¿Por qué el día más triste del año judío se llama moed, una “festividad”?

Encontrar la alegría de Tishá BeAv

Encontrar la alegría de Tishá BeAv

por Rav Israel Gelber

Aquél que cree que está cerca de Dios en verdad está lejos, mientras que aquél que cree que está lejos en verdad está cerca”. Baal Shem Tov

Esta enigmática afirmación del Baal Shem Tov, el fundador del movimiento jasídico, me mantuvo mucho tiempo pensando. ¿Cómo es posible que el que supuestamente está cerca en verdad esté lejos mientras que el que está lejos está cerca?

En Tishá BeAv leemos el Libro de las Lamentaciones. Allí, el día más trágico y triste del calendario judío es llamado un moed, una festividad. Esta es realmente una descripción extraña, un término que normalmente se reserva para festividades alegres tales como Pésaj y Sucot. ¿Cómo es posible considerar una festividad al día en que ambos Templos sagrados fueron destruidos, y en el que ocurrieron otras innumerables tragedias?

Recuerdo que una vez manejaba desde mi casa en Baltimore hacia Nueva York cuando de pronto vi al borde del camino un cartel que anunciaba: “60 kilómetros a Washington”. No podía creerlo. ¡Estaba conduciendo en la dirección equivocada! Por un lado me sentí sumamente frustrado conmigo mismo por haber viajado hacia el sur, alejándome de mi destino. Pero por otro lado me alegré de reconocer mi error antes de alejarme todavía más.

Rav Shlomo Wolbe zt”l, uno de los grandes sabios de musar, escribió que uno de los pensamientos más dañinos que la persona puede tener sobre sí misma es pensar que está completa espiritualmente. Este pensamiento lleva a la complacencia y no le permite abrirse a nuevos caminos de crecimiento.

Despertarse y comprender que uno no es espiritualmente tan perfecto como imaginaba es el primer paso, esencial para poder crecer. Sólo cuando dejamos de engañarnos a nosotros mismos podemos cambiar de dirección.

En este sentido, podemos ver el elemento de alegría que forma parte de la experiencia de Tishá BeAv. Reconocer nuestra devastadora pérdida y comprender que tocamos fondo nos muestra que estamos lejos de la perfección y nos saca de nuestro letargo. Es la señal que nos advierte que tenemos que cambiar de dirección. Al reflexionar respecto a cuánto nos hemos alejado, también podemos entender que nos dimos cuenta antes de seguir descendiendo todavía más y canalizar nuestras energías para corregir los errores que nos desviaron del camino.

Quizás esto es lo que quiso decir el Baal Shem Tov: mientras la persona considera que está cerca de Dios (es decir, se considera espiritualmente completa), no tiene ninguna posibilidad de mejorar y desarrollarse más allá de su estado actual. Pero al percibirse como alejado, al reconocer sus imperfecciones y su falta de completitud, sentirá la urgente necesidad de cambiar y crecer.

Tishá BeAv nos provee uno de esos raros momentos de la vida judía en los que nos vemos sacudidos de la complacencia; se nos exige efectuar un examen espiritual y confrontar la realidad cara a cara, a pesar de lo difícil y doloroso que esto pueda resultar. En este sentido es un moed, una festividad judía que nos impulsa a crecer en nuestra relación con Dios, con nuestros semejantes e interiormente.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/h/9av/a/Encontrar-la-alegria-de-Tisha-BeAv.html?s=mm

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