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Una cuestión del corazón

21 Feb
por Rabino Pinchas Wilson

El Pri Tzaddik señala que la mitzvá de recordar lo que Amalek le hizo al pueblo judío en su camino al Monte Sinaí es realmente una mitzvá para recordar lo que hizo el pueblo judío para provocar su ataque. Es solo que Chazal no quería expresar la mitzvá utilizando como base el pecado que se cometió, por lo que se centró más en el ataque de Amalek. Se supone que debemos entender esto ,y recordar la parte más importante.

No es dificil. Rashi, en relación al asunto, menciona el error que produjo el ataque de Amalek. Cuando se acabó el agua, el pueblo judío se quejó y preguntó: “¿Está Dios entre nosotros o no?” Eso es todo, sólo cinco palabras hebreas, y lo siguiente que supieron fue que estaban siendo atacados por una tribu nómada del sur de Eretz Canaan solo para mutilarlos y matarlos.

Es importante saber que el pueblo israelita no había preguntado si Dios estaba con ellos o no, aunque eso es lo que parecen decir las palabras. ¿Cómo pudieron haber hecho tal pregunta después de que el maná había comenzado a caer del cielo y las nubes de gloria los rodearon? Y si esta no es la manera como debemos interpretar la pregunta, entonces, ¿qué fue lo que pidieron como para que Amalek los atacara?

La respuesta involucra un poco de cábala. Aunque la palabra “ayin” se puede traducir como “o no”, aquí significa algo mucho más profundo. “Ayin” es también un Nombre de Dios, uno de los más sublimes; lo que hace que la pregunta que hicieron también sea más sublime: ¿Está Dios entre nosotros o Ayin?

Pero, si Ayin es otro nombre para referirnos a Dios, ¿qué significa esto? Significa que el pueblo no estaba preguntando si Dios estaba entre ellos, sino a qué nivel de Dios se estaba realizando esta manifestación. ¿Era el nivel del Shem Hovayah (יהוﬣ), el Nombre escrito en los sidurim? ¿O al nivel de Ayin, cuya revelación es demasiado sublime como para siquiera entenderlo?

¿Cual es la diferencia? El Leshem explica:

Todas las redenciones son el resultado de una revelación de Arich Anpin. Él (Moshé) le explicó al pueblo que el Santo, Bendito sea, estaba tratando con ellos al nivel de la luz de Arich Anpin llamada “Ayin”, la cual funciona por encima de cualquier medida. En otras palabras, no depende del mérito ni del demérito. (Drushei Olam HaTohu, Chelek 2, Drush 5, Anaf 4, Siman 3)

Por lo tanto, el Leshem dice que la pregunta NO fue: “¿Está Dios entre nosotros, o no?” sino:

¿Está Dios entre nosotros a nivel de Hovayah, lo que significa que nuestros pecados pueden afectar el resultado de una situación, o está a nivel de Ayin, lo que implica que no se ve afectado ni por lo bueno o por lo malo que hagamos?

Considerando el hecho de que el pueblo acababa de salir de la esclavitud egipcia y recién iniciado en esta mitzvá, la pregunta parece tener validez. Si fue asi, ¿por qué la respuesta a esta pregunta fue este feroz ataque de Amalek?

Día de Shabat

Entre un castigo y una consecuencia, hay una gran diferencia; aunque debemos estar conscientes que un castigo es una consecuencia y que hay ocasiones cuando una consecuencia puede tener el efecto de un castigo. Un castigo suele ser una respuesta evaluada y deliberada a un acto ilícito, mientras que una consecuencia no tiene porqué serlo. Es la forma como este mundo funciona; digamos que si una persona se golpea el codo, le va a doler y tal vez incluso le dejará un moretón. Los pecadores/as son castigados; sin embargo una persona justa puede sufrir consecuencias negativas como las sufre cualquier otra persona. Lo que resulta muy importante es: aprender a hacer la distinción entre una y otra.

La pregunta acerca de la Pregunta es, ¿pecó el pueblo israelita y fue castigado por el ataque de Ama-lek, o hicieron algo que, dada la naturaleza del mundo, resultó ser una consecuencia llamada “Amalek”? Quizá usted se esté preguntando si en realidad vale la pena establecer la diferencia. ¡Qué importa!, si al final el impacto fue el mismo.  Pero, ¡sí hay una gran diferencia, especialmente a nivel nacional!

El asunto tiene que ver con la naturaleza de la percepción, algo que evidentemente no debe darse por sentado. Digamos que, una persona puede entrar a una entrevista luciendo perfecta para el puesto, pero al hacerse una verificación de antecedentes todo cambia. Por otro lado, algo que puede parecer delicioso tiene el potencial de estar envenenado. En ambos casos, una rápida acción nos permitiría la información necesaria para decidir la senda a tomar.

Muchas son las personas que alguna vez creyeron en Dios y luego perdieron su fe. Asimismo, hay personas que alguna vez se proclamaron ateas o agnósticas, y ahora creen de todo corazón. En el primer caso, la transformación pudo deberse a la falta de información. En este último, fue la adición de información lo que cambió su mente y percepción.

Desde el principio, aprendemos el impacto de la percepción en el pecado:

              “Y la mujer vio que el árbol era bueno para comer y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable para hacer sabio, así que tomó de su fruto y comió…” (Bereshis 3: 6)

El Talmud pregunta: “¿Dónde se alude a Amán en la Torá?” y responde, cuando Dios le preguntó a Adán: “¿Has comido del árbol ( הֲמִן־הָעֵץ) del cual te mandé que no comieras?” (Bereshis 3:11) La palabra hebrea para la pregunta  “del árbol” se deletrea de la misma manera que “Amán”. Entonces, el impacto de la serpiente sobre la percepción de Chava, la llevó a comer del árbol, dándose origen a la realidad de Amalek. Fue la consecuencia implícita de ella haber permitido que su percepción reposara en una verdad limitada.

En mi segundo año en la Yeshivá, estaba aprendiendo las leyes de Shabat en la Mishnah Berurah con mi compañero de estudio. Cuando llegamos a las leyes de cómo actuar si se desata un incendio en Shabat, mi chavrusa y yo decidimos pasar por alto la sección para ir halachos más “prácticos”, prometiéndonos regresar a la sección más tarde. Razonamos, ¿con qué frecuencia estallan los incendios en Shabat?

Sin la menor sospecha, poco después, se produjo un incendio en nuestro apartamento. Aproximadamente cinco de nosotros corrimos de un lado a otro frenéticamente mirando a través de diferentes seforim halajá para aprender cómo lidiar con el fuego sin quebrantar el Shabat. Sin éxito, y preocupados de que el edificio se incendiara y pusiera en peligro vidas, finalmente apagamos el fuego. Al día siguiente, nos sentamos y comenzamos a aprender las leyes de los incendios en Shabat.

Dios no espera que sepas lo que no pudiste, pero no te librará del castigo por lo que supiste y olvidaste, ni por lo que pudiste haber aprendido y no aprendiste. Esto genera percepciones defectuosas que podrían hacer que una persona sea un peligro para sí misma, la sociedad y la Creación.

Seudas Shlishis

EL TALMUD dice que una persona sabia es aquella que ve lo que está “naciendo”. La tal, presta mucha atención a sus decisiones al proyectar su impacto en el futuro. Es muy agradable vivir en el aquí y ahora, y debemos hacerlo. Pero esto no significa ignorar el hecho de que lo que hacemos aquí y ahora afectará algún día al allá y entonces.

La gente entiende esto cuando se trata de asuntos de carácter materialista. Hay personas que no compran todo lo que quieren hoy para poder ahorrar algo de dinero para mañana. No hacen todo lo que quieren hacer ahora para poder protegerse en el futuro. El meollo es simple: no aplican también la misma perspicacia a su vida espiritual.

Una posible razón es porque el mundo físico funciona de acuerdo a leyes conocidas cuyos efectos se pueden ver en la vida diaria. Hay ecuaciones y algoritmos que se han elaborado, los cuales podemos usar para hacer cálculos hoy, para nuestro bienestar en el futuro.

Pero cuando hablamos del mundo espiritual hacemos bien al mantener presente que en éste no se siguen las mismas reglas. Aquí el asunto se torna un tanto más místico. Hay menos garantías de que sus acciones lograrán los resultados deseados y, a veces, pueden producir lo contrario a lo que una persona deseaba. El mundo físico da la impresión de poderse depender en gran medida del éxito estadístico. El mundo espiritual deja en claro que se basa “en el alma” en la voluntad de Dios, y algunas personas tienen dificultades con esto. Los hace sentir incómodos, vulnerables y carentes de control.

Pero esto es sólo una percepción, más bien, una percepción errónea. Si algo ha demostrado la historia, es que cuanto más control intenta el ser humano quitarle a Dios, acaba teniendo menos control. Si algo está claro en la Torá, es que cuanto más control dejes en las manos de Dios, más control tendrás sobre tu vida.

Esta fue una consecuencia que el pueblo israelita aprendió a través del ataque de Amalek. Cuando preguntaron: “¿Está Dios entre nosotros, o está Ayin?” fue porque percibieron menos control del que deseaban tener sobre la situación que enfrentaban. Esto los dejó en un nivel de espiritualidad inferior; un mundo en el que a Amalek se le permite hacer daño. Esto le enseñó a la nación que estaban mejor en un nivel espiritual más alto, uno que es el resultado o el producto de confiar más en Dios, de confiar en Su Providencia y permanecer ferozmente leales al estilo de vida que Dios establece.

Melave Malkah

La parashá de esta semana inicia con un llamado a los dones del corazón, nedavos haleiv, para construir el Mishkán, la morada de la Presencia Divina en este mundo. Es asombroso cuan liberales podemos ser con las traducciones y lo que perdemos por causa de las mismas. Sí, es una ofrenda que nace de nuestro “libre albedrío”, pero literalmente, es un regalo del corazón… DEL corazón.

En realidad se trata de LEALTAD, porque de eso es que trata el corazón. Es por eso que un perro, conocido como el mejor amigo del hombre, debido a su lealtad, es “kelev” en hebreo … deletreado k’leiv, que significa “como corazón”. Y es por eso que uno de los dos leales espías se llamaba “Kaleiv”, escrito de la misma manera.

Sin duda, la dudas surgirán en tu vida. Estas son un resultado inevitable del Aitz HaDa’as Tov v’Ra, el árbol del conocimiento del bien y del mal.  No es sin razón o motivo que también se le conozca como  el “Elana d’Sfeika — Árbol de la duda.” Por eso es que también es la fuente de Amán, un descendiente de Amalek cuya gematria es igual  a “suffek — duda”.

Hey, la duda no es el problema. Desde el momento en que se comió lo prohibido, la cuestión no ha sido si una persona tiene o no tiene dudas sobre Dios. El asunto es cómo la persona lidia con su duda, ya sea porque cuestiona el nivel de participación divino en su vida, o con lealtad inquebrantable, nacida de un corazón devoto.

No se puede construir un Mishkan, con materiales de construcción, ni aun con usted mismo, si su corazón está incompleto. Dios no reposará en una persona con doble lealtad. Él comprende que tenemos dudas y es posible que incluso El mismo haya intervenido para provocarlas; hace esto para ver cómo respondemos, ayudándonos así a desarrollar la autoconsciencia.

Si respondemos con lealtad, entonces Dios morará en nosotros/as  y despejará nuestras dudas, hacienda de un momento difícil, un sentimiento asombroso. Pero, si respondemos adversamente, entonces debemos saber que abrimos la puerta a un ataque de Amalek. Y, cuando estos llegan, recuerda: no siempre salimos bien de los mismos.

Según tomado de, A Question of Heart • Torah.org

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 21, 2021 in Uncategorized

 

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