Los Atributos del Creador



Los Atributos del Creador

DSC_0841-e1413891989860Rabino Nissan Ben Avraham

¿Hay cambios de humor en el Creador?

La Torá y el resto de las Sagradas Escrituras están llenas de nombres, atributos del Creador y expresiones relacionadas con Él. Comenzando por los más populares como ‘santo’, ‘misericordioso’, etc., y hasta los verbos que le describen con comportamientos humanos como el ‘ver’ y ‘escribir’, etc.

Mucho se ha escrito sobre este tema, ya en los filósofos clásicos del judaísmo y en otros libros a nivel más popular. Y precisamente por lo mucho que se ha escrito sobre estos temas muchas veces resulta difícil sacar cosas en claro.

Por una parte, los filósofos griegos llegaron a la conclusión que el Creador no puede tener cambios de humor ni mutaciones, ya que todo ello demuestra flaqueza, inestabilidad o imperfección. Y lo convierten en un ser lejano, desconectado de la creación, insensible a las oraciones de los hombres.

Por otra parte, los textos sagrados, la Torá y el Tanaj, lo describen como un ser que sí está en contacto con la Humanidad, que sí escucha las oraciones, que interviene en lo que ocurre en el Mundo. Y a simple vista, parece que estos textos inducen a pensar que el Creador tiene los mismos sentimientos que podría tener una persona humana: cólera y amor, se arrepiente y cambia de opinión. Y hay que tener en cuenta que los mismos textos sagrados afirman que Él es inmutable e inescrutable.

Dos grandes obras

Dos grandes filósofos judíos clásicos hablaron de estos temas: Yehudá Haleví y Maimónides y les dedicaron unos libros que deben estar en la biblioteca de toda casa judía, o mejor dicho, sobre su mesa en estudio continuo. El primero de ellos escribió el libro del Cuzarí y el segundo la Guía de los Descarriados o de los Perplejos.

Este último libro está dedicado casi todo a explicar sistemáticamente, precisamente, las expresiones que parecen atribuirle al Creador un comportamiento humano, o una corporeidad parecida a la de sus criaturas.

Maimónides explica en su libro, y luego declara que es uno de nuestros principios de fe, que el Creador no tiene cuerpo ni imagen corpórea, por lo que los textos que parecen asegurar lo contrario deben ser entendidos de otro modo, en otra de las acepciones de los vocablos. Por ejemplo, el verbo ‘ver’ no implica que tenga ojos, ya que puede significar ‘percepción intelectual’, al igual que un ciego ‘puede ver’, puede entender, lo que otro le explica. No se trata de darle un significado retorcido, filosófico, a las expresiones, sino sencillamente una de las acepciones del vocablo que no desmienta el principio de incorporeidad del Creador.

Pero con esto no basta, ya que, como decimos, hay verbos más difíciles de explicar, como que el Creador ‘se entristeció’ por lo ocurrido, ‘se arrepintió’ de lo que había hecho.

Cuatro grupos de atributos

En el libro del Cuzarí, divide rabí Yehudá Haleví a los atributos divinos en cuatro grupos: los atributos que llama ‘activos’ son aquellos que se refieren a la actuación divina por medio de las leyes naturales. La Naturaleza es el resultado de la creación divina, y por lo tanto sus leyes responden a su voluntad. Por medio de ellas el mundo adelanta hacia la meta que el Creador le ha impuesto. La lectura de la Torá y del Tanaj nos ayuda a reconocer la mano divina escondida tras estas leyes naturales.

El segundo grupo es el de los atributos ‘accesorios’, que en realidad son todos aquellos relacionados con los sentimientos del alma humana. Como dice el rey David en el libro de los Salmos (66:16): “os contaré lo que ha hecho a mi alma”. Como un poeta que relata sus sentimientos en palabras escogidas cuidadosamente, y que cuando el lector las lee, comprendiendo su verdadero significado, revive en su interior los mismos sentimientos que tuvo el poeta. Aquí los atributos divinos reflejan su actuación sobre nuestra alma.

En el tercer grupo habla el Cuzarí de los llamados atributos ‘negativos’. También Maimónides usa esta misma terminología, en su capítulo 58 de la Primera Parte, cuando explica que al referirse al Creador pueden usarse solo los negativos, que vienen a decir que el Creador ‘no es lo contrario de lo que digo’, pero tampoco puedo afirmar que sea lo que estoy diciendo. Ambos autores explican que al intentar dar un atributo positivo a alguien, ‘está vivo’, por ejemplo, podemos confundirnos y pensar que ‘nace, crece, se multiplica y muere’, como hacen la mayoría de los vivos, cosa que no es cierta en el Creador. Por lo tanto debe entenderse únicamente que ‘no está muerto’, con el significado de Él puede actuar, al contrario de los falsos dioses que son ‘dioses muertos’ que no actúan.

El cuarto grupo en el Cuzarí es el de los atributos que acompañan al Nombre Inefable, el Tetragrama, que implican una actuación sobrenatural, más allá de los límites que imponen las leyes de la Naturaleza. Precisamente uno de los más conocidos es el de ‘Tsevaot’, que significa ‘ejércitos’, y que se refiere a los dos ejércitos que están a sus órdenes: el ejército angelical y el de los Hijos de Israel. La primera en usar este atributo junto con el Tetragrama fue Janá, la madre del profeta Shmuel, y luego el alumno de su hijo, el rey David, lo usa mucho en los Salmos.

No podemos conocer Su esencia

Pero todos los autores judíos explican y repiten una y otra vez que todos estos atributos no implican que estemos hablando de Su esencia, que está completamente fuera del alcance de nuestro entendimiento, sino que expresan únicamente sus acciones en Este Mundo, o mejor aún, en el hombre, que desea siempre ponerse en contacto con Él. Es lo que los Sabios del Zóhar describen como ‘los vestidos’ del Creador, con los que se reviste al ponerse en contacto con nosotros: ‘como un anciano en el Tribunal, o como un joven guerrero en la batalla’. Son tan solo el modo en que nosotros podemos captar su presencia, pero no su esencia.

En el texto conocido como ‘pataj Eliyahu’, leído en muchas comunidades antes de las oraciones de la mañana y de la tarde, dice el Zóhar que el Creador ‘tiene sabiduría, pero no como la sabiduría conocida, y tiene entendimiento, pero no como el entendimiento conocido’ ya que Él está muy por encima de las capacidades humanas.

Capacidad de percepción

En realidad, dice Maimónides en el capítulo 59, mucho depende de la capacidad de percepción de las personas, ya que no es lo mismo lo que nuestro maestro Moshé, o el rey Shlomó, fueron capaces de percibir, que lo que nosotros podemos llegar a entender. Los atributos cambian según el grado de percepción de los hombres y permiten que aquellos que se esfuerzan en penetrar en el sentido más profundo de tales atributos, accedan a un mayor entendimiento de lo que Él hace, y por qué hace, cómo y cuándo, en nuestro mundo.

De todos modos, el ser humano siente una necesidad de tomar contacto con el Creador, y de dirigirse a Él, y por lo tanto necesitamos usar los atributos divinos para referirnos a Él. La cuestión es ¿cómo hacerlo? ¿Qué atributos nos está permitido usar?

Maimónides asegura, citando palabras del Talmud, que si no fuera que las alabanzas están escritas en la Torá y que los profetas las establecieron en nuestras oraciones, no podríamos siquiera mencionarlas, puesto que, como dice el versículo en los Salmos (65:2) la mayor alabanza es el silencio. Por lo tanto, la costumbre judía es limitarse a aquellos que fueron establecidos por los últimos profetas, en las oraciones tradicionales del judaísmo.

Relatar Sus alabanzas

Por otra parte, un famoso versículo del libro de Yesha’yá (Isaías 43:21) dice “Me he creado este pueblo para que relate mis alabanzas”. Las palabras proféticas deben entenderse en el sentido de que debemos reconocer la Mano del Creador en cada detalle de nuestro mundo, en nuestro planeta y fuera de él, en nuestro cuerpo y en el de los animales que conviven con nosotros, en los paisajes y en la tecnología. Debemos saber explicar con palabras comprensibles, con profusión de detalles, cómo toda esta creación proviene de la Mano Divina, cómo está todo interrelacionado y conectado con la gran meta que el Creador puso a este mundo en que vivimos. Estas son las alabanzas que deben oírse de nuestra boca incesantemente.

Segun tomado de, http://casa-anusim.org/2015/06/23/los-atributos-del-creador-nociones-sobre-judaismo/  el jueves, 25 de junio de 2015.

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