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Monthly Archives: February 2021

Más allá de la estructura

por Rabino Simon Jacobson

Debemos creer en el libre albedrío; no tenemos elección – un viejo adagio

¿Es el universo una esfera donde rige el indeterminismo o el determinismo? ¿Aleatorio o diseñado? ¿Nuestras vidas están predestinadas o no?

A primera vista, uno podría asumir que la respuesta a estas preguntas depende de la creencia en Di-s. La aceptación de Di-s como Creador del universo parecería implicar que el universo fue creado con diseño y propósito. Sin embargo, si uno no acepta esta premisa, entonces la existencia muy bien podría ser el resultado de un conjunto aleatorio de circunstancias, carente de un plan y de una dirección en particular.

La religión también parecería estar basada en una estructura claramente definida e incluso absoluta: leyes inmutables que definen y regulan el comportamiento humano. Por el contrario, muchas escuelas de pensamiento secular adoptan un enfoque más relativista, por ejemplo: el relativismo moral, que rechaza las pautas rígidas.

Sin embargo, pensándolo bien, las líneas parecen no estar claramente trazadas; ambos enfoques se superponen. De hecho, según el argumento circunstancial, el universo está claramente impulsado por un orden extraordinariamente inflexible. Desde lo fisiológico hasta lo cosmológico, vivimos en un mundo de sistemas fundamentales regidos por leyes definidas e inquebrantables (las llamadas “leyes de la naturaleza”). Por el contrario, la creencia en Di-s y la religión dicta el concepto de libre albedrío, en el que nuestras elecciones no están predestinadas, lo que da paso o permiso a sorpresas y a un futuro inesperado.

De hecho, se podría argumentar fuertemente que un mundo controlado por la “ley natural” es hermético en el cual no hay lugar para la espontaneidad. Como ha escrito el filósofo francés Laplace y otros al promover la teoría de la probabilidad, si tuviéramos que conocer todos los datos sobre cualquier fenómeno, podríamos predecir con precisión todos los eventos que están por venir. Dado que vivimos en un mundo causal, definido por causa y efecto, no hay lugar para la verdadera aleatoriedad. En otras palabras, la aleatoriedad y las probabilidades no son un fenómeno objetivamente mensurable, sino más bien una medida de nuestra falta de conocimiento. Un lanzamiento de moneda, por ejemplo, no se caracteriza necesariamente por la aleatoriedad: si conociéramos la forma y el peso de la moneda, la fuerza del lanzador, las condiciones atmosféricas de la habitación en la que se lanza la moneda, la distancia de la moneda … mano del lanzador desde el suelo, etc., podríamos predecir con certeza si sería cara o cruz. Sin embargo, como esta información no está disponible para nosotros, es conveniente asumir que se trata de un evento aleatorio y atribuir probabilidades a cara o cruz.

Sin embargo, paradójicamente, hay quienes usan este mismo enfoque científico para ver toda la existencia como aleatoria. Parecería lógico que los pensadores que no dejan espacio para la aleatoriedad en la existencia también deberían aceptar el hecho de que la existencia misma fue establecida por un Gran Diseñador …

Irónicamente, un enfoque de la vida basado en Di-s permite el indeterminismo basado en el libre albedrío más que un enfoque científico.

Entonces, ¿cómo le damos sentido a estos enfoques contradictorios? ¿Qué parte de nuestras vidas está predeterminada y qué parte está determinada por nuestras elecciones?

La pregunta más relevante para nosotros, por supuesto, es si somos víctimas de las circunstancias o si podemos controlar el destino de nuestras vidas.

Purim nos proporciona una respuesta fascinante. Purim, nombre que tiene esta festividad, surge del que Amán echó suertes para determinar la fecha para matar a los judíos. “Pur” en persa significa “suerte”.

Extraño nombre para llamar a una fiesta: “Suertes.” ¿Hay algo más aleatorio que una lotería? ¿Por qué le daríamos este nombre a una festividad que conmemora la salvación de todo un pueblo del genocidio?

Esto se debe a que Purim nos enseña un mensaje radical.

 No es el orden, sino el indeterminismo, la esencia de la existencia. Di-s, Creador del orden cósmico y de todas las reglas de la naturaleza, no está sujeto a estas ni a ninguna de las leyes y estructuras. En Su nivel esencial, Di-s trasciende cualquier forma de estructura y possible definición. Sin embargo, este mismo Di-s, y Su indeterminismo inherente, eligieron crear y manifestarse en un universo altamente determinista. El indeterminismo eligió un conjunto de leyes muy determinadas. La esencia de Di-s está     más allá del determinismo y el indeterminismo y, por lo tanto, puede combinar ambos elementos haciendo de nuestra existencia una paradoja.

Hay aleatoriedad y hay aleatoriedad. Hay una aleatoriedad que está por debajo de la estructura y las leyes, cuando las cosas se salen de control y dan como resultado un tipo de existencia arbitrario, sin dirección. Esto es lo que llamamos ser víctima de las circunstancias: las circunstancias se han apoderado de tu vida y quedas perdido y sin rumbo. Pero luego hay una aleatoriedad que proviene de un “lugar” que no está limitado por leyes, un lugar que trasciende y está más allá de las estructuras.

La estructura de la existencia, nos dicen los místicos, se origina en la Esencia de la Realidad que está más allá de cualquier estructura. A veces, nuestras propias estructuras nos impiden ver esa esencia. Nuestros planes, horarios y sistemas organizados pueden obstaculizar la experiencia del núcleo. Nuestro desafío es descubrir lo trascendente dentro de los sistemas.

Purim encarna este poder. Purim llega a un lugar que está “más allá de nuestra percepción estructurada” (“ad d’lo yoda”). La lógica y las reglas de la existencia deberían haber dictado un trágico final para los judíos residentes en Persia. Después de todo, Amán estaba en el poder y había persuadido al rey Ajashverosh de que aniquilara al pueblo judío. Sin embargo, no funciona de esa manera. A pesar de todas las probabilidades, desafiando toda lógica, las tortas se voltearon y en lugar de tragedia, el día se convierte en una gran celebración, con Amán colgado en la horca que construyó para Mordejai. De repente, inesperadamente, la oscuridad se transforma en luz.

Purim es la verdadera historia de la vida; es lo que está detrás del telón. No son los planes hechos por el hombre, sino la manifestación de una mano divina en acción. En medio de los sucesos aparentemente aleatorios de la vida, las fuerzas subyacentes son las que verdaderamente están dando forma al destino.

La fuerza que se manifesto en Purim ha estado presente y activa a lo largo de la historia. Muchas grandes naciones han aparecido para luego desaparecer. Tenían grandes planes, ejércitos poderosos, arcas súper ricas, una cultura impresionante: cada imperio en su apogeo pensó que lo había logrado. Sin embargo, ninguno ha sobrevivido. Ni los egipcios, ni los asirios, ni los babilonios, ni los persas, ni los griegos, ni los romanos, ni los bizantinos, ni los españoles, ni los portugueses. ¿Qué pasó con todas sus estructuras, sistemas y planes para el dominio mundial permanente? Los planes mortales hechos por el hombre solo pueden crear estructuras igualmente mortales e impermanentes. La supervivencia, la supervivencia eterna, depende de una fuerza que se origina en un lugar que está más allá de la lógica, más allá de las probabilidades, más allá de las estructuras definidas.

Las consecuencias de esta idea son de gran alcance. No importa cómo haya sido moldeada tu vida, no importa cómo te hayan marcado tus padres, compañeros y actitudes sociales, no importa qué experiencias te hayan definido; nunca eres víctima de las circunstancias; siempre tienes una ventana a un lugar que desafía las estructuras. Con todo el determinismo de la vida, con todas sus causas y efectos, no hay un determinismo contundente y hermético que controle tu vida. Siempre tienes una apertura a un lugar donde el determinismo no rige; un lugar donde las puertas a nuevas posibilidades están abiertas.

Purim nos dice que no es nuestra lógica y tampoco nuestros planes los que gobiernan el mundo. Es una fuerza superior que puede manifestarse en experiencias aleatorias, pero dentro de la aleatoriedad se encuentra el mayor poder de todos.

Sí, ciertamente vivimos en un mundo de y con estructura. Sí, estamos sujetos a sus reglas. Pero, al mismo tiempo, cuando aprendemos a navegar, podemos usar la estructura para trascender la estructura. Debemos hacer todo lo que podamos dentro de las leyes de la naturaleza, dentro de nuestros parámetros. Sin embargo, debemos recordar simultáneamente que la esencia interior está más allá de nuestros planes. Cuando hacemos todo lo que nuestro poder natural permite, entonces preparate porque de forma repentina surge la esencia más profunda.

De eso se trata Purim: toma tus estructuras, toma tu realidad definida y dale la vuelta y mira cómo surgen cosas nuevas.

Puede ser que hoy tu vida es oscura, verdaderamente oscura. Purim nos enseña que en un momento la oscuridad puede transformarse en luz.

Te sientes limitado, bloqueado. Purim abre nuevas oportunidades.

Te sientes desesperado. Purim de repente te da esperanza.

Tienes una gran vida, pero te preguntas qué tan alto puedes llegar. ¿Podemos los mortales tocar el cielo? ¿Podemos lograr la inmortalidad, crear la eternidad? Purim nos dice que podemos.

Todo esto, porque dentro de la estructura inflexible se encuentra una libertad no-determinista fundamental, una que no está regida por ninguna estructura, ley o definición.

Esta paradoja ahora se ha reconocido en la física moderna. Según la mecánica cuántica existe un indeterminismo fundamental a nivel microscópico. En ese nivel, las entidades no tienen forma, están en un “estado de probabilidad”, con el potencial de tomar diferentes caminos. Esta probabilidad o incertidumbre no es el resultado de nuestra carencia de conocimiento, sino una demostración de una probabilidad inherente.

Lo que hace que esto sea aún más fascinante y extraño, es el hecho de que, mientras la estructura básica subatómica que comprende toda la existencia es fundamentalmente no-determinista, ¡la existencia macroscópica al mismo tiempo es fundamentalmente basadas en estructuras y de carácter determinista! ¿Cómo es posible que un núcleo indeterminista produzca resultados tan deterministas? Un componente clave, por ejemplo, de los chips de computadora es impulsado por el principio de incertidumbre del indeterminismo subatómico. Sin embargo, el chip de computadora, esos de los que dependemos a diario, produce resultados absolutamente deterministas.

¿Dónde se encuentran los dos mundos del determinismo y el no-determinismo? La ciencia aún tiene que descubrirlo.

Lo que la ciencia aún no sabe, Purim siempre lo ha sabido.

Entonces, ¿dónde se encuentra el indeterminismo con el determinismo? En tu puerta. Y en Purim esta puerta se abre entre estas dos realidades. Es como estar en el umbral…

Según tomado de, https://www.meaningfullife.com/tetzaveh-beyond-structure/?ct=t%28WN%24Purim+%7C+Beyond+Structure%29

Traducido por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

Beyond Structure

by Rabbi Simon Jacobson

We must believe in free will; we have no choice – an old saying

Is the universe indeterministic or deterministic? Random or designed? Are our lives predestined or not?

At first glance, one would assume that the answer to these questions is dependent on belief in G-d. Acceptance of G-d as Creator of the universe would seem to imply that the universe was created with design and purpose. If however, one does not accept that premise, than existence could very well be a result of a random set of circumstances, with no particular plan and direction.

Religion too would appear to be predicated on a clearly defined and even absolute structure: Immutable laws that define and regulate human behavior. By contrast, many secular schools of thought embrace a more relativistic approach, e.g. moral relativism, which rejects rigid guidelines.

Yet, upon further thought the lines are not that clearly drawn; both approaches overlap. Even according to the circumstantial argument, the universe is clearly driven by an extraordinary inflexible order. From the physiological to the cosmological, we live in a world of fundamental systems ruled by defined and unwavering laws (the so called “laws of nature”). Conversely, belief in G-d and religion dictates the concept of free will, that our choices are not predestined, allowing for surprises and an unexpected future.

Indeed, a strong argument could be made that a world controlled by “natural law” is airtight with no room for spontaneity. As French philosopher Laplace and others have written in advancing the probability theory, if we were to know all the data about any phenomenon we could accurately predict all the events that were yet to come. Since we live in a causal world, defined by cause and effect, there is no room for true randomness. In other words, randomness and probabilities are not an objectively measurable phenomenon but rather just a measure of our lack of knowledge. A coin toss, for example, is not necessarily characterized by randomness: if we knew the shape and weight of the coin, the strength of the tosser, the atmospheric conditions of the room in which the coin is tossed, the distance of the coin-tosser’s hand from the ground, etc., we could predict with certainty whether it would be heads or tails. However, as this information is not available to us, it is convenient to assume it is a random event and ascribe probabilities to heads or tails.

Yet, paradoxically there are those that use this same scientific approach to see all of existence as random. It would seem logical that thinkers who leave no room for randomness in existence should also embrace the fact that existence itself was put in place by a Grand Designer…

Ironically, a G-d based approach to life allows for indeterminism based on free will more than a scientific approach does.

So how do we make sense of these contradictory approaches? What part of our lives is predetermined and what part is determined by our choices?

The question most relevant to us, of course, is whether we are victims of circumstances or whether we can control the destiny of our lives.

Purim provides us with the fascinating answer. Purim – the name of the holiday – is so called because Haman cast lots to determine the date to kill the Jews. “Pur” in Persian means “lot.”

Strange name to call a holiday: Lots. Is there anything more random than a lottery? Why would we give such a name to a holiday that commemorates the salvation of an entire people from genocide?

It is because Purim teaches us a radical message.

Not order but indeterminism is the essence of existence. G-d, Creator of the cosmic order and of all rules of nature, is not bound by these or any laws and structures. On His essential level, G-d transcends any form of structure and definition. Yet, this same G-d and His inherent indeterminism chose to create and manifest in a highly deterministic universe. Indeterminism chose a very determined set of laws. The essence of G-d is beyond determinism and indeterminism, and therefore can combine both.

There is randomness and there is randomness. There is a randomness that is beneath structure and laws – when things get out of control and result in an arbitrary type of existence, directionless. This is what we call being a victim of circumstances – circumstances have taken control of your life and you are left lost and aimless. But then there is a randomness that comes from a “place” that is not bound by laws, a place that transcends and is beyond structures.

The structure of existence, the mystics tell us, originates from the Essence of Reality that is beyond any structure. Sometimes our own structures block us from seeing that essence. Our plans, schedules, organized systems can get in the way of experiencing the core. Our challenge is to discover the transcendent within the systems.

Purim embodies this power. Purim reaches a place that is “beyond our structured perception” (“ad d’lo yoda”). Logic and the rules of existence should have dictated a tragic end for the Jews in Persia. After all Haman was in power and he had persuaded the King Achashveirosh to annihilate the Jewish people. Yet, it doesn’t work out that way. Despite all odds, defying all logic, the tables are turned and instead of tragedy the day becomes one of great celebration, with Haman hung on the gallows he built for Mordechai. Suddenly, unexpected, darkness is transformed to light.

Purim is the true story of life – as it is behind the scenes. Not man-made plans but a Divine hand is at work. Amidst the seemingly random events of life, underlying forces are the true shapers of destiny.

The same Purim force has been working throughout history. Many great nations have come and gone. They had great plans, powerful armies, super wealthy coffers, breathtaking culture – each empire in its heyday thought that it had it made. Yet, not one has survived. Not the Egyptians, not the Assyrians, not the Babylonians, not the Persians, not the Greeks, not the Romans, not the Byzantines, not the Spanish, not the Portuguese. What happened with all their structures, systems and plans for permanent world dominance? Man-made mortal plans can only create mortal, impermanent structures. Survival, eternal survival is dependent on a force that originates from a place that is beyond logic, beyond the odds, beyond defined structures.

The consequences of this idea are far reaching. No matter how your life has been shaped, no matter how you may have been scarred by parents, peers and social attitudes, no matter what experiences have defined you – you are never a victim of circumstances; you always have a window to a place that defies structures. With all the determinism of life, with all its causes and effects, there is no conclusive, airtight determinism that controls your life. You always have an opening to an indeterministic place that opens you up to new possibilities.

Purim tells us that it is not our logic and plans that runs the world. It is a higher force that may manifest in random experiences, but within the randomness lies the greatest power of all.

Yes, we live in a world of structure. Yes, we are bound by its rules. But, at the same time when we learn to navigate we can use the structure to transcend structure. We must do everything we can within the laws of nature, within our parameters. Yet, simultaneously we must remember that the essence within is beyond our plans. When we do everything in our natural power, the deeper essence emerges.

That’s what Purim is all about: Take your structures, take your defined reality and turn it inside out and upside down, and see new things emerge.

Your life is dark, truly dark. Purim teaches us that in one moment darkness can be transformed to light.

You feel limited, locked. Purim opens up new opportunities.

You feel hopeless. Purim suddenly gives you hope.

You have a great life, but you wonder how high can you reach? Can we mortals touch the sky? Can we achieve immortality, create eternity? Purim tells us we can.

All this – because within the inflexible structure lies a fundamental indeterministic freedom, that is not bound by any structures, laws and definitions.

This paradox has now become recognized in modern physics. According to quantum mechanics a fundamental indeterminism exists on the microscopic level. On that level entities don’t have shape or form, they are in a “state of probability,” with the potential to go different ways. This probability or uncertainty is not a result of lack of knowledge, but it has been proven to be an inherent probability.

What makes this even more fascinating and strange is the fact that, while the basic, subatomic structure that comprises all of existence is fundamentally indeterministic, simultaneously macroscopic existence is fundamentally structures and deterministic! How is it possible that an indeterministic core should produce such deterministic results? A key component, for instance, of computer chips is driven by the uncertainty principle of subatomic indeterminism. Yet, the computer chip produces absolutely deterministic results that we depend on daily.

Where do the two worlds of determinism and indeterminism meet? Science has yet to find out.

What science does not yet know, Purim has always known.

So where does indeterminism meet determinism? At your doorstep. And on Purim the door opens between these two realities.

As taken from, Beyond Structure – The Meaningful Life Center

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

¡Vamos a los Detalles!

POR ADIN EVEN-ISRAEL (STEINSALTZ)

Mientras que la parashá Terumah se ocupa principalmente de la estructura externa del Tabernáculo, la parashá Tetzavé se ocupa de lo que hay adentro, su funcionamiento interno y la rutina diaria en el interior de sus límites.

Por esta razón, una sección de la parashá trata de las vestiduras sacerdotales, en la cual la Torá enfatiza: “Y estarán sobre Aarón y sus hijos, cuando entren a la Tienda de Reunión, o cuando se acerquen al Altar para ministrar en el lugar santo, para que no lleven iniquidad y mueran (1) ”. Así es como deben comportarse, y quien lo haga de otra manera pone en riesgo su vida.

La otra sección trata de la investidura de los sacerdotes, describiendo todas las tareas que deben realizarse dentro del Tabernáculo. Cada parte del servicio diario que luego realizarán los sacerdotes en el Sagrario ya está representada en los actos de los días de investidura, aunque no necesariamente en el mismo orden.

¿Cualquier Sistema es válido?

La sección sobre el Tabernáculo – el comando, el orden del servicio, la construcción, el desmantelamiento y el desempeño real de las tareas – se repite muchas veces, hasta el punto en que se vuelve tedioso. Para comprender estas numerosas repeticiones minuciosamente detalladas, primero debemos analizar la naturaleza misma del Tabernáculo.

El Tabernáculo es un tipo de instrumento cuya función es conectar la tierra con el cielo. Para tener éxito en esta tarea, debe funcionar correctamente, sin contratiempos. Solo hay una prueba para probar si este instrumento realmente funciona. Si se ensambló incorrectamente, incluso si el error fue solo en el más mínimo detalle, no importa si uno tuvo las mejores intenciones al ensamblarlo, no funcionará; simplemente funcionará mal.

La construcción del Tabernáculo se puede comparar con la construcción de una nave espacial. Una nave de este tipo es una estructura extremadamente compleja formada por una multitud de partes, cada una de las cuales debe ser precisa en su máxima expresión. En primer lugar, todos los cálculos deben ser correctos. Luego, se deben fabricar todas las piezas y, cuando comience la construcción, todo debe hacerse exactamente de acuerdo con el plan. Todo un equipo de expertos analiza cada etapa. Un equipo verifica la precisión de los cálculos; otro comprueba si el trabajo se realizó de acuerdo con todas las especificaciones de los planos. Luego se ensamblan todas las piezas, y aun así hay que corroborar todo: ¿encajan realmente los tornillos? ¿Están en el lugar correcto? ¿Se cayó algo? ¿Ha aparecido alguna grieta? Una vez todo está ensamblado, se debe desmantelar todo el aparato para verificar si todo está realmente en orden. Al final del proceso, después de que la ardua secuencia preparatoria finalmente se completa, llega el momento en que alguien presiona un botón y surge la pregunta real: ¿despegará la nave espacial o no?

En 1988, los soviéticos enviaron dos satélites para estudiar al planeta Marte y sus lunas. Los satélites funcionaban con energía solar y, para ello, ocasionalmente tenían que cambiar el ángulo de sus alas según las instrucciones que recibían desde la Tierra. Se les envió una comunicación diaria de unos pocos segundos que contenía miles de comandos en código informático. Estos comandos tenían que verificarse a diario, línea tras línea, y luego volver a verificar, para que no apareciera ningún error. Un día, alguien se equivocó e ingresó una letra incorrecta en una de las líneas del programa. Dos días después, se descubrió que el satélite se había apagado, no podía cambiar el ángulo de su ala, había agotado sus baterías y el contacto con el satélite se había perdido.

De esta manera se perdió una nave espacial increíblemente costosa, todo debido a un error en una letra, en una línea, que provocó que se apagara. Es posible que el dispositivo todavía exista en algún lugar del espacio, pero ya no tiene ningún significado. De un instrumento que pudo haber sido de gran beneficio cambio a un objeto insignificante y carente de valor.

Asimismo, después que la asamblea y la construcción del Tabernáculo concluyó; después de haberse realizado la unción, la santificación y toda la preparación, el Tabernáculo tuvo que elevarse hacia el cielo – ahí estaba su momento crítico. En este sentido, el punto culminante de la construcción del Sagrario no está en su “lanzamiento”, sino precisamente en el momento de la investidura (2); lo que a simple vista, parece estar carente de suspenso. Después de todo, en los días de la investidura, la Torá describe el atuendo de los sacerdotes y el traer los korbanot. Sin embargo, hay una tremenda sensación de suspenso que aumenta  a medida vamos leyendo cada uno de los versos de la narración.

El Midrash relata que en cada uno de los siete días de la investidura, Moisés erigía y desmantelaba el Tabernáculo dos veces. Después de pasar meses construyendo el Tabernáculo, aunque todo parecía estar en orden y con las tablas encajabando, el Tabernáculo fue desmantelado y armado una y otra vez. (3) Para Moisés, el hecho de que las tablas encajaran no era suficiente; quizás no se mantendrá firme. Lo revisaron todo, desmantelando y armando; todo está donde tiene que estar. Sin embargo, la tensión sigue aumentando: ¿funciona o no funciona?

En cada uno de los siete días de investidura, se armaba el tabernáculo, entraba Aarón, traía el korbán y lo degollaba. En cada ocasión no sucedió nada, por lo que el Tabernáculo fue desmantelado. Era imposible saber dónde podía haberse cometido un error, por lo que una vez más era necesario verificar todo desde el principio para determinar cuál pudo haber sido el problema. Como explican Rashi y los otros comentarios, fue solo en el octavo día, cuando Aarón entró a la Tienda con Moisés y oraron juntos, que el fuego celestial finalmente descendió sobre el Altar. En ese momento, repentinamente, todo sucedió a la vez: “La gloria de Dios se reveló entonces a todo el pueblo. El fuego salió de delante de Dios y consumió sobre el Altar toda la ofrenda y las partes gordas. Cuando la gente vio esto, se emocionaron y se arrojaron de bruces. ” (4)

La nación entera – los 600,000 hombres, y también todas las mujeres y niños – esperan con gran expectación. Las instrucciones sobre cómo proceder son complejas y detalladas; cuanto más se avanza, más aumenta la tensión. ¿Qué pasará al final? El Tabernáculo está destinado a ser un instrumento que conecta la tierra con el cielo. ¿Logrará este objetivo? Sin embargo, las tareas finales que realizan Moisés, Aarón y los sacerdotes son precisamente las menos dramáticas: ¿Está la Menora en su lugar? ¿Se ofreció el carnero en el momento adecuado? Y luego – “La gloria de Dios fue revelada a toda la gente”, el fuego desciende del cielo, hay contacto y conexión. La misma imagen se repetirá nuevamente en la dedicación del Templo; incluyendo el suspenso y al final, un gran suspiro de alivio.

El Tabernáculo era un instrumento cuyas partes estaban hechas con gran precisión. Todo tenía especificaciones: dónde debía estar, cuál es su función, etc. Esto es lo que hace del Tabernáculo un instrumento para recibir la Presencia Divina. Si se hace de manera un poco diferente, si la menorá se coloca aunque sea levemente a un lado, no funcionará. Cada uno de estos detalles deben configurarse para dar forma a un todo mayor.

Importancia de los detalles

Los pasajes que describen los procedimientos del Tabernáculo están tan llenos de detalles que a menudo se los percibe como una de las partes más aburridas de la Torá. Sin embargo, estos detalles se repiten una y otra vez. ¿Por qué la Torá necesita decir exactamente cómo deben estar los pantalones y dónde deben estar exactamente unidas las campanas a la túnica? La Torá también elabora la coraza: debe tener dos anillos, a los que se adjunta algo más, y a este accesorio se adjunta otra cosa.

¿Por qué la Torá debe mencionar estas cosas? ¿Para enseñarnos cómo unir un broche a otro; o cómo crear engastes dorados? Incluso, si estos fueran detalles cuya importancia debemos reconocer, ¿por qué repetirlos tantas veces y acomodarlos en el texto de la Torá para la eternidad?

Sin embargo, la verdad es que esta historia está llena de suspenso, casi como un thriller cinematográfico. ¿Cómo se desarrollarán en realidad todos los intrincados planes del Tabernáculo? ¿Bezalel hizo todo de acuerdo con las instrucciones? ¿Acaso colocó una pieza en el ángulo incorrecto, provocando que toda la empresa fallara?

Cuando se cose una prenda ordinaria, no importa si la costura se coloca un poco a la derecha o a la izquierda del diseño. Pero cuando se produce un traje de buceo o un traje espacial, si no se cose correctamente y como resultado se produce un pequeño desgarro, el resultado es catastrófico. Esto no es un juego de niños en el que alguien se mueve por error un poco fuera de posición o tres pasos adelante sin mayores consecuencias. Aquí, es como un propietario no capacitado que intenta hacer reparaciones eléctricas complicadas. Incluso si ha visto al electricista tomar una herramienta determinada, colocarla en un lugar determinado, atornillarla y girarla tres veces con la mano y reparar con éxito el problema, si la persona no capacitada trata de imitar estos pasos, probablemente se electrocutará. Cada detalle de la parashá es sumamente serio. Ir demasiado lejos es un error fatal. Como se le dijo a Aarón, no debes entrar al Santuario sin ponerse la túnica, “para que no muera.” (5)  En esencia, la Torá le dice a Aarón que esto no es una prueba. Él está tratando con una llama poderosa, con el Lugar Santísimo. La historia de la muerte de los dos hijos de Aarón se relaciona con este mismo punto. Nadav y Avihu, hijos del Sumo Sacerdote, entran pensando que se trata de un asunto sencillo. Pero cuando dan un paso en falso, como resultado, mueren.

El Talmud describe el terror que rodeó la entrada del Sumo Sacerdote en el Lugar Santísimo en Yom Kipur. Tiene prohibido permanecer adentro demasiado tiempo, para no asustar a la gente. (6)  El Zohar comenta que atarán una cuerda al pie del Sumo Sacerdote, para poder sacarlo si muere mientras está adentro. (7)  Esto no es porque el lugar es en sí aterrador. El asunto es que cuando se tenían que hacer inspecciones,los artesanos y demás personas solían mirar adentro mientras hacían las reparaciones. Ahora bien, si un artesano puede entrar y nada sucederle, ¿por qué todo el pueblo siente tanto terror cuando el que está adentro es el Sumo Sacerdote?

La respuesta es que,  estamos frente a algo comparable con la electricidad. Depende de la situación. En un día normal, es posible entrar y tocar cosas sin efectos negativos. En Yom Kipur, sin embargo, todos los fusibles están encendidos, la corriente fluye y los que entran arriesgan sus vidas.

En el interior del Tabernáculo

El Tabernáculo contiene dos componentes vitales para formar la conexión entre el cielo y la tierra. El primer componente son los vasos, y en Parshat Teruma vimos cómo están hechos y de qué están hechos. El segundo componente, la dimensión interna del Tabernáculo, está presente en la persona que lo usa. El Tabernáculo no es un instrumento vacío; es uno que depende de las personas que lo operan. El personal puede consistir en varios miles de sacerdotes, tal como en la época del Segundo Templo; o como en el caso del Tabernáculo, puede ser un personal limitado a varios individuos.

En la Parashat Tetzavé vemos que hay funciones consideradas indispensables para que la estructura del Tabernáculo funcione y cumpla con su propósito; sin ellos, simplemente no responde. Toda la parashá trata del servicio en el Santuario– los procedimientos internos del Tabernáculo. Lo que permite que el sistema funcione es que el ser humano ha sido hecho parte del mismo. Es a estos a quienes se le ha encomendado que los muros no sean simples muros, sino mucho más que eso.

NOTAS

1. Ex. 28:35.

2. Lev. 8–9.

3. Números Rabá 12.

4. Lev. 9: 23-24.

5. Ex. 28:35.

6. Yoma 53b.

7. Emor 102a.

Según tomado de, ESSAY: Down to the Details (chabad.org)

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

Down to the Details

by Adin Even-Israel (Steinsaltz)

While Parshat Terumah deals primarily with the Tabernacle’s outer structure, Parshat Tetzaveh deals with what is inside, its inner workings and the daily routine within its confines.

For this reason, one section of the parshah deals with the priestly garments, in which the Torah emphasizes: “And they shall be upon Aaron, and upon his sons, when they enter the Tent of Meeting, or when they approach the Altar to minister in the holy place, so that they not bear iniquity and die 1.” This is how they must comport themselves, and anyone who does otherwise puts his life at risk.

The other section deals with the Priests’ investiture, describing all the tasks that must be performed inside the Tabernacle. Each part of the daily service that the Priests will later perform in the Tabernacle is already represented in the proceedings of the investiture days, although not necessarily in the same order.

Are all systems go?

The section on the Tabernacle – the command, the order of the service, the construction, the dismantling, and the actual performance of the tasks – repeats itself many times, to the point where it becomes wearisome. In order to understand these numerous minutely detailed repetitions, we must first analyze the nature of the Tabernacle itself. This instrument’s only test is whether it really works.

The Tabernacle is a type of instrument whose function is to connect the earth with heaven. To succeed in this task, it has to function properly, without any mishaps. This instrument’s only test is whether it really works. If it was assembled incorrectly, even if the error was only in the minutest detail, it does not matter if one had the best intentions when assembling it – it will not work; it will simply malfunction.

The construction of the Tabernacle can be compared to the construction of a spacecraft. A spacecraft is an extremely complex structure made of a multitude of parts, each one of which must be perfectly precise. First of all, all the calculations must all be correct. Then all the parts must be manufactured, and when construction begins, everything must be done exactly according to plan. An entire team of experts pores over each stage. One team checks the accuracy of the calculations; another checks whether the work was done according to all the specifications of the plans. Then an attempt is made to assemble all the parts, and even then everything must be checked: Do the screws really fit? Are they in the right place? Did anything fall out? Have any cracks developed? Once everything is assembled, the whole apparatus must be dismantled to verify whether all is truly in order. At the end of the entire process, after the arduous preparatory process is finally complete, comes the moment when someone presses a button and the real question arises: Will the spacecraft lift off or not?

In 1988, the Soviets sent two satellites to study Mars and its moons. The satellites were operated by solar energy, and for that purpose, they occasionally had to change their wing angle according to instructions they received from Earth. A daily communication lasting a few seconds was sent to them containing thousands of commands in computer code. These commands had to be checked on a daily basis, line after line, and then rechecked, so that no error should creep in. One day, someone erred and entered one incorrect letter in one of the lines of the program. Two days later, it was discovered that the satellite had shut down, was unable to change its wing angle, had depleted its batteries, and all contact with it was lost.

An incredibly expensive spacecraft was lost, all because of an error in one word, in one line, which caused it to shut down.

Thus, an incredibly expensive spacecraft was lost, all because of an error in one word, in one line, which caused it to shut down. The device may still exist somewhere in space, but it doesn’t do anything meaningful. It changed from an instrument that could have been of great benefit to a worthless, insignificant object.

Likewise, after the assembly and construction of the Tabernacle was finished, after the anointing, the sanctification, and all the preparation, the Tabernacle had to rise heavenward – its moment of truth. In this respect, the climax of the construction of the Tabernacle is not in its “launch,” but precisely in the days of investiture, 2 which, at first glance, appears to have been devoid of any suspense. After all, the Torah merely describes the attiring of the Priests and the bringing of the korbanot. In truth, however, there is a tremendous feeling of suspense that mounts with each and every verse in the narrative.

The Midrash relates that on each of the seven days of investiture, Moses would erect and dismantle the Tabernacle twice. After months of building the Tabernacle, and even though all appeared to be in order and the boards fit together, the Tabernacle was dismantled and rebuilt again and again.3 For Moses, the fact that the boards fit together was not sufficient; perhaps it does not stand securely. They checked everything, dismantling and assembling; everything is in its proper place. And yet the tension continues to mount: Does it work or not?

On each of the seven days of investiture, the Tabernacle was assembled, Aaron entered, bringing the korban and slaughtering it. Each time, nothing happened – so the Tabernacle was dismantled. It was impossible to know where an error might have crept in, so once again everything needed to be checked from the beginning to determine what might have been the problem. As Rashi and the other commentaries explain, it was only on the eighth day, when Aaron entered the Tent with Moses and they prayed together, that the heavenly fire finally descended upon the Altar. At that moment, everything suddenly happened at once: “God’s glory was then revealed to all the people. Fire came forth from before God and consumed upon the Altar the whole offering and the fat parts. When the people saw this, they became ecstatic and threw themselves on their faces.”4

An entire nation – all 600,000 men, and all the women and children as well – waits with bated breath. The instructions for how to proceed are complex and detailed; the more progress that is made, the more the tension mounts. What will happen in the end? The Tabernacle is meant to be an instrument that connects the earth with heaven. Will it achieve this goal? Yet the final tasks that Moses, Aaron, and the Priests perform are precisely the least dramatic: Is the Menora in place? Was the ram offered at the right time? And then – “God’s glory was revealed to all the people,” fire descends from heaven, there is contact and a connection. The same picture appears at the dedication of the Temple as well, with all the suspense and the sigh of relief at the end.

The Tabernacle was an instrument whose every part was made with great precision. Everything had its own specifications: where it should stand, what its function is, etc. This is what makes the Tabernacle an instrument for receiving the Divine Presence. If it is made a little differently, if the Menorah is placed even slightly to the side, it will not work. Every one of these details forms the greater whole.

Importance of the details.

The passages describing the Tabernacle proceedings are so full of details that they are often perceived as some of the most boring parts of the Torah. Yet these details are repeated over and over again. Why does the Torah need to say exactly how the pants should be and where exactly the bells should be attached to the robe? The Torah also elaborates on the breastplate: It should have two rings, to which something else is attached, and to this attachment another thing is attached.

Why must the Torah mention these things? To teach us how to attach one clasp to another, or how to create gold settings? Even if these were indeed important details for us to know, why repeat these details so many times and ensconce them in the text of the Torah for eternity?

In truth, however, this story is full of suspense, almost like a cinematic thriller. How will all the intricate plans for the Tabernacle play out in reality? Did Bezalel make everything precisely according to the instructions? Did he perhaps attach one piece at the wrong angle, causing the whole enterprise to fail?

This story is full of suspense, almost like a cinematic thriller. How will all the intricate plans for the Tabernacle play out in reality?

When an ordinary garment is sewn, it makes no difference whether the seam is placed a little to the right or to the left of the proper design. But when a diving suit or space suit is produced, if it is not sewn properly and as a result a small tear develops, the result is catastrophic. This is not a children’s game, where someone mistakenly moves a little out of position or three steps ahead without any major consequence. Here, it is like an untrained homeowner who tries his hand at complicated electrical repairs. Even if he has seen the electrician take a certain tool, put it in a certain place, screw it in and turn it three times with his hand, and successfully repair the problem, if the untrained individual tries to imitate these steps he will likely electrocute himself. Every detail in the parshah is intensely serious. To go too far is a fatal mistake. As Aaron was told, he should not enter the Sanctuary without wearing the robe, “so that he not die.”5 In essence, the Torah is telling Aaron that this is not a test. He is dealing with a mighty flame, with the holy of holies. The story of the death of Aaron’s two sons relates to this very point. Nadav and Avihu, sons of the High Priest, enter, thinking that they are dealing with a simple matter. But when they make one misstep, they die as a result.

The Talmud describes the terror surrounding the High Priest’s entry into the Holy of Holies on Yom Kippur. He is forbidden to remain inside too long, so as not to frighten the people.6 The Zohar comments that they would tie a rope to the High Priest’s foot, so that they could pull him out if he dies while inside.7 This is not because the place itself is frightening. The fact is that when inspections occasionally had to be made, people used to look inside and artisans would go in to perform renovations. If an artisan can enter, why is everyone seized with such terror when the High Priest is inside?

It is just like electricity; it depends on the situation.

The answer is that it is just like electricity; it depends on the situation. On an ordinary day, it is possible to go in and touch things without ill effect. On Yom Kippur, however, all the fuses are lit, the current is flowing, and those who enter risk their lives.

Inside the Tabernacle

The Tabernacle contains two vital components for forming the connection between heaven and earth. The first component is the vessels, and in Parshat Teruma we saw how they are made and what they are made of. The second component, the Tabernacle’s inner dimension, is the person who uses it. The Tabernacle is not an empty instrument; it is an instrument that depends on the people who operate it. The staff can consist of several thousand Priests, as in Second Temple times, or – as in the case of the Tabernacle – it can be a limited staff of several individuals.

In Parshat Tetzaveh we see that there are functions that are indispensable for the Tabernacle’s overall structure to work and achieve its purpose; without them, it simply does not respond. The entire parshah deals with service in the Sanctuary – the inner proceedings of the Tabernacle. What allows the system to operate is the inclusion of the human component, the people themselves, who are charged with ensuring that the walls do not remain merely walls but much more than that.

FOOTNOTES

1.Ex. 28:35.

2.Lev. 8–9.

3.Numbers Rabbah 12

.4.Lev. 9:23–24.

5.Ex. 28:35.

6.Yoma 53b.

7.Emor 102a.

As taken from, ESSAY: Down to the Details (chabad.org)

 
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Posted by on February 25, 2021 in Uncategorized

 

The Challenge of Purim and the Coming of the Mashiach

by Rabbi Dr. Nathan Lopes Cardozo

It was once rumored that the Messiah was about to appear. So the Chelmites, fearing that he might bypass their town, engaged a watchman, who was to be on the lookout for the divine guest and welcome him if he should happen along.

The watchman meanwhile bethought himself that his weekly salary of ten guilders was mighty little with which to support a wife and children, and so he applied to the town elders for an increase.

The rabbi turned down his request. ”True enough,” he argued, “that ten guilders a week is an inadequate salary. But one must take into account that this is a permanent job.”[1]

The story of Esther centers around a famous Talmudic principle called Hester Panim (the concealed face of God). This refers to the belief that at times divine intervention in the affairs of human beings is no longer at work and that conditions are left to the forces of nature and to the inconstancy of historical developments. This is mostly, but not always, seen as a type of divine punishment for the failure to observe the commandments.[2]

Obviously, this doesn’t mean that God has become a Deus Absconditus (an absentee God), as proposed by several seventeenth-century English philosophers. They believed that such a God is responsible for the creation of the universe, but abandoned it and left it in the hands of the various natural forces. This position is intolerable within the conventional understanding of God in Judaism, although Maimonides’ understanding of God’s intervention does come close.[3]

The Jewish tradition understands God to be transcendent and immanent. He is above, beyond and apart from the universe, yet also exists within the universe, filling it with His spirit and guiding its inhabitants. Hester panim means it is as if God has withdrawn Himself from this world, while in fact He has not. His immanence in this world is therefore no longer expressed through open and often miraculous interference in the natural order of the world, but rather in the undisturbed continuation of that very order. God’s withdrawal from this world is in itself a conscious act that is part of His divine providence.

Consequently, His interference in this world becomes blurred, and it is difficult for us to see God’s hand in our daily lives. Various commentators have dealt with the question of the extent to which hester panim is possible. How far is God prepared to go in order to give the impression that He is no longer ‘there’?

The Talmud makes a remarkable observation regarding hester panim. “Rava said: The Holy One, blessed be He, said, Although I hide My face from them, I will speak to them in a dream. Rabbi Yosef said: His hand is stretched over us [to protect us].”[4]

This seems to modify the principle of hester panim. Even if God’s special providence has left His people, He seems to remain actively involved with them via dreams, or His protective hand.

Rabbi Dr. Norman Lamm z.l., former President of Yeshiva University, in an essay on the Holocaust[5], provides us with a special insight into this Talmudic statement by dividing the concept of divine intervention into four categories: absolute hester panim; a survival hester panim; an intermediate hester panim; and nesiat panim (the “lifting of the face” [of God], i.e. the revelation of God’s providence).

The first or lowest level applies to individuals only. In such a case the person loses all special protection or divine intervention. God seems to be completely absent and all is left to pure “chance.” It is as if God no longer bothers about this human being. However, this is only true for an individual. When speaking about the Nation of Israel, absolute hester panim is impossible, since there is a divine promise that the People of Israel will continue to survive and exist. While there may be hester panim all around, the moment that Israel’s very survival is at stake, God will have to “step in” and ensure the continued existence of the nation.

This may have been the case during the Holocaust, when everything – except the existence of Am Yisrael as a whole – was left to the most evil forces. (To argue that this was divine retribution for our grandparents’ failure to observe the commandments is obscene, theologically offensive and a profanation of His name. See the book of Iyov.)

Though millions of individuals were killed, the Jewish nation was not. This is called survival hester panim and is clearly the meaning of Rabbi Yosef’s statement in the Talmud – even in the case of hester panim, “His hand is (still) stretched over us.”

What, however, is the meaning of Rava’s observation that even though He hides His face, “I speak to them in a dream”?

This, says Rabbi Lamm, is the category of intermediate hester panim – hiding of the face that is sometimes interrupted by moments of direct divine intervention, albeit in a secret and clouded way. This is the underlying motif of the Esther story, which is at once natural and supernatural; secular and religious. Depending on one’s point of departure, a person may see an ordinary story, or a divinely inspired event. The main problem is that you can’t put your finger on it. Both interpretations make perfect sense, but we get an intuitive feeling that there’s more to the story than meets the eye. Just as in a dream events are clouded and blurred but point to something higher, the Megillah, too, represents this ambivalent situation. Rava’s comment, then, means that God still comes to us in a dream, in a blurred and semi-hidden way.

This, argues Rabbi Lamm, is also the Jewish experience with the return of many Jews to the land of our forefathers in our days. The famous Shir Hama’alot, which we sing on Shabbat, expresses that feeling: “When the Lord returned the returnees of Tzion, we were like dreamers.”[6]

Since the establishment of the State of Israel, Jews have been experiencing a new Megillat Esther. On one level, the development of the State of Israel seems to reflect all that is secular in history; but on another level, it overflows with divine sparks.

Intermediate hester panim creates confusion.

One moment we see the hand of God and there’s a strong feeling that we’re entering the messianic age, only to feel betrayed a moment later when everything seems to fall back into darkness. Nothing is clear; it is as yet an unfolded dream.

Indeed, the many miracles that were evident during the Six-Day War, and at other moments in Israel’s history, give many of us the feeling that we have left the survival hester panim behind us and are experiencing one of a more intermediate state. Whether this is true is open to debate, and drawing such conclusions may even be dangerous, as it often causes people to act as if the messianic age has already begun, which could easily bring disaster. The nationalistic excesses of religious Zionism in recent decades prove the spiritual dangers of sanctifying historical processes beyond the facts on the ground.

Redemption does not happen overnight; it develops over a long period of intermediate hester panim, until the last stage in the drama of history is fulfilled. This is called nesiat panim, the “lifting of the face,” when God’s direct interference in human life becomes a day-to-day experience.

Purim reminds us where we find ourselves. It gives us a framework in which to understand our lives and remain optimistic in the midst of all the darkness.


Notes:

[1] Irving Howe and Eliezer Greenberg, eds., A Treasury of Yiddish Stories (New York: Schocken, 1973) p. 626.

[2] Devarim 31:18.

[3] For a good overview, see David Hartman, Israelis and the Jewish Tradition: An Ancient People Debating Its Future (New Haven & London: Yale University Press, 2000).

[4] Chagigah 5b.

[5] Rabbi Dr. Norman Lamm, “The Face of God: Thoughts on the Holocaust,” Bernhard H. Rosenberg, ed., Theological and Halakhic Reflections on the Holocaust (NJ: Ktav Publishing House, 1992) pp. 119-136.

[6] Tehillim 126:1.

As taken from, Thought to Ponder: The Challenge of Purim and the Coming of the Mashiach (campaign-archive.com)

 
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Posted by on February 23, 2021 in Uncategorized

 

La verdad sobre el interés propio

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por Pini Dunner

La célebre novelista estadounidense Veronica Roth, cuya trilogía Divergent se adaptó exitosamente a una serie de películas de ciencia ficción, infundió deliberadamente en su obra más conocida importantes lecciones morales.

En particular, la protagonista y narradora de Divergent, Beatrice “Tris” Prior, de dieciséis años, comienza su viaje en la montaña rusa con la creencia de que el altruismo es una debilidad enervante que hay que superar. Pero al principio ella se desengaña de esta noción; el deuteragonista Tobías Eaton, más conocido como “Cuatro”, le informa a Tris que solo “cuando estás actuando desinteresadamente eres más valiente”.

Es una ponderosa lección, que predice el dramático clímax de la trilogía, surge cuando Tris renuncia a su propia vida para salvar a su hermano.

Uno de los grandes desafíos de la condición humana es la tensión constante entre el interés propio y el desinterés. Curiosamente, innumerables estudios han demostrado que centrarse en el interés propio excluyendo las necesidades de los demás no garantiza la felicidad.

No importa cuánto uno haya logrado acumular en términos de posesiones materiales, o hasta qué punto uno haya logrado aislarse del mundo exterior, la felicidad y la satisfacción pueden seguir siendo esquivas. De hecho, un estudio realizado por dos profesores de economía de la Universidad de Emory (2015) demostró empíricamente que una gran riqueza a menudo disminuye la felicidad.

Cada ser humano en el planeta está impulsado por necesidades y deseos egoístas, sin embargo, la evidencia indica que tener éxito no garantiza la felicidad que todos buscamos constantemente. Si es así, ¿cómo es posible encontrar la felicidad? La respuesta parece ser, tanto para quienes han acumulado riqueza como para quienes no la tienen, participar en actos de compasión.

Desde la perspectiva del nivel más básico, esto se debe a que hacer todo lo posible por los demás estimula las vías del placer del cerebro y te hace sentir bien. Puede parecer una locura, pero la investigación de imágenes cerebrales ha revelado que realizar un acto amable, por ejemplo, donar dinero a una organización benéfica o esforzarse por los demás, en realidad activa los centros de placer del cerebro de la misma manera que comer un postre dulce o comprar uno nuevo. ropa.

Pero la diferencia es que, cuando desviamos nuestro enfoque del interés propio hacia las necesidades de los demás, habremos quitado la vista de nuestras propias ansiedades. Específicamente, el sentimiento positivo que acompaña a un acto de compasión le permitirá afrontar los problemas que son una decepción en su vida con nueva energía y una actitud constructiva.

Interesarse en el bienestar de los demás también puede tener un impacto positivo en su salud física. En 2007, la Corporación para el Servicio Nacional y Comunitario con sede en Washington DC informó que aquellos que aquellas personas que se ofrecen como voluntarios durante 100 horas + al año tienen un 33% menos de probabilidades de “informar sobre mala salud” en comparación con los que nunca se ofrecen como voluntarios, y la evidencia muestra que estas mismas personas habrán reducido su riesgo de hipertensión e incluso muerte prematura.

Otros estudios han demostrado que quienes participan en actos regulares de caridad y compasión tienen más posibilidades de evitar la demencia en la vejez.

La Torá registra innumerables actos de caridad y compasión, y está claro que el altruismo es un valor incrustado en el corazón del Judaísmo. Pero no es hasta la Parashat Terumah que esta característica vital de nuestra fe encuentra su primer acto obligatorio, cuando Dios solicita que la nación, recientemente redimida, se separe de sus posesiones materiales recién adquiridas para construir un santuario en Su honor.

Entre los artículos enumerados para la contribución se encuentran las doce joyas destinadas a decorar el pectoral del Sumo Sacerdote. Es fundamental para la interpretación de la Torá la idea de que nunca se usan palabras descriptivas por casualidad, lo que significa que el hecho de que las gemas del pectoral se denominen avnei millu’im (“piedras de relleno”) no es accidental.

Rashi explica que cada gema tenía la intención de llenar un hueco en la placa de oro macizo, pero Ramban está desconcertado por esta explicación: ¿por qué la Torá definiría un objeto por lo que se iba a hacer con él una vez que se recibió para su uso?

Más sorpresivo aun, es que las piedras parecen estar definidas por un negativo (llenarían un espacio vacío) en lugar de un positivo, a saber, su brillante belleza y deslumbrante esplendor. Y, como sabemos, estas piedras estaban destinadas a representar las doce tribus de Israel, todas las cuales tenían cualidades únicas; Seguramente todos deberían haber sido definidos por sus cualidades únicas más que por el hecho de que serían utilizados para llenar un agujero.

El rabino Yochanan Zweig sugiere una explicación satisfactoria para esta anomalía, una que encaja a la perfección con la idea de que concentrarse en hacer el bien a los demás es mucho más beneficioso que estar totalmente absorto en el interés propio. Las personas a menudo se encuentran divididas entre permanecer en un lugar que requiere sus talentos o mudarse a otro lugar que puede ser más propicio para el crecimiento personal. Al referirse a las gemas de la coraza como avnei millu’im, la Torá ofrece una solución a este dilema, prescribiendo que es preferible permanecer en un lugar donde se uno es necesitado, llenando un agujero, en lugar de mudarse a un lugar afín con nuestro deseo de desarrollo personal.

La explicación simple es que una comunidad necesita que todos y cada uno de los individuos contribuyan con sus cualidades únicas al grupo más grande, y si eliges las necesidades de la comunidad sobre las tuyas, estás llenando un vacío que de lo contrario permanecería como un feo hueco causado por tu ausencia.

Pero, sinceramente, la Torá ofrece una perspectiva aún mayor, que se refleja en los estudios sociológicos que ya he mencionado. En el análisis final, la elección de permanecer donde más te necesitan y donde te dedicas a ayudar a los demás es, como resultado, lo que es más beneficioso para usted. Su crecimiento personal se va alcanzando a medida vas sirviendo a los demás, no centrándote exclusivamente en ti mismo.

Para decirlo de otra manera: no es la belleza de una joya lo que la hace hermosa, sino el hecho de que llena un agujero y, por lo tanto, realza todo lo que la rodea.

Según tomado de, https://cejspr.com/2021/02/19/the-truth-about-self-interest/

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 21, 2021 in Uncategorized

 

Una cuestión del corazón

por Rabino Pinchas Wilson

El Pri Tzaddik señala que la mitzvá de recordar lo que Amalek le hizo al pueblo judío en su camino al Monte Sinaí es realmente una mitzvá para recordar lo que hizo el pueblo judío para provocar su ataque. Es solo que Chazal no quería expresar la mitzvá utilizando como base el pecado que se cometió, por lo que se centró más en el ataque de Amalek. Se supone que debemos entender esto ,y recordar la parte más importante.

No es dificil. Rashi, en relación al asunto, menciona el error que produjo el ataque de Amalek. Cuando se acabó el agua, el pueblo judío se quejó y preguntó: “¿Está Dios entre nosotros o no?” Eso es todo, sólo cinco palabras hebreas, y lo siguiente que supieron fue que estaban siendo atacados por una tribu nómada del sur de Eretz Canaan solo para mutilarlos y matarlos.

Es importante saber que el pueblo israelita no había preguntado si Dios estaba con ellos o no, aunque eso es lo que parecen decir las palabras. ¿Cómo pudieron haber hecho tal pregunta después de que el maná había comenzado a caer del cielo y las nubes de gloria los rodearon? Y si esta no es la manera como debemos interpretar la pregunta, entonces, ¿qué fue lo que pidieron como para que Amalek los atacara?

La respuesta involucra un poco de cábala. Aunque la palabra “ayin” se puede traducir como “o no”, aquí significa algo mucho más profundo. “Ayin” es también un Nombre de Dios, uno de los más sublimes; lo que hace que la pregunta que hicieron también sea más sublime: ¿Está Dios entre nosotros o Ayin?

Pero, si Ayin es otro nombre para referirnos a Dios, ¿qué significa esto? Significa que el pueblo no estaba preguntando si Dios estaba entre ellos, sino a qué nivel de Dios se estaba realizando esta manifestación. ¿Era el nivel del Shem Hovayah (יהוﬣ), el Nombre escrito en los sidurim? ¿O al nivel de Ayin, cuya revelación es demasiado sublime como para siquiera entenderlo?

¿Cual es la diferencia? El Leshem explica:

Todas las redenciones son el resultado de una revelación de Arich Anpin. Él (Moshé) le explicó al pueblo que el Santo, Bendito sea, estaba tratando con ellos al nivel de la luz de Arich Anpin llamada “Ayin”, la cual funciona por encima de cualquier medida. En otras palabras, no depende del mérito ni del demérito. (Drushei Olam HaTohu, Chelek 2, Drush 5, Anaf 4, Siman 3)

Por lo tanto, el Leshem dice que la pregunta NO fue: “¿Está Dios entre nosotros, o no?” sino:

¿Está Dios entre nosotros a nivel de Hovayah, lo que significa que nuestros pecados pueden afectar el resultado de una situación, o está a nivel de Ayin, lo que implica que no se ve afectado ni por lo bueno o por lo malo que hagamos?

Considerando el hecho de que el pueblo acababa de salir de la esclavitud egipcia y recién iniciado en esta mitzvá, la pregunta parece tener validez. Si fue asi, ¿por qué la respuesta a esta pregunta fue este feroz ataque de Amalek?

Día de Shabat

Entre un castigo y una consecuencia, hay una gran diferencia; aunque debemos estar conscientes que un castigo es una consecuencia y que hay ocasiones cuando una consecuencia puede tener el efecto de un castigo. Un castigo suele ser una respuesta evaluada y deliberada a un acto ilícito, mientras que una consecuencia no tiene porqué serlo. Es la forma como este mundo funciona; digamos que si una persona se golpea el codo, le va a doler y tal vez incluso le dejará un moretón. Los pecadores/as son castigados; sin embargo una persona justa puede sufrir consecuencias negativas como las sufre cualquier otra persona. Lo que resulta muy importante es: aprender a hacer la distinción entre una y otra.

La pregunta acerca de la Pregunta es, ¿pecó el pueblo israelita y fue castigado por el ataque de Ama-lek, o hicieron algo que, dada la naturaleza del mundo, resultó ser una consecuencia llamada “Amalek”? Quizá usted se esté preguntando si en realidad vale la pena establecer la diferencia. ¡Qué importa!, si al final el impacto fue el mismo.  Pero, ¡sí hay una gran diferencia, especialmente a nivel nacional!

El asunto tiene que ver con la naturaleza de la percepción, algo que evidentemente no debe darse por sentado. Digamos que, una persona puede entrar a una entrevista luciendo perfecta para el puesto, pero al hacerse una verificación de antecedentes todo cambia. Por otro lado, algo que puede parecer delicioso tiene el potencial de estar envenenado. En ambos casos, una rápida acción nos permitiría la información necesaria para decidir la senda a tomar.

Muchas son las personas que alguna vez creyeron en Dios y luego perdieron su fe. Asimismo, hay personas que alguna vez se proclamaron ateas o agnósticas, y ahora creen de todo corazón. En el primer caso, la transformación pudo deberse a la falta de información. En este último, fue la adición de información lo que cambió su mente y percepción.

Desde el principio, aprendemos el impacto de la percepción en el pecado:

              “Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable para hacer sabio, así que tomó de su fruto y comió…” (Bereshis 3: 6)

El Talmud pregunta: “¿Dónde se alude a Amán en la Torá?” y responde, cuando Dios le preguntó a Adán: “¿Has comido del árbol ( הֲמִן־הָעֵץ) del cual te mandé que no comieras?” (Bereshis 3:11) La palabra hebrea para la pregunta  “del árbol” se deletrea de la misma manera que “Amán”. Entonces, el impacto de la serpiente sobre la percepción de Chava, la llevó a comer del árbol, dándose origen a la realidad de Amalek. Fue la consecuencia implícita de ella haber permitido que su percepción reposara en una verdad limitada.

En mi segundo año en la Yeshivá, estaba aprendiendo las leyes de Shabat en la Mishnah Berurah con mi compañero de estudio. Cuando llegamos a las leyes de cómo actuar si se desata un incendio en Shabat, mi chavrusa y yo decidimos pasar por alto la sección para ir halachos más “prácticos”, prometiéndonos regresar a la sección más tarde. Razonamos, ¿con qué frecuencia estallan los incendios en Shabat?

Sin la menor sospecha, poco después, se produjo un incendio en nuestro apartamento. Aproximadamente cinco de nosotros corrimos de un lado a otro frenéticamente mirando a través de diferentes seforim halajá para aprender cómo lidiar con el fuego sin quebrantar el Shabat. Sin éxito, y preocupados de que el edificio se incendiara y pusiera en peligro vidas, finalmente apagamos el fuego. Al día siguiente, nos sentamos y comenzamos a aprender las leyes de los incendios en Shabat.

Dios no espera que sepas lo que no pudiste, pero no te librará del castigo por lo que supiste y olvidaste, ni por lo que pudiste haber aprendido y no aprendiste. Esto genera percepciones defectuosas que podrían hacer que una persona sea un peligro para sí misma, la sociedad y la Creación.

Seudas Shlishis

EL TALMUD dice que una persona sabia es aquella que ve lo que está “naciendo”. La tal, presta mucha atención a sus decisiones al proyectar su impacto en el futuro. Es muy agradable vivir en el aquí y ahora, y debemos hacerlo. Pero esto no significa ignorar el hecho de que lo que hacemos aquí y ahora afectará algún día al allá y entonces.

La gente entiende esto cuando se trata de asuntos de carácter materialista. Hay personas que no compran todo lo que quieren hoy para poder ahorrar algo de dinero para mañana. No hacen todo lo que quieren hacer ahora para poder protegerse en el futuro. El meollo es simple: no aplican también la misma perspicacia a su vida espiritual.

Una posible razón es porque el mundo físico funciona de acuerdo a leyes conocidas cuyos efectos se pueden ver en la vida diaria. Hay ecuaciones y algoritmos que se han elaborado, los cuales podemos usar para hacer cálculos hoy, para nuestro bienestar en el futuro.

Pero cuando hablamos del mundo espiritual hacemos bien al mantener presente que en éste no se siguen las mismas reglas. Aquí el asunto se torna un tanto más místico. Hay menos garantías de que sus acciones lograrán los resultados deseados y, a veces, pueden producir lo contrario a lo que una persona deseaba. El mundo físico da la impresión de poderse depender en gran medida del éxito estadístico. El mundo espiritual deja en claro que se basa “en el alma” en la voluntad de Dios, y algunas personas tienen dificultades con esto. Los hace sentir incómodos, vulnerables y carentes de control.

Pero esto es sólo una percepción, más bien, una percepción errónea. Si algo ha demostrado la historia, es que cuanto más control intenta el ser humano quitarle a Dios, acaba teniendo menos control. Si algo está claro en la Torá, es que cuanto más control dejes en las manos de Dios, más control tendrás sobre tu vida.

Esta fue una consecuencia que el pueblo israelita aprendió a través del ataque de Amalek. Cuando preguntaron: “¿Está Dios entre nosotros, o está Ayin?” fue porque percibieron menos control del que deseaban tener sobre la situación que enfrentaban. Esto los dejó en un nivel de espiritualidad inferior; un mundo en el que a Amalek se le permite hacer daño. Esto le enseñó a la nación que estaban mejor en un nivel espiritual más alto, uno que es el resultado o el producto de confiar más en Dios, de confiar en Su Providencia y permanecer ferozmente leales al estilo de vida que Dios establece.

Melave Malkah

La parashá de esta semana inicia con un llamado a los dones del corazón, nedavos haleiv, para construir el Mishkán, la morada de la Presencia Divina en este mundo. Es asombroso cuan liberales podemos ser con las traducciones y lo que perdemos por causa de las mismas. Sí, es una ofrenda que nace de nuestro “libre albedrío”, pero literalmente, es un regalo del corazón… DEL corazón.

En realidad se trata de LEALTAD, porque de eso es que trata el corazón. Es por eso que un perro, conocido como el mejor amigo del hombre, debido a su lealtad, es “kelev” en hebreo … deletreado k’leiv, que significa “como corazón”. Y es por eso que uno de los dos leales espías se llamaba “Kaleiv”, escrito de la misma manera.

Sin duda, la dudas surgirán en tu vida. Estas son un resultado inevitable del Aitz HaDa’as Tov v’Ra, el árbol del conocimiento del bien y del mal.  No es sin razón o motivo que también se le conozca como  el “Elana d’Sfeika — Árbol de la duda.” Por eso es que también es la fuente de Amán, un descendiente de Amalek cuya gematria es igual  a “suffek — duda”.

Hey, la duda no es el problema. Desde el momento en que se comió lo prohibido, la cuestión no ha sido si una persona tiene o no tiene dudas sobre Dios. El asunto es cómo la persona lidia con su duda, ya sea porque cuestiona el nivel de participación divino en su vida, o con lealtad inquebrantable, nacida de un corazón devoto.

No se puede construir un Mishkan, con materiales de construcción, ni aun con usted mismo, si su corazón está incompleto. Dios no reposará en una persona con doble lealtad. Él comprende que tenemos dudas y es posible que incluso El mismo haya intervenido para provocarlas; hace esto para ver cómo respondemos, ayudándonos así a desarrollar la autoconsciencia.

Si respondemos con lealtad, entonces Dios morará en nosotros/as  y despejará nuestras dudas, hacienda de un momento difícil, un sentimiento asombroso. Pero, si respondemos adversamente, entonces debemos saber que abrimos la puerta a un ataque de Amalek. Y, cuando estos llegan, recuerda: no siempre salimos bien de los mismos.

Según tomado de, A Question of Heart • Torah.org

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 21, 2021 in Uncategorized

 

The Truth About Self-Interest

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by Pini Dunner

The celebrated American novelist Veronica Roth, whose Divergent trilogy was successfully adapted into a series of blockbuster sci-fi movies, deliberately infused her best-known work with important moral lessons.

In particular, the protagonist and narrator of Divergent, sixteen-year-old Beatrice “Tris” Prior, begins her roller-coaster journey in the belief that selflessness is a debilitating weakness which one needs to overcome. But early on she is disabused of this notion; deuteragonist Tobias Eaton, better known as “Four”, informs Tris that it is only “when you’re acting selflessly that you are at your bravest.”

It is a powerful lesson, and it foretells the dramatic climax of the trilogy, when Tris gives up her own life to save her brother.

One of the great challenges of the human condition is the ever-present tension between self-interest and selflessness. Curiously, countless studies have shown that focusing on self-interest to the exclusion of the needs of others does not guarantee happiness.

No matter how much one has managed to accumulate in terms of material possessions, or to what extent one has managed to isolate oneself from the outside world — happiness and contentment may well continue to be elusive. In fact, a 2015 study carried out by two economics professors at Emory University empirically demonstrated that great wealth often decreases one’s happiness.

Every human being on the planet is driven by selfish needs and desires, and yet the evidence is that being successful does not guarantee the happiness we all constantly seek. If so, how is it possible to find happiness? The answer appears to be — both for those who have accumulated wealth, as well as for those without it — to engage in acts of compassion.

At the most basic level, this is because doing whatever you can for others stimulates the brain’s pleasure pathways and makes you feel good. It might sound crazy, but brain-imaging research has revealed that performing a kind act — for example, donating money to charity or putting yourself out for others — actually activates the brain’s pleasure centers in the same way as eating a sweet dessert or buying new clothes.

But the difference is, when we divert our focus away from self-interest, and particularly if we focus on the needs of others, we will be less preoccupied with our own anxieties. Specifically, the positive feeling that accompanies a compassionate act will enable you to face the issues which are a downer in your life with fresh energy and a constructive attitude.

Concerning yourself for others can also have a positive impact on your physical health. In 2007, the Washington DC based Corporation for National and Community Service reported that those who volunteer for 100 hours each year or more are 33% less likely “to report bad health” in comparison to those who never volunteer — and the evidence shows that these same people will have reduced their risk of hypertension, and even premature death.

Other studies have shown that those who engage in regular acts of charity and compassion have a better chance of avoiding dementia in old age.

The Torah records countless acts of charity and compassion, and it is clear that altruism is a value embedded at the heart of Judaism. But it is not until Parshat Terumah that this vital characteristic of our faith finds its first mandated act, when God requests that the recently redeemed nation parts with their newly acquired material possessions in order to build a sanctuary in His honor.

Among the items listed for contribution were the twelve jewels designated to decorate the High Priest’s breastplate. Central to the interpretation of Torah is the idea that no descriptive words are ever used by chance — which means that the fact the breastplate gems are referred to as avnei millu’im (“filling stones”) is no accident.

Rashi explains that each gem was intended to fill a cavity in the solid gold plate, but Ramban is puzzled by this explanation: why would the Torah define an object by what was going to be done with it once it was received for use?

More surprisingly, the stones seem to be defined by a negative — they would fill an empty space — rather than a positive, namely their sparkling beauty and arresting splendor. And, as we know, these stones were intended to represent the twelve tribes of Israel, all of whom had unique qualities; surely they should all have been defined by their unique qualities rather than by the fact that they would be used to fill a hole?

Rabbi Yochanan Zweig suggests a satisfying explanation for this anomaly, which dovetails beautifully with the idea that focusing on doing good for others is far more beneficial than being totally absorbed by self-interest. People often find themselves torn between remaining in a place which requires their talents or relocating to another location which may be more conducive to perceived personal growth. By referring to the breastplate gems as avnei millu’im, the Torah offers a solution to this dilemma, prescribing that it is preferable to remain in a place where one is needed — filling a hole — rather than relocating to somewhere better suited to one’s own personal development.

The simple explanation is that a community needs each and every individual to contribute their unique qualities to the larger group, and if you choose the community’s needs over your own, you are filling a gap that would be an ugly void if you weren’t there.

But truthfully, the Torah is offering an even greater insight, one that is reflected in the sociological studies I’ve already mentioned. In the final analysis, the choice to remain where you are most needed and where you are engaged in helping others is, as it turns out, what is most beneficial for you. Your personal growth is best served by serving others, not by focusing exclusively on yourself.

Or, to put it slightly differently: it is not a jewel’s beauty that makes it beautiful, but the fact that it fills a hole and thus enhances everything around it.The opinions presented by Algemeiner bloggers are solely theirs and do not represent those of The Algemeiner, its publishers or editors. If you would like to share your views with a blog post on The Algemeiner, please be in touch through our Contact page.

As taken from, The Truth About Self-Interest | Jewish & Israel News Algemeiner.com

 
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Posted by on February 19, 2021 in Uncategorized

 

Christian Leaders Remain Silent as the Church Recycles Its Oldest Hatred

Rev Robert Smith, Jerusalem representative of the World Council of Churches, addresses a BDS rally in South Africa. Photo: Screenshot

The World Council of Churches has gone full theological incitement against the State of Israel.

In a recent Zoom webinar with more than 300 Christian activists to promote a film about the pro-Palestinian activism of Michel Sabbah — the former Latin Patriarch of Jerusalem — Rev. Frank Chikane, the moderator of the WCC’s Commission of the Churches on International Affairs, went much further than the usual falsehoods about Israel’s “brutality” towards the Palestinians. “We need to begin to say to those who support Israel to brutalize Palestinians that the blood of the people of Palestine will be sought from them because they collaborate by allowing this system to continue,” he said.

Chikane’s apparent incitement to violence clearly channeled Matthew’s infamous curse in the New Testament: “His blood be upon us and on our children!”

This curse, calling for retribution in perpetuity against the Jewish people for the crucifixion of Jesus, resulted in the slaughter of hundreds of thousands of Jews through the centuries.

Since Jesus was held to be the son of God, the charge of deicide justified the slaughter of the Jews on theological grounds and turned them into devils.

Indeed, Chikane, a South African priest, openly suggested that Israeli Jews were demonic. He said the Palestinians were “dealing with the same demons we dealt with in South Africa, except that in their case, the demons have invited many other demons to make their struggle much more difficult.”

So Chikane’s choice of words targeted Israel’s Jews with the same genocidal incitement.

This shocking conflation of inflammatory falsehoods about Israeli crimes against humanity with the infinitely more incendiary charge of deicide is by no means new in the Christian church. It is part of what’s called “supersessionism,” also known as “replacement theology.”

This is an ancient Christian calumny against the Jews which, over the past few decades, has been revived and adapted to the Palestinian cause.

The doctrine holds that the Jews were stripped of God’s favor because they denied the divinity of Jesus. Christians, therefore, inherited God’s promises and became the “new Israel” while the Jews were damned.

This murderous doctrine was driven underground for a time by the Holocaust, but was given new life by the emergence of Palestinian Christian liberation theology. This fused the falsehood that the Palestinian Arabs were the original possessors of the land of Israel with theological, anti-Jewish supersessionism.

Such fusion gave the Palestinian Arab claim to the land of Israel the status of supposedly holy writ, turning the State of Israel into an ungodly interloper and its defenders into the enemies of God.

Giving rise to the patently ludicrous claim that “Jesus was a Palestinian” — whereas he was, of course, a Jew from ancient Judea — it has fueled grotesque Palestinian propaganda that presents the Palestinians as being “crucified” by the Israelis. This image provokes a visceral revulsion against Israel among some Western Christians, whose ignorance of Judaism and Middle East history turns them into the useful idiots of murderous incitement against Israel and the Jews.

The hybrid of Christian theological and Palestinian political demonization of Israel and the Jews has been pumped out for years by the Sabeel Ecumenical Liberation Theology Center in Jerusalem. The Zoom webinar was organized by Sabeel and other venomously anti-Israel Christian groups and activists.

This Palestinian “liberation theology” has been adopted wholesale by the World Council of Churches.

For decades, the WCC has promoted anti-Israel and anti-Zionist rhetoric and activism. Through its “liberation theology” propaganda, it has infused liberal churches with neo-Marxist, anti-capitalist, anti-West attitudes — thus placing a virtual halo over the anti-Semitism and anti-Zionism of the left.

As the Christian historian Paul Merkley has chronicled, the WCC played a key role in bringing about the anti-Zionist hate-fest in Durban, South Africa, a few days before 9/11, when representatives attending the U.N. Conference on Racism, Racial Discrimination, Xenophobia and Related Intolerance demanded that the United Nations denounce Israel for “systematic perpetration of racist crimes, including war crimes, acts of genocide and ethnic cleansing.”

The Simon Wiesenthal Center has noted that, while the WCC has doubled down on Israel, it has made little or no criticism of the brutal regimes in places such as Cuba, North Korea, Venezuela, China and Iran.

When Islamic extremists kept blowing up Coptic churches in Egypt, traumatized Copts said that the WCC was apparently too preoccupied with Israel to give them support.

Indeed, its flagship project, the Ecumenical Accompaniment Programme in Palestine and Israel (EAPPI), has sent at least 1,800 volunteers to serve as observers in Jerusalem and the “West Bank” over the past couple of decades.

The International Holocaust Remembrance Alliance states that “drawing comparisons of contemporary Israeli policy to that of the Nazis” is an example of anti-Semitism. The WCC says it “does not countenance equating Israel to Nazi Germany, neither in the training of participants in the EAPPI nor otherwise.”

Yet in 2019, the pro-Israel watchdog NGO Monitor reported that WCC leadership and EAPPI volunteers had repeatedly made comparisons of Israeli actions to those of Nazi Germany in their advocacy sessions.

In 2012, Vivian Wineman, president of the U.K.’s Board of Deputies, said members of Jewish communities across the country had “suffered harassment and abuse at EAPPI meetings,” and that the EAPPI “helped to create a climate of hostility towards Israel within the Church of England.”

The WCC’s Zoom event was reported last week in the Algemeiner by Dexter Van Zile, the specialist in Christian affairs for the Committee for Accuracy in Middle East Reporting (CAMERA) and who has long charted the conflation of Christian anti-Semitism with anti-Israel incitement.

In a subsequent article this week, Van Zile reports that the WCC has now tried to distance itself from Chikane’s remarks by claiming that he was from the African National Congress and therefore wasn’t speaking on behalf of the WCC when he made his comments.

He wrote that theologian Gerald McDermott expressed strong disagreement with Chikane’s statements and declared that he was “out of touch with the situation on the ground.”

In such circumstances, that would seem to be a considerable understatement. The situation on the church’s ground is that influential Christian organizations continue to pump out inflammatory falsehoods about Israel and Zionism which don’t just demonize and delegitimize Israel but draw upon the church’s own theology to demonize the Jewish people.

The most shocking aspect of this is that with just a handful of exceptions, the churches remain mute about it.

Church leaders usually flatly deny that Christian supersessionism has any contemporary resonance. Yet you don’t have to scratch very hard below the surface of the anti-Israel utterances by Western church leaders to pick up the supersessionist allusions.

It’s true that some of the most passionately pro-Israel people in the world today are Christians, in America and elsewhere. But these tend to be the biblically faithful. The obsessive animus against Israel and Zionism, along with its supersessionist underpinning, is mainly to be found among liberal Christians.

And their influence — through Christian NGOs and a wide range of other public and cultural institutions — is immense.

It’s not just that they influence other Christians. Even in relatively godless places like today’s Britain, the assumption that Christians stand for truth, justice and compassion means that even secular people tend to believe what they say. The pernicious falsehoods that such Christians pump out about Israel are therefore regarded as unchallengeably true.

Extreme as it was, Chikane’s diatribe on Zoom illustrated an even more unpalatable state of affairs — the silent acquiescence of church leaders in the contemporary mutation of Christianity’s own murderous history, and its virulent spread into the cultural arteries of the West.

Melanie Phillips, a British journalist, broadcaster and author, writes a weekly column for JNS. Currently a columnist for “The Times of London,” her personal and political memoir, “Guardian Angel,” has been published by Bombardier, which also published her first novel, “The Legacy.” Go to melaniephillips.substack.com to access her work.

As taken from, Christian Leaders Remain Silent as the Church Recycles Its Oldest Hatred | Jewish & Israel News Algemeiner.com

 
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Posted by on February 19, 2021 in Uncategorized

 

El Di-s Solitario

por Rabino Simon Jacobson

¿Alguna vez te has sentido solo/a? ¿Completamente solo/a? ¿Sin nadie a quien acudir y nadie capaz de entenderte? Únete al club. Imagina un alma solitaria vagando sin cesar, sin dónde descansar la cabeza. Finalmente llega el día y encuentra un lugar al que puede llamar hogar. Te animo a continuar la lectura y descubrir la sorprendente compañía con quien compartes la soledad. Y lo que puedes hacer para encontrar consuelo en un mundo desolado.

Se han postulado muchas, muchas teorías sobre Di-s. Algunas están presentes a través de preguntas como las que leerás a continuación: ¿Le importa o no le importa la humanidad y los asuntos terrenales? ¿Cómo un Dios totalmente bueno permite cosas malas? ¿Está presente en nuestros momentos de dolor y sufrimiento? ¿Se trata de un él o de una ella; de ninguno, o de ambos? ¿Existe Di-s y, de ser así, porqué no lo vemos? ¿Existe Di-s tal como nosotros existimos o, en otra forma?

¿Qué tipo de personalidad tiene Di-s? ¿Está enojado, es amable, desligado e indiferente?

Luego, están las preguntas acerca de cómo Dios dirige o no el universo. ¿Está Di-s presente e involucrado en cada detalle, o ha puesto la máquina en movimiento, revisándola de vez en cuando? ¿Gobierna la Divina Providencia cada detalle de nuestras vidas?

Y, por supuesto, abundan las discusiones sobre el propósito de la existencia. ¿Por qué y para qué Dios creó el universo? ¿Cuál es nuestro papel en “la película”? ¿”Obtiene” Di-s algo en virtud de nuestra existencia?

Se puede decir que todo lo anterior es cierto. Di-s se manifiesta de muchas formas y diferentes expresiones, incluso contrarias o paradójicas. De hecho, los místicos explican que todo posible “estado de ánimo” y “estado mental” humano se originan en una fuente Divina. Entonces, aunque Di-s en Su esencia trasciende todas las definiciones y características antropomórficas, al mismo tiempo es capaz de generar todo tipo de experiencia posible.

Considerando todas estas nociones acerca de Di-s y Su todopoderosa “personalidad”, tuve esta semana una profunda epifanía sobre una dimensión inesperada de Di-s, una del tipo “vulnerable” de la cual creo que podemos obtener un gran consuelo.

Mientras leía la porción de la Torá para esta semana, en la que Di-s le ordena a Moisés “constrúyeme un santuario y descansaré entre ellos.” En ese instante me asaltó un triste pensamiento: Di-s, ¿se sentía solo sin nosotros? Hasta el momento cuando se construyó el santuario, Di-s, en efecto, estaba “sin hogar”, sin un lugar para descansar.” ¿Cómo se sentiría vagar para siempre en el pasado infinito, sin un lugar al que llamar hogar? De hecho, no es hasta que se pronuncia el contenido de este versículo, que hubiéramos pensado que Di-s necesitaría un lugar para “descansar”. Después de todo, el descanso es solo para los débiles mortales. ¿Cómo y por qué un Di-s omnipotente necesitaría “descansar”? Pero, la realidad es que después que Di-s le dice a Moisés “constrúyeme un santuario y yo descansaré entre ellos”, que queda claro que hasta ese momento Di-s no tenía un lugar para descansar …

A vuelo de pájaro, podemos estar inclinados a explicar que el Templo no fue construido para para albergar a presencia Divina, sino para crear un espacio para nosotros los humanos. Se trata deun lugar donde los simples mortales podemos experimentar lo Divino. Toda nuestra vida estamos involucrados en nuestra lucha mundanal por la supervivencia; el santo Santuario nos proporciona un ambiente separado donde Di-s descansa entre nosotros, ofreciéndonos precisamente eso: santuario y protección para nuestras vidas de caminantes; un lugar donde podemos encontrar descanso y consuelo celestial para nuestras agotadas almas.

Pero cuando leemos cuidadosamente, “constrúyeme un santuario y descansaré entre ellos”, es muy obvio que el santuario no es solo un lugar para que nos encontremos con Di-s, sino también un lugar para que Di-s “descanse” Su presencia.

Este punto se hace evidente cuando Di-s le dice a Salomón (el constructor del primer templo en Jerusalén): “Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerme; sólo esta casa puede ” (cf. 2 Crónicas 6:18)Sea como sea que se explique, Dios claramente no se sentía “en casa” en el cosmos infinito, a pesar de toda su grandiosa y magnífica gloria. Hasta ese momento cuando se construyó el templo en el planeta Tierra, Di-s no tenía un lugar para “descansar.”

“Di-s realizó un viaje de 500 años para adquirir un nombre”, afirma un Midrash críptico (Kohelet Rabba 7: 2). La soledad, al parecer, no es simplemente una preocupación entre los mortales. El Todopoderoso mismo, está en busca de “compañía.”

Sin lugar a dudas estamos ante un concepto inquietante y reconfortante. A veces, todos experimentamos momentos de soledad existencial. Independientemente de todos nuestros seres queridos, de todos nuestros logros y elogios, en lo profundo (o no tan profundo) de nosotros mismos hay una parte que siempre permanece muy sola. Podemos distraernos, divertirnos, dejarnos llevar por todo tipo de estimulación y entretenimiento; pero al final del día, ese centro aislado y silencioso nos llama desde nuestra profundidad interior.

De hecho, cuanto más te adentras en tus recovecos más íntimos, menos puede entrar alguien en ese espacio, más difícil es expresarte, más solo estás. En tu núcleo más íntimo, está completamente solo.

Un solitario versículo en el triste libro de Kohelet captura el sentimiento: “Un hombre está solo, sin sucesor, sin hijo ni hermano…” (Eclesiastés 4: 8).

Entonces, ¿qué tiene de reconfortante esta soledad? Es reconfortante saber que no estamos solos en nuestra soledad. En la cima donde Di-s habita está muy solo; siendo que en Su núcleo y esencia El es único e incomparable.

Esta soledad se deriva de la fuerza, no de la debilidad, del hecho que Di-s es absolutamente único, “Él es uno, y no hay otro como Él”. Lo mismo ocurre con nuestro núcleo: nuestro lugar más solitario, nuestra esencia, es un reflejo de nuestra profunda individualidad e inimitabilidad. En ese lugar íntimo estás solo, no porque seas un paria o porque te odien; estás solo en tu centro porque eres absolutamente único, de una manera que nadie más puede realmente “atraparte.”

Tu esencia puede que no sea un lugar muy dramático. No tiene el alboroto y los fuegos artificiales que acompañan a todas las ajetreadas maquinaciones de nuestras vidas; no tiene el elemento de “fiesta” que acompaña nuestras interacciones sociales. Cuando estamos involucrados con niveles externos y superficiales, podemos celebrar y experimentar estos momentos con otros. Pero tu esencia, aunque no es muy colorida, es tu centro único y, como tal, lo experimentas solo.

Sin embargo, por muy especial que sea la Esencia Divina, Di-s realizó un viaje para encontrar “compañía”, para encontrar un hogar en el que Él pueda descansar. La revelación divina se manifiesta en los “cielos y los cielos de los cielos”; la belleza de la naturaleza captura la majestuosidad del Divino Diseñador. Pero, Di-s en Su solitaria Esencia, descansa y se siente como en casa solo en el Santuario construido en la Tierra.

Lo mismo con nosotros: al igual que Di-s, no estamos satisfechos con vivir “dentro”, aislados y separados de los demás. Necesitamos construir un espacio al cual podamos llamar hogar; un santuario donde encontramos un respiro; un entorno donde finalmente nuestras almas solitarias puedan descansar. Una cosa es encontrar consuelo en la familia y los amigos; otra muy distinta es encontrar un hogar cómodo para el núcleo solitario de nuestras almas.

[Los místicos explican que “El que está solo” es el nivel de la Luz Divina Infinita que no se manifiesta en las relaciones (“No tiene ni hijo ni hermano”). El concepto de las relaciones está solo en la forma en que lo Divino se manifiesta en lo finito: en la estructura de las diez esferas, los diez bloques de construcción de la existencia (Ohr HaTorah en Kohelet, p. 1115). Sin embargo, el propósito final es unir lo infinito con lo finito, el “que está solo” con nuestras relaciones].

Así que, la próxima vez que te sientas solo/a, recuerda dos cosas: no estás solo; tu soledad es compartida por cada alma y por Di-s mismo. Cada esencia está fundamentalmente sola.

Segundo: Construye un santuario a partir de tu vida material, santifica el dinero y las pertenencias con las que fuiste y eres bendecido–eso proporcionará a tu solitaria esencia, y a la Esencia de Di-s– un cálido hogar en el que descansarás cómodamente.

Según fue tomado de y traducido, The Lonely G-d – The Meaningful Life Center

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 19, 2021 in Uncategorized