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Monthly Archives: June 2019

Jerusalén. Cuando la mentira se apodera de la Historia

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Por
Dori Lustron

“Si me olvidare de ti ¡OH, Jerusalén!
Mi diestra sea olvidada
Y se pegue mi lengua a mi paladar
Si no recordara a Jerusalén
En mi regocijo”.

Cada día que pasa, los judíos estamos viendo como la mentira se apodera de nuestra Historia y la tergiversa. Pareciera que nunca hubiéramos existido cuando la realidad es que el judaísmo le ha legado al mundo un tesoro espiritual  incalculable: la FE en un Dios Único. El monoteísmo salió de los judíos, y la palabra del Libro de los Libros también.

Hoy, los musulmanes intentan borrar nuestra Historia. Ellos quieren Jerusalén, no por amor sino por honor. Por el simple hecho de arrebatársela a los judíos. Para ello, y como es su costumbre, la forma que tienen de hacerlo es a través de la mentira.

La entrada de Mahoma en Jerusalén, según el Coran, fue un sueño. Nunca estuvo físicamente en Jerusalén ni se menciona que ese viaje tenido a través de un sueño fuera en Jerusalén.  La sura del Coran dice que, en un sueño, viajó de la mezquita Mayor a la más lejana. Perfectamente se puede interpretar como la de Medina, que en esa época era la más distante. Pensemos que la Mezquita Al Aqsa fue construida 73 años después de la muerte de Mahoma. Por lo tanto, pensar que Mahoma estuvo ahí, o lo soñó, es imposible. Él no vivía cuando se construyó la mezquita, si no vivía no la pudo soñar. El Islam existente durante los años de vida de Mahoma se limitaba a Arabia Saudita. Y los palestinos se basan en ello para decir que Jerusalén les pertenece y es musulmana.  El sueño de  Mahoma es una deslegitimación del derecho judío por parte del Waqf.

Nunca fue capital de ningún país árabe, nunca fue nombrada en el Corán, y  Mahoma no pudo elevarse al cielo desde la Mezquita de Al Aqsa porque no estaba construida. Todos estos argumentos son inventos de aquellos que, queriendo quedarse con nuestra tierra, hacen de la propaganda y su manipulación un uso permanente y espurio. Nunca le dieron importancia a Jerusalén y durante los años que estuvo bajo gobierno jordano nadie la reclamó.

Un alto funcionario de la Autoridad Palestina, ha dicho, hace pocos días, que el Muro Occidental –Muro de los Lamentos- no tiene ningún significado para el judaísmo y que no existe santidad  del muro para los judíos  sino que es un santuario musulmán. A todo esto, Estados Unidos condenó el informe y lo rechazo como incorrecto y altamente provocador.

Jerusalén y el Templo son los testimonios más documentados de nuestra milenaria presencia en la Tierra de Israel. Las excavaciones arqueológicas demuestran fehacientemente que Jerusalén fue judía desde que el Rey David la conquistó. Era una ciudad jebusea. Trozos enteros de muros de palacios con inscripciones en hebreo. Vasijas, cerámicas del Siglo X  AEC., del periodo del Rey Salomón, demuestran la presencia del judaísmo mucho antes que se produjera la invasión islámica cuando el califa Omar entró en Jerusalén en el 638 después de la era común. Igualmente siempre hubo judíos en Jerusalén. Son 3300 años de presencia judía, salvo cuando los jordanos echaron a los judíos de Jerusalén: desde 1948 hasta 1967. Fueron diecinueve años en que no hubo judíos allí. No quieren excavaciones. Todas descubren restos del pueblo judío. Los árabes conocen muy bien la Historia pero la falsean.

Jerusalén fue conquistada a los jebuseos por el Rey David y desde que nació fue codiciada y conquistada por numerosos pueblos. Siempre venerada por el pueblo judío, forzado al exilio, “Ciudad de la Paz”, no tuvo Paz. Destruida y reconstruida 17 veces, hoy restaurada y otra vez codiciada por los enemigos de Israel. Es su corazón y su alma. Y, por una cuestión de honor árabe, nos niegan el derecho a ella. Sacarnos Jerusalén es  llevarse nuestro corazón. Si ello sucediera, el pueblo judío entraría en depresión y ese sería el peor castigo que podríamos tener. Por ese motivo: el honor, los palestinos pretenden quedarse con nuestra amada ciudad.

Allí estaba el Templo de Jerusalén, ahí Adán ofreció su primer sacrificio a Di-s,  también Abraham estuvo dispuesto a ofrecer en sacrificio a su hijo Isaac,  Jacob tuvo el sueño de la escalera y ahí está la «Piedra Original» del mundo y el centro del Paraíso. En el Muro Occidental es donde reposa eternamente la  Shejiná (El Espíritu Divino).

El Muro es una parte de la  pared exterior del patio del Templo. Se encuentra en lo que se llama en hebreo el Har HaBait  -Monte del Templo- y los judíos tienen prohibido el acceso al lugar debido a que allí se encontraba el Kodesh HaKodashim o Sanctasantorum, lugar donde estaba el Arca de la Alianza con las Tablas de la Ley de Moisés y donde solo podía entrar el Sumo Sacerdote el día de Iom Kipur, previa ceremonia de purificación.  Allí se alza la Mezquita del Domo de la Roca que está del otro lado del Muro.

El Lic. Samuel Leillen nos dice:

      –“ Si por una razón u otra, los judíos llegáramos a ceder en cuanto a nuestras consideraciones sobre Jerusalén, que es lo único y lo mayor, no seremos dignos de ningún respeto ni consideración – según la interpretación árabe – y como consecuencia, un pueblo que no defiende, lucha, protesta y se enfurece por su honor, es un pueblo que no merece consideración y sólo le  corresponde la suerte de la persecución, el dolor de la espada  y el destino de la desaparición.

      De aquí que nuestra lucha por Jerusalén no es sólo por razones históricas, sentimentales o tradicionales. Es un tema de supervivencia”

     –“El Kotel existía ya 635 años antes que fuera construida la Mezquita El Aqsa, inaugurada en el año 705 DC. (Después de la muerte de Mahoma en el 632….). Desde el siglo XII se permitió allí el rito judío, convirtiéndose en el segundo lugar en importancia para la santificación judía, después del Monte del Templo. En el siglo XVI, al establecerse el Imperio Otomano, el Sultán turco Solimán el Magnífico ordenó diseñar en forma apropiada el lugar para el rezo de los judíos y formalizó el derecho de los judíos de elevar allí sus plegarias.”

     -En todos los períodos de su dominio sobre Jerusalén (638-1099, hasta la llegada de los Cruzados; 1187-1917, hasta la llegada de los ingleses; 1948-1967, hasta la reunificación de la ciudad por los israelíes), los musulmanes jamás rezaron junto al Kotel, si bien construyeron una mezquita en su extremo sur. Tampoco lo incluyeron en las guías de turismo que publicaron en 1914, 1965 y 1990.

Cada religión administra su sector, inclusive los musulmanes,  pero la soberanía es israelí. Y, ni siquiera Rabin, que fue uno de nuestros más grandes pacifistas, hablaba de entregar ni un centímetro de Jerusalén. Jerusalén permanecería unida como Capital Eterna de Israel.

     Ana Jerozolimski nos dice: –“Los territorios que Israel anexó a Jerusalén tras la guerra de junio de 1967, no son “territorios palestinos ocupados”… “Nunca estuvieron bajo soberanía palestina, porque nunca hubo un Estado palestino independiente”.

Jerusalén es un punto clave en las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos y todos los días salen mentiras nuevas para deslegitimar la presencia judía en Jerusalén.  Por Jerusalén han dado la vida muchos de nuestros hijos y hermanos. Jerusalén pasó hambre y bloqueo y aun así nunca hemos desistido de ella. Cuando el Monte Scopus estaba rodeado y amenazado por los jordanos, los judíos “inventaban” el camino de Birmania, al borde del precipicio y lleno de peligros, por donde pasaba, a duras penas, un camión que llevaba alimentos a los que estaban defendiendo el único bastión que quedaba con judíos en Jerusalén Oriental. Jerusalén, limpia étnicamente de judíos desde 1948 a 1967, atacada con pogromos e intifadas, sigue en pie reunificada, restaurada y reconstruida.

Dice Elliot Green sobre la tumba de Shimon HaTzadik y los refugiados judíos:

     –“Durante diciembre de 1947, el tránsito judío era atacado en el camino del Monte Scopus, al igual que Shimon HaTzadik y los barrios judíos aledaños, Nahalat Shimon, Siebenbergen Houses, etc. Después de horas de intenso ataque, el 29 de diciembre las familias judías huyeron del barrio, aunque algunos permanecieron varios días más.”

      “El Palestina Post informó, el 4 de enero 1948, que los judíos estaban huyendo de Shimon HaTzadik y otras áreas. Las tropas británicas ayudaron a inducir el éxodo desarmando a los judíos del barrio. Por lo tanto, los judíos fueron los primeros refugiados de guerra en el país que no pudieron ir a casa después de la guerra (judíos también huyeron, en diciembre de 1947, de partes de Jaffa y del sur de Tel Aviv, pero pudieron volver después de la guerra”-.

Mientras los palestinos no muestren voluntad para reconocer derechos a los judíos, dejen de mentir y falsear la Historia y acepten los derechos del judaísmo sobre Jerusalén Oriental, la negociación será muy difícil de concretar. Sumado a eso, las últimas encuestas serias, (Estados Unidos se encargo de ello), muestran la voluntad de los palestinos jerosolimitanos de vivir bajo soberanía israelí. Los líderes lo saben y es otras de las trabas para la negociación que defiende la postura israelí. Muchos palestinos dicen que si se divide la ciudad se mudaran al sector israelí.

Y yo me pregunto, viendo la puja por la Ciudad Vieja, de tan solo un kilómetro cuadrado y 35.000 habitantes: ¿Cómo los gobernantes de los países que hablan de delimitar nuestras fronteras al ’67, (que no son fronteras sino líneas de armisticio), pretenden que algún gobierno israelí  abandone el Muro Occidental o Muro de los Lamentos, la Universidad Hebrea en el Monte Scopus que los árabes nunca lograron ocupar, la Colina Francesa o Ramat Eshkol?  ¿Volveríamos  a aceptar la limpieza étnica anterior al ’67? ¿Y si Hamas toma el poder en Cisjordania como paso en Gaza? No tenemos garantías que no sucederá  ante el poder frágil de Mahmoud Abbas.

Israel debe estar alerta permanentemente. Seguimos rodeados de enemigos. Anoche en Egipto, con quien firmamos la paz y le costó la vida a Anwar El-Sadat, hubo turbas instigadas por la Hermandad Musulmana. Israel no tiene garantías de paz. Los radicales islámicos están al acecho para convertir un mundo libre en un mundo sometido, lleno de autoritarismos, regido por la ley de la sharia.

Y nosotros volvimos,… y la reconstruimos… y la restauramos. La dejamos tan hermosa que contrasta con la destrucción y los establos jordanos que encontramos en 1967. Jerusalén pertenece a todos los judíos del mundo. La amamos, la veneramos y la defenderemos. Y como dijo Nehemias: “Vosotros no tenéis parte ni derecho ni memoria en Jerusalén”

Segun tomado de, https://diariojudio.com/ticker/jerusalen-cuando-la-mentira-se-apodera-de-la-historia-3/298884/

 
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Posted by on June 4, 2019 in Uncategorized

 

Artificial Black Hole Confirms Temperature of Hawking Radiation

By Judy Siegel-Itzkovich

For decades, Prof. Stephen Hawking spun theories about the universe without moving from his wheelchair or, for years, unable even to speak or move his arms or head. He could only blink his eyes at sensors on his computer screen. The mind of British theoretical physicist, cosmologist, and author at the University of Cambridge was a prisoner of his paralyzed body, the result of early-onset amyotrophic lateral sclerosis (ALS or Lou Gehrig‘s disease). But Hawking, who died in March 2018 at the age of 75, was a genius, and his confinement didn’t prevent him from thinking great thoughts or theories.

During his distinguished career, Hawking predicted that black holes – invisible and massive phenomena in space with such strong gravity that nothing, even light, can escape its deep, dark grasp – emit radiation.  This “Hawking Radiation,” he suggested, should have a thermal spectrum, similar to the radiation from any warm object. The temperature of the Hawking radiation should agree with the temperature predicted by the late astrophysicist Jacob Bekenstein of the Hebrew University of Jerusalem who died three years before Hawking.

Now, a team of researchers from the Physics Faculty at the Technion–Israel Institute of Technology in Haifa have modeled an artificial black hole and, by devising a way to measure the spectrum of Hawking Radiation. They found that black holes do emit radiation like an ordinary warm object, as Hawking’s predictions asserted.

A paper explaining their groundbreaking research appeared in the May, 30, 2019 issue of the prestigious journal Nature.

Almost four decades ago, a theory emerged suggesting black holes could be artificially constructed and used to measure the physics of Hawking Radiation, a type of thermal radiation, the existence of which Hawking predicted in the 1970s and which now bears his name. But it was the task of creating an artificial black hole and devising ways to measure the spectrum of Hawking radiation and its temperature that led to the recent Technion breakthrough.

“Our artificially-constructed black hole provides confirmation of the thermality of Hawking radiation,” explained lead researcher Prof. Jeff Steinhauer. “In addition, we found that the temperature is determined by the artificial gravity at the surface of the artificial black hole, also consistent with Hawking’s predictions.”

The success of their work is yet another profound insight into the nature of black holes, among the most mysterious and least understood secrets of the universe. The concept of an object in space with gravitation fields too strong for light to escape were considered in the 18th century. The first modern theory about the existence of black holes was developed in 1916, but not fully characterized and considered to be just mathematical curiosities until the late 1960s, when theories were sparked by knowledge about the collapse of massive stars. Although they could not be seen, the consensus was soon reached that black holes existed in most galaxies.

Having studied this phenomenon and problem for a decade, the Haifa research team made constant improvements to their experimental tools over the last three years. The goal was to not only create artificial black holes but also to develop methods to make measurements to check Hawking’s predictions. To reach their conclusions, the Hawking radiation experiment was repeated 7,400 times, providing a density profile for each “run” from which the researchers computed averages.

“Theoretical works, combined with our long-term study of this subject, allowed for the observation of spontaneous Hawking Radiation in a black hole,” reported Steinhauer. “The improvements in our experimental apparatus allowed us to measure the thermality of the Hawking spectrum and compare its temperature with Hawking’s prediction, given by the surface gravity.”

According to the researchers, that temperature – as predicted – provides an interesting link between the theories of Hawking and those of astrophysicist Bekensteinm who, in 1972, also presented a theory on black hole thermodynamics.

“Remarkably, although their calculations were based on very different ideas, both Hawking and Bekenstein came up with the same conclusion that the temperature was determined by the gravity at the surface of the black hole,” said Steinhauer. “We confirmed their predictions.”

The discovery made by the Technion physicists makes clearer the nature of black holes by measuring the spectrum emitted, very similar to the spectrum that would be emitted by an ordinary warm object. The low levels of radiation not only confirm Hawking’s theory but could also lead to further research.

According to Steinhauer and his team, their findings provide not only hints about the nature of real black holes but also about the “information paradox.” According to Hawking, the radiation and its thermal spectrum contain very little information. This idea is the basis of the information paradox, which poses questions such as: What is the fate of information that falls into a real black hole? Does it disappear from the universe? And, if not, where does it go?

The researchers found that the spectrum of the Hawking radiation is indeed thermal.  So, the information paradox remains unresolved, with future researchers needing to look elsewhere to investigate the information paradox enigma.

As taken from, https://www.breakingisraelnews.com/130882/stephen-hawking-was-right/?utm_source=Israel365&utm_campaign=819007a763-BIN_morning_5_19_COPY_01&utm_medium=email&utm_term=0_bb2894f273-819007a763-46578057&mc_cid=819007a763&mc_eid=3dced499f3

 
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Posted by on June 3, 2019 in Uncategorized

 

El Monte Everest y el Monte Sinaí

por Rabino Benjamin Blech

El Monte Everest y el Monte Sinaí
Lo que conquistamos no es la montaña, sino que nos conquistamos a nosotros mismos.

La festividad de Shavuot es diferente al resto de las festividades del calendario hebreo.

Shavuot, la conmemoración de la fecha en la que recibimos la Torá, es la única festividad precedida por una larga cuenta regresiva. Durante 49 días vamos contando cuánto nos falta para recrear el evento más importante de nuestra historia. Al igual que para nuestros ancestros, el camino desde Pésaj al Monte Sinaí lleva siete semanas de siete días. El número sagrado siete representa aquí la “santidad al cuadrado”.

El significado de esta cuenta tiene un fascinante paralelo contemporáneo.

Durante las últimas semanas, los periódicos registraron el notable fenómeno de miles de aventureros de todos los rincones del mundo que tomaron parte en la difícil empresa de escalar la cima del Monte Everest, la montaña más alta del mundo. Si bien en una época era un logro que sólo alcanzaban unos cuantos montañistas elegidos, la cima del Everest ahora fue descrita como “similar a un zoológico”. Los escaladores empujan a otros y se abren paso entre ellos para sacarse selfies. Decenas de personas esperan en fila durante horas (con temperaturas en las que incluso una o dos horas de más pueden implicar la diferencia entre la vida y la muerte) para llegar a la cima. De hecho, para los menos afortunados, ésta ha sido una de las temporadas más mortales del Everest, con al menos 10 muertes registradas hasta el momento.

Sin embargo, los buscadores de emociones no se detuvieron. “Yo no estaba preparado para ver escaladores enfermos siendo arrastrados hacia el pie de la montaña por los Sherpas o la experiencia surrealista de encontrar cadáveres en la mitad del camino” dijo uno de los exitosos conquistadores del Everest. Pero en retrospectiva, todas las dificultades fueron insignificantes. Desde pequeño había leído sobre los exploradores y siempre quiso “llegar al punto en el que puedes pararte por encima de cualquier otro lugar de la tierra”.

¿Qué hay en el hecho de escalar montañas que puede inspirar tal devoción?

El alpinista Greg Child dijo con emoción que “en algún lugar entre la base y la cumbre de la montaña, está la respuesta al misterio de por qué escalamos”. La escalada pone a prueba nuestra determinación; la escalada es el desafío; la escalada es la que provee las respuestas a los límites de nuestro potencial y nuestras posibilidades. Como afirmó Sir Edmund Hillary: “Lo que conquistamos no es la montaña, sino que nos conquistamos a nosotros mismos”.

Las cimas de las montañas son lugares geográficos. En un sentido más profundo, son representaciones visuales de las continuas pruebas de la vida. Incluso los niños pueden captar esto en las simples palabras de sabiduría del Dr. Seuss: “Hoy es el día, tu montaña te espera. ¡Sólo tienes que empezar a caminar!”. ¿Y quién no conoce lo que dijo Martin Luther King en su más famoso sermón, poco antes de su muerte?

“Bueno, no sé qué pasará ahora. Tenemos por delante algunos días difíciles. Pero ahora eso no me importa. Porque ya estuve en la cima de la montaña. Y no me interesa. Como a todo el mundo, me gustaría vivir una larga vida. La longevidad tiene su lugar. Pero ahora no me preocupo por eso. Yo sólo quiero cumplir con la voluntad de Dios. Y Él me ha permitido llegar a la cima de la montaña. Yo he observado desde allí y he visto la tierra prometida. Puede ser que yo no llegue a ir con ustedes. Pero esta noche quiero que sepan que nosotros, como pueblo, llegaremos a la tierra prometida. Y esta noche estoy feliz. No me preocupo por nada. No temo a ningún hombre. Mis ojos han visto la gloria de la llegada de Dios”.

Con esta alusión a la cima de la montaña, King sin duda se refería a la línea del Libro de los Salmos: “¿Quién ascenderá a la montaña de Dios? ¿Quién puede estar en Su Sitio Sagrado?” (Salmos 24:3).

Escalar montañas como un simbología de escalar “alturas espirituales” es una antigua idea bíblica. Los comentaristas ofrecen bellas ideas sobre el significado más profundo de esta comparación.

  • Cada montaña está a nuestro alcance… si seguimos escalando.
  • No hay atajos para llegar a ningún lugar que valga la pena.
  • El escalador experimentado no se siente intimidado por la montaña. Por el contrario, eso lo inspira.
  • La mejor vista se logra después de la escalada más difícil.
  • Si piensas que llegaste a la cima, encuentra una nueva montaña.

Sin lugar a dudas, Dios podría habernos entregado la Torá en un valle. Pero el lugar que Él eligió fue el Monte Sinaí. ¿Por qué no el Monte Everest? Quizás Dios también quiso asegurarnos que llegar a la cima de las “alturas espirituales” no es tan difícil.

Los judíos que continuamos rigiendo nuestras vidas por la revelación en el Monte Sinaí, estamos absolutamente seguros de que las verdades de la Torá enseñadas en ese lugar nos permiten “pararnos por encima de cualquier otro lugar de la tierra”.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/h/sh/a/El-Monte-Everest-y-el-Monte-Sinai.html?s=trh

 
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Posted by on June 2, 2019 in Uncategorized

 

Jerusalén: mi casa, mi historia, mi corazón

por Sara Yoheved Rigler

Jerusalem: mi casa, mi historia, mi corazón
Mi casa en la Ciudad Vieja de Jerusalem es un portal a la larga cadena de la historia judía.

Vivo en una casa de 900 años de antigüedad dentro de las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalem. Cuando expandimos nuestro minúsculo baño, derribando su pared de un metro de espesor, encontramos el capitel de un pilar del siglo VI. También encontramos fragmentos de cerámicas del periodo del Primer y Segundo Templo.

Los fragmentos están ahora en nuestro estante del salón, frente a nuestra foto de bodas. A veces los observo y pienso en los judíos que vivieron en este lugar, unos cuantos metros bajo el nivel de nuestra casa, hace más de 2000 años. Ellos se casaron con los mismos ritos judíos con los que me casé yo, aunque ellos no tenían fotos de boda.

Los bizantinos, no judíos, construyeron el edificio que estaba antes aquí. En ese entonces, 1400 años atrás, estábamos en el exilio, dispersos por todo el Imperio Romano. Nuestros conquistadores araron la Jerusalem judía y la remplazaron con una ciudad romana, Aelia Capitolina. Los judíos no tenían permitido entrar. Los romanos construyeron una grandiosa vía pública llena de pilares, el Cardo, a pasos de distancia de mi casa. Los romanos fueron el imperio más grandioso que el mundo ha conocido, y los judíos fueron un diminuto pueblo conquistado. Hoy, los niños judíos juegan en las ruinas del Cardo romano.

Nuestra casa fue construida por musulmanes, no judíos. Para entonces, 900 años atrás, los musulmanes habían conquistado Jerusalem y, a excepción de un corto lapso de tiempo, la retuvieron de los cruzados cristianos. Los musulmanes les permitieron a los judíos vivir en Jerusalem. Cuando los cruzados conquistaron la ciudad en 1099, mataron a todos los residentes judíos. Sangre judía corrió por las calles de Jerusalem. La sangre ya no está, pero varios edificios de los cruzados siguen en pie, a la vuelta de la esquina de mi casa.

Cuando los musulmanes recobraron la ciudad, unos pocos judíos regresaron. Najmánides llegó aquí desde España en 1267; apenas encontró suficientes judíos para formar un minián (quórum de diez hombres). Él solicitó un rollo de Torá de la ciudad de Shjem y creó una sinagoga que aún funciona. Mi marido reza diariamente en esa sinagoga.

Desterrados innumerables veces, los judíos siempre han retornado a Jerusalem.

Algunos de los judíos exiliados de España en 1492 llegaron a Jerusalem (que hasta el año 1860 aproximadamente, se componía sólo de la Ciudad Vieja). En 1840, había 5.000 judíos en Jerusalem, 4.500 musulmanes y 3.750 cristianos. Para 1870, la mayoría de la población de Jerusalem era judía.

Nuestra casa pertenecía recientemente a judíos, como evidencian las hendiduras talladas en el marco de la puerta de nuestra casa, donde el sagrado pergamino de la mezuzá era insertado.

Anhelando Jerusalem

Desterrados innumerables veces, los judíos siempre han retornado a Jerusalem, inevitablemente atraídos hacia aquí por un anhelo místico, casi codificado en nuestro ADN. La Torá se refiere a Jerusalem como “el lugar en que Dios hará que Su nombre habite”. Jerusalem es central para el pueblo judío, no porque es nuestra casa, sino porque es la “casa” de Dios. Y a pesar de que el intelecto judío sabe que Dios es infinito y que no puede ser reducido a un espacio en particular, el corazón judío sabe que Dios habita en Jerusalem.

Es por esto, que sin importar cuántas veces hayamos sido exiliados de Jerusalem por una sucesión de conquistadores extranjeros, siempre hemos encontrado el camino de regreso. Esta es la razón del porqué cada niño judío en Israel, religioso o secular, sabe que vale la pena luchar por Jerusalem.

La Guerra de la Independencia

Mi vecina, Puah Shteiner de seguro lo sabía. Ella creció en el Barrio Judío en los años 40, cuando los británicos gobernaban la tierra. Sus padres, abuelos y bisabuelos habían nacido en la Ciudad Vieja. En 1948, Puah, de siete años, vivía con su familia en la Plaza Batei Majase, en una de las hileras de habitaciones con cúpula que hoy constituyen la escuela de mi hijo.

Los árabes impusieron un sitio total sobre los 1700 judíos que vivían en el Barrio Judío.

Durante semanas, en la primavera de 1948, el Barrio Judío había estado bajo bombardeo de artillería desde el cercano Monte de los Olivos. Apenas se retiraron las Autoridades del Mandato Británico, los árabes impusieron un sitio total sobre los 1700 judíos que vivían en el Barrio Judío. Unos escasos 150 “soldados” de la Haganá, hombres y mujeres, algunos de ellos tan jóvenes como 13 años, fueron asignados a la defensa del Barrio. Tenían a su disposición exactamente 113 armas.

Fuego de artillería, morteros y francotiradores se llevaron las vidas de 69 residentes y defensores del Barrio Judío. En su emotiva memoria, Forever My Jerusalem (Por siempre mi Jerusalem), Puah Shteiner cuenta sus recuerdos de la infancia del último puesto de los judíos de la Ciudad Vieja:

Las granadas que habían estado tronando durante todo este tiempo… repentinamente se detuvieron. Y luego, desde el silencio, una voz llamó por un altoparlante. “¡Ríndanse! ¡Ríndanse! ¿Quieren morir todos? Ríndanse ahora, antes de que los masacremos a todos”.

Esta proclamación fue repetida una y otra vez. Luego de eso, los bombardeos continuaron, y la terrible lluvia de balas de metralleta se reanudó. Nos sentamos congelados en el piso, sin hablar o jugar… un escalofrío subió por mi espalda y mis manos temblaron.

Los judíos aguantaron por 14 insoportables días. Hacinados en un una despensa para protegerse del bombardeo constante, a manos de la bien armada Legión Árabe (el ejército jordano), la familia de Puah y una docena de otras familias, finalmente se quedaron sin alimentos. Aventurarse a salir era una movida arriesgada, que ya había costado la vida de dos de los padres de las amigas de Puah. No obstante, el padre de Puah y otro hombre se ofrecieron para correr a la panadería a comprar pan. La hermana de Puah, Naomi, de nueve años de edad, gritó para que él no fuera:

El encogido Barrio Judío estaba siendo bombardeado fuertemente, pero mi hermana Naomi prácticamente ignoraba el ruido de los disparos destruyendo nuestras casas y calles. No sabíamos si los árabes habían capturado la panadería o no. Mi corazón se sintió como una granada a punto de explotar…

Cada momento en que Aba no estaba parecía una eternidad. Las granadas continuaban volando. ¿Cuándo volvería Aba?…

Gritos y llantos de alegría llenaron repentinamente el oscuro callejón. ¡Estaban aquí! ¡Habían llegado! ¡Gracias a Dios! Justo en ese momento, una granada explotó en el patio cercano…

Cada uno de nosotros recibió un pedazo de pita, sobre el cual recitamos la bendición para el pan. Los pequeños comieron energéticamente, pero a mí, la pita fresca se me quedó pegada en la garganta. Era difícil tragar pan por el cual mi padre había arriesgado su vida.

Cuando las municiones se agotaron, el Barrio Judío se rindió:

Por dos semanas habíamos peleado para mantener el Barrio Judío en manos del pueblo judío. Pero durante esas dos largas semanas de batalla, el Barrio había perdido a sus miembros, uno a uno. Casa tras casa, calle tras calle, fueron destruidas. Por dos largas semanas habíamos desafiado al enemigo heroicamente, negándonos a rendirnos ante una fuerza superior. Pero ahora, la voluntad Divina había sellado el destino, y hoy nos rendiríamos.

“Casa tras casa, calle tras calle”. Yo camino por esas calles diariamente. Cada vez que voy a la librería o al banco, paso por un pequeño monumento conmemorativo de aquellos que cayeron en la batalla por el Barrio Judío. Atraída a recordarlos, bajo tres peldaños a una habitación de piedra hundida. Una pared está cubierta por un mapa metálico en relieve del Barrio Judío en 1948, con las grandes cúpulas de sus dos magnificas sinagogas (destruidas posteriormente) sobresaliendo sobre la confusión de callejones y edificios. Flechas de luces rojas parpadeantes vuelven a trazar la avanzada árabe, recreando perpetuamente la batalla.

Nació el Estado de Israel. Pero sin la Ciudad Vieja, era un cuerpo sin alma.

En una profunda cavidad a la izquierda, nombres en metal blanco resaltan sobre la negrura: los 69 judíos que cayeron defendiendo el lugar por donde yo ahora camino tan libremente. Treinta y nueve de ellos eran miembros oficiales de la Haganá. El más joven de estos soldados era Nissim Giny, quien se había ofrecido voluntariamente como niño mensajero, porque era muy joven para portar un arma (si es que hubieran habido suficientes armas). Él tenía diez años de edad.

Israel ganó la Guerra de la Independencia. Nació el Estado de Israel. Pero sin la Ciudad Vieja de Jerusalem, el Estado judío era un cuerpo sin alma.

Regresando a casa

Diecinueve años después, el 7 de junio de 1967, en el tercer día de la Guerra de los Seis Días, una división de paracaidistas israelí rodeó la Ciudad Vieja de Jerusalem. Su líder, Mordejai Gur ordenó a sus tropas: “Estamos acercándonos a la Ciudad Vieja. Estamos acercándonos al Monte del Templo, al Muro Occidental. La nación judía ha estado rezando por miles de años para este momento histórico. Israel está esperando nuestra victoria. ¡Avancen y que tengamos éxito!”.

Los paracaidistas corrieron hacia la Puerta de Los Leones. La antigua puerta fue hecha para carros y camellos, no tanques. Un tanque se quedó atascado en la puerta; muchos de los soldados conquistadores tuvieron que arrastrarse por abajo del tanque para entrar a la Ciudad Vieja. El Rabino Shlomo Goren, con un rollo de Torá en su mano y tocando un shofar, estaba en el primer jeep que entró por la puerta de Tzión. Fue un día de triunfos y lágrimas, como una reunión de una madre con sus hijos largamente esperada. Para un pueblo que ha sufrido tantas derrotas, este fue un momento de victoria perfecta.

El ejército israelí encontró el Barrio Judío en un estado terrible. Los ocupantes jordanos habían empezado a arrasar el Barrio Judío y a convertir sus antiguos callejones y construcciones en un moderno complejo de apartamentos. Los judíos se pusieron a reclamar sus edificios, como el nuestro, que pudo ser rescatado, y construyeron nuevos edificios donde sólo quedaban escombros.

En 1988, compramos nuestro apartamento en la planta baja. Una tarde, varios años después, vi a una anciana mirando por mis ventanas de la cocina. Cuando le pregunté si podía ayudarla, ella respondió: “Yo viví en esta casa hasta 1929”. La invité a pasar, y ella me contó su historia: en aquellos días, una de nuestras habitaciones había hospedado a una familia completa. Compartían una cocina y un patio. No había alcantarillado dentro de la casa; había un retrete en la esquina del patio. Su padre era un farmacéutico, y lo que ahora es nuestro salón, había servido como la farmacia del Barrio Judío. Cuando los árabes causaron disturbios en la Ciudad Vieja en 1929, destruyeron la farmacia, y su familia huyó hacia la nueva ciudad de Jerusalem que era más segura.

¡Qué extraño! Pensé. Mi padre también era farmacéutico. Nos miramos una a la otra, dos mujeres judías, nacidas con décadas de diferencia, ambas hijas de farmacéuticos, ambas viviendo en este mismo sitio, durante períodos de la historia judía dramáticamente diferentes.

Como todo judío, yo soy un eslabón en la larga, larga cadena de la historia judía. Cuando camino por las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalem, siento esa cadena prendida de mi alma. Todos los eslabones se mueven al unísono: las mujeres judías de hace milenios cuyos fragmentos de cerámica están en mi estante, los judíos exiliados por los romanos, los judíos que cayeron bajo las espadas de los cruzados, los judíos exiliados de España que repoblaron el Barrio Judío, la hija del farmacéutico que vivió en mi casa hasta 1929, el niño mensajero de diez años de edad que murió en la zona de combate, y los soldados que se arrastraron por abajo del tanque para cruzar la Puerta de Los Leones y recuperar la Ciudad Vieja de Jerusalem para el pueblo judío.

El día 28 del mes hebreo de Iyar (2 de junio de 2019), celebramos Iom Ierushalaim, el ‘Día de Jerusalem’. Celebramos el retorno de la soberanía judía a la Ciudad Vieja y al área del Monte del Templo y el Kótel. En ese día, nuestro “Gen de Jerusalem” recesivo, se vuelve dominante.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/h/ii/48417452.html?s=ss2

 
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Posted by on June 2, 2019 in Uncategorized