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Monthly Archives: December 2014

DIOS Y EL BIG BANG

DIOS Y EL BIG BANG, Daniel C. Matt

En el principio fue el big bang, hace catorce mil millones de años. Un vacío primordial que carecía de materia. Pero no estaba realmente vacío – se encontraba más bien en un estado de mínima energía, embarazado de potencial, lleno de partículas virtuales. A través de una fluctuación cuántica surgió entonces una especie de burbuja en este vacío. En el interior de la burbuja se encontraba una suerte de semilla caliente y densa más pequeña que un protón que contenía, sin embargo, toda la masa y la energía de nuestro universo. En menos de una billonésima de segundo esta semilla se enfrió y expandió enormemente, más rápida que la velocidad de la luz, inflándose hasta alcanzar el tamaño de un pomelo. La expansión del universo luego se desaceleró pero realmente nunca se ha detenido en forma completa.

En sus primeros segundos, el universo era una sopa indiferenciada de materia y radiación. Se necesitaron tan solo unos pocos minutos para que las cosas se enfríen lo suficiente como para que los núcleos se formen. ​​

Llevo por lo menos unos 300.000 años más para que los átomos finalmente aparezcan. Durante eones de tiempo, nubes de gas se expandieron y enormes esferas  resplandecientes de gas caliente formaron las estrellas. En lo profundo de estas estrellas, reacciones nucleares dieron a luz elementos como el carbono y el hierro. Cuando las estrellas envejecieron explotaron arrojando estos elementos en el universo mismo. Con el tiempo estos elementos se reciclaron en nuevos sistemas solares. Nuestro sistema solar es tan solo un ejemplo más de este reciclaje; una mezcla de materia producida por los ciclos de las estrellas – estrellas que se forman y explotan continuamente. Nosotros, junto con todo lo demás que existe en el Universo, somos literalmente polvo de estrellas.

La Tierra se formó y comenzó su enfriamiento hace cuatro mil quinientos millones de años. Mil millones de años más tarde varios microorganismos se había desarrollado. Exactamente cómo se desarrollaron, nadie lo sabe. Sabemos que la atmósfera primitiva de la Tierra estaba compuesta de hidrógeno, vapor de agua, dióxido de carbono y gases simples, tales como amoníaco y metano. Bajo estas condiciones climáticas, los compuestos orgánicos tal vez lograron sintetizarse de manera espontánea.

O tal vez la vida derivó hacia la Tierra en forma de esporas de Marte o de otro sistema solar en nuestra galaxia o de otra galaxia en el universo. Sea como sea la vida finalmente comenzó. Todas las formas que constituyen lo que llamamos vida comparten códigos genéticos similares y se remontan a un antepasado común. Todos los seres vivos somos literalmente primos.

A nosotros, los humanos, nos gusta sentir que somos el pináculo de la creación y en efecto es cierto que somos las cosas más complejas en el universo conocido. Nuestro cerebro contiene cien mil millones de células unidas por cien billones de conexiones sinápticas. Sin embargo somos simultáneamente parte del proceso evolutivo, descendientes de las bacterias que surgieron hace 3500 millones de años. En el vientre de nuestra madre, cada uno de nosotros vuelve a trazar todo el lapso del desarrollo que lleva de la ameba al ser humano. Nuestra especie – Homo sapiens – es un primate que se desarrolló en África separándose de la línea de los chimpancés hace aproximadamente siete millones de años. Todavía compartimos con los chimpancés el 99 por ciento de nuestros genes activos. Si se me permite la expresión, somos simplemente un mono mejorado.

El Big Bang es una teoría, no es un hecho. Para los cosmólogos esta teoría nos ofrece la explicación más convincente de la evolución del universo, “la mejor aproximación a la verdad que actualmente poseemos”. Esta teoría como cualquier otra teoría podría estar equivocada. Lo más probable es que el Big Bang finalmente termine formando parte de otra teoría más amplia que surgirá algún día. El consenso científico es que la teoría del Big Bang es correcta dentro de su propio ámbito específico: es simplemente una explicación de la evolución de nuestro universo desde una mil millonésima de segundo acontecida luego del origen inicial llegando hasta la actualidad. Qué pasó antes de esa primera fracción de segundo está más allá de los límites de esta teoría. El término “Big Bang” sugiere la existencia de un principio definido en un tiempo finito. Pero esta teoría no se extiende más allá de ese punto inicial en la historia del Universo. El origen último del universo sigue siendo en esta teoría algo impenetrable.

Una versión de esta teoría, conocida como “inflación cósmica caótica y eterna”, fue desarrollada por Andrei Linde. Esta versión representa un universo que de forma continua va reproduciéndose a sí mismo alcanzando así la inmortalidad en forma aleatoria. Nuestro universo es tan solo uno más de los incontables universos que se van auto-reproduciendo en forma de “burbujas”. En cada una de estas burbujas, las condiciones iniciales son diferentes y diversos tipos de partículas elementales interactúan en formas inimaginables. Incluso diferentes leyes de física que ni conocemos tal vez se apliquen en cada una de estas burbujas.

No todos los dominios del universo se van inflando como burbujas hasta explotar en nuevos universos, pero los dominios que si lo hacen (como el nuestro) dominan el volumen del universo y logran en su continua expansión hacer brotar otras burbujas en una reacción en cadena perpetua. Así el universo entero es un “árbol de vida”, un grupo de burbujas unidas entre sí, creciendo de manera exponencial en el tiempo. Cada universo en potencia nace en lo que puede considerarse un Big Bang, es decir, “una gran explosión”. En realidad, para ser más precisos deberíamos decir realmente una explosión pequeña, una fluctuación de vacío seguida por inflación continua.

Si las especulaciones de Linde son correctas, tal vez deberíamos traducir las palabras del Génesis no como “En el principio…”, sino “En un principio Dios creó los cielos y la tierra.” De hecho, esto representa una traducción más literal del hebreo original: Be-Reshit: “En – un principio”.

La ciencia no tiene un consenso sobre el origen último del Universo. Algunas teorías defienden un comienzo bien definido, mientras que otras, como la de Stephen Hawking, no lo hacen. Sin embargo ambas teorías sugieren una lectura radicalmente nueva del Génesis. Si Dios creo el mundo a través de la palabra, dando órdenes “para que se haga la luz, las aguas y las estrellas”, entonces el lenguaje divino es lo que conocemos como energía; el alfabeto, las partículas elementales; la gramática de Dios, las leyes de la naturaleza. Muchos científicos han detectado una dimensión espiritual en la búsqueda de estas leyes naturales. Para Albert Einstein el discernimiento de las leyes de la naturaleza era una manera de descubrir cómo piensa Dios.

¿Pero tiene el universo un propósito? ¿Hay un sentido para nuestra existencia? ¿Por qué debemos vivir éticamente? En este sentido, la cosmología no nos puede ayudar demasiado. Darwin intensifica aún más estas preguntas. ¿Somos diferentes de otros animales? ¿Se puede superar la violencia y el salvajismo? Tal vez, como la esposa de un obispo anglicano comentó al enterarse de la teoría de Darwin, “descendientes de los monos?! Mi Dios! Esperemos que no sea cierto, pero si lo es, recemos para que no se convierta en conocimiento general!”. Su comentario se hace eco del temor que conocer la verdadera naturaleza de nuestros antepasados ​​amenaza con deshacer nuestro tejido social construido a partir de miles de años.

Hemos perdido nuestro mito. Un mito es una historia, imaginada o real, que nos ayuda a hacer comprensible nuestra experiencia humana ofreciéndonos una construcción de la realidad. Se trata de una narración que arranca el orden del caos. No nos contentamos con ver los acontecimientos como desconectados, aleatorios e inexplicables. Anhelamos comprender el orden subyacente en el mundo. Un mito nos dice por qué las cosas son como son y de dónde vinieron. Un relato como este nos conforta asegurándonos que el sentido de nuestra existencia es algo útil. En efecto un mito es algo esencial. Sin un mito no hay un significado o propósito para la vida. Sólo hay un enorme e infinito vacío.

Los mitos son mucho más que explicaciones. Los mitos sirven de guía para los procesos mentales acondicionando nuestra forma de pensar e incluso la forma en que percibimos las cosas. Los mitos cobran vida constantemente al servir como modelos para el comportamiento humano. En la noche del viernes cuando comienza Shabbat (el día de descanso judío), a veces me imagino a Dios creado el mundo en una semana muy ocupada finalizando Su Creación -literalmente- con un descanso propicio luego de semejante tarea. Según la Biblia “Dios descansó y se recuperó” (shabbat va-yinnafash). Esta imagen mítica me permite hacer una pausa, ir más despacio, apreciar la creación. Al observar el Shabbat estoy literalmente imitando a Dios según el Génesis. Así, el orden re-emerge semanalmente del caos inminente de mi vida.

Pero ¿qué hacemos cuando los mitos de la tradición se han deshecho, cuando el Dios de la Biblia parece tan poco creíble? ¿Realmente hay alguien “allá arriba” controlando todo lo que ocurre “aquí abajo”, trazando el rumbo de la historia, rescatando a los necesitados, haciendo el recuento de nuestros actos buenos y malos registrándolos en los libros de la vida y la muerte, de la recompensa y el castigo? Muchas personas han perdido ya la creencia tradicional y son más propensos a experimentar un enorme vacío en lugar de vivir en plenitud de la presencia de Dios. Si creen en algo eso es tal vez la ciencia y la tecnología. ¿Y qué proporciona la ciencia a cambio de creer en ella? Proporciona el progreso en todos los campos a excepción de uno: el sentido último de la existencia. Algunos científicos insisten en que en realidad no existe algo así como “el sentido”. Como un físico destacado ha escrito: “cuanto más sabemos sobre el universo, más evidente se hace que el mismo es inútil y no tiene un sentido”.

El Big Bang es una historia contemporánea de la Creación del universo. La energía se convierte en materia y esa materia vuelve a convertirse en energía. No existe un plan preciso para lo que es creado y ni siquiera ese plan está elaborado de antemano. Por una combinación intrincada e irrepetible de azar y necesidad, la humanidad ha evolucionado a partir de y junto a un sinnúmero de otras formas de vida durante miles de millones de años. En última instancia, nuestra historia evolutiva es gratificante: nos permite ver que somos parte de una totalidad, de una misma unidad.

Ser “religioso” significa, en palabras de un físico contemporáneo, “tener un sentimiento intuitivo de la unidad del cosmos”. Esta unidad se basa en un hecho científico concreto: estamos hechos de lo mismo que todo el resto de la creación. Todo lo que es, fue y será comenzó conjuntamentea partir de un solo punto infinitesimal: la semilla cósmica.

La vida se ha ramificado desde entonces pero esto no nos debe cegar en su unidad subyacente. La maravilla más profunda es la unidad en y dentro de la diversidad. Esto se refiere a la gran variedad de manifestaciones materiales diferentes, únicas y particulares, emanadas todas de la misma fuente o energía. Tomar conciencia de esta unidad multifacética puede ayudarnos a vivir en armonía con otros seres humanos y con todos los seres vivos del planeta apreciando junto con todos nuestros compañeros en el tiempo y el espacio, nuestras propias transformaciones de energía y materia.

Si el Big Bang es nuestro nuevo mito Moderno de la Creación (la historia que explica cómo empezó el universo) entonces ¿quién es Dios? “Dios” es un nombre que damos a la unidad de todo.

¿Cómo se puede nombrar la unidad? ¿Cómo se puede nombrar lo innombrable? La tradición mística judía llamada Cabalá, nos ofrece una serie de posibilidades. Una de estas posibilidades esEin-Sof, literalmente: “Sin-Final”. Ein-Sof es el Infinito. Robando una frase de la mística cristiana, Meister Eckhart nos habla del “Dios más allá de Dios”.

Muchas veces los cabalistas utilizan un nombre más radical que Ein-Sof para referirse a Dios. Este nombre es ain – literalmente “nada” en el lenguaje hebreo. No solo encontramos este bizarro nombre entre los místicos judíos sino entre los cristianos también. Así, Juan Escoto Erígena escribiendo en latín llama a Dios “nihil”; Meister Eckhart en alemán lo llama “nichts” y San Juan de la Cruz en español lo define simplemente como la “nada”. Pero para estos hombres místicos y profundamente religiosos llamar a Dios “nada” no significa que Dios no existe. Esto no es ateísmo. Por el contrario, este nombre transmite la idea que Dios no es una “cosa”. Ni siquiera es una idea. Dios anima todas las cosas pero no puede ser contenido por ninguna de ellas. Dios es la unidad que existe en cada particular sin materialidad.

Esta mística “nada” no está vacía ni es estéril. Por el contrario es fértil y está desbordada de innumerables formas de vida. Los místicos enseñan que el universo emana de la “nada divina”. Del mismo modo, hemos visto que los cosmólogos hablan del vacío cuántico, un lugar lleno de potencial donde es generada la semilla cósmica. Este vacío no está realmente vacío. Es una espuma hirviente de partículas virtuales que constantemente aparecen y desaparecen.

¿Cómo emergió el universo desde una prolífica “nada”? Según la Cabalá y la teoría clásica del Big Bang, esta transición se caracterizó por un solo punto inicial.

Los físicos llaman a este punto una singularidad, un punto infinitamente denso en el espacio-tiempo. Una singularidad es a la vez destructiva y creativa. Cualquier cosa que cae dentro de unasingularidad se funde con ella perdiendo su identidad mientras que la energía que emerge de unasingularidad tiene el potencial para convertirse en cualquier cosa. Las leyes de la física no pueden aplicarse a ese instante de separación en el que la energía o la masa emergen.

Según Moisés de León -tal vez el cabalista judío más destacado del siglo XIII- “El principio de la existencia es un punto oculto y secreto. Este punto es el comienzo de todas las cosas ocultas que se extienden a partir de allí y emanan de acuerdo a su especie. Desde este único punto se pueden ampliar las dimensiones de todas las cosas”.

A medida que avanza la emanación, a medida que Dios comienza a desplegarse, el punto oculto y secreto inicial se expande en un círculo. Del mismo modo, sabemos que desde el Big Bang nuestro universo ha estado expandiéndose sin interrupciones. Sabemos esto gracias al astrónomo Edwin Hubble quien midió la velocidad en la que otras galaxias están constantemente alejándose de nosotros. En 1929, Hubble determinó que cuanto más lejos está una galaxia de nosotros, más rápido se está alejando. El universo se está expandiendo en todas las direcciones. Pero no es que el universo se expande en el espacio. El espacio en es el que se está expandiendo.

La consecuencia más dramática del descubrimiento de Hubble es lo que nos dice sobre el origen de nuestro universo. Simplemente invirtamos la teoría de Hubble: si el universo se está expandiendo significa que una vez fue mucho menor. ¿Qué tan pequeño fue el punto desde que se expandió? Según la teoría clásica del Big Bang, si nos remontamos lo suficiente en el espacio-tiempo y desandamos los caminos de las galaxias y su formación, toda la masa y energía del universo se contrae en un punto inicial, una singularidad, aquel punto infinitesimal del cual el cosmos emergió en su totalidad.

Un cabalista, Shimon Lavi, entendió la expansión como parte del ritmo de la creación y escribió:

 

“Con la aparición de la luz, el universo se expandió.

Con la ocultación de la luz, las cosas que existen fueron creadas en toda su variedad.

Este es el misterio del acto de la Creación.

Aquel que entiende entenderá”.

 

Cuando la luz brilló el tiempo y el espacio comenzaron. Pero dijimos que el universo al comienzo era una sopa indiferenciada de materia y energía. ¿Cómo emergió entonces la materia desde esta sopa contenida en la olla universal? El místico dice que la luz se ocultó. El científico diría que la energía se congeló. La materia es energía congelada. Ningún núcleo o átomo podría formarse sin que la energía se enfríe lo suficiente para poder atarla y empaquetarla en partículas estables de materia.

Einstein descubrió la equivalencia entre masa y energía. En última instancia, la materia no es distinta de la energía sino que simplemente es energía que ha asumido temporalmente un patrón particular. La materia es básicamente energía en forma tangible, ambos, materia y energía son en definitiva estados diferentes de un mismo continuo, nombres diferentes para dos cosas que en esencia son la misma cosa.

Al igual que el físico, el místico también está fascinado por la relación íntima de la materia y la energía aunque la descripción mística está concebida en una tonalidad diferente. La existencia material surge de ain, esa “nada” que representa la piscina de energía divina. En última instancia,el mundo no es otra cosa que Dios ya que esta energía divina se oculta dentro de todas las formas que existen. De no haber sido ocultado, no podría haber surgido la existencia individual. Todo se disolvería de nuevo en la unidad o mejor dicho la “nada”.

A mediados del siglo XVI en Tzfat, una ciudad ubicada en la cima de una montaña en Galilea, el cabalista más famoso que jamás haya existido – Isaac Luria – reflexionó sobre la creación y se preguntó: “¿Qué había antes?” Luria creía que sólo había Ein-Sof, es decir Dios como Infinito. Pero si Ein-Sof invadía todo el espacio, ¿cómo podría haber espacio para algo más que Dios? Luria llegó así a la conclusión que el primer acto de la creación no fue emanación sino contracción:

“Antes de la creación del universo, Ein-Sof se retiró a su esencia, de sí mismo para sí mismo dentro de sí mismo. Desde su esencia misma dejó un espacio vacío en el que podía emanar y crear”.

 

Este principio se conoce en la mística judía como tsimtsum que literalmente significa “contracción”. Esta contracción sugiere una especie de “retirada”. Una “retirada” en la cual Dios hizo espacio para algo más que Dios. El vacío primordial esculpido por tsimtsum se convirtió en el sitio de la creación: no más que un punto infinitesimal en relación con Ein-Sof y sin embargo lo suficientemente amplio como para albergar la totalidad del cosmos. Pero el vacío no estaba realmente vacío sino que mantuvo una huella: un residuo de la luz de Ein-Sof.

Al igual que el vacío que procedió al Big Bang, esa gran explosión, el Universo tampoco estaba completamente vacío sino en un estado de mínima energía, embarazado de potencial creativo y lleno de partículas virtuales.

Según Luria cuando Ein-Sof comenzó a desarrollarse, un rayo de luz divino se canalizó en el vacío a través de vasijas materiales. Todo iba bien al principio hasta que algunas de las vasijas -las menos transparentes- no pudieron resistir el poder de la luz. Se quebraron y la mayor parte de la luz que contenían volvió a su fuente Infinita: “al vientre de la madre”. Pero el resto, cayendo como chispas junto a fragmentos de vasijas rotas, quedaron atrapadas finalmente en la existencia material. Nuestra tarea de acuerdo a la Cabalá, es liberar estos destellos de luz y restaurarlos a la divinidad. Viviendo ética y espiritualmente, elevamos las chispas produciendo así un tikkun, una “reparación” del cosmos.

Si los recipientes originales no se hubieran roto nuestro mundo constituido por la  multiplicidad no existiría. Nosotros existimos porque hemos perdido la unidad.

La cosmología moderna tiene una teoría que es paralela a la ruptura de los recipientes: la teoría de la “simetría rota”.

La simetría puede ser inestable. Imagínense en una elegante cena de bodas, sentados junto a una docena de invitados alrededor de una mesa circular. Copas de champán se han colocado en forma precisa entre cada plato de comida y la siguiente: una perfecta simetría entre derecha e izquierda. Un camarero llena las copas con champán y todo el mundo se sienta, esperando a que alguien levante una copa. De golpe sentimos un poco de sed y al darnos cuenta de que las burbujas de color rosa no va a durar para siempre, decidimos tomar un sorbo. Pero, ¿qué copa deberíamos tomar? No estando completamente versados ​​en las reglas de una cena de etiqueta, podríamos fácilmente elegir la copa de la izquierda como la derecha. De cualquier manera al momento que tomemos una decisión eligiendo una copa o la otra, la simetría se rompe. A menos que todo el mundo tome simultáneamente la misma decisión, alguien tendrá que estirarse a través de la mesa para conseguir una copa restante. Uno de los retos de la ciencia es descubrir la simetría oculta dentro de la maraña de la vida ordinaria.

El universo empezó en un estado extremadamente caliente de máxima simplicidad simétrica. A medida que se expande y se enfría, esta simetría perfecta se rompe dando lugar al mundo de la diversidad y la estructura en que vivimos.

Para nosotros las fuerzas fundamentales de la naturaleza parecen hoy diferentes: separamos entre “la gravedad”, “el electromagnetismo” y otras dos fuerzas conocidas como “fuerzas nucleares fuertes y débiles”. El equilibrio entre estas fuerzas determina la existencia y el comportamiento de todo lo que existe en nuestro universo visible. Originalmente las cuatro fuerzas estaban vinculadas y hoy los científicos sueñan con encontrar un único conjunto de ecuaciones que describan la unión de ellas en una simple fórmula. En los últimos años, al chocar las partículas subatómicas, los físicos han descubierto que a temperaturas extremadamente altas las diferencias entre las fuerzas comienzan a desaparecer.

Hagamos un último acto de imaginación. Imaginen que viajan atrás en el tiempo llegando cada vez más cerca del momento del Big Bang. Cuanto más lejos en el tiempo viajan más caliente y más denso se torna el universo y las simetrías rotas comienzan a restaurarse. Viajan millones y billones de años en el tiempo. Finalmente llegan a la más mínima fracción de tiempo que un físico puede imaginar: 10 a la menos 43 segundos después del Big Bang, es decir una diez millonésima de una billonésima de una billonésima de billonésima de segundo, después del comienzo. Ir más allá de este punto es difícil porque la densidad de la materia se vuelve tan grande que la estructura y tal vez el sentido del espacio y el tiempo se descomponen. En este punto todas las interacciones entre las fuerzas fundamentales son indistinguibles. Alcanzamos así una simetría perfecta.

¿Cómo fue que la simetría del comienzo se distorsionó tanto en el transcurso del tiempo? A medida que el universo se expande y comienza a enfriarse, la radiación y las partículas pierden energía. Así es como las diversas fuerzas se distinguen unas de las otras.

Mientras tanto la materia también está perdiendo su unidad. En el momento en que el universo es sólo una mil millonésima de segundo de edad, hay cuatro fuerzas y dos docenas de partículas elementales. Esta fractura de la simetría crea las partículas de materia y energía que se encuentran hoy en día a nuestro alrededor – y dentro de nosotros mismos.

La simetría perfecta suena atractiva, pero es estéril. Si el motor principal no se hubiera roto en cuatro fuerzas, el universo sería un lugar muy diferente, si es que de hecho hubiese alguna vez existido. Las pequeñas desviaciones en la uniformidad perfecta dan lugar a los núcleos, átomos y moléculas; seguido de galaxias, estrellas, planetas y personas. Nosotros existimos en nuestra condición presente (con todos nuestros defectos e imperfecciones) gracias a la simetría rota. Al igual que nos enseña la Cabalá, nuestra confusa y manchada realidad se deriva de la ruptura de los recipientes o vasijas de luz divina.

La ruptura de la simetría y la ruptura de los vasijas son teorías distintas, cada una generada por un enfoque diferente con respecto a la cuestión del origen del universo: sin embargo, su resonancia es intrigante. La mente humana ha ideado estrategias alternativas – científicas y espirituales – para encontrar nuestro origen. Las dos estrategias son distintas pero complementarias. La ciencia nos permite sondear las partículas infinitesimales de la materia y las profundidades inimaginables del espacio comprendiendo cada una a la luz de la otra al buscar a tientas el camino de regreso hacia el principio. La espiritualidad nos conduce a través del espacio interior, nos desafía a recorrer nuestro camino interno hacia la unidad para vivir a la luz de lo que descubrimos.

Como hemos visto, los místicos judíos imaginan chispas divinas en cada cosa que existe. Un científico diría que hay energía latente en las partículas subatómicas. La tarea espiritual es elevar las chispas con el fin de restaurar el mundo a Dios siendo conscientes que cada cosa que hacemos, vemos, tocamos o imaginamos es parte de la unidad, parte de un patrón de energía. La elevación de las chispas divinas es una poderosa metáfora; transforma la religión de una larga lista sobre lo “permitido” y lo “prohibido” o una lista de dogmas en una aventura espiritual.

Dios no es un ser independiente que hasta “allí arriba”. Ella está aquí, en la corteza de un árbol, en la voz de un amigo, en el ojo de un extraño. El mundo está lleno de Dios. Puesto que Dios está en todo uno puede servir a Dios a través de todo. En la búsqueda de la chispa divina descubrimos que lo común es realmente espectacular.

El mundo está fracturado y Dios nos necesita para que lo arreglemos. Al arreglar el mundo – social, económica y políticamente – vamos curando a Dios, cuyas chispas se encuentran dispersas por todas partes.

Pero no debemos engañarnos a nosotros mismos. Nunca habrá un tikkun completo, una reparación completa del mundo. Las cosas nunca serán perfectas. La sociedad nunca será completamente justa. ¿Cómo terminará todo esto? ¿Hay un Mesías que viene a redimirnos? Los Mesías cautivan nuestra imaginación porque el mundo es injusto y la historia es volátil. Se nos dice que cuando venga el Mesías todo será corregido definitivamente: el bien finalmente triunfará y el mal será eliminado. Esa sería una buena noticia…pero ¿es esa la forma en que las cosas funcionan?

¿Cuál es el futuro a largo plazo de nuestro planeta según la ciencia? He aquí el pronóstico:

Nuestro Sol tiene unos cinco mil millones de años y es aún confiable. Sin embargo, cinco mil millones de años a partir de ahora, el combustible de hidrógeno en el núcleo del Sol se acabará. El núcleo se hundirá mientras que la atmósfera del Sol se expandirá engullendo varios de sus planetas más cercanos entre ellos probablemente la Tierra. Poco a poco la mayor parte de esta atmósfera se caerá dejando una bola densa y caliente de materia inerte.

La vida no necesariamente llegará a su fin. Para ese entonces los seres humanos (o cualquier tipo de vida inteligente relacionada cósmicamente con nosotros) habrán desarrollado la tecnología necesaria para pasar a otro sistema solar más seguro.

Mientras tanto, aquí estamos. Todavía tenemos bastante tiempo hasta el año 5 mil millones. No habrá perfección final. Nadie ha dispuesto el futuro antes de tiempo, nada está predeterminado. La probabilidad jugará un papel importante en la forma en la que se desarrollarán las cosas, del mismo modo que siempre lo ha hecho. Debemos aprender a negociar con el azar. Debemos trabajar en arreglar nuestras propias quebraduras, nuestro tejido social y nuestro planeta, de la mejor manera que podamos.

¿En qué clase de Dios podemos creer? La palabra hebrea emuná, “creencia o fe”, originalmente significaba confianza y fidelidad, tanto humana como divina. Sino confiamos en otras personas, no podemos amar; sino confiamos en los demás, no podemos construir ni sostener una comunidad. Pero, ¿cómo podemos confiar en el cosmos o en este Dios de la unidad?

Podemos confiar que somos parte de algo mayor: una vasta red de existencia en constante expansión y evolución. Podemos detenernos en el camino, abrazar un árbol y sentir la savia que corre por las venas. Cuando miramos el cielo nocturno podemos reflexionar que estamos hechos de elementos forjados en las estrellas y de las partículas que nacen en el Big Bang. Podemos sentir que estamos buscando aún la vuelta a casa. La vuelta al origen. Cuanto más lejos miramos en el espacio más viajamos atrás en el tiempo. Si vemos una galaxia a diez millones de años luz de distancia, estamos viendo esta galaxia tal como era hace diez millones de años luz. La galaxia se toma este largo tiempo para que su luz antigua pueda llegar hasta aquí ahora en forma nueva. Más allá de cualquier nueva estrella que alguna vez identifiquemos, se encuentra ante nosotros el horizonte del espacio-tiempo a catorce mil millones de años luz de distancia. Pero ni Dios ni el Big Bang están tan lejos. El Big Bang no ocurrió en algún lugar fuera de nosotros. Por el contrario, nosotros comenzamos nuestra historia en el interior de la gran explosión; hoy encarnamos la energía primordial. El Big Bang aún no se ha detenido.

¿Y qué hay Dios? Dios no es un objeto o un destino fijo. No hay una sola manera definitiva para llegar a Dios. Pero nuevamente, no es necesario llegar hacia algo que está en todas partes. Dios no está en otro lugar oculto de nuestra vista. Dios está aquí pero nosotros no podemos verlo. Estamos esclavizados por las rutinas. Corremos de un evento a otro, de una tarea a la otra y rara vez nos damos una pausa para observar el esplendor que está justo enfrente de nosotros. Nuestro sentido de la maravilloso se ha marchitado por culpa de nuestro ritmo de vida.

¿Entonces cómo podemos encontrar a Dios? Una pista la proporciona uno de los muchos nombres por como se llama a la Shejina -el aspecto femenino de Dios, la presencia divina en este mundo. En la Cabalá Ella se llama océano, jardín o huerto de manzanas. En hebreo Ella también se llama zot, que significa simplemente “esto“. Dios no está “afuera y arriba”. Dios esta “abajo y adentro”. Dios está aquí contigo en este mismo momento, renovado, inesperado, tomándote por sorpresa. Dios es “esto”.

Según tomado de, http://www.judiosyjudaismo.com/2012/06/dios-y-el-big-bang/ el lunes, 15 de diciembre de 2014. Este documento existe en castellano gracias al trabajo realizado por Diego Edelberg.

Direccion del documento original, en inglés:

http://www.srhe.ucsb.edu/lectures/text/mattText.html

 
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Posted by on December 15, 2014 in Uncategorized

 

La luz eterna del pueblo judío

La luz eterna del pueblo judío

La luz eterna del pueblo judío

En un mundo oscuro, tú debes ser la luz.

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En nuestro mundo, los hombres rectos son masacrados mientras están envueltos en sus mantos de rezo, sus vidas son apagadas mientras se encuentran frente a Dios inmersos en una intensa plegaria. En nuestro mundo, las mujeres judías y sus hijos caminan temerosos por las calles de Francia. Irán se hace cada vez más fuerte. ISIS eleva su negra bandera del mal. Y a pesar de todo esto, la vida continúa. Escuchamos las pegajosas melodías festivas, ¡compra uno y lleva otro gratis!

Esta complacencia se siente como oscuridad.

A veces me consuelo a mí misma. Es fácil sentirse así en diciembre, cuando el día termina a las cuatro de la tarde, el sol brilla tenuemente y el aire es frío. Me aseguro que se trata sólo de una jugarreta de la luz. Pero no es sólo eso. Es el silencio donde debería haber fiereza. Es el acuerdo tácito que le permite florecer al mal. La humanidad parece estar volviéndose ciega, y el mundo da vueltas y vueltas.

Pero el pueblo judío no es complaciente. Estamos peleando. Al igual que en los días de antaño, cuando la oscuridad se avecina la combatimos con la eterna luz de la Torá. En las sinagogas y escuelas estudiamos los textos ancestrales y extrapolamos nuevos significados. En los sótanos y salones de estar florecen las instituciones de prestamos sin intereses, se hacen referencias médicas, se llevan comidas caseras al hambriento, se hacen visitas al enfermo, se da consuelo a sus familias. Se recauda dinero para ayudar al pobre, para apoyar a nuestro ejército. Se recitan plegarias por los enfermos y heridos. Celebramos Shabat con un vigor renovado y hacemos un llamado a nuestros hermanos judíos para que se unan a nosotros.

Como han hecho los judíos desde tiempos inmemorables, la red de bondad, detikun olam, reparar el mundo, se difunde y crece, llegando cada vez más lejos hasta las esquinas más recónditas de la Tierra, hasta los rincones más oscuros de nuestros corazones. Estamos reuniendo méritos y repartiendo bondad. Estamos encendiendo nuestro mundo.

Januca se acerca y mis hijos me miran con ojos brillosos. Al igual que los niños judíos de todas partes del mundo, ellos no conocen la oscuridad, sino que creen en la luz. Quieren escuchar la historia de los héroes, de aquellos bravos hombres y mujeres que se rehusaron a rendirse. Quieren escuchar la historia ancestral de los judíos y quieren sentirla por sí mismos. Así que se las relato.

Pero también les digo que la luz no brilla de forma gratuita. Que al igual que en los días de antaño, hay una guerra que debe ser luchada. Una batalla en contra de la complacencia, en contra de la lenta e incremental inclinación hacia la oscuridad, el oscurecimiento de nuestras almas, de nuestra fe y de nuestra esperanza. Es una guerra que pelamos durante todas nuestras vidas con el mundo y con nosotros mismos. Les digo que no es difícil encenderla; lo difícil es mantenerla brillando. Los milagros llegan para quienes los merecen, para quienes se ganan su luz.

Es Januca, por lo que les recordaré que Quien creó la oscuridad también creó la luz, y que Él todavía sigue a cargo. Les susurraré: “Dejen a Quien hizo arder las velas en ese entonces, que lo haga por nosotros ahora, baiamim hahem bazman haze”. El mundo cambia, pero Él no ha cambiado.

Les diré a mis hijos que nosotros somos las pequeñas luces. Estamos reuniendo la leña. Estamos avivando las chispas.

Y les mostraré la foto que fue sacada en la Alemania de 1931 por la esposa de Rav Akiva Posner. Una Menorá apoyada en el alféizar con una bandera Nazi ondeando tras ella. En la parte posterior, la santa mujer escribió: “Muerte a los judíos, dice la bandera. Los judíos son eternos, le responde la luz”.

Cortesía de: http://rarehistoricalphotos.com/menorah-defies-nazi-flag/

Cortesía de: http://rarehistoricalphotos.com/menorah-defies-nazi-flag/

Les diré a mis hijos ‘es un mundo oscuro. Ustedes deben ser la luz’.

Y también me lo diré a mí misma.

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/h/j/ep/La-luz-eterna-del-pueblo-judio.html?s=show el sabado, 13 de dic. de 2014.

 
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Posted by on December 13, 2014 in Uncategorized

 

CHANUKAH THE HUMAN MENORAH

CHANUKAH

THE HUMAN MENORAH

SUBTITLE: EIGHT STEPS TO BUILDING YOUR PERSONAL CANDELABRA

And you shall make a menorah of pure gold
– Exodus 25:31

INTRODUCTION
When the nights get longer and the temperatures lower, the menorah exemplifies our ability to light up the night, to warm up the frost.

The menorah is a pretty basic object. A base with eight branches, cups to hold candles or oil, fuel, wicks, a match to ignite — and, viola, a ballet of brilliant flame!

Do-it-yourself menorahs are quite common this time of year. Take some sort of material, a little arts here, a little crafts there, and you have yourself a handcrafted, bespoke fixture of light.

Can we apply these basic elements to transform our personal lives into menorahs? Can we, as human beings, become fixtures of light in everything we do?

It is one thing to fashion a menorah out of gold or silver. Can we fashion a menorah out of our own flesh and blood?

Well, we can definitely try.

1. BASE LINES
All about that base, no treble.

For a menorah to be a viable luminary it must have a solid foundation. This baseline allows an instrument of light to flourish in all environments, no matter how cold or dark. For our menorahs to stand steadfast and proud, we should build them upon the unequivocal essence of who we are, the constant that is our soul.

2. BRANCH OUT
An embrace requires opening of arms.

Our lives consist of many facets: from family and community to work and entertainment, and everything in between. To turn our multidimensional lives into a menorah, it isn’t enough to be light in one area of life; as a menorah we strive to be lights in its branches.

3. WORLD CUP
Try drinking without a cup.

In every branch of life, we must make a receptacle by which to build our flames and receive our light. Branching out alone is not enough. Picture a vast pool of water, whose width and breadth and depth seem limitless. Do we not need to cup our hands to drink its refreshing delight? Every branch of life is a vast ocean of energy. We need to create the structure and definition — the cup that will contain and utilize its luminary potential.

4. FUEL EFFICIENT
If machines require it, how much more so do people?

Once we make a vessel, we have to fill it with the appropriate fuel. Fuel comes in many forms, ranging form the purest to the crudest. The purer the fuel the purer the light. Generally speaking, the deeper we have to dig to find the fuel, the better the quality of the fuel. Prayer is a great source of fuel, as is study, as is self-reflection.

5. WICK IT
Wick is to fuel what piano is to music.

Fuel alone does not create light. We need a wick, something dry and simple to imbed itself into the fuel so as to ignite it. The simpler and less sophisticated the wick, the better a conduit it will be. Matter at its most material is the best vehicle for the spiritual. Turning a wooden table into a Shabbat table is wicking our fuel; as is giving a material dollar to charity.

6. MATCH MAKER
Can one burn without igniting?

Fuel and wick still do not a flame make. We need to ignite, to get inspired, to spark ourselves with something meaningful. Sometimes it can be a simple conversation, sometimes it can be a profound experience, sometimes it can be through innocently surfing the World Wide Web and stumbling upon an article. They are called sparkplugs because they spark us up and plug us in. And once we are sparked…

7. FLAME BUOYANT
They don’t have to be told to reach upward.

Flames never stop dancing, and always burn upward. Even if we hold a candle down, the flame will gravitate upward. Transforming ourselves into menorahs is the process of always reaching higher, always striving for more, never ceasing to flicker and dance. Though at times life may knock us down, as flames we always reach upward. Though at times our legs may seem shackled, as menorah flames we never stop dancing.

8. SOCIAL LIGHT
The luminance is communal and communicable.

When all the previous seven elements are in place, the result is light. Light is a wonderful thing, unselfish in the extreme. Usually, two people cannot enjoy the same thing without compromise. If two people share a latke, the more one person eats the less is left over for the other. Light is the exact opposite: When one lights a menorah alone, in private, it is nice; but when one lights a menorah in public, with a group of people, the light seems to miraculously multiply.

A drop of oily donut can feed one person; but a drop of pure oil can illuminate the whole world.

RISE AND SHINE
The menorah is an instrument of light. And so are we.

Chanukah, the Festival of Lights, is a celebration of a historical miracle. But no less significantly, Chanukah is the celebration of a present-day miracle: the miracle of you and I lighting up the world.

Some menorahs are made of gold, some of silver, some of plastic. The most profound menorahs are fashioned of flesh and blood, of tears and sweat, of you and I.

We are menorahs. It is time to rise and shine.

Segun tomado de, http://meaningfullife.com/torah/holidays/3c/Chanukah_Human_Menorah.php el viernes, 12 de dic. de 2014.

 
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La asimilación y el aceite de Januca

La asimilación y el aceite de Januca

La asimilación y el aceite de Januca

Entendiendo el significado de la batalla de Januca, una guerra como ninguna otra.

por

Si el aceite fuese una persona, de seguro sería condenado por su necia renuencia a mezclarse con los demás. Prefiere permanecer distante, separado y distinto. Mézclalo con agua y se mantendrá separado, conservando su identidad propia.

No importa cuánto trates, el aceite se mantendrá siempre fiel a su esencia y nunca se asimilará.

Quizás es por eso que mereció ser el símbolo principal del milagro de Januca.

Cuando celebramos la victoria de los macabeos sobre los griegos, debemos recordar lo que estaba realmente en juego en esta gran confrontación. Esta guerra fue distinta a cualquier otra guerra; no fue para conquistar más territorio, ni tampoco para capturar más riquezas o cuerpos. Esta guerra fue, principalmente, un conflicto entre dos formas completamente diferentes de entender el mundo.

La historia de Januca es sobre un choque de culturas. Los griegos no querían matar a los judíos. Su intención no era el genocidio de un pueblo, sino que era en cambio una batalla en contra de quienes amenazaban su compromiso al hedonismo, su amor por el cuerpo y su obsesión por las competencias atléticas para probar quién valía más. En estas cosas los griegos encontraban la belleza – y el significado mismo de la vida.

Keats describió muy bien el ideal griego en su magnífico poema ‘Ode On a Grecian Urn’:

Porque la belleza es verdad y la verdad es belleza, eso es todo lo que sabes y todo lo que necesitas saber.

Lo que los griegos adoraban era la santidad de la belleza. En cambio lo que los judíos querían enseñarle al mundo era la belleza de la santidad. Los griegos adoraban la santidad de la belleza. Los judíos le enseñaron al mundo la belleza de la santidad.

Fue la batalla entre estos dos ideales lo que definió la guerra de los macabeos. Es triste, pero hubo judíos que fueron seducidos por las seductoras artimañas del secularismo y abandonaron su antiguo legado. Vendieron sus bendiciones por un ‘plato de lentejas’. Renunciaron al mensaje de los profetas por la gloria de los juegos. Eligieron la recompensa pasajera del cuerpo por sobre las bendiciones eternas del espíritu. Son conocidos como los helenistas. Se asimilaron – y no se volvió a oír sobre ellos desde entonces.

La victoria de los macabeos fue el triunfo de quienes ejemplificaron la característica única del aceite y se rehusaron a asimilarse, eligiendo en cambio permanecer fieles a nuestra misión de traer al mundo la visión moral del judaísmo.

Eso es lo que hace que la historia de los Macabeos sea tan importante en nuestros tiempos.

Hace un tiempo hubo un amargo debate sobre una provocativa campaña publicitaria promocionada por un ministerio israelí. Parece que el Ministerio de Absorción pensó que sería buena idea convencer a los expatriados israelíes que viven en Estados Unidos de volver a su país, dramatizando el riesgo de asimilación de sus hijos y nietos en la diáspora. Los avisos promovían la idea que vivir fuera de la tierra judía amenazaba su lazo con el pasado, la tradición y la cultura judía.

Artículo Relacionado: Los Griegos y La Belleza.

Eso generó grandes discusiones. Un importante orador judío declaró: “No creo haber visto nunca una demostración israelí de desprecio hacia los judíos norteamericanos tan obvia como esos avisos”. Los críticos atacaron la campaña, considerándola un ataque vicioso “al judaísmo” de todos los que están fuera de Israel.

La ira era tan fuerte que la campaña fue retirada de inmediato. Obviamente estos avisos tocaron un nervio muy delicado. Perfectamente podría ser visto como una gran calumnia sobre la posibilidad de una vida judía fuera de Israel; la reacción, sin embargo, demostró claramente el gran miedo que genera la idea de la asimilación.

Y si los avisos estaban equivocados por la forma en que parecían diferenciar entre la vida en Estados Unidos e Israel, su mensaje igualmente debería ser reconocido como una advertencia para todos los judíos, independiente de dónde estén viviendo.

Porque al final de cuentas, después de más de 2.000 años, el espíritu de los macabeos pareciera estar perdiendo su batalla para evitar que los judíos se asimilen abrazando fervientemente la cultura secular y su ideología.

Los griegos nos dieron las olimpíadas. En una ironía que desafía toda lógica, los macabeos, que pelearon por la supremacía del Templo sobre el estadio deportivo, fueron elegidos como el nombre para las Macabiadas, el evento judío internacional similar a las olimpíadas que se realiza en Israel cada cuatro años.

Las competencias atléticas son una opción excelente para la recreación física. Pero dejan de ser admirables cuando se apoderan de nuestras vidas, como tantas veces lo hacen, no sólo en el ámbito profesional sino que incluso en los contextos universitarios.

Por favor no malentiendas lo que estoy diciendo. Los eventos deportivos están bien si son entendidos como complementos de una vida espiritual. Pero cuando se convierten en un fin en sí mismo, adoptamos un valor ajeno y nos asimilamos.

La asimilación hoy en día tiene muchas formas.

Nos hemos asimilado cuando lo único que queremos hacer es salir de fiesta, y nunca rezar

Nos hemos asimilado cuando lo único que nos importa es cómo nos vemos por fuera, y no lo que sentimos por dentro.

Nos hemos asimilado cuando nuestros objetivos más grandes son la fama y la fortuna, en lugar del amor y el aprendizaje.

Nos hemos asimilado cuando lo que más queremos es ser envidiados por los demás, en lugar de ser valorados por Dios.

Nos hemos asimilado cuando nuestro objetivo principal es acumular más bienes, en lugar de simplemente ser buenos.

Nos hemos asimilado cuando estamos mucho más interesados en nuestra herencia que en nuestro legado, en lo que obtenemos del pasado que en lo que le damos al futuro.

Nos hemos asimilado cuando vemos a nuestros hijos como cargas en lugar de bendiciones, y cuando creemos que lo mejor que les podemos dar son bienes en lugar de valores.

Nuestra tradición nos enseña que debemos reverenciar la belleza de la santidad. Es por eso que los macabeos lucharon, confrontando una cultura ajena que enfatizaba el cuerpo por sobre el alma, lo material por sobre lo espiritual. Ese sigue siendo nuestro desafío.

Al igual que el aceite en la historia de Januca, por ningún motivo debemos asimilarnos.

Al traer una luz aún más brillante a nuestros hogares cada noche con su respectiva llama, afirmamos nuestra creencia de que tendremos éxito. Conservamos la singularidad que nos permitió no sólo sobrevivir, sino también ser quienes transportan la antorcha de la moralidad y la civilización para toda la humanidad.

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/h/j/ep/Asimilacion-y-el-Aceite-de-Januca.html el jueves, 11 de dic. de 2014.

 
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The Israel Law Center charges that the Presbyterian Church has illegally operated by maintaining illicit ties with Hezbollah.

The Israel Law Center charges that the Presbyterian Church has illegally operated by maintaining illicit ties with Hezbollah.

Presbyterian Church demonstrates against Israel. (Photo: stop-obama-now.net)

Shurat Hadin (The Israel Law Center), an NGO that combats terrorism through the use of international law, otherwise known as Lawfare, has filed a complaint against the Presbyterian Church USA (PCUSA), citing violations of the US tax code for unlawful political lobbying and contact with Hezbollah, the Jerusalem Post reports.

“It is high time the IRS took a long look at the Presbyterian Church and investigated its meeting with the designated-terrorist organization Hezbollah, its lobbying activities, and its anti-Israel divestment policies,” Shurat Hadin spokesman attorney Robert Tolchin told Jpost.

“The PCUSA is obsessed with attacking the Jewish state and has moved far from the activities which it presented to the IRS to secure its tax-free status in the United States.”

According to Shurat Hadin, PCUSA violated its own mission statement by engaging in political advocacy and “taking positions on the geo-political dispute between Palestinian Arabs and Israelis.”

Shurat Hadin has provided the IRS with “documentary and video evidence showing PCUSA delegates meeting with the US-designated terrorist group Hezbollah, publishing anti-Semitic materials, enacting a racist policy to divest from American companies doing business with Israel, lobbying the US Congress, and distributing political advocacy materials in violation of its tax-exempt status as a religious organization,” Jpost reports

Shurat Hadin further noted, “There is no mention in PCUSA organizing documents that it perceives fulfilling Christ’s work by meeting with and endorsing statements of a US-designated terrorist organization found to be responsible for the death of United States civilians and marines.”

A History of Presbyterian Anti-Israel and Anti-Semitic Activity

Hezbollah fighters salute during a graduation ceremony. (Photo: Islamic Counterterrorism Institute)

The Presbyterian Church has a long history of anti-Israel activity and collaborations with the BDS (Boycott, Divest, and Sanction) movement.

This past June they voted to divest and boycott companies that conduct business with Israeli firms situated in Judea and Samaria. In essence, such a resolution is harmful to the Palestinians themselves, who work at these companies. Causing the shutdown of these ventures would cause the Palestinians to lose their source of income.

Responding to this resolution, former US Governor Mike Huckabeestated that he was “embarrassed” for them. “I wondered who could be behind such an absurd decision,” he said, adding that he knows of individuals and member churches that are moving away from the denomination as a result.

NGO Monitor, an Israeli watchdog which tracks NGOs, published a paper in June following the resolution, showing that the Presbyterian Church’s decision was actually heavily influenced by anti-Semitism.

NGO Monitor shows that the Israel Palestine Mission Network (IPMN), which works within the Presbyterian Church, is the main advocate within the church on behalf of the BDS campaign. Numerous postings uploaded to this site by IPMN members over a period of two years demonstrate an ongoing pattern of expressions of anti-Semitism, including: “Zionist controlled America [has a] desperate lust” for war with Iran:, and “Jewish interests” are “corrupting” the US government, and the media is “owned” and “operated” by these same “Jewish interests.”

Segun tomado de, http://unitedwithisrael.org/israel-law-center-us-presbyterian-church-has-ties-with-hezbollah/?utm_source=MadMimi&utm_medium=email&utm_content=Israel+Accused+of+%27Barbaric+Murder%27+of+PA+Minister%3B+Sheik+Calls+to+Slaughter+All+Jews&utm_campaign=20141210_m123516824_Israel+Accused+of+%27Barbaric+Murder%27+of+PA+Minister%3B+Sheik+Calls+to+Slaughter+All+Jews&utm_term=more_btn_dark_jpg el miércoles, 10 de dic. de 2014.

 
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El Hombre y la Mujer Según la Perspectiva de la Cábala

El Hombre y la Mujer Según la Perspectiva de la Cábala

 Por Tzvi Freeman

Rabí Shimon bar lojai (siglo II, EC)

Al salir de su lugar de arriba, cada alma es macho y hembra unidos. Sólo cuando descienden a este mun­do es que se separan, cada una a su propio lado. Y entonces es el Uno de arriba quien vuelve a unirlas. Ese es Su dominio exclusivo, porque sólo Él sabe cuál alma pertenece a cuál y cómo deben reunirse. (Zohar, Libro I, 85b)

Rabí Isaac Luria (“El Santo Ari” 1534 – 1572)

La persona a quien nuestra Torá habla no es ni hom­bre ni mujer, sino ambos combinados. Porque así fue como Adán fue creado y así es como somos en esencia. Dos medios cuerpos que son realmente uno. Las mentes son dos, pero los cuerpos, las almas y el núcleo mismo de esas dos personas son uno y el mismo.

Es por eso que el carácter y responsabilidades de un hombre y una mujer difieren, porque cada lado del cuerpo hace su parte para complementar a la otra. Después de todo, sería redundante que ambos lados hicieran lo mismo. (Taamei HaMitzvot, Breishit)

Rabí Moshé Cordovero (1522 – 1570)

Hay otro asunto acerca del cual deben tener gran cuidado, y es el de asegu­rarse de que la “Shejiná” siempre esté con ustedes y nunca se aparte de ustedes.

Ahora, antes que un hombre se case, obviamente la Shejiná no está con él en absoluto, ya que el elemento princi­pal que atrae a la Shejiná hacia una persona es el elemento femenino. De hecho, cada hombre está entre dos hem­bras: la mujer corpórea de aquí aba­jo, a la cuál debe proporcionar ali­mento, vestimenta y afecto. Y la Shejiná, que está sobre él para ben­decirlo con todas esas cosas, de ma­nera que él pueda volverse y propor­cionarlas a la mujer de su contrato.

(Nota del compilador: la Shejiná es la Presencia Divina. Cuando nos re­ferimos a D-os como trascendente, in­finito y que está más allá, lo llamamos El. Cuando nos referimos a D-os como inmanentemente aquí, ahora, de una manera nutricia, criadora, inte­rior, decimos que Ella es la Shejiná.)

(Tomer Devorá, cap. 9)

Rabí Elijah de Vidas (1518 – 1592)

El niño está enlazado a las mentes de los padres y a las acciones de los pa­dres, desde la concepción y a lo largo de la vida… El poder de los padres en materia de vestimenta, dónde ponen sus ojos y mentes, el cuidado que tienen con las purificadoras aguas de la mikve y el tiempo de separación, todo tiene gran efecto sobre los niños que aún están por nacer y sobre los ya crecidos.

(Reshit Jojmá, Shaar Hakedushá, cap. 16)

Rabí Schneur Zalman de Liadí (1745  – 1812)

Vean también las dos últimas bendicio­nes de la ceremonia de matrimonio: pri­mero decimos, “Él regocija al novio y a la novia”, poniendo al novio antes que a la novia. Pero luego concluimos: “El regocija al no­vio con la novia”. Implicamos que el regocijo del novio es de significación secundaria al de la novia.

Eso es porque ahora la novia recibe del novio, pero en el tiempo porvenir, serán ¡guales en su estatura con una única corona, tal como fue antes de que la luna fuera disminuida.

Así también decimos: “Una vez más, en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, se oirán la voz del novio y la voz de la novia”. Porque en el futuro, la novia también tendrá una voz. La luz interior de lo femenino saldrá y se revelará. Porque entonces, como dijimos, “una mujer de valor será la corona de su esposo”, incluso más allá del novio. Porque enton­ces el elemento femenino hará bri­llar una luz deliciosa, secreta, de la Mente Oculta.

Por lo tanto, en nuestro tiempo, la oración se dice a la sordina, dado que la novia aún no tiene voz, de­bido a que actualmente el ámbito de la palabra Divina no tiene significación ante los ámbitos más elevados de pensamiento y emo­ción, ya que se trata a una mujer como secundaria a su esposo. Pero en el tiempo porvenir, des­pués que todo se purifique y sane, cuando sea revelada la Mente Oculta del Deleite y la Conciencia, entonces la novia tendrá una gran voz sin limitación. Diremos en voz alta lo que hoy es la Oración Silenciosa, La sefirá de Realeza -que es la sefirá de la femineidad-será domi­nante. Tal como ha sido dicho, “una mujer de valor será la corona de su esposo”.

(Likutei Torá, Shir haShirim)

Rabí Dov Ber de Lubavitch (“El Mitler Rebe”, 1773 – 1820)

Los cielos besan la tierra con rayos de sol; la despier­tan con gotas de lluvia. Preñada, entrega vida, nutre vida, sostiene vida.

Los cielos más espirituales, los mundos de ángeles y almas, no tienen ese poder de crear de la nada, de transformar la muerte en vida. Porque la tierra en su fuente, está más allá de los cielos. Estos (los cielos) son la luz de D-os. Pero ella (la tierra) se extiende desde su misma Esencia. Y de su Esencia proviene ese po­der de causar ser. Es por eso que es el hombre que corre tras la mujer, y no al revés. Porque el alma de un hom­bre ve lo que le falta: la esencia mis­ma, el núcleo de ser. Y ve que sólo puede encontrarse en una mujer.

(Shaar HaEmuná, pág.55)

Rabí Menajem Mendel de LubaviTch (“TzémaJ Tzédek”, 1789 – 1866)

El amor se expresa mejor con las cosas que uno no hace. Hillel el Mayor dijo esto cuando resumió toda la Torá: “si a ti no te gusta algo, no se lo hagas a nadie”.

¿Qué es lo que a ti te disgusta más? No aprecias cuando alguien escudriña tus faltas, subrayando cada una con lápiz rojo. Así que si realmente deseas expresar amor a alguien, ni siquiera mi­res sus faltas. Encuentra lo que sea bue­no y habla sobre eso.

(Derej Mitzvoteja, Mitzvat Ahavat Is­rael)

Rabí Shmuel de Lubavitch (“Maharash”, 1834 – 1882)

Tal como un hombre ama a una mujer, así el Uno de arriba ama Su mundo.

Tal como un hombre desea vivir con la mujer que ama, así el Uno de arriba desea ser encontrado en toda su esen­cia dentro de su mundo.

Tal como la unión de un hombre y una mujer trae hijos a su propia imagen, cuando hay unidad entre creación y Creador, entre tierra y cielo, entre cuer­po y alma, entre espíritu y materia, allí encontrarás la Presencia Divina en toda Su gloria.

(Torat Shmuel, Drushei Jatuná, pág. 161)

Rabí Sholom DovBer de Lubavitch (“Rashab”, 1860 – 1920)

“Un hogar”, escribió Salomón el Sa­bio, “se construye con sabiduría”. Y no con un martillo. Porque la sabiduría es el pegamento de la belleza. La sabiduría, es decir la habilidad de dar un paso atrás y ver todo el panorama, el pasado, y, lo que es más importante, el futuro al que todo eso lle­va. Ver la verdad dentro de cada cosa.

Sin sabiduría solo hay fragmentos. Con sabiduría hay un todo. Y hay paz entre todas las partes de ese todo.

(Citado en Sefer Hasijot 5704, pág. 93)

Rabí Iosef Itzjak Schneersohn (el sexto Rebe de Lubavitch, 1880 -1950)

Palabras duras, exigencias y ultimá­tum; todo eso sacude los cimientos mismos de un matrimonio y de un ho­gar, derribando las paredes hasta que cada uno queda solo.

Palabras amables, palabras comprensi­vas, palabras atentas; ese es el tronco desde el que el matrimonio crece, los cimientos sobre los que se levanta la casa.

Un hogar no puede ser reparado a me­nos que sus cimientos sean firmes. Una vez que una pareja aprende a hablar como amigos, su matrimonio puede so­portar cualquier cosa, por siempre.

(Sefer HaSijot 5703, pág. 293)

RabÍ Menajem Mendel Schneerson (el séptimo Rebe de Lubavitch)

Un rey sin reina, dice el Zohar, no es ni grande ni rey. Porque es la mujer quien da al hombre el poder para conquistar su espacio.

Y es el hombre quien da poder a lo mu­jer para penetrar y nutrir el de ella. Y entonces el hombre aprenderá de su mujer que él también puede llegar den­tro de otros y aportar nutrición. Y la mu­jer aprenderá que ella también puede conquistar.

(De una charla, Shabat Parashat Noaj, 1991)

Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/534615/jewish/El-Hombre-y-la-Mujer-Segn-la-Perspectiva-de-la-Cbala.htm el miércoles 10 de dic. de 2014.

 
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Who are East Jerusalem’s ‘permanent residents’?

Who are East Jerusalem’s ‘permanent residents’?
They were born and bred in the capital, but they aren’t Israeli citizens and their status is anything but permanent. In some cases, it may even be revoked.
By Ariel David | Dec. 9, 2014 | 11:22 AM |

A map of East and West Jerusalem.
A map of East and West Jerusalem.
It is called permanent residency status, but like many other things in the Middle East, it can be anything but permanent.

With the recent flare-up in violence centering around Jerusalem, the Israeli government has been threatening to revoke the residency, or citizenship, of East Jerusalem Arabs who are involved in terrorism – even if only by association through a relative.

Interior Minister Gilad Erdan made good on this threat recently by ordering the deportation to the Palestinian territories of the widow of one of the two terrorists who attacked a Jerusalem synagogue on November 18, killing four worshippers and a policeman.

Erdan also revoked the residency permit of the East Jerusalem Palestinian driver for the suicide bomber who carried out the attack on the Dolphinarium club in Tel Aviv in 2001, killing 21 people.

Daniel Bar-On

Prime Minister Benjamin Netanyahu has said he will advance a law to revoke the residency rights of terrorists and their relatives, as well as imposing a ban on those convicted of incitement from receiving state benefits.

But who are these permanent residents who are among those at the center of the storm? What exactly is their status and in what way can they be considered akin to immigrants in their own home?

When Israel annexed East Jerusalem following the Six-Day War of 1967, it granted the inhabitants of the newly captured neighborhoods permanent residency status and offered them citizenship.

At present, according to the Central Bureau of Statistics, out of a total population of 815,000, there are now some 300,000 Arabs in Jerusalem. Only 12 percent of them have Israeli citizenship, the Interior Ministry reports. Obtaining citizenship demands various procedures like swearing allegiance to the Jewish state and showing some knowledge of Hebrew, but rights groups say the main problem is the social taboo surrounding such a move: Palestinians feel that the process implies recognizing Israel’s sovereignty over East Jerusalem, which they claim as capital of their future state.

That is why most East Jerusalemites continue to live in the city as permanent residents, the same status afforded to non-Jewish foreigners who move to Israel (Jewish immigrants can easily obtain citizenship thanks to the Law of Return).

Permanent residents are issued the same blue ID card as Israelis, which allows them to live and work anywhere in the country, grants them social benefits and health insurance, and gives them the right to vote in local elections – although most Palestinians boycott the polls for the same reason they refuse to go through the citizenship process.

Unlike full citizens of the country, they cannot vote in national elections, have no passport and, as Palestinians, they remain stateless. “They live in a legal no-man’s land,” says Steven Beck, director of international relations at the Association for Civil Rights in Israel.

The status of these individuals is similar to that of the Druze living in the Israeli-annexed Golan Heights: The latter have permanent residency and largely refuse to take Israeli citizenship but, unlike Jerusalem’s Palestinians, they are officially considered Syrian nationals.

The blue ID card offers East Jerusalemites undoubted advantages compared to Palestinians from the West Bank and Gaza Strip, who have green ID cards issued by the Palestinian Authority in coordination with Israel. Holders of those cards need a permit from Israeli military authorities to enter or work in the country, and must go through long lines at army checkpoints. For residents of Gaza, which is almost completely sealed off, permits are granted even more rarely and usually only for humanitarian or religious reasons.

A Palestinian rift

The difference in rights between East Jerusalem Arabs and their West Bank neighbors has created rifts between the two Palestinian communities and can greatly influence the daily lives of their members, Beck explained in a telephone interview with Haaretz.

For example, when a Palestinian from East Jerusalem marries a Palestinian woman from outside the city, the couple will often have to move to the West Bank, as Israel rarely grants family-reunification requests, he said.

Despite its name, the residency permit is also not necessarily permanent. Figures compiled by the B’Tselem human rights group show that since 1967 Israel has revoked the residency of more than 14,000 Palestinians, often without warning. While links to terror groups have prompted such a step in the past, most revocations were done because the person had moved for a period to the West Bank or had gone to study or work abroad.

The number of cases in which residency has been rescinded has fluctuated wildly over the years, in keeping with oscillating Israeli regulations. According to B’Tselem, between 1995 and 2000, people who had not lived in the city for the previous seven consecutive years lost their residency, even if they had periodically returned. Following a petition to the Supreme Court, this policy was amended.

In response to a request from Haaretz, the Interior Ministry said that currently permanent residency status “expires” only if a person has lived abroad for more than seven years without returning.

Citizenship is also not exactly permanent, as the law allows for it to be revoked in cases of treason, espionage and terrorism. According to ACRI attorney Oded Feller, only two Arab Israelis have been stripped of their nationality on this basis.

Human rights groups strongly oppose revocation of residency or citzenship even in the cases of those who commit even the most heinous crimes.

“Residency status and social security benefits are not a favor granted by the authorities,” B’Tselem said in a statement last week. “It is Israel’s fundamental obligation toward all individuals living within its territory, be they citizens or permanent residents. As long as Israel considers East Jerusalem part of the country, it cannot eschew these obligations, and they remain in effect even when citizens or residents break the law.”

The organization also condemned measures taken “against the innocent family members” of people who have broken the law.

The Interior Ministry declined to comment further on the government’s steps in this regard, referring reporters to remarks made recently by Erdan. Following his decision to deport the wife of one of the synagogue attackers, the minister stressed that such moves constitute a deterrent.

“Everyone who is involved in terrorism must take into consideration that there are liable to be consequences for his family,” Erdan said.

Segun tomado de, http://www.haaretz.com/news/national/.premium-1.630605 el martes 9 de dic. de 2014.

 
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Israel Struggles With Its Identity

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Israel’s prime minister, Benjamin Netanyahu on Monday before a vote to dissolve Parliament partly over a bill on Israel’s status. CreditThomas Coex/Agence France-Presse — Getty Images

JERUSALEM — When Israel was founded nearly seven decades ago, its Declaration of Independence clearly defined the new nation as a Jewish state.

But the document also enshrined democracy as a core principle, ensuring “complete equality of social and political rights to all its inhabitants.”

Now Israelis and Jews abroad are roiled by debate over whether Israel can continue to be both a Jewish homeland and the lone democracy in a region torn apart by ethnic and religious strife.

Israel’s Parliament was dissolved on Monday in part over legislation proposed by Prime Minister Benjamin Netanyahu and other ultranationalist politicians that some Israelis fear would elevate the state’s Jewishness above its democratic character, exposing the inherent tension in the nation’s core principles with a law that critics say would subject a fifth of its citizens to permanent second-class status.

After a tumultuous year of failed peace talks with the Palestinians, a grueling war with militants in the Gaza Strip, continuing terrorist attacks and swelling criticism in Europe and the United States, Israel, still an adolescent nation, is going through something of an identity crisis.

“We believe this is the essence of what this state is about — real equality and having Israel as the nation-state of the Jewish people — but more and more Israelis are asking themselves whether this combination is really an option,” said Yohanan Plesner, president of the Israel Democracy Institute. “We have constitutional principles, but we don’t have a constitution, so the basic character of the state is not really secured.”

Drafts of the so-called nationality bills would remove Arabic as an official language alongside Hebrew, increase the influence of Jewish law, reduce the power of the Supreme Court, and entrench the automatic citizenship of Jews worldwide and Jewish symbols of the state. The proposals, put off until the outcome of the parliamentary elections next year, do not mention the word “equality” or provide rights for non-Jews, though they would preserve voting rights for all citizens.

As the new legislation emphasizes, Israel would aspire to be not an Israeli homeland but one for all Jews, which Palestinian citizens find particularly offensive because their relatives are refugees who fled or were expelled in 1948. Few would dispute that, say, France can be both a French homeland and a democracy with non-French citizens, but Israel is a different case, not least because its Arab and Druse minorities are indigenous, not immigrant.

Israelis from across the political spectrum and leaders of the Jewish diaspora have denounced the proposals as superfluous, redundant, embarrassing, dangerous and ill timed. Palestinians within Israel and outside it are also virulently opposed, but they say it unmasks what they call a facade of a democracy that has long been discriminatory.

“They have the right of self-determination, but this self-determination has to be formulated in a very creative way,” said Amal Jamal, a political scientist at Tel Aviv University. “You cannot put it in a way that makes equality impossible and makes me strange in my own home, exiles me in my own house. This is very, very problematic, and that’s the sense, that’s the feeling.”

With prospects for a two-state solution to the Israeli-Palestinian conflict at a nadir, some analysts say the revival of the nationality bills is fueled by fears of a single entity between the Jordan River and the Mediterranean Sea where Jews would not be a clear majority.

In an increasingly hostile environment, Avigdor Lieberman, Israel’s foreign minister, has reiterated his call for a transfer of Arab-Israeli towns to a future Palestinian state. Mr. Netanyahu, meanwhile, has raised the possibility of revoking citizenship or residency rights of relatives of people who attack Jews or anyone who expresses support for the attackers.

Hundreds of left-leaning Israeli Jews protested the proposed legislation outside the prime minister’s residence last weekend. Thousands of Palestinians overlaid their Facebook profile photos with a “Class B Citizen” stamp that one organizer of the campaign likened to the yellow stars European Jews were forced to wear during the Holocaust.

Critics include Israel’s new president, Reuven Rivlin, who opposes a Palestinian state but has positioned himself as a champion of the state’s Arab citizens. “Does this bill not in fact play into the hands of those who seek to slander us?” Mr. Rivlin asked in a recent speech.

There has been an outpouring of outrage from American Jews reflecting alienation from Israel’s political and religious shift rightward.

“There was something about this bill that really pushed people’s buttons,” said Deborah Lipstadt, an Emory University historian of the Holocaust, whose op-ed against the law in The Wall Street Journal last week was her first public criticism of Israel.

“I think it’s a drip-drip; I think it’s cumulative,” she said. “If it had strategic value I would say what the hell, but it seems to be a purely political thing which serves no purpose except sort of a child on the playground saying, ‘Ha ha ha ha, this is who we are.’ ”

Proponents of the legislation argue that it is a necessary counterbalance to existing laws promoting equality. Mr. Netanyahu also insisted on Palestinian recognition of Israel as the nation-state of the Jewish people during the American-brokered negotiations this spring, and he has repeated in recent days that this is essential to any peace deal.

Mr. Netanyahu and other politicians routinely speak of themselves as the leaders of the Jewish people, not some melting-pot Israeli mixture. The flag bears the Star of David, and the national anthem describes the “yearning of the Jewish soul” to be “a free nation in our land,” a conundrum for Palestinian citizens highlighted in 2012 when an Arab justice on the Supreme Court — for many a symbol of the democracy’s success — declined to sing it at a public ceremony.

That same court last year rejected an appeal by 21 citizens to be identified in the national registry as “Israeli” rather than by religion or ethnicity, saying that doing so would have “weighty implications” and could endanger the state’s founding principles.

Democracy Institute surveys show waning support among Israeli Arabs for the state defining itself as both Jewish and democratic, from two-thirds in 2003 to less than half in 2012.

Mohammed Zeidan, director of the Arab Association for Human Rights, and other advocates attribute this to rising discrimination. They point to laws that allow committees to screen potential residents of small communities and that prohibit funding for groups that commemorate the Nakba, or catastrophe, as Palestinians call their expulsion as Israel was established.

Because Arabs are generally exempt from military service, they are also disadvantaged by programs favoring veterans for housing, jobs, bank loans and scholarships; the Druse, who do serve in the army and have been among those killed in the recent attacks, also have condemned the new legislation.

Said Abu Shakra, who runs an art gallery in Umm al Fahm, said Arab-Israeli institutions like his receive just 2 percent of the nation’s cultural funding. Professor Jamal said the Arab city of Nazareth has twice the population but 5 percent of the land of its neighbor, predominantly Jewish Upper Nazareth, where there are many more public parks and services.

Hanin Majadli, who helped promote the “Class B Citizen” Facebook campaign, said she was rejected for a Tel Aviv apartment when the landlord found out she was not Jewish. Ayman Siseck, a fiction writer, said he was detained for two hours at the airport this year while traveling with a group of Israeli authors to a literary convention in Germany.

“Maybe I have been kidding myself about this place,” said Mr. Siseck, 30, who writes in Hebrew, which he calls his “stepmother tongue.”

“I was born here, my family was born here in Jaffa, many generations of my family, and suddenly the prime minister goes on television and says, ‘This is not your country; this is the country of the Jewish people,’ ” Mr. Siseck said. “What does this mean for me? I’m not of the Jewish people. You can’t say the rights of every citizen will be maintained if you’re saying that these rights are secondary to national identity. There’s a logical failure here.”

Ruth Gavison, a law professor at Hebrew University who spent a year studying the issue for the justice minister whom Mr. Netanyahu ousted last week as he called for early elections, recommended that no legislation be enacted.

“The power” of Israel’s founding vision “lies in its vagueness,” she wrote in a paper submitted last month. “A Jewish nation-state law may upset the balance between elements crucial for maintaining the vision as a whole.”

Segun tomado de, http://www.nytimes.com/2014/12/09/world/middleeast/israels-nationality-bill-stirs-debate-over-religious-and-democratic-identity.html?emc=edit_tnt_20141209&nlid=64717990&tntemail0=y&_r=0 el martes, 9 de dic. de 2014

 
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Posted by on December 9, 2014 in Uncategorized

 

Why Couldn’t the Jews and Greeks Just Get Along?

Why Couldn’t the Jews and Greeks Just Get Along?

Question:

It’s hard for me to get into Chanukah. As far as I can see, the whole thing was a major disaster. Here we have a meeting of two rich cultures, with so much to share, so much to contribute to the world together, so much synergy that could happen, and instead, BOOM! — the extremists of both sides hit the battlefield.

I don’t get it. The Greeks were universalists. They were open to new ideas from wherever they came. They spread knowledge and understanding throughout the Mediterranean. Here was an opportunity to take Jewish values to the world, to go public. Why couldn’t those Maccabee hotheads work out some sort of compromise?

The Short Answer:

Actually, this was the greatest thing that could have happened to the Greek mind: To discover that one thing it could not tolerate — something like the massage therapist who helps you to find that one trigger point where you can’t be touched.

For the Jew, as well, this was a defining experience. The red lines became clear, and with those guidelines, the essential Torah was made able to survive to this day.

The Long Answer:

You’re right about one thing: The whole Chanukah story was completely out of character for Ancient Greece. I don’t believe there was any other culture they ever oppressed or forbade. Every new culture had its set of gods and rituals, and that was just great. “Hey, you got gods? We got gods, too! Here, let’s trade god cards! How ’bout mix and match? You got rituals? You got belief-systems? We’re into all that stuff! We’ll even help you make big, pretty statues!” Greeks were great syncretists — meaning, they could jerry together every culture of the known world and make one big tzimmes out of all of it.

So what on earth did they have against the Jews?

Sure, there were political power-plays going on that were the ostensible reasons for the conflict. But it’s obvious there was something deeper at play. Some subliminal annoyance that brought out the worst in the Greek and pushed theMaccabees to revolt. Apparently, there was something about the Jewish mind that didn’t mix and match.

Now look at it from the Jewish side: Jews have also borrowed from every culture they’ve come in contact with. Whatever your grandmother tells you, Abraham did not smear his gefilte fish with chrane. One culture we borrowed more from than perhaps any other was that of Ancient Greece. The Talmud tells us that the only language the Torah could be translated into elegantly is Greek. They said it was a beautiful language. They say that of all peoples, the Greeks had ideas closest to ours. They praised many of the Greek philosophers. Maimonides wrote that Aristotle was half a prophet. The Seder Hadorot, a kind of classic Jewish history book, claims that Aristotle was really Jewish!

So what is going on here? Why such a violent clash? Why were the Jews unable to work out some sort of compromise with a Hellenist ruler?

We need to know because in a very real way, Chanukah lives on. Our society today is a bizarre grafting of these two cultures, the Hellenist and the Jewish. If this conflict existed back then, the question is, has there been some resolution over time? Or are we still fighting Greek elephants? Simply put: Is our society schizoid?

Head-To-Head — and Beyond

So here’s how the conversation goes. Which conversation? The conversation that’s been going on ever since the Greek mind and the Jewish mind met one another, almost two and a half millennia ago. Where does it happen? Mostly, somewhere deep inside Jewish minds:

Greek: So tell us about your gods, Mr. Maccabee.

Jew: Um, that’s singular.

Greek: Okay, tell me about your gods.

Jew: No, not you. G-d. G-d is singular. Only one god.

Greek: Don’t worry, we’ve got so many I’m sure we can spare a few.

Jew: That’s okay, one is enough.

Greek: So, this one G-d, what does He look like? We’d love to make some nice statues for you. You poor, uncultured people, you have no statues!

Jew: That’s because He doesn’t have looks.

Greek: No looks? Ugly? That’s cool! A god of ugliness! Don’t worry, we can make ugly statues, too.

Jew: No, no. He has no looks at all. You can’t see Him.

Greek: An invisible G-d? Well, maybe we can do that in glass. But you have to give us some description.

Jew: Nope. Sorry. No description.

Greek: You mean nobody ever saw Him? How can you worship something if you don’t know what it looks like? I mean, how do you know He exists in the first place?

Jew: It’s not that we don’t know what He looks like. He doesn’t have any looks. He has no image.

Greek: Well, I’m sorry then. If He has no image, we can’t make a statue.

Jew: That’s fine with us.

Greek: But we’d like to write books about Him. So just give us some definition and we’ll work around it.

Jew: Oh, our G-d can’t be defined.

Greek: Come, now. Everything has to have a definition. Or else it’s not a thing.

J: But G-d is not a thing. He creates things. But He isn’t a thing.

G: Oh! So He is the Cosmic Mind Who conceives and shapes all forms from the primal essence-matter.

J: No, He doesn’t just form them, He creates them. Out of nothing.

G: Now you’re getting silly. You can’t make something out of nothing. You need stuff to make it out of.

J: But there wasn’t any stuff when things began.

G: There was always stuff. How else could the Cosmic Mind make anything?

J: Out of nothing!

G: Look, you Jews don’t really think straight. But that’s okay. We’ve conquered all sorts of primitive cultures. You’ll learn, too. So, you worship the Cosmic Mind — you’ll get along just great with Aristotle and…

J: No, He’s not just the Cosmic Mind.

G: Well, nothing’s higher than the Cosmic Mind.

J: Because that’s not who He is. I mean, even if He didn’t make a world, He would still be G-d. So you can’t say, “that’s who He is — the One that makes a world.” There doesn’t have to be a world for Him to exist.

G: Of course there has to be a world. Otherwise, why is there a world if there doesn’t have to be one? The world makes sense. The Cosmic Mind makes sense. That’s what it’s all about. Reason. The highest and most perfect of all things. We Greeks will teach you all about that. So, now tell me about your rituals. We Greeks really dig rituals. Any that have to do with wine? Parties?

J: Sure, we make kiddush on Friday night to commemorate the Creation of the world from nothing.

G: Well, you can give up that one now, since I’ve just shown you that creation of the world from nothing makes no sense whatsoever.

J: We don’t eat milk with meat.

G: Why not?

J: G-d says so.

G: For what reason?

J: Reason? He needs a reason? For the same reason He created heaven and earth!

G: Which is?

J: He just wanted to.

G: That’s not a reason!

J: Sure it is. He decided He would like a world where there would be milk and meat and He would tell people, “Don’t eat that milk and meat together!” and they would listen.

G: That makes no sense. That’s not a reason!

J: Reason is just another of His creations.

G: Reason is the ultimate! There is nothing higher than Reason!

J: Okay then, explain to me why the world is the way it is. Why does one plus one equal two? Why does the square of the length of the hypotenuse equal the sum of the squares of the lengths of the other two sides? Why do parallel lines never meet?

G: Because those are the rules of geometry!

J: So why does the Cosmic Mind, as you call Him, have to follow your rules of geometry?

G: They’re not our rules! They are the self-evident truths of nature!

J: Why are these the truths and not something else?

G: You stubborn Jew! Don’t you see that this is the most elegant, rational way things could be?

J: I’ll bet you He could break them. I’ll bet our G-d could make a world where parallel lines meet. He could break any of the laws of nature.

G: You can’t break laws of nature! They’re not like laws of the state or like your silly laws about cheeseburgers. They are truths. They are perfect. They are the ground of reality. They are because they have to be.

J: Nothing has to be. Nothing but the Source of Being. But He could be any way He wants.

G: Geometry has to be. Cause and effect has to be. Logic has to be. If A = B then B = A. That is an absolute Truth. It must be.

J: Why?

G: Why?! Because if they don’t have to be, then I and you and this whole world have no real substance! And that cannot be!

J: That’s just what I was trying to tell you. This world has no real substance. The only truth is…

G: Don’t say it, Mr. Maccabee! You people are downright dangerous.

And that is why the Greeks did not forbid Jewish practice altogether. What they (initially) forbade were those practices that they saw as irrational. Those practices that Jews do simply because they believe they have a relationship with a Being who is higher than reason. That, they could not tolerate.

Of course, as you know, eventually some bright boys came up with geometries where parallel lines meet; cause and effect got bumped out of quantum physics; the world was discovered to have had a beginning; and even now it still is really nothing because the sum of all radiant energy minus all of the universe’s mass equals zero. Most of us today have accepted that there are things that are the way they are not for any reason, but just because that’s the way they are. Nothing has to be the way it is. Why do masses attract? Why is the grass green? Why is there anything at all? There doesn’t have to be a reason for everything, because reason is not the foundation of reality. So what’s so absurd about connecting to the Foundation of Reality through mitzvot that are beyond reason?

Mind Under Matter

Nevertheless, the battle continues. You see, as mentioned above, the Greek mind, aside from worshipping human intellect, is also a great syncretist. That means it can hammer together the most incongruous ideologies without blinking an eyelid. You’ve heard of Rice-Christians? Peyote-Catholics? The Greek mind could do any of that, and more.

The two characteristics go hand in hand: When there’s nothing higher than intellect, intellect has no guiding light. Everything, even the stupidest thing — as long as it doesn’t deny intellect — can be tolerated. Aristotle knew that the pantheon of Athenian gods was nonsense. But what’s wrong with the common people, who cannot understand any better, having their way?

You can easily see that a knowledge of an absolute Divine Will beyond reason has become a necessity for human survival. Without the supposition of a Divine Will, whatever you wish to make sense can make sense. If your system of logic cannot support an idea, just change the postulates and rethink the data. Anything can be made to make sense when you determine the assumptions. Every society has had its philosophers and philosophers have justified everything imaginable — from coliseum killing games to gas chambers.

Strangely, this may have worked to humanity’s advantage in one regard: The Greek mind applied itself to figuring out the material world. When your belief system begins with Divine revelation you don’t necessarily apply yourself to mundane matters of how things work. So technological progress became chiefly the domain of the Greek mind throughout history.

But it also has some nefarious consequences. Because when you marry intellect and materialism (a good description of Stalin’s Russia and Hitler’s Germany), you’ve entered a bottomless pit of quicksand.

Which brings us to a fascinating point. The Lubavitcher Rebbe points out that in Hebrew, the name for ancient Greece, Yavan, has another meaning: quicksand (as in Psalms 40:3 and Talmud, Eruvin 19a). Water mixes with sand, dirt and clay. You step in it and you can’t get out. The more you try to climb up, the further down you go.

Take a look at the letters that spell Yavan in Hebrew: יון . It starts with a small point of a yud — representing wisdom. That stretches down to become a vav. And the vav stretches even further down, below the line, to become a long nun. It’s all a description of the process of intellect sinking into the material world and, with nothing to hold it in place, sinking further and further.

A Donkey and an Ox

Today, we have those syncretists who wish to marry materialism with Torah. And nothing is less congruous than that.

Materialism is the ultimate of Greece stuck in the mud. It is the idea that all that exists is that which can be observed, described and explained. Evolutionism, for example, is a materialistic explanation of existence. When people became disillusioned with the church and with faith, they needed an explanation of existence that relied on Chance and Necessity alone, without recourse to G-d. Darwinism and current cosmologies provide just that. So do the standard interpretations of history we are taught today.

Torah is an understanding that behind the world lies a Divine Will, unhampered by the limitations of nature or human logic — because it is the source of all this. Why are there laws of nature? Because G-d generally chooses to work in consistent ways. Why did history unfold the way it did? Because that is all in G-d’s plan.

When someone tries to provide a materialistic explanation for Torah and mitzvot, they are creating a Procrustean bed, killing all sense of Torah in the process. So too, attempting to resolve conflicts between evolutionary doctrines and Torah makes less sense than marrying a donkey to an ox.

Yes, we try to understand as much as we can. The Torah commands us to think deeply, to immerse our intellects in study and comprehension. Whatever we can fit into intellect, we must strive to do so. Whatever explanation we can give, we must give it. But always with the sense that with every new grain of understanding, we have expanded the seashore of the Infinite Unknowable.

We can have a thousand reasons for not mixing meat and milk, but when it comes down to it, we do it because that is our personal connection with the Divine Will, the Life of All Things. And that is the victory of Chanukah.

Segun tomado de, http://www.chabad.org/holidays/chanukah/article_cdo/aid/789831/jewish/Couldnt-the-Jews-and-Greeks-Get-Along.htm el lunes, 8 de dic. de 2014.

 
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Posted by on December 8, 2014 in Uncategorized

 

Why Do Jews Give Two Names?

Why Do Jews Give Two Names?

“A good name is to be chosen rather than great riches, and favor is better than silver or gold.”
(Proverbs 22:1)

According to a recently published article in the Jewish Press, the naming of Jewish babies is a rather complicated element of Jewish culture. The Jewish Press claimed that the difficulty in Jewish baby naming is “because Jewish parents are compelled not only to select a secular name, but also a Jewish one for their babies.”

People often find it challenging to select one name for their baby, but choosing two names can be daunting. When families move to Israel and retain their foreign passports, a whole new series of complications can arise. While a Hebrew or Biblical inspired name may work well on an Israeli passport, it could become difficult to translate or transliterate on foreign passports and documents.

There are some names which can be used easily in both their original Hebrew as well as English such as; Abraham, Levi, Isaac, Rachel, Sara, Noa, Ezra, Aaron, etc… But often finding a translation for  many popular modern Hebrew names such as Dudu, Osnat, Moran, Shachar, and Biblical names such as Chanoch, or Chizkiyahu can be troublesome.

So why choose a name that would require a different secular, or non-Jewish name in addition to the original? This question has bothered parents and scholars alike for generations, ever since the custom of the double name originated.

Find Out What Your Hebrew Name Is Today!

Historically, Ashkenazi (Eastern and Central European Jewish origin) Jews have bestowed two names upon their children ever since the 12th century; “Many Jews working outside the Shtetl decided to adopt a secular name that would help them to be better understood by the non-Jewish communities and be accepted by them. Besides this, their name also could be easily pronounced by the outside world and they could be better understood.”

While Jews no longer lead completely insular lives in a shtetl, the custom remains to provide Jewish babies with both Jewish and secular names.These days, Jews will often use their secular name for everyday use, and reserve their Jewish name for religious purposes.

A Jewish teen is likely to need her or his Hebrew name when they are called to the Torah at their Bar or Bat Mitzvah, at their wedding, and at various other religious affairs.

Having a second Jewish name actually distinguishes the Jewish community from other faiths, while at the same time reminds Jews of their traditions and roots. There are numerous customs and traditions surrounding Jewish baby names. The extra complication involved however,reminds the Jewish people that although they are no longer confined to the Shtetl, they still very much are a unique people with strong links to the past.

Read more at http://www.breakingisraelnews.com/25233/jews-give-two-names/#xvsfff8jTLwCJ0WC.99

 
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Posted by on December 6, 2014 in Uncategorized