Rut y la reencarnación

Rut y la reencarnación

Rut y la reencarnación

El misterio de los zapatos y la trasmigración de energías espirituales.

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La historia comienza con Elimelej, Naomi y sus dos hijos, Majlón y Kilyón, yéndose de la hambruna que atacó a Betlehem hacia la diáspora de Moab. Elimelej muere poco después de la partida; nuestros Sabios explican que su muerte fue una consecuencia espiritual de haber cerrado su mano hacia los pobres y abandonar la Tierra de Israel. Sus hijos, sin embargo, no se dan cuenta de la indicación, y continúan por el camino errado casándose con las princesas moabitas, Orpa y Rut.

Majlón y Kilyón llevaban casados casi 10 años, cuando ambos mueren por razones espirituales, sin dejar hijos. Naomi, desolada, decide regresar a Betlehem. Ella besa a sus dos nueras y se despide. Orpa regresa a la casa de su madre moabita, pero Rut pronuncia sus famosas palabras: “… Donde tú vayas, yo iré, y donde tú duermas, yo dormiré. Tu pueblo es mi pueblo, y tu Dios es mi Dios…” (Rut 1:16).

Después de un largo viaje a pie, las dos mujeres llegan a Betlehem. Rut, como los pobres de Israel, comienza a recoger los tallos de cebada que quedan en los campos, para alimentar a su suegra y para sí misma. El comportamiento modesto de Rut la destaca sobre otros recolectores y llama la atención de Boaz, el anciano dueño del campo. Boaz comparte el almuerzo con Rut, y la invita a continuar recolectando en su campo.

Cuando Naomi se entera de la interacción de Boaz con Rut, le explica a Rut el concepto de matrimonio por levirato y le indica que Boaz está en la línea de los posibles parientes para liberarla.

Es ahí donde la trama secundaria comienza. El matrimonio por levirato (yibum) es una mitzvá que recae sobre el hermano de un hombre casado que muere sin haber tenido hijos. A fin de mantener tanto el alma del difunto como sus activos dentro de la familia, el hermano (u otro pariente cercano) es obligado a casarse con la viuda y recobrar las propiedades de su hermano. El primero de sus hijos será contado como un descendiente del difunto y heredará todo.

¿Cómo opera esto? ¿Cómo la simiente de un hombre produce un hijo de otro hombre?

La Rebetzin Tehilla Jaeger enseña que como en este mundo lo físico está inextricablemente entrelazado con lo espiritual, junto con la transferencia de material genético es también transmitida la “genética” espiritual. Los greco-sirios entendieron esta idea y la explotaron cruelmente. Durante el período en que la historia de Januká sucedió, se le requería por ley a una novia judía someterse a los placeres del gobernador griego antes de permitírsele casarse. Ese fue el intento de los helenistas de usar las fuerzas espirituales inherentes en su simiente para entrometerse en la nación judía desde adentro. Ellos entendieron que, aunque ella no concibiera en su noche con el gobernador, su energía permanecería dentro de ella y se manifestaría en su descendencia. De esta forma los greco-sirios tenían la esperanza de apresurar la helenización de los judíos.

Llevando este concepto un paso adelante, Najmánides explica que el matrimonio por levirato es en realidad un vehículo para la reencarnación. La reencarnación ocurre cuando Dios da a un alma una segunda oportunidad para cumplir con su destino. Ocasionalmente, un alma no cumple con lo que le fue destinado lograr al ser enviada a la tierra. Si el alma logra una masa crítica de su objetivo, pero no llegó ni cerca de su potencial, entonces Dios puede darle una oportunidad adicional. A veces Dios hace esto después de que el cuerpo muere por “causas naturales”, mientras que a veces Él causa una muerte “prematura” y sacar rápidamente al alma fuera del cuerpo antes de que se cause mayor daño a sí misma. En ambos casos, Dios le permite nacer de nuevo para tener un nuevo comienzo.

Pero el alma antigua no puede estar cómoda en cualquier cuerpo nuevo; el emplazamiento de un alma en un cuerpo específico es coordinado cuidadosamente. Cada cuerpo físico es construido en forma precisa para ser el mejor contenedor para cada alma que alberga. El alma de un esposo fallecido estará mejor en un cuerpo que sea lo más parecido genéticamente al cuerpo previo. Místicamente, esto se logra de la mejor forma a través de la simiente del difunto. Crear este vehículo para el alma del difunto es considerado un acto de bondad.

¿Y qué sucede si la viuda o el hermano del difunto no quieren entrar en esta relación? Se realizada ante un tribunal rabínico una ceremonia llamada jalitzá. El hermano del difunto se quita el zapato de su pie, y su nombre es llamado “la casa del que tuvo su zapato removido”. Esto ocurrió en la historia de Rut. El pariente más cercano disponible para rescatar la herencia de Majlón rehusó casarse con Rut, temiendo manchar su linaje casándose con una moabita conversa. Su comportamiento fue visto con tanta negatividad que los versos se refieren a él utilizando el seudónimo “Plony Almony” (el equivalente judío a “fulano de tal”) con el fin de deshonrarlo al no incluir su nombre en la historia. ¿Pero por qué someter al hermano que se niega a casarse con la viuda a una ceremonia tan extraña de sacarse un zapato? ¿Cuál es la relación entre los zapatos y el matrimonio?

Los Cabalistas comparan el cuerpo a “la suela del alma.” Igual como una persona quisquillosa necesita zapatos para proteger sus pies mientras está parada en la suciedad y el barro, también el alma requiere un “zapato” para que la proteja durante su estancia en un mundo físico. El Malbim explica que cuando un hombre muere sin haber tenido hijos, deja su esencia agitada y amenazada dentro de su esposa, a causa de la disipación de su nombre y su memoria. Al rechazarse un matrimonio por levirato, al alma del marido difunto se le niega el “zapato” que necesita para reentrar a este mundo y cumplir con su destino.

Esto explica por qué Naomi le dio instrucciones a Rut de ir al granero en la noche, acostarse cerca de Boaz y descubrir sus pies (Rut 3:4). Aunque inicialmente su comportamiento puede parecer inapropiado, el significado del mensaje de Rut para Boaz era que el momento para la acción había llegado: ya sea “descubrir los pies” de su difunto marido, y frustrar el regreso de su alma, o proporcionarle un “zapato” a su alma casándose con Rut.

El rasgo de carácter predominante de Rut era la bondad. Esto la llevó a no considerar la posibilidad de casarse con un hombre más joven y adecuado. En su lugar, eligió casarse con Boaz, un hombre que la doblaba en edad. Esto es porque el enérgico deseo de Rut era proporcionar este vehículo para el alma de su marido fallecido.

Boaz reconoció, a través de observar sus actos de modestia y bondad, que las intenciones de Rut eran puras, y él siguió su plan. Rut concibió en la noche de su matrimonio, y cuando el bebé nació, los versos dicen que “un hijo nació para Naomi” (Rut 4:17) – así se confirma que el alma que Rut trajo a este mundo era en efecto la reencarnación de Majlón.

El nombre del niño fue Obed. Él llegó a ser el padre de Ishai, cuyo hijo David, compuso el libro de los Salmos y se convirtió en Rey de Israel. Es de David que todos los otros reyes de Israel descendieron y de quien descenderá finalmente el Mesías.

Rut alcanzó alturas espirituales extraordinarias: ella ligó su alma al Pueblo de Israel, mantuvo a su suegra, redimió el alma de su antiguo marido, y obtuvo el mérito de ser la progenitora de quien traerá la redención final para el mundo.

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/h/sh/a/48419237.html?s=raw   el jueves, 21 de mayo de 2015.

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