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Una respuesta a la decisión del Tribunal Superior de Israel sobre conversiones no ortodoxas (II)

Por Rabino Dr. Nathan Lopes Cardozo

La conversión, ¿es posible? Esto puede parecer una pregunta retórica ya que la respuesta es afirmativa. Sin embargo, esta pregunta llega al núcleo mismo de la institución de la conversión, y mientras no nos ocupemos de ella, todas las deliberaciones sobre este asunto carecen de sentido en mayor o menor grado. La razón para esto es obvia: hablando lógicamente, la conversión al judaísmo no debería ser posible.

Así como es imposible para un judío cuyo padre no es un kohen (sacerdote) convertirse en un kohen, de manera similar, debería estar fuera de discusión que un gentil se convierta en judío. O naces en una familia de kohanim, o simplemente no eres es un kohen. Presumiblemente, entonces, si no naces judío, no eres judío. Dios eligió a los Avot y sus descendientes como Su pueblo, y sólo ellos pueden afirmar ser judíos. Entonces, se deduciría que uno es parte de esta nación, o no lo es.

Sin embargo, ¡la conversión al judaísmo es posible! ¿Cómo? Es el filósofo Michael Wyschogrod (1928-2015) quien, en su libro El cuerpo de fe, da una respuesta autorizada a esta pregunta: Por medio de un milagro. [1] Un gentil que se convierte al judaísmo se convierte milagrosamente en parte del pueblo de Israel. A diferencia del cristianismo, esto no solo significa que el gentil ahora comparte las creencias del judaísmo, sino que literalmente se convierte en la semilla del Avot y el Imahot.

Para que esto suceda, se requiere un milagro cuasi biológico. El gentil necesita renacer como descendiente directo de Avraham y Sara. Esto se logra mediante la inmersión en una mikva, que simboliza claramente el útero de la madre a través del cual uno nace. La prueba de esta conclusión de gran alcance es el hecho de que, según la Torá, un converso está técnicamente autorizado a casarse con su propia madre, padre, hermano o hermana. Esto puede parecer inmoral, pero para el pensador profundo y reflexivo es muy revelador y significativo. La Torá ve a un converso como un ser humano completamente nuevo, recientemente (re) nacido sin ningún apego biológico excepto con Avraham y Sara. Esto dice mucho. Es cierto que los rabinos prohibieron a los conversos casarse con sus parientes cercanos, por temor a que la gente pudiera afirmar que los gentiles renunciaron a una religión más estricta por una con reglas de moralidad más indulgentes. [2] Pero el hecho de que tales matrimonios estén prohibidos rabínicamente no cambia el hecho de que estén permitidos bíblicamente.


Esto es radicalmente diferente del bautismo en el cristianismo.
Después del bautismo, no se renuncia a la prohibición del incesto. La relación biológica entre los padres y el bautizado continúa como antes. No es así en el judaísmo. Lo que se requiere es el renacimiento total de una persona, como si fuera nueva. Si bien la ley judía requiere el respeto total por los padres biológicos no judíos, al mismo tiempo deja en claro que la conversión es un paso extremo con consecuencias radicales. Que el judaísmo esté dispuesto a dar este paso, contra toda lógica, para permitir que un no judío se convierta, literalmente, en hijo de Abraham y Sara, demuestra que es una de las religiones más atrevidas y de mente abierta. A ningún no judío se le debe negar la posibilidad de unirse a nuestra nación cuando hay un deseo sincero de hacerlo, incluso cuando esta misma idea no tiene sentido.

Por esta razón, es completamente imposible argumentar que la mera inmersión en una mikva es suficiente. Es fundamental que el posible converso desee convertirse en una persona diferente y experimentar una transformación profundamente espiritual. Los seres humanos no son solo una masa de plasma, robots complicados o animales que fabrican herramientas que pueden cambiar su yo fundamental simplemente sumergiéndose en un pozo de agua. Son almas, con emociones profundas, que viven luchas espirituales y morales en las que las creencias religiosas juegan un papel fundamental. Por tanto, la conversión debe ser una decisión bien pensada, consciente de sus implicaciones y arraigada en lo más profundo del alma humana. Si bien esto incluye claramente el deseo de convertirse en parte del pueblo judío, no es suficiente. Hay mucho más en juego.

El converso debe transformarse en un seguidor del gran legado de Abraham y Sara. Esto incluye la aceptación de la Unidad de Dios, la necesidad de ser justo y el deseo de inspirar al mundo con los grandes fundamentos morales que luego se solidificaron en el Sinaí. Él o ella debe abrazar de alguna manera las grandes instituciones del judaísmo como Shabat, kashrut y la dignidad sexual. La lucha por la kedushá / santidad y tahara / pureza espiritual es de primordial importancia.

Si el converso debe o no asumir a priori todos los mandamientos, o solo algunos, es un tema de gran debate entre las autoridades [3]. Hay quienes sostienen que solo una kabbalat mitzvot completa (aceptación de los mandamientos) es suficiente. Cualquier otra cosa no servirá. Otros sostienen que un deseo sincero de ser parte del pueblo judío es suficiente, aunque no ideal. [4]

¿Por qué esta diferencia de opinión sobre un tema tan crucial y de tan gran alcance?

El judaísmo y el pueblo judío están entrelazados e interactúan de formas que nadie puede comprender por completo. ¿Somos una religión o una nación? Si somos una religión, ¿cómo puede ser que alguien que no cree en Dios o se niega a observar incluso un mandamiento siga siendo judío por el simple hecho de haber nacido de una madre judía? Y si somos una nación, ¿cómo entra la religión, que nos dice quién pertenece a la nación y quién no? Cualquier intento de encontrar una solución a este problema siempre fracasará, como ha sucedido en el pasado. No hay forma de concretar estas definiciones. Nos eluden y debemos admitir que nos enfrentamos a uno de los mayores misterios de la identidad judía. Nos damos cuenta de la existencia de algo que no podemos penetrar.

Por esta razón, nuestras autoridades tienen opiniones diferentes sobre la cuestión de la conversión. ¿Se está convirtiendo uno principalmente a una religión, o se está uniendo principalmente a una nación? Se dan cuenta de que no hay una respuesta completamente satisfactoria y, por lo tanto, han sido lo suficientemente sabios como para dejar a la pregunta, de alguna manera, un final abierto.

Aun así, debemos mantener presente que sin un fuerte componente espiritual, la conversión es una farsa, tal como sería completamente ridículo afirmar, en sentido contrario, que a pesar de alguien estar totalmente comprometido con todas las mitzvot de la Torá y vivirlas en su espíritu, él no sería considerado parte del pueblo judío. Lo es, pero no sabemos realmente por qué, ni cómo. Necesitamos ambos componentes, religión y nacionalidad, pero no podemos averiguar cómo se relacionan entre sí.

Sin embargo, mientras estamos atrapados en este extraño misterio, no debemos cometer el error de pensar que solo vivir según las leyes de la Torá y la Halajá y ser parte del pueblo judío es lo que idealmente se requiere. Debe darse mucho más énfasis a la gran experiencia de ser judío. Hay algo llamado neshamá (alma) judía. Nuevamente, si intentáramos definir eso, podríamos encontrarnos acusados ​​de discriminación racial. Aún así, todos sabemos que la neshamá está ahí. Hay una sustancia judía incorporada dentro de nosotros. El judaísmo no se trata sólo de la nacionalidad y la observancia, sino de vivir en un orden espiritual y emocional que no debe reducirse a doctrinas, dogmas o mandamientos. Es importante y necesario enfatizar esto a alguien que quiera convertirse. La halajá y las creencias no son suficientes. De alguna manera, él o ella debe heredar el gran espíritu de Avraham y Sara, que es más que la suma de todas las partes anteriores, pero también diferente de todas las anteriores. Qué es realmente, no lo sabemos. ¡Pero es! ¿Y cómo sucede? Nuevamente, no lo sabemos. Pero sucede. Una vez más, es un milagro realizado por Dios.

Solo podemos pedir que el converso acepte todo esto e inicie el ascenso por la “escalera de la observancia” [5], lentamente pero firme, combinando la nacionalidad con la nobleza espiritual.

¿Suena paradójico? ¡Seguro que lo es! Déjalo ser, déjalo ser. Nos ha servido bien durante miles de años y nos ha convertido en una nación eterna e indestructible. No nos tomemos esto a la ligera.

* * * * * *

Este ensayo fue publicado en Jewish Law as Rebellion, A Plea for Religious Authenticity and Halachic Courage (Publicaciones Urim, 2018) por Nathan Lopes Cardozo, capítulo 41.

NOTAS

[1] Véase Michael Wyschogrod, El cuerpo de fe: Dios en el pueblo de Israel (Northvale, Nueva Jersey: Jason Aronson, 1996), xvi – xxi.

[2] Véase Yevamot 22a. Esto parece oponerse a la regla (Kidushin 78a y Mishne Torah, Hiljot Isurei Biah 18: 3) donde dice que un kohen no puede casarse con una conversa, ya que puede haber tenido relaciones sexuales antes de convertirse o porque proviene de un trasfondo (potencialmente) promiscuo. Puede ser que esta decisión provenga de una tradición talmúdica diferente, o que los rabinos simplemente sintieran que una mujer de origen (potencialmente) promiscuo no es adecuada para casarse con un sacerdote. Las autoridades halájicas deben examinar esta extraña paradoja con más cuidado y encontrar una solución.

[3] Existe una vasta literatura que trata sobre el requisito de kabbalat mitzvot y el debate en torno a su aplicación en la época contemporánea. Note la declaración talmúdica de que “un converso que acepta toda la Torá excepto por una cosa, nosotros no lo aceptamos. R. Yose ben Yehuda dice que esto se aplica incluso a un precepto menor de los rabinos “. (Tosefta Demai, Lieberman ed., 2: 5; Bechorot 30b.) De hecho, con base en esta declaración, algunas autoridades halájicas sostienen que sin una aceptación completa de todas las leyes bíblicas y rabínicas, la conversión es nula y sin valor. Véase, por ejemplo, R. Yitzchak Schmelkes, Bet Yitzchak, Yoreh De’ah, vol. 2, no. 100. Hay otras autoridades que adoptan una postura más indulgente. Véase, por ejemplo, R. Chaim Ozer Grodzinski, Achiezer, vol. 3, no. 26. Note también la historia en Shabat 31a donde Hillel aceptó un posible converso aunque inicialmente se negó a aceptar la autoridad de la Ley Oral. Para obtener más opiniones sobre el requisito de kabbalat mitzvot, y si la falta de las mismas puede invalidar la conversión, consulte, Véase, por ejemplo, R. Yitzchak Schmelkes, Bet Yitzchak, Yoreh De’ah, vol. 2, no. 100. Hay otras autoridades que adoptan una postura más indulgente. Véase, por ejemplo, R. Chaim Ozer Grodzinski, Achiezer, vol. 3, no. 26. Note también la historia en Shabat 31a donde Hillel aceptó un posible converso aunque inicialmente se negó a aceptar la autoridad de la Ley Oral. Para obtener más opiniones sobre el requisito de la kabbalat mitzvot y si la falta de ella puede invalidar la conversión, consulte R. Moshe Feinstein, Igrot Moshe, Yoreh De’ah, vol. 1, no. 157; Ibíd., Yoreh De’ah, vol. 3, no. 108; Ibíd., Yoreh De’ah, vol. 5, no. 40; Ibíd., Even ha-Ezer, vol 2, no. 4; R. Menashe Klein, Mishne Halajot, vol. 10, no. 181 y Divrei Yatziv, Even ha-Ezer, no. 102; R. Ovadia Yosef, “Ba’ayot ha-Giyur be-Zmanenu”, Torah she-Ba’al Peh 13 (1971): 21–32; R. Shiloh Raphael, “Giyur le-lo Torah u-Mitzvot”, ibid., 127-132; R. David Bass y R. Yisrael Rozen, “Tokfo shel Giyur be-Di’avad im ha-Ger Eno Shomer Kol ha-Mitzvot”, Techumin 23 (2003): 186–202; R. Avraham Weinrot, “Shlavei ha-Giyur u-Markivav”, Sinai 106 (1990): 115-137, 265-280; R. Avraham Avidan, “Be-Inyan Gerut”, Torah she-Ba’al Peh 32 (1991): 77–96; R. Asher Weiss, “Be-Inyanei Gerut”, Moriah 18, núms. 11-12 (1993): 79–85; R. Zvi Lipshitz, “Bitul Giyur ke-she-Kabbalat ha-Mitzvot Hayta Peguma”, Techumin 19 (1999): 115-138; R. Yitzchak Ralbag, “Kabbalat Mitzvot be-Gerut”, Seridim 17 (1997): 42–49; R. Yisrael Rozen, Ve-Ohev Ger: Ohr al ha-Giyur be-Yisrael (Alon Shvut: Instituto Zomet, 2010); R. Yitzchak Brand, Briti Yitzchak: Kuntres be-Dinei Gerut (Bnei Brak, 1982); R. Shmuel Eliezer Stern, Sefer Gerut ke-Hilchata (Israel, 2004); R. Mordechai Alter, Ka-Ger ka-Ezrach (Jerusalén: M. Alter, 2013); R. Shmuel Zajac, Kachem ka-Ger: Knisa la-Brit be-Kabbalat ha-Mitzvot (Nueva York: S. Zajac, 2013); R. Zev Weitman, “Nusach Kabbalat Mitzvot ba-Bet Din la-Giyur”, Tzohar 37 (2015): 169–186; R. Chaim Amsellem, Zera Yisrael: Chikrei Halajá be-Inyanei Gerut ve-Giyur (Jerusalén: Mekabetz Nidchei Yisrael, 2010) y sus numerosos trabajos sobre este tema. Véase también la lista de fuentes compilada por Itai Gitler, “Kabbalat Ol Mitzvot ba-Giyur be-Yamenu”, octubre de 2013, http://rotter.net/User_files/forum/560106e825f51569.pdf.

Para estudios académicos sobre el requisito de kabbalat mitzvot, ver The Jewish Responsa: Conversion in Jewish History, ed. Yedidia Stern (Tel Aviv: Yediot Aharonot, 2008), 51–149, 349–360 [hebreo]; Menachem Finkelstein, Conversión: Halajá y práctica (Ramat-Gan: Bar Ilan University Press, 2006), 48–55, 161–221, 545–648; Avi Sagi y Zvi Zohar, Transformando la identidad: La transición ritual de gentil a judío – Estructura y significado (Londres: Continuum, 2007), especialmente los capítulos. 13 y 14; David Ellenson y Daniel Gordis, Pledges of Jewish Allegiance: Conversion, Law, and Policymaking in XIX- and Twentieth-Century Orthodox Responsa (Stanford, CA: Stanford University Press, 2012), especialmente capítulos. 4 y 5.

[4] Véanse las declaraciones contradictorias en Bechorot 30b y Yevamot 47. Véase el cap. 43 n5.

[5] Una frase acuñada por Abraham Joshua Heschel, The Insecurity of Freedom: Essays on Human Existence (Nueva York: Farrar, Straus y Giroux, 1966), 206.

Según tomado de, Thought to Ponder: Conversion is not about Halachah but about Jewishness (campaign-archive.com)  y traducido por, drigs CEJSPR

 
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Posted by on March 18, 2021 in Uncategorized

 

En respuesta a la decisión del Tribunal Superior de Israel sobre conversiones no ortodoxas

por Rabino Dr. Nathan Lopes Cardozo

¿Qué hace que una persona sea judía? ¿Nacer de una madre judía? ¿Convertirse al judaísmo? Realmente no. Es vivir según el orden espiritual del judaísmo lo que hace a uno judío; un orden que nos alcanza a través de los judíos del pasado, con los judíos del presente y con los del futuro. Somos judíos/as cuando elegimos serlo; cuando hemos descubierto el judaísmo por nuestra propia cuenta; a través de nuestra búsqueda de lo sagrado; cuando nos embarcamos en la lucha espiritual de nunca acabar para encontrar a Dios, entonces nos damos cuenta de que el mundo necesita una conciencia moral y llevamos esa gran carga para salvar al mundo y proporcionarle una misión.

Uno se vuelve un poco más judío cuando se da cuenta de que no puede haber naturaleza sin espíritu y que no hay neutralidad en asuntos de conciencia moral. Pero todo esto no es suficiente. Tenemos un largo camino por recorrer antes de convertirnos en judíos por pleno derecho. Debemos reconocer lo noble que está en el lugar común; dotar al mundo de una majestuosa belleza; reconocer que la humanidad no ha sido la misma desde que Dios nos abrumó en el Sinaí; y aceptar que la humanidad sin el Sinaí no es viable.

Para crear en nosotros vibraciones judías, necesitamos ver el mundo sub specie aeternitatis (desde la perspectiva de la eternidad). Debemos ser capaces de salirnos de la caja de nuestras pequeñas vidas y mantener la visión cósmica, sin perder al mismo tiempo el suelo que está bajo nuestros pies. Logramos esto, no escapándonos de nuestros esfuerzos triviales del día a día mediante la negación o declarando que no tienen importancia, sino ocupándonos de ellos y utilizándolos como grandes oportunidades para crecer. De esta manera se santifican. A medida que uno descubre esto con esmero, poco a poco se convierte en judío.

Algunos de nosotros tenemos que luchar para lograrlo, otros parecen haber nacido con eso. Poseen una misteriosa alma judía que nadie puede identificar, pero que todos reconocen. Tiene algo que ver con el destino, ciertos sentimientos que nadie puede verbalizar. Lo que está en juego es la interiorización del pacto entre Dios, Avraham y, más tarde, el Sinaí. Está en la sangre de uno incluso cuando uno no es religioso. Murmura de las olas más allá de la orilla de nuestras almas y se apodera de nuestro propio ser, expandiendo nuestro judaísmo dondequiera que vayamos.

La mayoría de los judíos “lo tienen”, pero también algunos que no son judíos “lo tienen”. Es completamente auténtico. Son tocados por “esto” como sucede con cada parte del cuerpo que es tocada por el agua al nadar, sus moléculas penetrando cada fibra de nuestro ser. Nada ni nadie puede negarlo.

Estos son los auténticos judíos, pero no todos pertenecen al pueblo de Israel. Algunos son gentiles con padres gentiles; otros son hijos de matrimonios mixtos. Si quisieran unirse al pueblo judío, tendrían que convertirse de acuerdo con la Halajá, aunque han sido “judíos del alma” desde su nacimiento.

Pero, ¿por qué todavía no son judíos en pleno derecho, sin el requisito de convertirse? ¡Todos los ingredientes están presentes! ¿Por qué la necesidad del componente biológico de una madre judía o el acto físico de sumergirse en una mikva (baño ritual)?

La razón debe ser que la Halajá no solo se atiende el asunto de la autenticidad religiosa y la composición del alma.  Es un asunto donde también se atiende lo que es la realidad de la vida, una donde caminamos con los pies bien puestos en la tierra. Este nivel de consciencia nos plantea una pregunta muy importante: ¿Cómo reconoceremos quién es judío y quién no? ¿Podemos leer el alma de alguien? ¿Cómo alguien puede saber con certeza si es realmente judío? ¿Se puede leer la propia alma y percibirla? ¿Cómo sabemos que nuestra autenticidad judía es genuina?

El mundo es una mezcla compleja entre lo ideal y lo práctico, donde la autenticidad fácilmente puede confundirse con la pretensión, sin saberlo. Vivir la propia vida significa vivir de una manera en la que la constitución física y el espíritu interior del ser humano interactúan, pero también chocan. Hay un pandemonio total cuando solo reina lo ideal mientras se decide ignorar lo realista y lo viable.

La tensión, incluso la contradicción, entre lo ideal y lo factible es el gran desafío para la Halajá. Por lo tanto, necesita hacer concesiones: ¿cuánto de autenticidad y cuánto de realismo? ¿Cuánto debería funcionar de acuerdo con el sueño y el espíritu, y cuánto en deferencia a las necesidades de nuestro mundo físico?

Por mucho que a la Halajá le gustaría otorgar el dominio total a lo ideal, debe comprometerse a ceder a reglas indispensables que permiten que el mundo funcione. Así como debe aceptar la autenticidad versus la conformidad, también debe lidiar con el judaísmo auténtico y la necesidad de establecer parámetros externos, e incluso biológicos para definir la identidad judía. Y aquí también habrá víctimas y desagradables consecuencias.

Algunos con “alma judía” pagarán el precio y serán identificados como no judíos, a pesar del hecho de que a la Halajá “ideal” le hubiera gustado incluirlos. Por desafortunado que sea, la Halajá a veces debe comprometer la cualidad de “alma judía” de un individuo, que por causa de estas reglas, no puede ser reconocido como judío. Si no aplicamos estos imperativos, reinaría el caos.

Pero hay más que esto. Es necesario que haya una nación de Israel, una entidad física capaz de llevar el mensaje del judaísmo al mundo. Todos los miembros de esta nación deben tener una experiencia histórica común que haya afectado su estructura espiritual y emocional. Es necesario que haya “experiencias de raíz”, como las llama Emil Fackenheim, como el Éxodo de Egipto, el cruce del Mar Rojo y la revelación del Sinaí. El impacto de estos eventos hizo que este pueblo se convirtiera en una nación de la forma más inusual, una nación lista para conquistar el mundo y transformarlo. Para que los judíos envíen su mensaje al mundo, necesitan tener una experiencia histórica, como familia y luego como nación, en la que las personas hereden un compromiso con una forma de vida específica, incluso cuando algunos de sus miembros se opongan a ello.

El hecho de que el judaísmo permita que los forasteros se unan, aunque no fueron parte de esta experiencia, no solo es maravilloso, sino algo donde también se reconoce el hecho de que no todas las almas necesitan estas experiencias fundamentales para convertirse en judías. Tienen otras cualidades que son igualmente poderosas y transformadoras, que les permiten convertirse, siempre y cuando sean absorbidas en un grupo medular fuerte, uno cuya identidad misma está incrustada en estas experiencias fundamentales.

En términos de un ideal religioso puro y sin concesiones, esto significa que algunos judíos no deberían ser judíos y algunos no judíos deberían ser judíos. Después de todo, la autenticidad no se puede heredar; solo puede nutrirse. Idealmente, sólo aquellos/as que asumen conscientemente la misión judía, por consecuencia deben ser considerados judíos. Si no fuera por la necesidad de un pueblo judío, hubiera sido mejor opción tener una comunidad de fe judía donde la gente pueda ir y venir dependiendo de su voluntad para comprometerse con la forma religiosa judía y su misión, algo similar al cómo se comportan otras religiones.

Entonces, las demandas de la Halajá crean víctimas cuando algunos con “alma judía” quedan fuera del redil, como es el caso de los hijos de matrimonios mixtos que tienen madres no judías, o hijos de abuelos judíos pero padres no judíos. De manera similar, puede haber gentiles que tengan almas judías pero no antepasados ​​judíos en absoluto. Todas estas son víctimas.

Este es el precio que debemos pagar por causa de la tensión que existe entre el ideal y la necesidad de cumplimiento; entre la paradoja del espíritu y la ley. Que la Halajá incluso permita que cualquier no judío se convierta en judío mediante la conversión adecuada es una expresión muy poderosa de su humanidad. De hecho, es un milagro.

Probablemente hay miles de millones de personas que son “almas judías” con todo derecho, pero no lo saben, y muy probablemente nunca lo sabrán. Quizás sean estos judíos los que Dios tenía en mente cuando bendijo a Abraham y le dijo que él sería el padre de todas las naciones y que sus descendientes serían tan numerosos como las estrellas en el cielo y los granos de arena en la orilla del mar.

Trataré otros aspectos de este tema en el ensayo de la próxima semana.

Según tomado de, Thought to Ponder: Halachic Jews and Soul Jews (campaign-archive.com)

Traducido por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on March 13, 2021 in Uncategorized

 

El Papa, Abraham y el significado de la ciudad de Ur

El Papa, Abraham y el significado de la ciudad de Ur

por Adam Ross

El peregrinaje del Papa a la ciudad donde nació Abraham nos lleva a preguntarnos cuál es el significado judío de esta antigua ciudad.


Esta semana, el peregrinaje a la ciudad de Ur del Papa Francisco llevó a los titulares a Abraham y su lugar de nacimiento. Allí el Papa convocó a todas las religiones a rechazar la violencia. Su visita nos recuerda el significado que tienen en nuestras vidas algunas partes de esa ciudad.

Ubicada en el margen sur del Éufrates, alrededor de 16 kilómetros de la ciudad de Nasiriyah en el Iraq moderno, la ciudad de Ur tiene unos 6,000 años de existencia. La primera mención escrita del lugar data de hace unos 4.000 años.

El lugar fue designado patrimonio mundial y hay vastas excavaciones. Uno de los descubrimientos más emblemáticos fue el Zigurat de Ur, un enorme santuario de piedra arenisca para el dios de la luna, Nanna. El santuario una vez fue parte de un complejo mayor y da testimonio de un gran centro de la edad de bronce y de una ciudad inmersa en el culto y las prácticas paganas, incluyendo el sacrificio de niños.

El Zigurat de Ur

Esto fija el telón de fondo para el nacimiento de Abraham, quien creció en la ciudad hace unos 4,000 años y luego se marchó abruptamente, rechazó la cultura pagana de la ciudad y obedeció la orden del Dios de Israel de trasladarse hacia el occidente, a la Tierra de Israel, en ese momento conocida como Canaán.

A diferencia de Jerusalem o de la ciudad de Jevrón, que es donde Abraham está enterrado, Ur no es un sitio de peregrinaje para los judíos, a pesar de ser el lugar donde nació Abraham. El judaísmo enfatiza menos cómo comenzamos nuestras vidas y se enfoca más en los caminos que seguimos. El significado de Ur reside más en el hecho de que Abraham “partiera de la ciudad” que en lo que ella representa.

En medio de la idolatría y el abuso de poder por parte de quienes dominaban la ciudad, el Talmud enseña que Abraham vio “un mundo en llamas”. Él vio injusticia, inmoralidad y un mundo que había ahogado su compromiso con la verdad en el Éufrates.

El Talmud agrega que Abraham observó los templos, los ídolos, los santuarios y los cultos y se preguntó: Si el sol es el que gobierna el mundo, ¿Cómo puede ser que oscurezca cada día? Si la que gobierna es la luna, ¿cómo puede ser que la cubran las nubes que son dirigidas por el viento? El mundo debe tener un orden, una estructura y un diseño; debe tener un diseñador, un Creador. Abraham dedicó su vida a estos valores y llevó el monoteísmo al mundo. Su revolución ideológica requirió mucho coraje y convicción, incluso debió ir en contra de su padre, quien vendía ídolos, como queda en evidencia en la famosa historia de Abraham de niño, cuando rompió los ídolos de su padre.

El legado de Ur está en el rechazo de Abraham hacia todo lo que ella representaba, y el génesis del monoteísmo, la creencia en un Ser infinito que no tiene necesidades y que nos creó para nuestro beneficio y para que nos perfeccionemos al ser socios de Él en el desarrollo de un mundo moral. Abraham asumió la responsabilidad por el mundo que lo rodeaba. Al abrir las cuatro paredes de su tienda, él y su esposa Sará fueron pioneros de una vida de bondad y preocupación por toda la humanidad que fue creada a imagen de Dios.

Si bien Abraham nunca perdió su relevancia, el Papa volvió a llevar su nombre a los titulares. Cada día, en nuestra plegaria matutina mencionamos que Abraham partió de Ur para recordarnos buscar continuamente la verdad, el compromiso con la humanidad y la santificación del Nombre de Dios.

Según tomado de, El Papa, Abraham y el significado de la ciudad de Ur (aishlatino.com)

 
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Posted by on March 10, 2021 in Uncategorized

 

El Rostro de Di-s

por Rabino Simon Jacobson

Secretos íntimos

Hay algo en el capítulo de la Torá de esta semana que siempre me ha tocado de una manera muy poderosa.

Contiene quizá, la descripción más íntima que jamás encontrará sobre la interacción de un ser humano con Di-s. “Di-s habla con Moisés cara a cara, como una persona habla con un amigo cercano” (Éxodo 33:12). Esta descripción es lo más cerca que podemos estar de la intimidad de un ser humano con Di-s. NADIE ha vivido esta experiencia al nivel como Moisés la vivió, nadie.

Moisés había subido al Sinaí para recibir el mandato divino llamado Torá. Mientras tanto, los israelitas que lo esperaban abajo, temiendo que éste no regresara, construyeron el Becerro de Oro. Moisés inicia el descenso con las Dos Tablas que contienen los Diez Mandamientos. Al ver la parodia del pueblo, el Caudillo rompe las tablas al pie de la montaña.

Moisés regresa a la montaña suplicando a Di-s por expiación. Y aquí es donde se produce una fascinate discusión. Con algunas reservas para no sonar demasiado irreverente; la conversación entre Moisés y Di-s no es simplemente la de una criatura y su Creador, la de un sirviente y su Amo, o la de un súbdito y el Gobernante; mas bien se trata de una conversación amorosa, íntima, incluso romántica.

Cada aspecto de este diálogo contiene una miríada de lecciones sobre cómo enfrentar situaciones difíciles y cómo confrontar a Di-s, lecciones que se pueden aplicar para reparar todo tipo de relaciones.

De hecho, la conversación de esta semana entre Moisés y Di-s nos enseña la verdadera naturaleza de una relación saludable, ya sea entre usted y Di-s, o entre usted y su amada.

Moisés comienza de inmediato con el reconocimiento total del crimen. “La gente ha cometido un pecado terrible al hacer un ídolo de oro”.

Lección # 1: Divulgación total. La confianza no se basa en la perfección, sino en la responsabilidad. Cuando se ha cometido un error o un delito en contra de su ser querido, no se niega ni se encubrirá el delito. No comienzas con excusas y explicaciones. Usted declara claramente que se ha cometido un mal.

A continuación, Moisés dice: “Ahora, si quieres, perdona su pecado”. Una vez que ha reconocido plenamente su pecado y sin excusas, puedes confiar en que serán responsables y, por lo tanto, dignos de tu perdón.

Lección # 2: Valentía para sanar. Moisés no retrocedió con culpa o miedo después que se cometió un pecado tan grave. Una vez ha ocurrido un agravio, muchas personas simplemente se rinden y se sumergen en la desesperación. El extremo opuesto de la negación es la resignación: el crimen es tan intenso que te vence con culpa y vergüenza hasta el punto de rendirte. Después de llevar a cabo el reconocimiento inmediatamente debe venir la fuerza y ​​la convicción para sanar.

Luego Moisés agrega: “Si no [y no los perdonas], puedes borrarme del libro que has escrito”.

Lección # 3: Total dedicación y sacrificio. Como un verdadero y desinteresado líder, Moisés no se disocia del pueblo pecador, algo que fácilmente podría haber hecho siendo que él no tenía la culpa de su pecado. Di-s incluso le dio la oportunidad de construir una nueva nación. Sin embargo, en su gran amor por la gente y en su total convicción de que Di-s amaba al pueblo, Moisés no toma el camino fácil de huir. Él se enfrenta a Di-s y temerariamente declara: “¡Si los destruyes, destrúyeme a mí también”!

Oh, cómo podríamos usar un líder así hoy …

Pensarías que la comunicación termina en este punto. Si alguien tratara de convencerte para que perdones a tu traidor cónyuge de la manera en que Moisés trató de convencer a Di-s para que perdonara la traición de los israelitas, la conversación, ¿continuaría?

Pero no. La conversación no solo continúa, sino que se intensifica transformándose en la más íntima conversación que jamás escucharás en tu vida.

Di-s al principio se niega a perdonar a la gente. Moisés no se amilana y decide subir el tono:

              “Me dijiste que trajera a estas personas [a la Tierra Prometida] … También dijiste que me conoces por    mi nombre y que he encontrado favor [‘cadena’] en Tus ojos. Ahora bien, si en verdad he hallado gracia          ante Tus ojos, permíteme conocer Tus caminos, para que sepa [seguir] encontrando gracia ante Tus               ojos, y asegurarme de que esta nación sea Tu pueblo … Tu presencia [debería] … acompañarnos.”

Esto provoca la respuesta de Di-s: “Ya que has encontrado gracia ante Mis ojos y te conozco por tu nombre, también cumpliré esta petición tuya”.

Pero Moisés no está pacificado; quiere y pide más: “Por favor, muéstrame Tu Gloria”. A lo que Di-s responde: “Haré todo Mi buen paso ante ti, y revelaré el Nombre Divino en tu presencia …”

Di-s luego explica: “No puedes ver Mi Presencia, porque un hombre no puede verme y existir. [Pero] tengo un lugar especial donde puedes pararte en la montaña rocosa. Cuando pase Mi Gloria, te colocaré en una grieta en la montaña, colocando Mi mano sobre ti hasta que Yo pase. Entonces quitaré Mi mano y verás Mi ‘espalda’, y Mi rostro no verás “.

Entonces Di-s le dice a Moisés que talle otro juego de tablas en las que Di-s escribirá las mismas palabras que estaban en las primeras tablas. “Prepárate por la mañana para escalar el monte Sinaí y espérame en la cima de la montaña. Ningún hombre puede subir contigo y nadie más puede aparecer en toda la montaña. Incluso el ganado vacuno y las ovejas no pueden pastar cerca de la montaña “.

Entonces Di-s se reveló a Sí mismo cuando “descendió en una nube y se paró allí con él. Llamó el nombre de Di-s. Di-s pasó ante [Moisés] y proclamó [los trece atributos divinos de la compasión]: Di-s, Di-s, Omnipotente, misericordioso y bondadoso, lento para la ira, con tremendo amor y verdad … “

Al escuchar los trece atributos Divinos, Moisés inclina la cabeza y se postra, y dice: “Si en verdad estás complacido conmigo, oh Di-s, por favor ve entre nosotros … Perdona nuestros pecados y errores y haznos tuyos “.

Entonces Di-s hace un pacto “ante todo tu pueblo y hará milagros que nunca antes han existido en todo el universo, entre ninguna nación… Ten mucho cuidado… no te inclines ante ningún otro dios, porque se sabe que Di-s exige adoración exclusiva “.

El final de la historia es que después de 80 días de oración, Moisés prevalece y Di-s concede el perdón completo del pueblo en Yom Kipur, que a partir de entonces se convierte en el día más sagrado del año.

Por críptica que sea esta conversación entre Moisés y Di-s, varias cosas están claras: el tono y el lenguaje resuenan con profunda intimidad. Si no sabías que se trataba de una conversación entre el hombre y Di-s, bien podría ser un diálogo romántico de amor. De hecho, Moisés tuvo un romance con Di-s.

Otro hecho obvio es que Moisés no se contenta con obtener el perdón divino; Moisés usa este desafío como una oportunidad para “profundizar” en la personalidad única de Di-s y las formas misteriosas de El Eterno. Moisés quiere llegar tan lejos como pueda para experimentar la Esencia de Di-s.

Uno pensaría que dadas las circunstancias, con la gente claramente culpable de un crimen terrible, Moisés querría asegurarse el perdón de Di-s y salir “de allí” lo antes posible. Pero no. Moisés tiene absoluta confianza en el amor de Di-s por el pueblo y no está satisfecho con el mero “control de daños”. Se da cuenta de que la traición ofrece una oportunidad sin precedentes para acceder a las dimensiones más profundas del “ser” de Di-s para que nosotros, las personas, podamos tener una relación infinitamente más profunda con Di-s para siempre, una que nunca se rompería, una que podría trascender todas las dificultades. y así darnos esperanza y confianza eternas.

Esto nos brinda más lecciones vitales en la gestión de relaciones.

Lección #4: Crecer y seguir creciendo. Una traición a la confianza no debe privarnos para recuperar la confianza; en su lugar, debe convertirse en un catalizador para profundizar la relación. Pero debemos recordar que no se trata de simplemente volver al punto de partida; esto no es suficiente. Tal acto no redimiría el dolor y la pérdida. Todo desafío debe llevarnos a un amor más profundo que aquel con el que comenzamos. Esta es una excelente oportunidad para descubrir vínculos más profundos, lazos que podrían resistir la confianza rota, porque reflejan un amor más profundo que la traición.

Lección # 5: Nunca te rindas. El verdadero amor es incondicional y eterno. Cuando estás seguro de que amas a tu amado y tu amada te ama, nunca dejas de intentar reparar cualquier ruptura entre los dos. [Obviamente, esto no debe confundirse con la obsesión o el enamoramiento, que no siempre reflejan un amor incondicional y saludable. Es posible que se necesite una voz objetiva para ayudar a determinar si el amor es del tipo saludable o no saludable]. Moisés sabía que Di-s no estaba sujeto a ninguna regla que limitara Su amor por el pueblo. Sabía que lo que necesitaba era ser absolutamente honesto en su petición de perdón, y prevalecería.

Lección # 6: Reciprocidad. Cuando veas que tu amado/a conoce íntimamente tu nombre [el conocimiento, “daas”, en hebreo está relacionado con la intimidad], entonces puedes pedir a cambio: “permíteme conocer tus caminos, para que sepa cómo [continuar] encontrando favor en tus ojos “. Una relación se trata de igualdad y reciprocidad.

Lección # 7: Obtener reconocimiento. Cuando se cuestiona una relación, es fundamental acceder a la parte profunda de la conexión que existe entre usted y su amado/a. Por lo tanto, Moisés le dice a Di-s: “Tú me conoces por mi nombre y que he hallado gracia ante Tus ojos”. “Tú me conoces como nadie más lo hace. Por tanto, sabes que estoy aquí con toda mi sinceridad y vulnerabilidad, a tu merced. Tú, que me conoces por mi nombre, no me abandones .”

Lección # 8: Presencia. Una relación conlleva o implica estar presente. Tu presencia está conmigo y mi presencia está contigo. Estar presente no significa solo presentarse. Significa que estás ahí con todo tu ser, totalmente imbuido, más que cualquier otra cosa en la que estés involucrado. En el trabajo, por ejemplo, parte de ti debería estar presente, pero no es saludable si todos están inmersos; siempre debes reservar parte de tu esencia para un propósito superior. En una relación amorosa, toda tu presencia es necesaria.

Lección # 9: Mira el rostro de tu amado/a. La expresión más plena de amor es cuando ves el “rostro” de tu amado/a. Rostro en hebreo es “panim”, que también significa “adentro”. Moisés, por lo tanto, en su gran anhelo por Di-s, pide ver Su rostro. Sin embargo, nadie puede ver el rostro de Di-s y existir. Los comentarios explican que la respuesta de Di-s a Moisés, “Verás Mi ‘espalda’ y Mi rostro no verás” debe leerse de la siguiente manera: “Verás Mi ‘espalda’ y Mi rostro, [pero Mi rostro] verás al no verlo.” La íntima esencia de Di-s sólo se puede experimentar (ver) al no verla, cuando no permites que tu “yo” se interponga en el camino. Tan pronto como tú mires, el “yo” no te permitirá ver a Di-s y existir. Sólo suspendiéndote en completo “bittul” te convertirás en un transparente canal pudiendo entonces “ver” a Di-s.

Lección # 10: Momentos privados. La presencia también incluye la necesidad, en ocasiones, de total privacidad, eliminando cualquier distracción. Como Di-s le dice a Moisés: “Esperame en la cima de la montaña. Ningún hombre puede subir contigo y nadie más puede aparecer en toda la montaña. Incluso el ganado vacuno y las ovejas no pueden pastar cerca de la montaña “. En este momento necesitas encerrarte conmigo en un oasis que te libera de todas las fuerzas sociales y ambientales, sin otras personas o la naturaleza alrededor.

Lección # 11: Exclusividad. Finalmente, una relación genuina involucra exclusividad. “No te inclines ante ningún otro dios, porque se sabe que Di-s exige adoración exclusiva”. No por los celos o el control, sino porque el amor lo abarca todo, es indivisible, no se puede dividir. Una relación con Di-s debe abrazar a Di-s en Sus términos, no en los nuestros. La adoración al becerro de oro es una adoración a un dios en términos humanos. Un dios creado por el hombre a la imagen humana, en lugar de Di-s que creó al hombre a Su Divina imagen.

Tuvimos la bendición de escuchar la conversación íntima entre Moisés y Di-s. Puede que no comprendamos completamente todas sus dimensiones, pero podemos extraer muchas lecciones de este intercambio.

Algunas de las lecciones ya se mencionaron. Se pueden explorar muchas más [Me encantaría escuchar cualquier pensamiento que pueda tener]. También se pueden aprender lecciones de los trece atributos Divinos revelados a Moisés en el proceso [que se discutirá en un artículo futuro]. La clave es entender que la relación entre Moisés y Di-s puede ayudarnos a lidiar con problemas de relación, entre usted y usted mismo, entre usted y sus seres queridos, entre usted y Di-s.

Muchos de nosotros hemos crecido con la imagen de un Di-s que se sienta poderoso en el cielo, desapegado, enojado, lleno de ira, esperando castigarnos por nuestros pecados. Al menos, el diálogo de esta semana entre Moisés y Di-s disipa ese mito y nos enseña que nuestra relación con Di-s es mucho más compleja, mucho más sutil. Es una relación muy personal, de naturaleza íntima y que toca lo más profundo de nuestro ser.

Para citar al rabino Levi Itzjak Berditchev: El dios en el que tú no crees, yo tampoco creo.

Quizás nuestro gran desafío sea destruir nuestros falsos dioses y falsas imágenes de Di-s, y permitir que se nos presente al Verdadero Di-s: el que le habla a tu alma de la manera más íntima.

Según tomado de, https://www.meaningfullife.com/ki-tissa-face-g-d/?ct=t%28WN%24The+Face+of+G-d%29

Traducido por, drigs CESJPR

 
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Posted by on March 6, 2021 in Uncategorized

 

Durante 73 años, Israel no ha podido definir “Quién es judío”

El martes (2 marzo 2021), el Tribunal Superior de Justicia de Israel dictaminó que las personas que se convierten al judaísmo en Israel a través del movimiento Reformado o el Conservador tienen derecho a la ciudadanía israelí a través de la Ley del Retorno. Este fue otro capítulo en la larga y complicada historia de un interminable debate. Se relaciona con una sola pregunta que no se ha resuelto en los 73 años de existencia de Israel: ¿Quién es judío?

El debate comenzó cuando se estableció el estado Israel y no existía un marco legal para definir quién era ciudadano judío, o no. Israel no tomó una decisión sobre una cuestión de principio hasta la aprobación de la Ley de ciudadanía de 1952. Se llevaron a cabo dos campañas electorales del Knesset sin que nadie fuera ciudadano israelí. El diputado Yizhar Harari, del Partido Progresista, expresó ampliamente su frustración por la situación en 1950: “Es extraño que tengamos un país y no tengamos ciudadanos”.

Inicialmente, el Ministerio de Justicia elaboró ​​una ley de ciudadanía neutral que prohíbe la discriminación por motivos de raza, nacionalidad o religión, sin hacer distinciones entre judíos y no judíos. “La ciudadanía israelí no depende de la pertenencia al pueblo judío o la religión judía o el movimiento nacional judío”, decía el proyecto de ley.

Pero MK Zerach Warhaftig, quien luego se desempeñó como Ministro de Asuntos Religiosos del Partido Religioso Nacional, exigió que la ley de ciudadanía exprese el principio de que los judíos que regresan a su tierra natal no son sólo inmigrantes como cualquier otro inmigrante. Con respecto a la tensión entre la igualdad de derechos entre judíos y árabes y la visión sionista de la reunión de los exiliados, Warhaftig exigió “un tratamiento especial para la aliá de la diáspora del pueblo judío y su ciudadanía”. No dudó en reconocer que buscaba “discriminación entre judíos y no judíos”, pero dijo que era “discriminación abierta, clara y definida”.

Eso allanó el camino para dos leyes, la Ley de Retorno de 1950 y la Ley de Ciudadanía de 1952. El problema comenzó cuando la Ley del Retorno declaró que todo judío tenía derecho a emigrar a Israel sin definir quién era judío. La Ley de ciudadanía disponía, a su vez, que la ciudadanía se confería, ante todo, en virtud de la Ley de retorno. Básicamente, las dos leyes establecían que cualquier judío que lo deseara podía adquirir la ciudadanía israelí. Simplemente se olvidaron de decidir quién era judío.

Las leyes no carecían de ideales elevados, tal como se indica en las notas explicativas de la Ley de Ciudadanía: “El hecho especial de que un pueblo disperso se reúna y regrese a su patria histórica se expresa en esta ley a través de la disposición que confiere la ciudadanía israelí automática al inmigrante basándose en la Ley del Retorno, significando esto que, cada judío que viene a Israel y se establece allí permanentemente al igual que cada judío nacido allí. AmbossSe convierten en ciudadanos del estado judío en virtud de que son judíos, son nativos o residentes en su tierra y su estado “.

Entonces, ¿quién es judío? ¿El hijo de madre judía? ¿Quizás sea suficiente tener un padre judío? ¿O quizás alguien que se siente judío o dice ser judío? ¿O quizás solo aquellos que observan el ritual religioso judío?

El tercer ministro del interior de Israel, Israel Rokach, decidió a principios de la década de 1950 que “la religión y la nacionalidad se registrarían de acuerdo con las declaraciones de los padres del niño”. En otras palabras, si una persona declara que su hijo es judío, el niño es judío. Unos años más tarde, el ministro del Interior, Israel Bar-Yehuda, agregó esta calificación: “Un judío es alguien que de buena fe se declara judío”. Más tarde agregó: “Un judío es alguien que de buena fe declara que es judío y no es miembro de otra religión”.

Como era de esperar, el problema llegó rápidamente a los tribunales. En 1962, un hombre llamado Shmuel Oswald Rufeisen, mejor conocido por su nombre de pila, el hermano Daniel, desafió el sistema. Nació judío en Polonia en 1922, sobrevivió al Holocausto bajo una falsa identidad como cristiano y finalmente se convirtió al cristianismo, convirtiéndose en un monje católico. En 1958, vino a Israel y pidió el status de inmigrante y que lo registraran como judío.

En lo que respecta a la Ley del Retorno, la pregunta era si ser judío podía incluir a alguien que se convirtió a otra religión y fue bautizado cristiano, pero que se veía a sí mismo como judío y se sentía judío. El tema era aún más complicado de lo que parecía. Según la ley religiosa judía ortodoxa, halajá, el hermano Daniel todavía era considerado judío después de su conversión a otra religión. Pero en términos de nacionalidad, dictaminaron los jueces, no era considerado judío, porque es imposible convertirse al Cristianismo y aún así ser llamado judío.

La petición del hermano Daniel fue denegada. Según la prueba nacional-secular que estableció el Tribunal Superior a los efectos de la Ley del Retorno, un judío podía ser ateo, pero no podía ser miembro de otra religión.

“He pasado por todo en mi vida y ya no temo a la muerte”, dijo más tarde el hermano Daniel. “Le tengo miedo a lo que recuerden [de mí]. No sé si me juzgará con dureza o misericordia, pero de todas las cosas que sabe sobre mí, quiero que recuerde que nací judío y morí judío “.

Seis años después, el tema volvió a aparecer en los titulares por otra petición al Tribunal Superior. Benjamin Shalit, un oficial naval, pidió registrar a sus dos hijos como carentes de religión y teniendo la nacionalidad judía. Su esposa no judía se describió a sí misma como no afiliada a ninguna religión. Presentó la petición después de que el ministro del Interior rechazara su solicitud.

El Tribunal Superior accedió a su petición y ordenó al ministro del Interior que dejara el espacio para la religión en blanco y que registrara la nacionalidad de sus hijos como judíos, según la declaración de su padre. Los jueces dictaminaron que el término “judío” en la disposición de nacionalidad de la ley no debe recibir una interpretación religiosa, porque es secular en esencia. Por lo tanto, cualquiera que se declarara judío y no miembro de otra religión sería registrado como judío.

Para evitar una crisis de coalición gubernamental, la Ley del Retorno fue enmendada en 1970 para declarar que un judío bajo la ley es cualquier persona “nacida de una madre judía o que se convirtió y no es miembro de otra religión”. ¿Eso lo resolvió? Para nada.

Ahí es donde entra a escena el caso de conversión del Tribunal Superior de esta semana. La enmienda de 1970 pudo haber definido quién era judío, más o menos, pero no definió lo que significaba la conversión. ¿Fue sólo la conversión ortodoxa, o también incluyó conversiones a través de otras denominaciones judías?

A lo largo de los años, las conversiones reformistas y conservadoras fuera de Israel fueron reconocidas para propósito de la ciudadanía en virtud de la Ley del Retorno. Desde 2002, esas conversiones realizadas en Israel también han sido suficientes para que los conversos se registren como judíos en el Registro de Población del Ministerio del Interior.

Ahora, el Tribunal Superior ha ampliado esta definición y ha ordenado permitir que aquellos que han tenido conversiones no ortodoxas en Israel reciban la ciudadanía israelí bajo la Ley de Retorno, un paso que aparentemente es solo técnico y burocrático, pero en realidad es una continuación directa de un larga línea de desarrollos que comenzaron en 1948.

Y continuará por un futuro imprevisible. Aún está por decidirse, por ejemplo, el reconocimiento de un matrimonio celebrado en Israel entre un judío y un cristiano.

Según tomado de, For 73 years, Israel has been unable to define ‘Who is a Jew’ – Israel News – Haaretz.com

Traducido por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on March 4, 2021 in Uncategorized

 

For 73 Years, Israel Has Been Unable to Define ‘Who Is a Jew’

The debate began when Israel was established, and there was no legal framework for defining who was a citizen, Jewish or not

Israeli kids play next to an Israeli flag next to the Israeli-Syrian border on the Israeli-occupied Golan Heights, Israel. July 23, 2018

Israeli kids play next to an Israeli flag next to the Israeli-Syrian border on the Israeli-occupied Golan Heights, Israel. July 23, 2018Credit: RONEN ZVULUN/ REUTERS

On Tuesday, Israel’s High Court of Justice ruled that individuals who convert to Judaism in Israel through the Reform or Conservative movement are entitled to Israeli citizenship through the Law of Return. This was another chapter in the long and convoluted history of a never-ending debate. It relates to a single question that has not been put to rest in the 73 years of Israel’s existence: Who is a Jew?

The debate began when Israel was established, and there was no legal framework for defining who was a citizen, Jewish or not. Israel did not decide this matter of principle until the passage of the Citizenship Law of 1952. Two Knesset election campaigns were held without anyone being Israeli citizens. MK Yizhar Harari of the Progressive party amply expressed his frustration over the situation in 1950: “It’s strange that we have a country and we don’t have citizens.”

Initially the Justice Ministry drafted a neutral citizenship law barring discrimination based on race, nationality or religion, making no distinction between Jews and non-Jews. “Israeli citizenship is not dependent upon belonging to the Jewish people or Jewish religion or the Jewish national movement,” the bill stated.

But MK Zerach Warhaftig, who later served as religious affairs minister from the National Religious Party, demanded that the citizenship law express the principle that Jews returning to their homeland are not just immigrants like any other immigrants. Regarding the tension between equal rights between Jews and Arabs and the Zionist vision of the ingathering of the exiles, Warhaftig demanded “special treatment for the aliya of the Diaspora of the Jewish people and their becoming citizens.” He didn’t hesitate to acknowledge he was seeking “discrimination between Jews and non-Jews,” but he said it was “open, clear and defined discrimination.”

That paved the way for two pieces of legislation, the 1950 Law of Return and the 1952 Citizenship Law. The problem began when the Law of Return stated that every Jew was entitled to immigrate to Israel without defining who was a Jew. The Citizenship Law provided in turn that citizenship was conferred – first and foremost – by virtue of the Law of Return. Basically, the two laws provided that any Jew who wished so could acquire Israeli citizenship. They just forgot to decide who was a Jew.

The laws did not lack for lofty ideals, as noted in the Citizenship Law’s explanatory notes: “The special fact of a people gathering its dispersed and returning to its historic homeland is expressed in this law through the provision conferring automatic Israeli citizenship upon the immigrant based on the Law of Return – meaning every Jew who comes to Israel and permanently settles there and every Jew born there. They become citizens of the Jewish state by virtue of their being Jews and being natives or residents in their land and their state.”

So who in fact is a Jew? A child of a Jewish mother? Is perhaps having a Jewish father sufficient? Or maybe someone who feels Jewish or claims they are Jewish? Or perhaps only those who observe Jewish religious ritual?

Israel’s third interior minister, Israel Rokach, decided in the early 1950s that “religion and nationality would be registered according to the declarations of the child’s parents.” In other words, if a person declares their child to be Jewish, the child is Jewish. A few years later, Interior Minister Israel Bar-Yehuda added this qualification: “A Jew is someone who in good faith declares they are a Jew.” He later added: “A Jew is someone who in good faith declares they are a Jew and are not a member of another religion.”

As expected, the issue very quickly found its way to court. In 1962, a man named Shmuel Oswald Rufeisen – better known by his Christian name, Brother Daniel – challenged the system. He was born Jewish in Poland in 1922, survived the Holocaust under a false identity as a Christian and ultimately converted to Christianity and became a Catholic monk. In 1958, he came to Israel and asked for new immigrant status and to be registered as Jewish.

Immigrants from Ethiopia arriving in Israel during the coronavirus crisis, spring 2020.
Immigrants from Ethiopia arriving in Israel during the coronavirus crisis, spring 2020.Credit: Avshalom Shoshani/Flash 90

The Interior Ministry refused to recognize him as Jewish because, by religion, he was Christian. In a petition to the High Court of Justice, he claimed that although he had been baptized as a Christian, from the standpoint of his national identity, he had never stopped viewing himself as a Jew.

As far as the Law of Return is concerned, the question was whether being Jewish could include someone who converted to another religion and was baptized a Christian – but viewed himself as Jewish and felt Jewish. The issue was even more complicated than it appeared. According to Orthodox Jewish religious law, halakha, Brother Daniel was still considered Jewish after he converted to another religion. But in terms of nationality, the justices ruled, he was not considered Jewish – because it is impossible to convert to Christianity and still be publicly called a Jew.


Brother Daniel’s petition was denied. Based on the national-secular test that the High Court established for purposes of the Law of Return, a Jew could be an atheist, but couldn’t be a member of another religion.

“I’ve gone through everything in my life and I no long fear death,” Brother Daniel later said. “I’m afraid of the memory [of me]. I don’t know whether you will judge me harshly or mercifully, but of all the things that you know about me, I want you to remember that I was born a Jew, and I died a Jew.”

Six years later, the issue was again in the headlines over another petition to the High Court. Benjamin Shalit, an naval officer, asked to register his two children as having no religion while having Jewish nationality. His non-Jewish wife described herself as not having a religion. He filed the petition after the interior minister declined his request.

The High Court granted his petition, ordering the interior minister to leave the space for religion blank and to list his children’s nationality as Jewish – based on their father’s declaration. The justices ruled that the term “Jew” in the law’s nationality provision should not be accorded a religious interpretation, because it was secular in substance. Thus, anyone declaring themself Jewish and not a member of another religion would be registered as Jewish.

To avert a government coalition crisis, the Law of Return was amended in 1970 to state that a Jew under the law is anyone “born to a Jewish mother or who was converted and is not a member of another religion.” Did that settle it? Not at all.

That’s where this week’s High Court conversion case enters the picture. The 1970 amendment may have defined who was a Jew, more or less, but it didn’t define what conversion meant. Was it only Orthodox conversion or did it also include conversions through other Jewish denominations?

Over the years, Reform and Conservative conversions outside of Israel were recognized for purposes of citizenship under the Law of Return. Since 2002, such conversions conducted in Israel have also been sufficient to have the converts registered as Jewish in the Interior Ministry’s Population Registry.

Now the High Court has extended this definition and has ordered permitting those who have had non-Orthodox conversions in Israel to receive Israeli citizenship under the Law of Return – a step that is seemingly only technical and bureaucratic, but is actually a direct continuation of a long line of developments that began in 1948.

And it will continue for the unforeseeable future. Still to be decided, for example, is recognition of a marriage performed in Israel between a Jew and a Christian.

As taken from, For 73 years, Israel has been unable to define ‘Who is a Jew’ – Israel News – Haaretz.com

 
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Posted by on March 3, 2021 in Uncategorized

 

The Vigil: Jewish Horror Movie about Demons Gets A Lot Right

by Rabbi Menachem Weiman

The Vigil: Jewish Horror Movie about Demons Gets A Lot Right
Unpacking Jewish points from the scary, provocative film.

Who knew that Judaism could scare the bejeebers out of you? The movie The Vigil shows it can. This unnerving film is frightening and thought provoking, and has a surprisingly authentic feel true to observant Judaism. And a good chunk of the dialogue is in Yiddish.

Spoilers ahead. The setting: a young man in Brooklyn suffered a severe tragedy from anti-Semites while he was living as a traditional Hassidic Jew. He has since left observance, yet his old rabbi still reaches out to him. The rabbi asks him if he’d accept a job offer for one night be a shomer, to sit vigil over a recently deceased old man, (it is the traditional custom not to leave the deceased alone until burial). The deceased is possessed by a demon called in Hebrew a “mazzik”, that haunts the old man due to his own trauma that he suffered during the Holocaust. The demon apparently seeks to switch from housing the deceased to haunting and housing the young man.

While the surreal illusions that make the young man feel as if he’s losing his mind are not part of Jewish tradition, the basics of the story and its depiction of negative spiritual forces are derived from Jewish sources.

Let’s unpack some of salient Jewish points from the film.

Death and Dying

The passage from one realm to another for the soul is very intense for all who know the person. And despite the fact that the soul leaves the body, Jewish tradition states that the soul hovers near the body until burial. So while the body may lie cold on the table, there’s still an eerie feeling near the body. We treat the body with utmost respect since it housed the soul of our loved one.

The Chevra Kadisha – the “holy group” – is the special group of people designated to handle all the aspects of the burial. One of the mitzvot performed is to stay in close proximity to the body until burial. There are three reasons associated with this: out of respect, to keep the body physically safe i.e. scare away mice etc., and to protect from negative spiritual forces that may want to harm the person.

Negative Spiritual Forces

The Hebrew word used in the movie is “mazzik” which means “damager” and is understood traditionally to mean there are harmful forces at work. They aren’t expected to do frightening mind-warping things like in The Vigil, but they may harm a person in a variety of ways, cause blindness, muteness, make your dishes fall out of the cabinet for no reason, etc.

Other words used to refer to “evil” forces are ruach ra – a “bad spirit”, sheidim – “demons”, dybbuk – “clinger”, and ayin hara – the “evil eye”. The “mazzik” in the film seems to be acting like a dybbuk, a harmful spirit that attaches itself to a person.

Why do demons exist?

According to Jewish philosophy, everything in the universe is here for a purpose. We exist for a purpose, to get close to, emulate, and become one with the Infinite. Everything in this universe works in harmony together, including mazzikim.

In the Torah itself, we find a reference to demons: “They shall no longer slaughter their offerings to the demons after whom they stray…” (Leviticus 17:7), and Rashi notes this is referring to sheidim, demons. Nachmanides, the great Spanish commentator, discusses the need to avoid worshipping demons and the importance of realizing that everything comes from God. Any suffering, even from a mazzik, has a divine purpose and our job is to try to figure the message. Why did God allow me to be plagued by this mazzik?

The mazzik is in some ways a manifestation of their guilt and pain, and is forcing them to confront their trauma.

In fact, The Vigil takes this route. The victims in the film suffered trauma and tragedy, and they are weighed down by guilt and pain. The movie suggests that the mazzik is in some ways a manifestation of their guilt and pain, and is forcing them to confront their trauma. The themes of anti-Semitism, guilt, and tragedy are woven well together in the movie, and some thoughts are left up to the viewer.

Where are all these demons now?

If the Jewish tradition is replete with issues about various types of demons, how and when they do damage, and how to protect ourselves, why is it that Judaism seems divorced of all this demonology these days?

There are a number of historical events that put a damper on all these demonic shenanigans. For example, a particular sage named Abaye, fourth generation Talmudic sage in Babylonia, cast out demons from populated areas. Possibly sensing that people couldn’t handle the damages done by them, he removed them from us in general. This doesn’t mean they don’t exist at all, merely that they are no longer a constant threat. However, certain times and places are still prone to various negative spiritual forces, for example, a cadaver awaiting burial. And therefore, the particular custom to guard the body still exists today.

If you are ever in a position to do such a holy and honorable mitzvah, realize that you are doing something special and therefore you have special spiritual protection. Your presence is a good deed. Nothing crazy is going to happen.

One word of caution: these forces are apparently uninterested in the limelight. They prefer that you don’t look for them or talk about them. And there is a prevalent custom not to even mention their name.

So how did all involved in making this movie avoid some type of harm from real mazzikim? Maybe because they adhered to a respectful authentic view of traditional Judaism. Maybe because, as I’ve read, they didn’t shoot the film on the Sabbath, and they provided kosher food for the actors. The house they used for the set was an actual house, and it seems had actual mezuzahson the doors. (A mezuzah is known to be a type of protection from harm.)

Shema Yisrael

The climactic encounter with the mazzik really struck me. The protagonist dons tefillin – phylacteries and while the custom is not to wear tefillin at night, nonetheless tefillin are associated with spiritual protection from evil. He also yells out Judaism’s central prayer, The Shema – “Hear O Israel, the Lord our God, the Lord is One!” This is the calling card of the Jewish people, the essence of what we believe in and stand for. It is said in the morning and in the evening, it is said by many before morning prayers, and before going to bed. And it is said on one’s deathbed before dying. It is also said at times when more protection is needed from spiritual harm.

The Shema, the declaration of one God, is what finally vanquishes the demon.

Spoiler alert: In the movie this prayer, the declaration of one God, is what finally vanquishes the demon. And in a way, the belief in a demon, and the power it has to do harm on its own, is a type of idolatry, as the person is ascribing power to an entity other than God. When you focus strongly on God, and that nothing can happen without His involvement, it can be the key to being released from the burden of the illusion that this other entity has its own power. So the movie is expressing an idea that is very powerful, and is consistent with Jewish philosophy.

You may not be able to avoid some potentially harmful situations in life, you may or may not be aware of what potentially could harm you. You may not have other protections available. But you always have the central prayer of the Shema. Keep it in your mind, on your lips, and in your heart, and you will have some protection from any harm that may be there.

As taken from, The Vigil: Jewish Horror Movie about Demons Gets A Lot Right (aish.com)

 
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Posted by on February 28, 2021 in Uncategorized

 

Más allá de la estructura

por Rabino Simon Jacobson

Debemos creer en el libre albedrío; no tenemos elección – un viejo adagio

¿Es el universo una esfera donde rige el indeterminismo o el determinismo? ¿Aleatorio o diseñado? ¿Nuestras vidas están predestinadas o no?

A primera vista, uno podría asumir que la respuesta a estas preguntas depende de la creencia en Di-s. La aceptación de Di-s como Creador del universo parecería implicar que el universo fue creado con diseño y propósito. Sin embargo, si uno no acepta esta premisa, entonces la existencia muy bien podría ser el resultado de un conjunto aleatorio de circunstancias, carente de un plan y de una dirección en particular.

La religión también parecería estar basada en una estructura claramente definida e incluso absoluta: leyes inmutables que definen y regulan el comportamiento humano. Por el contrario, muchas escuelas de pensamiento secular adoptan un enfoque más relativista, por ejemplo: el relativismo moral, que rechaza las pautas rígidas.

Sin embargo, pensándolo bien, las líneas parecen no estar claramente trazadas; ambos enfoques se superponen. De hecho, según el argumento circunstancial, el universo está claramente impulsado por un orden extraordinariamente inflexible. Desde lo fisiológico hasta lo cosmológico, vivimos en un mundo de sistemas fundamentales regidos por leyes definidas e inquebrantables (las llamadas “leyes de la naturaleza”). Por el contrario, la creencia en Di-s y la religión dicta el concepto de libre albedrío, en el que nuestras elecciones no están predestinadas, lo que da paso o permiso a sorpresas y a un futuro inesperado.

De hecho, se podría argumentar fuertemente que un mundo controlado por la “ley natural” es hermético en el cual no hay lugar para la espontaneidad. Como ha escrito el filósofo francés Laplace y otros al promover la teoría de la probabilidad, si tuviéramos que conocer todos los datos sobre cualquier fenómeno, podríamos predecir con precisión todos los eventos que están por venir. Dado que vivimos en un mundo causal, definido por causa y efecto, no hay lugar para la verdadera aleatoriedad. En otras palabras, la aleatoriedad y las probabilidades no son un fenómeno objetivamente mensurable, sino más bien una medida de nuestra falta de conocimiento. Un lanzamiento de moneda, por ejemplo, no se caracteriza necesariamente por la aleatoriedad: si conociéramos la forma y el peso de la moneda, la fuerza del lanzador, las condiciones atmosféricas de la habitación en la que se lanza la moneda, la distancia de la moneda … mano del lanzador desde el suelo, etc., podríamos predecir con certeza si sería cara o cruz. Sin embargo, como esta información no está disponible para nosotros, es conveniente asumir que se trata de un evento aleatorio y atribuir probabilidades a cara o cruz.

Sin embargo, paradójicamente, hay quienes usan este mismo enfoque científico para ver toda la existencia como aleatoria. Parecería lógico que los pensadores que no dejan espacio para la aleatoriedad en la existencia también deberían aceptar el hecho de que la existencia misma fue establecida por un Gran Diseñador …

Irónicamente, un enfoque de la vida basado en Di-s permite el indeterminismo basado en el libre albedrío más que un enfoque científico.

Entonces, ¿cómo le damos sentido a estos enfoques contradictorios? ¿Qué parte de nuestras vidas está predeterminada y qué parte está determinada por nuestras elecciones?

La pregunta más relevante para nosotros, por supuesto, es si somos víctimas de las circunstancias o si podemos controlar el destino de nuestras vidas.

Purim nos proporciona una respuesta fascinante. Purim, nombre que tiene esta festividad, surge del que Amán echó suertes para determinar la fecha para matar a los judíos. “Pur” en persa significa “suerte”.

Extraño nombre para llamar a una fiesta: “Suertes.” ¿Hay algo más aleatorio que una lotería? ¿Por qué le daríamos este nombre a una festividad que conmemora la salvación de todo un pueblo del genocidio?

Esto se debe a que Purim nos enseña un mensaje radical.

 No es el orden, sino el indeterminismo, la esencia de la existencia. Di-s, Creador del orden cósmico y de todas las reglas de la naturaleza, no está sujeto a estas ni a ninguna de las leyes y estructuras. En Su nivel esencial, Di-s trasciende cualquier forma de estructura y possible definición. Sin embargo, este mismo Di-s, y Su indeterminismo inherente, eligieron crear y manifestarse en un universo altamente determinista. El indeterminismo eligió un conjunto de leyes muy determinadas. La esencia de Di-s está     más allá del determinismo y el indeterminismo y, por lo tanto, puede combinar ambos elementos haciendo de nuestra existencia una paradoja.

Hay aleatoriedad y hay aleatoriedad. Hay una aleatoriedad que está por debajo de la estructura y las leyes, cuando las cosas se salen de control y dan como resultado un tipo de existencia arbitrario, sin dirección. Esto es lo que llamamos ser víctima de las circunstancias: las circunstancias se han apoderado de tu vida y quedas perdido y sin rumbo. Pero luego hay una aleatoriedad que proviene de un “lugar” que no está limitado por leyes, un lugar que trasciende y está más allá de las estructuras.

La estructura de la existencia, nos dicen los místicos, se origina en la Esencia de la Realidad que está más allá de cualquier estructura. A veces, nuestras propias estructuras nos impiden ver esa esencia. Nuestros planes, horarios y sistemas organizados pueden obstaculizar la experiencia del núcleo. Nuestro desafío es descubrir lo trascendente dentro de los sistemas.

Purim encarna este poder. Purim llega a un lugar que está “más allá de nuestra percepción estructurada” (“ad d’lo yoda”). La lógica y las reglas de la existencia deberían haber dictado un trágico final para los judíos residentes en Persia. Después de todo, Amán estaba en el poder y había persuadido al rey Ajashverosh de que aniquilara al pueblo judío. Sin embargo, no funciona de esa manera. A pesar de todas las probabilidades, desafiando toda lógica, las tortas se voltearon y en lugar de tragedia, el día se convierte en una gran celebración, con Amán colgado en la horca que construyó para Mordejai. De repente, inesperadamente, la oscuridad se transforma en luz.

Purim es la verdadera historia de la vida; es lo que está detrás del telón. No son los planes hechos por el hombre, sino la manifestación de una mano divina en acción. En medio de los sucesos aparentemente aleatorios de la vida, las fuerzas subyacentes son las que verdaderamente están dando forma al destino.

La fuerza que se manifesto en Purim ha estado presente y activa a lo largo de la historia. Muchas grandes naciones han aparecido para luego desaparecer. Tenían grandes planes, ejércitos poderosos, arcas súper ricas, una cultura impresionante: cada imperio en su apogeo pensó que lo había logrado. Sin embargo, ninguno ha sobrevivido. Ni los egipcios, ni los asirios, ni los babilonios, ni los persas, ni los griegos, ni los romanos, ni los bizantinos, ni los españoles, ni los portugueses. ¿Qué pasó con todas sus estructuras, sistemas y planes para el dominio mundial permanente? Los planes mortales hechos por el hombre solo pueden crear estructuras igualmente mortales e impermanentes. La supervivencia, la supervivencia eterna, depende de una fuerza que se origina en un lugar que está más allá de la lógica, más allá de las probabilidades, más allá de las estructuras definidas.

Las consecuencias de esta idea son de gran alcance. No importa cómo haya sido moldeada tu vida, no importa cómo te hayan marcado tus padres, compañeros y actitudes sociales, no importa qué experiencias te hayan definido; nunca eres víctima de las circunstancias; siempre tienes una ventana a un lugar que desafía las estructuras. Con todo el determinismo de la vida, con todas sus causas y efectos, no hay un determinismo contundente y hermético que controle tu vida. Siempre tienes una apertura a un lugar donde el determinismo no rige; un lugar donde las puertas a nuevas posibilidades están abiertas.

Purim nos dice que no es nuestra lógica y tampoco nuestros planes los que gobiernan el mundo. Es una fuerza superior que puede manifestarse en experiencias aleatorias, pero dentro de la aleatoriedad se encuentra el mayor poder de todos.

Sí, ciertamente vivimos en un mundo de y con estructura. Sí, estamos sujetos a sus reglas. Pero, al mismo tiempo, cuando aprendemos a navegar, podemos usar la estructura para trascender la estructura. Debemos hacer todo lo que podamos dentro de las leyes de la naturaleza, dentro de nuestros parámetros. Sin embargo, debemos recordar simultáneamente que la esencia interior está más allá de nuestros planes. Cuando hacemos todo lo que nuestro poder natural permite, entonces preparate porque de forma repentina surge la esencia más profunda.

De eso se trata Purim: toma tus estructuras, toma tu realidad definida y dale la vuelta y mira cómo surgen cosas nuevas.

Puede ser que hoy tu vida es oscura, verdaderamente oscura. Purim nos enseña que en un momento la oscuridad puede transformarse en luz.

Te sientes limitado, bloqueado. Purim abre nuevas oportunidades.

Te sientes desesperado. Purim de repente te da esperanza.

Tienes una gran vida, pero te preguntas qué tan alto puedes llegar. ¿Podemos los mortales tocar el cielo? ¿Podemos lograr la inmortalidad, crear la eternidad? Purim nos dice que podemos.

Todo esto, porque dentro de la estructura inflexible se encuentra una libertad no-determinista fundamental, una que no está regida por ninguna estructura, ley o definición.

Esta paradoja ahora se ha reconocido en la física moderna. Según la mecánica cuántica existe un indeterminismo fundamental a nivel microscópico. En ese nivel, las entidades no tienen forma, están en un “estado de probabilidad”, con el potencial de tomar diferentes caminos. Esta probabilidad o incertidumbre no es el resultado de nuestra carencia de conocimiento, sino una demostración de una probabilidad inherente.

Lo que hace que esto sea aún más fascinante y extraño, es el hecho de que, mientras la estructura básica subatómica que comprende toda la existencia es fundamentalmente no-determinista, ¡la existencia macroscópica al mismo tiempo es fundamentalmente basadas en estructuras y de carácter determinista! ¿Cómo es posible que un núcleo indeterminista produzca resultados tan deterministas? Un componente clave, por ejemplo, de los chips de computadora es impulsado por el principio de incertidumbre del indeterminismo subatómico. Sin embargo, el chip de computadora, esos de los que dependemos a diario, produce resultados absolutamente deterministas.

¿Dónde se encuentran los dos mundos del determinismo y el no-determinismo? La ciencia aún tiene que descubrirlo.

Lo que la ciencia aún no sabe, Purim siempre lo ha sabido.

Entonces, ¿dónde se encuentra el indeterminismo con el determinismo? En tu puerta. Y en Purim esta puerta se abre entre estas dos realidades. Es como estar en el umbral…

Según tomado de, https://www.meaningfullife.com/tetzaveh-beyond-structure/?ct=t%28WN%24Purim+%7C+Beyond+Structure%29

Traducido por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

Beyond Structure

by Rabbi Simon Jacobson

We must believe in free will; we have no choice – an old saying

Is the universe indeterministic or deterministic? Random or designed? Are our lives predestined or not?

At first glance, one would assume that the answer to these questions is dependent on belief in G-d. Acceptance of G-d as Creator of the universe would seem to imply that the universe was created with design and purpose. If however, one does not accept that premise, than existence could very well be a result of a random set of circumstances, with no particular plan and direction.

Religion too would appear to be predicated on a clearly defined and even absolute structure: Immutable laws that define and regulate human behavior. By contrast, many secular schools of thought embrace a more relativistic approach, e.g. moral relativism, which rejects rigid guidelines.

Yet, upon further thought the lines are not that clearly drawn; both approaches overlap. Even according to the circumstantial argument, the universe is clearly driven by an extraordinary inflexible order. From the physiological to the cosmological, we live in a world of fundamental systems ruled by defined and unwavering laws (the so called “laws of nature”). Conversely, belief in G-d and religion dictates the concept of free will, that our choices are not predestined, allowing for surprises and an unexpected future.

Indeed, a strong argument could be made that a world controlled by “natural law” is airtight with no room for spontaneity. As French philosopher Laplace and others have written in advancing the probability theory, if we were to know all the data about any phenomenon we could accurately predict all the events that were yet to come. Since we live in a causal world, defined by cause and effect, there is no room for true randomness. In other words, randomness and probabilities are not an objectively measurable phenomenon but rather just a measure of our lack of knowledge. A coin toss, for example, is not necessarily characterized by randomness: if we knew the shape and weight of the coin, the strength of the tosser, the atmospheric conditions of the room in which the coin is tossed, the distance of the coin-tosser’s hand from the ground, etc., we could predict with certainty whether it would be heads or tails. However, as this information is not available to us, it is convenient to assume it is a random event and ascribe probabilities to heads or tails.

Yet, paradoxically there are those that use this same scientific approach to see all of existence as random. It would seem logical that thinkers who leave no room for randomness in existence should also embrace the fact that existence itself was put in place by a Grand Designer…

Ironically, a G-d based approach to life allows for indeterminism based on free will more than a scientific approach does.

So how do we make sense of these contradictory approaches? What part of our lives is predetermined and what part is determined by our choices?

The question most relevant to us, of course, is whether we are victims of circumstances or whether we can control the destiny of our lives.

Purim provides us with the fascinating answer. Purim – the name of the holiday – is so called because Haman cast lots to determine the date to kill the Jews. “Pur” in Persian means “lot.”

Strange name to call a holiday: Lots. Is there anything more random than a lottery? Why would we give such a name to a holiday that commemorates the salvation of an entire people from genocide?

It is because Purim teaches us a radical message.

Not order but indeterminism is the essence of existence. G-d, Creator of the cosmic order and of all rules of nature, is not bound by these or any laws and structures. On His essential level, G-d transcends any form of structure and definition. Yet, this same G-d and His inherent indeterminism chose to create and manifest in a highly deterministic universe. Indeterminism chose a very determined set of laws. The essence of G-d is beyond determinism and indeterminism, and therefore can combine both.

There is randomness and there is randomness. There is a randomness that is beneath structure and laws – when things get out of control and result in an arbitrary type of existence, directionless. This is what we call being a victim of circumstances – circumstances have taken control of your life and you are left lost and aimless. But then there is a randomness that comes from a “place” that is not bound by laws, a place that transcends and is beyond structures.

The structure of existence, the mystics tell us, originates from the Essence of Reality that is beyond any structure. Sometimes our own structures block us from seeing that essence. Our plans, schedules, organized systems can get in the way of experiencing the core. Our challenge is to discover the transcendent within the systems.

Purim embodies this power. Purim reaches a place that is “beyond our structured perception” (“ad d’lo yoda”). Logic and the rules of existence should have dictated a tragic end for the Jews in Persia. After all Haman was in power and he had persuaded the King Achashveirosh to annihilate the Jewish people. Yet, it doesn’t work out that way. Despite all odds, defying all logic, the tables are turned and instead of tragedy the day becomes one of great celebration, with Haman hung on the gallows he built for Mordechai. Suddenly, unexpected, darkness is transformed to light.

Purim is the true story of life – as it is behind the scenes. Not man-made plans but a Divine hand is at work. Amidst the seemingly random events of life, underlying forces are the true shapers of destiny.

The same Purim force has been working throughout history. Many great nations have come and gone. They had great plans, powerful armies, super wealthy coffers, breathtaking culture – each empire in its heyday thought that it had it made. Yet, not one has survived. Not the Egyptians, not the Assyrians, not the Babylonians, not the Persians, not the Greeks, not the Romans, not the Byzantines, not the Spanish, not the Portuguese. What happened with all their structures, systems and plans for permanent world dominance? Man-made mortal plans can only create mortal, impermanent structures. Survival, eternal survival is dependent on a force that originates from a place that is beyond logic, beyond the odds, beyond defined structures.

The consequences of this idea are far reaching. No matter how your life has been shaped, no matter how you may have been scarred by parents, peers and social attitudes, no matter what experiences have defined you – you are never a victim of circumstances; you always have a window to a place that defies structures. With all the determinism of life, with all its causes and effects, there is no conclusive, airtight determinism that controls your life. You always have an opening to an indeterministic place that opens you up to new possibilities.

Purim tells us that it is not our logic and plans that runs the world. It is a higher force that may manifest in random experiences, but within the randomness lies the greatest power of all.

Yes, we live in a world of structure. Yes, we are bound by its rules. But, at the same time when we learn to navigate we can use the structure to transcend structure. We must do everything we can within the laws of nature, within our parameters. Yet, simultaneously we must remember that the essence within is beyond our plans. When we do everything in our natural power, the deeper essence emerges.

That’s what Purim is all about: Take your structures, take your defined reality and turn it inside out and upside down, and see new things emerge.

Your life is dark, truly dark. Purim teaches us that in one moment darkness can be transformed to light.

You feel limited, locked. Purim opens up new opportunities.

You feel hopeless. Purim suddenly gives you hope.

You have a great life, but you wonder how high can you reach? Can we mortals touch the sky? Can we achieve immortality, create eternity? Purim tells us we can.

All this – because within the inflexible structure lies a fundamental indeterministic freedom, that is not bound by any structures, laws and definitions.

This paradox has now become recognized in modern physics. According to quantum mechanics a fundamental indeterminism exists on the microscopic level. On that level entities don’t have shape or form, they are in a “state of probability,” with the potential to go different ways. This probability or uncertainty is not a result of lack of knowledge, but it has been proven to be an inherent probability.

What makes this even more fascinating and strange is the fact that, while the basic, subatomic structure that comprises all of existence is fundamentally indeterministic, simultaneously macroscopic existence is fundamentally structures and deterministic! How is it possible that an indeterministic core should produce such deterministic results? A key component, for instance, of computer chips is driven by the uncertainty principle of subatomic indeterminism. Yet, the computer chip produces absolutely deterministic results that we depend on daily.

Where do the two worlds of determinism and indeterminism meet? Science has yet to find out.

What science does not yet know, Purim has always known.

So where does indeterminism meet determinism? At your doorstep. And on Purim the door opens between these two realities.

As taken from, Beyond Structure – The Meaningful Life Center

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

¡Vamos a los Detalles!

POR ADIN EVEN-ISRAEL (STEINSALTZ)

Mientras que la parashá Terumah se ocupa principalmente de la estructura externa del Tabernáculo, la parashá Tetzavé se ocupa de lo que hay adentro, su funcionamiento interno y la rutina diaria en el interior de sus límites.

Por esta razón, una sección de la parashá trata de las vestiduras sacerdotales, en la cual la Torá enfatiza: “Y estarán sobre Aarón y sus hijos, cuando entren a la Tienda de Reunión, o cuando se acerquen al Altar para ministrar en el lugar santo, para que no lleven iniquidad y mueran (1) ”. Así es como deben comportarse, y quien lo haga de otra manera pone en riesgo su vida.

La otra sección trata de la investidura de los sacerdotes, describiendo todas las tareas que deben realizarse dentro del Tabernáculo. Cada parte del servicio diario que luego realizarán los sacerdotes en el Sagrario ya está representada en los actos de los días de investidura, aunque no necesariamente en el mismo orden.

¿Cualquier Sistema es válido?

La sección sobre el Tabernáculo – el comando, el orden del servicio, la construcción, el desmantelamiento y el desempeño real de las tareas – se repite muchas veces, hasta el punto en que se vuelve tedioso. Para comprender estas numerosas repeticiones minuciosamente detalladas, primero debemos analizar la naturaleza misma del Tabernáculo.

El Tabernáculo es un tipo de instrumento cuya función es conectar la tierra con el cielo. Para tener éxito en esta tarea, debe funcionar correctamente, sin contratiempos. Solo hay una prueba para probar si este instrumento realmente funciona. Si se ensambló incorrectamente, incluso si el error fue solo en el más mínimo detalle, no importa si uno tuvo las mejores intenciones al ensamblarlo, no funcionará; simplemente funcionará mal.

La construcción del Tabernáculo se puede comparar con la construcción de una nave espacial. Una nave de este tipo es una estructura extremadamente compleja formada por una multitud de partes, cada una de las cuales debe ser precisa en su máxima expresión. En primer lugar, todos los cálculos deben ser correctos. Luego, se deben fabricar todas las piezas y, cuando comience la construcción, todo debe hacerse exactamente de acuerdo con el plan. Todo un equipo de expertos analiza cada etapa. Un equipo verifica la precisión de los cálculos; otro comprueba si el trabajo se realizó de acuerdo con todas las especificaciones de los planos. Luego se ensamblan todas las piezas, y aun así hay que corroborar todo: ¿encajan realmente los tornillos? ¿Están en el lugar correcto? ¿Se cayó algo? ¿Ha aparecido alguna grieta? Una vez todo está ensamblado, se debe desmantelar todo el aparato para verificar si todo está realmente en orden. Al final del proceso, después de que la ardua secuencia preparatoria finalmente se completa, llega el momento en que alguien presiona un botón y surge la pregunta real: ¿despegará la nave espacial o no?

En 1988, los soviéticos enviaron dos satélites para estudiar al planeta Marte y sus lunas. Los satélites funcionaban con energía solar y, para ello, ocasionalmente tenían que cambiar el ángulo de sus alas según las instrucciones que recibían desde la Tierra. Se les envió una comunicación diaria de unos pocos segundos que contenía miles de comandos en código informático. Estos comandos tenían que verificarse a diario, línea tras línea, y luego volver a verificar, para que no apareciera ningún error. Un día, alguien se equivocó e ingresó una letra incorrecta en una de las líneas del programa. Dos días después, se descubrió que el satélite se había apagado, no podía cambiar el ángulo de su ala, había agotado sus baterías y el contacto con el satélite se había perdido.

De esta manera se perdió una nave espacial increíblemente costosa, todo debido a un error en una letra, en una línea, que provocó que se apagara. Es posible que el dispositivo todavía exista en algún lugar del espacio, pero ya no tiene ningún significado. De un instrumento que pudo haber sido de gran beneficio cambio a un objeto insignificante y carente de valor.

Asimismo, después que la asamblea y la construcción del Tabernáculo concluyó; después de haberse realizado la unción, la santificación y toda la preparación, el Tabernáculo tuvo que elevarse hacia el cielo – ahí estaba su momento crítico. En este sentido, el punto culminante de la construcción del Sagrario no está en su “lanzamiento”, sino precisamente en el momento de la investidura (2); lo que a simple vista, parece estar carente de suspenso. Después de todo, en los días de la investidura, la Torá describe el atuendo de los sacerdotes y el traer los korbanot. Sin embargo, hay una tremenda sensación de suspenso que aumenta  a medida vamos leyendo cada uno de los versos de la narración.

El Midrash relata que en cada uno de los siete días de la investidura, Moisés erigía y desmantelaba el Tabernáculo dos veces. Después de pasar meses construyendo el Tabernáculo, aunque todo parecía estar en orden y con las tablas encajabando, el Tabernáculo fue desmantelado y armado una y otra vez. (3) Para Moisés, el hecho de que las tablas encajaran no era suficiente; quizás no se mantendrá firme. Lo revisaron todo, desmantelando y armando; todo está donde tiene que estar. Sin embargo, la tensión sigue aumentando: ¿funciona o no funciona?

En cada uno de los siete días de investidura, se armaba el tabernáculo, entraba Aarón, traía el korbán y lo degollaba. En cada ocasión no sucedió nada, por lo que el Tabernáculo fue desmantelado. Era imposible saber dónde podía haberse cometido un error, por lo que una vez más era necesario verificar todo desde el principio para determinar cuál pudo haber sido el problema. Como explican Rashi y los otros comentarios, fue solo en el octavo día, cuando Aarón entró a la Tienda con Moisés y oraron juntos, que el fuego celestial finalmente descendió sobre el Altar. En ese momento, repentinamente, todo sucedió a la vez: “La gloria de Dios se reveló entonces a todo el pueblo. El fuego salió de delante de Dios y consumió sobre el Altar toda la ofrenda y las partes gordas. Cuando la gente vio esto, se emocionaron y se arrojaron de bruces. ” (4)

La nación entera – los 600,000 hombres, y también todas las mujeres y niños – esperan con gran expectación. Las instrucciones sobre cómo proceder son complejas y detalladas; cuanto más se avanza, más aumenta la tensión. ¿Qué pasará al final? El Tabernáculo está destinado a ser un instrumento que conecta la tierra con el cielo. ¿Logrará este objetivo? Sin embargo, las tareas finales que realizan Moisés, Aarón y los sacerdotes son precisamente las menos dramáticas: ¿Está la Menora en su lugar? ¿Se ofreció el carnero en el momento adecuado? Y luego – “La gloria de Dios fue revelada a toda la gente”, el fuego desciende del cielo, hay contacto y conexión. La misma imagen se repetirá nuevamente en la dedicación del Templo; incluyendo el suspenso y al final, un gran suspiro de alivio.

El Tabernáculo era un instrumento cuyas partes estaban hechas con gran precisión. Todo tenía especificaciones: dónde debía estar, cuál es su función, etc. Esto es lo que hace del Tabernáculo un instrumento para recibir la Presencia Divina. Si se hace de manera un poco diferente, si la menorá se coloca aunque sea levemente a un lado, no funcionará. Cada uno de estos detalles deben configurarse para dar forma a un todo mayor.

Importancia de los detalles

Los pasajes que describen los procedimientos del Tabernáculo están tan llenos de detalles que a menudo se los percibe como una de las partes más aburridas de la Torá. Sin embargo, estos detalles se repiten una y otra vez. ¿Por qué la Torá necesita decir exactamente cómo deben estar los pantalones y dónde deben estar exactamente unidas las campanas a la túnica? La Torá también elabora la coraza: debe tener dos anillos, a los que se adjunta algo más, y a este accesorio se adjunta otra cosa.

¿Por qué la Torá debe mencionar estas cosas? ¿Para enseñarnos cómo unir un broche a otro; o cómo crear engastes dorados? Incluso, si estos fueran detalles cuya importancia debemos reconocer, ¿por qué repetirlos tantas veces y acomodarlos en el texto de la Torá para la eternidad?

Sin embargo, la verdad es que esta historia está llena de suspenso, casi como un thriller cinematográfico. ¿Cómo se desarrollarán en realidad todos los intrincados planes del Tabernáculo? ¿Bezalel hizo todo de acuerdo con las instrucciones? ¿Acaso colocó una pieza en el ángulo incorrecto, provocando que toda la empresa fallara?

Cuando se cose una prenda ordinaria, no importa si la costura se coloca un poco a la derecha o a la izquierda del diseño. Pero cuando se produce un traje de buceo o un traje espacial, si no se cose correctamente y como resultado se produce un pequeño desgarro, el resultado es catastrófico. Esto no es un juego de niños en el que alguien se mueve por error un poco fuera de posición o tres pasos adelante sin mayores consecuencias. Aquí, es como un propietario no capacitado que intenta hacer reparaciones eléctricas complicadas. Incluso si ha visto al electricista tomar una herramienta determinada, colocarla en un lugar determinado, atornillarla y girarla tres veces con la mano y reparar con éxito el problema, si la persona no capacitada trata de imitar estos pasos, probablemente se electrocutará. Cada detalle de la parashá es sumamente serio. Ir demasiado lejos es un error fatal. Como se le dijo a Aarón, no debes entrar al Santuario sin ponerse la túnica, “para que no muera.” (5)  En esencia, la Torá le dice a Aarón que esto no es una prueba. Él está tratando con una llama poderosa, con el Lugar Santísimo. La historia de la muerte de los dos hijos de Aarón se relaciona con este mismo punto. Nadav y Avihu, hijos del Sumo Sacerdote, entran pensando que se trata de un asunto sencillo. Pero cuando dan un paso en falso, como resultado, mueren.

El Talmud describe el terror que rodeó la entrada del Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo en Yom Kipur. Tiene prohibido permanecer adentro demasiado tiempo, para no asustar a la gente. (6)  El Zohar comenta que atarán una cuerda al pie del Sumo Sacerdote, para poder sacarlo si muere mientras está adentro. (7)  Esto no es porque el lugar es en sí aterrador. El asunto es que cuando se tenían que hacer inspecciones,los artesanos y demás personas solían mirar adentro mientras hacían las reparaciones. Ahora bien, si un artesano puede entrar y nada sucederle, ¿por qué todo el pueblo siente tanto terror cuando el que está adentro es el Sumo Sacerdote?

La respuesta es que,  estamos frente a algo comparable con la electricidad. Depende de la situación. En un día normal, es posible entrar y tocar cosas sin efectos negativos. En Yom Kipur, sin embargo, todos los fusibles están encendidos, la corriente fluye y los que entran arriesgan sus vidas.

En el interior del Tabernáculo

El Tabernáculo contiene dos componentes vitales para formar la conexión entre el cielo y la tierra. El primer componente son los vasos, y en Parshat Teruma vimos cómo están hechos y de qué están hechos. El segundo componente, la dimensión interna del Tabernáculo, está presente en la persona que lo usa. El Tabernáculo no es un instrumento vacío; es uno que depende de las personas que lo operan. El personal puede consistir en varios miles de sacerdotes, tal como en la época del Segundo Templo; o como en el caso del Tabernáculo, puede ser un personal limitado a varios individuos.

En la Parashat Tetzavé vemos que hay funciones consideradas indispensables para que la estructura del Tabernáculo funcione y cumpla con su propósito; sin ellos, simplemente no responde. Toda la parashá trata del servicio en el Santuario– los procedimientos internos del Tabernáculo. Lo que permite que el sistema funcione es que el ser humano ha sido hecho parte del mismo. Es a estos a quienes se le ha encomendado que los muros no sean simples muros, sino mucho más que eso.

NOTAS

1. Ex. 28:35.

2. Lev. 8–9.

3. Números Rabá 12.

4. Lev. 9: 23-24.

5. Ex. 28:35.

6. Yoma 53b.

7. Emor 102a.

Según tomado de, ESSAY: Down to the Details (chabad.org)

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized