav no mencionara el nombre de Dios y que actuara sin la adecuada cortesía – al rol de Esav como el poderoso guerrero que hablaba con fuerza y no con delicadeza. Él asumió que Esav tenía miedo de mencionar el nombre de Dios por temor a que, al estar en lugares (a los que tenía que ir para cumplir con su misión en la vida) donde mencionar el nombre de Dios estaba prohibido, se confundiera y lo dijera.

Itzjak pensó que Esav estaba utilizando sus cualidades únicas para el bien. Es cierto, en formas menos que sublimes, pero ese es el rol de un rey, que tiene que involucrarse en la guerra y enfrentar el mal frente a frente para mantener la justicia en el mundo. Por eso Itzjak deseaba dar las bendiciones, que eran todas materiales en naturaleza, a Esav, que las necesitaría para cumplir su rol. Yaacov, sintió Itzjak, no necesitaba esas bendiciones en los seguros confines de sus tiendas de estudio.

Sólo Rivka vio a través de la fachada de rectitud de Esav y reconoció sus actitudes engañosas – en parte por la experiencia con su propia familia de impostores y charlatanes. Sólo ella fue capaz de exponer a Esav por lo que realmente era y hacer que Itzjak viera que los dos roles serían del dominio de Yaacov – que Yaacov sería el progenitor único del futuro pueblo judío. Esav había ejercitado su libre albedrío para canalizar sus tendencias hacia el mal, y por eso se descalificó a sí mismo de una posición en la futura nación.

La parashá Toldot debe servir como un incentivo para ahondar en nuestras propias personalidades, para entender de mejor manera nuestras tendencias naturales, y así poder desarrollar y canalizar nuestras características únicas hacia su propósito más sublime: la perfección del mundo a través de la promoción de la Torá y el servicio Divino.

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/tp/i/pr/Libre-albedrio-o-predestinacion.html el lunes, 28 de noviembre de 2016.

¿El judaísmo cree en el sacrificio humano?

¿El judaísmo cree en el sacrificio humano?

¿Por qué Di-s necesitaba “poner a prueba” a Abraham, cuando ya conoce el corazón de los hombres mejor que nosotros mismos?

הרב יונתן זקס
הרב יונתן זקס

“Toma a tu hijo, tu único hijo, al que amas (Itzjak) y ve a la tierra de Moriá. Ofrece allí a tu hijo como sacrificio en la montaña que voy a mostrarte”. Así comienza uno de los episodios más famosos de la Torá, pero también uno de los más problemáticos desde el punto de vista moral.

La lectura tradicional de este pasaje nos dice que a Abraham se le pedía que mostrara que su amor por Di-s era supremo. La manera de mostrarlo era estar dispuesto a sacrificar al hijo al que había esperado toda una vida.

¿Por qué Di-s necesitaba “poner a prueba” a Abraham, cuando ya conoce el corazón de los hombres mejor que nosotros mismos? La respuesta del Rambam es que Di-s no necesitaba que Abraham probara su amor por él. El objetivo de la prueba era establecer para toda la eternidad cuán lejos deben ir el temor de Di-s y el amor por él.1

No hubo mucha discusión sobre este principio. La historia trata sobre el terror a Di-s y el amor por él. Kierkegaard escribió un libro al respecto, Temor y temblor,2 y afirmó que la ética es universal. Consiste en reglas generales. Pero el amor de Di-s es particular. Es una relación yo-tú. Durante la prueba, Abraham se sometió, según Kierkegaard una “suspensión teológica de lo ético”, es decir, a una voluntad de permitir que el amor yo-tú de Di-s prevaleciera sobre los principios universales que mantienen juntos a los seres humanos.

El rav Soloveitchik explicó este episodio en términos de su propia caracterización famosa de la vida religiosa como una dialéctica entre la victoria y la derrota, la majestuosidad y la humildad, el hombre como señor de la creación y el hombre como sirviente obediente.3 Hay momentos en los que “Di-s le dice al hombre que evite lo que más desea”. Debemos experimentar la derrota tanto como la victoria. Por eso, la atadura de Itzjak no fue un episodio singular, sino un paradigma de la vida religiosa en su conjunto. Donde sea que tengamos un deseo apasionado –al comer, al dormir, al mantener relaciones sexuales– la Torá pone límites a la satisfacción del deseo. Como nos enorgullecemos de poseer el poder de razonar, la Torá incluye jukim, estatutos, que son impenetrables a la razón.

Estas son las lecturas tradicionales y representan la corriente principal de la tradición. De todas maneras, como hay “setenta facetas de la Torá”, quiero proponer una interpretación diferente. La razón por la que hago esto es que una prueba de validación de una interpretación consiste en ver si es coherente con el resto de la Torá, el Tanaj y el judaísmo en su conjunto. Hay cuatro problemas con la lectura tradicional:

1. Sabemos del Tanaj y de evidencia independiente que la voluntad de ofrecer a tu hijo como sacrificio no era algo extraño en el mundo antiguo. Era de lo más normal. El Tanaj menciona que Mesha, el rey de Moab, lo hizo. También lo hizo Ieftaj, el líder menos admirable del Libro de los Jueces. Dos de los reyes más malvados del Tanaj, Ahaz y Manasé, introdujeron la práctica en el judaísmo, razón por la que fueron condenados. Hay evidencia arqueológica (los huesos de miles de niños pequeños) de que los niños eran sacrificados con frecuencia en Cartago y otros lugares fenicios. Era una práctica pagana.

2. El sacrificio de los niños es considerado algo horroroso a lo largo del Tanaj. Mijá pregunta en forma retórica: “¿Tengo que entregar a mi primogénito por mi pecado, el fruto de mi cuerpo por el pecado de mi alma?” y responde: “Él te ha mostrado, hombre, lo que es bueno. ¿Y qué espera Hashem de ti? Que actúes con justicia y ames con misericordia y camines con humildad junto a tu Di-s”. ¿Cómo pudo Abraham ser un modelo si estaba preparado para hacer lo que se les prohibió a sus descendientes?

3. Abraham fue elegido para ser un modelo en específico como padre. Di-s dice sobre él: “Lo he elegido para que enseñe a sus hijos y a su descendencia a mantener el camino de Hashem, a hacer lo que está bien y es justo”. ¿Cómo podría servir como padre modelo si estaba dispuesto a sacrificar a su hijo? Al contrario, debería haberle dicho a Di-s: “Si quieres que te pruebe cuánto te amo, tómame a mí como ofrenda, no a mi hijo”.

4. Como judíos (y por supuesto, como humanos) debemos rechazar el principio de Kierkegaard de la “suspensión teológica de lo ético”. Se trata de una idea que da carta blanca a los fanáticos de la religión para cometer crímenes en nombre de Di-s. Es la lógica de la inquisición y la bomba suicida. No es la lógica del judaísmo, entendido como debe ser.4 Di-s no nos pide que no seamos éticos. Es posible que no siempre entendamos la ética desde la perspectiva de Di-s pero creemos que “él es la piedra, su trabajo es perfecto; todos sus modos son justos” (Devarim 32:4).

Para entender la atadura de Itzjak, tenemos que darnos cuenta de que gran parte de la Torá, el Génesis en particular, es una polémica contra las cosmovisiones que la Torá considera paganas, inhumanas y erradas. Una institución a la que el Génesis se opone es la antigua familia como la describe Fustel de Coulanges en The Ancient City (1864)5 , replanteada hace poco por Larry Siedentop en Inventing the Individual: The Origins of Western Liberalism.6

Antes de que surgieran las primeras ciudades y las civilizaciones, la unidad social y religiosa fundamental era la familia. Como lo plantea Coulanges, en los tiempos antiguos había una conexión intrínseca entre tres cosas: la religión doméstica, la familia y el derecho de propiedad. Cada familia tenía sus propios dioses, entre ellos, espíritus de ancestros muertos, en los cuales buscaban protección y a quienes ofrecían sacrificios. La autoridad del jefe de familia, el paterfamilias, era absoluta. Tenía el poder de la vida y de la muerte respecto de su esposa y sus hijos. La autoridad invariable pasaba, cuando el padre moría, a su primogénito. Hasta entonces, mientras el padre viviera, los hijos tendrían el estatus de propiedad más que de persona. Esta idea persistió incluso luego de la era bíblica en el principio legal romano de patria potestas.

La Torá se opone a todos los elementos de esta concepción. Como señala la antropóloga Mary Douglas, uno de los aspectos que más llaman la atención en la Torá es que no incluye sacrificios a ancestros muertos.7 Buscar los espíritus de los muertos está prohibido de manera explícita.

Algo también notable es el hecho de que en las primeras historias la sucesión no pasa al primogénito: no pasa a Ishmael, sino a Itzjak; no pasa a Esav, sino a Iaacov; no pasa a la tribu de Reubén, sino a Levi (el sacerdocio) y Iehuda (la realeza); no pasa a Aarón, sino a Moshé.

El principio al cual toda la historia de Itzjak, desde su nacimiento hasta el sacrificio, se opone es la idea de que un niño es propiedad de su padre. Primero, el nacimiento de Itzjak es milagroso. Sará lo concibe luego de su menopausia. En este sentido, la historia de Itzjak es paralela a la del nacimiento de Shmuel, porque Jana tampoco podía concebir de manera natural. Es por eso que, cuando nace, Jana dice: “recé por este niño, y Hashem me ha dado lo que le pedí. Entonces ahora se lo daré a Hashem. Toda su vida será entregada a Hashem”. Este pasaje es clave para entender el mensaje del cielo que le decía a Abraham que debía detenerse: “Ahora sé que le temes a Di-s, porque no me has negado a tu hijo, tu único hijo” (la declaración aparece dos veces, en Bereshit 22:12 y 16). La prueba no era si Abraham sacrificaría a su hijo o no, sino si se lo entregaría a Di-s.

El mismo principio se repite en el libro de Shemot. Primero, que Moshé sobreviviera fue casi milagroso, porque nació en los tiempos en los que el faraón había decretado que todos los niños israelitas debían ser asesinados. En segundo lugar, durante la décima plaga, cuando morían todos los primogénitos egipcios, los primogénitos israelitas se salvaron por obra de un milagro. “Conságrenme todos los primogénitos hombres. El primer fruto de cada vientre israelita me pertenece, ya sea humano o animal”. Los primogénitos estaban en un principio destinados a servir a Di-s como sacerdotes, pero perdieron este rol luego del pecado del becerro de oro. No obstante, persisten vestigios de este rol original en la ceremonia de Pidión Habén, el rescate del primogénito.

Cuando Di-s le pidió a Abraham que le diera a su hijo, no le pidió al niño para sacrificarlo, sino para algo muy diferente. Quería que Abraham renunciara a la propiedad de su hijo. Quería establecer un principio no negociable de la ley judía de que los niños no son propiedad de sus padres.

Es por eso que tres de las cuatro matriarcas no fueron capaces de concebir sin ayuda de milagros. La Torá quiere que sepamos que los hijos que engendraron eran hijos de Di-s, y no el resultado natural de un proceso biológico. Con el tiempo, todo el pueblo de Israel sería considerado hijo de Di-s. Se transmite una idea similar en el hecho de que Di-s eligiera como vocero a Moshé, que no era “un hombre de muchas palabras”. Era tartamudo. Moshé se convirtió en el vocero de Di-s porque la gente sabía que las palabras que decía no eran suyas, sino que eran puestas en su boca por Di-s.

La evidencia más clara de esta interpretación se da en el nacimiento del primer niño humano. Cuando lo da a luz, Javá dice: “Con ayuda de Hashem, ahora he obtenido (kaniti) un hombre”. Ese niño, cuyo nombre viene del verbo “adquirir”, fue Cain, quien se convirtió en el primer asesino. Si buscas apropiarte de tus hijos, es probable que se rebelen violentamente.

Si el análisis de Fustel de Colanges y Larry Siedentop es correcto, de él se desprende que estaba en juego algo fundamental. En tanto los padres creyeran que sus hijos les pertenecían, el concepto de individuo era algo imposible. La unidad fundamental era la familia. La Torá representa el nacimiento del individuo como figura central en la vida moral. Como los niños (todos los niños) pertenecen a Di-s, la paternidad no es más que una custodia. Tan pronto como alcanzan la adultez (según la tradición, las niñas a los doce y los niños a los trece), los niños se vuelven agentes morales independientes con su propia dignidad y libertad.8

El aporte de Sigmund Freud en este asunto también tuvo muchas repercusiones. Sostuvo que un eje fundamental de la identidad humana9 es el complejo de Edipo, el conflicto entre padres e hijos tal como se ejemplifica en la tragedia de Sófocles. Al crear un espacio moral entre padres e hijos, el judaísmo ofrece una resolución no trágica de esta tensión. Si Freud hubiera tomado su psicología de la Torá en lugar de tomarla de un mito griego, hubiera llegado a una perspectiva más esperanzadora de la condición humana.

¿Por qué entonces Di-s le dijo a Abraham que “ofreciera en holocausto” a Itzjak? Para dejar en claro a todas las generaciones futuras que la razón por la que los judíos condenan el sacrificio de niños no es que les falte valor para llevarlo a cabo. Abraham es la prueba de que no les falta coraje. La razón por la que no lo hacen es que Di-s es el Di-s de la vida, no de la muerte. Tal como muestran las leyes de pureza y el rito de la vaca roja, la muerte no es sagrada. La muerte profana.

La Torá es revolucionaria no sólo en relación con la sociedad, sino también en relación con la familia. Estemos seguros: la revolución de la Torá no se completó durante la época bíblica. La esclavitud todavía no había sido abolida. Los derechos de las mujeres todavía no se habían actualizado por completo. Pero el nacimiento del individuo –la integridad de cada uno de nosotros como un agente moral con derechos propios– fue una de las grandes revoluciones morales de la historia.

NOTAS AL PIE

1.Guía de los perplejos 3:24.

2.Søren Kierkegaard. Temor y temblor.Madrid: Tecnos, 1987 [1843].

3.Joseph B. Soloveitchik, “Majesty and Humility”, Tradition 17:2, primavera 1978, pp. 25–37.

4.Este es un tema ya de por sí muy extenso sobre el que espero poder explayarme en alguna otra ocasión.

5.Fustel De Coulanges, The Ancient City: A Study on the Religion, Laws, and Institutions of Greece and Rome. Garden City, NY: Doubleday, 1956.

6.Larry Siedentop, Inventing the Individual. London: Penguin, 2014.

7.Mary Douglas, Leviticus as Literature. Oxford: Oxford UP, 1999.

8.Quizás no sea casual que la figura que se hizo más célebre por enseñar la idea del “derecho de los niños a ser respetados” fuera Janusz Korczak, creador del famoso orfanato de Varsovia, quien murió junto con los huérfanos en Treblinka. Ver Tomek Bogacki, The Champion of Children: The Story of Janusz Korczak (2009).

9.Planteó, en Tótem y tabú, que el complejo de Edipo es también central para la religión.

Segun tomado de, http://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/3492076/jewish/El-judasmo-cree-en-el-sacrificio-humano.htm el sábado, 19 de nov. de 2016

Los judíos de España

 Los judíos de España

 

A medida que los ejércitos del islam fueron conquistando cada vez más porciones de Europa, los judíos de Medio Oriente comenzaron a encontrar nuevas oportunidades que se abrían ante ellos en la Europa musulmana.

Y a partir de la conquista musulmana del año 711, España demostró ser una de las mejores oportunidades que tenían. De hecho, la situación allí era tan buena para los judíos que, hasta hoy en día, la mitad del mundo judío es conocido como sefaradí, que significa ‘español’ (la otra mitad pasaría más adelante a conocerse como askenazí, que significa ‘alemán’) (1).

En la España musulmana, los judíos encontraron una relación simbiótica con el mundo no judío que los rodeaba.

De esta forma, los musulmanes ejercieron cierta influencia en los judíos: algunos de los más grandiosos eruditos judíos escribían en árabe. Sin embargo, el impacto que tuvieron los judíos en los musulmanes fue mucho mayor. De hecho, no hay dudas de que el mundo islámico, especialmente en España, fue especialmente exitoso gracias al gran número de judíos a los que se les permitió operar libremente allí. El positivo impacto que tuvieron los judíos de la España musulmana es otro ejemplo del cumplimiento de la profecía en Génesis: “Te bendeciré y engrandeceré tu nombre. Serás bendición. Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan” (Génesis 12:2-3).

Cecil Roth, el grandioso historiador judío, dijo:

“La esencial contribución de los judíos, como judíos, a la vida cultural del mundo medieval y a la Europa medieval en particular se debió básicamente a dos factores: eran instruidos y eran internacionales… Su trabajo como intermediarios entre los dos mundos culturales mutuamente exclusivos (el musulmán y el cristiano) fue, sin dudas, la función característica judía en la edad media: fue una función que desarrollaron en virtud de su posición y circunstancias específicas como judíos. Sin embargo, eso no evitó que hicieran contribuciones memorables a la civilización europea como individuos” (2).

Contribuciones judías

Las contribuciones judías abarcaron todas las esferas, desde la económica hasta la intelectual. Por ejemplo:

  • Los judíos sobresalieron en las artesanías: Los judíos fueron excelentes curtidores, trabajadores del metal, orfebres y joyeros (vemos algunas de estas habilidades hoy en día. Los judíos yemenitas continúan con su reputación de plateros y los comerciantes judíos de diamantes son famosos en todo el mundo).
  • Los judíos sobresalieron en la ciencia, particularmente en medicina: Había doctores judíos en todos lados; entre los más famosos estuvo Maimónides (de quien hablaremos luego) y Hasdai ibn Shaprut, quien fuera médico de dos califas en el siglo X, siendo considerado una de las personas más influyentes en España.
  • Los judíos sobresalieron en el comercio: Los judíos eran los intermediarios entre el mundo musulmán y el cristiano, pueblos que en ese tiempo tenían una gran rivalidad y no se comunicaban directamente entre ellos. Como resultado, los judíos se volvieron comerciantes que cubrían el Lejano Oriente, el Medio Oriente y Europa.
  • Los judíos sobresalieron en erudición: A los musulmanes les fascinaba la sabiduría clásica, pero, como no sabían ni griego ni latín, los judíos tradujeron esos trabajos a árabe. Los judíos también ayudaron a diseminar la erudición árabe y una cantidad importante de la erudición clásica del mundo antiguo (gran parte de la cual se había perdido después del colapso del Imperio Romano) en la Europa cristiana, traduciendo textos árabes primero a hebreo y luego enviando esos textos traducidos a Europa, en donde otros judíos los tradujeron de hebreo a latín, el lenguaje del Imperio Romano que aún era el lenguaje de erudición de la Europa Occidental.

Escritores y filósofos

Algunos de los más grandes escritores y filósofos judíos vienen de este período. Hay tres de ellos que merecen una mención especial:

  • Abraham ibn Ezra, el famoso científico, filosofo, astrónomo y comentarista bíblico.
  • Bejaie ibn Pekudé, el famoso moralista que escribió Deberes de los corazones (un libro que continúa siendo sumamente popular en los estudios de ética judía hoy en día), libro que examina los deberes de la vida interior y presenta un sistema para evaluar el compromiso real que uno tiene con la religión.
  • Yehudá HaLeví, el famoso autor del Kuzari, una novela filosófica basada en la historia del rey de Kazaria, un reino que estaba ubicado entre el Mar Negro y el Mar Caspio (en el siglo VIII el rey de Kazaria, quien no sabía si unirse a los cristianos o a los musulmanes, hizo que grandes eruditos debatieran frente a él sobre los méritos de las religiones del mundo. Como resultado del debate, el rey se convirtió al judaísmo y eventualmente hizo lo mismo con una buena porción de su país. La historia de Kazaria terminó en el siglo XI, cuando fue destruida por la coalición rusa/bizantina). Basándose en esta historia supuestamente verídica, Yehudá HaLeví recreó imaginativamente el debate ante el rey en esta novela, la cual continúa siendo popular hasta hoy en día).

El paraíso judío en España terminó abruptamente cuando la cruel dinastía musulmana Berber (Almohades) llegó al poder en el siglo XII. Cuando Almohades conquistó el sur de España, les dio tres opciones a los judíos: convertirse al islam, irse o morir.

Uno de los muchos judíos que huyeron de España en esa época fue nada menos que el famoso Maimónides (conocido generalmente como Rambam, el acrónimo de su nombre completo: Rabí Moshé ben Maimón, Moisés hijo de Maimón).

(A propósito, es posible que hayas notado que muchos de los judíos famosos eran conocidos por sus acrónimos. Eso se debía a que en ese entonces los judíos no tenían apellidos. Pese a que los judíos sefaradíes comenzaron a adoptar apellidos hace más de 500 años, la mayoría de los askenazíes no lo hizo sino hasta que las autoridades cristianas los forzaron a hacerlo a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Tradicionalmente, los judíos eran conocidos por su primer nombre y el de su padre, y a veces por el de su nombre tribal (Cohén o Leví) o por su lugar de origen (como Toledano de Toledo en España); consecuentemente, era más fácil acortar tantas palabras formando un acrónimo).

Maimónides

Maimónides nació como Moshé ben Maimón en la víspera de Pésaj de 1135 en Córdoba, España, en una prominente familia rabínica. En su árbol genealógico figuraba el Rey David y Rabí Yehudá HaNasí, quien compiló la Mishná (como vimos en la Parte 39).

Su principal maestro fue su padre, Rabí Maimón ben Yosef, un juez judío que no sólo le enseñó el Talmud, sino también los fundamentos de matemática, astronomía y filosofía.

Maimónides tenía sólo 13 años cuando su familia fue forzada a dejar España. Después de vagar sin un hogar durante muchos años, período en el cual murió su padre, Maimónides y su hermano David se asentaron finalmente en Fustat, cerca de El Cairo, Egipto. Allí, Maimónides continuó estudiando Torá mientras que David se dedicaba al comercio de piedras preciosas y sustentaba a la familia. Cuando David murió en un viaje por el mar en el año 1166, la carga recayó sobre Maimónides.

Maimónides se rehusaba a recibir dinero por su conocimiento de Torá, por lo que, para ganarse el sustento, se convirtió en médico. Había comenzado sus estudios de medicina hacía varios años, mientras vivía en Fez. En poco tiempo, se volvió tan famoso como médico que fue designado médico de la Corte del Sultán Saladin en El Cairo. También fue designado Gran Rabino de El Cairo.

Además de ser un famoso doctor, Maimónides fue un escritor prolífico. De sus voluminosas obras (cuya mayoría fue compuesta en árabe pero escrita con caracteres hebreas), cuatro se destacan como las más famosas:

  • Comentario a la Mishná. Su explicación a la Mishná.
  • Mishné Torá. Su mayor logro. Un compendio monumental que comprende toda la Torá Oral y la Halajá (también es conocido como Iad Jazaká).
  • Guía de los Perplejos. Escrito en árabe. Este tratado filosófico trata sobre el pensamiento judío tradicional en comparación a la filosofía clásica griega y es considerado el trabajo filosófico más grandioso que ha escrito un judío en toda la historia.
  • Discurso sobre el Mundo Venidero. Su explicación de la Era Mesiánica que incluye los 13 Principios de Fe (este discurso está incluido en su introducción al Tratado de Sanhedrín 10:1).

Algunos de los escritos de Maimónides fueron muy controversiales al ser publicados. Algunas de sus declaraciones fueron consideradas demasiado radicales y otras simplemente fueron malentendidas. En un momento sus trabajos fueron incluso prohibidos y, después de su muerte en el año 1204, fueron quemados por orden de los rabinos.

Sin embargo, nueve años después, cuando el rey francés Luis IX ordenó la quema del Talmud, los judíos la interpretaron como un castigo medida por medida proveniente de Dios por haber quemado las obras de Maimónides. De hecho, Rabí Yoná Guerondi, el rabino que había incitado la prohibición y la quema, subsecuentemente se arrepintió y escribió el libro Shaarei Teshuvá (Las puertas del arrepentimiento) como forma de expiación por sus derogatorias declaraciones sobre Maimónides.

Hoy en día, las obras de Maimónides son aceptadas y reverenciadas universalmente. De hecho, Maimónides es conocido en el mundo judío como uno de los más importantes Rishonim (los primeros comentaristas).

Este grupo de sabios judíos vino a continuación de los que ya hemos mencionado previamente: los Tanaim o Maestros (200 AEC hasta 100 EC), que son citados en la Mishná; los Amoraim o Explicadores (200 hasta 500), que son citados en la Guemará, y los Gueonim o Genios (500 hasta 1038), que fueron los maestros de las academias posteriores al Talmud Babilonio. Los Rishonim (1038 hasta 1440) hicieron un significativo aporte a la erudición judía.

Además de Maimónides, entre los más famosos de los Rishonimestuvo el rabino francés Shlomó ben Itzjak, quien es conocido mundialmente por su acrónimo: Rashi.

Rashi

A estas alturas cabe preguntarnos, ¿cómo llegaron los judíos a Francia? Lo primero que debemos mencionar es que algunos judíos se habían asentado allí unos 1.000 años atrás, en los inicios del Imperio Romano. Sin embargo, durante mucho tiempo esos asentamientos judíos fueron pequeños. La expansión llegó a partir de unos interesantes giros del destino.

La tradición judía cuenta que en el siglo VIII, Carlomagno, el Rey de los Francos, al ver lo útiles que eran los judíos para los musulmanes, le pidió al califa que le enviara unos pocos rabinos, sabiendo que la presencia de rabinos atraería más judíos.

Además, los judíos eran secuestrados con frecuencia por los piratas, quienes sabían que sus pares pagarían atractivas sumas para liberarlos. Hay una leyenda que habla de cuatro cautivos, quienes eran rabinos de la comunidad de Babilonia, que fueron rescatados cada uno por una comunidad diferente. De acuerdo a la leyenda, un pequeño grupo de judíos franceses reunió mucho dinero para rescatar al secuestrado Rabí Noson HaBablí con la condición de que fuera a su comunidad en Francia y comenzara allí una Ieshivá; y así hizo (3).

Rashi, el más famoso de los rabinos franceses, nació bajo el nombre de Shlomó ben Itzjak en el año 1040 en Francia, pero fue enviado a estudiar en una Ieshivá en Alemania.

Después de completar sus estudios, Rashi volvió a Francia y se asentó en Troves, su ciudad natal. Al igual que Maimónides, se rehusó a recibir dinero por su conocimiento de Torá y, en lugar de eso, subsistió gracias a varios viñedos que poseía.

Rashi tenía un conocimiento absolutamente enciclopédico de la ley Oral y de la ley Escrita. Tomó sobre sí mismo la misión de solucionar algunas de las preguntas más obvias que surgían al leer el texto del Tanaj (los 24 libros de la Biblia Hebrea), y por eso es que tantas ediciones de la Torá incluyen sus explicaciones junto con al texto.

Otra cosa que hizo Rashi fue escribir un comentario de todo el Talmud Babilonio. Hoy en día, su comentario aparece en el margen interno de casi todas las páginas del Talmud. Sus explicaciones son indispensables porque, a medida que nos alejamos de la entrega de la Torá, se torna cada vez más difícil entender los matices de la ley judía.

Rashi no tuvo hijos, pero tuvo dos hijas muy famosas: Miriam y Yoheved, a quienes educó en Talmud. Las hijas de Rashi se casaron con grandes eruditos y tuvieron hijos muy sabios. Los yernos de Rashi, sus estudiantes y sus descendientes se convirtieron en parte de un grupo de eruditos llamados Baalei HaTosafot, los “Maestros de las Adiciones”. Los Baalei HaTosafot sumaron un comentario al Talmud que se encuentra en el margen externo de casi todas las páginas del Talmud. El más conocido de este grupo es el nieto de Rashi, Rabí Yaakov ben Meir, conocido también como Rabeinu Tam.

Rashi vivió hasta el año 1105 y sobrevivió la primera cruzada, en la cual fue asesinado alrededor del 30% de los judíos de Europa.

De acuerdo a la tradición judía, Rashi se encontró con uno de los líderes de la cruzada, el noble normando Godfrey de Bouillon. Cuando Godfrey se estaba por embarcar en la cruzada para liberar a la Tierra Santa de los musulmanes, Rashi le dijo que tendría éxito pero que volvería con sólo uno o dos caballos. En respuesta, Godfrey juró que si la predicción de Rashi era equivocada, lo mataría cuando volviera.

Ocurrió que Godfrey volvió a casa de la cruzada con sólo tres caballos, pero mientras cruzaba el arco de la ciudad de Troves cayó la piedra central del mismo y mató a uno de ellos.

A continuación veremos el rol que tuvo Godfrey de Bouillon en las cruzadas y cómo se originó este infame período de la historia.

Está más allá del alcance de este curso hablar sobre las docenas de grandiosas personalidades rabínicas que vivieron entre el siglo XI y el XV. A pesar de ser uno de los períodos más difíciles de la historia judía, los 400 años del período de los Rishonim (que se corresponden más o menos con la Edad Media) conformaron uno de los más grandiosos de erudición en Torá. El impacto de los Rishonim fue monumental y, junto a los rabinos que crearon el Talmud, tuvieron un rol fundamental en la transmisión de la Torá y en darle forma a la ley y a la práctica del judaísmo de la diáspora.


Notas:

1) A pesar de que el término sefaradí se usa para categorizar a todos los judíos que vienen de Medio Oriente/el mundo musulmán, el término no es preciso. Históricamente, muchas de estas comunidades tienen poca o ninguna conexión con los judíos de España, como por ejemplo los persas, los yemenitas, etc. El término más preciso sería edut hamizraj, o comunidades del este, que incluiría a todas las comunidades judías no askenazíes.
2) Dagobert D. Runes, The Hebrew Impact on Civilization (El impacto hebreo en la civilización), New York, 1951, pp. 349-356.

3) La historia se asume que no es más que una leyenda, y el verdadero creador de la primera Ieshivá de Francia habría sido probablemente Rabeinu Guershom Meor Hagolá (965-1040). Pero a pesar de que la historia probablemente no sea cierta, sí refleja la sombría realidad de secuestro y recompensa que fue una desafortunada característica de la vida judía durante este período.

Segun tomado de aish.com el viernes, 18 de nov. de 2016.

Encendido de las velas de Shabat – Guía paso a paso

 

Encendido deEncendido de las velas de Shabat – Guía paso a paso las velas de Shabat – Guía paso a paso

1. La hora de encendido varía, dependiendo de la época del año y de la ciudad, pero debe ser siempre antes de la puesta de sol. Hay calendarios especiales que puedes comprar en tu librería judía local que contienen la lista de todas las horas de encendido de velas del año, o puedes ver los horarios de esta semana aquí. Otra opción es simplemente revisar en algún diario local la hora de puesta del sol y restarle 18 minutos. Esa es la hora de encendido.
No obstante, esta es solamente la manera preferible de encender las velas. Si uno no encendió las velas 18 minutos antes de la puesta de sol todavía se pueden prender hasta unos minutos antes de ésta. Hay que tener cuidado, ya que tu reloj puede no estar en hora, y está prohibido prender las velas después de la puesta de sol.
La razón por la que encendemos las velas unos minutos antes es para evitar cualquier posibilidad de comenzar Shabat tarde. Imagínalo como un tren que parte de una estación. Si llegas un minuto tarde, lo perdiste.
A propósito, si bien la mayoría de las comunidades prenden las velas de Shabat 18 minutos antes de la puesta de sol, la costumbre local puede variar. Por ejemplo, en Jerusalem, la costumbre es encender las velas 40 minutos antes de la puesta de sol.
2. Se acostumbra usar velas blancas, aunque cualquier color puede ser usado, siempre y cuando vayan a estar prendidas dos o tres horas. No uses velas de Januká o de cumpleaños, ya que ellas se consumen muy rápido.
3. Las velas deben ser encendidas en un lugar en el que puedan ser vistas, pero no en un lugar donde una brisa pueda apagar las llamas o causar que se quemen más rápido, o donde los niños puedan alcanzarlas. (Hay más de una historia de niños inocentes que apagaron las velas, ¡como si estuvieran en la parte de arriba de una torta de cumpleaños!).
4. Siempre se debe dejar que las velas se consumen naturalmente; nunca las debe apagar uno mismo. Si por alguna razón una vela se apaga antes de terminarse completamente, no te preocupes, ya has cumplido con la mitzvá.
5. Una vez encendidas, las velas no deben ser movidas hasta después de Shabat.
6. Muchos han adoptado la costumbre de depositar unas monedas en una caja de tzedaká (caridad) justo antes de encender las velas.
7. En reverencia por el momento las mujeres casadas cubren su pelo, a menudo con un pañuelo, antes de prender las velas.
8. Mientras las mujeres usualmente comienzan Shabat al prender las velas, los hombres empiezan Shabat como parte del servicio en la sinagoga.
La bendición de las velas
Los brazos se mueven tres veces mientras se ponen las manos sobre las llamas, como atrayendo la luz hacia uno. Después cubres tu cara mientras se dice la bendición especial:

Después de recitarla, muchas toman un momento especial para agradecer a Dios por todas las bendiciones de salud, prosperidad, y felicidad en sus vidas. Hay también una plegaria especial compuesta por mujeres, para mujeres, que muchas incluyen en este momento:
Sea Tu voluntad, Señor mi Dios y Dios de mis padres, que tengas bondad conmigo (y con mi esposo, hijos, padres) y con toda mi familia; recuérdanos para el bien y la bendición; concédenos a nosotros y a todo el Pueblo de Israel una buena y larga vida; considéranos para la salvación y la compasión; bendícenos con grandes bendiciones; haz nuestro hogar completo, coronándolo con la sensación de tu Divina Presencia habitando entre nosotros.
Hazme digna de criar niños y nietos eruditos, que sean sabios y comprensivos, quienes amen y teman a Dios, personas con verdad, santidad y ligados a Dios, que deslumbrarán al mundo con Torá y bondad y servicio a Dios. Por favor escucha nuestros rezos, en mérito de nuestras matriarcas Sara, Rivká, Rajel y Lea, y asegura que nunca se apague el resplandor de nuestras vidas. Muéstranos el resplandor de tu rostro y seremos salvados. Amén.
Versión para imprimir de esta bendición
Es un momento para hablar con Dios. Así que expresa cualquier cosa que desees, y pide por todo lo que quieras. Él quiere escuchar tus rezos.
Traer las manos desde las velas encendidas hacia ti significa que estás extendiendo la espiritualidad y santidad del Shabat en tu casa y en tu vida. Según la tradición judía, el número tres representa el compromiso y la fortaleza. Cuando un buen acto es realizado tres veces, hay un sentido de integración que ocurre para lo positivo. E inversamente, cuando una transgresión es hecha tres veces, ocurre lo opuesto, llevándolo a uno a lo negativo.
Típicamente, uno recita una bendición y después hace la acción (por ejemplo, se dice Kidush, y después se toma el vino) pero en este caso es al revés. Esto es porque al momento que se dice la bendición, una acepta el comienzo del Shabat y entonces no se puede encender fuego, y por lo tanto tampoco un fósforo. Así que aquí hacemos lo opuesto, nos cubrimos los ojos para que después de la bendición los abramos para ver el cumplimiento del mandamiento por primera vez.
Encendido de las velas de Shabat – Preguntas y respuestas
¿Quién enciende?
Una mujer casada usualmente prende velas por toda su familia, a no ser que por alguna razón no pueda hacerlo. En ese caso su esposo, o el hijo mayor, prendería.
Las mujeres solteras y los hombres solteros prenden velas ellos mismos si sus madres no prenden por ellos. Un invitado en casa de otro puede ser incluido en el encendido del anfitrión.
¿Cuántas velas deben ser encendidas?
Hay distintas costumbres. Algunas personas encienden una vela mientras son solteras y dos cuando están casadas. Otras siempre encienden dos, solteras o casadas. Los padres a menudo agregan una vela adicional por cada uno de sus hijos. (¡Las casas con muchos hijos parecen pequeñas fogatas!).
La costumbre más común es encender dos velas, una para “recordar” el Shabat y una para “cuidar” el Shabat. (Dios pronunció ambos aspectos de una vez, durante los Diez Mandamientos).
¿Qué pasa si no estamos en nuestra casa para la cena del viernes?
Prende tus velas en tu casa si volverás a dormir allá, siempre y cuando sigan encendidas cuando regreses a casa. De lo contrario, enciende tus velas en tu casa y quédate hasta después que oscurezca antes de partir a tu cena “afuera”.
(Si temes que las velas estén encendidas sin supervisión, ¡simplemente enciéndelas en un fregadero que no usarás en Shabat!).
¿Qué pasa si no puedo llegar a mi casa, antes de la puesta de sol, a tiempo para encender las velas?
Algunas personas pueden pensar que es tan importante prender las velas de Shabat que hacerlo tarde es mejor que no hacerlo. Este es un concepto erróneo. Es mejor no prender las velas en absoluto que transgredir la prohibición de prender fuego en Shabat. Sólo trata y programa las tardes de los viernes lo mejor que puedas para que estés en casa a tiempo.
¿Qué hacemos en el verano cuando se encienden las velas tan tarde? ¿Debemos comer nuestra cena de viernes en la noche a las 9:30 p.m.?
Está permitido “comenzar Shabat temprano”. Esto es hecho simplemente prendiendo las velas, o a través de una aceptación verbal del Shabat. La hora más temprana para comenzar Shabat es una hora y cuarto antes de la puesta de sol. Muchas comunidades hacen esto durante los meses de verano, cuando la puesta de sol puede ser muy tarde, para que los niños puedan estar en la mesa del viernes en la noche. Los servicios de viernes en la noche en verano con frecuencia se hacen en dos turnos: uno para aquellos que lo reciben temprano, y uno para aquellos que lo reciben con la puesta de sol.
Toma en cuenta que esto no es exactamente una “hora y cuarto” en tu reloj. Esto es porque el día judío – desde el amanecer hasta el anochecer – está dividido en 12 partes iguales. Así que sin importar cuan largo o corto sea el día, cada doceavo es considerado “una hora”. Es un tanto complicado. Así que puede ser que quieras que un rabino te ayude con los cálculos.
Recuerda: una vez que las velas están encendidas, incluso si es una hora antes de la puesta de sol, Shabat ha comenzado para ti en todos los aspectos. (Esto, sin embargo, no significa que ahora Shabat puede terminar más temprano. Shabat puede empezar antes, pero nunca puede terminar antes).
¿Qué pasa si no tengo candelabros lujosos?
Sólo derrite un par de velas sobre un plato o una bandeja cubierta con un papel de aluminio, ¡y préndelas!
¿Puedo mover los candelabros después de encender las velas?
Las cosas que no tienen uso en Shabat no pueden ser movidas. Tales objetos están en una categoría llamada muktze, que significa “separar”. Ya que no usamos fósforos, velas, o cualquier cosa que involucre prender o extinguir fuego en Shabat, estos objetos no son movidos en lo absoluto. Así que asegúrate de encender en un lugar que será adecuado para dejar los candelabros por todo el Shabat.

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/sh/csh/Encendido-de-las-velas-de-Shabat–Guia-paso-a-paso.html?s=feat el viernes, 18 de nov. de 2016