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El judaísmo latinoamericano en un continente en crisis

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Reflexiones para Rosh Hashaná

El Contexto Global
Las comunidades judías de América Latina se hallan con más de 400.000 miembros, entre las mayores del mundo. Pero su relevancia no surge solo de la cantidad. Está dada también por sus intensivos niveles de actividad judía, y de compromiso con el Estado de Israel. Son comunidades donde se desarrolla una multifacética vida judía, con expresiones vigorosas en espiritualidad, educación, cultura, protección social, trabajo con los jóvenes, y muchos otros planos. Están indisolublemente ligadas a Israel, le han aportado una aliá numerosa, y muy respetada por sus muy positivos aportes al país.
Hoy están afrontando difíciles problemáticas, en un continente que a pesar de su enorme potencial, está sufriendo duramente los impactos de la pandemia, y de la recesión económica mundial.
La región tiene el 8% de la población del orbe, pero registra el 30% de los casos de infección del virus. Brasil es el segundo país del mundo en muertes después de Estados Unidos, con 120.000 víctimas. También son muy elevadas las cifras de México, Perú, Ecuador, y Chile.
Los aspectos centrales de su actividad económica han sido muy afectados. Entre otros aspectos, la demanda y el precio de las materias primas que exportan han bajado sensiblemente, las inversiones externas se han reducido, el turismo está en picada, las remesas enviadas desde países desarrollados por sus emigrantes han caído fuertemente.
A ello se han sumado los cierres de la economía, obligados por la pandemia. Las últimas proyecciones ajustadas de la CEPAL (ONU) prevén que el Producto Interno Bruto se contraerá este año un 9.1%, el desempleo crecerá a 13.5%, la pobreza pasará de 185 millones a 230, lo que significará que será el 37.3% de la población. La pobreza extrema ascenderá de 67.7 millones a 96.2, será el 15.8%. En una región que es una gran productora de alimentos, todas estas cifras llevarán a un marcado aumento del hambre y la inseguridad alimentaria.
Los cinco países que tendrán las peores caídas económicas son según la CEPAL: Brasil, México, Argentina, Ecuador y Perú. En los tres primeros viven la gran mayoría de los judíos latinoamericanos.
Las clases medias están experimentando agudos procesos de pauperización. En ellas están concentradas masivamente las comunidades judías. Sus ocupaciones típicas, pequeños y medianos empresarios, cuentapropistas, profesiones liberales, comerciantes, y otras están teniendo daños muy severos.
Frente a este panorama las comunidades tienen delante suyo en el 5781 una agenda de desafíos muy exigentes. Están trabajando activamente en ellos, conducidas por sus excelentes organizaciones centrales, y entregados líderes, esclareciendo y movilizando, poniendo en práctica nuevos programas adaptados a la emergencia, buscando afanosamente fuentes de financiamiento.
Probablemente sea útil orientar esa tarea recordando y teniendo al frente algunos principios cardinales de las fuentes y la sabiduría judía que aportan guías claras para la acción en situaciones plenas en dilemas como esta.

Algunos Principios Judíos Orientadores
• Pandemia. La primera prioridad para el judaísmo es la defensa de la vida y la salud. A tal punto lo resalta que según las fuentes está permitido suspender el sábado, el día sagrado de espiritualidad, si hay un tema de salud grave de por medio. Ante la pandemia coincidieron las autoridades espirituales judías. Debían practicarse escrupulosamente las indicaciones de la ciencia médica: distanciamiento social, lavado de las manos, mascarillas, cierre de actividades que significaran reuniones de grupos amplios de personas, restricción de actividades económicas. Las violaciones a estas directrices por parte de pequeños grupos comunitarios fueron duramente condenadas por dichas autoridades.
• Pobreza. Para el judaísmo la ayuda al pobre no puede esperar. El Levítico afirma “No te desentiendas de la sangre de tu prójimo”. El gran pensador Yeshayahou Leibowitz decía: “La pobreza no desaparecerá espontáneamente…Lo que D-os demanda de nosotros es que actuemos de una manera tal que no haya pobres en nuestra comunidad”.
• Tzedaká. Las fuentes consideran que es más importante que todas las otras prescripciones del judaísmo juntas. El término Tzedaká va más lejos de caridad y solidaridad. Hacer Tzedaká quiere decir “recuperar la justicia”, porque la pobreza es una afrenta a la dignidad del ser humano.
• Dignidad. En La Ayuda. Maimónides exige “que le abras tu mano”. Creó hace 1000 años atrás la escalera de la tzedaká. Su grado máximo es ayudar al prójimo “dándole un préstamo, o entrando en asociación con él para crear una fuente de trabajo”. Concibió el microcrédito y las ideas pilares de las políticas de desarrollo sostenible que hoy tratan de avanzar la ONU y otros organismos de cooperación internacional.
• Justicia Social. El prominente pensador A. J. Heschel llevó el mensaje de justicia social de los Profetas al Siglo XX. Abogaba por un pueblo judío comprometido en la lucha contra las injusticias. Exigía la participación de cada uno en la acción contra ellas y la solidaridad. No hay abstención ni neutralidad posibles ante injusticias como la pobreza, el racismo y las discriminaciones. Decía “en una sociedad libre algunos son culpables, pero todos somos responsables”.
• Protección a los más vulnerables. Isaías ordenaba: “busca justicia, libera los oprimidos, defiende los derechos de los huérfanos, protege a la viuda”.
• Memoria. Junto a enfrentar la pandemia, y sus consecuencias, las comunidades deben seguir exigiendo acabar con la impunidad frente a la masacre de la AMIA. “Justicia, justicia perseguirás” demandan las fuentes. Asimismo, deben luchar contra el negacionismo del Holocausto, y las nuevas formas del antisemitismo como la invasión masiva de los medios sociales por fake news llenas de odio antijudío.
• Solidaridad Activa Con El País. La genial interprete del Talmud Nechama Leibowitz, enseñaba que no hay incompatibilidad entre velar por la propia familia, por la comunidad, y por la sociedad. Resaltaba: “el corazón de un buen judío puede y debe ensancharse permanentemente”.
• Reparar El Mundo. Aún en las circunstancias actuales el Tikum Olam, es irrenunciable. Las comunidades y particularmente las jóvenes generaciones deben bregar para que haya un mundo mejor, más justo, y se recupere el equilibrio perdido con la naturaleza.
• Esperanza. Para tiempos como estos, debería tenerse muy en cuenta a Rabbi Nachman de Bratslav, cuando pedía “No desesperes nunca. Está prohibido renunciar a la esperanza”.
En este 5780, trabajar sin descanso por garantizar la vida comunitaria, la educación, la Tzedaká, la espiritualidad, y la dignidad de cada familia judía como lo vienen haciendo instituciones ejemplares como la AMIA, pilar del judaísmo argentino con sus 125 años de servicio, Jabad Lubavitch, Tzedaka, y las instituciones centrales de todas las comunidades judías de la región, y aplicar estos y otros principios axiales del judaísmo, será la mejor manera de rendir homenaje al espíritu de balance, reflexión y acción de Rosh Hashaná, y Iom Kipur.

(*) Asesor de diversos organismos internacionales, Doctor Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y de múltiples Universidad de América Latina y Europa.
kliksberg@aol.com

Según tomado de, https://www.aurora-israel.co.il/el-judaismo-latinoamericano-en-un-continente-en-crisis

 
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Posted by on September 17, 2020 in Uncategorized

 

The Ten Days of Teshuvah

The Four Steps of Repentance - Jewish Holidays
Adapted by Rabbi Jonathan Sacks; From the teachings of the Lubavitcher Rebbe

The following Sicha is about the difficulties of translation itself. The act of translation assumes that for every word in one language, equivalents can be found in another. But this may be untrue, especially when we are dealing with ideas that are central and unique to Judaism. We may then fall into the error of equating a Jewish idea with one drawn from another culture when the two are in fact dissimilar, even opposite. This is the case with the three words constantly on our minds during the Ten Days of Teshuvah. In English they are repentance, prayer and charity. How far these differ from their Jewish counterparts—teshuvah, tefillah and tzedakah—the Rebbe emphatically explains.

1. The Service of the Ten Days

We express the hope that on Rosh Hashanah G-d blessed us with a “good and sweet year” to come, a year made fruitful by children, health and sustenance.

But there is no limit to goodness and blessing. Thus, during the Ten Days of Teshuvah we have the opportunity through our service, to cause G-d to grant us yet greater benefits from His “full and expansive hand.”

What is this service? It is, as we say in our prayers, “repentance, prayer and charity” which avert evil and bring the good. But the words “repentance, prayer and charity” are misleading. By thus translating the Hebrew terms teshuvah, tefillah and tzedakah, we are led into a false comparison of these three elements of the religious life as they exist in Judaism and outside it.

In fact, there are crucial differences. Teshuvah is not repentance. Tefillah is not prayer. And tzedakah is not charity.

2. Teshuvah and Repentance

“Repentance” in Hebrew is not teshuvah but charatah. Not only are these two terms not synonymous. They are opposites.

Charatah implies remorse or a feeling of guilt about the past and an intention to behave in a completely new way in the future. The person decides to become “a new man.” But teshuvah means “returning” to the old, to one’s original nature. Underlying the concept of teshuvah is the fact that the Jew is, in essence, good. Desires or temptations may deflect him temporarily from being himself, being true to his essence. But the bad that he does is not part of, nor does it affect, his real nature. Teshuvah is a return to the self. While repentance involves dismissing the past and starting anew, teshuvah means going back to one’s roots in G-d and exposing them as one’s true character.

For this reason, while the righteous have no need to repent, and the wicked may be unable to, both may do teshuvah.1 The righteous, though they have never sinned, have constantly to strive to return to their innermost. And the wicked, however distant they are from G-d, can always return, for teshuvah does not involve creating anything new, only rediscovering the good that was always within them.

3. Tefillah and Prayer

“Prayer” in Hebrew is not tefillah but bakashah. And again these terms are opposites. Bakashah means to pray, request, beseech. But tefillah means, to attach oneself.2

In bakashah the person asks G-d to provide him, from above, with what he lacks. Therefore when he is not in need of anything, or feels no desire for a gift from above, bakashah becomes redundant.

But in tefillah the person seeks to attach himself to G-d. It is a movement from below, from man, reaching towards G-d. And this is something appropriate to everyone and at every time.

The Jewish soul has a bond with G-d. But it also inhabits a body, whose preoccupation with the material world may attenuate that bond. So it has constantly to be strengthened and renewed. This is the function of tefillah. And it is necessary for every Jew. For while there may be those who do not lack anything and thus have nothing to request of G-d, there is no-one who does not need to attach himself to the source of all life.

4. Tzedakah and Charity

The Hebrew for “charity” is not tzedakah but chessed. And again these two words have opposite meanings.

Chessed, charity, implies that the recipient has no right to the gift and that the donor is under no obligation to give it. He gives it gratuitously, from the goodness of his heart. His act is a virtue rather than a duty.

On the other hand tzedakah means righteousness or justice. The implication is that the donor gives because it is his duty. For, firstly, everything in the world belongs ultimately to G-d. A man’s possessions are not his by right. Rather, they are entrusted to him by G-d, and one of the conditions of that trust is that he should give to those who are in need. Secondly, a man has a duty to act towards others as he asks G-d to act towards him. And as we ask G-d for His blessings though He owes us nothing and is under no obligation, so we are bound in justice to give to those who ask us, even though we are in no way in their debt. In this way we are rewarded: Measure for measure. Because we give freely, G-d gives freely to us.

This applies in particular to the tzedakah which is given to support the institutions of Torah learning. For everyone who is educated in these institutions is a future foundation of a house in Israel, and a future guide to the coming generation. This will be the product of his tzedakah—and his act is the measure of his reward.

5. Three Paths

These are the three paths which lead to a year “written and sealed” for good.

By returning to one’s innermost self (teshuvah), by attaching oneself to G-d (tefillah) and by distributing one’s possessions with righteousness (tzedakah), one turns the promise of Rosh Hashanah into the abundant fulfillment of Yom Kippur: A year of sweetness and plenty.

(Source: Likkutei Sichot, Vol. II pp. 409-411)

FOOTNOTES
1.Cf. Kuntres Bikkur Chicago, p. 23.
2.Cf. Rashi, Bereishit 30:8; Or Hatorah, Vayechi, 380a.
 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

La auténtica tragedia palestina

por Khaled Abu Toameh

Desde el comienzo de la guerra civil (2011), en Siria han muerto 4.048 palestinos, y los heridos se cuentan por miles. Decenas de miles han abandonado sus viviendas y huido a otras partes de Siria, a los países árabes vecinos o a Europa. En la imagen (Louai Beshara(AFP, vía Getty Images), el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, próximo a Damasco, el 22 de mayo de 2018, días después de que las fuerzas del Gobierno sirio retomaran el control del mismo.

Los dirigentes palestinos están tan volcados en la condena de Emiratos Árabes Unidos (EAU) por su acuerdo de normalización con Israel que no les queda tiempo para reparar en el terrible sufrimiento de sus compatriotas en algunos países árabes, especialmente en Siria y en Irak. Es más, parece que no les perturba el hecho de que en algunos países árabes los palestinos están, misteriosamente, desapareciendo.

A diferencia de lo que sucede con sus líderes, a los palestinos que viven en Siria y en Irak no parece preocuparles el acuerdo Israel-EAU. Y es que tienen preocupaciones más acuciantes, como la búsqueda de un techo para sus hijos y de agua potable para sus familias. A esos palestinos les perturba haber perdido sus hogares, y les angustia el destino de sus hijos desaparecidos.

En las últimas dos semanas, los dirigentes de la Autoridad Palestina (AP) y de Hamás han centrado su atención en el acuerdo Israel-EAU y en cómo persuadir a otros Estados árabes para que no sigan los pasos emiratíes. Pero, ya digo, todo parece indicar que la paz entre Israel y Emiratos es lo último que tienen en mente los palestinos residentes en Siria.

Desde el comienzo de la guerra civil (2011), en Siria han muerto 4.048 palestinos, y los heridos se cuentan por miles. Decenas de miles han abandonado sus viviendas y huido a otras partes de Siria, a los países árabes vecinos o a Europa. Además, 1.797 palestinos han sido detenidos por las autoridades y encerrados en condiciones durísimas; de otros 333, sus familias no saben nada.

Mientras, incitados por sus líderes, los palestinos de la Margen Occidental y Gaza queman banderas de Emiratos y retratos del príncipe heredero Mohamed ben Zayed, se informa de que, en el norte de Siria, centenares de familias palestinas desplazadas viven en unas “condiciones humanitarias penosas”, en tiendas de campaña. El Grupo de Acción por los Palestinos de Siria (GAPS) reportó que muchas de ellas se han visto forzadas a abandonar también las tiendas debido a la falta de los servicios más elementales. “Hacen frente al intenso calor del verano sin disponer de agua. A veces, los campos están sin agua durante muchos días”.

El GAPS dice haber documentado 333 casos de desaparición de palestinos (37 de ellos, mujeres) desde el inicio de la guerra civil.

“Los activistas acusaron a los grupos de seguridad prosirios de cometer secuestros y detenciones sobre la base de que las personas desaparecidas eran buscadas por las fuerzas sirias de seguridad o para pedir a sus familiares un rescate por su liberación.”

Las condiciones de los palestinos residentes en la vecina Irak son malas, pero no tanto. En Irak, por cierto, también parece que hay palestinos desaparecidos en misteriosas circunstancias.

Recientemente, varias familias palestinas apelaron al primer ministro iraquí, Mustafá al Jadhimi, para que revelara el paradero de sus hijos, que llevan muchos años detenidos y de los que ignoran tanto el lugar en que fueron capturados como las circunstancias de su encierro. Hay palestinos que llevan detenidos desde 2005.

“Nosotros, familiares de palestinos que llevan muchos años detenidos en Irak, no sabemos nada del paradero de nuestros hijos”, han escrito a Jadhimi.

“Hemos visitado numerosos departamentos y centros de seguridad, pero no hemos dado con rastro alguno de ellos. Le pedimos que vea cómo se encuentran sus familiares y que atienda al pesar de sus madres, algunas de las cuales han fallecido llorando a sus hijos. Le pedimos que tenga la deferencia de ayudarnos a saber qué ha pasado con nuestros hijos, y de reunirse con un grupo de estas familias para que conozca sus casos.”

Las familias palestinas denuncian que entidades como el Comité Internacional de la Cruz Roja y la ONU se han negado a asistirlas en la búsqueda de sus seres queridos.

Mohamed Abu Omar, palestino residente en Irak, dice que dos miembros de su familia llevan desaparecidos desde que fueron detenidos por las fuerzas de seguridad iraquíes en 2005. “Dos días después del arresto se nos pidió que pagáramos un rescate de 50.000 dólares”, afirma. “Pagamos la mitad, liberaron a uno y prometieron soltar también al otro, pero sigue desaparecido”.

El escritor palestino Nabil al Sahli afirma que los 4.000 palestinos que siguen en Irak están viviendo una “tragedia” y que, según algunos estudios, al menos 20.000 palestinos han sido desplazados de Irak a otros 40 países de todo el mundo como consecuencia de las “masacres” perpetradas contra ellos por las milicias sectarias. Al Sahli prevé que el sufrimiento de los palestinos de Irak aumente luego de que el Gobierno de Bagdad aprobara una ley que despoja a los refugiados palestinos de sus derechos y los clasifica como foráneos. La nueva ley, implantada en 2018, sustituye a una dictada por Sadam Husein en 2001 que estipulaba que los palestinos fueran tratados igual que los iraquíes, con todos los privilegios y derechos ciudadanos.

«Dada la popularidad de la causa palestina, es de alguna manera sorprendente que el drama de los refugiados palestinos en Irak reciba tan poca atención mediática”, se lee en un estudio publicado en la web qatarí The New Arab.

“Tras una década y media de abusos, los palestinos que residen en Irak desde la creación de Israel (1948) tratan de abandonar su país de adopción para escapar de los tormentos cotidianos que padecen.”

El informe de The New Arab subraya que, en efecto, a los palestinos se les ha despojado de sus documentos de identidad y viaje por parte de los sucesivos Gobiernos del país.

“Despreciados como ‘baazistas leales’, ‘favoritos de Sadam’ o simplemente como ‘suníes’, los refugiados palestinos han sido atacados duramente por las milicias chiíes tras la caída del régimen de Sadam Husein. Sólo en 2003, 344 familias palestinas fueron expulsadas de sus hogares por las milicias.”

Los líderes palestinos que andan acusando a los emiratíes de “apuñalar a los palestinos por la espalda” porque quieren hacer la paz con Israel quizá deberían tener en cuenta que países árabes como Irak y Siria están no sólo apuñalando a los palestinos por la espalda sino matándolos, expulsándoles de sus hogares y haciendo desaparecer a sus hijos. En extremo contraste, Emiratos y otros Estados del Golfo llevan desde hace mucho abriendo las puertas a los palestinos y procurándoles empleo y altos niveles de vida.

Estupefacientemente, los dirigentes palestinos tienen todo el tiempo del mundo para castigar a Emiratos, pero nada para hablar de los abusos sistemáticos y de las muertes de palestinos en Siria e Irak. Para la AP y para Hamás, la auténtica tragedia se produce cuando un árabe muestra su disposición a hacer la paz con Israel.

Los palestinos de Siria e Irak seguirán temiendo por sus vidas mientras sus líderes prefieran arremeter contra los acuerdos de paz entre Israel y los países árabes antes que contra la persecución y muerte de los palestinos en los Estados árabes.

Según tomado de, https://es.gatestoneinstitute.org/16500/tragedia-palestina

 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

The Middle East Transformation

by Jerold Auerbach

PA President Mahmoud Abbas. Photo: Reuters/Osman Orsal.

It is hard — but not too hard — to feel sorry for Palestinian Authority President Mahmoud Abbas. Now in the 15th year of his four-year term, he confronts the new reality that two Arab states — the United Arab Emirates and Bahrain — have recognized Israel. The triumphant El Al flight to the UAE, with permission from Saudi Arabia to fly through its air space, was the wedge that opened the gate to a new era of amicable relations between Israel and the Arab world. The ceremonial White House signing marks its affirmation.

Predictably, the New York Times quickly found reasons for caution and criticism. A chorus of four Times reporters, responding to the Israel-UAE accord, noted sharp disapproval from the PLO, whose spokesman called it “a black day in the history of Palestine.” Palestinians “have not authorized anyone to make concessions to Israel in exchange for anything,” he said, as if Palestinian approval was required.

Focusing on “Democrats and many Middle East analysts in Washington” who dismissed praise for the agreement as “hyperbolic,” the Times cited an “expert” who claimed, with no supporting evidence, that “it’s hard to credit the Trump administration with this deal.” The Times also noted “an immediate backlash” from Jewish settlers, whose opinions are rarely sought by its reporters and columnists for anything but criticism of Israel.

One day later, London Bureau Chief Mark Lander reiterated the Times’ denigration of the accord. He hastened to assert that the new agreement was “not the result of months of delicate shuttle diplomacy by the Trump administration.” Instead, it represented “an opportunity to make progress on one front after its failure on another: brokering a peace accord between Israel and the Palestinians.” In the end, he concluded, Jared Kushner (President Trump’s son-in-law and chief Middle East negotiator) was “hungry for success after three years of Middle East diplomacy.”

Primacy on the Times opinion page was, predictably, given to Palestinian lawyer Diana Buttu, who has served as a PLO adviser. The give-away Times headline asserted: “The UAE-Israel Flight Is Nothing to Celebrate.” For Ms. Buttu, the deal between the UAE and Israel was a failure because it is “normalizing relations with Israel without Israel ending its military rule over Palestinians.” She lamented that the United States, Israel, and now even Arab countries “are willing to move ahead with plans that disregard Palestinian rights.”

Later, the Times reiterated Palestinian suffering with a five-column article devoted to Abbas himself (born, ironically, in the Galilee town of Safed to parents who fled to Syria in 1948). With characteristic Palestinian self-destructiveness, Abbas refused to accept more than $100 million in taxes collected monthly by Israel that account for more than 60% of the Palestinian Authority budget.

As a result, salaries to Palestinian government employees go unpaid, families confront severe hardships, and the Palestinian Authority “is careening toward bankruptcy.” Like a petulant child, Abbas — furious that he was not consulted about the UAE agreement — absurdly imagines that the suffering of his own people can persuade the UAE to relent.

Predictably, given its loathing for Israeli settlers, the Times focused on Palestinian hardship in the Jewish sector of Hebron, where 25,000 Palestinians outnumber 750 Israelis. The accompanying photograph shows two Palestinians walking along a deserted street between shuttered shops. The Times ignored the prospering Arab sector, where 200,000 Palestinians (no Jews allowed) enjoy the pleasures of shopping malls, high-rise apartment buildings, and universities.

Prime Minister Benjamin Netanyahu’s signing of a normalization agreement at the White House with the UAE and a Declaration of Peace with Bahrain came nearly 30 years since Israel’s last treaty with an Arab state (Jordan). The price, exorbitant to 450,000 Jewish settlers, is an Israeli agreement to postpone indefinitely any steps toward annexation of settlements in Biblical Judea and Samaria (the West Bank). But it is absurd to identify flourishing Israeli communities in Judea and Samaria — Ariel, Ma’ale Adumim, Modi’in Illit — as “settlements.” Their thousands of residents are as unlikely to be removed from their homes as settlers in Tel Aviv.

Annexation, even the less menacing “extension of Israeli sovereignty,” may be on hold for now. But as Prime Minister Menachem Begin pointedly declared decades ago, “You cannot annex your own homeland.” One way or another, settlements are and will surely remain under the umbrella of Israeli sovereignty. It is cause, even if not at the Times, for celebration.

Jerold S. Auerbach is the author of Print to Fit: The New York Times, Zionism and Israel, 1896-2016, chosen for Mosaic by Ruth Wisse and Martin Kramer as a Best Book for 2019.

As taken from, https://www.algemeiner.com/2020/09/15/the-middle-east-transformation/

 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

Ask The Rabbis | What Is the Most Important High Holidays Prayer?

Yossi Rosenstein-Shofar Blowing | Jewish art, Art painting oil, Art

INDEPENDENT

Master of the Universe! We are entering that very special time when Noah opened the window of his ark (Genesis 8:6), a daring act of faith against the tragic reality of a collapsed world. “This is Yom Kippur,” our ancients taught us, “for the ark of Noah, she is Mother of Above, and the window of the ark is the Central Column through which the light of the Torah, the hidden light, is illuminated” (Tikunei Zohar, Tikun 39). Give us then the strength and the courage to fling open that window so that your light may shine more brilliantly, as when it shone through the window of Noah’s Ark when he dared to open it and envision Genesis in the face of Nemesis. Carry us across the chasm between what once was and what we hope can be. Grant us the wisdom and inspiration to do what we must here in the realm of the Created to empower the potency of the Divine Light so that it may shatter the impediments and illuminate the beauty of your Creation.

Rabbi Gershon Winkler
Walking Stick Foundation
Cedar Glen, CA

HUMANISTIC

Humanistic Jews greet the High Holidays with optimism and purpose. For us, these are not days of dread and awe, but opportunities for renewal and rededication to bettering our own lives and the world around us. This year, we will have in our minds the death of Heather Heyer and the blatant display of racism, neo-Nazism and anti-Semitism in Charlottesville. We will be thinking of the lack of moral leadership coming from the White House, the stripping away of rights and voting access, and more.

To this end, on Rosh Hashanah we will say, “Where there are prejudice and hatred, let there be acceptance and love. Where there are tyranny and oppression, let there be freedom and justice. Where there are strife and discord, let there be harmony and peace.” And on Yom Kippur we will acknowledge that “we have acted wrongly by hardening our hearts, by shirking duty, by keeping the poor in the chains of poverty and turning a deaf ear to the cry of the oppressed, by failing to work for peace, by keeping silent in the face of injustice.”

But we will also take encouragement from each other and say, “May our hearts not despair of human good. May no trial, however severe, embitter our souls and destroy our trust. May we too find strength to meet adversity with quiet courage and unshaken will.”

Rabbi Peter H. Schweitzer
The City Congregation for Humanistic Judaism
New York, NY

RENEWAL

In many synagogues the last phrase before we start the Shacharit (morning) prayers on Shabbat is, “The King is enthroned on high in majesty.” On the High Holy Days, we also chant this phrase in the morning, but the music is quite grand—it is meant to stand out. The High Holy Days emphasize our need to crown God as king. We are reminding ourselves that not everything (and perhaps nothing) is in our power. As much as we think we can control what’s happening in our world, in our country, in our own lives, we must count on God. It doesn’t mean that we stop doing the hard work, but it does mean that we humble ourselves. The Unetaneh Tokef prayer, sung on Rosh Hashanah, also embraces God as Sovereign and takes it further. It tells us that God counts each of us as a shepherd counts his sheep. We all matter. Each one of us is seen, watched, judged and cared for. And there is a shepherd, there is a king, there is a Great Power, if we would only open our hearts.

Rabbi Elyssa Joy Austerklein
Beth El Congregation
Akron, Ohio

RECONSTRUCTIONIST

The mosticonic prayer is Unetaneh Tokefwhich asks “who shall live and who shall die.” This piyut (pietistic poem) reaches every high note: the metaphorical book of remembrances, bearing our signature, signaling that we’re judged by our actions alone; the true and scary unknowns of the year ahead, such as “who’ll be humbled, and who uplifted”; and the clarity that though we’re not in control, three of our actions—repentance, prayer and righteousness—temper the severity of God’s (or fate’s) decree.

An especially insightful prayer is Hayom Harat Olam, said after the shofar is blown at the Rosh Hashanah Musaf (afternoon) service: “Today the world is conceived.” It’s a liturgical call to stay open to the pregnant possibilities in this world—to practice gratitude, transcend inertia and habits and see the possibilities around us. It insists that Creation itself matters, with our own existence utterly intertwined with the lives of all people and all species.

But the mostimportantprayer? Whatever moves you! What sends you out of shul, ready to make amends? Soothes the troubled soul? Punctures smugness to truly trouble us? Sticks in our heart and our kishkes, pushing us to be better people through next Rosh Hashanah? That’s the most important prayer.

Rabbi Fred Scherlinder Dobb
Adat Shalom Reconstructionist Congregation
Bethesda, MD

REFORM

Is the most important prayer the one that is most evocative of the holiday, such as Kol Nidre? Chanted on Yom Kippur evening, the Kol Nidre prayer asks God to absolve any oaths or vows we have made in the past year, effectively wiping the slate clean. Or is it the prayer most often repeated, such as Avinu Malkeinu? One of the oldest prayers in the High Holy Day prayer book, recited throughout the Ten Days of Repentance and during the morning and evening services, this prayer pleads to God for the year ahead. Or is the most important prayer the one most tied to our process of teshuvah (repentance)? As we recite the Vidui, the litany of confessions in the first person plural, on Yom Kippur, we stand together as a community of support, recognizing that while we may not have individually committed any one of these sins, we surely have done so collectively.

Any one of these prayers recited during this season could be considered the most important. But it doesn’t matter what I suggest. The better question is, “What is the most important prayer for you at this time and in this season?”

Rabbi Laura Novak Winer
Fresno, CA

CONSERVATIVE

I sense from the question that you are wondering whether there are particular High Holy Day prayers that bring light or meaning especially to these challenging political times. So many of us have little or no confidence in the president of the United States, and we worry that the very soul of this country is under siege.

The prayers that speak to these times and these issues are not unique to the High Holy Days but are recited each Shabbat morning. The prayer for our country, the prayer for Israel and the prayer for peace resonate more now than ever. Each of these prayers speaks to the important issues so many of us worry about. In addition, in the Conservative movement’s new siddur Lev Shalem, there is a beautiful prayer about the environment, which seems particularly meaningful now.

I think that the High Holy Day liturgy serves a different purpose. The High Holy Days are about individual reflection and introspection. As a result, the prayers that are especially important for one individual may not be especially relevant for another. While we come together as a community and recite much of the liturgy as one, the days are about our individual lives and personal relationships. The High Holy Days challenge us to ensure that our personal values are aligned with our behavior.

Rabbi Amy Wallk Katz
Temple Beth El
Springfield, MA

MODERN ORTHODOX

Sadly, most of the prayers we will say on the High Holy Days will be verbal exercises. They will have no effect on our heart. A friend once compared uttering these words to drinking distilled water, which goes through the system but leaves nothing behind.

The most important prayer, the prayer that brings a moment of ignition of the heart, is unpredictable in advance. From year to year, different prayers have touched me. A lot depends on your readiness to be inspired. One prayer has touched me more often than others. It is found at the end of the Neilah (closing) prayer of Yom Kippur in the traditional liturgy: “O Lord our God, out of love, You have given us this Yom Kippur to end it in forgiveness of all our sins in order that we cease all acts of exploitation or oppression and turn to You to fulfill your gracious laws with our whole heart.”

This passage reminds me that the amazing blessing of being forgiven for wrong behaviors is predicated on our desisting from ongoing acts that harm, exploit or oppress others. I always stop and review what acts I am doing that fit this description, and I promise myself to cease and desist. Some years, it works.

Rabbi Yitzhak Greenberg
Riverdale, NY

ORTHODOX

The single most important line of the prayers we say is in Neilah at the end of Yom Kippur. Near the end of the Amidahwe return once more to the Vidui, or confession, as we have done throughout the day, but this time it’s truncated. We say the one-paragraph alphabetical list of sins, the Ashamnu, but we leave out the long laundry list of failings that is usually included and replace it with one line, “L’maan nechdal me-oshek yadenu, which means, “so we may withdraw our hands from oshek.” The prayer book usually translates oshek as “oppression,” but rabbinically it can also be understood as “theft.” Rabbi Joseph Soloveitchik says that after we spend the entire month of Elul repenting and ten days living on a spiritual high, after five repetitions of the Amidahand 25 hours of fasting, it all comes down to this one line: If we don’t recognize that life is not random, that we were given the gift of life with a set of expectations, we’re not just sinning, we are stealing life itself. When we fail in our commitment to God, our fellow man or ourselves, we essentially are misappropriating our very lives—not using them for the purpose for which they were given.

Rabbi Yitzchok Adlerstein
Loyola Law School
Los Angeles, CA

CHABAD

The most important prayer of Rosh Hashanah is: “May everything that was made know that you made it; may everything that was formed understand that you formed it, and may everyone with breath in his nostrils proclaim, ‘The Lord, G-d of Israel, is king.’”

Beseeching G-d for our needs is a big part of our daily prayers. Yet, on Rosh Hashanah, when the fate of our year hangs in the balance, our prayers are virtually silent on our own needs. Instead they focus on our allegiance to G-d. Why?

Rosh Hashanah is the anniversary of the creation of mankind. On this day, Adam proclaimed G-d king of the universe and G-d accepted the title. Ever since, on this day, we too crown G-d. But though G-d asked nothing of Adam in return, He asks something of us. He will be our king, if we pledge our obedience. On Rosh Hashanah, we pledge our fidelity to G-d, and He, as our king, pledges to provide for our needs. We don’t need to pray for our needs on this day because G-d pledges to take care of them. Instead we pray for the greatest gift of all: The gift of a relationship with G-d.

Rabbi Lazer Gurkow
Congregation Beth Tefilah
London, Ontario

SEPHARDIC

Before blowing the shofar, the Sephardic custom is to chant the poem Oked VeHaneekad, by Rabbi Yehuda ben Shmuel ibn Abbas. It is a powerful and penetrating criticism of the Binding of Isaac, one that gives no answers and raises many questions. At the heart of the poem is a dialogue between Isaac and Abraham, in which the son tells his father to wrap the remnants of his ashes and take them home to Sarah. “Tell her,” he says, “this is Isaac’s fragrance.” Lest the reader think that Isaac glorifies the sacrifice, the author puts in his mouth these words “I feel for my mother! She will cry and mourn! How can I comfort her?” Isaac tells Abraham that whereas his own ordeal will end with his death on the altar, Abraham will have to live with the consequences. He asks his father if he has considered his actions, if he feels that his love of God is greater than his love for his wife and son and if he did right by not telling Sarah his true intentions. This call for balancing religious zeal with compassion, and for understanding that human emotions are part of God’s world, is one of the most important messages of the High Holidays.

Rabbi Haim Ovadia
Magen David Sephardic Congregation
Rockville, MD

As taken from, https://momentmag.com/ask-rabbis-important-high-holidays-prayer/

 
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Posted by on September 15, 2020 in Uncategorized

 

¿Qué nos dice Rosh HaShaná?

por Rav Jonathan Sacks

¿Qué nos dice Rosh HaShaná?

Diez ideas esenciales del judaísmo.


¿Qué nos dice Rosh HaShaná? ¿Cómo puede transformar nuestra vida? La genialidad del judaísmo fue tomar verdades eternas y traducirlas en tiempo, en experiencias de vida. Rosh HaShaná, el aniversario de la creación de la humanidad, nos invita a vivir y a sentir la condición humana de forma gráfica.

Lo primero que nos dice es que la vida es corta. Sin importar cuánto se haya elevado la expectativa de vida, en una vida no podremos lograr todo lo que desearíamos alcanzar. Unetané Tokef describe poéticamente la mortalidad con un patetismo inquietante:

El hombre fue creado del polvo y vuelve al polvo. Él dedica su alma para llevar pan a su hogar. Es como un fragmento roto, como hierba seca, como una flor marchita, como una nube pasajera, como una ráfaga de viento, como un remolino de polvo, como un sueño que se desvanece.

Todo lo que tenemos es la vida. ¿Cómo podemos aprovecharla? Sabemos que no lograremos terminar la tarea, pero tampoco tenemos la libertad de quedarnos parados al borde del camino. Esta es la primera verdad.

La segunda es que la vida misma, cada día, cada vez que respiramos, es un regalo de Dios:

Recuérdanos para la vida, O Rey que te deleitas en la vida, e inscríbenos en el libro de la vida, por Tu honor, Oh Dios de la vida. (Zijronot)

La vida no es algo que podemos dar por sentado. Si lo hacemos, no podremos celebrarla. Maimónides dice que Dios nos dio un regalo por encima de todos los demás: la vida misma, y al lado de ella todo lo demás es secundario. Otras religiones buscaron a Dios en el cielo, en la vida después de esta vida, en el pasado lejano o en un futuro distante. Aquí hay sufrimiento, allí recompensa; aquí hay caos, allí orden; aquí hay dolor, allí bálsamo; aquí hay pobreza, allí plenitud. El judaísmo implacablemente busca a Dios en el aquí y ahora de la vida en la tierra. Sí, creemos en la vida después de la muerte, pero donde verdaderamente encontramos la grandeza humana es en la vida antes de la muerte.

Tercero: somos libres. El judaísmo es la religión de los seres humanos libres que responden libremente al Dios de la libertad. No estamos atrapados por el pecado. No estamos determinados por fuerzas económicas, por impulsos psicológicos ni por impulsos codificados genéticamente que no podemos resistir. El mismo hecho de que podamos hacer teshuvá, de que podamos actuar mañana diferente de lo que lo hicimos ayer, nos dice que somos libres. A los filósofos esta idea les resultó difícil. También a los científicos. Pero el judaísmo insiste en ella, y nuestros ancestros lo probaron desafiando cada ley de la historia, sobreviviendo contra todas las probabilidades, negándose a aceptar la derrota.

Cuarto: la vida es significativa. No somos meros accidentes de la materia, generados por un universo que cobró existencia sin ninguna razón y que un día, también sin ninguna razón, dejará de existir. Estamos aquí porque un Dios lleno de amor dio existencia al universo, a la vida y a nosotros. Un Dios que conoce nuestros miedos, escucha nuestras plegarias, cree en nosotros más que nosotros mismos, nos perdona cuando fallamos, nos levanta cuando caemos y nos da la fuerza de superar la desesperanza.

El historiador Paul Johnson escribió: “Ningún pueblo insistió con más firmeza que los judíos en que la historia tiene un propósito y la humanidad un destino”. Él concluyó: “Por lo tanto, los judíos se encuentran en el centro del intento perenne de dar a la vida humana la dignidad de un propósito” (Paul Johnson, “La historia de los judíos”. Prólogo). También esta es una de las verdades de Rosh HaShaná.

Quinto: la vida no es fácil. El judaísmo no ve el mundo a través de lentes rosadas. Los sufrimientos de nuestros ancestros acechan nuestras plegarias. El mundo en el que vivimos no es el mundo que debería ser. Es por eso que, a pesar de todas las tentaciones, el judaísmo nunca pudo decir que llegó la era mesiánica, aunque la aguardamos cada día. Pero no estamos privados de esperanza porque no estamos solos. Cuando los judíos salieron al exilio, la Shejiná, la Presencia Divina, salió con ellos. Dios está siempre ahí, “cerca de todos los que lo invocan con sinceridad” (Salmos 145:18). Puede ser que Él esconda Su rostro, pero está aquí. Puede estar callado, pero nos escucha y nos cura de formas que quizás no logramos comprender en ese mismo momento, pero que en retrospectiva quedan claras.

Sexto: la vida puede ser dura, pero a pesar de ello puede seguir siendo dulce, tal como la jalá y la manzana que sumergimos en miel en Rosh HaShaná. Los judíos nunca precisaron riquezas para ser ricos ni poder para ser fuertes. Ser un judío es vivir por las cosas simples: el amor entre marido y mujer, el vínculo sagrado entre padres e hijos, el regalo de una comunidad donde ayudamos a los demás y nos ayudan a nosotros y donde podemos aprender que la alegría se duplica y el dolor disminuye cuando se los comparte. Ser un judío es dar, ya sea a través de tzedaká guemilut jasadim (actos de bondad). Es aprender y nunca dejar de buscar, rezar y nunca dejar de agradecer, hacer teshuvá y nunca dejar de crecer. Allí reside el secreto de la alegría.

A lo largo de la historia hubo culturas hedonistas que idolatraron el placer y culturas ascéticas que lo negaron, pero el judaísmo tiene un enfoque diferente a ambos: santificar el placer convirtiéndolo en parte del servicio a Dios. La vida es dulce cuando se conecta con lo Divino.

Séptimo: nuestra vida es la única y la mayor obra de arte que podemos hacer. Rav Iosef Soloveitchik, en una de sus primeras obras, habló sobre el ish hahalajá, la personalidad halájica y su anhelo de crear, de hacer algo nuevo, original. También Dios anhela que nosotros creemos y de esa forma nos convirtamos en Sus socios en la obra de renovación. “El principio más fundamental es que el hombre debe crearse a sí mismo”. Esto es la teshuvá, un acto de volver a crearnos. En Rosh HaShaná, damos un paso atrás en nuestra vida tal como un artista se aleja de su cuadro, y observamos qué hace falta cambiar para que el cuadro quede completo.

Octavo: somos lo que somos debido a quienes nos antecedieron. Nuestras vidas no son partículas desconectadas. Cada uno es una letra en el libro de la vida de Dios. Pero las letras aisladas, aunque son vehículos de significado, no tienen significado cuando están solas. Para tener significado deben unirse a otras letras para formar palabras, frases, párrafos, una historia. Ser un judío es ser parte de la historia más extraña, antigua, inesperada y contraria a la lógica que ha existido. La historia de un pueblo pequeño, nunca demasiado numeroso y a menudo sin hogar, que de todas formas sobrevivió a los más grandes imperios que hubo en el mundo, a los egipcios, los asirios, los babilonios, los griegos y los romanos, los imperios medievales del cristianismo y del islam, al Tercer Reish y a la Unión Soviética. Cada uno, a su turno, pensó que era inmortal. Cada uno desapareció. El pueblo judío sigue vivo. Por lo tanto, en Rosh HaShaná lo recordamos y le pedimos a Dios que recuerde a quienes nos antecedieron: Abraham e Itzjak, Sará, Janá y Rajel, los israelitas de los días de Moshé, y los judíos de cada generación, cada uno de los cuales dejó una herencia viva en las plegarias que decimos o en las melodías con las cuales las entonamos.

En uno de los versículos más emotivos en medio de la sección de Musaf, recordamos las grandiosas palabras que Dios dijo a través del profeta Jeremías: “Recuerdo la bondad de tu juventud, tu amor cuando eras una novia, cómo caminaste detrás de Mi en el desierto, por una tierra no sembrada” (Jeremías 2:2). Nuestros ancestros pueden haber pecado, pero nunca dejaron de seguir a Dios, aunque el camino fuera difícil y el destino lejano. No comenzamos de la nada. Hemos heredado riqueza, no material sino espiritual. Somos los herederos de la grandeza de nuestros antepasados.

Noveno: también somos los herederos de otra clase de grandeza, la de la Torá misma y sus elevadas demandas, sus arduos ideales, su abanico de mitzvot, sus desafíos intelectuales y existenciales. El judaísmo nos pide grandes cosas y al hacerlo nos vuelve grandiosos. Caminamos tan altos como los ideales por los cuales vivimos, y los ideales de la Torá realmente son muy elevados. Moshé dijo que somos los hijos de Dios (Deuteronomio 14:1). Isaías dijo que debemos ser Sus testigos, Sus embajadores en la tierra (Isaías 43:10). Una y otra vez los judíos hicieron cosas que parecían imposibles. Ellos lucharon contra los poderosos en nombre de la justicia. Lucharon contra la esclavitud. Mostraron que era posible ser una nación sin una tierra, tener influencia sin tener poder, ser considerados los parias del mundo pero no perder su propio respeto. Ellos creyeron con una convicción inamovible que un día retornarían a su tierra, y aunque esa esperanza parecía absurda, ocurrió. Su reino puede haber estado limitado, pero los judíos se consideraban reyes del espacio infinito. El judaísmo fija el objetivo bien arriba y aunque podamos quedarnos cortos una y otra vez, Rosh HaShaná y Iom Kipur nos permiten volver a empezar, perdonados, limpios, imperturbables, listos para enfrentar el siguiente desafío, el nuevo año.

Y, finalmente, viene el sonido del shofar, que perfora nuestras defensas; un grito sin palabras en una religión de palabras, un sonido producido por un suspiro, como para decirnos que eso es todo lo que es la vida: un mero suspiro. Sin embargo, un suspiro no es nada menos que el espíritu de Dios en nuestro interior: “Entonces Hashem Dios formó al hombre del polvo de la tierra e insufló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo” (Génesis 2:7). Somos polvo de la tierra, pero dentro nuestro está el espíritu de Dios. Y ya sea que el shofar sea nuestro clamor a Dios o el clamor de Dios hacia nosotros, de alguna manera esta tekiá, shevarim, truá, (la llamada, el sollozo, el lamento) es todo el patetismo del encuentro entre lo Divino y lo humano, cuando Dios nos pide que recibamos Su regalo, la vida misma, y hagamos de ella algo sagrado al actuar de forma tal que honremos a Dios y a Su imagen en la tierra, a la humanidad.

Porque nosotros derrotamos a la muerte no viviendo para siempre, sino viviendo según los valores que viven para siempre; haciendo obras y creando bendiciones que seguirán vivas después de nosotros, y uniéndonos en medio del tiempo a Dios, Quien vive más allá del tiempo, “el Rey, el Dios vivo y eterno”.

La palabra hebrea lehitpalel, “rezar”, más precisamente significa “juzgarse a uno mismo”. En Rosh HaShaná nos presentamos para ser juzgados. Sabemos lo que se puede saber. Y aunque sabemos lo peor sobre nosotros mismos, Dios ve lo mejor. Cuando nos abrimos ante Él, Él nos da las fuerzas de llegar a ser lo que verdaderamente somos. Quienes entran por completo al espíritu de Rosh HaShaná, emergen al nuevo año cambiados, energizados, focalizados, renovados, sabiendo que ser un judío es vivir la vida ante la presencia de Dios, santificar la vida por Dios, realzar las vidas de los demás, porque Dios vive donde damos bendiciones a otras vidas.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/h/rhyik/rh/Que-nos-dice-Rosh-HaShana.html?s=sh1

 
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Posted by on September 15, 2020 in Uncategorized

 

Los dos aspectos esenciales de la vida

por Rav Benjamin Blech

Los dos aspectos esenciales de la vida

Tanto nuestro cuerpo como nuestra alma necesitan nutrición y sustento.


¿Qué es esencial?

El término ha ganado considerable prominencia durante esta época de pandemia global. Las profesiones que se consideran esenciales reciben el privilegio de estar exceptuadas del mandato de tener que “quedarse en casa”.

Es sorprendente lo que algunos gobiernos están dispuestos a incluir en esta categoría de “esencial” y cómo estos oficios se anteponen a cualquier posible amenaza a la salud y al bienestar de la sociedad. En algunos lugares los floristas pueden repartir ramos de flores y en otros los campos de golf pueden permanecer abiertos. En Nueva York, aunque se prohíbe hacer ejercicio en gimnasios y comer dentro de restaurantes, incluso si se cuida el distanciamiento social y se usan máscaras, las tiendas que venden alcohol permanecen abiertas.

¿Qué es realmente “esencial”? Esta es una pregunta importante que debemos responder durante los días previos a Rosh HaShaná y Iom Kipur.

La mejor respuesta que escuché es que lo más esencial en la vida es ser suficientemente sabio como para saber qué es verdaderamente esencial. Y éste es el principal propósito de las Altas Fiestas.

A lo largo del año nos pasamos los días buscando cosas que realmente no tienen ningún valor ni significado. Pero una vez al año llega un momento en el cual nos bajamos de la rueda de la rutina de nuestra vida para detenernos y pensar. Mientras los gobiernos están ocupados tratando de resolver el significado real de lo que es esencial, el judaísmo nos proporcionó la respuesta más poderosa y profunda a través de una ley judía.

El judaísmo nos ordena innumerables bendiciones. De acuerdo con el Talmud, cada judío debe recitar por lo menos cien bendiciones diarias. Sí, Tevie, hay una bendición por una máquina de coser e incluso una bendición por el zar. Pero casi todas esas bendiciones son de origen rabínico. Ellas no tienen ninguna fuente en la Torá, sino que surgieron del deseo sincero de los Sabios de expresar su amor por Dios y sincero agradecimiento por las numerosas bondades que Él nos da. Sin embargo, hay dos bendiciones que tienen origen en la Torá misma y en consecuencia tienen la fuerza de los mandamientos bíblicos.

Hay dos, y sólo dos, aspectos esenciales en nuestras vidas.

La primera bendición es el ‘Agradecimiento después de las comidas’ (Birkat HaMazón). La segunda es el mandamiento diario de bendecir a Dios por habernos entregado la Torá. ¿Cuál es la conexión entre estas dos bendiciones? La primera, la bendición por el alimento, pone en palabras el agradecimiento que le debemos a Dios por mantenernos físicamente y darnos vida. La segunda nos recuerda expresar gratitud por nutrir nuestras almas y darnos una razón para vivir.

En Génesis, la creación del hombre se describe como una dualidad de dos fuentes. Fuimos creados del polvo de la tierra. Esa es la clave para nuestros cuerpos. Pero cuerpos sin almas no son nada más que cadáveres. La vida surgió cuando Dios insufló en la nariz de Adam parte de Su espíritu Divino. Fue entonces cuando fuimos creados a “imagen de Dios”. En Rosh HaShaná conmemoramos esta singularidad tocando el shofar, lo que replica ese momento en que nuestros cuerpos se unieron con una parte de la Divinidad. Dios y Su aliento entró a nuestro ser.

El idioma español registra de forma muy bella este momento histórico. En latín, aliento se dice spiritus. Estamos vivos mientras el alma permanece en nuestro interior. El aliento del shofar de Dios nos hizo humanos. Morir es expirar; ese es el momento en que el espíritu de Dios, Su aliento, nos deja.

Cuando nuestros cuerpos toman conciencia de nuestra espiritualidad, de la presencia de Dios en nuestro ser, nos sentimos inspirados. Nuestras almas sienten la presencia de Dios. Cuando Dios decide que ya hemos cumplido nuestro propósito en la vida o que ya no estamos inspirados para hacerlo, Su decreto es que expiremos, que le devolvamos Su aliento.

Las dos bendiciones bíblicas se refieren a dos aspectos esenciales de nuestra vida. Tanto nuestro cuerpo como nuestra alma necesitan nutrición y sustento. Nuestro cuerpo necesita alimento. Nadie puede negar que eso es esencial para la vida. Pero también nuestra alma requiere algo igualmente importante. Tal como comemos tres veces al día, también rezamos la misma cantidad de veces. La comida llena nuestros estómagos; la Torá satisface nuestras almas.

En los últimos meses llegamos a reconocer más que nunca el verdadero significado de la necesidad. Tuvimos que vivir sin muchas cosas y, afortunadamente, la mayoría hemos sobrevivido. Al llegar a las Altas Fiestas necesitamos reevaluar nuestras prioridades y rezar con todo el corazón por las dos bendiciones bíblicas que mejor nos definen. Somos cuerpos, pero también somos almas, y tenemos que bendecir a Dios por darnos la oportunidad de satisfacer las necesidades realmente “esenciales” de ambos.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/e/f/Los-dos-aspectos-esenciales-de-la-vida.html?s=ss1

 
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Posted by on September 13, 2020 in Uncategorized

 

The History of Israel and ‘Palestine’

by Yoram Ettinger

Palestinian refugees in 1948. Photo: Wikimedia Commons.

Are Palestinians the descendants of the original inhabitants (Canaanites) of the Land of Israel, as claimed by the Palestinian Authority (PA), or are they descendants of recent waves of immigration?

Arab migration within the Middle East — including to/from the area between the Jordan River and the Mediterranean — has been an intrinsic feature of the region for millennia. Illinois University Economics Prof. Fred Gottheil wrote (The Smoking Gun: Arab Immigration into Palestine, 1922-1931): “According to the International Labor Organization, Middle East migrant workers — moving within and beyond the Middle East — make up approximately 9% of the world’s total.”

According to the Geneva-based Global Commission on International Migration, “The world’s highest share of migrant population is to be found in the Middle East.”

The scope of Egyptian emigration is highlighted by the Washington, DC-based Migration Policy Institute: “More than 6 million Egyptian emigrants lived in the Middle East North Africa region as of 2016, primarily in Saudi Arabia, Jordan and the United Arab Emirates.”

This busy traffic of Arab migrants was also prevalent during the 19th century and the first half of the 20th century, when Arab/Muslim emigrants — many of them from Egypt — pursued a better standard of living in various parts of the globe, including British-ruled Palestine.

According to Gottheil (ibid.), “Arab Palestinians were no less responsive than were Egyptians to the migratory impulse. According to 1998 UNRWA estimates, there were 275,000 Arab Palestinians in Saudi Arabia, 38,000 in Kuwait … 74,000 in Libya and over 100,000 in other Gulf countries. Hundreds of thousands left the Middle East entirely. … It would seem reasonable to suppose that for the same reasons Arab Palestinians and other Middle East populations migrated from the less to the more attractive economies at the end of the 20th century, they would have done the same during the early decades of the 20th century [and the 19th century].”

He argues that Arab migration to Israel was inspired by the rapid improvement of living standards there. “Arab migration flows were, in the main, illegal, and therefore unreported and unrecorded. … Commenting on the growth of the Palestinian population during the decades of the 1920s and 1930s, the Royal Institute for International Affairs reports: ‘The number of Arabs who have entered Palestine illegally from Syria and Transjordan is unknown, but probably considerable.’”

Hebrew University historian Dr. Rivka Shpak-Lissak, known for her wide and highly-diversified documentation of Arab/Muslim migration to Palestine (“When and how the Arabs and Muslims immigrated to the Land of Israel”, Hebrew, 2018) notes that the Land of Israel (named Palaistine by the Greek Empire and Palaestina by the Roman Empire, as derived from the Philistines, who migrated to the coastal plain of the Land of Israel from the Aegean Sea) was ruled by the Arabs only during 640-1099, when the overall population dwindled from 2.5 million to 500,000.  The Arab rule was succeeded by the Crusaders, then the Ayyubid-Kurdish dynasty, the Mamluk Sultanate, the Ottoman Empire  (beginning in 1516, when the population shrank to a mere 123,000), and the British Mandate.

Dr. Shpak-Lisak indicates that the substantial increase of the Arab/Muslim population of Palestine was initiated during the first half — and toward the end — of the 19th century. It was higher than the population growth rate in Egypt, Turkey, and Iran. Thus, there was an increase of 94% from the beginning of the 19th century (246,359) to 1914 (525,150).

This increase was largely due to waves of (mostly Egyptian) immigration to a sparsely populated and infrastructure-deprived Palestine, which were triggered by:

Significant economic growth (investment, banking, commerce), especially since 1900, compared to most Middle East and North African countries;

Enticement by the Ottoman Empire — which ruled Palestine during 1516-1918 — such as improved governance, infrastructure development, enhanced facilities at the port of Jaffa, and Ottoman military requirements (including the transfer of Egyptians to Palestine’s coastal plain, in order to restrain the Bedouin tribes and coalesce the Egyptian conquest of 1830-1840);

A considerable expansion of church activity.

According to Prof. Usiel Oskar Schmeltz, a leading demographer at the Hebrew University and Israel’s Central Bureau of Statistics, 53% of the Arab/Muslim population at the beginning of the 20th century were immigrants.

Bar Ilan University geographer Prof. David Grossman (“Rural Arab Demography and Early Jewish Settlement in Palestine”), determined that most of the population growth rate of Palestinian Arabs/Muslims was a derivative of immigration, rather than natural growth. Grossman estimated a 50% immigrant population among Palestinian Arabs/Muslims in 1914. He highlighted the Ottoman policy of encouraged immigration to Palestine.

The 1911 Encyclopedia Britannica recorded that “the inhabitants of Palestine are composed of a large number of elements, differing widely in ethnological affinities, language and religion. … Early in the 20th century a list of no less than fifty languages, [were] spoken in Jerusalem as vernaculars.”

Contrary to Palestinian claims, and in accordance with a litany of documentation (courtesy of Prof. Shpak-Lissak), most of the Arabs living between the Jordan River and the Mediterranean Sea are descendants of Arab/Muslim migrants, who arrived in the 19th and 20th centuries from Muslim countries in Central Asia, the Middle East, Africa, and Europe.

Yoram Ettinger is a former ambassador and head of Second Thought: a US-Israel Initiative.

As taken from, https://www.algemeiner.com/2020/09/13/the-history-of-israel-and-palestine/

 
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Posted by on September 13, 2020 in Uncategorized

 

NEW ARCHAEOLOGICAL EVIDENCE REVEALS: KINGDOM OF JUDAH MORE EDUCATED THAN WE THOUGHT

Tel Arad - BibleWalks.com
Ruins of castle on the top of Tel Arad, Israel 

BY JUDY SIEGEL-ITZKOVICH

Jews around the world today are known to be more educated – and even more likely to vote in elections – than their counterparts. But was this high level of literacy true thousands of years ago? Researchers at Tel Aviv University (TAU), together with a retired superintendent and senior handwriting examiner from the Israel Police Division of Identification and Forensic Science, have found that contrary to popular belief, many people in the ancient Kingdom of Judah could read and write. 

The first-ever, special interdisciplinary study, just published in the Public Library of Science (PLoS One) was conducted by Dr. Arie Shaus, Shira Faigenbaum-Golovin and Dr. Barak Sober of TAU’s applied mathematics department; Prof. Eli Piasetzky of the Sackler School of Physics and Astronomy; and Prof. Israel Finkelstein of the department of archeology and ancient Near Eastern civilizations. The forensic handwriting specialist was Yana Gerber, a senior expert who served for 27 years in the Israel Police. 

The researchers examined the writings found in Tel Arad – ostraca (fragments of pottery vessels containing ink inscriptions) that were discovered at the Tel Arad archaeological site in the 1960s. Tel Arad is one of Israel’s most important archaeological sites, where remains were found of a fortified Canaanite city and fortresses from the time of the kings of Judah, when it was a small military post on the southern border of the kingdom. Its built-up area covered about two dunams, and it housed between 20 and 30 soldiers. The fortresses include the remains of a unique Judean temple. 

Literacy was not the exclusive domain of a handful of royal scribes, the team concluded after examining ink-inscribed pottery shards and identifying 12 different handwritings with varying degrees of certainty.

A high rate of literacy indicates the ability to compile biblical texts, such as the books from Joshua to Kings, before the destruction of the First Temple by the Babylonians. 

Forensic handwriting examination of the Arad inscriptions had never before been conducted. In fact, to the best of the team’s knowledge, such an examination had never been performed on any ancient inscription for forensic chemical analysis in the context of historical texts. The researchers used state-of-the-art image processing and machine learning technologies to analyze 18 ancient texts from the Tel Arad military post dating back to around 600 BCE. They concluded that they were written by no fewer than 12 authors, a finding suggesting that many of the inhabitants of the Kingdom of Judah during that period were able to read and write, and that literacy not reserved as an exclusive domain in the hands of a few royal scribes.

“There is a lively debate among experts as to whether the books of Deuteronomy, Joshua, Judges, Samuel and Kings were compiled in the last days of the Kingdom of Judah or after the destruction of the First Temple by the Babylonians,” said Shaus. “One way to try to get to the bottom of this question is to ask when there was the potential for the writing of such complex historical works. For the period following the destruction of the First Temple in 586 BC, there is a very scant archaeological evidence of Hebrew writing in Jerusalem and its surroundings, whereas for the period preceding the destruction of the Temple, an abundance of written documents has been found.”

But then, Shaus continued, the question of who wrote these documents remains. Was this a society with widespread literacy or was there just a handful of literate people?

“We examined the question of literacy empirically from different directions of image processing and machine learning,” said Faigenbaum-Golovin. “Among other things, these areas help us today with the identification, recognition and analysis of handwriting, signatures and more. The big challenge was to adapt modern technologies to ancient ostraca. With a lot of effort, we were able to produce two algorithms that could compare letters and answer the question of whether two given ostraca were written by two different people.”

In 2016, the team published in Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America (PNAS) that algorithmically, and with high statistical probability, 18 texts – the longest of the Tel Arad inscriptions – were written by at least four different authors. Combined with the textual evidence, the researchers concluded that there were in fact at least six different writers. This study aroused great interest around the world.

Now, in an unprecedented development, the researchers decided to compare the algorithmic methods, which have since been refined, to the forensic approach. To this end, Gerber from the Israel Police Division of Identification and Forensic Science joined the team. After an in-depth examination of the ancient inscriptions, she found that the 18 texts were written by at least 12 distinct writers with varying degrees of certainty. Gerber examined the original Tel Arad ostraca at the Israel Museum in Jeusalem, the Eretz Israel Museum in Tel Aviv, TAU’s Sonia and Marco Nedler Institute of Archaeology and the Israel Antiquities Authority’s warehouses at Beit Shemesh (located between Jerusalem and Tel Aviv).

“This study was very exciting, perhaps the most exciting in my professional career,” noted Gerber. “These are ancient Hebrew inscriptions written in ink on shards of pottery, using an alphabet that was previously unfamiliar to me. I studied the characteristics of the writing to analyze and compare the inscriptions while benefitting from the skills and knowledge I acquired during my bachelor’s degree from TAU in classical archaeology and ancient Greek. I delved into the microscopic details of these inscriptions written by people from the First Temple period, from routine issues such as orders concerning the movement of soldiers and the supply of wine, oil and flour, through correspondence with neighboring fortresses to orders that reached the Tel Arad fortress from the high ranks of the Judahite military system. I had the feeling that the time stood still and there was no gap of 2,600 years between the writers of the ostraca and ourselves.”

“Handwriting is made up of unconscious habit patterns,” Gerber explained. “The handwriting identification is based on the principle that these writing patterns are unique to each person and that no two people write exactly alike. It is also assumed that repetitions of the same text or characters by the same writer are not exactly identical and one can define a range of natural handwriting variations specific to each one. Thus, the forensic handwriting analysis aims at tracking features corresponding to specific individuals, and concluding whether a single or rather different authors wrote the given documents.”

The examination process, she went on, is divided into three steps: analysis, comparison, and evaluation. The analysis includes a detailed examination of every single inscription according various features such as the spacing between letters, their proportions and slant. The comparison is based upon these features across various handwritings. In addition, consistent patterns, common for different inscriptions, are identified, such as the same combinations of letters, words and punctuation.  Finally, an evaluation of identicalness or distinctiveness of the writers is made.   It should be noted that according to a ruling by Israel’s Supreme Court, a person can be convicted of a crime based on the opinion of a forensic handwriting expert.”

Shaus added: “We were in for a big surprise: Yana identified more authors than our algorithms did. Currently, our algorithms are of a ‘cautious’ nature; they know how to identify cases in which the texts were written by people with significantly different writing; in other cases, they refrain from definite conclusions. In contrast, an expert in handwriting analysis knows not only how to spot differences between writers more accurately, but in some cases may also arrive at the conclusion that several texts were actually written by a single person. Naturally, in terms of consequences, it is very interesting to see who the authors are. Thanks to the findings, we were able to construct an entire flowchart of the correspondence concerning the military fortress – who wrote to whom and regarding what matter”. This reflects the chain of command within the Judahite army.” 

For example, in the area of ​​Arad, close to the border between the kingdoms of Judah and Edom, there was a military force whose soldiers are referred to as Kittiyim in the inscriptions – most likely Greek mercenaries, said Shaus. “Someone, probably their Judahite commander or liaison officer, requested provisions for the Kittiyim unit. He writes to the quartermaster of the fortress in Arad ‘give the Kittiyim flour, bread, wine’ and so on. Now, thanks to the identification of the handwriting, we can say with high probability that there was not only one Judahite commander writing, but at least four different ones. It is conceivable that each time another officer was sent to join the patrol – they took turns.”

According to the researchers, the findings shed new light on Judahite society on the eve of the destruction of the First Temple and on the setting of the compilation of biblical texts.

“It should be remembered that this was a small outpost, one of a series of outposts on the southern border of the kingdom of Judah,” said Sober. “Since we found at least 12 different authors out of 18 texts in total, we can conclude that there was a high level of literacy throughout the entire kingdom. The commanding ranks and liaison officers at the outpost, and even the quartermaster Eliashib and his deputy, Nahum, were literate.” Someone had to teach them how to read and write, said Sober, “so we must assume the existence of an appropriate educational system in Judah at the end of the First Temple period. This, of course, does not mean that there was almost universal literacy as there is today, but it seems that significant portions of the residents of the Kingdom of Judah were literate. This is important to the discussion on the composition of biblical texts. If there were only two or three people in the whole kingdom who could read and write, then it is unlikely that complex texts would have been composed.”         

“Whoever wrote the biblical works did not do so for us, so that we could read them after 2,600 years, they did so in order to promote the ideological messages of the time,” concluded Finkelstein. “There are different opinions regarding the date of the composition of biblical texts. Some scholars suggest that many of the historical texts in the Bible – from Joshua to II Kings – were written at the end of the 7th century BCE, that is, very close to the period of the Arad ostraca. It is important to ask for whom these texts were written. According to one view, there were events in which the few people who could read and write stood before the illiterate public and read texts out to them. A high literacy rate in Judah puts things into a different light.”

“Until now, the discussion of literacy in the Kingdom of Judah has been based on circular arguments, that is, on what is written within the Bible itself, for example on scribes in the kingdom,” he said. “We have shifted the discussion to an empirical perspective. If in a remote place like Tel Arad there was, over a short period of time, a minimum of 12 authors of 18 inscriptions, out of the population of Judah – estimated to have been no more than 120,000 people – it means that literacy was not the exclusive domain of a handful of royal scribes in Jerusalem. The quartermaster from the Tel Arad outpost also had the ability to read and appreciate them.”

As taken from, https://www.israel365news.com/158140/new-archaeological-evidence-reveals-kingdom-of-judah-more-educated-than-we-thought/?utm_source=ActiveCampaign&utm_medium=email&utm_content=Since+Joshua+s+Arrival++Israel+has+Created+Peace+%E2%9C%A1+%22That+day+Yehoshua+made+them+hewers+of+wood+and+drawers+of+water%22&utm_campaign=I365+-+DAILY+-+SEPTEMBER+13%2C+2020

 
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Posted by on September 13, 2020 in Uncategorized

 

Consejos prácticos de maestros y expertos para ayudar a los niños que estudian a distancia

Por Dra. Ivette Alt Miller

Consejos prácticos de maestros y expertos para ayudar a los niños que estudian a distancia

Aishlatino.com conversó con expertos en educación. Esto fue lo que dijeron.


Dado que millones de niños en este momento estudian de forma remota, este es un año escolar sin precedentes. AishLatino.com conversó con expertos en educación respecto a cómo podemos apoyar a los niños que tienen que estudiar a distancia. Esto fue lo que dijeron los expertos.

Todo comienza con la actitud

La profesora Keisha Rembert, profesora de educación en la Universidad Nacional Lewis en Chicago, asegura que el primer paso para tener un año escolar productivo es “mantenerse positivo”. La profesora Rembert, ex profesora de escuela secundaria y madre, vio de primera fuente la fuerza que tiene la actitud parental. “Si los padres expresan desesperación, los hijos lo captan y esos sentimientos negativos impactan las relaciones del niño con sus maestros”.

En cambio, debemos tratar de adoptar una actitud positiva hacia la experiencia escolar de nuestros hijos este año. Por supuesto que hay desafíos y dificultades inherentes al estudio a distancia. Aunque no podemos cambiar la situación, podemos controlar la forma en que reaccionamos. Por el bien de nuestros hijos (y por nuestro propio bien), debemos tratar de encontrar lo bueno en las lecciones a distancia y ser modelos de una actitud positiva.

Debemos tratar de adoptar una actitud positiva hacia la experiencia escolar de este año.

Una estrategia es usar el humor. Ese es el consejo de la Sra. Olivia Friedman, maestra y coordinadora de tecnología educativa en la Academia judía Ida Crown en Skokie, Illinois. Ella observó a sus estudiantes y a sus familias luchar con las demandas del aprendizaje a distancia, y señala que dar lugar a momentos alegres y darnos permiso para reírnos puede ayudar a enfrentar el estrés.

“El humor ayuda a que las cosas funcionen mejor”, señala. “Miren videos graciosos, hagan chistes, encuentren lo que funcione para su familia”.

Organizar el tiempo y el espacio de los estudiantes

“Cuando se trata de educación a distancia, algo que aprendimos es que en general les fue mejor a los estudiantes que tenían un cronograma organizado”. Esto fue lo que observó Elliot John Farr, el director de “Tutor Me” en los Ángeles, una compañía de tutoría que ayudó a los alumnos a enfrentar los desafíos del estudio a distancia cuando las escuelas cerraron sus puertas en marzo, y continúa aconsejando a los estudiantes que comenzaron su año lectivo de forma remota.

Él aconseja fijar un cronograma de trabajo de aula, tareas y estudio independiente, y apegarse al mismo. La profesora Rembert señala que cuando la escuela tiene lugar en el hogar, es particularmente importante delinear el momento en el cual comienza y termina la escuela. “La estructura es realmente importante: que tenga un momento de comienzo y de fin, saber cuándo termina la escuela y comienza el tiempo en familia”.

Otro factor importante para tener éxito en el aprendizaje a distancia es asegurar que los estudiantes tengan suficiente espacio físico para hacer sus tareas sin interrupciones ni distracciones, y un lugar claro para mantener sus materiales y libros.

“No todo el mundo tiene el lujo de tener un espacio de trabajo separado en su hogar”, afirmó Olivia Friedman. “En un mundo ideal, trataríamos de tener espacios separados, o por lo menos espacios en los que los niños no se encuentren en áreas de mucho tráfico”. Ella alienta a los padres a que traten de fijar un espacio definido y separado para las tareas escolares, si es posible en las zonas más tranquilas de la casa, donde haya menos tráfico.

Cuando hay muchas personas trabajando en línea, también puede ser un problema tener suficiente amplitud de onda y buena conexión. Hay que tratar de ser creativos y dividir las tareas para que los niños puedan completar sus tareas en línea durante los momentos del día en que se usa menos internet. Especialmente para los niños más pequeños, la Sra. Friedman sugiere ponerse en contacto con los maestros y preguntarles si pueden ver un video asignado o imprimir una hoja con tareas en otro momento del día y no en las horas pico.

Dar prioridad al cuidado personal

Esta es una época muy difícil para todos, señala Julie Skolnick, fundadora de “With Understanding Comes Calm”, una consultoría educativa con sede en Maryland que asesora a clientes con desafíos de neuro-diversidad que afectan el aprendizaje. Dar un paso atrás y recordarnos que todos enfrentamos desafíos, y que está bien no estar bien ahora, puede ayudar a nuestros hijos a enfrentar mejor los diversos desafíos de la educación a distancia.

“Muchos de mis clientes no están comprometidos con el aprendizaje en línea y no hay ningún problema en ello”. Lo que puede ser una lección todavía más importante para impartir a nuestros hijos en este momento es que nos preocupamos por nosotros mismos y por los demás, que damos prioridad a nuestro bienestar sobre los hitos académicos.

La Sra. Skolnick sugiere que nos detengamos y nos preguntemos: “¿Los maestros se están cuidando a sí mismos? ¿Los padres se cuidan? ¿Estamos enfocados en lo académico en detrimento de nuestro bienestar? ¿O tratamos de meternos en un “modelo” que no funciona para todas las personas?

Olivia Friedman hace eco a este mensaje. “Hay mucha preocupación respecto a que este año los niños se queden detrás. ¿Pero detrás de quién? Todo el mundo entiende que este no será un año típico”.

Un mantra común entre los maestros estos días de estudio a distancia es “Maslow antes de Bloom”. Esto se refiere a la obra de dos pensadores judíos norteamericanos. Abraham Maslow (1908-1970) fue un psicólogo que creó una famosa jerarquía de necesidades humanas, en donde la salud y la seguridad son dos de las necesidades más fundamentales que tiene la persona. La Sra. Friedman señala que, en este momento, los maestros comprenden que tenemos que permitirles a las familias el tiempo y el espacio para enfocarse en esas necesidades humanas claves. En muchos casos, lo académico puede esperar.

Benjamín Bloom (1913-1999) fue un educador norteamericano que creó la “taxonomía de Bloom”, un método clásico para entender cómo los logros educativos se construyen unos sobre otros. Si bien normalmente los maestros están preocupados por lograr que sus alumnos aprendan y cumplan los objetivos educativos, en medio de una pandemia con tanta gente preocupada por su salud y por su manutención, hay momentos en los que estos logros académicos pueden dejarse en pausa para que en cambio los maestros puedan trabajar para proveer a sus estudiantes con un sentido de seguridad.

Hay momentos en los que tienes que tirar tu cronograma por la ventana.

Julie Skolnick sugiere que los padres discutan con simpatía los miedos y las preocupaciones de los niños. Recuerden que no necesitamos resolver sus problemas: a veces lo que los niños quieren de nosotros es simplemente que validemos sus sentimientos y sus temores.

“Estamos en modo de crisis. En este momento, todo el globo sufre de trastorno de estrés postraumático. Acomoden sus prioridades de acuerdo con esto. Necesitarán detenerse varias veces al día para revisar si algo es importante en este momento. Hay momentos en los que tienes que tirar tu cronograma por la ventana”.

Construir una relación con los maestros

“Manténganse en contacto con los maestros de sus hijos. Si pueden hacerlo, tengan una línea clara de comunicación con sus instructores”, aconseja Elliot John Farr. Él aconseja a los padres pedir a los maestros el currículo de cada semestre, para que los estudiantes sepan exactamente qué se espera de ellos y que los padres puedan seguir su progreso. “También deben mantener un intercambio por e-mail con los maestros”. Tener el hábito de enviar e-mails a los maestros de tus hijos asegura que puedas formular las preguntas y discutir las dificultades del aprendizaje a distancia a medida que se vayan presentando.

La profesora Rembert dice que una forma en que los padres pueden aprovechar de forma positiva los desafíos de la educación a distancia, es enseñarles a los niños a abogar por sí mismos frente a sus maestros. Si un niño tiene dificultades con una materia o con el estudio a distancia, traten de encontrar formas para que pueda expresarlo y pedir más ayuda.

“Los niños son más tecnológicos de lo que pensamos”, señala la profesora Rembert. Ella descubrió que incluso niños de primer grado pueden enviar e-mails a sus maestros con un poco de ayuda paterna. Ella alienta a los padres a conversar sobre la forma en que los niños se sienten más cómodos para comunicarse con sus maestros. “Un padre puede decir: ‘ si no te sientes cómodo para preguntarle en clase, vamos a escribirle un e-mail a tu maestra'”. Otra estrategia puede ser grabar un video de tu hijo formulando su pregunta y luego enviar el video al maestro. Esto da fuerza a los niños y asegura que permanezcan abiertos los canales de comunicación. Esta es una lección que ayudará a los niños en sus estudios mientras se siga estudiando a distancia.

Enfocar las lecciones desde un ángulo diferente

Los educadores afirman que todos siguen aprendiendo cómo crear modelos de aprendizaje en línea que sean efectivos. No todos los planes son adecuados para todos los niños. Si tu hijo tiene dificultades con las expectativas del maestro, debes comunicarte con el maestro o con la escuela y pensar en formas en las que él pueda lograr sus objetivos educativos utilizando otros recursos.

“Los padres pueden ver cómo responden los niños a las lecciones y quizás ver cómo se pueden modificar en su beneficio”, señala Olivia Friedman. “Se puede trabajar con los maestros para ver si es posible lograr su objetivo de una forma diferente”. Quizás un niño puede trabajar con hojas de tareas en vez de pasar horas en zoom. O tal vez un alumno puede hacerlo mejor al dedicarse a estudiar un tema de forma independiente.

La fatiga de Zoom

“Es agotador pasar muchas horas en Zoom”, señala Olivia Friedman. Respecto a los niños a los que les cuesta pasar muchas horas en línea, ella aconseja ponerse en contacto con los maestros y explorar soluciones alternativas.

Julie Skolnick aconseja que los niños, y los adultos, empleen el método “20-20-20”. Cada veinte minutos alejar la mirada de la pantalla durante 20 segundos, enfocándose en algo que se encuentre a 6 metros de distancia. Esto ayuda a reducir la fatiga que produce estar muchas horas frente a la pantalla.

Ella también adoptó un enfoque creativo para programar su día de trabajo y el día de clases de sus hijos. Aunque todos estudian y trabajan desde su hogar, ella insiste en que se vistan con ropa de la escuela y establece momentos específicos del día en los cuales ella está “en el trabajo” y sus hijos están “en la escuela”. Incluso se preparan el almuerzo tal como lo hacían cuando iban a la escuela y a trabajar, y lo comen juntos durante el receso del mediodía, en el patio cuando el tiempo lo permite. Esto les da tanto a ella como a los niños un orden y la sensación de que separan el trabajo, la escuela y los momentos personales del día.

No saltearse el recreo

Es fundamental incluir en el día de clases el recreo. “Los niños necesitan ahora más que nunca momentos de recreación que no se basen en las pantallas”, observa la profesora Rembert. “Esto es esencial tanto para los más pequeños como para los mayores. Las investigaciones demuestran que los niños precisan los recreos y cuando se estudia a distancia es imperativo que los padres creen esos recreos”. La profesora Rembert señala que en su hogar ella insiste en que los niños jueguen afuera. Ella y su esposo también organizan caminatas familiares.

La cena familiar

Otro de los consejos claves de la profesora Rembert es encontrar tiempo para cenar en familia y diferenciar el tiempo de “escuela” que se pasa en el hogar del tiempo en familia que también se pasa en el hogar. “Nuestras vidas se han vuelto muy confusas y el tiempo en el hogar también se volvió confuso. Mis hijos abandonan sus llamadas de zoom y después tienen que completar sus tareas”. Puede resultar difícil saber si están en tiempo de escuela, de tareas escolares en casa, o disfrutando del tiempo personal no laboral.

Sentarse juntos restaura y crea un espacio para mantener conversaciones importantes con nuestros hijos sobre cómo fue su día escolar y qué preocupaciones o problemas pueden tener.

Abordar proyectos en familia puede ayudar a que los niños y los padres se unan. Participar juntos en algo creativo provee el respiro necesario después de horas de trabajar en línea.

Todos estamos luchando para crear un nuevo año lectivo significativo para nuestros hijos. Comparte lo que funciona para tu familia más abajo, en la sección de comentarios.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/fm/sp/Consejos-practicos-de-maestros-y-expertos-para-ayudar-a-los-ninos-que-estudian-a-distancia.html?s=shl

 
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Posted by on September 13, 2020 in Uncategorized