“Encontrar” a Eva

Rav Itzjak Ginsburgh

Por, Rabino Itzjak Ginsburgh

Nuestra discusión del capítulo anterior se centró en los dos versos acerca de la mujer escritos por el rey Salomón, el más sabio de los hombres.

En el libro de Proverbios (18:22) declara:

Quien ha encontrado mujer ha encontrado el bien

Mientras que en el libro de Eclesiastés (7:26) afirma:

Y encuentro yo más amarga que la muerte a la mujer

No es sorprendente que el verbo alrededor del cual giran estos dos versículos, “encontrar”, figura en forma destacada en la creación de Eva, la mujer por excelencia:

Y Di-s dijo:

“No es bueno que el hombre esté solo,

Haré una compañera para él.”

Entonces Di-s formó de la tierra a todas las bestias del campo y las aves del cielo, y se las dio al hombre para ver cómo las llamaría, y así como llamó a cada ser viviente ese fue su nombre.

Así el hombre les dio nombre a todos los animales y pájaros del cielo y a las bestias del campo, pero para si, Adán no encontró una compañera. (Génesis 2:18-20)

Evidentemente no fue suficiente para Di-s simplemente crear a Eva y presentársela a Adán, una verdadera esposa debe ser buscada y encontrada.

Al ser creada, Adán le dio a su esposa el nombre genérico de “mujer”, isháh, que en hebreo es simplemente el femenino de la palabra “hombre”, ish:

Esta es, hueso de mis huesos y carne de mi carne,

Esta será llamada ‘mujer’,

Porque del hombre fue tomada.

Habiendo encontrado su alma verdadera, Adán la llamó como a si mismo, reconociendo el origen común de sus almas.

Echando una mirada nuevamente a los dos versículos, notamos que en el segundo, “y encuentro yo más amarga que la muerte a la mujer”, “mujer” aparece con el artículo definido.

Esto implica que se está refiriendo a la mujer como un miembro de un grupo genérico, antes que como un individuo que comparte un alma-raíz. Esta carencia fundamental de unidad impide que uno encuentre el bien en la relación con su esposa.

En cambio en el primero: “Quien ha encontrado mujer ha encontrado el bien“, “mujer” aparece sin el artículo definido. Esto implica que quien encuentra su verdadera pareja la nombra según (es decir, reconoce) su origen en común, como sucedió en la historia de la creación. Y por eso, “Quien ha encontrado mujer – ha encontrado el bien”.

Sin duda, ver a la esposa como parte de uno mismo puede ser también un signo de un ego exagerado. En tal caso uno ve a su esposa como un mero apéndice de si mismo y por eso no siente la necesidad de referirse a ella como a un individuo diferente. Esto está aludido en el versículo “y encuentro yo más amarga que la muerte a la mujer”, en el cual el marido egocéntrico se ve sólo a si mismo en su esposa.

La manera apropiada de ver a la esposa como una parte de uno mismo es percibiendo el alma-raíz que comparten, lo cual, como ya hemos dicho, sólo es posible cultivando una verdadera auto anulación, el altruismo que antepone las necesidades del otro frente las propias. Paradójicamente, sólo cuando los cónyuges se relacionan entre si concientes de este origen común pueden verse como individuos verdaderamente únicos.

Enseñan nuestros sabios (Kidushim 2b) “la manera de ser del hombre es buscar una mujer”, porque de hecho está a la búsqueda de su propia costilla perdida (Bereshit Rabáh 17:6). Espiritualmente, este costado perdido está a nivel inconciente de su propia alma.

Cuando aprende a relacionarse (“encontrarse”) con  su esposa a nivel del alma-raíz común, no sólo “encuentra” un buen matrimonio, sino también el bien inherente en el nivel inconciente de su propia alma. Una buena esposa es entonces la que hace a su marido consciente de su deseo profundo de ser bueno. Este es el significado profundo de “quien ha encontrado mujer ha encontrado el bien”

En suma, respecto al lenguaje contrastante de estos dos versículos, los que planteaban la pregunta al novio, citada en la entrega anterior, estaban sugiriendo que el resultado de la unión, para bien o para mal, depende de su actitud. La bendición del matrimonio está supeditada al abandono del egocentrismo y a una reorientación positiva en pos de la verdad y la realidad interior.

Segun tomado de, http://www.dimensiones.org/canales/vidmodrn/amor/amor%2011.htm

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