Los diarios del ideólogo del mal: el hombre que nutrió el pensamiento de Hitler

Alfred Rosenberg, el hombre que insufló proclamas y estrategias a Hitler, fue anotando sus planes de exterminio en un diario que desapareció en 1946. Tras más de 60 años de una intensa búsqueda en la que participó el FBI, los diarios aparecieron en Estados Unidos. Por José Segovia

Los cuadernos con todo tipo de detalles se los había llevado Robert Kempner, uno de los fiscales de los juicios de Núremberg. Son un documento crucial para conocer las entrañas del pensamiento nazi.

Él, que había propuesto el exterminio de todo el pueblo judío en Europa, se mostró indiferente cuando le tocó afrontar su propia muerte. Lo condujeron en silencio por el patio de la cárcel hasta el gimnasio, donde las autoridades aliadas habían instalado el patíbulo.

Dos sargentos del Ejército estadounidense le preguntaron si quería decir algo. Alfred Rosenberg respondió que no. Segundos después se abrió la trampilla, y todo acabó para el gran ideólogo del nacionalsocialismo. Minutos antes habían sido ahorcados Joachim von Ribbentrop -ministro de Asuntos Exteriores del Tercer Reich-, el mariscal de campo Wilhelm Keitel y Ernst Kaltenbrunner, jefe de la Policía de seguridad de los nazis. Era el 16 de octubre de 1946.

Rosenberg, apodado por sus camaradas de partido el Filósofo del Reich, nació en Reval (Estonia) en 1893. Siendo joven se trasladó a Moscú para acabar Arquitectura y presentar su tesis de fin de carrera, que irónicamente trataba sobre la construcción de un horno crematorio. Luego volvió a Estonia, donde fue testigo de la ocupación alemana. A partir de entonces quedó fascinado por aquel pueblo y su cultura.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se exilió a Alemania y participó en el Putsch de Múnich de 1923, convirtiéndose en un especialista de la cuestión pangermanista y en un virulento antisemita. Pronto se incorporó al círculo de los más estrechos colaboradores de Hitler y formó parte de la plantilla del órgano del partido, El Observador del Pueblo, del que fue editor a partir de 1923.

Los títulos de sus principales obras desvelan sus más profundas obsesiones: La inmoralidad del Talmud (1920), Los protocolos de los sabios de Sion y la política judía mundial (1923) y El mito del siglo XX (1930). En este último libro, Rosenberg critica con suma dureza a la Iglesia y elabora un sistema en el que enfrenta los conceptos de ‘raza’ (alemán) y ‘antirraza’ (judío), una oposición que solo será superada por la confrontación y victoria de uno de los bandos sobre el otro.

Cuando estalló la guerra, Hitler lo puso al frente de una oficina central para la protección de bienes semíticos, desde la cual saqueó obras de arte de familias judías que pasaron a engrosar las colecciones de muchos museos alemanes. En julio de 1941 fue nombrado ministro para los Territorios Ocupados del Este. Desde aquel importante puesto político, Rosenberg fue uno de los grandes promotores de la llamada ‘guerra de exterminio’.

Sus diarios personales, que habían desaparecido durante el proceso de Núremberg de 1946, fueron hallados en Estados Unidos en 2013. Se trata de un diario de 400 páginas y con anotaciones a mano realizadas por Rosenberg entre 1934 y 1944. El testimonio del confidente de Hitler y cerebro del antisemitismo es una nueva e indispensable fuente documental para aquellos que se interesan por la turbulenta historia del siglo XX.

En sus escritos de enero de 1941, Rosenberg recuerda con satisfacción el éxito que tuvieron los debates que organizó en Fráncfort dedicados a “fortalecer la voluntad antijudía”. El ideólogo nazi subraya que “es la primera vez en la historia que diez naciones europeas tienen representación en un congreso antijudío con el claro programa de eliminar a toda esta raza de Europa”. A continuación revela las importantes confiscaciones que sus hombres llevaron a cabo en el París ocupado.

“El mayor honor de mi vida ha sido luchar a su lado”, anota tras recibir una felicitación de Hitler por su cumpleaños

Rosenberg enumera algunos de los tesoros expoliados: “La biblioteca de la Alianza Universal Israelí, de la Academia de Rabinos, el archivo del banco Rothschild en setecientas cajas, bibliotecas de otros muchos judíos procedentes de París, Bruselas, Ámsterdam, etc. Adjunto a mi diario el informe anual. Hay que añadir, además, los tesoros de arte judíos que han llegado recientemente a Neuschwanstein. Se calcula que su valor asciende a un billón. Se los presentaré próximamente al Führer para su distribución en los museos” , subraya el estonio.

El 22 junio de 1941, el envalentonado Reich lanzó a tres millones de soldados a la conquista de la Unión Soviética. Las tropas invasoras informaron de un número cada vez mayor de mujeres y niños fusilados, así como de la destrucción de pueblos enteros.

Rosenberg fue uno de los impulsores de la ‘solución final’, que llevó a las cámaras de gas a millones de judíos. Los de la imagen son recién llegados al campo de exterminio de Auschwitz

En julio, Rosenberg fue nombrado ministro para los Territorios Ocupados del Este. Hasta finales de 1941 perdieron la vida unos ochocientos mil judíos, aunque fue mayor el número de prisioneros rusos asesinados. La ‘solución transitoria’ de la ‘cuestión judía’ señaló el camino hacia la aniquilación total. Y uno de los principales responsables de aquella primera matanza fue Rosenberg.

En enero de 1942, el Tercer Reich oficializó el holocausto en la Conferencia de Wannsee. El protocolo de la ‘solución final’ fue firmado por un puñado de jerarcas nazis, entre los que figuraban Heydrich, Eichmann y representantes de diversos ministerios del Reich. Al igual que otros compañeros del partido, Rosenberg abogó, a través de un representante, por la definitiva aniquilación de los judíos.

Un año más tarde anota en su diario la celebración de su 50º. cumpleaños. “ Me ha emocionado la nota del Führer escrita de su puño y letra. [ ] Le he respondido que ahora puedo decirle que en todos estos años no he vacilado nunca en mi fidelidad a él y a su trabajo y que el mayor honor de toda mi vida ha sido poder luchar a su lado”.

Según avanza la guerra, el tono del diario se hace un poco más sombrío, aunque el autor sigue creyendo en la victoria del Reich. En diciembre de 1943 escribe sobre los bombardeos aliados que asolan Alemania. “Las veinte grandes ciudades alemanas que hoy han sido convertidas en su mayor parte en ruinas han enterrado ya bajo sus escombros a unos cuantos centenares de millares de mujeres y niños. No venirse abajo a pesar de todo elovimiento nacionalsocialista”.

Páginas más adelante, el diario describe la caótica situación en Berlín. “Nuevo ataque fortísimo y nueva devastación. Estamos en el sótano de la Cancillería del Reich. Cuando salimos, vemos llamas en el primer piso del Kaiserhof”.

Prohibió la traducción de sus libros anticlericales para no ofender a aliados como Franco y los falangistas

En la parte final de su diario (1944), Rosenberg recuerda que en un congreso celebrado en Dresde todos le preguntaron por qué su obra fundamental El mito del siglo XX no había sido traducida. El estonio les respondió que él mismo había prohibido las traducciones, aduciendo que su contenido anticlerical podía causar problemas en otros países aliados. Puso como ejemplo a Franco y los falangistas, que se habrían sentido profundamente ofendidos con la traducción de su libro al español. “Habría sido un desastre desde el punto de vista de la política exterior” , subraya el jerarca nazi.

En las últimas líneas de su diario, Rosenberg recuerda que tiene una cita con oficiales del Grupo de Ejércitos de Este para aleccionarlos sobre los planes del Reich en la futura configuración de Europa.

Frío hasta la muerte. Fue condenado en los juicios de Núremberg y murió en la horca el 16 de octubre de 1946. No mostró arrepentimiento

Sus reflexiones son frías. No es consciente de la situación agónica que vive Alemania ni tampoco de su propia situación. Sin sospechar que va a morir en la horca dos años más tarde, Rosenberg anota que el encuentro con los oficiales de la Wehrmacht está previsto para el 7 de diciembre de 1944, solo cinco meses antes del final apocalíptico del régimen nazi.

Según tomado de, http://xlsemanal.abc.es/conocer/20150913/aparecen-tras-sesenta-anos-8850.html#ns_campaign=mod-xlsemanal&ns_mchannel=cross-linking&ns_source=los-diarios-del-ideologo-del-mal-el-pensamiento-que-nutrio-a-hitler&ns_linkname=portada&ns_fee=pos-3  el miércoles, 31 de mayo de 2017

Secretos de Shavuot

Secretos de Shavuot
El significado de 50 y por qué Shavuot no tiene fecha.
por Rav Daniel Baron

Toda fiesta judía cae en un día específico del mes, con una excepción: Shavuot, el día en el que aceptamos la Torá. Shavuot es siempre el cincuentavo día después del comienzo de Pésaj. Bajo el calendario judío esencial en el que la corte rabínica determinó el comienzo de un mes a través de testigos que vieron la luna nueva, podía técnicamente caer en cualquiera de tres fechas dado que el número de días en el mes judío puede variar de año a año. El nombre Shavuot alude a su independencia del calendario estándar. El nombre significa “semanas”, demostrando cómo la fiesta marca la culminación de siete semanas más allá de la fecha. ¿Cuál es la esencia de este día sin fecha? Hay pistas para la respuesta en el proceso que lleva a Shavuot, el libro que leemos en Shavuot, y en el número 50 en sí mismo.

Metamorfosis

La clave para entender la fiesta de Shavuot yace dentro del proceso que lleva a ella. Comenzamos contando los días desde el éxodo de Egipto, nuestro nacimiento como pueblo, y continuamos hasta Shavuot, el cincuentavo día. Esa cuenta marca un período de metamorfosis nacional. El pueblo judío estaba tan consolidado en Egipto que la Torá describe al éxodo como la extracción de una nación de en medio de otra. Como un niño recién nacido, estábamos en nuestra infancia espiritual y en sólo 50 días alcanzamos la elevada estatura que nos permitió recibir la Torá. Nuestra cuenta comienza con un simple sacrificio de cebada, comida considerada como forraje para animales. Culmina con un sacrificio especial del pan más fino, (comida humana), significando nuestro arribo nacional a un nuevo nivel de existencia.

Rut

La evolución de un pueblo joven a una nación madura es reflejada también en la historia de Rut, que leemos en Shavuot. Rut fue una princesa moabita que se casó con un judío. Cuando su marido murió, Rut, siendo todavía joven, pudo fácilmente retornar a su pueblo y ser una celebridad en el trono real. En cambio, ella se aferró tenazmente a Naomi, su suegra judía, y estaba determinada a convertirse y a abrazar el judaísmo a pesar de todos los intentos por disuadirla. Ella se unió a la nación judía sin un centavo, con sólo su suegra como amiga. Pero aún así, su auto sacrificio y su cualidad fue advertida por un terrateniente adinerado y juez prominente llamado Boaz, de cuyo campo ella recolectaba el grano sobrante para ella y para Naomi. Eventualmente, él se casó con ella, y esa relación dio nacimiento al retoño de la monarquía judía, el Rey David finalmente descendió de ella. Nuestra tradición enseña que el Mesías, el futuro rey del pueblo judío, vendrá de esa línea también. Como que David nació en Shavuot, leemos la historia de su antepasado en ese día.

La ironía del origen de la familia real judía es extraordinaria. Moab fue la más baja de las naciones, conocida por su crueldad, especialmente hacia los judíos, y por su promiscuidad abierta. El propio ancestro de Moab fue de una naturaleza cuestionable. No sólo vino de una relación incestuosa entre Lot y su hija, quien emborrachó a su padre con un propósito específico en mente, sino que el nombre mismo de la nación anuncia el acto. Esa hija llamó a su descendencia “Moab”, que literalmente significa “de mi padre”. E igualmente David vino de la familia de esa princesa moabita que, al menos en los papeles, representaba todo lo que Moab defendió.

Rut, su renacimiento como judía, y la transformación que dio origen al Rey David, nacieron en Shavuot. Y esto se asemeja a nuestra marcha nacional desde Pésaj hasta Shavuot: comenzamos desde el más bajo de los niveles de la misma manera en que Rut lo hizo, y trabajamos nuestro camino hacia arriba hasta el punto en el que podemos recibir la Torá.

El Significado de Cincuenta

Mirando profundamente, podemos encontrar este mismo tema reflejado en nuestra cuenta hacia Shavuot, y la identidad del día como el cincuentavo día de la cuenta. El secreto yace en el número 50 en si. De acuerdo a la tradición judía, el mundo natural está basado en sistemas de siete. En el tiempo, hay siete días en la semana. En el espacio, un punto central puede ser expandido en seis direcciones opuestas: derecha e izquierda, arriba y abajo, adelante y atrás, siendo el punto en si mismo el tema central alrededor del cual todo está situado. La palabra sheva, siete, tiene los mismos caracteres que la palabra savea, que significa saciado, indicando la esfera que representa la expansión total de las posibilidades.

Cincuenta simboliza la habilidad de trascender todos los detalles y entrar en una esfera superior.

De esta manera, todo lo que está más allá de siete representa un mundo que trasciende a la naturaleza, una esfera superior. La palabra para ocho, shmone, viene de la palabra shamén, gordo, indicando algo que va más allá de sus propias fronteras. Un brit, circuncisión que marca la entrada al convenio con Dios, por lo tanto, toma lugar en el octavo día, un día que va más allá de todos los asuntos mundanos y conecta lo humano con lo Divino.

Para llevar este tema al siguiente nivel, (la expansión más completa de la esfera de la naturaleza), debemos multiplicar siete por siete. El resultado es 49. Ir uno más allá nos deja en 50, que simboliza la habilidad para trascender todos los detalles y entrar en una esfera nueva y más elevada. ¿Pero cómo es que el nivel 50 se relaciona con la marcha de una nación de la infancia a la madurez? ¿Qué conexión hay entre el renacimiento de Rut desde el ultra degenerado Moab a la madre de la realeza judía? La clave para entender el significado del nivel 50 yace dentro de una historia bíblica sobre nuestro patriarca Iaacov.

Cuenta judía

Camino hacia Israel, Iaacov se encontró con su hermano, Esav, quien estaba viniendo para “saludarlo” con un ejército de 400 soldados. Considerando la resolución previa de Esav de matar a Iaacov, Iaacov rezó, preparado para la guerra, y también envió olas de regalos para tranquilizar a su hermano. Al principio Esav se rehusó a la generosidad, y respondió con: “Yesh li rav” (tengo muchas cosas). De todos modos, Iaacov insistió y respondió con: “Yesh li kol” (lo tengo todo). Iaacov lo persuadió, y Esav aceptó todos los regalos.

¿De qué se trató el diálogo en realidad? ¿Cómo fue que el hecho de que Iaacov poseía “todo” determinó que Esav aceptara los regalos al final?

Iaacov se rehusó a todo lo que poseía en vistas de un todo más grande, una unidad trascendente.

Las protestas iniciales de Esav fluyeron al expresar que tenía “mucho”. De hecho, Esav representa un mundo basado en multitudes, en mucho y en cantidad. Cuando la familia de Esav es enumerada como solamente unas pocas personas, la Torá se refiere a ellos como nefashot, almas, en plural. En contraste, cuando la familia de Iaacov sumó 70, la Torá los llamó néfesh, alma, en singular. El poder de Iaacov y el significado de tener “todo” no es que Iaacov simplemente tenía una fortuna, sino que, había unificación en todo lo que poseía, y cada unidad individual que tenía se fusionaba en un todo más grande, una unidad trascendente. Iaacov verdaderamente lo tenía todo, y el regalo era apropiado para Esav, para quien la cantidad era siempre una cosa buena.

En nuestra cuenta hacia Shavuot, buscamos alcanzar el nivel de Iaacov. Contamos 49 días, representando el mundo de Esav, el plano de multitud en la expansión completa del número siete, representando la naturaleza. Alcanzamos el máximo en un mundo de cantidad. No es sorprendente que la guematria de Moab, la nación previa de Rut, es 49, representando el mundo físico, el hecho de acumular cantidades. Y nosotros vamos un paso más allá, y alcanzamos el 50, representado por el kol descripto como poseído por Iaacov. El valor numérico de kol es 50. Nuestro kol nos permite ir más allá de los detalles y fusionarlos en una sola unidad, trascender el mundo de la cantidad y alcanzar un todo unificado. Es ese nivel elevado el que nos trae desde la infancia, desde nuestro estatus de recién nacidos, a la madurez, y transforma cada experiencia que tenemos en una sola cosa. Nos permite venir desde las profundidades más hondas, para que la línea davídica provenga de los orígenes más humildes y alcance los lugares más elevados.

Recibimos la Torá en el día 50, no en una fecha del calendario. Es el producto de nuestra cuenta a través de todos los niveles naturales, y alcanzamos la trascendencia, hasta el punto en el que no incluimos el día 50 dentro de la cuenta – una fecha que no es cuantificable. En cambio, llegamos a él. En ese día, nos paramos bajo el Monte Sinaí como una sola persona, con un solo corazón. No éramos millones, sino simplemente uno. De forma paralela, la Torá habla de cada aspecto de la vida y provee guía para cada situación concebible. La Torá unifica cada detalle, fusiona cada componente dispar. Es el kol máximo. Nos permite tomar nuestras experiencias más básicas y nuestros humildes orígenes y unirlos para una causa mayor.

Hasta este día, el poder sobrevive. A través del proceso de Shavuot y los días que llevaron a él, podemos trascender nuestro pasado, y unificar todos los detalles de nuestra experiencia previa para alcanzar el punto en el que trascendemos lo que éramos y nos convertimos en algo más grandioso.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/h/sh/a/48421692.html?s=rab el lunes, 29 de mayo de 2017.

Shavuot: ¡Todo lo que necesitas saber!

Shavuot: ¡Todo lo que necesitas saber!

Es uno de los días más sagrados del año judío, y es también uno de los menos conocidos. ¿De qué se trata Shavuot realmente?

por Rav Shraga Simmons

Es irónico que Shavuot sea una festividad tan poco conocida. Porque en realidad, Shavuot conmemora el evento más importante en la historia judía – la entrega de la Torá en el Monte Sinai.

Shavuot es la culminación de la “cuenta del Omer” de siete semanas de largo, que comienza después de Pesaj. El mismo nombre “Shavuot” significa “semanas”, en reconocimiento a las semanas de expectación que nos llevan a la experiencia en Sinai. (Dado que Shavuot ocurre 50 días después del primer día de Pesaj, es a veces conocida como “Pentecostés”, una palabra griega que significa “la festividad de 50 días”).

3.300 años atrás, después de haber dejado Egipto en la noche de Pesaj, los judíos viajaron hacia el Desierto del Sinai. Ahí, el Pueblo Judío completo – 3 millones de hombres, mujeres y niños – experimentaron directamente la revelación divina:

Dios les habló de en medio del fuego; ustedes estaban oyendo el sonido de palabras, pero no estaban viendo una forma, sólo un sonido. Él les dijo de su pacto, ordenándoles cumplir los Diez Mandamientos, y Él los grabó en dos tablas de piedra (Deuteronomio 4:12-13).

La entrega de la Torá fue un evento de inmensas proporciones que grabó indeleblemente al Pueblo Judío con un carácter, fe y destino únicos. Y en los 3.300 años desde que ocurrió este evento, los ideales de Torá – monoteísmo, justicia, responsabilidad – se han convertido en la base moral de la civilización occidental.

¿Cómo celebrar Shavuot?

Quizás la razón para el relativo desconocimiento de Shavuot es porque esta festividad no tiene “símbolos” obvios del día – es decir, no hay Shofar, no hay Sucá, no hay Janukiá.

En Shavuot, no hay símbolos que nos distraigan del foco central de la vida judía: la Torá. ¿Entonces como conmemoramos Shavuot? Es una altamente expandida costumbre quedarse despierto toda la noche estudiando Torá. Y ya que la Torá es el camino a la auto-perfección, el estudio de la noche de Shavuot es llamado Tikún Leil Shavuot, que significa “un acto de auto-perfección en la noche de Shavuot”.

En los servicios de la sinagoga en la mañana de Shavuot leemos el libro bíblico de Ruth. Ruth era una mujer no-judía cuyo amor por Dios y la Torá la llevaron a convertirse al judaísmo. La Torá indica que las almas de los eventuales conversos también estuvieron presentes en Sinai, como dice: “Yo estoy haciendo [el pacto] con aquellos que están aquí hoy, y también con aquellos que no están hoy aquí” (Deuteronomio 29:13).

Ruth tiene otra conexión más con Shavuot, y es que ella se convirtió en ancestro del Rey David, quien nació en Shavuot, y murió en Shavuot.

En Shavuot es costumbre decorar la sinagoga con ramas y flores. Esto es porque el Monte Sinai floreció el día en que se entregó la Torá. La Biblia también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas, y marca el momento en que se traían los primeros frutos al Sagrado Templo, como una expresión de gracias (ver Éxodo 23:16, 34:22 y Números 28:26).

Alimentos Lácteos

Hay una costumbre judía universal de comer alimentos lácteos en Shavuot. Varias razones han sido dadas por los sabios, siendo algunas más convincentes que otras. Aquí ofrecemos una selección:

  1. El libro bíblico Cantar de los Cantares (4:11) se refiere al dulce valor nutritivo de la Torá diciendo: “La dulzura de la Torá mana de tus labios, como miel y leche yace bajo tu lengua”.
  2. El versículo en Éxodo 23:19 yuxtapone la festividad de Shavuot con la prohibición de mezclar leche y carne. En Shavuot, por lo tanto comemos cenas separadas – una de leche y una de carne.
  3. Con la recepción de la Torá en el Monte Sinai, los judíos inmediatamente se vieron obligados a cumplir las leyes de Shejitá – matanza de animales. Ya que no tuvieron tiempo de preparar carne casher, ellos comieron lácteos en su lugar.

Peregrinaje al Muro Occidental (El Kotel)

En 1967 concluyó la Guerra de los Seis Días, sólo unos pocos días antes de Shavuot. Israel había recuperado el Muro Occidental, y por primera vez en 19 años los judíos tenían acceso al área que rodea al Monte del Templo, el sitio más sagrado del judaísmo. En Shavuot mismo, el Muro Occidental se abrió para los visitantes, y en ese memorable día más de 200,000 judíos viajaron a pie al Muro Occidental (en Jerusalem los autobuses no transitan en las festividades judías).

En años siguientes, este “peregrinaje peatonal” se ha vuelto una tradición recurrente. Temprano en la mañana de Shavuot – luego de una noche completa de estudio de Torá – las calles de Jerusalem están llenas de decenas de miles de judíos caminando hacia el Muro Occidental.

Esta tradición tiene un precedente bíblico. Shavuot es una de las tres festividades de peregrinaje del judaísmo, cuando todo el pueblo se reunía en Jerusalem para celebrar y estudiar.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/h/sh/a/48418712.html?s=feat el lunes, 29 de mayo de 2017.

Historia Judía: Guerra

[Historia Judía #66] Guerra

Historia Judía

Desde su fundación en 1948, Israel estuvo en un estado de guerra permanente, y a pesar de todo logró un gran éxito económico.

por Rav Ken Spiro

“El mundo árabe no tiene voluntad de ceder… Las naciones nunca ceden, sino que pelean. Con paz o resignación no obtienes nada. Quizás puedes obtener algo, pero sólo con la fuerza de tus brazos… Puede ser que debamos perder Palestina. Pero es demasiado tarde para hablar de soluciones pacíficas”. (Azam Pasha, Secretario General de la Liga Árabe, septiembre de 1947).

En la víspera de Shabat, el 5 de iyar de 5708 (14 de mayo de 1948), Israel se convirtió en un estado independiente.

Pero inmediatamente fue arrastrado a una guerra, cuando cinco de los países árabes vecinos lo atacaron. Estos países árabes ya habían votado en la ONU en contra de la partición de Palestina, y ahora simplemente se rehusaron a reconocer ese voto histórico y democrático (ver capítulo 65 para más sobre este tema).

El pequeño Israel, que casi no tenía artillería pesada, tanques ni aviones, ¡tuvo que defenderse de Egipto, Líbano, Siria, Jordania e Irak! Eso es 600.000 judíos frente a 45 millones de árabes, y mientras tanto la ONU no hizo nada.

Y a pesar de todo, los judíos ganaron. Fue claramente un milagro.

Pero la victoria fue agridulce. La Ciudad Vieja de Jerusalem, incluyendo el Cuarto Judío y el acceso al Kótel (el Muro Occidental), quedó en manos jordanas. Los judíos fueron expulsados de la Ciudad Vieja y sus hogares y sinagogas fueron saqueados y destruidos.

Si bien los jordanos firmaron un acuerdo de cese de fuego que les permitiría a los judíos acceder al Muro Occidental y al cementerio del Monte de los Olivos, prohibieron el acceso judío a esos sitios y profanaron miles de tumbas en el Monte de los Olivos, y el mundo nuevamente no levantó un solo dedo para protestar por la violación de los derechos religiosos de un pueblo.

(Para más fascinantes detalles sobre la Guerra de Independencia, ver The Pledge, de Leonard Slater).

Nuevas fronteras

La Guerra de la Independencia duró 13 meses. Murieron unos 6.000 israelíes, el 1% de la población judía de ese entonces.

(Si eso hubiera ocurrido en Estados Unidos, proporcionalmente, hubieran muerto 3 millones de personas. Estados Unidos estaba sumamente enfadado por la guerra de Vietnam, en la que perdió 52.000 soldados).

El Monte Hertzl, el cementerio nacional, está lleno de tumbas sin nombres. Esas son tumbas de sobrevivientes del Holocausto que llegaron a Israel sólo para recibir un arma para luchar por la supervivencia de la nación judía. Nadie tuvo tiempo para conocer sus nombres. Pasaron a la historia sólo como Yosi, Hershel o Moshé. Es trágico ver todas esas tumbas con el nombre Ploni (que es la versión israelí de Fulano).

La Guerra de la Independencia fue la guerra más costosa para Israel.

El final de la guerra definió las fronteras del nuevo Estado de Israel de una forma radicalmente nueva. Las fronteras no eran las definidas por la ONU en su voto de partición. En el cálculo final, Israel obtuvo más territorio, pero perdió la Ciudad Vieja de Jerusalem.

ISRAEL De acuerdo al voto de la ONU: Después de la guerra de 1948:
Franja angosta de tierra a lo largo del Mediterráneo (Tel Aviv y Haifa) Franja angosta de tierra a lo largo del Mediterráneo (Tel Aviv y Haifa)
CONTROL JUDÍO Territorio que rodea al Mar de Galilea
Desierto del Néguev
Territorio que rodea al Mar de Galilea
Desierto del Néguev
Galilea Norte y Occidental (Tzfat)
CONTROL ÁRABE Toda la ribera occidental del Río Jordán
(Judea y Samaria)
Franja de Gaza
Galilea Norte y Occidental (Tzfat)
Toda la ribera occidental del Río Jordán (Judea y Samaria)
Franja de Gaza
Jerusalem Bajo control internacional En manos jordanas

Población

Desde el momento mismo del voto de partición de la ONU, hubo residentes árabes de Palestina que comenzaron a huir anticipando la guerra. Los primeros en irse fueron 30,000 de los más ricos. Para enero de 1948, el Comité Supremo Árabe Palestino les pidió a otros países árabes que prohibieran la entrada de refugiados por lo alarmante que era el éxodo árabe de Palestina.

En el momento de la declaración del Estado de Israel, 500.000 árabes huyeron con el comienzo de la guerra (1).

Al mismo tiempo, 820.000 judíos (de una población total estimada en más de 870.000) fueron forzados a huir de territorios árabes como Siria, Irak, Egipto, etc. La mayoría de la propiedad de esos judíos, muchos de los cuales eran ricos, fue confiscada y jamás devuelta (de esos judíos, unos 580.000 se asentaron en Israel) (2).

Una vez que terminó la guerra, la población comenzó a crecer de a pasos agigantados con inmigrantes judíos que no sólo venían de países árabes sino también de otros, y más recientemente de Etiopía y Rusia.

  • 1948: 600.000 judíos
  • 1956: 1,2 millones de judíos
  • 1973: 1,8 millones de judíos
  • 1999: 4,7 millones de judíos
  • 2007: 5,4 millones de judíos (3)

La población de Israel, desde la creación del estado, ¡ha crecido un 900%! Este aumento ha presentado un desafío especial, debido a la inmensa carga económica representada por la absorción de un número tan grande de inmigrantes.

Sin embargo, a pesar de que por un lado fue una carga, el crecimiento de la población también fue una gran bendición. La inmigración hizo cosas maravillosas por el país. El nivel de vida en Israel, que en 1948 se vio forzada a racionar la comida, ha crecido de manera tremenda en las dos últimas décadas.

¿Fue esto un milagro? Claramente.

Pero con certeza parece un nuevo paso hacia el cumplimiento de la profecía bíblica:

“Y Hashem, tu Dios, te devolverá de tu cautiverio y tendrá compasión por ti. Te devolverá y reunirá de entre todas las naciones. Y Hashem, tu Dios, te traerá a la tierra que tus ancestros heredaron. Y te hará aún más próspero y numeroso que tus padres” (Deuteronomio 30:3-5).

“Porque así dice Dios: ‘Grita con alegría por Yaakov, regocíjate en la cima de las naciones, proclama tu alabanza y di: ‘O Dios, salva a tu pueblo, el remanente de Israel’. Observa, los haré retornar de tierras norteñas y los reuniré desde los confines del mundo…’” (Jeremías 31:6-7).

Pero Israel no sólo fue capaz de absorber inmensas cantidades de personas, y no sólo ha sobrevivido viviendo en un estado constante de guerra, sino que también ha crecido económicamente. Y eso a pesar de los muchos boicots comerciales instigados por las naciones árabes. (Por ejemplo, Pepsi Cola no vendió en Israel durante años debido al boicot. Durante muchos años Subaru fue la única empresa automotriz japonesa que vendió autos en Israel). Con esto en mente, lo que Israel logró es absolutamente milagroso.

No sólo el desierto floreció, ¡sino que en un período relativamente breve la tierra que era árida estaba produciendo un excedente! Este excedente fue luego exportado a países mucho más “ricos”, como Estados Unidos.

Otro cumplimiento de profecía:

“Y ustedes, montañas de Israel, sus ramas darán sus frutos para Mi pueblo Israel, pues su retorno está cerca. Porque Yo estoy con ellos y me dirigiré a ellos y serás trabajada y sembrada. Y multiplicaré los hombres sobre ti, toda la familia de Israel” (Ezequiel 36:8-11).

En 1997 el Fondo Monetario Internacional sacó a Israel de la lista de países en desarrollo, porque ahora está completamente desarrollado. Su nivel de vida es el décimo noveno más alto del mundo, siguiendo de cerca al de Inglaterra (4).

La Guerra de los Seis Días

Los países árabes no aceptaron fácilmente su derrota en 1948. Todo el tiempo estuvieron planeando una revancha (5).

El 22 de mayo de 1967, el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser (1918-1970) declaró que el Estrecho de Tirán (el acceso marítimo israelí a Eilat) estaba cerrado para todas las embarcaciones israelíes y para toda embarcación cuyo destino fuese Israel. Este intento de ahorcamiento económico hubiera sido un acto de guerra para cualquier otro país, pero inicialmente Israel no reaccionó, sino que buscó una solución política.

Mientras tanto, Nasser se tornó cada vez más agresivo con sus ataques verbales a Israel. El 27 de mayo de 1967 declaró: “Nuestro objetivo básico será la destrucción de Israel”. El 1 de junio de 1967, el presidente iraquí Abel Rahman Aref declaró: “Nuestro objetivo es claro: borrar a Israel del mapa”.

Egipto y Siria ya tenían una alianza mediante la que combinaban sus ejércitos. Ahora, Egipto hizo un pacto similar con Jordania. Era claro que la guerra era inminente.

El 5 de junio de 1967 Israel, advirtiendo que todo el mundo árabe estaba a punto de atacar, lanzó un ataque preventivo.

Fue uno de los ataques preventivos más brillantes de la historia. En una incursión, los aviones israelíes destruyeron toda la Fuerza Aérea Egipcia, que aún estaba en tierra, haciendo al otro día lo mismo con toda la Fuerza Aérea Jordana.

¿Por qué no reaccionaron los jordanos después de que los egipcios fueron bombardeados? Porque los egipcios estaban transmitiendo que habían logrado una victoria impresionante (cuando, en realidad, estaban completamente destruidos). Sin saber la verdad, los jordanos creyeron la propaganda y no estaban preparados.

En sólo seis días, Israel capturó cantidades inmensas de territorio y ganó lo que se considera una de las mayores victorias militares de la historia:

  • En el sur, la Península de Sinaí (a Egipto).
  • En el norte, las Alturas del Golán (a Siria). Nota que Siria, que inicialmente era parte de los territorios del Mandato Francés después de la Primera Guerra Mundial, pasó a ser parte de la República Árabe Unida (junto a Egipto y Yemen) en 1958. En 1961 Siria se retiró de la unión, creando sus propias fronteras que incluían las Alturas del Golán.
  • En el este Cisjordania, que Jordania había anexado después de 1948, si bien este territorio nunca había sido destinado a ser parte de Jordania.
  • Y, principalmente, Israel recapturó la Ciudad Vieja de Jerusalem, que debía haber sido internacional de acuerdo al plan de la ONU, pero que Jordania había tomado unilateralmente en 1948 prohibiendo el acceso a la misma de todos los judíos.

Jerusalem reunificada

Durante 19 años los judíos no pudieron entrar a la Ciudad Vieja ni rezar en su lugar más sagrado: el Monte del Templo o el Kótel (el Muro Occidental) del Monte del Templo.

Muchos de los soldados que lucharon la guerra aún no habían nacido cuando el pueblo judío perdió ese sitio. Sólo lo habían visto en fotos.

Al entrar a la Ciudad Vieja, no sabían hacia dónde ir y, cuando lo hallaron, lloraron a mares.

En la radio, el paracaidista líder de las fuerzas de la Ciudad Vieja anunció: “Har HaBait beiadeinu”, el Monte del Templo está en nuestras manos.

La gente estaba jubilosa. No podía creer el milagro que acababa de ocurrir.

Es destacable que el comportamiento judío en la victoria contrasta mucho con el árabe después de su victoria sobre la Ciudad Vieja en 1948, cuando cinco docenas de sinagogas fueron saqueadas y destruidas. Los soldados judíos no dinamitaron el Domo de la Roca ni ninguna otra mezquita de la Ciudad Vieja, y el acceso árabe a esos sitios nunca fue interrumpido.

La OLP

La Organización para la Liberación Palestina (OLP) fue fundada en enero de 1964 por Ahmed Shukeiry para representar a los refugiados árabes de la guerra de 1948. Nunca fue una organización pacífica. De hecho, Shukeiry predijo que habría una victoria árabe sobre Israel, diciendo: “Los [judíos] que sobrevivan permanecerán en Palestina. Estimo que ninguno sobrevivirá”.

El objetivo principal y constante de la OLP fue la eliminación del estado de Israel y su reemplazo por el Estado de Palestina.

(Es importante notar que nunca ha existido en la historia un Estado de Palestina. Los árabes que vivían en esta tierra en los días del Imperio Otomano eran simplemente árabes, sin ninguna identidad nacional. Después del colapso del Imperio Otomano, en los días del Mandato Británico, los ingleses consideraban palestinos tanto a los judíos como a los árabes).

El egipcio Yaser Arafat (1929-2004) fue el líder de Fatáj, el grupo terrorista de la OLP. Después de la Guerra de los Seis días tomó el control de toda la organización.

Uno de los actos más infames bajo la dirección de Arafat en sus comienzos fue el secuestro y asesinato de 11 atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de 1972.

Es importante recordar que, una vez más, el mundo se mantuvo silente. Los Juegos Olímpicos continuaron mientras los terroristas mantenían a los atletas como rehenes. Los israelíes quisieron intervenir, pero los alemanes rechazaron su ayuda. Al final, los alemanes frustraron el intento de rescate, lo cual llevó a la muerte de todos los atletas rehenes. Posteriormente Israel persiguió y asesinó a muchos de los terroristas responsables del ataque en Múnich.

Desde entonces la OLP ha llevado a cabo incontables ataques terroristas contra israelíes. Mencionarlos a todos requeriría un libro entero.

El proceso de paz

Desde el voto de partición de la ONU en noviembre de 1947, Israel les ha ofrecido constantemente a las naciones árabes vecinas vivir en paz con el estado judío, pero estas ofertas casi siempre han sido rechazadas. El 14 de mayo de 1948, el día de la creación del Estado de Israel, el Primer Ministro David Ben Gurión declaró:

En medio de una lasciva agresión, llamamos a los habitantes árabes del Estado de Israel a preservar la paz y tener un rol en el desarrollo del estado, en base a una ciudadanía completa e igualdad, así como la representación debida en todos sus cuerpos e instituciones… Extendemos nuestra mano en son de paz y amabilidad a todos los estados vecinos y sus pueblos, invitándolos a cooperar con la nación judía independiente por el bien de todos.

Assam Pasha, secretario de la Liga Árabe, destacó al día siguiente la actitud inflexible de los árabes para con el incipiente estado judío:

Esto será una guerra de exterminio y una masacre importante de la que se hablará como se habla de la masacre mongol y las cruzadas.

Es importante notar que inmediatamente después de la victoria de Israel en la Guerra de los Seis Días, el gobierno israelí liderado por el Primer Ministro Levi Eshkol exceptuó la resolución 242 de la ONU y ofreció devolver los territorios capturados a los países árabes vecinos a cambio de tratados de paz con sus vecinos árabes. En agosto de 1967, la Liga Árabe rechazó la propuesta:

Reyes y presidentes han acordado unificar esfuerzos internacionales y niveles diplomáticos para eliminar las consecuencias de la agresión y asegurar el retiro de las fuerzas agresoras de Israel de las tierras árabes, pero dentro de los límites en los que los estados árabes están comprometidos: NO hay paz con Israel, NO hay negociaciones con Israel, NO hay reconocimiento de Israel.

En 1979 el presidente egipcio Anwar Sadat, en una movida atrevida que le costaría su vida (fue asesinado por musulmanes radicales en El Cairo en 1981), se separó de la posición árabe tradicional y firmó un acuerdo de paz con Menájem Beguin, Primer Ministro de Israel. A cambio, Israel devolvió cada centímetro cuadrado de territorio que había ganado en la guerra de 1967.

En 1994, el Rey Hussein de Jordania firmó el segundo tratado de paz con el gobierno de Itzjak Rabin (quien fue asesinado en 1995).

Israel ha demostrado una y otra vez que desea la paz por sobre cualquier otra cosa, estando dispuesto a realizar importantes concesiones territoriales para conseguirla.

En el año 2.000, la Autoridad Palestina liderada por Yaser Arafat rechazó una increíble oferta que fuera hecha por Ehud Barak, primer ministro de Israel, que consistía en una retirada completa de todas las tierras ganadas en 1967 y la creación de un Estado Palestino en ese territorio (6). Describir la historia turbulenta del Estado de Israel en los últimos 45 años, que incluye al menos dos guerras importantes (la de Iom Kipur en 1973 (7), la de El Líbano en 1982 (8), los ataques de Irak en la Guerra del Golfo de 1991 y la segunda guerra con El Líbano en 2006) está más allá del alcance de un breve curso de historia judía.

La primer ministro israelí Golda Meir declaró una vez que “Israel tendrá paz con los árabes cuando ellos amen a sus hijos más que lo que nos odian a nosotros”.

Los eventos de los últimos años han mostrado desgraciadamente que la mayoría del mundo árabe no se está moviendo en dirección hacia la paz. El mundo musulmán, especialmente Irán, continúa amenazando con destruir a Israel, así como mintiendo para hacer que Israel parezca un estado malvado e ilegítimo. A los niños palestinos se les enseña a odiar a los judíos y a Israel, y a aspirar a ser mártires y terroristas suicidas. A pesar del doloroso retiro de Israel de Gaza en el verano de 2005, la situación allí se deterioró después de la subida al poder de Hamás en Gaza en el 2007 y con el bombardeo diario de misiles y morteros en el sur de Israel. Es claro que Hamás, el Ejército de Liberación Palestina y muchos otros estados islámicos no han abandonado aún su sueño de destruir a Israel.

Sin embargo, a pesar de todos esos obstáculos, Israel continúa buscando la paz, la economía continúa expandiéndose, la industria de alta tecnología está en auge y la población continúa creciendo al paso que la diáspora se cierra lentamente y el pueblo judío vuelve a casa. Quizás el Ministerio de Turismo de Israel lo expresó mejor que nadie, con el slogan: Israel, el milagro del Mediterráneo.


Notas:

[1] Fuente: Martin Gilbert, The Arab-Israeli Conflict – It’s History in Maps. (Cuarta Edición). Hay mucho debate respeto a la cantidad exacta de refugiados, tanto árabes como judíos, y las causas del problema de los refugiados. La gran mayoría de los refugiados judíos de las tierras árabes fueron expulsados de esos países o eligieron irse debido al ascenso del antisemitismo causado por el conflicto árabe israelí y a la vasta retórica anti Israel y anti judía de los gobiernos árabes. Los refugiados árabes de Israel (tanto de 1948 como de 1967) también abandonaron el lugar por diferentes razones: muchos siguieron el consejo de los líderes árabes de abandonar la zona de guerra y volver después de que Israel fuera destruido, otros eligieron huir de las luchas y algunos fueron expulsados por las fuerzas israelíes. Cualesquiera hayan sido las causas, dos puntos son claros: 1) si los árabes no hubieran atacado a Israel no hubiera habido causa para huir y, por lo tanto, no hubiera habido refugiados y 2) mientras que Israel absorbió cientos de miles de refugiados judíos, el mundo árabe se negó deliberadamente a hacer lo mismo con los refugiados árabes reconociendo que, incluso más de 60 años después, estos refugiados continúan siendo un arma importante de propaganda de guerra en contra de Israel.

[2] Fuente: Martin Gilbert, The Arab-Israeli Conflict – Its History in Maps. (Cuarta Edición). p. 48.

[3] Ya en 2007 Israel era considerada la mayor población judía del mundo, superando a la de Estados Unidos. En la actualidad viven en Israel más judíos que en cualquier otro momento de la historia después de la destrucción del Primer Templo y el Exilio Babilonio hace 2500 años. Dada la tendencia demográfica actual se estima que, a lo sumo, en unas pocas décadas la mayoría de la población judía estará viviendo nuevamente en la Tierra de Israel.

[4] Todo este desarrollo se logró en menos de 40 años, en un estado constante de guerra, con terrorismo y boicots económicos y en un país sin recursos naturales, a lo que se sumó la absorción de millones de inmigrantes, muchos de ellos destituidos.

[5] En 1956, después de que el presidente de Egipto Gamal Abdul Nassar nacionalizó el Canal de Suez. Israel, respaldado por Inglaterra y Francia, invadió la Península del Sinaí y capturó el Canal de Suez. La presión de Estados Unidos forzó a Israel a retirarse.

[6] En realidad Arafat nunca rechazó la oferta. En lugar de eso, se alejó de las conversaciones e inició una guerra terrorista de cinco años conocida como la Segunda Intifada. Si uno estudia la historia del conflicto árabe-israelí, o más en particular del conflicto israelí-palestino, queda claro que el punto nunca fue la creación de un Estado Palestino (tal estado pudo ser creado muchas veces en los últimos 60 años), sino la destrucción del Estado Judío y la incapacidad del mundo árabe de aceptar un estado judío de ningún tipo, independientemente de cuáles fueran las fronteras.

[7] La Guerra de Iom Kipur se luchó entre el 6 y el 26 de octubre de 1973, por una coalición de estados árabes liderados por Egipto y Siria en contra de Israel. La guerra comenzó con un ataque sorpresa conjunto de Egipto y Siria en la festividad judía de Iom Kipur. Egipto y Siria cruzaron las líneas de cese del fuego en el Sinaí y en los Altos del Golán, que habían sido capturados por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. Los egipcios y los sirios avanzaron durante las primeras 24-48 horas, para luego quedar la ventaja a favor de Israel. Para la segunda semana de la guerra, los sirios habían sido expulsados por completo de las Alturas del Golán. En el Sinaí, los israelíes varados en la costura entre dos ejércitos egipcios invasores, cruzaron el Canal de Suez (adonde había estado el antiguo cese del fuego) y cortaron al tercer ejército egipcio justo cuando entró en efecto el cese del fuego de la ONU. Al final, Israel había ganado una victoria mucho mayor a la de 1967 pero con un costo mucho más alto: murieron 2,378 soldados, frente a 766 que murieron en 1967 (las bajas árabes de ambas guerras nunca fueron anunciadas).

[8] La Guerra del Líbano de 1982 fue llamada por Israel Operación Paz de Galilea y pasó posteriormente a ser conocida como la Primera Guerra con el Líbano (hubo una segunda Guerra con el Líbano durante julio y agosto de 2006). Comenzó el 6 de junio de 1982, cuando las Fuerzas de Defensa Israelíes invadieron el sur del Líbano, que había sido ampliamente tomado por la OLP y usado como un trampolín para ataques contra Israel. El gobierno de Israel ordenó la invasión como respuesta al intento de asesinato de Shlomo Argov, embajador israelí en el Reino Unido, perpetrado por la organización Abu Nidal. Después de atacar a la OLP y a las fuerzas sirias y libanesas musulmanas, Israel ocupó el sur del Líbano. Rodeadas en Beirut Occidental, la OLP y las fuerzas sirias negociaron un pase desde el Líbano con la ayuda de pacificadores internacionales. Las fuerzas israelíes (con sus aliados en el sur del Líbano) mantuvieron una franja de seguridad en el sur del Líbano hasta la retirada del Ejército de Defensa Israel en el año 2000.

Según tomdo de, http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/Guerra.html?s=show el domingo, 28 de mayo de 2017.

When Is the Next Jubilee Year?

By Baruch S. Davidson

In short, the answer to your question is that the Jubilee year is currently not observed or commemorated. The reasons for this are complex and involve many different opinions on the matter. In the following lines I will attempt to briefly relay the relevant issues.

According to biblical law, the Jubilee is only observed when all twelve tribes of the Jewish nation are living in Israel, as is derived from the verse,1 “And you shall sanctify the fiftieth year, and proclaim freedom throughout the land for all who live on it,” which implies that the Jubilee is only sanctified when “all who live on it”—meaning, all who are meant to be living there—are in the Land of Israel. Furthermore, the Jubilee is only observed when every tribe is living in the specific part of the land which was it was allotted when the Land of Israel was divided. However, some are of the opinion that the Jubilee is observed as long as there is a partial representation of each tribe, even if most of the tribe is not in Israel.

In the 6th century BCE, the Assyrians conquered the Northern Kingdom of Israel and sent the majority of its population into exile. Those who were deported are historically known as the Ten Lost Tribes.

We are certain that before that point in time the Jubilee was regularly observed. We also know that, with the destruction of the Second Temple and the disbandment of the Sanhedrin (supreme rabbinical court), we ceased to mark the Jubilee year in any form. The periods about which there is a question are the remaining years between the exile of the Ten Tribes and the destruction of the First Temple, and the Second Temple Era.

According to the opinion that partial representation of each tribe is sufficient to fulfill the scriptural requirement, biblically mandated Jubilees were fully observed throughout the periods in question, because there remained a small representation of each tribe in Israel.

However, according to the first opinion mentioned above, with the exile of the Northern Kingdom the required condition for the Jubilee to be sanctified was lost. Thus, the last time there was a biblical requirement to observe the Jubilee was about 150 years before the destruction of the First Temple.

The question remains, however, whether according to this opinion Jubilee years were designated or observed during this time by rabbinic injunction. This is the subject of debate amongst the sages.2

As mentioned above, though, today the Jubilee year is neither designated nor observed.3

And now for the answer to your question: “When is the next Jubilee year?”

We eagerly await the day when G‑d will bring our entire nation back to our homeland—including the ten “lost” tribes—and we will again resume observing the Jubilee year, as well as so many other mitzvot which we are incapable of performing until that awaited day.4

Rabbi Baruch S. Davidson

FOOTNOTES
1. Leviticus 25:10.
2. The reasons behind this debate: Although there was no biblical requirement to observe the Jubilee year after the Ten Tribes were exiled, the observance of the shemittah (Sabbatical year) remained a biblical obligation. The integrity of the seven-year Sabbatical cycle depended on the larger fifty-year cycle—after completing seven seven-year cycles, a one-year hiatus was taken before the new cycle began (on the 51st year). It was thus necessary to designate a (non-observed) fiftieth “Jubilee” year. Others explain that the sages also instituted the (partial) observance of the laws of Jubilee to commemorate the biblical mitzvah.

However, there is also an opinion in the Talmud that the Jubilee is not an “in-between-cycles year,” but rather that it is the first of the next 49-year cycle, and thus not designating it would not impact the calculation of the Sabbatical cycles. This opinion also maintains that the Sages never instituted the Jubilee year as a commemoration.

3. Although the laws of shemittah are observed in Israel to this very day, the Jubilee year is not designated or observed. There are many reasons for this. Some of them: a) The Jubilee only affected the shemittah cycle when the shemittah was established and declared by the Sanhedrin, as opposed to today when it is automatically programmed into the perpetual Jewish calendar. b) The observance of shemittah today is only a rabbinic decree, and therefore the Jubilee year does not affect its cycle. c) No commemoration is in order when there is no Sanhedrin, whose participation in the declaration of the Jubilee year was integral. In fact, it was the Sanhedrin’s blast of the shofar (ram’s horn) on Yom Kippur which signaled the entry of the Jubilee year.
4. The information in this response is taken from Encyclopedia Talmudit, vol. XXII, s.v. “Yovel.”
As taken from, http://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/513212/jewish/When-Is-the-Next-Jubilee-Year.htm on May 22, 2017.

Discover the Four Exiles of the Jewish People

The history of galut

For almost as long as the Jewish nation has existed, it has been persecuted and forced to wander from land to land: starting with slavery in Egypt, to the destruction of both temples in Jerusalem, to the Crusades, the pogroms, the Holocaust, and finally, modern day anti-Semitism.

These times of national displacement are known in Hebrew as galut, exile. The four primary periods of exile are known as “arba galuyot” (the four exiles).1

The Beginning: Egypt (1523 BCE – 1313 BCE)

The beginning of all galut, the root from which it grew and branched off, was when Jacob and his children left Canaan (as Israel was then called) because of famine and traveled to Egypt for food.2 There they settled, prospered and began to grow numerous.3 Fearing the growth of this nation, Pharaoh enslaved the children of Israel.4 After a period of 210 years, G‑d sent salvation through His servant Moses, smiting the Egyptians with the ten plagues.5 The Jewish people were redeemed and started their 40-year journey in the desert on their way back home to the Land of Israel.

The Egyptian exile served as the forerunner, and the prototype, for the four exiles that the Jewish people were later to endure.6,7

The Four Exiles

The prophet Daniel had a vision that subtly hints to the four exiles of the Jewish nation:

I saw in my vision by night…four great beasts…The first was like a lion…and behold, another beast, a second one, similar to a bear…Afterwards I beheld, and there was another, similar to a leopard…After that, as I looked on in the night vision, there was a fourth beast—fearsome, dreadful and very powerful.8

In Daniel’s prophecy, each creature symbolizes an exile that the Jewish people were to undergo. The first was Babylon, the second Media/Persia, the third Greece, and finally Edom, commonly identified as Rome.9

Babylon (423 BCE – 372 BCE)

Babylon was the first exile. Until then, the Holy Temple stood in the heart of Jerusalem, and G‑dliness and miracles were still apparent and abundant. And then, what had been the bustling, lively and vibrant Jewish nation was no more. In the year 3338 (423 BCE), Nebuchadnezzar, the king of Babylon, lay siege to Israel and laid it to waste.

When Nebuchadnezzar destroyed the Holy Temple, he exiled 10,000 of the brightest and most promising of the Jewish nation (including Daniel, Chananya, Mishael and Azariah), leaving behind the labourers to work the fields. The Jewish people who remained in Israel under the rule of King Zedekiah began rebelling against Nebuchadnezzar. The prophet Jeremiahbegged the king to end this foolish rebellion and submit to Nebuchadnezzar before it was too late,10 but his warning fell on deaf ears. The remainder of the Jews in Israel were crushed and sent into exile: “By the rivers of Babylon, there we sat down, we also wept, when we remembered Zion.”11

However, even in the darkest night there was a glimmer of hope, as the Jewish people began to adapt to their new surroundings. The Jews began to flourish in Babylon, setting up communities, building ritual baths and establishing study halls.

Persia/Media (372 BCE – 348 BCE)

In 3389 (372 BCE), King Darius I of Persia conquered Babylon, thus starting the second exile for the Jewish people. He was favorably inclined toward the Jews, and appointed Daniel the prophet as chief minister of the realm. (The famous story of Daniel being accused of rebelling against the king and being thrown into the lion’s den occurred during this time period.12) After ruling for just one year, Darius died in 3390 (373 BCE).

The crown was then passed on to Cyrus the great. He too favored the Jewish people, and under his rule they were given permission to return to Israel to rebuild the Holy Temple. When Cyrus gave this authorization, 42,360 Jews went to Jerusalem and began the work. King Cyrus ruled for three years, from 3390-3393 (373 BCE – 376 BCE).

Then King Ahaseurus stepped in, and the Purim story began. Construction of the Temple was stopped by Ahasuerus and did not continue during his lifetime. Shortly after the end of the Purim story, in 3406 (351 BCE), Ahasuerus died and was succeeded by Darius II (his son from Esther). Two years later, in 3408 (353 BCE), the Jews were given permission to resume work on the Temple, and in 3412 (349 BCE) it was completed.

(See here for a full historical account on the Babylonian and Persian exiles.)

Greece 371 BCE – 140 BCE

Persia, once the strongest empire, then fell to the mighty hands of Alexander the Great in the year 3390 (371 BCE). This meant that Israel was now under Greek rule. The rulers of Greece did not displace the Jewish people or destroy the Temple. However, that is not to say that many Jews were not influenced by the Greek lifestyle, one of indulging in physical delights and glorifying the body. In fact, many Jews began to assimilate and conform to the Greek way of life.

In the year 3413 (348 BCE), Ezra the Scribe13 (who preceded the Greeks and lived during the Persian exile) led many of the Jewish people back to Israel in an attempt to rejuvenate both the land and the Jewish way of life. Many rabbinic enactments were instituted at this time to accomplish this goal.14

Alexander’s reign was short, and after his death his empire was divided among his four generals who ruled over different areas of the kingdom, one of which was Egypt. In the year 3515 (246 BCE), the ruling Ptolemy (as most kings were so named) of Egypt gathered 72 Jewish elders and forced them to translate the Torah into Greek. This was a major tragedy for the Jewish people, as until this point G‑d’s Torah had always been written in the holy language of Hebrew, and to make any slight change or mistranslation would leave room for grave errors.15

Antiochus IV soon succeeded to the throne in 3586. Unlike his predecessors, Antiochus did not take kindly to the Jewish people. He murdered thousands of them and imposed harsh decrees, suppressing many Jewish laws such as circumcision and Shabbat.

In the year 3621 (140 BCE), a small group of Jews known as the Maccabeesstood up against the tyrant and defeated his armies, driving him out of Israel. The Jewish people were free from foreign rulership once more. We celebrate this miraculous victory with the holiday of Hanukkah. (See here for a full historical account of the Hanukkah story.)

Rome (69 CE – Present)

The Roman Empire brought the final blow for Jewish sovereignty in Israel and the final exile for the Jews, one that has lasted for nearly 2,000 years and has not yet ended.

The Jewish people during that time were split into four factions: the Pharisees, Sadducees, Sicarii and Zealots. Some of these groups began rebelling against the mighty empire.

The Emperor Nero saw this as treason and sent his best general, Vespasian, along with his son, Titus, and 60,000 Roman soldiers to quell the revolt.

Finally, in the year 3829 (69 CE), an oppression that started with heavy taxes ended with mass murder. The Jewish people were butchered and slaughtered, their homes ransacked and the Holy Temple burnt to the ground. And since then, the Jewish people have been persecuted and exiled. (Seehere for a full historical account on the Roman exile.)

In the year 1096, the First Crusade destroyed Jewish communities across Europe and in Israel. In 1144, the first recorded blood libel took place. In 1190, Jews were massacred in England during the Third Crusade. A public burning of the Talmud took place in Paris in 1242. In 1290, all Jews were expelled from England.16 The Spanish Inquisition occurred in 1478. In 1648, Jews were massacred by Chmielnitzki’s forces (what is known as gezeirat tach v’tat). In 1918, over 60,000 Jews were killed during the Russian revolution. Finally, during the Holocaust: six million Jews were slaughtered.

In the words of Mark Twain:

The Egyptians, the Babylonians and the Persians rose, filled the planet with sound and splendor, then faded to dream-stuff and passed away; the Greeks and Romans followed and made a vast noise, and they were gone…The Jew saw them all, survived them all.

For a chassidic perspective on the four exiles, see here.

The Dispute of Exiles

So what exactly constitutes an exile? As mentioned above, the Jewish people were exiled from a few countries in Europe. Why don’t they fall into the count?

All opinions agree with the identities of the first three exiles, as they are clearly inferred from the book of Daniel.17 The controversy revolves around the identity of the fourth and final exile, which is referred to as “Edom.”

All the sages agree that the word “Edom” typically refers to the Romans.18However, there are certain prophecies in which the word “Edom” is used, not necessarily in reference to Rome, but in reference to other nations, such as in Daniel’s prophecy.

Bearing this in mind, Avraham Ibn Ezra believes that the fourth kingdom to place the Jewish people in exile (“Edom”) were the Yishma’eilim, i.e.,those who follow Islam. The reasoning behind this is that the fourth animal in Daniel’s prophecy is described as a fearsome and powerful beast, and he viewed the Islamic rulership as the most severe towards the Jews.19

In contrast to this, Nachmanides maintains that the Empire of Rome was the last exile the Jewish people endured. Nachmanides explains that the four kingdoms are not defined by their power or strength, but by the fact that they placed the Jews in exile in the first place. He comes to this conclusion because, despite the many other threats to our existence that came after the Romans, we have not yet been redeemed from this specific exile.20,21

In his work Ner Mitzvah, the Maharal of Prague observes that though the Islamic empire was a “strong and mighty” nation, it is not included among the four exiling empires. He explains that the four empires included in the count actually wrested kingship and power from Israel, thus enabling these nations to delay the redemption. For as long as they ruled, the nation of Israel’s dominion was not restored.

Islam on the other hand, notwithstanding it’s greatness and superiority, did not deny Israel’s kingship, and is therefore not considered an exiling nation.

Exile as a Remedy

The question remains: Why? For what purpose did G‑d place the Jewish people in exile, not once but four times?

“Because of our sins we were exiled from our land,” the verse states.22 The “sins” referred to here weren’t mere wrongdoings or mistakes.

The Talmud relates a story: During the destruction of the Holy Temple, G‑d found our forefather Abraham standing in the ruins. Abraham began to plead on behalf of the Jewish people:

[G‑d] said, “What is My beloved doing in My house?”

Abraham replied, “I have come concerning the fate of my children.”

[G‑d] said, “Your children sinned and have gone into exile.”

“Perhaps,” said Abraham, “they only sinned in error?”

He answered, “She has wrought lewdness.”

“Perhaps only a few sinned?”

“With many,” came the reply.

“Perhaps if You had waited for them, they would have repented,” he pleaded.

And He replied, “When you do evil, then you rejoice!”23

From this story, we can see the gravity of the sins committed, and that exile was necessary to cleanse the Jewish nation of these sins. However, punishment was not the only item on G‑ds’ agenda. There is a grander master plan behind the four exiles.

The Talmud offers the following explanation for the phenomenon of galut: “R. Eleazar also said: The Holy One, blessed be He, did not exile Israel among the nations save in order that proselytes might join them.”24

We can deduce from here that exile serves a dual function: Firstly, to serve as a punishment for our sins. Secondly, so we can be a light unto the nations and inspire the world for the better.25 (See here for more on this topic.)

May it be in this merit that G‑d will take us out of galut and gather us from the four corners of the earth to the Land of Israel, Amen.

FOOTNOTES
1. All historical dates are taken from Mattis Kantor’s Codex Judaica.
2. Genesis 42:2.
3. Exodus 1:7.
4. Ibid., 1:9.
5. Ibid., 7:17.
6. Vayikra Rabbah 13:5: “Rabbi Jose b. Hanina said, ‘All governments may be called by the name Mitzrayim (Egypt) since they oppressed (in Hebrew, meitzerin, the same root as Mitzrayim) Israel.’”
7. See Zohar Section 2, 6:1. There it explains that these nations came into power only as a result of the Jewish population living in those countries.
8. Daniel 7:1. A name is not given to the fourth beast due to the intensity of its nature.
9. Vayikra Rabbah 13:5. See there for other verses in that correspond to the four Exiles.
10. Jeremiah 37:1.
11. Psalms 137.
12. Daniel 6:4.
13. Ezra was named “The Scribe” due to his great work in writing many scrolls of the Torah.
14. See tractate Bava Kama 82A for 10 ordinances instituted by Ezra.
15. See tractate Megillah 9A for more details of the story and of the great miracle that occurred.
16. The edict was issued, July 18th, the 9th of Av in the Hebrew calendar.
17. Daniel, ch.7; Rashi, Metzudat David and Vayikra Rabbah, etc.
18. See Radak on Ovadya 1:1, Ibn Ezra on Isaiah 63:1 and Ramban Sefer Hageulah p.238.
19. Maimonides, Sefer Ha’Geulah, Gate 3, p. 238.
20. Ibid.
21. There are various opinions on the matter. See Maimonides in Iggeret Taiman where he writes that the fourth exile is both Roman and Muslim empires.
22. This verse is read in the Musaf service of the three foot festivals.
23. Tractate Menachot 53b.
24. Tractate Pesachim 87b.
25. Ibid. See Marashah there who explains that if G‑d had merely meant to punish us, He wouldn’t have exiled us among the nations. The fact that He did so was to serve another purpose.
As taken from, http://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/3671017/jewish/Discover-the-Four-Exiles-of-the-Jewish-People.htm on May 17, 2017

What Is the Jewish Approach to the Apocrypha?

What Is the Jewish Approach to the Apocrypha?

The word “apocrypha” originates from the Greek and Latin words for “secret” or “non-canonical.” It is commonly used to refer to ancient, mostly Second Temple–era works that are “outside” of the Jewish Bible.1

The Apocrypha includes, but is not limited to, works such as Sirach (BenSira), Maccabees, Judith, the book of Enoch, Jubilees, the story of Susanna, and Baruch.

Some of these works were known to us all along, and others were recently discovered among the Dead Sea Scrolls in the Qumran Caves and in the Cairo Genizah, both of which had preserved ancient Jewish manuscripts.

Divine Inspiration

The 24 books of the Bible (Tanach) were canonized by the Anshei Knesset Hagedolah (“Men of the Great Assembly”), which included some of the greatest Jewish scholars and leaders of the time, such as Ezra the Scribe, and even the last of the prophets, namely Haggai, Zechariah and Malachi. With the death of these prophets, the age of prophecy came to an end.2 Any later works are not considered Divinely inspired, and are therefore not included in the 24 books of the holy Scriptures.3

While none of the books of the Apocrypha are considered to be Divinely inspired and are therefore not included in Jewish scripture, the question of whether they have any value from a Jewish perspective is a bit more nuanced.

Is the Apocrypha Kosher?

On the one hand, we find statements in the Talmud that seem to prohibit one from even reading these works.4 On the other hand, the Talmud5 and other Jewish works6 do on occasion cite specifics works of the Apocrypha.

Some commentators explain that the Talmud’s prohibition relates to giving these books a holy status and/or the same status as Scripture, but that one may read (some of) them.7 Others explain that the prohibition was especially in force in the earlier generations, closer to the time the Apocrypha was written. Since these works were written in the style of Scripture, there was a fear that some would mistakenly surmise that they were included in it.8

Even if we were to ascertain that a certain book would be “kosher,” the surviving versions of many of these works are translations from the Greek or Latin versions, which were themselves originally translated from Hebrew or Aramaic, with many additions and deletions along the way.

When discussing the Jewish view on the Apocrypha, it is helpful to split it up into three categories:

1. Antithetical to Jewish Scripture

Some of these books contain stories or ideas that contradict Scripture and/or Jewish thought. This category includes works such as the Story of Susanna (which, among other things, gives an erroneous portrayal of Jewish law, such as the laws of false witnesses), as well as the books of Enoch and Jubilees (in that they portray the dynamics between angels, G‑d and men in a way that is contrary to Judaism), as well as various other works.

2. Historically Valuable Information

Then there are the books that may not be sacred, but are useful in that they provide valuable information, not unlike history books. This category includes works such as 1 and 2 Maccabees (as opposed to 3 and 4 Macc., which would probably fit into the previous category), as well as Judith. Since these books are not Divinely inspired, there is no assurance that their contents are fully accurate, and they are given about the same weight as any other book of history.

3. Sirach—Book of Ecclesiasticus

Deserving a category of its own is the book of Sirach (Ben Sira), which the Talmud itself quotes a number of times. Also called the “Wisdom of Sirach,” it would seem that of all the books of the Apocrypha, this work got the closest to being included in the canon. We know when Ben Sira lived, since at the very end of the book9 he praises the high priest Shimon Hatzaddik, who was one of the last members of the Great Assembly.10

It should be noted, however, that some of the quotes found in the Talmud from Ben Sira aren’t found in the version of the work commonly included in the Apocrypha. That work is actually a Greek translation made by Ben Sira’s grandson in the 2nd century BCE. The original Hebrew version had been lost for many years, and has been found only in the last century (in the Cairo Genizah and among the Dead Sea Scrolls).

Why was it not included in Tanach? Besides for the fact that it was written after the end of the age of prophecy,11 some of the teachings contained in the work were deemed not to be in sync with Jewish values. However, it appears that the rabbis considered at least some of the teachings to have value—if understood properly.12

Bottom Line

The Apocrypha isn’t Divinely inspired, and is therefore not part of the canon, and some of its works are even antithetical to Judaism. Other works may indeed contain some valuable information, but they aren’t given any more credence than any other book, and be aware that there have been various additions and deletions made throughout the ages.

FOOTNOTES
1. Note that depending on the Christian sect, different works may or my not be referred to as the “Apocrypha” (which they then give “quasi-biblical status” and print in the back of some of their Bibles), while others are referred to as Pseudepigrapha (Greek for “falsely attributed”), which they don’t include. Here, we are using the term “Apocrypha” to refer to all of these ancient works not included in the Jewish canon of the Bible.
2. Talmud, Bava Batra 14b; Tosefta, Sotah 13:4.
3. This is the implication of Avot d’Rabbi Nassan 1:4; Tosefta, Yadayim 2:5; Talmud, Bava Batra 14b–15a, and Rashi and other commentaries ad loc.
4. See Talmud, Sanhedrin 100b.
5. See, for example, Talmud, Bava Kama 92b.
6. This is especially true with regard to the books of the Maccabees, since they are used as one of the main sources for the Chanukah story.
7. See Ritva to Talmud, Bava Batra 98b.
8. See Rabbi Reuven Margaliot, Margaliot Hayam on Talmud, Sanhedrin 100b.
9. Ch. 50.
10. See Ethics of the Fathers 1:2.
11. Tosefta, Yadayim 2:5.
12. See Talmud, Sanhedrin 100b, and Ritva to Talmud, Bava Batra 98b.
As taken from, http://www.chabad.org/library/article_cdo/aid/3671027/jewish/What-Is-the-Jewish-Approach-to-the-Apocrypha.htm  on May 17, 2017.