Historia Judía: El Holocausto

[Historia Judía #60] El Holocausto

Historia Judía

Mientras la Alemania nazi reunía sistemáticamente a judíos y los ejecutaba, el mundo cerró sus ojos y sus puertas.

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Antes de comenzar a hablar sobre el más doloroso de los temas del pueblo judío, les pido por favor que mantengamos en mente que este es un tema sumamente amplio. A la fecha hay unos 1200 libros impresos que examinan por qué ocurrió, cómo ocurrió, y todos los detalles en el medio.

Algunos de los clásicos que tratan sobre el Holocausto son:

  • El Holocausto, de Martin Gilbert.
  • La guerra contra los judíos, de Lucy S. Dawidowicz.
  • La noche, de Elie Wiesel, ganador del Premio Nobel.
  • El diario de Ana Frank, de Ana Frank.
  • Los verdugos voluntarios de Hitler, de Daniel Jonah Goldhagen.
  • La destrucción de los judíos europeos, de Raul Hilberg.

Alternativamente, uno puede visitar:

  • Museo Yad Vashem en Jerusalem, Israel
  • El museo del Holocausto en Washington, D.C.
  • El museo de la tolerancia en Los Ángeles.

En internet, puedes visitar los Estudios del Holocausto de AishLatino.com

Un curso breve de historia judía no puede describir con justicia este evento devastador en el que una nación (la Alemania nazi) atacó a un pueblo (los judíos) y, sistemáticamente y con una crueldad increíble, mató a seis millones de ellos. La palabra genocidio se inventó para describirlo. La palabra genocidio no existía antes de esto (1).

No fue sólo que la Alemania nazi se propuso eliminar a los judíos de la faz de la tierra, sino que además virtualmente ningún país levantó siquiera un dedo para detenerlos.

Obviamente hubo incidentes aislados de gran heroísmo de parte de algunos gentiles, pero la historia da un mudo testimonio de que estos incidentes representaron un esfuerzo casi insignificante. La mayoría no hizo nada mientras los judíos morían.

El Holocausto pone una pregunta delante de toda la humanidad: ¿Cómo pudo gente civilizada dejar que esto ocurriera?

Encontramos una idea sobre dónde podría estar la respuesta en las palabras del mismísimo Adolf Hitler:

“¡Sí, somos bárbaros! ¡Queremos ser bárbaros! Es un título honorable… La providencia ha ordenado que yo sea el mayor liberador de la humanidad. Estoy liberando a los hombres de… las sucias y degradantes auto mortificaciones de una visión falsa (una invención judía) llamada conciencia y moral” (ver los libros de Hermann Rauschning: Hitler Spaks y Voice of Destruction).

Adolf Hitler

Para comenzar, permíteme destruir algunos grandes mitos sobre Hitler.

Adolf Hitler, quien nació en Braunau, Austria, en 1889, sólo tuvo interacciones positivas durante su infancia y juventud con judíos, contrario a la creencia popular que busca explicar que sus acciones fueron una venganza por el pasado. Durante su juventud, en la que era un artista que luchaba por surgir, muchos de quienes lo sustentaban eran judíos. Aún más, algunas importantes figuras de su vida eran judías, como su doctor de familia o su comandante en la Primera Guerra Mundial, quien lo nominó para la Cruz de Hierro.

Y, sin embargo, a pesar de esas positivas experiencias, Hitler tenía un odio a los judíos que estaba sumamente arraigado. En términos de la historia judía, las únicas personas que tuvieron un odio patológico similar fueron de la nación de Amalek.

(Amalek, como recordamos del capítulo 16, fue el gran enemigo del pueblo judío en la historia. La mayor ambición de Amalek era librar al mundo de los judíos y de su influencia moral, devolviendo al planeta a la idolatría, al paganismo y a la barbarie).

El odio de Hitler hacia los judíos, al igual que el de Amalek, no era ilógico. Incluso podemos llamarle racional, dado que tenía una razón que entendía muy bien, como veremos.

Hitler tampoco estaba loco. Tenía sus neurosis, pero no estaba loco. De hecho, fue un brillante manipulador político. Podemos decir muchas cosas horribles sobre él. Pero Hitler fue uno de los mejores oradores públicos de la historia humana. Si entendieras alemán, entenderías al escuchar las cintas de sus discursos por qué esos alemanes rubios de ojos azules ovacionaban tan apasionadamente a un hombre cuya misma apariencia contradecía todo lo que predicaba. Con su pelo negro y ojos marrones, estaba muy lejos de parecer ario, la raza maestra con la que quería poblar la tierra. Pero a pesar de eso le dieron su lealtad y entregaron sus vidas por él.

El ascenso de Hitler al poder comenzó después de las elecciones alemanas de 1932, cuando su partido recibió más del 35% de los votos. Un año después, el presidente Paul von Hindenburg lo designó Canciller de Alemania. Inmediatamente después de asumir el poder estableció Dachau, no como campo de concentración para judíos (eso vendría después), sino como un lugar en donde poner a sus oponentes políticos. Poco a poco fue tomando el muy sofisticado sistema democrático de la República Alemana y la fue convirtiendo en un estado totalitario. Los derechos democráticos fueron suspendidos, la oposición política fue suprimida y muchos libros fueron quemados (2).

Con su dictadura en lugar, Hitler se embarcó en una política de conquistar por la fuerza gran parte de Europa.

Inicialmente Europa, y con certeza Estados Unidos, no hicieron nada. Junto a sus aliados fascistas austriacos, Hitler —en violación del Tratado de Versalles (3)— presionó a Austria para que se unificara con Alemania en marzo de 1938. Luego tomó parte de Checoslovaquia, una región llamada el Sudentenland, sin permiso de los checos pero con la bendición de los poderes europeos (Francia e Inglaterra en particular). Neville Chamberlain, Primer Ministro de Inglaterra en ese entonces, mostró lo poco que a su país le preocupaban los problemas de Europa en su discurso:

“Qué horrible, fantástico e increíble es que debamos estar cavando trincheras y poniéndonos máscaras de gas aquí por una lucha en un país lejano entre pueblos de los que no sabemos nada”.

Inglaterra y Francia negociaron un pacto con Hitler en Múnich el 30 de setiembre de 1938, prometiendo mirar a otro lado mientras Hitler desmembraba a Checoslovaquia. Después, satisfecho porque Europa estaría a salvo de Hitler, Chamberlain declaró:

“…el acuerdo que ha sido logrado ahora sobre el problema checoslovaco es, a mi parecer, sólo el preludio de un acuerdo mayor en el que Europa podrá encontrar paz. Esta mañana tuve otra conversación con el Canciller alemán, Herr Hitler, y aquí está el papel que lleva su nombre al igual que el mío… creo que es paz en nuestro tiempo… paz con honor”.

Un año después de esta declaración infame estalló la Segunda Guerra Mundial, una guerra en la que morirían 50 millones de personas, mostrando lo incrédulo que es un líder que cree que aplacando el mal se puede lograr la paz.

Ofensiva contra los judíos

Unos tres años antes de hacer grandes avances territoriales en Europa, Hitler ya estaba poniendo en marcha su programa para eliminar a los judíos.

Comenzó en 1935 con las Leyes de Núremberg. Esas leyes básicamente cancelaban todos los derechos que los judíos habían obtenido en la Alemania post iluminismo.

Durante muchos años antes del Iluminismo, los judíos habían sido odiados por ser diferentes y rehusarse a asimilarse. Después del Iluminismo (como vimos en los capítulos 53 y 54), en el mismo país en que los judíos se asimilaron con mayor facilidad, ahora eran odiados porque se estaban entremezclando demasiado. La peor pesadilla de Hitler era que los judíos se casaran con gentiles alemanes y envenenaran el acervo genético de la raza superior (4).

Entonces, para preservar la pureza de la sangre alemana, se aprobaron leyes como estas:

  • Los matrimonios entre judíos y sujetos de sangre alemana o similar están prohibidos.
  • Las relaciones extramaritales entre judíos y sujetos de sangre alemán o similar están prohibidas.
  • Sólo puede ser ciudadano del Reij un miembro del estado que sea alemán de sangre alemana y quien muestre con su conducta y esté deseoso y sea apto para servir en la fe del pueblo alemán y del Reij. El ciudadano del Reij es la única persona que disfruta de derechos políticos.
  • Un judío no puede ser ciudadano del Reij. No puede votar. No puede ocupar un cargo público.
  • Los judíos tienen prohibido exhibir la bandera nacional del Reij o los colores nacionales.

Los judíos perdieron sistemáticamente su ciudadanía, sus derechos políticos y sus derechos económicos.

Luego comenzó la violencia.

Puertas cerradas

La primera explosión de una fuerte violencia nazi en contra de los judíos fue kristallnajt, la noche de los cristales rotos, la cual ocurrió el 9 de noviembre de 1938. Esa noche, 191 sinagogas fueron destruidas y 91 judíos fueron asesinados, muchos de ellos habiendo sido golpeados hasta la muerte.

Luego fueron arrestados unos 30.000 judíos y multados con mil millones de marcos (equivalentes a 400 millones de dólares) por el daño que fue causado por los alemanes.

Esto fue una gran alarma para los judíos. En este momento muchos trataron de salir de Alemania. Por desgracia, muy pocos lugares del mundo los aceptaban. Por ejemplo, cuando se le preguntó al Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá cuántos judíos recibiría Canadá, su respuesta fue “Ninguno es demasiados”.

Estados Unidos recibió sólo 200.000 judíos debido al antisemitismo del que hablamos en el capítulo 59.

Incluso cuando era claro que los alemanes estaban persiguiendo a los judíos, el Departamento de Estado de Estados Unidos tenía un criterio tan estricto para permitirles a los judíos ingresar al país que el 75% de los lugares que teóricamente les asignó a los judíos la ley estadounidense nunca fueron utilizados realmente. Sorprendentemente, muchos judíos que hubieran podido ir a Estados Unidos no cumplieron con los requisitos (Canadá fue, por lejos, el peor de todos los países occidentales, permitiendo el ingreso al país de sólo 5.000 refugiados judíos).

En total, unos 800.000 judíos encontraron refugio en diferentes partes del mundo. Pero la mayoría no pudo salir. Para más información sobre este tema lee While Six Million Died: A Chronicle of American Apathy (Mientras seis millones morían: Una crónica de la apatía americana), de Arthur D. Morse; es una acusación punzante.

La Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial comenzó el 1 de setiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia.

Eso llevó a Inglaterra y Francia a la guerra en oposición a Alemania. El 22 de junio de 1940, Francia se rindió a Alemania, dejando a Inglaterra luchando sola. Eventualmente Estados Unidos se uniría, pero esto no ocurriría sino hasta 1941 cuando Japón —que era aliado de Alemania— bombardeó la base naval norteamericana de Pearl Harbor.

Para ese entonces, virtualmente toda Europa estaba bajo el control de Hitler. Esto ocurrió con gran rapidez, porque los alemanes eran muy buenos en la guerra (y porque países como Francia, que estaban bien equipados y tenían un buen liderazgo militar, no tuvieron la voluntad de luchar). Habían perfeccionado el arte del uso de acorazados concentrados y de rápida locomoción junto a infantería, con artillería intensa y apoyo aéreo. La llamaron blitzkrieg, que significa guerra relámpago. Eran imparables.

Obviamente fueron detenidos —primero y principalmente por los rusos, y luego por los ingleses y estadounidenses—, pero demoró años y costó muchas vidas.

En el comienzo del conflicto, Hitler había firmado un pacto de no agresión son Stalin, pero en junio de 1941 lo violó e invadió la Unión Soviética. Allí también los alemanes fueron sumamente exitosos en un inicio, principalmente porque Stalin, a pesar de toda la evidencia, se rehusaba a creer que Hitler violaría su pacto de no agresión y atacaría a Rusia. Stalin también había purgado a todo su ejército de la mayoría de sus oficiales competentes: los había matado a todos.

Básicamente los alemanes avanzaron tan rápido en la Unión Soviética como podían caminar. Y allí obviamente era donde residía una gran cantidad de judíos, por lo que inmediatamente Hitler comenzó su campaña para eliminarlos.

Las Einsatzgrupen, las unidades especiales alemanas, comenzaron a ejecutar personas de manera sistemática, y alrededor de 1,5 millón de judíos fueron asesinados sólo por ellos. Los reunían, generalmente al lado de un gran barranco o pozo que eran forzados a cavar ellos mismos, para luego ser acribillados a balazos y caer en ellos. Quienes no morían de inmediato por las heridas de bala eran enterrados vivos.

Esto es lo que ocurrió en el acantilado del bosque Babi, cerca de Kiev, en Ucrania. Allí, de acuerdo a los registros oficiales alemanes, 33.782 hombres, mujeres y niños fueron ejecutados sobre una barranca en setiembre de 1941. El cuidador del viejo cementerio judío, cerca del acantilado Babi, recordó cómo los policías ucranianos:

“…formaron un corredor y llevaron a la gente atemorizada hacia la inmensa encapada, en donde palos, insultos y perros, quienes desgarraban los cuerpos de las personas, forzaron a las personas a desvestirse, a formar columnas de cien y luego a ir en las columnas de a pares hacia el borde de la barranca”.

En el borde de la barranca el cuidador recordó:

“…luego se encontraban en el angosto piso sobre el precipicio, de entre 20 y 25 metros de altura, y del lado opuesto estaban las ametralladoras de los alemanes. Mataron, hirieron, y personas que ya estaban medio muertas cayeron y se hicieron pedazos allí. Luego los cien siguientes eran traídos y todo se volvía a repetir. Los policías tomaban a los niños de las piernas y los tiraban vivos al acantilado”.

Pero lo peor aún estaba por venir…


Notas:

(1) Rafael Lemkin (24 de junio de 1900 – 28 de agosto de 1959) fue un abogado de ascendencia judío-polaca. Es conocido por su obra en contra del genocidio, una palabra que acuñó en 1943 de las palabras raíz genos (familia, tribu o raza en griego) y cida (asesinato en latín). La primera vez que usó la palabra fue en Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation – Analysis of Government – Proposals for Redress (1944).

(2) Es interesante notar un comentario del grandioso escritor judeo-alemán Heinrich Heine. Después de ver un libro quemándose en Alemania en 1920, declaró: ‘En donde queman libros también, al final, queman seres humanos’. Amos Elon, The Pity of It All-A Potrait of the German-Jewish Epoch 1743-1933. (Picador, 2002), p 119.

(3) El Tratado de Versalles (1919) fue un tratado de paz que terminó oficialmente la Primera Guerra Mundial entre los Aliados y las Potencias Asociadas y Alemania.

(4) Es interesante notar que, a través de toda la historia, los gentiles estuvieron felices de que los judíos dejaran el judaísmo, se convirtieran al cristianismo y se casaran con alguien de otra fe. Durante la gran mayoría de la historia judía en Europa los judíos se aferraron tenazmente a su identidad y generalmente se rehusaron a convertirse al cristianismo incluso bajo amenaza. Recién cuando llegamos a los siglos XIX y XX encontramos números significativos de judíos que abandonan su fe e intentan asimilarse conscientemente. Precisamente en este punto de la historia la razón para el antisemitismo da un cambio drástico de curso: en la Europa medieval, los judíos eran odiados por ser diferentes; ahora el judío era odiado por tratar de ser igual que los gentiles. Mientras que ninguna de esas razones es la causa verdadera del antisemitismo, la asimilación nunca es la solución. Quizás el aspecto más irónico del antisemitismo sea que las mayores explosiones de antisemitismo han ocurrido por lo general en lugares donde los judíos estaban muy cómodos entre los gentiles. Alemania es sin dudas el mejor ejemplo de este fenómeno. Para más sobre este tema ver: Dennis Prager y Joseph Telushkin, Why the Jews-The Reason for Anti-Semitism, New York: Touchstone Books, 2003.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/El-Holocausto.html?s=feat el jueves, 30 de marzo de 2017.

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La Naturaleza del Alma Judia y No-Judia

Extraido de Cabala y meditacion para las naciones del mundo

Para entender por qué Hashem entregó estos siete preceptos llamados las Leyes de los Bnei Noaj a toda la humanidad, debemos explicar antes, aunque sea en forma breve, el funcionamiento del alma humana.

El alma humana tiene dos semblantes o aspectos, uno de carácter Divino y otro físico o animal. En hebreo se denominan nefesh Elokit (alma Divina) y nefesh behemit (alma animal) como lo explica en el Tania, el primer Rebe de Lubavitch, el maestro jasídico Rabí Shneur Zalman de Liadi.

Todos los seres humanos poseen una chispa Divina, pero la diferencia entre uno y otro reside en la magnitud en que la chispa ha penetrado y juega un rol activo en la psique de cada cual (utilizamos el término “psique” para referirnos a los planos conciente e inconciente del alma). Cuando esta chispa penetra completamente en la psique se la identifica como alma Divina, y así decimos que los judíos – según la halajá son los nacidos de madre judía y los conversos de acuerdo con la Torá– poseen un alma Divina.

Respecto a quien no pertenece al Pueblo de Israel, la chispa Divina no puede permear su conciencia y por consiguiente, solamente “sobrevuela” la psique (sin penetrar tampoco el plano inconciente). Un justo gentil, el no judío que cumple con las leyes de los Bnei Noaj, es aquél que percibe la presencia de la chispa Divina y es inspirado por ella a seguir el sendero que Hashem fijó para todos los pueblos según se encuentra delineado en la Torá. El que todavía no ha llegado a ser un justo gentil, como hemos explicado, no puede ser conciente de esa chispa.

En el lenguaje del Jasidut, la chispa Divina (o alma) de quien está integrado al judaísmo (ya por nacimiento o por conversión), es comparada a una luz interior (or pnimi); esto significa que es algo vivenciado en forma directa, que pasa a formar parte de su estructura psicológica. La chispa de Divinidad no judía del justo gentil es descripta como una “luz abarcadora cercana” u or makif karov, que se experimenta psíquicamente sólo en forma indirecta, externa. La chispa Divina del no judío que no es considerado justo gentil (o sea, que no acepta concientemente sobre sí las 7 mitzvot o preceptos de los Bnei Noaj), es semejante a una “luz que rodea a la distancia” u or makif rajok; y no desempeña, en este caso, ningún rol conciente en la experiencia de esa persona como ser humano.

Incluso en este tercer caso, debido al refinamiento del carácter que resulta de las pruebas y tribulaciones de la vida, y de los encuentros dirigidos Divinamente donde los judíos introducen la belleza de la Torá a quienes no lo son, la chispa Divina “distante” puede expandirse y acercarse cada vez más hasta que la persona desea convertirse al judaísmo; esto es: tomar para sí el Pacto del Pueblo Hebreo, con los 613 preceptos dirigidos a la enmienda y rectificación más alta, trayendo así la revelación de la Divinidad en el mundo material.

Si tomamos en cuenta este talento potencial innato en cada gentil, decimos que todos los no judíos también poseen una chispa Divina. Por cierto, todas las creaciones de Hashem están siendo traídas a la existencia continuamente –y literalmente alentadas- por medio de ella, pero por supuesto sólo el ser humano es capaz de “convertirse” en judío. Los tres niveles de influencia que esa chispa ejerce sobre nosotros como seres humanos, están aludidos en el comienzo de la Torá: En el principio Elokim creó los Cielos y la tierra.

En Cabalá, “los Cielos” simbolizan el alma y “la tierra” el cuerpo. La Torá continúa: Y la tierra estaba caótica y vacía, y la oscuridad estaba sobre la faz del abismo, y el espíritu de Elokim sobrevolaba la faz de las aguas. El estado inicial de la tierra (representando el cuerpo junto con su alma animal) descripto con los tres adjetivos “caótica”, “vacía” y “oscura” (identificadas en la Cabalá con las tres “cáscaras” impuras), corresponde al estado inicial del no judío cuando se aferra a lo terrenal, cuya chispa está distante de su psique. “Y el espíritu de Elokim sobrevuela la faz de las aguas”, se refiere al estado del justo gentil cuya chispa Divina se siente como sobrevolándole, que lo toca y no lo toca muy cerca de su psique.

Los sabios enseñan que “el espíritu de Elokim” se refiere aquí al del Mashíaj, que será enviado por Hashem para redimir a la humanidad. Entonces, podemos concluir que la llegada del Mashíaj depende de la elevación del nivel espiritual del mundo gentil desde la “oscuridad” al “espíritu”, alentando a los no judíos a consagrarse a la Verdad, volviéndose Bnei Noaj, auténticos justos gentiles. El siguiente verso en la Torá dice: Y dijo Elokim: ‘Sea la luz’ y fue la luz. Este verso describe la realidad del alma judía. “Sea la Luz” se refiere a la chispa Divina que permea el plano inconciente de la psique judía. “Y fue la luz” describe esa chispa cuando permea el plano conciente de su psique.

Abraham fue la primera persona que integró esa chispa como una parte esencial e indiferenciada de su psique, tanto conciente como inconcientemente. Con su luz interior pudo alumbrar todo su entorno. En las palabras del profeta: “Abraham comenzó a radiar luz”. Esto hizo que Abraham fuera el primer judío. El nivel en que la chispa Divina está presente en la psique, tiene una profunda influencia sobre la naturaleza del alma animal de la persona.

Tengamos en cuenta que el alma animal se divide a su vez en dos facetas diferentes: una intelectual, llamada nefesh sijlit, y una emocional/conductista. El alma animal del judío está relativamente más refinada debido a la presencia interior del alma Divina. Su aspecto intelectual está estructurado de una manera peculiar de pensar y razonar, capaz de comprender conceptos abstractos y sutiles. De este don nace el hecho de que los judíos sean creativos y originales en muchas áreas seculares.

En la conciencia rectificada del Pueblo del Libro las pasiones están dirigidas a objetos permitidos por la ley de la Torá. El alma física de un justo gentil se asemeja a la del judío en algunos aspectos. Consecuentemente, sus motivaciones son consideradas una mezcla de bien (altruismo) y de mal (egoísmo). Sin embargo, el estado de conciencia del no judío que aun no ha llegado a ser justo gentil, es decir, que todavía no está ligado a Hashem a través de los aspectos universales de la Torá, oculta y bloquea la manifestación de las motivaciones verdaderamente buenas (altruistas), que no hallan posibilidad de concretarse en su alma física.

Cuando el alma Divina se revela en el judío, siente un amor incondicional hacia todas las creaciones de Hashem, porque comprende cabalmente que en todo hay una chispa del Creador (con la diferencia citada antes entre los seres humanos y las demás criaturas). La persona amará el bien que hay en el mundo y rechazará el mal que oculte, pervierta y corrompa ese bien intrínseco.

Rab Itzjak Ginzburgh

Según tomado de, http://www.tora.org.ar/la-naturaleza-del-alma-judia-y-no-judia/ el sábado, 25 de marzo de 2017.

Cómo Reaccionar ante el Dolor de Otra Persona

¿Qué hacer, qué decir, cuando alguien te dice que siente dolor?

http://www.chabad.org/theJewishWoman/article_cdo/aid/3183924/jewish/How-to-React-to-the-Pain-of-Another.htm

Por Elana Mizrahi

¿Qué hacer, qué decir, cuando alguien te dice que siente dolor?

El otro día recibí un mensaje de una clienta. Se trata de una clienta especial con una historia especial. Durante 16 años no menstruó de manera natural, a pesar de haber probado con hormonas y otros tratamientos para estimular su período. Cuando se casó, a los 32, fue a ver de inmediato a especialistas en fertilidad. Luego de dos años de tratamientos en vano, acudió a mí. Le hice algunas recomendaciones respecto de la dieta y le sugerí algunas hierbas. Vino a verme durante meses para hacerse masajes y reflexología, y para su sorpresa —¡y también un poco para la mía!— comenzó a menstruar de manera natural.

Ayer, me envió este mensaje: “Desde ayer estoy con mi período. Sé que debería sentirme agradecida, pero no puedo evitar estar decepcionada…”.

Apenas recibí el mensaje, pensé: “¡Sí! ¡Gracias a Di-s! ¡Qué bueno! Es una señal de que está saludable y equilibrada!”. Pero volví a leer el mensaje un par de veces, en especial la parte que decía “no puedo evitar estar decepcionada…”. Esta clienta quería tener un hijo, y aunque el período era una señal de buena salud, también significaba que aún no estaba embarazada.

“¿Cuál es la mejor manera de responderle?”, me pregunté.

Cuando Di-s fue hasta Moshé para hablarle sobre la redención de Egipto, la dividió en cuatro pasos:

Por eso, diles a los hijos de Israel: “Yo soy Hashem, y yo los liberaré de la opresión de Egipto; los rescataré de su labor; los redimiré con brazo extendido y con grandes juicios; los llevaré hacia mí para que sean un pueblo y seré para ustedes un Di-s”.1

Nunca entendí la orden de la redención hasta que sufrí una pérdida. De hecho, fueron dos pérdidas. Mi querida suegra falleció y luego, dos meses después, perdí un embarazo. El dolor era insoportable, o así lo sentía yo. Recuerdo que en ese momento, sentía que había una nube negra suspendida sobre nuestro hogar, una nube negra que nos envolvía e impedía que entraran los rayos del sol. Vivíamos en un modo de supervivencia emocional.

Luego de la pérdida de mi suegra, el dolor permaneció con nosotros durante 12 meses, mientras mi esposo recitaba el Kadish de duelo. El día en que se cumplió un año de duelo, vi cómo la nube se alejaba de nuestro hogar. Al menos, pudimos recuperarnos de la pérdida y ver los rayos de sol, al saber que aquella mujer extraordinaria estaba en un mejor lugar, con nuestro Creador.

La del embarazo fue una pérdida distinta. Tuve que sanar el aspecto físico antes de poder salir de la oscuridad. Mi cuerpo necesitaba tiempo, mis hormonas necesitaban equilibrarse. Esta pérdida también necesitaba su duelo. No podía creer que hubiera ocurrido porque estaba segura de que el nacimiento de ese bebé sería un nejamá, un gran consuelo para mi esposo, que estaba de luto: ¿cómo podía ser que nos arrebataran también eso? Le pregunté a mi esposo: “¿Por qué? ¿Qué hice mal? ¿Por qué nos ocurre esto? ¿Qué puedo hacer mejor?”.

Él me dijo las palabras más reconfortantes: “Elana, detente. Ahora, que sientes tanto dolor, no es momento de analizarlo. Primero, sana”. Tenía mucha razón, porque una vez que salí de la crisis pude ver que había cosas que yo no entendía, y que eso estaba bien. Pude entender que mi cuerpo era el recipiente para un alma especial, que todo en la vida pasa por alguna razón, y que llevar esa alma era una misión especial. Pude entender que las cosas difíciles no son una señal de que Di-s nos rechaza o no nos ama. De hecho, en todo caso, es todo lo contrario, porque Él nos ama muchísimo. Pero no estaba lista para ver todo esto en medio de los acontecimientos.

Si te fijas, cuando Di-s menciona la redención, no comienza por decir: “Te redimo”. ¿Cómo empieza? “Te liberaré de la opresión”. Cuando una persona atraviesa un momento difícil de su vida, cuando se le presenta una prueba, primero necesita saber que va a superarla, que Di-s “la liberará de la opresión”. Cuando una persona siente dolor, no puedes decirle: “No sientas dolor, que todo es para mejor”. Por supuesto, si ella misma dice eso debes apoyarla, porque es absolutamente cierto, pero si no lo dice, dale tiempo. Sólo ayúdala a atravesar ese momento.

Primero, la persona sólo necesita salir del estado crítico. Incluso si la realidad no cambia, su mente y sus emociones necesitan salir de la crisis. Luego, con el tiempo, sanará y verá la redención, la salvación, el amor, la grandeza de la prueba misma.

Luego de que pasaran por mi cabeza todos estos pensamientos, le respondí a mi clienta. Le dije que sus sentimientos eran válidos, que es normal estar decepcionada. Agradeció mis palabras. Y luego siguió adelante con su vida, y más tarde ella misma me dijo lo agradecida y emocionada que estaba de que su cuerpo funcionara bien, y que la menstruación era una señal de que su salud era buena. A ese punto, mencioné que el primer día de un ciclo corresponde al primer día de la redención. Y expresé mis deseos de que, Di-s quisiera, su ciclo culminara nueve meses después con un bebé.

NOTAS AL PIE
1.

Shemot 6:6-7.
Según tomado de, http://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/3623461/jewish/Cmo-reaccionar-ante-el-dolor-de-otro.htm el martes, 22 de marzo de 2017.

Historia Judía: El rostro del antisemitismo

[Historia Judía #59] El rostro del antisemitismo

Historia Judía

Incluso en naciones tan civilizadas como Francia y Estados Unidos, el antisemitismo nunca desapareció por completo.

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En este capítulo examinaremos brevemente el antisemitismo que, con la llegada de la Ilustración en el siglo XVIII, se ocultó detrás de la máscara de la sociedad “civilizada”, sólo para terminar mostrando su malvado rostro en el Holocausto.

(Para un análisis más detallado del antisemitismo en general, haz clic aquí para ver el seminario “¿Por qué los judíos?”)

Obviamente en Rusia y en la Zona de Asentamiento de Europa Oriental, el antisemitismo nunca se escondió (como vimos en los capítulos 56 y 57). Sin embargo, en el Mundo Occidental la situación fue diferente.

Algunos de los peores casos de antisemitismo previos al surgimiento de los nazis en Alemania fueron instigados por los franceses, cuyo país fue el lugar de nacimiento de la Ilustración.

Es sorprendente enterarse, por ejemplo, que fue el cónsul francés Ratti-Menton quien en 1840 generó un libelo de sangre en contra de los judíos, cuando un monje capuchino desapareció en Damasco, Siria. En respuesta a sus acusaciones, las autoridades sirias secuestraron a más de sesenta niños judíos para forzar a sus padres a confesar. Muchos judíos fueron arrestados y torturados. Dos murieron a causa de la tortura y muchos otros quedaron permanentemente discapacitados; uno “confesó”.

Presionados por las autoridades francesas, los sirios habrían enjuiciado a esos judíos bajo cargos falsos si no fuera porque el mundo judío reaccionó. Varias organizaciones judías instigaron una protesta de líderes ingleses y estadounidenses (incluyendo al presidente Martin Van Buren) que causó que los sirios abandonaran los cargos.

Sin embargo, el antisemitismo francés continuó.

En 1886 La France juive, un violento libro antisemita, fue el libro más leído de Francia. Esto fue seguido por la fundación de un periódico antisemita llamado La Libre Parole. Escribe Berel Wein en su obra Triumph of Survival (p.233):

En ningún lugar [La Libre Parole] fue más popular que entre los oficiales del ejército francés… Punzados por los anarquistas y pacifistas de la izquierda, humillados por su derrota absoluta en la guerra franco-prusiana de 1870, el ejército francés estaba frustrado, enojado y paranoico. Uno de sus enemigos principales era ‘la influencia judía’ en la vida francesa. Esto hizo que el ejército fuera el candidato lógico para un incidente antisemita, el cual no tardó mucho en venir.

El Caso Dreyfus

Ese incidente antisemita —que en Francia llegó a ser conocido como “L’Affaire”— fue el famoso caso de Alfred Dreyfus, un capitán de la Armada Francesa que en 1894 fue acusado falsamente de espiar.

El verdadero espía no era un judío (sino el Comandante Esterhazy), pero a pesar de que este hecho fue descubierto en 1896, la Armada Francesa ignoró o escondió la evidencia en contra de Esterhazy y no retiró las acusaciones por motivos antisemitas. Se fabricaron documentos “secretos”, algunos de los cuales eran falsificados, y Dreyfus fue enjuiciado y condenado por traición en una corte cerrada antes de que hubiera un tribunal militar [1]. Se le quitó su rango y se lo sentenció a prisión perpetua en la Isla del Diablo, cerca de la costa de Guayana Francesa en Sudamérica. El 3 de enero de 1895 fue paseado por las calles de París mientras una multitud abucheaba “Muerte a los judíos”.

(Cabe mencionar que uno de los que cubrieron el fiasco fue un periodista judío húngaro proveniente de Austria, Theodor Hertzl, que se sorprendió muchísimo al ver que el odio a los judíos estaba absolutamente arraigado en la Francia “civilizada”. Posteriormente escribió en su diario: “¿En dónde? En Francia. En la Francia republicana, moderna y civilizada, a unos cien años de la Declaración de los Derechos Humanos”. Si bien Hertzl era secular y estaba bastante asimilado, el juicio a Dreyfus causó una impresión muy fuerte en él y lo acercó a convencerse de que el único lugar seguro para los judíos y la única respuesta ante el antisemitismo era la tierra propia, la Tierra de Israel (2). A pesar de que Hertzl no fue el fundador del sionismo, subió a la cima y convocó el Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza, en 1897. En ese congreso se estableció la Organización Sionista Mundial (hablaremos en detalle sobre el sionismo más adelante en otro capítulo).

Mientras tanto, la farsa del juicio a Dreyfus creó una gran controversia. Emile Zola, el más grandioso escritor francés, publicó en un periódico en 1898 un bellísimo artículo titulado “J’accuse” (Yo acuso) acusando al gobierno de un mal manejo judicial. Por esto, Zola (que no era judío) fue condenado por difamación y tuvo que huir a Inglaterra.

Después de otras dos farsas en las que Dreyfus fue condenado nuevamente, finalmente fue perdonado y, después de pasar cinco años en la Isla del Diablo, fue restituido a su rango militar anterior (¡no fue completamente exonerado sino hasta 1906!).

Primera Guerra Mundial

El 28 de junio de 1914, el príncipe de la casa de Austria, Francis Ferdinand, claro heredero del trono húngaro, fue asesinado en Sarajevo por un nacionalista serbio. Un mes después, después de que sus exigencias no fueran aceptadas, Austria-Hungría le declaró la guerra a Serbia. De inmediato siguieron otras declaraciones de guerra y en poco tiempo toda potencia importante de Europa estaba en la guerra. Por un lado, estaban los Aliados (principalmente Francia, Inglaterra, Rusia y luego Estados Unidos), y por otro lado estaban los Poderes Centrales (el Imperio austro-húngaro, Alemania y Turquía (es decir, el Imperio otomano)).

La Primera Guerra Mundial, que duró cuatro años, fue una guerra increíblemente destructiva en la que murieron diez millones de personas y otros veinte millones fueron heridos. Esto se debió principalmente a que cuando estalló la Primera Guerra Mundial, ya se habían fabricado armas letales capaces de matar grandes cantidades de personas. Los soldados ya no necesitaban estar cerca unos de otros para matarse. Las ametralladoras y la artillería pesada hacían la tarea por ellos. El resultado final fue terriblemente devastador.

La guerra también demostró ser muy nociva para el bienestar tanto espiritual como económico de las comunidades judías, particularmente en Europa Oriental. La pobreza y las dificultades aumentaron en gran medida. El caos originado en el despertar de la guerra, combinado con la propagación del marxismo, el socialismo y otras ideas revolucionarias, debilitó considerablemente la cohesión espiritual de la judería de Europa Oriental.

Respecto a los judíos, 1,5 millones lucharon en la Primera Guerra Mundial. Los judíos lucharon en el ejército austriaco, en el alemán, en el ruso, en el francés. Los judíos —alineados con sus países de origen— incluso lucharon contra otros judíos en este conflicto, y unos 140.000 de ellos murieron.

Interesantemente, la Primera Guerra Mundial —que sin duda preparó el escenario para el Holocausto— comenzó el primero de agosto de 1914 (cuando Alemania le declaró la guerra a Rusia), correspondiendo con el 9 del mes hebreo de av (Tishá B’Av), la peor fecha de la historia judía. Este fue el mismo día en que fueron destruidos el Primer y el Segundo Templo, así como muchas otras cosas terribles que le ocurrieron al pueblo judío, como hemos visto en capítulos anteriores.

De hecho, la Primera Guerra Mundial desató una reacción en cadena que terminó siendo catastrófica para los judíos.

Los dos eslabones principales de la reacción en cadena fueron la Revolución Rusa y la llegada al poder del Partido Nazi en Alemania.

De no haber sido por la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, Hitler nunca hubiese llegado al poder. Como resultado de la derrota —con el Tratado de Versalles que castigó a Alemania durísimamente y la depresión mundial que siguió a la guerra— Alemania quedó sumida en un caos económico. ¿Y a quiénes culparon los ilustrados alemanes por el aprieto económico? Obviamente a los judíos.

La Segunda Guerra Mundial, que aconteció tan sólo veintiún años después de la Primera, fue en muchos aspectos una continuación del mismo conflicto, como veremos a continuación.

La Revolución Rusa

Inicialmente, al gobierno zarista le fue bien en la Primera Guerra Mundial contra el Imperio austro-húngaro, pero se vio muy golpeado por el ejército alemán. Con el avance de la guerra, la cantidad de muertes y los reveses militares demostraron ser más de lo que Rusia podía tolerar.

Los muchos años de corrupción del gobierno zarista habían llevado anteriormente a Rusia a una revolución fracasada en 1905. En marzo de 1917, la revolución finalmente fue exitosa. En un principio el zar fue removido (el zar y la familia fueron asesinados por los bolcheviques en 1918) y reemplazado por un gobierno socialista (menchevique), que mantuvo a Rusia en la guerra (una movida no muy popular entre las masas, que estaban cansadas de la guerra). Luego, en noviembre, el gobierno fue derrocado por un gobierno marxista (bolchevique) que sacó a Rusia de la guerra. La conquista bolchevique gatilló una guerra civil que duró hasta 1921. La victoria bolchevique llevó a la creación de la Unión Soviética, que continuaría en el poder hasta su colapso en 1990.

Obviamente los judíos —que estaban entre los pueblos más oprimidos de Rusia y que siempre gravitaban a los movimientos que profesaban “cambiar el mundo”— jugaron un rol importante en la Revolución Rusa (vimos anteriormente que el fundador de la ideología comunista fue Karl Marx, un judío que se convirtió al cristianismo y que luego abandonó toda religión).

El lema del partido comunista, “de cada uno en base a su capacidad, para cada uno en base a su necesidad”, era atractivo para la mayoría de los judíos liberales que, imbuidos con el fuerte sentido de justicia social que viene del judaísmo, sintieron que el gobierno socialista beneficiaria mucho a las masas y mejoraría las condiciones de Rusia. De hecho, muchas de las personas clave de la Revolución Bolchevique eran judías (ver más adelante).

Los judíos que se unieron al Partido Comunista no eran religiosos, pero la motivación de hacer tikún olam (reparar el mundo) no había muerto. De hecho, en ausencia de una expresión religiosa, esta motivación (lo que el judaísmo identifica como la utopía mesiánica) dominaba sus almas. El crítico literario estadounidense Edmund Wilson (1895-1972) resumió la atracción judía hacia el comunismo de manera excelente, cuando dijo:

“El judío se acerca con facilidad al comunismo porque este le permite dedicarse a una causa elevada que involucra a toda la humanidad, características que le son naturales como judío” (3).

Obviamente, el hecho de que algunos judíos seculares se hayan involucrado en la Revolución Rusa no significó que los judíos de los shtetls se hayan salvado del conflicto. De hecho, durante la Revolución Rusa fueron asesinados muchos judíos.

El líder de la Revolución Rusa, Vladimir Illych Lenin (1870-1924) trató de desarraigar el antisemitismo. Se irguió con gran fuerza en su contra, porque era una política sumamente intrínseca al gobierno zarista. Es más, Lenin estaba muy consciente de que probablemente no habría habido una Revolución Rusa sin los judíos.

Por desgracia, esos judíos comunistas estaban siguiendo la máxima marxista de que “la religión es el opio de las masas”, por lo que hicieron su mejor esfuerzo para erradicar el judaísmo de Rusia como religión.

Presento un extracto de una propaganda de Yevsektsiya (el departamento especial del gobierno soviético creado para lidiar con los judíos), titulado “La liquidación de las instituciones burguesas”, publicado en octubre de 1918:

“La comunidad judía ha sido, hasta ahora, dominada por miembros de la clase propietaria que quiere mantener a las masas en la oscuridad imponiéndoles una cultura hebrea. Mientras que las clases altas han estado enviando a sus hijos a escuelas públicas, sólo han provisto escuelas primarias y sinagogas oscuras para la descendencia del proletariado, en donde lo único que se enseña son tonterías (…) En la lucha contra la comunidad judía organizada, no se puede resignar a nada con la burguesía” (4).

Así el gobierno comunista de Rusia, al igual que había hecho el gobierno zarista, se embarcó en una política de secularización forzada de los judíos (para ser justos, también lo hicieron con la Iglesia Ortodoxa Rusa).

Consecuentemente, los judíos de Rusia fueron deliberadamente privados de su legado, dando como resultado una inmensa población judía increíblemente ignorante de judaísmo. Esto era un evento único en la historia humana: la secularización intencional de una comunidad de manera tan amplia y durante tanto tiempo (ocurrió sólo en la Unión Soviética, y luego fue copiado por otros regímenes comunistas, en particular por China).

Stalin y Trotsky

Cuando Lenin murió en 1924, hubo una lucha de poder y eventualmente Iosef Stalin (1879-1953) alcanzó el poder. En 1935, inició una serie de purgas que devastaron Rusia.

Esas purgas convirtieron a Stalin en el segundo mayor asesino en masa del siglo XX (después de Mao Tze-tung), si consideramos el número total de personas que ordenó asesinar y otros a quienes condenó a muerte en una amplia red de campos de trabajos forzados. Se estima que Stalin es responsable por la muerte de un estimado de veinticinco millones de personas (el doble que Hitler, aunque quizás la mitad que Mao).

Siendo un antisemita de primera clase, incluso después del Holocausto, planeaba deportar a dos o tres millones de judíos a Siberia, en donde hubieran sido asesinados. Sin embargo, murió bajo circunstancias misteriosas antes de poner en marcha su plan (5).

Sin embargo, sí consiguió purgar a todos los judíos del gobierno comunista de Rusia. El más famoso de ellos fue León Trotsky (1879-1940). Trotsky, cuyo nombre real era Lev Davidovich Bronstein, fue el judío más importante de la Revolución Rusa y un líder organizador del Ejército Rojo. Planeó, junto a Lenin, la toma del poder bolchevique en 1917. Cuando Lenin murió, él y Stalin fueron rivales para sucederlo.

Stalin ganó y primero exilió a Trotsky como comisario de guerra, luego lo expulsó del partido y finalmente lo deportó de Rusia, lo cual ocurrió en 1929. Trotsky sobrevivió en el exilio durante más de diez años, hasta que fue asesinado en Ciudad de México en 1940 por orden de Stalin.

En un principio, se suponía que Stalin compartiría el poder con dos hombres más: Lev Kamenev y Grigori Zinovev, ambos judíos, pero Stalin los hizo arrestar y ejecutar después de juicios arreglados en 1936.

El antisemitismo estadounidense

Hasta aquí, hemos hablado sobre el asesino antisemitismo de los rusos y el insidioso e “intelectual” antisemitismo de los franceses. ¿Qué hay de Estados Unidos, la “tierra de la tolerancia”?

En Atlanta, Georgia, en 1913, un judío llamado Leo Frank fue acusado falsamente del asesinato de una niña cristiana de trece años. El antisemitismo era tan fuerte en el sur de Estados Unidos que se permitió, por única vez en esta región racista, que un negro atestiguara en contra de un hombre blanco. Obviamente el hombre blanco era judío.

Irónicamente, el “testigo” negro era el asesino, un hecho que le había confesado a su propio abogado pero que fue mantenido en secreto. También había un testigo real, pero salió a la luz recién muchos años después.

Frank fue condenado y sentenciado a muerte, pero el gobernador de Georgia, John Slaton, estaba convencido de que Frank era inocente y cambió su sentencia.

Luego ocurrió algo horrible.

Una muchedumbre secuestró a Frank de la prisión y lo linchó. El linchamiento fue fotografiado y se hicieron postales con esas fotos, que fueron vendidas con gran éxito.

Fue recién en 1986, ¡73 años después!, que Frank recibió el perdón póstumo del Estado de Georgia.

El caso de Frank llevó a la fundación de la Liga Antidifamación por parte de la Bnei Brit, la cual se convirtió en la agrupación líder en la lucha contra el antisemitismo en Estados Unidos y tuvo mucho trabajo para hacer, particularmente después de 1918, el final de la Primera Guerra Mundial, y en 1929, cuando el mercado de valores se derrumbó y las cosas se pusieron feas para los judíos en Estados Unidos.

Como mencionamos anteriormente sobre los Protocolos de los sabios de Sión (ver capítulo 57), uno de los grandes promulgadores del antisemitismo en Estados Unidos fue Henry Ford, quien usó mucho de su propio dinero para que los Protocolos fueran traducidos al inglés y distribuidos en Estados Unidos tan ampliamente como fuera posible.

Los Protocolos fueron el segundo libro más vendido en Estados Unidos en las décadas del 20 y el 30 (después de la Biblia).

La planta de la Ford Motor Company en Dearborn, Michigan, tenía el siguiente cartel en su estacionamiento:

LOS JUDÍOS SON TRAIDORES DE ESTADOS UNIDOS Y LOS GENTILES NO DEBERÍAN CONFIAR EN ELLOS. LOS JUDÍOS ENSEÑAN COMUNISMO, LOS JUDÍOS ENSEÑAN ATEÍSMO, LOS JUDÍOS DESTRUYEN EL CRISTIANISMO, LOS JUDÍOS CONTROLAN LA PRENSA, LOS JUDÍOS PRODUCEN PELÍCULAS SUCIAS, LOS JUDÍOS CONTROLAN EL DINERO.

Henry Ford no era el único; también había otros.

Hubo muchos partidos políticos conservadores cristianos muy antisemitas, como el Silver Shirts de William Pelley. El periódico antisemita The Defender, de Gerald B. Winrod, tenía 110.000 suscriptores.

Esos antisemitas estadounidenses eran fascistas incipientes. Bajo el disfraz del patriotismo, defendían la idea de que los judíos eran la raíz de los problemas económicos de Estados Unidos, como el derrumbe del mercado de valores en 1929, porque eran los judíos quienes controlaban el comercio y los bancos. Este tipo de antisemitismo emuló al de Europa en el mismo período, pero, a diferencia del de Europa, nunca llegó a causar las mismas fatales consecuencias.

Pero todo este odio a los judíos sí sentó las bases para el apaciguamiento con Hitler cuando llegó al poder en Alemania. También fue una de las razones principales por las que Estados Unidos no hizo más para salvar a los judíos una vez que estos comenzaron a huir del Holocausto, como veremos a continuación.


Notas:

(1) El único miembro del ejército francés que estaba interesado en la verdad y que descubrió que Esterhazy era el espía, fue el Teniente General George Picquart. Fue ignorado consistentemente y acosado por el ejército francés. Cuando Esterhazy fue finalmente traído a juicio, fue absuelto y tristemente fue Picquart quien fue enviado a prisión durante 60 días.

(2) Irónicamente, la excusa principal para odiar a los judíos en la actualidad es el sionismo y el Estado de Israel. Si bien es sólo una excusa, las acusaciones en contra de Israel y la supuesta ocupación de las tierras palestinas son el combustible usado para mantener con vida al antisemitismo, y han causado ataques tanto contra judíos como contra blancos judíos en todo el mundo.

(3) Allan Gould ed., What Did They Think of the Jews? (Jason Aronson Inc., 1997), p.337.

(4) Paul Mendes-Flohr y Yehuda Reinharz ed., The Jew in the Modern World, (Oxford University Press, 1995), p.431-432.

(5) Este evento, conocido como El complot de los doctores, fue supuestamente una conspiración para eliminar al liderazgo de la Unión Soviética mediante el uso de doctores judíos que envenenarían al liderazgo. Después de la muerte de Stalin en marzo de 1953, los nuevos líderes soviéticos declararon que el caso fue inventado. Fue sólo una variación moderna de los más antiguos libelos de sangre de la Europa Medieval.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/El-rostro-del-antisemitismo.html?s=show el martes, 22 de marzo de 2017.

The Ark of the Covenant is in Jerusalem

As taken from, http://israelhai.org/homepages/the-ark-of-the-covenant/ on March 16, 2017
The Ark of the Covenant is here in Jerusalem ! It is inconceivable that such an object so holy, precious and unique as the Ark can disappear from history to the sheer indifference of most people.
the Ark of the Covenant

the Ark of the Covenant

The Ark of the Covenant contains the two Tablets of the Law with the universal principles of human morality, written by the very hand of God (Deut. 10:4). The Tablets were given to Moses as testimony of the eternal Covenant between God and His People.

The Ark became therefore the center of Jewish worship and is indeed associated with the Divine Presence.  The Ark was placed in the Tabernacle by Moses and it remained there for more than 400 years. Eventually, it was introduced in the First Temple by King Solomon who said, at the time of the inauguration “God will dwell for ever in His House”   (1 Kings 8:13).And then, not another word appears in the text, for 2,500 years… or so it seems!  So many terms have been neglected or misinterpreted. Here is a new original theory based exclusively on the Hebrew words of The Bible, and intended for our times. It shows where the Ark of the Covenant may be found and how it got there.

WHY THE WORDS OF THE BIBLE? Because God created the entire universe with His words. Because the words of The Bible have determined the evolution of so many cultures. Because the prophecies are made with words and they are coming true right now in front of our very eyes.
The “disappearance”
The Ark is seen for the last time at the inauguration of the First Temple, 2,500 years ago!! Surprisingly, since then, the Ark is never mentioned again in the Bible, not even at the time of the Babylonian destruction… or so it seems! Can we believe that the Ark has been stolen or destroyed or even moved? Evidently, it is God’s will that the Ark (representing the Divine Presence) will remain in its designated place for eternity, without being directly involved in any historical event. For instance, the Ark was not in the Second Temple.
People’s indifference
The indifference of people to the fate of the Ark can be explained by the prophecy of Jeremiah who predicts, according to the words of God, “when you are multiplied, in those days…they shall say no more about: the Ark of the Covenant…neither shall it come to mind, neither shall they make mention of it, neither shall they miss it, neither shall it be made anymore” (Jer. 3:16).    So, it was God’s will! However, can this indifference be meant forever? Our generation is a special one. We are back in our Land, which is flourishing anew, and the whole world is rising up against us, as had been clearly predicted. Maybe now, the time has come to remember  the Ark and discover its whereabouts? No more indifference! Let’s start reading carefully! Are there details which have been overlooked? The Bible should reveal its intentions.

Our theory  investigates the idea of King Solomon finding a clever way  to respect God’s will of placing the Ark in its designated location, where it would remain forever without being discovered, especially at the time of the destruction of the Temple!

jugement de Salomon

jugement de Salomon

King Solomon

Why was Solomon chosen to build the Temple and not his father David, the beloved of God, who had asked to do it and began collecting building material and designing the plans? We read (1 Kings 3:12) that God gave to Solomon wisdom as no man had before him and none will have ever after. Certainly, only an extraordinary mind would be capable of building a House where the Ark could remain forever, without being detected! This was the reason why Solomon was chosen. He faced tremendous problems, as the Children of Israel had no experience in building complicated stone structures. How was he going to conceal the site of the Ark? And did he leave clues and messages for us to understand his operation?

Les pyramides d'Egypte

Les pyramides d’Egypte

The know-how

Solomon made an alliance with the King of Egypt and took his daughter to the City of David.(1Kings 3:1). It is controversial and debated if there actually was a marriage. But, it is significant that when this union is being reported, immediately after, there is a mention in the text of some activity of building: the walls of Jerusalem, the palace of the King and the House of the Lord. How suspicious! Maybe the lady was not an actual wife (she is not even named) but she was the one who brought from Egypt the know-how needed by Solomon. It is well known that the Egyptians had a phenomenal knowledge and experience in hiding the entrance to the tombs of their kings. They used a system which would conceal the access in such a way that it would look like the natural bedrock Future potential robbers,  would think it was not worth digging. Huge blocks were carried to the top of an artificial mound of sand. The sand would then be taken away and the block would slowly come down and close the entrance to the tomb. More follows!

The Dvir:(the Sanctuary in translation)

What is it doing here? In the Tabernacle, the Holy of Holies measured 10×10 cubits. Surprisingly, in Solomon’s Temple, we find a room, called the Dvir of the House, measuring 20×20 cubits (1 Kings 8:6) . This name Dvir never appears elsewhere in the Bible, in reference to the Holy of Holies. Neither in the Second Temple  nor even in Ezekiel’s plan for the Third Temple! It is mentioned only as the name of a village! How suspicious! Usually, people are led to believe that the Dvir is the Holy of Holies. However, with a careful reading we notice that it never says that it is actually the Holy of Holies. It is called the Dvir of the House. We read that the Ark was taken “towards its place, towards the Dvir of the House, towards (again!) the Holy of Holies” (1 Kings 8:6).. This repetition is tantamount of saying to go “towards the airport, towards Paris”. It is evident that the airport is not yet Paris and the Dvir of the House is not yet the Holy of Holies either! Could it be an intermediate station?

The bars 

The Cohanim placed the Ark in the Dvir (1 Kings 8:6), but the bars, used for its transportation had been “lengthened or were so long” that they protruded! (id. 8:9). How suspicious! We know that the bars could not be taken off the Ark     (Ex. 25:15) and therefore they are the same in the Temple. How come these bars fit very well in the Tabernacle but protrude in the Dvir, which is four times more spacious? Evidently, they protrude because they have been lengthened. But why? Aren’t we shown that the Ark had not yet reached the end of its voyage? A kind of temporary parking spot before reaching the final destination?

The cloud 

When the Cohanim came out of the Holy place, a cloud filled the House, to the point that they were not able to finish their office! and they had to move far away (1 Kings 8:11). Why? There are no visible miracles mentioned during the whole reign of Solomon. This would be the only one! If we compare, with an attentive reading, what had happened when Moses introduced the Ark into the Tabernacle, it is emphasized that he introduced the Ark in the Holy of Holies and “he had finished his work and he could not go back in”. Then and only then, the cloud appears (Ex. 40:33). Instead, at the inauguration of Solomon’s Temple, when the cloud appears the Cohanim could not finish their service and they had to run far away ! (1 Kings 8:10). Was it a way to get rid of unwanted witnesses ?

The inauguration speech 

Solomon gives an emotional speech to the Children of Israel assembled in Jerusalem. We should keep in mind that Solomon was an expert in playing with double-meaning expressions (see Josephus Flavius). For instance, when the two mothers come to judgement, demanding the surviving baby, he ordered to cut him in two (!) and… he immediately understood who the real mother was! (1 Kings 3:16/27)

discours de Salomon

discours de Salomon

So, a very careful reading of the speech is required. Maybe Solomon will give us important hints. Solomon tells us (1 Kings 8:12-13): “God said He will dwell in darkness (in Hebrew arafel). I built/constructed ( bano/baniti, but why the repetition?) for you a splendid (unconvincing translation!) House (in Hebrew beit zvul) for Your eternal residence”. How suspicious! What does Solomon want to say to us? Arafel is an uncommon word and Zvul appears again, only as the name of a certain king. However,later on, Solomon exclaims (1 Kings 8:27) “…. heaven and heavens of heavens cannot contain You…. ” hinting at the well known tradition of the concentric Seven Heavens, an old tradition shared by many cultures. The Seven Heavens have each a name in Hebrew: the lowest one, which is the central one, is called arafel! and above it, is another heaven called zvul!!! (see Even Shushan‘s well known Hebrew dictionary). Shall we now interpret and also “translate” clearly Solomon’s message? The House will be built high and in full view, while the Holy of Hollies will be in the innermost level, even underground … not to be detected.

section verticale du Temple

section verticale du Temple

Hence, the reference to some kind of double-building (built /constructed). Can we doubt that it was known to Solomon that this House would be destroyed? Consequently, he had to use his God given wisdom, together with the know-how brought by the daughter of the King of Egypt. He built the House high and visible, while the Holy of Holies was secretly built under it. Thus, he followed God’s will to place the Ark in the designated location, but in such a way that it was impossible to notice it, even at the time of the destruction!

AND HERE IT IS UNTIL TODAY

How could it have happened? The inauguration: Solomon did build the House, having covered all the floors and walls with cedar wood, so, no stone could be seen! (1 Kings 6:18). How advantageous! Who could check under the wood? At the moment of inauguration, he let the Ark be placed in the deceptive Dvir, but he indicates that it is not the end of the voyage (the bars) and he got rid of witnesses (the cloud). Then, we assume, faithful workers opened the cover of the real Holy of Holies, lowered the Ark into its designated place and closed the cover again. No need to say that the cover was a homogeneous slab of rock, looking like the natural bedrock.

dimensions des pilliers du Temple

dimensions des pilliers du Temple

The Egyptians used thousands of slaves to achieve this. But, Solomon did not have such a possibility and had to use machines. So, where are the machines? The machines: To realize the difficult operation of raising and lowering the heavy slab of rock, which was necessary to close the real Holy of Holies,Solomon took advantage of the Egyptian know how. He used the two peculiar pillars at the entrance of the Sanctuary, named Yachin and Boaz (1 Kings 7:15-16). They were 18 cubits high with a capital of 5 cubits on top. They were hollow, self standing and did not support any part of the building. According to the Egyptians’ skill, the pillars could have been filled with thin sand, which would be made to pour out at the right moment, causing the descent of the weighty capital. The capital was attached to a pulley tied to the slab of rock to be raised and, using the second pillar,  eventually lowered. See an animated picture of this performance showing the descent of the two capitals, causing the opening and the closing of the real Holy of Holies.

It is interesting to point out that, in Solomon’s times, they knew only one machine, the lever, which can be rigid or flexible, as in the pulley. We ask, why was it needed to give a name to the pillars? The root of the names  Yachin and Boaz, is the same, in Hebrew, as the root of the name of two parts of a lever: base and forceRemarkable, no? Is it another clue for us? Again, with a careful reading of the text, one can realize that these machines did actually move. When the Babylonians destroyed the House, they were obviously interested in the enormous quantity of bronze constituting the two pillars. They had to cut them in pieces for transportation. The decision was made, we are told, because they measured the height of the pillars at 18 cubits. They measured the capitals at 3 cubits! This leaves a discrepancy of 2 cubits from the measurement mentioned earlier in 1 Kings 7:15 of 5 cubits. We undestand that the Babylonians measured only what they could see and they missed the difference of two cubits which had sunk inside the pillars! Obvious, no?

temple_mount

temple_mount

There is a multitude of other suspicious matters to be considered and questions to be answered, which  further strengthen this theory.

WHERE IS THE REAL HOLY OF HOLIES OF SOLOMON’S TEMPLE CONTAINING THE ARK?

According to our theory, we must conclude that it can only be in the Temple Mount, with the support of many, not least the Rambam (Hilchot Bet ha Bechira). But, where? The tradition indicates the Dome of the Rock as the site of the First Temple and later on of the Second, which means one and the same spotCan we accept this?.

The Babylonians did not build anything on the ruins of the First Temple. But later on, after the Romans destroyed the Second Temple, they built a temple to Jupiter on its ruins. If both our Temples had been built at the same location, and if our theory is correct, it means that over the real Holy of Holies, containing the Ark symbol of the Divine Presence, God would have let the Romans build the abomination of a pagan temple. Hard to believe!

But is it possible that the Second Temple had been built in a different spot? How? The explanation is simple. When the Jews returned from Babylon, they fortunately missed the exact location! They built the Second House, which did not contain the Ark, on a different site! Therefore, no foreign building was ever erected on top of the real Holy of Holies, containing the Ark with the precious Tablets of the Law.

Dome of the Spirits

Dome of the Spirits

The proof ?

At the moment of starting the building of the new Temple, we are told three times that while beginning to dig the foundation, some of the Jews were noisily rejoicing, while some, who had seen the foundation of the First House , were crying (Ezra 3:11-12). What were they crying about, already at the moment when the digging had begun? The only logical explanation is because they noticed that the location was not the exact one, and they could not oppose it! They were old people and they were not heard through trumpets and joy scream. Evident?

There is a wide area on the Temple Mount, on the northern part of the platform, just in front of the Gate of Mercy (wrongly called the Golden Gate) far from the Muslim sanctuaries. To the west of it stands a small dome, the Dome of the Spirits, whose floor is constituted of a single slab of rock. The locals refuse to talk about it or to give explanations. They only say that it is somehow bad, that there are devils around it! Is there the vague memory of a messy event in the past… maybe someone trying to dig? How suspicious.

This is definitely the best guess. The space is empty of other buildings, which would not require demolitions in order to build the Third Temple…which will sit ultimately over the real Holy of Holies containing the Ark of the Covenant! A House of prayer for all Nations (Isaiah 56:7).

Last but not least, we believe that the wise Solomon left us a Treasure Map. Most probably, it is in the mysterious Song of Songs, attributed to him and full of expressions which can be interpreted in so many different ways. We found a few clues and we are studying them. They clearly strengthen this theory! We hope that it will deliver its secret, when the time has come!

plan du Mont du Temple

plan du Mont du Temple

What Was the Golden Calf?

Timeline and Basic Outline

The sin of the golden calf is widely regarded as one of the most disgraceful moments in Jewish history. In Exodus, chapters 31-32, theTorah tells how three months after leaving Egypt, and a mere 40 days after receiving the Torah at Mount Sinai, the Jewish people created an idol and worshipped it. Having miscalculated the date of Moses’ promised return from the mountain, the Jewish people thought their leader had died. They decided to replace him, and with the help of Aaron, formed a golden calf and worshipped it.

The Story

On the 15th day of the Hebrew month of Nissan, the Jewish people left Egypt and began traveling through the desert. After 49 days of travel, on the 50th day, the sixth (or the seventh1) of Sivan, G‑d gave them the Torah. Standing at the foot of Mount Sinai, they witnessed G‑d’s glory descend upon the mountain, and they heard the Ten Commandments. The next day, G‑d commanded Moses to ascend the mountain for 40 days, where He would teach him all the laws and present him with the tablets on which the Ten Commandments were carved.2 Moses took leave of his people, promising to return in 40 days.

When Moses told the people 40 days, he meant 40 full days—nights and days. And since Moses left in the morning, that first day was not included in the count. However, the Jews miscalculated, and expected Moses to return on the 16th of Tammuz. In vain the Jews waited for Moses on the 16th, and when he didn’t show, they began to worry. The biblical commentator Rashi3describes how Satan made the sky grow dark and caused a feeling of gloominess to descend upon the camp, further unnerving the people.

As this was happening, the erev rav (“mixed multitude”)—a ragtag group of Egyptian outcasts4 who had tagged along with the Jews when they left Egypt, and who were insincere in their commitment to G‑d—convinced the people that Moses was dead and that they needed a new leader. Terrified, the Jewish people gathered around Aaron, Moses’ brother, and demanded that he make them a new leader. (The commentators note that, at this point, the people only wanted a new leader in place of Moses, not a new G‑d.5) Aaron told them to go home and collect their wives’ jewelry and bring it back to him. Crazed, the men ripped off their own jewelry and threw it into a fire. And out of the fire a golden calf emerged.

As to who actually formed the calf, there are three opinions:

  1. Aaron formed it by molding the form of a calf from the molten gold.6
  2. Sorcerers from the erev rav formed it using magic.7
  3. Micah, a member of the erev rav whose life had been saved by Moses, created the calf. When the Jewish people were leaving Egypt, Moses went to collect Joseph’s coffin to fulfill his request that his remains be redeemed together with the Jews. However, in an attempt to stop the Jews from leaving, the Egyptians had sunk Joseph’s coffin in the Nile. Moses took a plaque, wrote on it the words “alei shor” (“rise ox”), and threw it in the river, causing the coffin of Joseph (who is compared to an ox) to rise to the surface. Micah had stolen this plaque and now used it to create the calf by throwing it into the blaze.8

Then the erev rav called out to the Jewish people, “These are your gods, O Israel, who took you out of Egypt!”9 Aaron built an altar and instructed the Jews to go to sleep, saying that “tomorrow there will be a festival to G‑d.”10

The next day, the people rose early and made their way to the golden calf, where they offered sacrifices and started worshipping. The Torah tells us, “The Jewish people sat to feast and rose to play,” which Rashi explains to mean that, in addition to idolatry, they also committed acts of immorality and murder.11

Aaron’s Involvement

There is a lengthy discussion among the commentators as to why Aaron involved himself in the construction of the golden calf. How could Aaron, prophet of G‑d and future high priest, take such an active role in blatant idolatry? Rashi and most other commentators explain that Aaron was trying to stall the people. He knew that they wouldn’t listen to him anyways, but he hoped that if he delayed them enough, Moses would return before any major damage was done. That is why he told them to collect their wives’ jewelry. It is also explained that Aaron knew that the Jewish women had too much faith in Moses to be roped into such mutiny, and that they would further delay their husbands.12 Building the altar himself was also a delay tactic.13

Other reasons given for Aaron’s involvement are:14

  1. Before the Jews came to Aaron, they went to Chur, Aaron’s nephew. Chur rebuked them and refused to help them, so they murdered him. Aaron witnessed this and thought, “If I don’t help them they will kill me, too. Chur was G‑d’s prophet and I am G‑d’s priest. If they murder the prophet and the priest their sin will be unforgivable.” He therefore decided to help them, to minimize their sin.15
  2. Out of his great love for the Jews, Aaron decided that it was “better that the sin be placed on me than upon them.” The Midrash brings a parable for this idea. There was once a prince who grew angry at his father and decided to overthrow him. He grabbed a sword and went to attack his father. The prince’s teacher passed by and saw what the prince was doing. He said to the child, “I will help you. Give me the sword.” When the king uncovered the plot, he recognized the good intentions of the teacher and how he only helped the prince so that he would bear the blame instead of the prince. The king rewarded the teacher, promoting him to high office and presenting him with many gifts. Like the teacher in the parable, Aaron was awarded the position of high priest as reward for taking responsibility for the golden calf.16
  3. Aaron figured that if he was the one to make the calf, later on he could tell the people that it had no substance and was mere foolishness. If someone who actually believed in it’s power fashioned it, then the people would be drawn to follow. But if the one who formed it would deny its power, people would recognize its worthlessness.17

Moses Smashes the Tablets

Meanwhile up on Mount Sinai, G‑d told Moses to descend. ”Your people have become corrupt. Already they have strayed from the path I set for them. They created a golden calf, worshipped it and offered sacrifices to it. Now, I shall destroy this nation for they are a stiff-necked people. I will rebuild a nation from you (one that will not disobey or rebel against me).”18

Moses prayed for G‑d to stay His wrath. He then came down the mountain, and together with his disciple Joshua, turned to enter the camp. Utter carnage met his eye. Drunken revelry, blasphemy, adultery and idolatry. Outraged, Moses took the tablets that were given to Him by G‑d, and hurled them to the ground, shattering them. Moses reasoned: “If regarding the paschal offering, which is but one of the 613 mitzvahs, the Torah says a heretic may not partake of it, how much more so the entire Torah should not be given to these heretics.”19

Other reasons given for Moses’ breaking the tablets are:

  1. Moses thought, “Better the Jews be judged as an unmarried woman (who acts promiscuously) than as a married one.” The tablets were the marriage contract between G‑d and the Jews, so once the tablets were given to them, their punishment would be much harsher. Moses destroyed the marriage contract to minimize the severity of the sin and the consequent punishment.20
  2. Rabbeinu Bachaye says that when Moses descended from the mountain, the words on the tablets disappeared. These were miraculous letters, engraved through both sides of the stone, and readable from any direction. The tablets containing the Ten Commandments were compared to a body and soul, so when the letters disappeared, the stones, much like a human body after the soul leaves, became incredibly heavy. Moses was unable to bear their weight, so he dropped them.21

The Ultimate Leader

The Talmud states that when Moses broke the tablets, G‑d agreed with his action and praised him.22 But this seems strange: even if Moses’ smashing of the tablets was justified, why was it praiseworthy?

This is made even stranger when we take a look at the end of the Torah. The Torah concludes with a description of Moses’ greatness, and the final words are, “All the great wonders that he performed before the eyes of the Jewish people.” Rashi, concluding his commentary on the entire Torah writes: “This ‘wonder’ that he performed before the eyes of the people was the smashing of the tablets, and G‑d agreed with him and praised him.” Astonishing! The entire Torah ends with the statement that Moses’ breaking of the tablets, a result of perhaps the gravest sin ever committed, was praiseworthy. Why?

In truth, the smashing of the tablets was Moses’ greatest display of love for his people and his crowning moment as a leader. Moses’s entire existence was Torah. His life’s mission was to receive the Torah from G‑d and teach it to the Jews. So intense was Moses’ connection with Torah, it is even called “the Torah of Moses.”23 Yet, he was willing to sacrifice the Torah for his people. When he saw them sinning, and knew that were he to give them the tablets their punishment would be more severe (as explained in the Midrash above), he decided to break the tablets. So great was his love for his people, that even when they were in a disgraceful state, worshipping idols, he was still willing the “smash the Torah” for the sake of his people. As a true Jewish leader, he was willing to put his people before all. This is why G‑d not only agreed with his actions, but praised him, for this was the ultimate act of a dedicated leader. This is also why the Torah ends with an allusion to this incident, for this was Moses’ defining moment.24

Aftermath

Moses ground the golden calf into a powder, mixed it with water and gave it to the worshippers to drink, killing them. He then commanded the tribe of Levi, who had remained faithful to him, to further seek out any worshippers and annihilate them. G‑d brought a plague on the Jews, killing thousands more.

Rashi explains that these three punishments were for three types of sinners. Those who sinned in the presence of witnesses, and were properly warned, were killed by the sword. This is in accordance with the law that if the majority of the inhabitants of a city commit idolatry, their punishment is beheading. Those who sinned with witnesses but were not warned perished in the plague, and those who sinned without witnesses or warning died when they swallowed the waters.25

Moses returned to the mountain two more times for 40 days each, finally descending on Yom Kippur bearing the second set of tablets and having secured G‑d’s forgiveness.

Enigmas and Answers

The episode of the golden calf elicits many fundamental questions. How could the Jews commit such a terrible sin a mere 40 days after receiving the Torah? The giving of the Torah was the most spiritually uplifting moment in our history, and the Jews were on an incredibly high level. How did they fall so fast, transgressing the first two of the Ten Commandments? Additionally, what exactly was the point of the golden calf? Did the Jews really think that an inanimate statue could replace Moses, pray to G‑d on their behalf and lead them through the desert? If they needed a leader, why not appoint Aaron, Joshua, or one of the elders? Why did they immediately fashion an idol?

In fact, the Talmud states that at that point in time, the Jewish people were entirely righteous, insusceptible to sin.26 The sin of the golden calf was a “decree of the King so as to provide an opening for penitents.” G‑d guided them into sinning so that a precedent would be set for future penitents: repentance would always be accepted no matter how grave the sin. For if the terrible sin of the golden calf was forgiven, then all sins could be forgiven.

A deeper explanation of this Talmudic statement is given in chassidic teachings. At the time of the giving of the Torah, the Jews were spiritual giants, and they connected with G‑d from a position of spiritual greatness. However, their connection went only as far as their appreciation and understanding of G‑d. G‑d’s essence, which is beyond the ability of man to appreciate, remained distant from them. To truly connect with G‑d’s essence one must experience oneself as a nothing, a non-existence, creating a vacuum into which the essence of G‑d can be drawn. This is accomplished by repentance. Only when the Jews sinned and subsequently repented did they create this vacuum, becoming receptacles for G‑dliness. “To provide an opening for penitents” does not only mean penitents of later generations. The Jews who stood at Mount Sinai sinned so that they could, through repentance, connect perfectly with G‑d.27

Of Keruvim and Calves

Another explanation, provided by the Rebbe, re-examines the motives of the Jews who created the calf, and sheds much-needed light on the whole story.

As we learn in the chassidic teachings, the purpose of the creation of the world is that we make a dwelling place for G‑d through Torah and mitzvahs. When we learn Torah and perform mitzvahs, we draw G‑dliness down into the world and permeate the physical with spirituality. Before the giving of the Torah, this was unachievable, because “the heavens belonged to G‑d and the earth to man.”28 When G‑d descended from heaven onto Mount Sinai, He empowered us to bridge the gap. From then on, G‑dliness and physicality are able to unite, and thus when we take a physical object and perform a mitzvahwith it, we infuse the physicality with G‑dliness.

The Jews built the golden calf in an attempt to create the ultimate dwelling place for G‑d. They wanted to draw G‑dliness all the way down into the world. They knew that one day G‑d would tell Moses that the Jews should build Him a sanctuary, and that they should construct keruvim. The keruvim, cherubs, two golden, child-like forms, stood in the Holy of Holies on top of the ark and from there, from between the keruvim, G‑d would communicate with humankind. In the holiest place on earth, where only the high priest would enter once a year, stood two golden sculptures, and there the essence of G‑d dwelled.29

The Jews knew this and wanted to build their own version of the keruvim. They also wanted to experience the revelation of G‑d’s essence and achieve the ultimate unity of the sublime with the ordinary. They earnestly wanted to connect with G‑d. However, their approach was wrong. For even though the golden calf was similar to the keruvim, there was a fundamental difference. While G‑d had commanded the keruvim, He had not commanded the calf. True connection with G‑d can be achieved only in the way G‑d desires it, not in how we desire it. The connection must be on G‑d’s terms, not ours. The Jews’ undoing was in their failure to recognise that. Their desire to create a golden calf demonstrated that, in a subtle way, they cared more to enrich their own spiritual experience than to listen to G‑d and experience Him in the way He desired them to.30

Initially, the Jews had no intention of sinning. However, their choosing to connect with G‑d from the self, not in the way that was mandated by G‑d, started them on a downward spiral. Once they began to act in their own interests, their interests became more important than G‑d’s, ultimately leading some to indulge completely in their own desires and commit terrible sins.

FOOTNOTES

1.There is an opinion among the sages that the Torah was given on the seventh of Sivan. However the accepted opinion is that it was given on the sixth.

2.Exodus 24:12-18, Rashi.

4.Exodus 12:38, Rashi.

5.Nachmanides on Exodus 32:2. See also Likkutei Sichot, vol. 11, pp. 143-145, where Rashi is shown to hold this view.

6.Rashi, Exodus 32:4.

7.Ibid.

8.Ibid.

11.Rashi, Exodus 32:5.

12.Tanchuma.

13.Rashi, others.

14.Additionally, from a halachic perspective, Aaron was exempt and and did not commit the sin of forming an idol. There is a halachic principle that “one can not render someone else’s property forbidden for usage.” E.g.: Wine poured for idolatry becomes forbidden for personal use. However, if one pours someone else’s wine for idol worship, the wine remains permissible. This is because the Torah does not assist one in harming his fellow. Aaron was careful never to personally acquire the gold, telling the Jews, “bring it to me,” and not “give it to me.” Since the gold was never his, he did not have the power to render it an idol, forbidden for usage. And since Aaron never personally worshipped the calf, he was not liable for its construction, or for worshipping it. See Likutei Sichot, vol. 11, pp. 149-153. However, the Rebbe does not provide an answer for the question of Aaron being liable for committing the sin of “lifnei iveir,” placing a stumbling block before the blind.

15.Vayikra Rabbah 10:3.

16.Ibid.
17.Yefeh Toar.
19.Shabbat 87a, Yevamot 62a, Rashi ad loc.
20.Shemot Rabbah 43:1.
21.Rabbeinu Bachaye, Shemot 32:16.
22.Shabbat, ibid.
23.Malachi 3:22. Shemot Rabbah 30:4.
24.Likutei Sichot, vol. 34, pp. 217-224.
25.Rashi to Exodus 32:20.
26.Avodah Zarah 4b, Rashi ad loc.
27.Likkutei Sichot, vol. 15, pp. 408-416.
29.See Nachmanides beginning of Parshat Terumah.
30.Likutei Sichot, vol. 24, pp. 5-8; vol. 26, pp. 248-253.
As taken from, http://www.chabad.org/parshah/article_cdo/aid/3613047/jewish/What-Was-the-Golden-Calf.htm on March 14, 2017.

Los nuevos Ateos

Extraido de la Gran Alianza

Si los nuevos ateos están en lo cierto, uno tendría que estar muy triste, loco o enfermo para creer en Dios y practicar una fe religiosa. Sabemos que esto no es cierto. La religión ha servido de inspiración al ser humano para alcanzar la grandeza moral, ha consagrado su amor y le ha ayudado a crear comunidades en las que se respeta a los individuos

y se llevan a cabo grandes actos de bondad. Las primeras enseñanzas de la Biblia son la santidad de la vida, la dignidad del individuo, el imperativo de la paz y los límites morales del poder.

Creer en Dios y en la importancia de la práctica religiosa, profesar una fe, no significa abdicar del intelecto, acallar el espíritu crítico o creer en seis cosas imposibles antes del desayuno. No significa entender el Génesis 1 de manera literal, ni rechazar los descubrimientos de la ciencia. Yo mismo procedo de una tradición religiosa que bendice a los grandes científicos sin tomar en cuenta lo que estos opinen sobre la religión.

¿Qué es lo que acontece?

Los debates sobre ciencia y religión se suceden periódicamente desde el siglo XVII, a menudo como resultado de grandes crisis en la sociedad: en el siglo XVII, debido las guerras de religión que habían devastado Europa; en el siglo XIX, como consecuencia de la revolución industrial, la urbanización y el impacto de la nueva ciencia, especialmente Darwin; en la década de 1960, con el debate de la «muerte de Dios», se hizo evidente el impacto retrasado de las dos guerras mundiales y se dio un giro hacia la liberalización de la moral.

Cuando la historia nos sitúa ante una importante encrucijada, es normal que nos planteemos quién debería guiarnos en una dirección u otra. La ciencia habla desde la evidencia sobre el futuro, la religión lo hace con la autoridad del pasado. La ciencia invoca el poder de la razón, la religión el poder superior de la revelación. El debate suele
quedar inconcluso y ambas partes sobreviven a la batalla, dispuestas a pelear al día siguiente.

Sin embargo, el debate actual se desarrolla a menudo en un ambiente iracundo e injurioso; los términos del conflicto han cambiado. En el pasado la amenaza –una amenaza muy real– era la sociedad atea. Aquello dio como resultado cuatro experimentos terribles de la historia: la Revolución Francesa, la Alemania nazi, la Unión Soviética y la China comunista. Hoy en día, la amenaza es la religiosidad radical combinada con una agenda política apocalíptica, capaz de desestabilizar regiones y naciones enteras a través del terrorismo y la guerra asimétrica. Esta amenaza me produce el mismo temor que los totalitarismos seglares. Los religiosos moderados de todas las creencias estarán de acuerdo conmigo. Esta es una batalla que creyentes y no creyentes deberían librar juntos.

En lugar de unir fuerzas, los nuevos ateos han lanzado una campaña inusualmente agresiva contra la religión, lo cual es perjudicial para la religión, la ciencia, la integridad intelectual y para el futuro de Occidente. Cuando una sociedad se aleja de la religión no suele durar mucho tiempo. Tras cortar las cuerdas que mantenían su moralidad amarrada a algo trascendente, todo lo que le queda es el relativismo. Y el relativismo es incapaz de defender nada, incluyendo el propio relativismo. Cuando una sociedad pierde su alma, está condenada a perder su futuro.

Continuemos.

En este libro quiero defender que necesitamos tanto la religión como la ciencia; que son compatibles, y algo más aún: que son las dos perspectivas esenciales que nos permiten ver el universo en su profundidad tridimensional. La tensión creativa entre las dos es lo que nos mantiene cuerdos, asentados en nuestra realidad física sin perder la sensibilidad espiritual. Es lo que consigue que sigamos siendo humanos y humanitarios.

La historia que voy a contar versa sobre la mente humana y su capacidad para hacer dos cosas bastante diferentes. Una es la capacidad de descomponer las cosas en sus istintos elementos y observar cómo encajan e interaccionan. La otra es la capacidad de unir cosas para que conformen una historia, unir personas para que creen relaciones. El
mejor ejemplo de la primera es la ciencia; de la segunda, es la religión.

La ciencia descompone las cosas para explicar su funcionamiento. La religión une las cosas para comprender su sentido. Sin querer entrar en detalles neurológicos, en la primera es predominante la actividad del hemisferio izquierdo del cerebro y en la segunda, del derecho.

Ambas son necesarias, pero diferentes. La parte izquierda del cerebro se ocupa más en el análisis y la clasificación. La parte derecha, en el establecimiento de relaciones con la gente. Civilizaciones enteras cometieron graves errores porque no supieron mantenerlas separadas y aplicaron a una la lógica de la otra.

Cuando tratamos a las cosas como si fueran personas, el resultado es el mito: la luz llega del dios del sol, la lluvia del dios del cielo, las catástrofes naturales son el resultado del enfrentamiento entre las deidades, etc. La ciencia nació cuando la gente dejó de contar historias sobre la naturaleza y empezó a observarla; en definitiva, cuando renunciaron a los mitos.

Cuando tratamos a las personas como si fueran cosas, el resultado es la deshumanización: se clasifica a la gente por su color, clase o creencia y se les trata de manera distinta. La religión de Abraham nació cuando las personas dejaron de ver a sus semejantes como objetos y empezaron a considerar a cada individuo la imagen única y sacrosanta de Dios.

Una de las tareas más difíciles de cualquier civilización –y de cualquier individuo– es disociarlas, a la vez que se mantienen integradas y equilibradas. Es más difícil de lo que parece. En algunas épocas – en particular a lo largo de los siglos XVI y XVII– la religión trató de dominar a la ciencia. El juicio a Galileo es el caso más conocido, pero hubo muchos más. En otros momentos históricos la ciencia ha predominado sobre la religión, como sucede en la actualidad. Los nuevos ateos son un ejemplo famoso, pero hay muchos más, gente que cree que se puede aprender todo sobre el sentido de la vida y las relaciones a través de escáneres cerebrales, bioquímica, neurociencia y psicología evolutiva, porque la ciencia es todo lo que sabemos o necesitamos saber.

Ambos se equivocan por igual. Las cosas son cosas y las personas son personas. Saber apreciar la diferencia es en ocasiones más difícil de lo que pensamos.

En la primera parte del libro planteo un análisis innovador sobre las razones por las que la gente piensa que la ciencia y la religión son incompatibles. Defiendo que se debe, en parte, a un curioso detalle histórico de cómo la religión entró en Occidente. Fue a través del cristianismo de Pablo de Tarso, una religión que era un híbrido o síntesis entre dos culturas radicalmente distintas, la Grecia antigua y el antiguo Israel.

El detalle curioso es que los primeros textos cristianos estaban escritos en griego, mientras que el cristianismo provenía del antiguo Israel y sus conceptos fundamentales no podían ser traducidos al griego. El resultado fue una confusión prolongada, que sigue existiendo en la actualidad, entre el Dios de Aristóteles y el Dios de Abraham. En el capítulo 3 explico por qué este detalle fue tan importante –y lo sigue siendo–, ya que provocó una confusión sobre lo que son en realidad la religión y la fe. En el capítulo 4 relato la historia de mi camino de fe.
En la segunda parte del libro explico por qué la religión es importante y lo que nos arriesgamos a perder si la abandonamos. Ofrezco este análisis porque, en mi opinión, el problema no radica en que la gente haya perdido fe en Dios, sino en que sencillamente ya no saben por qué es importante. ¿Qué importa ahora? Yo defiendo su importancia,
capital, aunque las razones que la fundamentan no sean fáciles de reconocer a primera vista. La civilización occidental está construida sobre cimientos religiosos específicos, y si los perdemos nos quedaremos sin gran parte de aquellas cosas que hacen que la vida sea digna, libre y humana.

En mi opinión, si esto llega a suceder, seremos incapaces de conservar el concepto de dignidad humana. Perderemos un pilar de la política, el bien común. No conseguiremos mantener una moral común –y una moral debe serlo si su objetivo es el que le es propio, unir al ser humano en comunidades con valores y principios admitidos por todos–. El matrimonio perderá su carácter sagrado, se desmoronará y los niños sufrirán. Creeremos que es imposible dotar de sentido a la vida humana en su conjunto. Lo único que podremos hacer será considerar nuestra vida como un proyecto personal, un oasis privado en medio de un desierto de sinsentidos..

En un mundo en el que existe la creencia en Dios, lo más importante son las relaciones. Dios existe, así como existo yo, e igual existe la relación que tenemos, ya que Dios está más cerca de mí que yo mismo. En un mundo sin Dios, la realidad más importante es el «Yo» (I), el «ser atómico» (atomic self). Hay otras personas, pero no me parecen tan reales como yo lo soy para mí mismo. De ahí los problemas irresolubles a los que se han enfrentado los filósofos desde hace dos mil quinientos años. ¿Cómo sé que existen otras mentes? ¿Por qué tengo que ser ético? ¿Por qué debería importarme el bienestar de los otros con los que no tengo ninguna relación? ¿Por qué tengo que limitar el ejercicio de mi libertad para que otros puedan disfrutar de la suya? Sin Dios, nos arriesgamos a permanecer encerrados en la prisión del Yo.

Por consiguiente, los biólogos neodarwinianos y los psicólogos evolucionistas se han centrado en el el ser, el «Yo». El «Yo» es lo que pasa mis genes a la siguiente generación. El «Yo» es lo que se dedica al altruismo recíproco, ese comportamiento que parece desinteresado pero que en realidad busca fines egocéntricos. El mercado se fundamenta en el «Yo» que elige. La economía, en el «Yo» que consume. El estado democrático liberal, en el «Yo» que vota. Pero ese «Yo» se siente solitario, al igual que Adán tiempo atrás. A ese «Yo» se le dan mal las relaciones. En un mundo repleto de «Yos» los matrimonios no duran. Las comunidades se erosionan. La lealtad se devalúa. La confianza desaparece. Se descarta completamente a Dios. En un mundo repleto de egos desorbitados no hay cabida para Dios.

La presencia o ausencia de Dios es tremendamente importante en la vida. Si perdemos la fe, con ella desaparecerán muchas otras cosas; pero como es un proceso lento, cuando nos damos cuenta del precio a pagar es demasiado tarde para recuperar todo lo que hemos perdido.

En la tercera parte del libro abordo los grandes desafíos a los que se enfrenta la fe. El primero es Darwin y la biología neodarwiniana, que afirma que la vida evolucionó a ciegas, sin ningún plan predeterminado. Argumentaré que esto solo es cierto si entendemos lo que es un plan de manera extremadamente simplista.

El segundo es el más antiguo y complicado de todos: el problema del sufrimiento injustificado, «cuando suceden cosas malas a gente buena». Argumentaré que solo puede enfrentarse a ese desafío una religión de protesta –de «descontento sagrado»–. El ateísmo no nos da razones para pensar que el mundo pueda ser de otra manera. La fe sí,
proporcionándonos la voluntad y el valor para transformar el mundo.

La tercera acusación que hacen los nuevos ateos es cierta y de suma gravedad. La religión ha hecho mucho bien, pero también mucho daño. En distintos momentos de la historia, las personas han odiado la compasión, han declarado guerras en nombre del Dios de la paz y han matado en nombre del Dios de la vida. Es un hecho demoledor
ante el cual solo podemos responder con la máxima honestidad.

Necesitamos entender en qué se equivoca la religión. El capítulo 13 trata de dar respuesta a esta cuestión. A veces sucede porque el monoteísmo cae en el dualismo. Otras porque las personas religiosas intentan provocar el fin de los tiempos en el tiempo presente. Se dedican a la política del Apocalipsis, que suele acabar en una tragedia
autoinfligida y a menudo dirigida contra los demás miembros de la fe. Es bastante común que la religión se equivoque al profesar algo que nunca debería: deseo de poder. La religión de Abraham, sobre la que trata este libro, es un alegato contra el deseo de poder.

Ciencia y religión son igualmente necesarias. Albert Einstein lo explica a la perfección en su famosa frase: «La ciencia sin religión está coja; la religión sin ciencia está ciega». Mi argumento es que la religión y la ciencia son a la vida humana lo que los hemisferios derecho e izquierdo son al cerebro. Cada uno tiene sus funciones y si uno de los dos se ve dañado, o si las conexiones entre ambos fallan, se produce una disfunción. La plasticidad cerebral puede facilitar en ocasiones una recuperación casi milagrosa. Pero lo mejor sería que nadie tuviera que pasar por esa recuperación.

La ciencia se relaciona con la explicación; la religión, con el sentido. La ciencia, analiza; la religión, integra. La ciencia descompone las cosas en las distintas partes que las integran. La religión une a la gente en relaciones de confianza. La ciencia nos dice lo que es. La religión nos dice lo que debería ser. La ciencia describe. La religión llama, convoca, invita. La ciencia ve objetos. La religión se dirige a nosotros como sujetos. La ciencia practica el desapego. La religión es el arte del apego, entre individuos y entre almas. La ciencia ve el orden subyacente del mundo físico. La religión oye la música que suena por debajo del ruido. La ciencia es la victoria sobre la ignorancia. La religión es la redención de la soledad.

Necesitamos las explicaciones científicas para entender la naturaleza. Necesitamos el sentido para entender la cultura y el comportamiento humanos. Los seres humanos buscamos el sentido porque no nos limitamos a formar parte de la naturaleza. Somos seres conscientes. Podemos imaginar mundos que aún no existen y comenzar a crearlos.
Como cualquier otra criatura, tenemos deseos. A diferencia de cualquier otra criatura, podemos juzgar esos deseos y decidir no perseguirlos. Somos libres.

A la ciencia le cuesta explicar todo esto. Es capaz de medir la actividad cerebral desde fuera. Puede decirnos qué parte del cerebro se activa cuando hacemos esto o aquello. Pero lo que no puede hacer es medirla desde dentro. Para eso utilizamos la empatía. Y a veces utilizamos la poesía, las canciones, los rituales que nos unen, las historias que nos introducen en un conjunto de significados compartidos. Todo esto forma parte de la religión, el espacio en el que el yo se encuentra con el otro y en el que nos relacionamos como personas en un mundo de personas, individuos libres en un mundo de libertad. Es donde encontramos a Dios, la Personalidad en sí, que es inmanente al universo natural como nosotros, individuos libres, lo somos a nuestros cuerpos, y viceversa. Dios es la matriz del ser en cuya libertad descubrimos la libertad, en cuyo amor descubrimos el amor, y en cuyo perdón aprendemos a perdonar.

Soy judío, pero este libro no trata sobre el Judaísmo, sino sobre el monoteísmo que afianza las tres fes abrahámicas: el judaísmo, el cristianismo y el islam. Suele aparecer envuelto en la apariencia de una de estas religiones, pero yo he intentado presentarlo en sí mismo; de otro modo perderíamos de vista lo fundamental entre los detalles
de una fe u otra. Los judíos, los cristianos y los musulmanes creen en muchas más cosas de las que aquí se presentan, pero todos ellos fundamentan su fe en un Dios personal que creó el universo por amor y que nos dotó, sin importar nuestra clase, color, cultura o credo, del carisma y la dignidad de su imagen.
El destino de esta fe ha sido, a todas luces, extraordinario. Abraham no hizo milagros, no lideró ejércitos, no gobernó un reino, no fue seguido por masas de discípulos ni hizo profecías espectaculares. Y sin embargo, no hay duda de que es la persona más influyente que ha existido nunca: a día de hoy, sigue siendo el abuelo espiritual de más de la mitad de los 6.000 millones de personas sobre la faz del planeta.

Sus descendientes directos, los hijos de Israel, conocidos hoy en día como los judíos, son un pueblo minúsculo, que representa menos del 0,2 % de la población mundial. Y aun así han sobrevivido a los egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos, a los imperios medievales cristianos y del islam y a los regímenes de la Alemania
nazi y de la Unión Soviética, todos ellos opuestos a los judíos, al judaísmo, o a ambos. Todos parecían inexpugnables en su día. Todos desaparecieron. El pueblo judío sigue vivo.

También llama la atención que una pequeña secta largamente perseguida, conocida como los cristianos, que también se consideraban hijos de Abraham, llegara un día a convertirse en el movimiento más grande de la historia de la humanidad, que sigue creciendo en la actualidad, dos siglos después de que todos los intelectuales europeos
de renombre anunciaran su desaparición inminente.

En el caso del islam, hay que destacar que fue el movimiento religioso que más se extendió durante la vida de su fundador, y que regaló al mundo obras maestras de la poesía, la filosofía, el arte y la arquitectura, así como una fe que parece inmune a la secularización o la decadencia.

Las civilizaciones surgen y desaparecen. La fe de Abraham sobrevive.

Según tomado de, http://www.tora.org.ar/los-nuevos-ateos/ el lunes, 13 de marzo de 2017.