Declaración de Independencia de Israel

Eretz-Israel (Tierra de Israel) fue el lugar de nacimiento del pueblo judío. Aquí toma forma su identidad espiritual, religiosa y política. Aquí obtuvieron por vez primera un Estado, crearon valores culturales de importancia nacional y universal y aportaron al mundo el Libro de los Libros.

Después del exilio forzoso de su tierra, el pueblo mantuvo su fe a través de su dispersión y no cesó de rezar y de esperar la vuelta a su tierra y la restauración en ella de su libertad política.

Empujados por estos lazos históricos y tradicionales, los judíos se esforzaron a través de las generaciones en establecerse de nuevo en su antigua tierra. En las últimas décadas volvieron en masa. Pioneros «mapilim» (inmigrantes que van a Eretz-Israel desafiando la legislación restictiva) y defensores hicieron florecer el desierto, re vivir la lengua hebrea, construyeron pueblos y ciudades, y crearon una comunidad próspera controladora de su propia economía y cultura, amante de la paz pero sabiendo defenderse, aportando los bienes del progreso a los habitantes de todos los países, y aspirando a una nación independiente.

En el año 5657 (1897), en el requerimiento del padre espiritual del Estado Judío Theodor Herzl, el Primer Congreso Sionista convino y proclamó el derecho del pueblo judío a su renacimiento nacional en su propio país

Este derecho fue reconocido en la Declaración de Balfour de 2 de noviembre de 1917, y reafirmado en el Mandato de la Liga de las Naciones que en concreto sancionó la conexión histórica entre el pueblo judío y Eretz-lsrael y el derecho del pueblo Judío a rehacer su Casa Nacional.

La catástrofe que recientemente padeció el pueblo judío —la masacre de millones de judíos en Europa— fue otra demostración clara de la urgencia de la resolución de este problema de falta de hogar mediante el restablecimiento de Eretz-lsrael como Estado judío, que abriría ampliamente las puertas de su tierra a cada judío y daría al pueblo judío el status de pleno reconocimiento con miembro de la Comunidad de naciones.

Los supervivientes del holocausto Nazi en Europa, así como los judíos de otras partes del mundo, continuaron emigrando a Erezt-lsrael superando las dificultades, restricciones y peligros, y nunca cesaron de afirmar su derecho a una vida digna, libre y honrada en su tierra nacional. Durante la Segunda Guerra Mundial, la comunidad judía de este país participó plenamente en la lucha entre las naciones que defendían la libertad, paz y amor contra la maldad de las fuerzas nazis, y con la sangre de sus soldados y su esfuerzo militar ganó el derecho a figurar entre los pueblos fundadores de las Naciones Unidas.

El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó una resolución proclamando el establecimiento del Estado judío en Erezt-Israel; la Asamblea General solicitaba la adopción por los habitantes de Eretz-Israel de todas las medidas necesarias para la ejecución de esta resolución. El reconocimiento del derecho del pueblo judío a establecerse en su Estado, hecho por las Naciones Unidas, es irrevocable.

El derecho es el derecho natural del pueblo judío de ser dueños de su propio destino, como todas las naciones, en su propio Estado soberano.

En conformidad, nosotros miembros del Consejo del Pueblo, representantes de la comunidad judía de Eretz-Israel y del Movimiento Sionista estamos aquí reunidos en el día del final del mandato británico sobre Eretz-Israel y, en virtud de nuestro derecho natural e histórico y la fuerza legal de la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas por la presente declaramos el establecimiento del Estado Judío en Eretz-Israel, que será conocido como Estado de Israel.

Declaramos que, con efecto desde el momento de la terminación del Mandato que será esta noche, vísperas del Sabat, el 6 Iyas 5708 (15 de mayo de 1948), antes del establecimiento de las autoridades del Estado regularmente elegidas de acuerdo con la Constitución que deberá adoptarse por la Asamblea Constituyente elegida no más tarde del 1 de octubre de 1948, el Consejo del Pueblo actuará como Consejo Provisional del Estado, y su órgano ejecutivo, la Administración del Pueblo, será el Gobierno Provisional del Estado judío, llamado Israel.

El Estado de Israel estará abierto a la inmigración judía y a la recogida de los exiliados, fomentará el desarrollo del país para el beneficio de todos sus habitantes, estará basado en la libertad, justicia y paz como lo preveían los profetas de Israel, asegurará la total igualdad de derechos sociales y políticos a todos sus habitantes, sin consideración de religión, raza o sexo; garantizará la libertad de religión, conciencia, lengua, educación y cultura, protegerá los lugares sagrados de todas las religiones y será fiel a los principios de la Carta de las Naciones Unidas.

El Estado de Israel está dispuesto a cooperar con las agencias y representaciones de las Naciones Unidas para ejecutar la resolución de la Asamblea General de 29 de noviembre de 1947, y adoptará todas las medidas necesarias para la unión económica de todo Eretz-Israel

Apelamos a las Naciones Unidas para que ayuden al pueblo judío en la construcción de su Estado y para que reciban al Estado de Israel en el comité de Naciones.

Apelamos en medio del ataque emprendido contra nosotros desde hace meses a los habitantes árabes del pueblo de Israel para que conserven la paz y participen en la construcción del Estado, en las bases de ciudanía plena e igual y representación correspondiente en todas sus instituciones provisionales y permanentes.

Extendemos nuestra mano a todos los Estados vecinos y a sus gentes y ofrecemos paz y buenas relaciones, y apelamos a ellos para el establecimiento de puntos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío establecido en su propia tierra. El Estado de Israel está dispuesto a hacer todo lo posible en un esfuerzo común para el progreso de Oriente Próximo.

Apelamos a todo el pueblo judío de la Diáspora para que colabore junta con los judíos de Eretz-Israel en la labor de inmigración y de construcción y para que estén unidos a ellos en la gran lucha por la realización del sueño de los tiempos la redención de Israel.

Poniendo nuestra confianza en el Todopoderoso firmamos esta declaración en esta sesión del Consejo de Estado provisional en la tierra de nuestro hogar, en la ciudad de Tel-Aviv, en visperas del Sabat del día 5 de Iyar, 5708 (14 de mayo de 1948).

Segun tomado de, http://www.historiasiglo20.org/TEXT/israelindependencia.htm el viernes, 30 de enero de 2015.

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THE ISRAELI DECLARATION OF INDEPENDENCE

The land of Israel was the birthplace of the Jewish people. Here their spiritual, religious and national identity was formed. Here they achieved independence and created a culture of national and universal significance. Here they wrote and gave the Bible to the world.

Exiled from Palestine, the Jewish people remained faithful to it in all the countries of their dispersion, never ceasing to pray and hope for their return and the restoration of their national freedom.

Impelled by this historic association, Jews strove throughout the centuries to go back to the land of their fathers and regain their statehood. In recent decades they returned in masses. They reclaimed the wilderness, revived their language, built cities and villages and established a vigorous and ever-growing community with its own economic and cultural life. They sought peace yet were ever prepared to defend themselves. They brought the blessing of progress to all inhabitants of the country.

In the year 1897 the First Zionist Congress, inspired by Theodor Herzl’s vision of the Jewish State, proclaimed the right of the Jewish people to national revival in their own country.

This right was acknowledged by the Balfour Declaration of November 2, 1917, and re-affirmed by the Mandate of the League of Nations, which gave explicit international recognition to the historic connection of the Jewish people with Palestine and their right to reconstitute their National Home.

The Nazi holocaust, which engulfed millions of Jews in Europe, proved anew the urgency of the re-establishment of the Jewish state, which would solve the problem of Jewish homelessness by opening the gates to all Jews and lifting the Jewish people to equality in the family of nations.

The survivors of the European catastrophe, as well as Jews from other lands, proclaiming their right to a life of dignity, freedom and labor, and undeterred by hazards, hardships and obstacles, have tried unceasingly to enter Palestine.

In the Second World War the Jewish people in Palestine made a full contribution in the struggle of the freedom-loving nations against the Nazi evil. The sacrifices of their soldiers and the efforts of their workers gained them title to rank with the peoples who founded the United Nations.

On November 29, 1947, the General Assembly of the United Nations adopted a Resolution for the establishment of an independent Jewish State in Palestine, and called upon the inhabitants of the country to take such steps as may be necessary on their part to put the plan into effect.

This recognition by the United Nations of the right of the Jewish people to establish their Independent State may not be revoked. It is, moreover, the self-evident right of the Jewish people to be a nation, as all other nations, in its own Sovereign State.

ACCORDINGLY, WE, the members of the National Council, representing the Jewish people in Palestine and the Zionist movement of the world, met together in solemn assembly today, the day of the termination of the British mandate for Palestine, by virtue of the natural and historic right of the Jewish and of the Resolution of the General Assembly of the United Nations,

HEREBY PROCLAIM the establishment of the Jewish State in Palestine, to be called ISRAEL.

WE HEREBY DECLARE that as from the termination of the Mandate at midnight, this night of the 14th and 15th May, 1948, and until the setting up of the duly elected bodies of the State in accordance with a Constitution, to be drawn up by a Constituent Assembly not later than the first day of October, 1948, the present National Council shall act as the provisional administration, shall constitute the Provisional Government of the State of Israel.

THE STATE OF ISRAEL will be open to the immigration of Jews from all countries of their dispersion; will promote the development of the country for the benefit of all its inhabitants; will be based on the precepts of liberty, justice and peace taught by the Hebrew Prophets; will uphold the full social and political equality of all its citizens, without distinction of race, creed or sex; will guarantee full freedom of conscience, worship, education and culture; will safeguard the sanctity and inviolability of the shrines and Holy Places of all religions; and will dedicate itself to the principles of the Charter of the United Nations.

THE STATE OF ISRAEL will be ready to cooperate with the organs and representatives of the United Nations in the implementation of the Resolution of the Assembly of November 29, 1947, and will take steps to bring about the Economic Union over the whole of Palestine.

We appeal to the United Nations to assist the Jewish people in the building of its State and to admit Israel into the family of nations.

In the midst of wanton aggression, we yet call upon the Arab inhabitants of the State of Israel to return to the ways of peace and play their part in the development of the State, with full and equal citizenship and due representation in its bodies and institutions — provisional or permanent.

We offer peace and unity to all the neighboring states and their peoples, and invite them to cooperate with the independent Jewish nation for the common good of all.

Our call goes out the Jewish people all over the world to rally to our side in the task of immigration and development and to stand by us in the great struggle for the fulfillment of the dream of generations — the redemption of Israel.

With trust in Almighty God, we set our hand to this Declaration, at this Session of the Provisional State Council, in the city of Tel Aviv, on this Sabbath eve, the fifth of Iyar, 5708, the fourteenth day of May, 1948.

As taken from, http://www.pbs.org/wgbh/americanexperience/features/primary-resources/truman-israel/  January 30, 201

Auschwitz, un campo que resume todo el horror nazi

El centro de exterminio, en el que fueron asesinadas más de un millón de personas, estuvo en el centro del Holocausto

Niños judíos tras la valla del campo en 1945. / ATLAS / GETTY

El sistema de exterminio nazi implicó a todos los estamentos del Estado, toda la administración alemana colaboró de una forma u otra con la Shoah. Y todo se puede resumir en un solo lugar: Auschwitz-Birkenau, de cuya liberación se cumple este martes el 70 aniversario. “No digo que cada alemán, pero sí que cada Ministerio, cada elemento organizado de la sociedad, no importa lo pacífico que pareciese, tuvo su papel”, señaló el historiador Raul Hilberg en una entrevista con este diario. Hilberg (1926-2007), que colaboró en la recopilación de documentos para los juicios de Nuremberg, es autor del que se considera el estudio más importante para entender el Holocausto, La destrucción de los judíos de Europa (Akal), un trabajo monumental de 1.500 páginas al que dedicó toda su vida. El libro concede un gran espacio a los trenes porque Hilberg mantenía que “son los ferrocarriles los que mejor pueden explicar la historia”. Y la situación geográfica de Auschwitz, el más gigantesco campo de la muerte nazi, se explica precisamente porque allí se encontraba un importante nudo de comunicaciones ferroviario. “Auschwitz en su destructivo dinamismo era la encarnación física de los valores fundamentales del estado nazi”, escribió el historiador Laurence Rees en Auschwitz. Los nazis y la solución final (Crítica), un libro y un documental de la BBC.

Sólo dos meses después de la llegada de Hitler al poder, los nazis abrieron el primer campo de concentración, en 1933. Pero cuando comenzaron a llevar a cabo la Solución Final, la exterminación de los judíos de Europa, el sistema de los Lager dio un salto en el horror. El Estado hitleriano instauró dos tipos de campos, los de concentración, destinados a matar con trabajo esclavo a todo tipo de enemigos políticos y a aquellos que consideraban elementos racialmente impuros, desde judíos hasta homosexuales, comunistas o republicanos españoles, y los de exterminio, destinados a la aniquilación directa de seres humanos en cámaras de gas, todos ellos situados en la Polonia ocupada.

En su obra magna, Hilberg explica la evolución del antisemitismo enfermizo de los nazis hasta el Holocausto: las primeras leyes raciales, las primeras persecuciones, los guetos y, desde el inicio de la II Guerra Mundial, los llamados Einsatzgruppen, los batallones de ejecución que en Polonia y en la antigua URSS asesinaron a millones de judíos a cielo abierto (se calcula que la mitad de los seis millones de muertos del Holocausto fueron asesinados en campos y que la otra mitad fueron ejecutados). Sin embargo, los arquitectos de la Solución Final consideraron este método insuficiente, por su lentitud y por la enorme presión psicológica que ejercía sobre los asesinos. Una de las muchas cosas que cuenta el gran escritor italiano Primo Levi (1919-1987) en el primer volumen de sus memorias de Auschwitz, Si esto es un hombre, es que los encuentros con los guardias de las SS eran escasos porque habían creado todo un sistema para mantenerse lo más lejos posible del horror directo. Esto forma parte de la “banalidad del mal” que describió Hannah Arendt –que, dicho sea de paso, mantuvo una larga polémica con Hilberg, aunque utilizó mucho su libro en su ensayo Eichmann en Jerusalén– y que con 50.000 guardas permitió sostener todo el sistema de los campos de la muerte.

Así, se surgió una de las ideas más diabólicas de la historia, el exterminio industrial de un grupo étnico a través de cámaras de gas. Se crearon seis campos de exterminio, todos en la Polonia ocupada, todos situados cerca de nudos de comunicaciones: Chelmo, Belzec, Treblinka, Sobibor, Maidanek y Auschwitz-Birkenau. Pero este último era diferente de los demás, por su gigantismo y porque era también un campo de concentración, del que dependían decenas de pequeños Lager. Birkenau, donde estaban las cámaras de gas y los hornos crematorios, era una ciudad de la muerte, que llegó a contener 70.000 presos a la vez. Pero existía todo un sistema de campos de concentración satélites, en los que se utilizaba el trabajo esclavo de los presos, sometidos también a todo tipo de tormentos de hambre, maltrato físico, miedo y terror.

Las cifras son tan salvajes que resultan casi imposibles de imaginar: por el complejo de Auschwitz pasaron 1,3 millones de deportados, de los que sobrevivieron 200.000. Un millón de los presos fueron judíos de casi todos los países de Europa, 450.000 de ellos húngaros. Murieron también gitanos, presos políticos polacos, prisioneros de guerra soviéticos, homosexuales, testigos de Jehová… Treblinka, que era un campo relativamente pequeño, estaba pensado sólo para matar. A diferencia de Auschwitz, no se producían habitualmente selecciones de presos para determinar quién debía morir y quién debía vivir. Todos estaban destinados a la muerte. Aquí, de nuevo, la cifra supera la razón: entre julio de 1942 y octubre de 1943, 750.000 seres humanos fueron asesinados.

En la citada entrevista con este diario, Hilberg explicaba así el sistema del exterminio: “Fuera de la URSS o de Polonia no se produjeron asesinatos masivos al aire libre, no se asesinaba a los judíos y se tiraban sus cadáveres al Rin. Había que llevárselos y que nadie supiese dónde iban o lo que pasaba con ellos. Quizá son los ferrocarriles los que mejor pueden explicar la historia. Me costó muchos años encontrar documentos sobre los ferrocarriles, pero finalmente hallé los archivos sobre la construcción de Auschwitz en Moscú. La famosa línea férrea que pasa por debajo de la llamada Puerta del Martirio hasta las cámaras de gas no entró en funcionamiento hasta abril de 1944, fecha a partir de la que fueron exterminadas el 60% de las personas asesinadas allí. Es fascinante la correspondencia entre los SS y los responsables del ferrocarril, ahí está todo. Los SS no podían presionar a los ferrocarriles, que tenían un enorme poder, ya que el esfuerzo bélico dependía de ellos y eran quienes decidían las prioridades. Los SS exigieron la construcción de esa línea hasta las cámaras de gas y entonces los ferrocarriles dijeron que de acuerdo, pero que debía ser pagada por las SS porque se trataba de una línea privada, un argumento que utilizaron acogiéndose a una ley de Baviera. Era el tipo de correspondencia que descubrí y es la forma de comprender la mentalidad de esa gente. Se pagaba por cada deportado, pero sólo la tarifa de ida, la mitad de la tarifa si eran niños o una tarifa de excursión si eran más de 500… Puede parecer muy extraño, pero es la forma en que se hizo. Ellos intentaban teñirlo todo de normalidad, como si hablasen de la organización de unas vacaciones, no del exterminio masivo de seres humanos”.

Auschwitz, que estuvo operativo entre junio de 1940 y el 27 de enero de 1945 cuando fue liberado por las tropas soviéticas, encarna todo ese sistema, que tenía como objetivo la aniquilación física, pero también moral de las víctimas. En eso todos los campos eran iguales. Como escribió Primo Levi, “en la práctica cotidiana de los campos nazis se realizaban el odio y el desprecio difundido por la propaganda nazi. Aquí no estaba presente sólo la muerte sino una multitud de detalles maníacos y simbólicos, tendentes todos a demostrar que los judíos, y los gitanos, y los eslavos, son ganado, desecho, inmundicia”.

Segun tomado de, http://internacional.elpais.com/internacional/2015/01/26/actualidad/1422289291_005369.html el martes, 27 de enero de 2015.

Conoce a Najshon ben Aminadav

Conoce a Najshon ben Aminadav
por Mendy Kaminker

Era un príncipe de la Tribu de Iehudá. Era el cuñado de Aron, el Sumo Sacerdote. Cuando todos los demás vacilaron, el saltó dentro del mar. Era Najshon, el hijo de Aminadav.

Fue el tipo de persona que su callada acción dejó una gran marca en nuestra nación.

Origen de la familia

Najshon era la quinta generación descendiente de Iehudá, hijo de Iaakov.

Aparece por primera vez en la Torá cuando Aron se casa con su hermana: “Aron tomó como esposa a Elisheva, hija de Aminadav, hermana de Najshon”. La Torá generalmente escribe nombres sólo cuando mencionan a alguien nuevo, y los comentaristas se preguntan por qué el hermano de Elisheva es mencionado aquí también.

Sugieren que antes de casarse con Elisheva, Aron había averiguado sobre Najshon, su futuro cuñado. Aprendemos de Aron que cuando se busca una esposa, es importante saber de sus hermanos.

En la División del Mar

Siete días después de haber dejado Egipto, los Israelitas se encontraron atrapados entre el mar y el ejército Egipto. Luego Di-s le da una orden a Moisés que parecía imposible de cumplir: “Habla con el pueblo de Israel, deben viajar”.

La orden fue dada para que siguieran adelante, con o sin mar. Pero, ¿quién haría el primer movimiento?, en ese momento, la valentía y devoción de Najshon, salió a la luz. El Midrash y el Talmud cuentan lo siguiente:

Cuando Israel estuvo parado frente al Mar de los Juncos, y la orden de moverse hacia adelantada fue dada, cada una de las tribus se quejó diciendo: “Nosotros no queremos ser los primeros en saltar al mar”.

Najshon vio lo que estaba pasando, y saltó al mar.

En ese momento, Moisés estaba parado orando. Di-s le dijo: “¿Mis amados están ahogándose en el mar, y tú estás acá orando?

Moisés le respondió: “Amo del universo, ¿qué debo hacer?”

Di-s dijo: “Levanta tu palo y estira tu brazo sobre el mar, el cual de partirá e Israel entrará sobre tierra seca”

Así fue. Siguiendo al líder Najshon, los Israelitas entraron al mar y fueron salvados.

La recompensa de Najshon

El Midrash nos enumera las recompensas que Najshon recibió por su valentía:

Se le fue dado el nombre de Najshon, debido a que saltó dentro de las olas (najshol) del mar.

Hubo cinco héroes de Israel dentro de su descendencia: David, Daniel, Janania, Mishael y Azaria.

El eterno reinado de Israel fue dado a su tribu, Iehudá, y Moshiaj también va a ser de su descendencia.

Luego de que Moshé había completado el tabernáculo en el desierto, los príncipes de las doce tribus de Israel, ofrecieron sacrificios especiales de inauguración, y regalos. A pesar de que Iehudá no era el más grande de las tribus, Najshon, príncipe de Iehudá, fue el primero en traer el sacrificio. Esto debió haber sido una recompensa por su especial acción de devoción.

Najshon también estaba dentro de los setenta ancianos que Moisés les había conferido su espíritu.

Su fallecimiento

Haber sido nombrado como un anciano tuvo una trágico resultado. Leemos que el segundo año después de haber salido de Egipto, “el pueblo buscaba quejarse, y era malvado en los oídos de Di-s. El lo escuchó y Su enojo hizo que un fuego saliera, quemado los extremos del campo”. El Midrash explica que los “extremos del campo” es una referencia a los setenta ancianos, incluyendo a Najshon.

Un símbolo de fuerza

El nombre de Najshon se hizo sinónimo de coraje y deseo de hacer las cosas bien, incluso si no es popular.

Inspirado por Najshon, el Rey David escribió en los Salmos: “Me he hundido en las profundidades fangosas, y no hay ningún punto de apoyo, he entrado en las aguas profundas, y la corriente me ha arrastrado. . . No permitas que la corriente de agua me barra, ni la profundidad me trague, y deja que el pozo no cierre su boca sobre mí”

El Rebe vio la acción de Najshon como una llamada de acción:

“Un hombre llamado Najshon saltó dentro del mar, y causó el gran milagro de la División del Mar. Técnicamente, no tenía la obligación de hacerlo, pero el sabía que Di-s quería que Israel se dirigiera a Sinai. Entonces hizo lo que tenía que hacer. Tenía un mar en el camino. Saltó dentro del mar y se dirigió a su meta.

La lección para todos nosotros es, que debemos centrarnos en nuestra misión de la vida, sin tener en cuenta todos los obstáculos”

POR MENDY KAMINKER
El Rabino Mendy Kaminker, es el editor en jefe de Beit Chabad, la sección en Hebreo de Chabad.org.
Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2640434/jewish/Conoce-a-Najshon-ben-Aminadav.htm el lunes, 26 de enero de 2015.

El origen del universo

El origen del universo

¿Cuáles son las implicaciones teológicas de la cosmología moderna?

por

A) El universo podía ser estático. Podía tratarse de un grupo infinito de estrellas y planetas que no exhibe ningún movimiento uniforme. Incluso de acuerdo a esta teoría, las atracciones gravitacionales mutuas de las estrellas y los planetas podrían mantener juntos a estos objetos astronómicos, en la forma de sistemas solares y galaxias. Sin embargo, cada uno de estos grupos estelares/planetarios viajaría por el espacio de acuerdo a su trayectoria aleatoria, independientemente de los recorridos de otros grupos de estrellas y planetas. La belleza del modelo estático es que sirve tanto para los ateos como para los creyentes: un universo de este tipo podría haber sido creado por Dios en algún punto de la historia, pero también podría haber existido siempre sin Dios.

(B) El universo podía ser oscilatorio. Podía tratarse de un globo cósmico que se expande y contrae de forma alternada. Durante unos miles de millones de años se inflaría hacia la nada absoluta. La atracción gravitacional de cada estrella y planeta entre sí eventualmente desaceleraría esta expansión hasta que todo el proceso se revertiría y el globo se aplastaría a sí mismo. Todo lo que había existido se haría añicos en el centro del universo, liberando grandes cantidades de luz y energía y expeliendo todo hacia afuera nuevamente y en todas las direcciones, comenzando la fase de expansión otra vez. Un universo así también podría tanto haber sido creado por Dios o bien podría haber existido siempre sin Dios.

(C) Finalmente el universo podía ser abierto. Podía tratarse de un globo cósmico que nunca hace implosión. Si la atracción gravitacional total de todas las estrellas y planetas no pudiera detener la expansión inicial, entonces el universo se esparciría por siempre hacia la nada. Eventualmente las estrellas se apagarían y una cortina de gélida oscuridad cubriría por completo toda la existencia. Un universo así nunca podría devolverse a la vida. Comenzaría su existencia en un punto de la historia, resplandecería con gloria y luego pasaría a una noche irreversible. Este modelo propone esencialmente que previo a la única explosión, toda la materia y energía estaba contenida en una unicidad, un pequeño punto que permaneció estable en el espacio durante la eternidad hasta el momento en que detonó. Este modelo presenta una paradoja: los objetos en descanso, como la unicidad inicial, permanecen en descanso a menos que sean alterados por una fuerza exterior y, sin embargo, dado que el punto inicial contenía toda la materia y energía, nada (al menos nada natural) existía fuera de esta unicidad que pudiera haber causado que explotara. La resolución más simple de esta paradoja es proponer que algo sobrenatural le dio existencia al universo. De esta forma, el modelo abierto implica un Creador sobrenatural.

En 1916, Albert Einstein publicó los primeros bosquejos de su Teoría de la Relatividad General y el mundo científico se alborotó. Parecía que Einstein había revelado los más profundos secretos del universo. Sus ecuaciones también generaron algunos problemas (dilemas técnicos, obstáculos matemáticos) pero no la clase de cosa que le interesa a un periódico, ni siquiera a una publicación de ciencia.

Si Einstein tenía razón, entonces el universo debía estar expandiéndose a gran velocidad y en todas las direcciones.

Dos científicos advirtieron los problemas técnicos. En 1917 el astrónomo danés Willem De Sitter revisó la Relatividad General y le envió a Einstein una respuesta detallada, señalando el problema y proponiendo una solución radical: la Relatividad General sólo podía funcionar si todo el universo estaba explotando, haciendo erupción en todas las direcciones desde un punto central. Einstein jamás respondió la crítica de De Sitter. Luego, en 1922, el matemático soviético Alexander Friedmann derivó de manera independiente la solución de De Sitter. Si Einstein tenía razón, predijo Friedmann, el universo debía estar expandiéndose a gran velocidad y en todas las direcciones.

Mientras tanto, del otro lado del océano, el astrónomo norteamericano Vesto Slipher atestiguó el movimiento explosivo exotérico del universo. Usando el poderoso telescopio del observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, Slipher descubrió que docenas de galaxias estaban efectivamente alejándose a gran velocidad desde un punto central.

Al final de la Primera Guerra Mundial, De Sitter, Friedmann y Slipher compartieron por separado sus hallazgos con Einstein, pero él extrañamente se resistió a la solución que ellos proponían, como si, con su genio, se hubiera dado cuenta de las implicaciones teológicas de un universo en expansión. Einstein incluso escribió una carta a Zeitschrift fur Physik, una prestigiosa publicación técnica, llamándole a las sugerencias de Friedmann sospechosas, y a las de De Sitter Einstein les apuntó una nota: “Esta circunstancia [de un universo en expansión] me irrita”. En otra nota, Einstein le aseguró a uno de sus colegas: “Aún no he caído en las manos de los sacerdotes”, lo cual era una referencia indirecta a De Sitter, Friedmann y Slipher.

En 1925, el astrónomo norteamericano Edwin Hubble demostró que el modelo estático del universo era un inmenso desacierto. Usando lo que en ese entonces era el telescopio más grande del mundo, Hubble reveló que todas las galaxias a una distancia menor a 9 x 1017 kilómetros de la Tierra se estaban alejando. Einstein se rehusó tenazmente a reconocer el trabajo de Hubble. El genio alemán continuó enseñando el modelo estático durante cinco años más hasta que, a pedido de Hubble, viajó de Berlín a Pasadena para examinar la evidencia personalmente. En la conclusión del viaje, Einstein admitió de mala gana: “Las nuevas observaciones hechas por Hubble… hacen que parezca probable que la estructura general del universo no sea estática”. Einstein murió en 1955, persuadido pero no completamente convencido de que el universo estuviera expandiéndose.

Diez años después, en 1965, Arno Penzias y Robert Wilson estaban calibrando un sensible detector de microondas en los laboratorios Bell Telephone en New Jersey, Estados Unidos. Pero no importaba en qué dirección apuntaran el instrumento, éste siempre captaba el mismo desconocido sonido de fondo: un zumbido constante de tres grados Kelvin (“3K”). Siguiendo una corazonada, los dos empleados de Bell revisaron un ensayo sobre Relatividad General elaborado por un estudiante de Alexander Friedmann. El ensayo predecía que los vestigios de la explosión más reciente del universo deberían ser detectables en la forma de una débil radiación de microondas, “alrededor de 5K”. Los dos científicos se dieron cuenta que habían descubierto el eco de la explosión más grande de la historia: el Big Bang. Por este descubrimiento, Penzias y Wilson recibieron el Premio Nobel.

El descubrimiento del “zumbido de 3K” socavó el modelo estático del universo. Quedaban entonces sólo dos modelos: uno funcionaba sin Dios y el otro no. El último punto que había que determinar era: ¿Acaso el universo primordial había explotado una cantidad infinita de veces (el modelo oscilatorio) o sólo una (el modelo abierto)? Los investigadores sabían que la respuesta se podía encontrar si lograban determinar cuál era la densidad promedio del universo. Si el universo contenía el equivalente a alrededor de un átomo de hidrogeno por cada 0,2 metros cúbicos de espacio, entonces la atracción gravitacional entre todas las partículas del universo sería lo suficientemente fuerte como para frenar y revertir la expansión. Eventualmente habría un Big Crunch (una gran implosión), que llevaría a otro Big Bang (y luego a otro Big Crunch, etc.). Por otro lado, si el universo contenía una densidad menor a la mencionada, entonces la fuerza explosiva del Big Bang superaría todas las fuerzas gravitacionales y todo continuaría expandiéndose eternamente.

En 1978 Jastrow publicó el informe definitivo de la NASA, sorprendiendo al público con su anuncio de que el modelo abierto era probablemente correcto.

Curiosamente, la muerte del modelo estático inspiró pánico en muchos sectores del mundo científico. Los matemáticos, los físicos y los astrónomos unieron sus fuerzas para probar la eternidad del universo. El Dr. Robert Jastrow, que era casi indiscutiblemente el astrofísico más grande de la época y quien ejercía como director del centro de estudios espaciales Goddard de la Administración nacional de aeronáutica y espacio, fue nombrado jefe del proyecto de investigación. Durante 15 años Jastrow y su equipo trataron de demostrar la validez del modelo oscilatorio, pero los datos contaron una historia diferente. En 1978 Jastrow publicó el informe definitivo de la NASA, sorprendiendo al público con su anuncio de que el modelo abierto era probablemente correcto. El 25 de junio de ese año Jastrow dio a conocer sus hallazgos en la publicación New York Times Magazine:

Este es un descubrimiento sumamente extraño, inesperado por todos a excepción de los teólogos. Ellos han aceptado siempre la palabra de la Biblia: En el comienzo Dios creó el cielo y la tierra… [Pero] para el científico que ha vivido de acuerdo a su fe en el poder de la razón, la historia termina como una pesadilla: ha escalado las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar la cima más alta [y], mientras se esfuerza para superar la última roca, es recibido por un grupo de teólogos que ha estado sentado allí durante siglos”.

El Dr. James Trefil, un físico de la Universidad de Virginia, confirmó de manera independiente el descubrimiento de Jastrow en 1983. Los doctores John Barrow (astrónomo de la Universidad de Sussex) y Frank Tipler (matemático y físico de la Universidad de Tulane) publicaron resultados similares en 1986. En un encuentro de la Sociedad Astronómica Americana en 1990, el Profesor John Mather de la Universidad de Columbia, un astrofísico que también trabajaba en el centro Goddar de la NASA, presentó “la prueba más grande de todas” para un universo abierto. De acuerdo al periodista del periódico Boston Globe que estaba cubriendo la conferencia, la idea fundamental de Mather fue recibida con un gran aplauso que llevó al director del encuentro, el Dr. Geoffrey Burbridge, a comentar: “Parece claro que la audiencia está a favor del libro de Génesis, al menos de su primer versículo, que pareciera haber sido confirmado”. En 1998, los doctores Ruth Daly, Erick Guerra y Lin Wan de la Universidad de Princeton le anunciaron a la Sociedad Astronómica Americana que: “Podemos afirmar con un 97,5% de confianza que el universo continuará expandiéndose eternamente”. Luego, ese mismo año, el Dr. Allan Sandage, un astrofísico de fama mundial que era parte del Instituto Carnegie de Washington, fue citado en el periódico The New Republic diciendo: “La forma más lógica de entender el Big Bang es como un milagro generado por alguna clase de poder trascendental”. El columnista de la publicación Newsweek, George Will, comenzó su columna del 9 de noviembre de 1998 con la siguiente broma: “Pronto la Unión de Libertades Civiles, la agrupación Gente por la Forma Americana o alguna facción similar de secularismo contencioso demandarán a la NASA acusándola de que el telescopio espacial Hubble satisface inconstitucionalmente a quienes tienen una inclinación religiosa”. El mismo año,Neewsweek publicó un inesperado cambio de opinión entre los previamente apasionados agnósticos científicos: “El cuarenta por ciento de los científicos norteamericanos cree ahora en un Dios personal; no sólo en un poder y una presencia inefables en el mundo, sino en una deidad a quien pueden rezarle”.

Obviamente hay matemáticos, físicos, astrónomos y cosmólogos que aún eligen no creer en Dios. Por diversas razones, ellos prefieren en cambio tener fe en que se descubrirán nuevas leyes naturales o en que aparecerá nueva evidencia que invalidará el modelo actual de un universo abierto y creado. De todos modos, para muchos científicos la evidencia es persuasiva. Para muchos, la cosmología moderna ofrece permiso para creer.

Este ensayo presenta una versión extremadamente abreviada del argumento cosmológico. Para una presentación más detallada ver el ensayo del autor en su libro Permission to Believe (Jerusalem, Targum/Feldheim, 1990).

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/a/cym/El-origen-del-universo.html?s=show el lunes, 26 de enero de 2015.

The Decline and Fall of Modern Civilization: 8 Simple Steps to Squandering It All

 

 

 

 

 

 

 

 

The Destruction of Jerusalem (70 C.E.)

Neither are great civilizations built in a day, nor do they collapse all of a sudden. Deterioration is gradual, therefore noticeable. In the Land of Israel, the First Temple was destroyed due to idolatry. The Second Temple was destroyed due to baseless hatred. In the 21st century, the subtler combination of irrationality with pusillanimity constitutes the fatal concoction. Our relationship to the obvious serves as an index through which the symptoms of decline are noted. Let all concerned for the commonwealth take caution, for here is how we sophisticated moderns lose civilization:

  1. Cognitive Dissonance – A cerebral malfunction resulting in psychological blindness. We see something perfectly well but fail to recognize what it evidently is. A mental block prevents us from acknowledging the obvious.
  2. Denial – The matter become clearer and reality loses its blur, yet we stubbornly refuse to admit what the matter signifies, instead suggesting that the proof must be partial and the evidence circumstantial or falsified. Conclusions drawn in this state fly in the face of facts. The blatantly obvious is rejected and disbelieved.
  3. Delusive Ideology – Ideologues are prejudiced and their biases substitute for facts. Prejudicial lenses preclude deviant views from the ideologue’s mind. If the obvious does not align with an ideologue’s worldview, it is summarily discounted and dispensed with.
  4. Aversion to Judgment – Decision-making becomes taboo. We are spoon-fed pap and gulp it down uncritically, abdicating the rudimentary responsibility to think. Judging is conflated with sentencing and regarded as a harsh action in and of itself. Abstaining from the matter altogether is thus considered to be the proper course. Neutrality and impartiality replace cerebration and discernment. Ideation is abruptly aborted and intellection rendered stillborn. Choosing becomes treason. We withdraw from the obvious for fear of being perceived as judgmental and severe in nature, thereby absolving ourselves of all charges in advance.
  5. Political Correctness – The judicial ability is retained, yet we refuse to call a thing by its name so as not to cause offense. This is a form of self-censorship, and is falsely conflated with good taste. We account ourselves cultivated and munificent for refraining from forthrightness; those frank and outspoken are ostracized as boorish and unrefined. If there are beasts to behold, they go unnamed and untamed. Problems are swept under the rug of pretense. The obvious is subsumed and rebranded in more socially and politically palatable terminology.
  6. Moral Equivalency – Issues are discernible and named, but they are equated in value despite precise and glaring disparities. Relativism is the order of the day. Good and evil, right and wrong, innocence and guilt – all these binaries are deliberately confused as antipodal extremes are brought into artificial congruence. Moral clarity is muddled and logical cogency diluted. All inherent preference is suspended out of a misguided attempt to achieve balance where there is none. The obvious is left in abeyance while the weighing scales are disingenuously leveled.
  7. Identity Loss – When the fundamental values of a society are attenuated, its ontology andraisons d’être are called into question. The resulting identity deficit, the diminishing of identity integrity, inevitably eventuates in disintegration. Morals, ethics, values, virtues, and principles are sundered like marble columns and stone arches before our very eyes as the foundational premise of our civilization collapses. When we forget those things we stand for, we lose all motivation and capacity to preserve them. The obvious becomes untenable once we lose sight of who we are and what we cherish.
  8. Surrender – Befuddled by existential ennui and essential malaise, we fall prey to a complacent acceptance of the status quo. What ramifies throughout the societal ranks is the absence of willpower to resist the onslaught of barbarism. Barbarians feed on weakness and cowardice, gain momentum, and propel themselves from the wild frontier toward then across civilization’s border, where they are met by weak-kneed, stooping figures, hollowed shells too gutted and spineless to withstand them. Those long ago resigned to their fate are invariably extinguished or else made servile to their vanquishers.

History reveals that great civilizations decline and fall due to internal erosion, not external invasion. Intrinsic corruption and corrosion invite outsiders to raid, rape, pillage, and plunder. Conquest is thus merely thecoup de grâce, a finishing stroke in the aftermath of prolonged dissolution. In most cases, conquerors appear more impressive than they deserve because the conquered first methodically, albeit unwittingly, lay the groundwork for them. Any species of predatory brutes can kick in a Maginot Line, and most do.

Gentle readers, glance again at the above list. Anything seem familiar?

Segun tomado de, http://www.algemeiner.com/2015/01/22/the-decline-and-fall-of-modern-civilization-8-simple-steps-to-squandering-it-all/ el lunes, 26 de enero de 2015.

 

The Bones of Joseph

The Bones of Joseph

They say adapt or die. But must we jettison the old to embrace the new? Is the choice limited to modern or antiquated, or can one be a contemporary traditionalist? Do the past and present ever co-exist?

At the beginning of this week’s Parshah we read that Moses himself was occupied with a special mission as the Jews were leaving Egypt. Moses took the bones of Joseph with him.1 Over a hundred years before the great Exodus, Joseph made the Children of Israel swear that they would take him along when they would eventually leave Egypt. As viceroy of Egypt, Joseph could not hope to be buried in Israel when he died, as his father Jacob was. The Egyptians would never tolerate their political leader being buried in a foreign land. But he did make his brethren give him their solemn undertaking that when the time would come and all the Israelites would depart they would take his remains along with them.

And so it was that while everyone else was busy packing up, loading their donkeys, and getting ready for the Great Trek into the Wilderness, Moses himself was busy with this mission, fulfilling the sacred promise made to Joseph generations ago.

Now Joseph was not the only one to be re-interred in the holy land. His brothers, too, were accorded the very same honor and last respects. Yet, it is only Joseph whom the Torah finds it necessary to mention explicitly. Why?

The answer is that Joseph was unique. While his brothers were simple shepherds tending to their flocks, Joseph was running the affairs of state of the mightiest superpower of the day. To be a practicing Jew while blissfully strolling through the meadows is not that complicated. Alone in the fields, communing with nature, and away from the hustle and bustle of city life, one can more easily be a man of faith. But to run a massive government infrastructure as the most high-profile statesman in the land and still remain faithful to one’s traditions — this is not only a novelty, this is absolute inspiration.

Thrust as he was from the simple life of a young shepherd boy into the hub of the nation’s capital to juggle the roles of viceroy and Jew, Joseph represented tradition amidst transition. It was possible, he taught the world, to be a contemporary traditionalist. One could successfully straddle both worlds.

Now that they were about to leave Egypt, the Jews were facing a new world order. Gone were slavery and oppression, and in their place were freedom and liberty. During this time of transition, only Joseph could be their role model. They would need his example to show them the way forward into uncharted territory, the new frontier.

That is why the Torah mentions only Joseph as the one whose remains went along with the people. They needed to take Joseph with them so that, like him, they too would make their own transition successfully.

Ever since leaving Egypt, we’ve been wandering. And every move has brought with it its own challenges. Whether from Poland to America or Lithuania to South Africa, every transition has come with culture shocks to our spiritual psyche. How do you make a living and still keep the Shabbat you kept in the shtetl when the factory boss says “Cohen, if you don’t come in on Saturday, don’t bother coming in on Monday either!” It was a test of faith that wasn’t at all easy. Many succumbed. But many others stood fast and survived, even flourished. It was the test of transition — and those who modeled themselves on Joseph were able to make the transition while remaining committed to tradition.

Democracy and a human-rights culture have made that part of Jewish life somewhat easier, but challenges still abound. In all our own transitions today, may we continue to learn from Joseph.

 Según tomado de, http://www.chabad.org/parshah/article_cdo/aid/471138/jewish/The-Bones-of-Joseph.htm el lunes, 26 de enero de 2015.
FOOTNOTES
1. Exodus 13:19.