La espiritualidad, no siempre es buena

Balak  (Números 22:2-25:9)

La espiritualidad, no siempre es buena

Para cualquier persona que vive en la sociedad contemporánea, es claro que vivimos en una sociedad que le da gran importancia a lo material. Muchos de nosotros nos preocupamos por buscar una mejor casa, tener mejores autos y comprar ropa que tenga logo de diseñador a la vista. Si gozamos de una mayor estabilidad financiera, buscaremos también lugares exóticos dónde pasar nuestra luna de miel o comprar casa en ciudades veraniegas. No basta con comer: vamos a restaurantes y a restaurantes lujosos. En pocas palabras, muchos de nosotros vivimos en una sociedad de consumo en la que se le da gran importancia a lo material.

Vivir inmersos en una sociedad materialista tiene sus costos: superficialidad, mayor envidia de lo que el otro posee, competencia feroz entre las personas y propensión a la frustración en aquellas personas que no logran mantener el nivel de vida de las otras personas de su círculo social.

Siendo así, las personas que poseen una sensibilidad más desarrollada hacia lo espiritual, rechazan el materialismo de la sociedad y buscan prácticas y disciplinas más espirituales, creyendo que simplemente por el hecho que son espirituales serán conducentes a una vida más plena.

El ejemplo de Bilaam en esta parashá nos enseña que no necesariamente es así. Bilaam fue una persona extremadamente espiritual, a grado tal que poseía el nivel de profecía, al que muy pocas personas a lo largo de la historia han accedido. Para citar sólo algunos ejemplos que los sabios mencionan:

  • Bilaam era capaz de percibir seres espirituales (malajim, que se traduce normalmente como ‘ángeles’).1
  • Según el Midrash, Bilaam fue el mayor de todos los profetas no judíos que han existido,2 y tenía la capacidad de escuchar a Dios.
  • Él conocía el Daat Elión, refiriéndose a la capacidad de percibir cómo reaccionará Hashem en ciertas circunstancias.3

Si definimos como espiritual a alguien que es capaz de percibir la dimensión espiritual que existe en el mundo y de actuar en base a ella, no hay duda que Bilaam fue una persona muy espiritual: veía ángeles, Hashem hablaba con él y conocía de Hashem lo suficiente como para saber en qué momento se enojaría.

Sin embargo, los sabios nos aclaran que fue una persona extremadamente malvada, practicante de brujería y zoofilia, con grandes dosis de codicia, lo cual no es exactamente lo que pensaríamos de una persona espiritual.

La espiritualidad de una persona es justamente lo que mencionamos hace unas líneas: la capacidad de percepción de las leyes espirituales que existen en el mundo y la disposición de vivir acorde a ellas. Pero en el mundo existen fuerzas espirituales de bondad y maldad, de pureza e impureza. Una persona versada en brujería percibe fuerzas espirituales, pero las usa para negar a Hashem y en la mayoría de las ocasiones para hacer el mal. El hecho de ser espiritual no implica bondad en la personalidad ni buscar el perfeccionamiento del carácter ni hacer lo que Dios desea de nosotros. La espiritualidad no implica valor moral alguno.

Aunque seamos testigos de los daños que provoca vivir en una sociedad tan materialista como la que existe en nuestros días, el objetivo en la vida no es simplemente ser espiritual. Muchos de nosotros buscamos experiencias espirituales y nos defraudamos cuando no las experimentamos o nos frustramos porque en el camino judío de espiritualidad esas experiencias están reservadas a aquellos que han invertido largos años de estudio y preparación. Pero el objetivo de nuestra vida no debe ser buscar esas experiencias espirituales, sino crecer como personas en base a los criterios que la Torá establece, saber que existen leyes y fuerzas espirituales (aunque uno no las perciba) y hacer lo que Dios pide de nosotros. Si además somos capaces de percibir ángeles, qué mejor, pero eso no es lo esencial.


Bamidbar 22:28.

Bamidbar Rabá 20.

Berajot 7a.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/tp/s/la-personalidad-humana/La-espiritualidad-no-siempre-es-buena.html el 8 de jumio de 2017

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2 responses to “La espiritualidad, no siempre es buena

  1. Shalom! Los cinco libros de Moisés, nunca definen al pueblo de Dios como el pueblo de la gente que es “espiritual”; como el pueblo de la gente que es “sabia”, como el pueblo de la gente que “defiende los derechos humanos”, o como el pueblo perteneciente a esta o aquella otra raza [Askenazi, Sefardita, Yemenita, Etíope, etc]. Es que, Moisés, aludió al pueblo santo con el epíteto de “Los Hijos de Israel”. Y, según Moisés, ¿quienes son “Hijos de Israel”?? Pues son el hombre y la mujer que [sin importar su credo o raza] hace las cosas como ordenó Dios [en la Torah] a Moisés. Como esta escrito:
    –“Y, los hijos de Israel, fueron e hicieron puntualmente así, como יהוה había mandado a Moisés”- Éxodo 12:28
    –“E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés”- Éxodo 12:35
    –“Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó יהוה a Moisés y a Aarón, así lo hicieron”- Éxodo 12:50
    –“e hicieron los hijos de Israel como יהוה lo había mandado a Moisés; así lo hicieron”- Éxodo 39:32
    –“En conformidad a todas las cosas que יהוה había mandado a Moisés, así hicieron los hijos de Israel toda la obra”- Éxodo 39:42

    Así, todo el que sigue lo ordenado por Moisés en la Torah, es también un “Hijo de Israel”. ¿Por que? Pues porque, la practica y el estudio de lo ordenado en Torah, hace que esa persona desarrolle el mismo espíritu [es decir, el mismo carácter, y los mismos valores] que caracterizaron a nuestro padre Jacob (Israel). Y esto explica el hecho de que, la genealogía de Korah (quien rehusó seguir lo ordenado por Moisés), fuese “truncada” antes de llegar a su ancestro Israel (“CORÉ HIJO DE IZHAR, HIJO DE COAT, HIJO DE LEVÍ, y Datán y Abiram hijos de Eliab, y On hijo de Pelet, de los hijos de Rubén, tomaron gente”- Números 16:1). Es que, aunque Korah era en efecto un descendiente biológico de Israel (Jacob), su rechazo de lo ordenado por Moisés le descalificaba de ser un verdadero “Hijo de Israel”.
    Y, el profeta Miqueas, describió el carácter y la mentalidad de los genuinos “Hijos de Israel”, utilizando las siguientes palabras: «Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, ¿y qué pide Dios de ti? ¡solamente hacer justicia [a tus padres y a tu prójimo], y amar [el tener] misericordia [de aquellos que sufren], y humillarte ante tu Dios! [no exaltándote a ti mismo]»- Miqueas 6:8.
    En otras palabras, “el Hijo de Israel” es la persona que estudia día y noche la Torah; es el hombre que juzga a otros con justicia (juzgándose primero a si mismo); es la persona que tiene misericordia de su prójimo (de sus padres, de sus familiares, de sus vecinos, del extranjero, del huérfano, de la viuda, etc]; y es la persona mansa y humilde que, a pesar de estar destinada para la grandeza, no toma crédito alguno para si mismo, sino que se anonada, haciéndose un servidor. Y el modelo de esto lo fue nuestro padre Israel, quien a pesar de saber que habría de señorear sobre su hermano Esav (“Sírvante pueblos, Y naciones se inclinen a ti; SÉ SEÑOR DE TUS HERMANOS, Y SE INCLINEN ANTE TI LOS HIJOS DE TU MADRE”- Génesis 27:29), confesó en cambio ser siervo de Esav (“Es un presente de TU SIERVO JACOB, QUE ENVÍA A MI SEÑOR ESAV”- Génesis 32:18). Y lo mismo modeló nuestro padre Avraham; quien, a pesar de saber que estaba destinado a ser padre de muchas gentes (“He aquí mi pacto es contigo, y SERÁS PADRE DE MUCHEDUMBRE DE GENTES”- Génesis 17:4), confesó ser polvo y ceniza (“He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque SOY POLVO Y CENIZA”- Génesis 18:27).
    En conclusión, Am Yisrael (el Pueblo de Israel), no esta llamado a ser un pueblo “espiritual”; sino a ser en cambio un Pueblo “Obediente”; es decir, un Pueblo que obedece lo ordenado por Dios a Moisés. Y, esta obediencia, es lo que producirá en nosotros el carácter y la conducta que caracterizaron a nuestros padres espirituales (Avraham, Yitzhak, y Yaakov), y lo que también hará que se cumpla en nosotros el pasaje que promete diciendo: “Y [si obedeciereis lo que os he ordenado por medio de Moisés] VOSOTROS ME SERÉIS UN REINO DE SACERDOTES, Y GENTE SANTA”- Éxodo 19:6

    • Shalom veUbraja!!!

      La utilización de palabras similares pero con diferentes significado comúnmente crea escenarios con la capacidad de confundir al lector/as. Para mantenerme enfocado sólo he de llamar la atención a un caso como el referido al inicio de mi comentario. En tu párrafo final escribes la palabra espiritual entre comillas. Luego escribes, “el cáracter y la conducta que caracterizaron a nuestros padres espirituales…” De qué manera se debe interpretar la correlación entre estos dos usos de la misma palabra conforme a lo que has planteado en tu comentario??

      Gracias!!!!
      drigs

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