El barco zarpó con más de 900 refugiados judíos y fue rechazado por Cuba, por la República Dominicana y por los Estados Unidos.
Durante la Primera Guerra Mundial, Max Loewe fue un héroe que luchó por su país, Alemania, y ganó la codiciada Cruz de Hierro. Veinte años más tarde, como el resto de los judíos en toda Alemania, se encontró en un país muy diferente. Bajo el nazismo, se les prohibió a los judíos ejercer casi todas las profesiones e incluso pisar muchos espacios públicos.
Max fue liberado de Buchenwald y él y su esposa trataron con desesperación salir de Alemania. En 1939, sólo podían partir los judíos adinerados porque tenían que pagar una gran suma para salir del país, y también eran altos los pagos que debían hacer a los otros países que estaban dispuestos a ofrecerles visas de ingreso.
Muchos judíos deseaban irse a los Estados Unidos, pero el Acta de Inmigración de 1924 fijó límites firmes al número de inmigrantes que podían ser admitidos anualmente. En 1939, el número para los inmigrantes alemanes era 27.370 y el cupo se llenó casi de inmediato. El sentimiento público en los Estados Unidos era firme en contra de permitir que llegaran refugiados judíos. Una encuesta de Gallup de noviembre de 1938, dos semanas después de la Noche de los Cristales, le preguntó a los norteamericanos: “¿Debemos permitir que vengan a vivir a los Estados Unidos un número mayor de exiliados judíos de Alemania?”. El 72% de los encuestados respondió que no.
También otros países se negaron a aceptar grandes cifras de refugiados. En Gran Bretaña, el famoso Libro Blanco de 1939 limitó la inmigración judía a Palestina a sólo 75.000 personas en cinco años. Una a una, las naciones del mundo cerraron sus puertas a los judíos.
Una excepción fue Cuba. La isla permitió la entrada de turistas sin una visa. Sin embargo, el corrupto director de inmigración de Cuba, Manuel Benitez, comenzó a emitir a los visitantes “permisos de entrada” que se veían como visas. Para él era una forma de ganar dinero que permitió que cientos de judíos desesperados pensaran que Cuba les permitiría escapar de los horrores de la Alemania nazi. Max Loewe fue uno de los muchos judíos que obtuvo una de estas “visas de Benitez”·.
A cientos de judíos les permitieron salir de Alemania con la condición de que se comprometieran a no regresar nunca. Ellos aceptaron términos draconianos: si alguna vez regresaban a la Alemania nazi volverían a ser enviados a un campo de concentración.
Más de 900 judíos, entre ellos Loewe y su esposa, compraron un pasaje para el crucero MS St. Louis, que partió de Hamburgo, Alemania, con destino a La Habana. El barco era un crucero de lujo, pero virtualmente ninguno de sus pasajeros estaba de vacaciones. Prácticamente todos los 937 pasajeros a bordo eran refugiados judíos. El 13 de mayo de 1939 el barco zarpó con gran fanfarria. Hubo una banda de música y los parientes los saludaban desde la costa. Los pasajeros observaron cómo su patria se convertía en un pequeño punto en el horizonte.
Antes de zarpar, el capitán Gustav Schroder convocó una reunión de los 231 miembros de la tripulación y les explicó que todos los pasajeros habían pagado sus pasajes y debían ser tratados con la mayor dignidad a pesar de que eran judíos. Él ordenó que sacaran un enorme retrato de Adolf Hitler del Gran Salón del barco para que los huéspedes judíos se sintieran más cómodos.
Esa noche, el Capitán Schroder escribió en su diario: “Hay cierto nerviosismo entre los pasajeros… A pesar de eso, todos parecen estar convencidos de que nunca a volverán a ver Alemania. Hubo emotivas escenas de despedida. Muchos parecían sentirse aliviados de dejar sus hogares. Para otros era difícil. Pero un buen clima, el aire puro del mar, buena comida y un buen servicio pronto proveerán la usual atmósfera despreocupada de los largos viajes marítimos. Las impresiones dolorosas de la tierra desaparecen rápidamente en el mar y parecen meros sueños”.
Durante dos semanas los pasajeros disfrutaron la sensación de libertad que durante tanto tiempo les había faltado en Alemania. Alice Oster, que tenía veinte años durante el viaje, recordó la emoción de escuchar a una orquesta interpretar a Strauss, algo que estaba prohibido a los judíos en Alemania.
En el barco no sabían que las “visas de Benitez” que tenían prácticamente todos los pasajeros del St Louis, no tenían ningún valor.
Sin que los pasajeros judíos lo supieran, en Cuba comenzaron a incrementarse sentimientos antijudíos y en contra de los inmigrantes. Las autoridades estaban bajo intensa presión para dejar de permitir que los refugiados judíos se instalaran en la isla. En una manifestación antijudía en mayo participaron 40.000 cubanos, la mayor convocatoria que hubo alguna vez en Cuba. El 5 de mayo, ocho días antes de que el St. Louis partiera, el presidente de cuba Federico Laredo Bru dejó de aceptar los derechos de ingreso de Benitez. En el barco no sabían que las “visas de Benitez” que tenían prácticamente todos los pasajeros del St Louis, no tenían ningún valor.
En las primeras horas de la mañana del 27 de mayo de 1939, sonó la sirena del St. Louis anunciando a los pasajeros que habían llegado a Cuba. Al principio a nadie le preocupó el hecho de que en vez de acercarse a un muelle el barco anclara en medio del puerto. Sin embargo, por la tarde los oficiales de policía cubanos comenzaron a montar guardia en los muelles del puerto y los pasajeros comprendieron que había un gran problema.
Más tarde, los oficiales cubanos subieron al barco y marcaron los pasaportes de los refugiados con una gran “R” de retorno. Los pasajeros entraron en pánico. Muchos tenían parientes viviendo en Cuba y ellos preocupados fletaron barcos para acercarse al St. Louis y poder gritar mensajes a los pasajeros atrapados a bordo. A cuatro ciudadanos españoles y dos cubanos les permitieron bajar, así como a 22 judíos que tenían visas cubanas que les permitían asentarse permanentemente en la isla. Pero para los otros 900 judíos no tenían los documentos necesarios, Cuba pareció un sueño lejano.
Liesl Joseph Loeb, que era un niño cuando viajó en el St. Louis, posteriormente recordó la desesperación de los pasajeros: “En ese momento estábamos en el puerto de La Habana y las cosas no se movían. Hubo algunos intentos de suicidio y pánico a bordo porque… muchos de los hombres tuvieron que firmar que nunca regresarían a Alemania y si regresaban el único lugar en donde terminarían era en un campo de concentración, porque no tenían más hogares. No nos quedaba dinero ni teníamos nada… Al mundo simplemente no le importaba”.
Uno de los pasajeros que contempló la idea del suicidio antes que regresar a Alemania fue Max Loewe. En la noche del 30 de mayo de 1939, cuando el St. Louis seguía anclado en el puerto de La Habana, Loewe se cortó las muñecas y saltó por la borda. Milagrosamente, otro pasajero que saltó detrás de él lo sacó del agua y lo llevaron al Hospital Calixto García en La Habana. Él fue el único judío sin visa que entró a tierra cubana.
Un grupo de pasajeros formó un comité para negociar con las autoridades cubanas y un representante del Comité del Joint de Estados Unidos viajó a La Habana para ofrecer al presidente Bru fondos si aceptaba a los refugiados. Por un momento pareció que Bru iba a aceptar el dinero a cambio de los judíos. El Joint le ofreció 125.000 dólares si aceptaba a los judíos. El presidente Bru insistió que quería cuatro veces esa suma, pero luego quebró abruptamente las negociaciones declarando que no permitiría que los refugiados bajaran del barco.
El capitán Schroder no quiso rendirse. En vez de dirigir el barco de regreso a Alemania, fue hacia el norte, a Florida. Él ancló en la costa de Miami, esperando que continuaran las negociaciones y que los Estados Unidos aceptaran a sus pasajeros.
Los pasajeros del St. Louis entraron en acción. Los niños del barco enviaron pilas de cartas a la Primera Dama Eleanor Roosevelt suplicándole que los aceptaran. Los pasajeros adultos enviaron un telegrama al presidente Roosevelt que decía: “Urgente repetición del pedido de ayuda para los pasajeros del St. Louis. Sr. Presidente ayude a los novecientos pasajeros entre ellos más de cuatrocientos mujeres y niños”.
Los periódicos norteamericanos cubrieron extensamente la situación del St. Louis. Muchos señalaron que el barco se estaba quedando sin agua y sin comida. Las estrellas de Hollywood enviaron telegramas al presidente Roosevelt urgiéndolo a aceptar a los refugiados, pero nada ayudó. La única respuesta oficial del gobierno de los Estados Unidos fue enviar barcos y aeroplanos de la Guardia Costera para seguir al St. Louis y asegurar que no llegara a tierra.
El capitán Schroder continuó tratando de encontrar islas locales en las que pudiera detenerse, pero su búsqueda resultó infructuosa. Por un momento pareció que le permitirían al St. Louis desembarcar en la República Dominicana o en una isla frente a la costa de Cuba. Pero nunca le dieron permiso y finalmente el 7 de junio comenzó el lento y prolongado viaje de regreso a Alemania.
El comité del Joint siguió trabajando febrilmente para evitar que los pasajeros regresaran a Alemania. El 13 de junio, cuando el St. Louis todavía estaba en el mar, anunciaron un acuerdo. El comité prometió 500.000 dólares a cuatro países y a cambio los gobiernos de Gran Bretaña, Francia, Holanda y Bélgica aceptaron recibir a los pasajeros. El barco casi había llegado nuevamente a Europa y los pasajeros sintieron que tuvieron una repentina salvación de una muerte casi certera. En vez de regresar a la Alemania nazi, seguramente ahora podrían construir una nueva vida. El 17 de julio, el St. Louis ancló en Amberes y desde allí los pasajeros fueron enviados a sus nuevos hogares.
Inglaterra aceptó recibir a 287 refugiados. Entre ellos estaba Max Loewe. Una vez que se recuperó lo suficiente como para viajar, lo obligaron a partir de Cuba y viajar a Inglaterra. Francia recibió a 224 pasajeros, Bélgica 214 y Holanda 181. Los refugiados no podían saber que muy pronto la mayoría de esos países formarían parte del Tercer Reich y sus comunidades judías serían destruidas.
Los pasajeros del St. Louis no eran los típicos judíos europeos y la tasa de supervivencia fue superior que la de muchos de sus compatriotas. Muchos tenían parientes en el exterior y algunos lograron obtener visas para otros países. De los pasajeros originales, 87 lograron emigrar fuera de Europa antes de que Alemania se apoderara de la mayoría del continente en 1940. Prácticamente todos los pasajeros que llegaron a Gran Bretaña sobrevivieron la guerra y recibieron ayuda económica del Comité del Joint para que no fueran una carga para el estado. Sin embargo, los pasajeros que fueron obligados a vivir en Francia, Holanda y Bélgica sufrieron toda la furia de la máquina asesina nazi. De los pasajeros del St. Louis, 274 fueron asesinados en el Holocausto, la mayoría en Auschwitz y Sobibor.
Mi abuelo vivía en Viena y sólo pudo escapar de la Europa nazi después de 1940. Él estaba en Alemania en julio de 1939, cuando el St Louis fue obligado a regresar a Europa y siempre me contaba que ese fue el peor día de su vida. Él escuchó a Hitler en la radio, despotricando que no era sólo él, no sólo los nazis odiaban a los judíos. Mi abuelo recordaba a Hitler gritando: “Lo ven, todo el mundo odia a los judíos”.
Al saber que el St. Louis con sus 900 judíos fueron rechazados no sólo por Cuba y por la República Dominicana, sino también por los Estados Unidos, mi abuelo, por primera vez, sintió que de hecho todo el mundo estaba en contra de los judíos de Europa.
“El que nazca bajo (el mazal o la constelación) de Marte, será un derramador de sangre. R. Ashi observó (que puede canalizar esa agresión convirtiéndose): ya sea en un cirujano, un shojet (faenador kosher) o un mohel (circuncisor).”–Shabat 156ª
A principios de la década de 1950, una pareja y su pequeña hija tuvieron una audiencia privada con el Rebe. Después de que los esposos pidieron consejo sobre varios temas, el Rebe se volteó hacia la niña y le preguntó si tenía alguna pregunta. Sus padres trataron de callarla cuando comenzó a hablar, para no tomar más tiempo valioso del Rebe, pero el Rebe la alentó a seguir adelante. Con una mirada preocupada en su rostro, la niña le preguntó al Rebe si pensaba que la energía atómica era buena o mala. “En la cocina de tu casa, hay un cuchillo. ¿El cuchillo es bueno o malo?”, Preguntó el Rebe.
La niña respondió: “Depende de para qué se use. Si se usa para cortar alimentos, entonces es bueno. Si se usa para lastimar a alguien, entonces es malo”.
“Esa es una respuesta verdaderamente buena”, le dijo el Rebe, “y lo mismo podría decirse de la energía atómica o de cualquier otra tecnología que el hombre haya desarrollado”.1
Aunque la historia anterior, que ocurrió durante el enfrentamiento nuclear de la Guerra Fría, se centra en cómo nos relacionamos con las tecnologías emergentes, el Rebe también aplicó este mismo enfoque “neutral” como principio general a numerosas áreas de nuestras vidas.
De hecho, un aspecto fundamental del sesgo de positividad del Rebe fue que (siempre que lo permita la Torá) todas y cada cosa tiene el potencial de iluminarse y elevarse, si se canaliza de la manera correcta. Este enfoque “tolerante” del Rebe, aunque con una advertencia halájica, contrastaba con los de muchos de sus contemporáneos rabínicos.
Por ejemplo, muchos líderes judíos ortodoxos de la época consideraban que las nuevas tecnologías de los medios, como la radio, la televisión y el desarrollo del Internet, eran espiritualmente peligrosas y, por lo tanto, debían evitarse a toda costa.
Sin embargo, el Rebe las vio como instrumentos neutrales con un inmenso potencial para el bien.
Del mismo modo, el Rebe cambió nuestra percepción de numerosos atributos psicológicos, revelando potenciales espirituales positivos encubiertos dentro de rasgos y comportamientos de personalidad aparentemente superficiales, poco profundos o egocéntricos.
En pocas palabras: el Rebe buscó canalizar y difundir la conciencia Divina por cualquier medio necesario.
Basado en su cálculo espiritual, las recompensas redentoras casi siempre superan los riesgos involutivos. Era solo una cuestión de localizar y amplificar la chispa divina en el interior.
Lo que sigue son numerosas historias en las que se puede ver al Rebe ofreciendo una visión contraria a los que comúnmente se consideran rasgos y comportamientos de carácter perjudiciales. El Rebe alentó a elevarlos hacia fines positivos.
Belleza: no solo superficial
Un domingo por la mañana, una ganadora de la competencia de Miss Israel visitó al Rebe para una bendición.
El Rebe la bendijo y luego dijo:
La Torá dice: “La belleza es falsa”, pero el versículo continúa, “una mujer temerosa de Di-s debe ser alabada”.2 Los comentaristas explican que si una mujer teme a Di-s, ella usa su belleza [física] para su bello empeño [espiritual]. Buenas noticias, y por favor transmitan este mensaje a sus amigos y a los organizadores del evento.3
Lo notable del mensaje del Rebe es que voltea el significado literal del versículo. En lugar de leer la segunda mitad del verso como una reprimenda o negación de la primera, es decir, que lo único digno de elogio es el carácter interno, el Rebe considera que la segunda mitad del verso califica la primera, lo que significa que la belleza es nada a menos que la mujer sea justa y temerosa de Di-s. Si es así, su belleza externa ya no es vacía o engañosa, sino que refleja y expresa una belleza espiritual interna. Si se utiliza adecuadamente, esa belleza se puede usar como un medio para inspirar gracia, fe y amabilidad en los demás.
Prestigio, títulos y estatus
Los filántropos Conde y Condesa Maklouf Elkaim se mostraron renuentes a usar sus títulos heredados, por considerar pretencioso hacerlo.
Durante una audiencia privada, el Rebe se dirigió a ellos acerca de esa renuencia:
Dado que, por Providencia Divina, poseen estos prestigiosos títulos, no duden en usarlos para abrir puertas a causas judías. La gente los tomará más en serio si se presentan como Conde y Condesa. Otros pueden usar sus títulos de manera egoísta, pero ustedes deben usar este privilegio único para impactar positivamente a las personas que conocen.4
La codicia por títulos o estatus elevados a menudo puede sacar lo peor de una persona cuando busca ascender en la escala social a expensas de cualquiera que se interponga en su camino. Además, una vez que se ha alcanzado ese estado, este puede fácilmente seducirlos para que piensen que son mejores que otros o están por encima de la ley. Sin embargo, aquí vemos al Rebe alentando a los privilegiados no a que rechacen tal posición, sino a poseerla y usarla para el bien de los demás.
En nuestra próxima historia, el Rebe alienta a alguien a trabajar para lograr un título profesional para ser más efectivo en sus ocupaciones espirituales.
Como estudiante de física en la Universidad Penn State, el Dr. Yaakov Hanoka se tomó un descanso de su doctorado durante un año para estudiar judaísmo en una yeshivá. Se enamoró tanto del judaísmo verdadero de la Torá que quiso permanecer en la yeshivá en lugar de continuar con su doctorado. Hacia el final de su primer año, tuvo una audiencia con el Rebe, durante la cual planteó sus planes para el futuro. Para su sorpresa, el Rebe dijo: “Quiero que regreses a la universidad para obtener tu PhD”. “Pero Rebe”, respondió el Dr. Hanoka con respeto, “si me quedo en la yeshivá, tal vez pueda convertirme en rabino del campus y así continúo compartiendo mi experiencia y pasión religiosa con estudiantes judíos, inspirándolos a aprender más sobre su herencia”.
El Rebe respondió con una sonrisa: “Lograrás más para yidishkeit (el judaísmo) con tres iniciales (PhD) después de tu nombre”.5
El Rebe entendió la psicología social de los títulos, marcas y empaques. En lugar de burlarse de la obsesión de la cultura en general con las meras etiquetas, el Rebe buscó emplearla para difundir un mensaje espiritual positivo al mayor público posible.
Después de que el Dr. Naftali Loewenthal completara su tesis doctoral sobre “El concepto de Mesiras Nefesh, autosacrificio, en las enseñanzas de R. DovBer, el Rebe Mitteler”, quería publicarlo como un libro para llegar a un público más amplio. Le preguntó al Rebe si debería enviarlo a una editorial judía general, a la Sociedad de Publicaciones Kehot, que se especializa en temas específicos de Jabad, o a una editorial académica. El Rebe respondió: “Deberías intentar que el editor académico más famoso lo publique”.6
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Se acepta como principio general en el judaísmo que la forma más refinada espiritualmente de realizar mitzvot es hacerlas discretamente y por el bien que representan en sí mismas en lugar de para el reconocimiento público o la recompensa personal.
Las cualidades de espiritualidad y discreción con respecto a los méritos de una persona son muy valoradas en el jasidismo, ya que sirven para silenciar o anular nuestro ego dañino, que constantemente anhela la aprobación.
Maimónides lo explica claramente cuando escribe:7 “La forma más elevada de caridad es que el donante no sepa a quién le dio, ni el receptor de quien recibió”.
Sin embargo, el Rebe buscó y alentó a las personas a dar a conocer sus logros espirituales y sus logros positivos con la mayor voz posible. Al comentar sobre la naturaleza de los medios de comunicación contemporáneos, que se centran en los escándalos y el cinismo, el Rebe enseñó: “Si el ruido puede usarse para difundir el mensaje de negatividad, ¿por qué no podemos usar el ruido para bien?”8
En una ocasión diferente, el Rebe le dijo a una figura pública: “Sería bueno para ti estudiar la Torá regularmente, aunque solo sea unos minutos todos los días. ¡Y si haces esto sin mantenerlo en secreto, serías un ejemplo brillante para los demás!”9
En nuestro clima mediático actual, saturado de noticias sobre las faltas y fallas de las personas, el Rebe comprendió claramente la importancia de publicitar las buenas acciones y las cualidades positivas. La fe y la esperanza necesitan combustible para sus llamas espirituales. Las historias de victorias pequeñas pero significativas pueden encender las velas de otras personas.
De hecho, el Rebe una vez le dijo a un shaliaj (emisario): “No tenemos noticias tuyas”. El shaliaj envió al Rebe un informe detallado. El Rebe respondió y dijo: “Mitzvá l’farseim osei mitzvá (es una mitzvá dar publicidad a los que hacen una mitzvá)”.10 Basado en este comentario, el shaliaj se encargó de escribir un artículo sobre sus últimas actividades exitosas y lo publicó en numerosos periódicos locales.
Del mismo modo, en respuesta a un filántropo que deseaba dar caridad de forma anónima, para no estar motivado por el deseo de honor y reconocimiento, el Rebe le sugirió una perspectiva diferente: “Si un edificio está dedicado a su nombre, y su nombre es visible en un muro para todos los que pasan, otros también querrán dar. Por lo tanto, más personas se beneficiarán”.
Arrogancia
El Rebe contó la historia11 de un jasid de R. Schneur Zalman de Liadi, R. Mordechai Liepler, quien afirmó que su arrogancia era responsable de mantenerlo en el camino correcto. Dijo que cuando su ietzer hará (inclinación negativa) lo confrontara y le dijera: “Mottel, vamos, cometa un pecado”, la enfrentaría decisivamente y respondería: “Soy un jasid, sin mencionar que soy rico, muy respetado y sabio, ¡¿y estás intentando convencerme de transgredir?!
Una autoestima alta, si se relaciona con lo apropiado, en realidad puede servir como salvaguarda. De esta manera, incluso la arrogancia puede usarse para medios espirituales positivos, como un elemento disuasorio contra la disminución de la barrera espiritual o moral de uno.
Ego
Un hombre le preguntó al Rebe: “Rebe, ¿qué debo hacer para deshacerme de mi ego inflado?” “¿Por qué deshacerse de él?”, Respondió el Rebe. “¿Por qué no estar a la altura de tu gran expectativa de ti mismo? Sé la persona increíble que crees que eres”.
El pensamiento jasídico clásico enfatiza y valora el bitul, la anulación y la negación del ego o del autoengrandecimiento. De hecho, el fuerte sentido de la individualidad, que se basa en un sentido sesgado de la importancia personal, es considerado por los maestros jasídicos como el enemigo de la santidad.
Sin embargo, según el Rebe, el ego también puede ser canalizado hacia la santidad; de hecho, se debe hacerlo. Desde esta perspectiva, el ego no es inherentemente negativo. Además, si se integra dentro de una estructura espiritual más amplia, puede desempeñar un papel catalizador en nuestros intentos de servir a un bien mayor.
En una historia relacionada, un prolífico profesor de jasidismo visitó al Rebe para discutir una lucha interna. “Rebe”, dijo, “no sé si tengo suficiente ahavat (amor a) Israel para hacer lo que hago. La enseñanza a veces me hace sentir superior a mi público, y siento que mi ego se ha inflado como resultado de mis conferencias. Quizás otros estén mejor preparados para este trabajo, ya que no permitirían que se les subiera a la cabeza”. “No lo dudes por estos sentimientos”, respondió el Rebe. “Cuando se trata de hacer el bien, la acción es lo más importante”.12
Nunca dejes que un pequeño ego te asuste y te aleje de hacer el bien a los demás. La motivación inicial del gesto no le importa al receptor de la bondad. El sentimiento de este activista se expresa maravillosamente en una cita de R. Schneur Zalman de Liadi cuando habla a un estudiante preocupado por la presencia de su ego en el desempeño de lo que se suponía que eran actos desinteresados: “Aunque su donación caritativa puede carecer de sinceridad, yo puedo asegurarte que el pobre hombre come con sinceridad”.13
Egocentrismo
Si bien el egocentrismo a menudo tiene implicaciones negativas, el Rebe, al comentar sobre la pureza espiritual y la personalidad de los niños, enfatizó su esencia positiva:14 El sentido de que cada uno de nosotros desempeña un papel absolutamente central en el propósito de la Creación. Cuando dirigimos esta convicción innata hacia su expresión más elevada, lo hacemos con la fe de que nada carece de importancia y que todo tiene un efecto real, incluso cósmico.
En lugar de un sentido tiránico de derecho absoluto, el egocentrismo sagrado puede basarnos en una postura amorosa de responsabilidad absoluta. Como dicen nuestros Sabios,15 “Toda persona está obligada a decir: Por mí fue creado el mundo”. ¡Por lo tanto, su salud y vitalidad también dependen de usted!
Este asunto de nuestro impacto percibido en el mundo es esencial en la comprensión y enfoque jasídico al servicio de Di-s.
¡Lo que haces importa! ¡El mundo te necesita! ¡Vive como si todo dependiera de ti!
Inseguridad o inspiración
Un jasid fue con el Rebe para una audiencia privada y se quejó de que su comportamiento justo exterior con frecuencia era provocado por pensamientos internos y preocupaciones sobre su imagen pública. “A menudo estoy consumido y motivado por los pensamientos de lo que otros dirán o pensarán de mí”, dijo.
El Rebe respondió:
Esa no es una mala manera de pensar si se usa como motivador. La próxima vez que se debata entre quedarse y estudiar más tiempo, piense: “¿Qué dirá la gente sobre mí?” Y esto hará que estudie por más tiempo.16
En un mundo ideal, nuestro comportamiento positivo estaría motivado por una identificación interna de nuestros valores centrales más que por la forma en que otros nos pueden percibir o no. Sin embargo, la opinión del Rebe era que nuestras intenciones internas defectuosas nunca deberían interponerse en el camino de hacer una mitzvá o ayudar a alguien que lo necesita. Según este punto de vista, podemos aprovechar nuestra hambre aparentemente superficial de estatus y atención para inspirarnos a ir más allá de donde podríamos haber llegado con base en nuestras motivaciones “puras”.
Transforma la inseguridad en inspiración.
Insatisfacción
Itzjak Rabin, el difunto primer ministro de Israel, estaba en una audiencia privada con el Rebe. “¿Cómo estás?”, El Rebe le preguntó cálidamente. “No me puedo quejar”, respondió Rabin, “la vida es buena”.
El Rebe respondió: “Es cierto que nuestros Sabios enseñan17 ‘¿Quién es rico? Alguien que está satisfecho con lo que tiene’, pero esto se aplica solo a la riqueza material”.
“Sin embargo, cuando se trata de asuntos espirituales, una persona nunca debe estar contenta con su estado actual. No importa cuánto haya logrado, debe esforzarse por obtener más al día siguiente”.18
Una sensación cultivada de insatisfacción perpetua no está de moda en estos días, por decir lo menos.
Vivimos en una era de “estar aquí ahora”, en la que todos están trabajando en “aceptar lo que son”, en una búsqueda constante de satisfacción. Pero el Rebe señala que, aunque es positivo en relación con las riquezas materiales, esta conformidad iluminada no es productiva espiritualmente. En relación con el alma, debemos esforzarnos constantemente por sumergirnos profundamente y elevarnos.
Un jasid constantemente actualizaba al Rebe con noticias de sus actividades comunales. Preguntó si el Rebe estaba contento con su informe.
El Rebe sonrió y respondió: “Feliz, ciertamente lo estoy, pero por naturaleza, nunca estoy satisfecho con lo que ya se ha hecho en un área donde se puede lograr aún más”.
El Rebe continuó suavemente: “De alguna manera, siento que esto es parte de mi naturaleza y no necesito cambiar”.19
Envidia
Los celos y la envidia no son rasgos de carácter que a menudo se publiquen; de hecho, “No codicies”20 es uno de los Diez Mandamientos. Mezquino, vengativo, crítico, posesivo: estas son solo algunas de las descripciones de alguien bajo los celos. En las tradiciones espirituales de todo el mundo, estos rasgos se identifican para evitarlos.
Nuestros sabios, sin embargo, pensaron y enseñaron de manera diferente: “Los celos de los escribas aumentan la sabiduría”.21
En este sentido, el Rebe a menudo diría que, si usted ve a una persona que es mejor que usted en un campo en particular, no se rinda ni se desanime. Véalo como una indicación de que puede aprender de él y mejorar usted mismo.
Podemos ver esta dinámica en una carta dirigida al profesor Velvel Greene,22 en la que el Rebe dice que tiene envidia del destinatario debido a su habilidad única y su trabajo para difundir la Torá en los lugares más remotos.
Después de compartir una historia que escuchó de su suegro, el Rebe, sobre su abuelo, R. Shmuel, el cuarto Rebe de Lubavitch, en la que se expresaron sentimientos envidiosos similares a uno de sus seguidores, el Rebe escribió: “Solo agregaré lo obvio, que la envidia en asuntos de Torá y mitzvot es algo normal”.
En un mundo de redes sociales donde somos bombardeados con las historias de éxito de otras personas, es especialmente relevante para nosotros aprender cómo reaccionar ante los logros de los demás no con resentimiento sino con motivación para llegar más alto.
Testarudez
El Señor le dijo a Moisés: “¡He visto a este pueblo y obsérvalos! son personas de dura cerviz”.23
En una conversación con el Rebe, una joven estudiante contó sus dificultades para adaptarse a un nuevo programa en el que estaba inscrita. Aunque seguía sus sueños al sumergirse en este nuevo campo de estudio, se sentía fuera de lugar y carecía de experiencia y aprendizaje previo.
El Rebe respondió:
Puedes hacerlo. Tienes una fuerte voluntad. Y no solo eso, somos un pueblo obstinado; somos tercos acerca de lo que queremos lograr.24
Esta descripción clásica del pueblo judío, utilizada en la Torá para describir su inclinación a las quejas interminables, es utilizada aquí por el Rebe para describir un rasgo espiritual positivo: la terquedad necesaria para mantener el rumbo, nunca rendirse, lograr y sobresalir.
Falta de confianza
Un estudiante de R. Levi Itzjak de Berditchev llamó a su puerta un día. Él dijo: “Dices que puedes y debes elevar todo; todo tiene una chispa divina, y es nuestro trabajo encontrarlo y sacarlo a la luz. Tengo una pregunta: ¿qué se eleva en una falta de confianza en Di-s?
R. Levi Itzjak respondió calmadamente:
Cuando alguien llama a tu puerta y te pide ayuda, es mejor no confiar en que Di-s ayudará a esta persona, sino actuar como si su bienestar dependiera de ti. En ese momento, es bueno no ser tan confiado.
El conocido periodista israelí Shlomó Shamir una vez programó una audiencia privada con el Rebe. Durante la discusión, que giraba en torno a la fe en el mundo contemporáneo, el Rebe dijo:25
Hay muchos entre nosotros que viven en la desesperación. Se han desesperado por nuestra condición espiritual; ellos no creen que nada se pueda cambiar. Algunos levantan la vista al cielo y dicen: “Solo Di-s en el cielo puede ayudar”. Esto es peligroso.
Hoy en día es muy peligroso caminar desesperado, confiando solo en la ayuda del cielo.
Mi suegro, el Rebe, una vez me dijo: “El Talmud dice que antes de la llegada de Mashiach, la insolencia aumentará, la sabiduría de los sabios se usará para las cosas humildes, la verdad estará ausente, el rostro de la generación se parecerá a la cara de un perro, y así sucesivamente. Y el Talmud concluye: ‘¿En quién podemos apoyarnos [confiar]? En nuestro Padre Celestial’. Apoyarse [únicamente] en nuestro Padre Celestial es otra de las ‘calamidades’ que está enumerada en el Talmud”.
En otro caso de dar la vuelta al conocido dictamen de la Torá, ambos Rebes leen el final de este pasaje no como una advertencia contra lo que se dijo anteriormente, sino como otra prueba de la depravación de la generación. Al confiar solo en Di-s, renunciamos a nuestra agencia, el mismo poder que nos dota de la imagen y la bendición de Di-s.
De manera similar a la historia de R. Levi Itzjak de Berditchev citada anteriormente, el Rebe sugiere que tal “fe completa” puede interponerse en el camino de nuestra redención y la del mundo. Afirmar que “todo está en las manos de Di-s” puede ser simplemente tratar de absolverse de la responsabilidad. De tal manera, convertimos nuestra fe en un juego de manos teológico, una especie de acto de desaparición existencial, para liberarnos del estado del mundo o de nuestras propias almas.
“Si no eres tú, ¿quién? Si no ahora, ¿cuándo? ”—Hilel el Anciano.26
Melancolía
Un jasid que vivía en Londres tenía un hijo llamado Iaakov, que siempre era muy melancólico. Estaba retraído y no parecía entusiasmarse con nada. El Rebe dijo27 que debería usar esta melancolía para aprender. La introversión es realmente buena para el estudio, y la inclinación por el juicio crítico es beneficiosa para localizar lo que falta y articular lo que es necesario para el progreso.
El Rebe sugiere que la melancolía también es un signo de talento excepcional en potencia, y debe canalizarse adecuadamente. De hecho, sus cualidades generales (introversión y juicio crítico) son especialmente adecuadas para sobresalir en el estudio de la Torá, la contemplación y el refinamiento.28
Amargura
En 1982, en el aniversario del fallecimiento de su padre, el Rebe habló de la diferencia entre tristeza y amargura.29 La tristeza es un sentimiento que agota la energía de la persona y lo deja sintiéndose progresivamente más bajo y cada vez más perdido. La amargura, por otro lado, tiene más parecido a un mordisco o picadura. Por lo tanto, estimula a la persona a la acción. Su dolor concentrado nos presenta una dirección hacia adelante.
La sensación de tocar fondo nos deja con pocas opciones, pero en ascenso. Es nuestra responsabilidad transformar nuestra tristeza en amargura. Esto requiere que sintamos nuestra tristeza para incorporarla al propósito de nuestra alma, en lugar de sentirnos cómodamente entumecidos y abandonarnos a los ritmos depresivos de una existencia desorientada.
Ciertamente no es una coincidencia que el Rebe mencionó estos conceptos emocionales en el aniversario del fallecimiento de su padre:
Reflexionar sobre el fallecimiento de un ser querido rara vez es alegre y a menudo provoca sentimientos de tristeza e incluso amargura. Con respecto a la tristeza, el Tanya afirma que debe evitarse a toda costa, mientras que se permite una sensación de amargura. De hecho, R. Schneur Zalman de Liadi escribe que esto último puede conducir a resultados positivos, no solo para quienes conmemoran el evento, sino también para el alma de los difuntos.
Al darnos el tiempo y el espacio para sentir profundamente nuestra tristeza y pérdidas, podemos concentrar su esencia en una potente fuerza de crecimiento e inspiración en nuestras vidas, y en la vida de los demás, para el bien.
Canalizar la cultura popular y las nuevas tecnologías
“Todo lo que Di-s creó en su mundo, lo creó para expresar su gloria”.30
El Rebe buscó incorporar conscientemente cada posible avance y expresión de la era moderna en su misión redentora. Este enfoque se basó en una creencia firme del concepto cabalístico de que todo en la Creación tiene una chispa divina esperando ser liberada y reconectada a su fuente. Todo tiene su propósito, y no hay oscuridad que no albergue el potencial de la luz.
Esta preferencia por la recuperación de lo sagrado prácticamente se expresó en el uso sofisticado del Rebe de cada medio de comunicación emergente durante el siglo pasado. Donde otros líderes religiosos encontraron miedo y peligro en los nuevos desarrollos, el Rebe encontró fe y motivación en la creencia jasídica de que literalmente cualquier cosa podría ser utilizada para la santidad.
De hecho, durante muchos de sus discursos, transmitidos a todo el mundo por teléfono, cable y satélite, el Rebe alentaría el uso de comunicaciones modernas para unir a la humanidad. Explicó cómo las personas en todo el mundo, normalmente divididas por el espacio y el tiempo, ahora tenían la oportunidad de estudiar, rezar y resolver juntas para hacer una buena acción, formando así una ola universal de unidad.31
A través de la radio, las clases del Tanya podrían estar disponibles para aquellos que de otra manera no podrían asistir a una clase de Torá; a través de sus conversaciones televisadas, pudo comunicarse con muchos que nunca pensarían en asistir a una reunión espiritual; y a través de la tecnología satelital, se podrían organizar eventos de Janucá para reunir a personas judías de todo el mundo.32
“Uno podría pensar, ‘¿Qué puedo lograr si estoy sentado en este pequeño rincón de este enorme planeta de miles de millones de personas?”, Dijo el Rebe. “Hoy, vemos cómo una persona que enciende una vela en su pequeño rincón puede iluminar todo el mundo”.33 Además de las nuevas tecnologías y los medios de comunicación, el Rebe también buscó inspirar a artistas seculares exitosos a utilizar su oficio como un vehículo para transmitir la luz de la Torá a un mundo a menudo envuelto en la oscuridad, pero internamente con anhelo de iluminación.
Por ejemplo, el Rebe le pidió a R. Moshe Feller, shaliaj de Jabad en Minnesota, que alentara al cantautor Bob Dylan, con quien tuvo una relación cálida, a escribir una canción que transmitiera la importancia de las Siete Leyes noájicas, el código universal de moralidad para toda la humanidad.34
Existen numerosos relatos del Rebe, no solo no desalentadores, sino enfáticamente alentadores, sobre el uso creativo kosher de películas, música, novelas gráficas,35 formas no religiosas de meditación y arte moderno, como medios creativos a través de los cuales pueden transmitirse efectivamente los mensajes redentores del judaísmo.
No es la cobertura sino lo que está contenido dentro lo que realmente cuenta. Como hemos visto a lo largo de la historia judía, la Torá y la redención pueden surgir de las personas más inesperadas y lugares poco probables. De hecho, la Divinidad a menudo está justo en frente de nuestra cara, escondiéndose a plena vista. A veces solo necesitamos un Rebe para abrir los ojos y ver el verdadero potencial del mundo, y de nosotros mismos.
Traducción: María Sánchez Varón
Traducción, corrección y estilo: Carlos Sánchez Corrales
Para poder ayudar a quienes sufren de ansiedad, es necesario comenzar por entender su mentalidad.
La población mundial puede dividirse en dos clases de personas: las que son ansiosas y las que no lo son. La experiencia interna de un individuo que vive con ansiedad es difícil de comprender, especialmente para aquellos de la otra categoría. Sólo podemos brindar una ayuda útil a nuestros seres queridos que sufren de ansiedad si logramos un entendimiento correcto de lo que es la ansiedad.
Mi esperanza es que la descripción que voy a brindar, basada en mi experiencia en la práctica clínica, provea una base para poder sentir empatía y mantener interacciones que brinden legitimación a aquellos para quienes la ansiedad es un tema.
Posibilidad versus probabilidad
Albert Ellis, el fundador de la terapia racional emotiva conductual, explicó que “la ansiedad, básicamente, es un grupo de sentimientos y tendencias de accion incómodos que te hacen tomar consciencia de que ocurren o es probable que ocurran cosas desagradables (lo que significa cosas que van en contra de tus deseos) y te advierten que es mejor que hagas algo al respecto”.
Cuando los individuos no ansiosos se mueven por la vida, a menudo evalúan la probabilidad de que pueda ocurrir algo peligroso o no deseado. Esto determina tanto respuestas prácticas como emocionales. Si bien a veces esta evaluación es deliberada, a menudo es subconsciente y automática. En base a la información subjetiva obtenida, sea o no precisa, la persona determina el grado de seguridad y luego puede actuar en consecuencia. Si bien en la vida existen posibilidades ilimitadas de resultados, la probabilidad del resultado es lo que determina si la acción se garantiza y el grado en el cual una respuesta es necesaria.
Para alguien que sufre de ansiedad, la capacidad de determinar la probabilidad está mal calibrada. Por esta razón, sus reacciones a ciertas posibilidades pueden no estar en línea con las de los individuos no ansiosos. La película Tonto y retonto (1994) tiene varias escenas que merecen ser citadas, en las que encontré muchas referencias a lo largo de los años. Una escena con gran resonancia y muy relevante para este tema, es un diálogo entre Lloyd Christmas (interpretado por Jim Carrey) y Mary Swanson (interpretada por Lauren Holly) en donde Lloyd se esfuerza por evaluar el potencial de éxito de su cortejo a Mary.
Este es el diálogo:
Lloyd: Quiero hacerte una pregunta directa. Quiero que me des una respuesta sincera… ¿Cuáles son mis posibilidades?
Mary: No muchas.
Lloyd: No muchas, ¿Cómo 1 en 100?
Mary: Más bien diría como una en un millón.
Lloyd: (Tras una larga pausa) ¡Entonces quiere decir que tengo una oportunidad!
Si bien para Lloyd la frase “hay una oportunidad” fue una fuente de emoción y alegría, para individuos con ansiedad “hay una oportunidad” representa una realidad que los llena de temor, miedo y una sensación de inminente fatalidad. Dada la posibilidad, ¿cómo se puede ignorar el potencial? En un nivel emocional, el hecho de que la posibilidad sea remota no ayuda en nada a calmar las preocupaciones. Ellos reaccionan a la posibilidad independientemente de la probabilidad. Esto puede dar como resultado un espiral emocional que, por experiencia, sirve para reforzar la importancia de tomar en serio la posibilidad.
Los niveles de ansiedad tienden a ser proporcionales con la severidad de las consecuencias potenciales. Esto es así incluso cuando el potencial para que se concreten esos resultados sea remoto. Por eso las áreas de salud son por lo general un foco de ansiedad, porque las enfermedades o la muerte son resultados sumamente no deseados. Esto se incrementa exponencialmente cuando hay una gran cantidad de información vaga, conflictiva o contradictoria respecto a los temas de salud (como es el caso con respecto al Covid-19).
Para los individuos religiosos que viven con ansiedad, lo relativo a la práctica religiosa a menudo es una fuente de estrés. Dado que las nociones y las descripciones de castigo y retribución Divinas, o las consecuencias en la otra vida a menudo son ambiguas, especulativas y conflictivas, queda abierta una gran gama de posibilidades. Esto es cierto incluso para alguien con fuertes convicciones religiosas. Su ansiedad en este sentido se debe a la incertidumbre respecto al resultado y no a una deficiencia en la fe. Su respuesta se basa en la regla básica de la respuesta ansiosa: mayor potencial lleva a más ansiedad.
Ayudar sin corregir
Para dar apoyo a un individuo ansioso es necesario comenzar por aceptar una realidad dual: una que pertenece al individuo no ansioso y otra que pertenece a su compañero ansioso. Esto contrasta con la “respuesta de corrección” que se emplea a menudo. Para las personas no ansiosas, la ansiedad de otros se basa en un miedo no fundamentado o una preocupación ilegítima. Dado que en sus mentes esas reacciones se basan en que el individuo ansioso no entiende o malinterpreta la información, el enfoque que se sigue para tratar de ayudarlos a menudo es de naturaleza cognitiva. Específicamente, está guiado por la creencia de que “si le puedo explicar la información real de una forma en que la pueda entender, entonces va a entender que no hay nada de lo que deba preocuparse y en consecuencia ya no va a estar ansioso”.
Este enfoque no sólo es incorrecto, sino que también quita validez a la experiencia del individuo ansioso. Este enfoque niega la legitimidad de sus reacciones (que son correctas en base al foco de esa persona en las posibilidades y no en las probabilidades), comunica una falta de aceptación de su punto de vista y, lo más significativo, expresa falta de empatía por las dificultades y los desafíos emocionales del individuo. Notablemente, estos resultados a menudo no son intencionados, sino que son el resultado de un deseo de ayudar sin entender el problema. Ellos tienden a corregir, basados en su propia realidad, en vez de asistir, basados en la realidad del individuo ansioso.
Proveerle a un individuo apoyo y validación de su experiencia de ansiedad es la base a partir de la cual se le puede brindar más ayuda. Preguntarle: “¿Qué necesitas en este momento?” o “¿Cómo puedo ayudarte?, o simplemente dejar que la persona sepa que “estoy aquí contigo”, brinda mucho consuelo. Al enfrentar pensamientos o sentimientos de impotencia e inminente amargura, saber que uno no está solo tiene un gran impacto. Estar a su lado, en vez de tratar de transportarlo a tu propia realidad, tiene un enorme beneficio.
¿Cómo puedo ayudar?
Pensar en esto lleva un tiempo. Piensa si hay en tu vida alguien que pueda entrar en la categoría de “ansioso”. Reflexiona respecto a cómo te relacionaste con esa persona en el pasado y si es relevante, esfuérzate para cambiar tu respuesta la próxima vez a “¿cómo puedo ayudarte?”.
Si tú eres una persona que lucha con la ansiedad, piensa cómo otros pueden serte útil, para que si te llegan a formular esta pregunta puedas darle una respuesta que realmente pueda ayudarte.
Whether the angels play only Bach, in praising God, I am not quite sure; I am sure, however that “en famille” they play Mozart. Karl Barth[1]
When attending synagogue services around the world, one is often confronted with a lack of religious enthusiasm. In many synagogues, services are heavy and often depressing. It is not always the lack of concentration by the worshippers that make synagogue services unattractive, but the absence of song and passion. It is true that prayer is a most serious undertaking, yet our sages have often emphasized the fact that the opportunity to speak to the Lord of the Universe is a great privilege, which should bring much happiness to man. After all, for humans to converse with their Maker is something that has no logical basis. Who are we to speak to the King of Kings? This is even more surprising when one contemplates the fact that we have the opportunity to praise God with hymns and laudations. As the great German poet Johann Wolfgang Goethe once said, “Wer einen lobt, stellt sich ihm gleich.” (He who praises another person places himself on the other’s level.) And as Aristotle said—probably referring to Plato—“Everyone may criticize him, but who is permitted to praise him?”[2]
Most interesting is the fact that one of the ways we are able to identify the Mashiach is by his capacity and willingness to sing. In the talmudic tractate Sanhedrin (94a), Bar Kapara states that God intended to appoint King Chizkiyahu as the Mashiach, the ultimate redeemer of mankind, but eventually did not.
Chizkiyahu is known as one of the most righteous men the Jewish people has ever seen. He introduced significant religious reforms and was a man of outstanding devotion, committed to the highest level of morality. In fact, he was so successful in promoting Torah study that there was “no boy or girl, no man or woman in the land who was not well-versed in the religious laws of tahara and tuma—purity and impurity!”.
Still, King Chizkiyahu was unable to teach the awe of God to his own son and heir to the throne, Menashe. King Menashe is known for his wickedness, and commentators observe that this was partially due to the fact that his righteous father did not know how to sing, and was therefore unable to inspire him. We can be sure that Menashe was well educated in Jewish learning, but all such learning was academic and frigid, because the warmth of song did not accompany it.
Most telling is that, as the sages inform us, King Chizkiyahu did not sing even after he experienced a great miracle that saved Israel from the hands of the wicked Sancheriv, the Assyrian king.
Being unable to sing is considered by our sages a serious and irreparable weakness that invalidates one from becoming the Mashiach. Indeed, we find that all of King Chizkiyahu’s efforts to encourage Torah learning came to an end after he passed away. There is no future to Jewish education and Judaism without song and passion.
This, however, needs some clarification. What is there in a song, not found in the spoken word, that makes it so crucial to the Jewish tradition?
It may be worthwhile to look at a highly irregular statement by the great rationalist thinker, Rambam. Discussing human reason and prophecy, he writes:
I say there is a limit to human reason, and as long as the soul resides within the body, it cannot grasp what is above nature, for nothing that is immersed in nature can see above it. Reason is limited to the sphere of nature and is unable to understand what is above its limits… Know that there is a level of knowledge that is higher than all philosophy, namely prophecy. Prophecy is a different source and category of knowledge. Proof and examination are inapplicable to it. If prophecy is genuine then it cannot depend on the validation of reason…. Our faith is based on the principle that the words of Moshe are prophecy and therefore beyond the domain of speculation, validation, argument or proof. Reason is inherently unable to pass judgment in the area from which prophecy originates. It would be like trying to put all the water in the world into a little cap.[3]
Music raises the spoken word to a level that touches on prophecy. It gives it a taste of that which is beyond, and transforms it into something untouchable. Just as there is no way to demonstrate the beauty of music to a person who is completely deaf, so is there no way to explain the difference between a spoken word and one which is sung, unless one sings. It lifts a person out of the mundane and gives him a feeling of the imponderable, which is the entrance to joy. It sets the soul in operation and brings us near to the Infinite.
“Some men go on a hunger strike in the prison of the mind, starving for God,” said Heschel.[4] Only song will free them. Prayer is our answer to the inconceivable surprise of living. “To be able to pray is to know how to stand still and to dwell upon a word.”[5] This is true even more when a group of human beings join in communal song.
When our sages inform us that one who is unable to sing cannot be Mashiach, it should be a message to all who want to be religious. Song with passion is crucial while we pray and try to live a meaningful life. We are deeply indebted to Sephardic tradition, Chassidism, and the recent revival of religious Jewish music for once more placing song at the center of modern Jewish life. While there is much more to Judaism than song and music, it is time that synagogue rabbis give this aspect of spiritual expression their devoted attention, teaching members of their communities to surprise themselves at what their souls are able to achieve. It is prayer in the form of song that makes this possible.
Notes:
[1] Karl Barth, international known theologian, 1886-1968, quoted in his obituary, The New York Times, Dec 11, 1968
[2] See Ernest Simon, On the Meaning of Prayer in Understanding Jewish Prayer, editor Jakob J Petuchowski, page 102.
[3] “Letter to Rabbi Chisdai” in Kovetz Teshuvot HaRambam Ve’iggerotav, Abraham Lichtenberg, ed. Leipzig: H.L. Shnoys, 1859. II, pp. 23a-23b).
[4] Abraham Joshua Heschel, Man Is Not Alone: A Philosophy of Religion, New York: Farrar, Straus and Giroux, 1976. p. 90.
[5] Abraham Joshua Heschel, Between God and Man, New York: Free Press, 1997. p. 206
How can Hamas and its supporters around the world continue to complain about poverty and misery when new shopping malls and supermarkets filled with clothes, and various types of luxury goods are being opened every few weeks in the Gaza Strip?
These images are also an embarrassment to anti-Israel propagandists seeking to portray a completely different reality of life in the Gaza Strip as part of their campaign to delegitimize Israel and demonize Jews by holding them fully responsible for the “suffering” of Palestinians.
Why are foreign correspondents and Palestinian journalists covering the Israeli-Palestinian conflict dumping photographic documentation of these sunny, positive developments in the Gaza Strip into the dustbin? Is it because such images do not fit their anti-Israel narrative and agenda?
How can Hamas and its supporters around the world continue to complain about poverty and misery in the Gaza Strip when new shopping malls and supermarkets filled with clothes, and various types of luxury goods are being opened there every few weeks? Pictured: A newly-opened shopping mall in Gaza City on February 22, 2017. (Photo credit should read Mohammed Abed/AFP via Getty Images)
The Palestinian terror group Hamas has warned Palestinians in the Gaza Strip not to publish photos from the Gaza Strip on social media platforms.
In a June 9 statement, the Hamas-controlled Ministry of Interior claimed that “Israeli intelligence agencies have been asking residents of the Gaza Strip — through social media — to use their mobile phones to take pictures of various places in the Gaza Strip.”
Hamas warned Palestinians against complying with the alleged Israeli request and claimed that Israel was using social media accounts to “recruit collaborators and obtain information.”
Hamas added that its security forces were monitoring Israeli and Palestinian social media accounts and would take “legal measures” against Palestinians who interacted with the purported Israeli intelligence agencies.
Is Hamas actually worried that the Israeli security authorities would use the photos to “recruit” informants or that Palestinians might take pictures of its tunnels and rockets? Not exactly.
Hamas is worried that the photos and videos taken by Palestinians would reveal to the world a different reality of the situation in the Gaza Strip — a reality that runs contrary to all the stories and images of “poverty,” “misery” and “suffering” of Palestinians there.
What Hamas seeks to conceal from the world are the shopping malls, supermarkets, fancy restaurants, sleek coffee shops and modern clothing stores that have sprung up in the Gaza Strip in recent years.
Such images are excruciatingly embarrassing for the leaders of Hamas, who want to continue lying with impunity about Palestinians in the Gaza Strip suffering as a result of Israel’s “blockade” on the Hamas-controlled coastal enclave. These images are also an embarrassment to anti-Israel propagandists seeking to portray a completely different reality of life in the Gaza Strip as part of their campaign to delegitimize Israel and demonize Jews by holding them fully responsible for the “suffering” of Palestinians.
The Hamas warning came after several photos and video clips depicting the good life of many Palestinians in the Gaza Strip appeared on a number of social media platforms, particularly Twitter.
One popular Twitter account called, @Imshin, has been disseminating videos, blog spots, and news from the world of the middle-class and wealthy of the Gaza Strip that never makes it into the mainstream media. Relying on videos and photos taken by Palestinians, the account provides unique insight into the comfortable life of Palestinians in the Gaza Strip as they engage in shopping sprees and enjoy their outings at swimming pools, upscale restaurants, luxurious hotels and beach resorts.
On June 2, the account featured a post about the Royal House Chalet, south of the University of Gaza — one of the most modern and lavish resorts in the Gaza Strip, fully equipped with an impressive swimming pool and state-of-the-art suites.
Another post features the Viola Restaurant and Café, a popular spot in the Gaza Port famous for its variety of desserts and snacks.
Palestinians planning a barbecue for Thursday night (the last day of work in the week) are invited to purchase all their barbecue supplies at the Care4Mall in the Gaza Strip. Located in the Tal al-Hawa suburb of Gaza City, the mall includes stores for home appliances, food stores and a fast-food court. “We provide all goods and services the citizen needs,” the shopping mall says on its Facebook page. “We strive to achieve customer satisfaction and appreciation by providing competitive prices.”
Ironically, the shopping mall also boasts that among the goods it provides is the Israeli instant coffee brand, Elite’s “Namess”. Apparently, Hamas and the Palestinians in the Gaza Strip have not heard of (or do not seem to care about) the anti-Israel campaign to boycott Israeli products and manufacturing companies, including the large food company Elite.
In other videos posted on YouTube, Instagram and Facebook, the children of the Gaza Strip are documented purchasing mobile phones and enjoying the taste of various flavors of ice cream and slushies.
One of the popular ice cream businesses is the Kazem Ice Cream shop in the neighborhood of al-Rimal in the Gaza Strip, home to a number of Hamas leaders. Smartphones, including the iPhone 11, the most recent version of Apple devices, are available for sale in supermarkets throughout the Gaza Strip, as recently announced by Metro Market, one of the largest supermarkets in the area.
A few weeks ago, one of the Gaza Strip’s fanciest shopping malls was inaugurated in Nusierat refugee camp in the central Gaza Strip. The new Al-Danaf Hyper Mall includes a large supermarket where shoppers can purchase various imported goods that are often not even available in Israeli markets.
Earlier this year, Palestinians in the Gaza Strip celebrated the opening of the Deux Fashion clothing store, located on Ahmad Abd al-Aziz Street in Gaza City. The large store offers various clothing brands, mostly imported from Turkey and other countries. “The best place to buy men’s clothes, online or offline, with the highest quality for the best price,” reads the advertisement published on the store’s Facebook page.
These are only a handful of images from the Gaza Strip that make Hamas nervous. How can Hamas continue begging for financial aid from the United Nations and other international humanitarian aid organizations when Palestinians are posting photos families on shopping sprees and children eating ice cream and buying smartphones?
How can Hamas and its supporters around the world continue to complain about poverty and misery when new shopping malls and supermarkets filled with clothes and various types of luxury goods are being opened every few weeks in the Gaza Strip?
Why are foreign correspondents covering the Israeli-Palestinian conflict ignoring the greener pastures in the Gaza Strip? Why are Palestinian journalists based in the Gaza Strip dumping photographic documentation of these sunny, positive developments in the Gaza Strip into the dustbin? It is because such images do not fit their anti-Israel narrative and agenda.
The foreign and Palestinian journalists are complicit in the Hamas coverup: they want to continue blaming Israel for everything negative that Palestinians encounter. Given the latest Hamas warning, it is only a matter of time before one hears about Palestinians being imprisoned or killed for “betraying” the Palestinian cause by posting photos of the Gaza Strip’s newest version of “the Ritz” and children gleefully licking their multicolored ice-cream cones.
Bassam Tawil is a Muslim Arab based in the Middle East.
Caso: El poder de una creencia en una decisión legal
Hace unos meses escuché una anécdota impresionante
Una conocida institución judía en Jerusalén sopesaba la idea de facilitar la azotea de su edificio a una empresa de telefonía celular. La empresa quería instalar allí una antena repetidora de señal móvil y estaba dispuesta a remunerar por ello a la institución. Para llevar a cabo la instalación, la institución eligió informar a los vecinos sobre el asunto para evitar posibles conflictos futuros. Por lo que resolvió no llevar a cabo la instalación sin el consentimiento de los vecinos.
Cuando consultaron a los vecinos, éstos se opusieron rotundamente a la instalación de la antena, pues habían escuchado que la ondas electromagnéticas emitidas por la antena constituyen un peligro para la salud. Por su parte, la institución decidió investigar si había o no un peligro real. Para su sorpresa encontraron que no existen evidencias científicas que indiquen que el campo electromagnético de las antenas sea dañino para la salud. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva años indagando y no han podido concluir que las antenas representen un peligro para las poblaciones cercanas, tomando en cuenta la distancia y altura a las que están ubicadas (aquí el informe de la OMS).
En vista de aquello, la institución rápidamente abordó a los vecinos para persuadirlos de aceptar la instalación. Para su sorpresa, los vecinos se mostraron reacios a aceptar los argumentos, continuaron rechazando la propuesta, pues aún sospechaban del posible peligro que conlleva una antena, pese que ello no esté demostrado científicamente.
¿Prevalece la razón?
En la práctica surge la pregunta: ¿Qué hacer? Por un lado, los vecinos no están dispuestos a debatir los hechos concretos y se muestran obstinados en su posición. Por otro lado, la institución tiene un interés concreto en proceder con la instalación, pues el beneficio económico que pueden obtener es muy necesario para sus actividades. ¿Cómo se debe proceder en este caso? ¿La institución tendría derecho a proceder con la instalación, pese a la oposición de los vecinos? ¿Tienen derecho los vecinos a privar el beneficio económico que la institución podrían obtener? ¿Es válida su postura tan subjetiva, la cual omite un análisis de los datos concretos?
R. Itzjak Zilberstein, en su libro Ajat Shaalti3 (pág. 215 – 217) trata un caso similar y, entre sus argumentos, cita una enseñanza de los sabios que afirma que “lo que uno teme, se manifiesta en la realidad” (Nedarim 32 y en Shabat 6:9 del Yerushalmi). Además, cita las palabras del R. Baruj Epstein (1860 – 1941) en su libro Torá Temimá, donde dice: “… es parte de la naturaleza humana, que toda idea en la cual uno cree e invierte su energía, acaba persiguiéndole en la realidad”. Lo impresionante de todo esto es, que se trata de alguien que cree en supersticiones, que en verdad no cuentan con una base real y en las que el judaísmo prohíbe creer. Pese a todo ello, quien invierte su pensamiento y energía en esas ideas, acabará manifestándolas en su vida. En cierto modo, el enfoque de una persona tiene el poder de atraer situaciones a su vida.
El poder de la manifestación
Nuestros Sabios (Makot 10b) enseñan que “por el camino que un hombre desea ir, por allí lo conducen”. Eso significa que el deseo que uno expresa a través de sus pensamientos, palabras y acciones crea una especie de “frecuencia espiritual” capaz de transmitir ese deseo al universo y transformarlo en hechos concretos en la vida. Dios maneja nuestras vidas de acuerdo con la energía que nosotros mismos emitimos, tanto si lo hacemos de forma consciente o no. Hay quienes llaman a este ese fenómeno “ley de la atracción”. Nuestros Sabios se adelantaron y definieron esta ley mucho antes (Véase la explicación del Maarshá, R. Shemuel Eliézer Ídels 1551 – 1631, sobre la enseñanza mencionada). En mi libro, “Propósito” – El eje central de una vida apasionante, hablamos sobre el poder de la mente para la definición del propósito del individuo.
La influencia de la mente sobre el cuerpo y el alma
El Rav Eliyahu Dessler, en su libro Mijtav MeEliyahu (pág. 259) alude a esto, y asegura que las creencias que uno alberga en su mente subconsciente afectan su realidad física. Por ejemplo, la mente tiene el poder de curar una enfermedad o —Dios nos libre— de crearla. Asimismo, las creencias subconscientes afectan el mundo emocional y espiritual de la persona. Uno puede moldear su carácter, si aprende a moldear sus creencias subconscientes.
En cuanto al caso mencionado al principio, supe que las autoridades rabínicas recomendaron a la institución no proceder con la instalación de la antena, pues la creencia colectiva de que ésta constituya un peligro puede provocar daños de salud en las personas de la zona. Y, a pesar de que los daños serían únicamente por la percepción subjetiva de la gente, es preferible evitarlos. ¡Impresionante!
Querido lector, ¿has examinado tus propias creencias? ¿te gustaría crear en tu mente prosperidad y abundancia? ¿Cómo crees que tu vida mejoraría? ¡Te deseo el mayor de los éxitos!
El vandalismo y la venganza no cambia, ni mejora la situación ante los errores cometidos.
Diario Judío México – Casi imposible poder justificar acciones agresivas y destructivas para canalizar el enojo, y la frustración que producen las injusticias o situaciones intolerables. De hecho, tales acciones en realidad son solo un impulso para saciar la amargura y las intenciones personales negadas. No resuelven o mejorar dicha situación.
Siempre puede haber una mejor manera para expresar la molestia que causa el maltrato y la vergüenza por culpa de la humillación o el repruebo.
¿Quién tuvo la culpa? ¿Quién se equívoco? La primera reacción, que la mayoría de las personas tienen cuando se sienten atacados, o ven un error/falta, es: buscar un culpable. Encontrar y señalar rápidamente al malhechor es fácil, cómodo y además limpia la responsabilidad propia.
Desquitarse no solo desempolva la culpa y la incomodidad personal, también, “justifica y limpia la conciencia, evadiendo el compromiso propio ante cualquiera que sea la situación. Así, la persona que encuentra al culpable transporta el enojo y su frustración a el sospechoso o malandrín… Ahora, el enfoque ya no se centra en la acción o el problema, sino que se dirige a la persona que se puede utilizar como blanco de ataque.
Cuando uno culpa, ya no tiene que tomarse el tiempo para ver la raíz del problema, ni siquiera tiene que ver como solucionar efectivamente la cuestión. Puede cómodamente optar por convertirse en una víctima y sufrir o transformarse en un agresor para desquitar su impotencia.
Maltratar, humillar o cómo robar, quemar y destruir establecimientos de personas inocentes solo porque sienten el deber de expresar abiertamente su inconformidad, no soluciona nada. Empeora la situación, creando mayores problemas de los que existían inicialmente.
Culpar es vivir en el pasado y angustiarse por lo que no se puede controlar suponiendo que vendrá futuro peor. Razones que impiden reconocer y aceptar la realidad del presente. Evitando poder tomar responsabilidad y acciones constructivas para que puedan fluir mejores oportunidades.
Cuando uno solo intenta justificar y desaprobar o temer y exagerar lo que no conoce, envenena su realidad, enferma su alma, llenándola de miedo, angustia y dolor. Sin querer, deteriora sus relaciones personales y encuentra refugio en personas que tienen el mismo deseo de vengarse y de hacer el mal.
La situación actual no ayuda, la crisis mundial está afectando el estado de ánimo de la humanidad, los tiempos están difíciles. Las personas se equivocan y hacen tonterías. PERO, de nada sirve echarle más leña al fuego.
Nos tocó vivir con una adversidad desafiante a la que nadie estaba preparado. Pero es la nueva realidad. Aceptarla con sensatez y responsabilidad es la receta para salir adelante sin sufrir más daños colaterales de los que hay.
La vida es un viaje se tiene que aprender a disfrutar con lo bueno, lo malo, lo complicado y lo incierto.
La receta
Vivir con responsabilidad
Ingredientes:
Conciencia – estar consciente de la realidad
Compasión – entender a los demás sin juzgarlos con severidad
Compromiso – obligación personal de ser parte de la solución y no crear más problemas
Integridad – no mezclar, ni aprovechar la situación para sacar ventaja o desquitarse de otros
Objetividad – tener perspectiva, claridad y equilibrio
Afirmación Positiva para ser responsable.
Yo soy responsable por mi bienestar y el cuidado de mi persona. Reconozco que hay situaciones adversas que no puedo controlar. No me sirve de nada encontrar culpables o negar mi posibilidad para intervenir y no agravar el problema. El ser responsable me libera de la culpa y me motiva a salir adelante y me da un mejor sentido de vida.
Aprendiendo de la responsabilidad:
Sentir molestia y frustración no es razón para desquitarse con personas inocentes. Hay que aprender a encontrar la forma de respetar y validar los sentimientos propios sin tener que aventarlos para desahogarse.
Cada persona tiene el poder de contribuir o afectar a las situaciones que suceden. Hay que tomar decisiones que fortalezcan y favorezcan al bienestar y el equilibrio. La decisión es personal y los resultados afectan a muchos.
La energía es una fuerza que se contagia fácilmente. Hay que cuidar las acciones insignificantes, ya que estas se multiplican y crecen rápido. Si uno es positivo, ayuda, calma y mejora el medio ambiente que le rodea, si es negativo…
CULPAR Y BUSCAR VENGANZA NUNCA SOLUCIONA PROBLEMAS, AL CONTRARIO, LOS AGRANDA Y LOS EMPEORA.
Hace poco me tope con un pregunta interesante, ¿es vulnerable un psicólogo a sufrir depresión? Para mi sorpresa, encontré varios estudios sobre el tema. Un estudio dirigido por el Dr. Boris Cyrulnik, quien es director de la Facultad de Estudios Humanos en la Universidad de Tolón, Francia, y director varios equipos de investigación, arrojó que más del 50% de los psicólogos y enfermeros sufren de depresión. Y por si fuera poco, el numero está en aumento. Esto puede compararse, quizás, con un hombre que trabaja como salvavidas en una playa. Debido a su trabajo, éste corre un mayor riesgo de ahogarse, que el que corre un hombre común. Los mismo podríamos decir de un bombero o policía, por un lado, están entrenados para salvar a otros, pero acaban poniéndose en situaciones muy peligrosas.
En casa de herrero…
¿A qué se debe tal fenómeno? ¿Cómo puede alguien que ayuda a otras personas a mejorar su conducta, acabar sufriendo el mismo problema?
El Dr. Cyrulnik sostiene que este fenómeno no ocurre pese a tratarse de personas involucradas en aliviar el dolor ajeno, sino por causa de ello. Estos profesionales dedican su vida a ayudar a otros, pero frecuentemente abandonan el cuidado de ellos mismos. Se hacen tan participes del dolor y el sufrimiento de los demás, que olvidan disfrutar de experiencias propias. Ciertamente, su voluntad de aliviar el dolor ajeno es loable, pero la actividad emocional es tan intensa que puede afectarlos seriamente, a menos que actúen para contrarrestar el peso emocional que conlleva. Por eso, se les aconseja dedicar tiempo para desarrollarse en algún área totalmente diferente que sea estimulante para ellos, como el deporte, el arte, la música o la cocina, en fin, actividades para cultivar sus propios intereses y desarrollo intelectual.
El enfoque judío
Estos datos me llevan a pensar acerca del enfoque que le da el judaísmo a este asunto, ¿qué opina la Torá sobre este conflicto? Nuestros sabios, en Avot (1:14), enseñan: “Si yo no estoy para mí, ¿Quién?”. Eso significa que uno debe hacerse responsable de su propio bienestar físico y emocional. Uno debe saber que así como tiene la responsabilidad de cuidar y ayudar a otros, tiene una responsabilidad no menor de cuidarse y ayudarse a sí mismo. En mi libro, “Propósito” – El eje central de una vida apasionante, expliqué ampliamente cuánto poder se gana cuando uno asume la responsabilidad de su vida emocional.
Una postura interesante sobre esta idea es la del gran Rabi Akiva. Este magnífico líder es conocido por afirmar que “Amar a tu prójimo como a tu mismo es un gran fundamento de la Torá”, pero al mismo tiempo opina que si alguien se ve en medio de una situación de vida y muerte, y cuenta con un único recurso de salvación —por ejemplo una botella de agua en un desierto etc.—, debe usarlo a su favor, aunque ello implique la pérdida de otra persona que lo acompaña, pues “tu propia vida va primero” (véase Baba Metzía 62b). ¡Increíble! ¿Cómo puede R. Akiva sostener una postura tan contradictoria? Por un lado “ama a tu prójimo como a tu mismo” y, por otro, “tu vida va primero” ¿Qué significa esto?
Como a ti mismo
En realidad, la postura de R. Akiva no es contradictoria. Para entenderla hay que enfatizar la segunda parte del versículo “como a ti mismo”. El amor propio y el cuidado de uno es la verdadera base del amor al prójimo y del cumplimiento del propósito individual de vida. Alguien que no expresa amor y comprensión por si mismo, no puede expresarlo a otros. Es indispensable desarrollar esas cualidades con uno mismo, para entonces poder vivir con propósito y amar a otros, como a uno mismo. Para amar a tu prójimo, primero debes cumplir el amor por ti mismo.
Primero, tu máscara de oxígeno
Un ejemplo trivial lo hallamos en las instrucciones de seguridad de los aviones. En caso de una descompresión de cabina, se debe usar la máscara de oxígeno, y, si uno viaja con niños o personas que necesitan asistencia, ¿Qué debe hace? ¿correr a atenderlos? ¡No! primero ocúpate de ti y luego atiéndelos. Para poder cuidar de otros, debemos aprender a cuidar de nosotros mismos. Cuanto mejor estemos nosotros, mejor podremos cuidar de quienes nos necesitan.
El sacrificio femenino
Muchas mujeres, en cierta manera, renuncian a sus propias necesidades y aspiraciones para atender a sus esposos e hijos. Según lo expuesto, esas mujeres están cometiendo un ligero error, pues a la larga pueden acabar agotadas. No digo que descuiden sus hogares para ocuparse de sí mismas —pues anularía la esencia de su verdadero propósito— más bien, deben invertir en su bienestar físico y espiritual para ser mejores madres y esposas y así ocuparse mejor de embellecer sus hogares.
Para que no se depriman
En cuanto al estudio del Dr. Cyrulnik, debemos entender que esos psicólogos o enfermeros ciertamente tienen muy buenas intenciones, pues se avocan a ayudar a quienes sufren, no obstante eso no los exime de nutrir correctamente su personalidad e invertir parte de su tiempo en su propio crecimiento, como parte de su propio equilibrio y armonía.
Querido lector, ¿Cuándo fue la ultima vez que dedicaste tiempo a tu propio cuidado físico y emocional? ¿Cómo crees que se verían beneficiados tus seres queridos, si vives en un estado de crecimiento y desarrollo armonioso? ¡Seguramente te lo agradecerán! Haz la prueba… ¡Éxito!
For modernity, a really influential moment is the year 1205, which saw the emergence of a racialization of Jewish identity or Jewish status in Christian theology and law. In 1205, Pope Innocent III wrote a letter called Etsi Judeaos, in response to a problem in France where the Jews were not behaving in the way that the Pope thought was appropriate. He brought in the biblical commentary idea—that the Jews have been confined to perpetual servitude to Christians because of this alleged crime against Jesus—as a justification for social and legal subordination of Jews to Christians. The idea emerges out of medieval ideas about Jews, earlier Christian ideas about Jews and medieval commentaries on the Bible that use the examples of Ham and Cain and Ishmael to argue that they’re actually allegories signaling the forced submission of Jews to Christians through enslavement, even though those texts in the Hebrew Bible don’t have anything to do with crucifixion or the Jews. The Pope’s letter says that the Jews, by their own guilt, are consigned to perpetual servitude because they crucified Jesus. It says that Jews should understand that they are slaves rejected by God, and by the effect of their alleged participation in the crucifixion should recognize themselves as the slaves of those whom Jesus’ death set free.
This letter was incorporated into the larger code of international church law, which governed all of Western Christianity. It meant that all Jews in all of the areas over which the church had authority were liable to legal punishment if they somehow behaved in a way that put them in a position of power over Christians, and that they were inherently inferior and needed to visibly occupy that inferior status or be forced into it. This resulted in the gradual expulsion of Jews from Western Europe.
Once this construct of inherent hereditary inferiority enters into the ecclesiastical legal system, it can be transferred to other groups. The same idea is used to punish Muslims for the crime of the crucifixion, even though Islam didn’t exist at that time. It is also used to justify the idea of Muslims as slaves, and to justify and describe the relationship of Africans to Christians, even though there were Africans who were already Christian. The curse of Ham is originally developed around Jews, but once there’s expansion into Africa in the 15th century, it translates into justifying the actual enslavement of Africans.
M. Lindsay Kaplan is an English professor at Georgetown University. Her latest book is Figuring Racism in Medieval Christianity.
Neither Jewish law, lore nor history addresses race in any way that can be construed as problematic. In fact, the ancestor of the Jewish people, Shem son of Noah, is described by the midrash as having been black (Pirkei D’Rebbe Eliezer, beginning of Chapter 24). The most fundamental teachings of Judaism clearly dismiss racism altogether, such as “You shall love the stranger like yourself” (Leviticus 19:34), or the reminder in Genesis that all of us—regardless of race, color or belief system—were born of the same mom and dad: Adam and Eve. “Why did God create swarms of bees, prides of lions, herds of deer, schools of fish, and flocks of birds, and only one human couple? So that no one can say to another ‘My ancestry is superior to yours’” (Mishnah, Sanhedrin 4:5).
Rabbi Gershon Winkler Walking Stick Foundation Fontana, CA
HUMANIST
The question of Jewish law and racism cannot be separated from that of anti-Semitism. Distrust and hatred of Jews played an important role in the attitudes that Jews formed about others. With our history of suffering, we should not be surprised that our literature (law and lore) records feelings of animosity toward others and even outsized claims of Jewish superiority. Even so, any expressions of hostility sit right alongside higher moral expectations. The Torah repeatedly urges us to engage our empathy, commanding us 36 times to show our concern for strangers among us. Our creation myths and midrash remind us of the common origin of all human beings.
Jewish tradition is old and broad enough to include contradictory teachings; some condone bigotry and racism, others promote solicitude for all people. As Humanistic Jews, we are always delighted to encounter the more enlightened passages and practices. Yet they are not the source of our beliefs. A commitment to furthering human dignity and universal human rights stands at the center of our ethical concerns irrespective of Jewish attitudes from the past.
Rabbi Jeffrey L. Falick Birmingham Temple Congregation for Humanistic Judaism Farmington Hills, MI
RENEWAL
I don’t think racism is a term recognized in Jewish law, although a few remarks in Jewish tradition about people of color have been understood in disparaging ways. More essentially, the Torah insists that we treat both neighbors and strangers with ahavah, love—a recognition that we are in relationship with one another. Jewish law forbids reminding converts to Judaism of their earlier background; we might extrapolate from that to a prohibition on, for example, asking Jews of color in shul whether they are actually Jewish, which seems to go on all the time. The larger question is how Jewish tradition bids us view the relationship between Jews and non-Jews, which can sometimes take on a “racist” or essentialist disparagement of the other. We have in our background both glorious universalist sentiments and virulent hostility to non-Jews. In that we are no different from other religions or cultures; the urge to define “us vs. them” is, ironically, one of the most universal principles of humankind. The contradiction plays out in two books of the Bible—Ezra, which advances a quasi-racial opposition to the non-Jews living in the land of Israel after the Exile, and Ruth, which makes the case for a much more positive view of non-Jews. Nothing keeps one safe from “othering” except perpetual vigilance and a constant choosing of our yetzer ha-tov or good inclination (unity) over our yetzer ha-ra or evil inclination (separation).
Rabbi Gilah Langner Congregation Kol Ami Arlington, VA
RECONSTRUCTIONIST
In 1963 the Rev. Martin Luther King, Jr. convened a conference on “Religion and Race.” The second speaker was Rabbi Abraham Joshua Heschel, who suggested that perhaps the conference should have been called “Religion or Race,” for true religion and racism are antithetical. Racism is a “treacherous denial of the existence of God,” he said.
Judaism’s foundational story is about God’s taking the side of the victims of racism and economic oppression. “At the first Conference on Religion and Race,” Heschel began his speech, “the main participants were Pharaoh and Moses.” Egyptians were racist: Though Joseph was second only to Pharaoh, he ate by himself, “for the Egyptians could not dine with the Hebrews, since that would be abhorrent to the Egyptians” (Gen. 43:32). It was racism that led to such brutal oppression by Pharaoh that God broke through nature and history to hear the Israelites’ cries. Judaism teaches that God is on the side of those who struggle for freedom; the Torah’s great principle is that every human being is created in the image of God. These are the principles on which all of Judaism rests. Jewish law is and should be an expression of those principles, and therefore I believe that racism is absolutely against Jewish law.
Rabbi Caryn Broitman Martha’s Vinyard Hebrew Center Vineyard Haven, MA
REFORM
The Talmud teaches that all people are descendants of a single person so that no person can say, “My ancestor is greater than yours.” This foundational belief in the equality of all humanity was established in the opening chapters of the Torah. Regardless of whether we believe this creation story, its position as one of the very first lessons of the Torah gives it a place of high priority: All human beings are created equal. This belief in equality compels action in response to discrimination, racism and racial injustice.
In the Reform movement, the work of racial justice reaches back before the civil rights movement. We have an obligation to learn about racial diversity, confront our implicit biases, challenge the deep systemic and cultural sources of those biases and address the racial disparities that plague our society. To create racial justice in America, we must look deeply into and change our own beliefs about our neighbors. And we must change the systems and structures that perpetuate racial injustices. This is not easy work to do. It is our sacred obligation.
Rabbi Dr. Laura Novak Winer Fresno, CA
CONSERVATIVE
The Torah teaches the equality of all human beings created in the image of God (Genesis 1:27) and is positive toward non-Israelites. Rabbinic literature similarly contains numerous positive statements about gentiles. We can’t deny that there are passages in rabbinic literature, kabbalah and medieval philosophical works that depict gentiles as inferior to Jews and sometimes even as less than human. Some can be explained as normal reactions to the cruel treatment of Jews by non-Jews, be it the Roman Empire, the Church or others. Some, however, go far beyond that, positing an exclusivist theology.
In the 21st century, though, there is only one correct answer to this question: Yes. Leviticus 19 begins, “You shall be holy, for I the Lord your God am holy.” The halachic authority Nachmanides (1174-1270) says this means Jews must obey not just the letter but the spirit of the law. The spirit of Torah is clearly conveyed in Genesis 1:27: If all humanity is made in God’s image, then clearly any kind of prejudice or racism is forbidden. Nachmanides introduces the phrase naval b’rshut ha-Torah—being despicable within the permitted boundaries of Torah. Loosely defined, this means that being holy means not engaging in disgusting behaviors that are not specifically forbidden but are not right either.
Rabbi Amy Wallk Katz Temple Beth El Springfield, MA
MODERN ORTHODOX
The Talmud makes clear that every human, as an image of God, is endowed with three intrinsic dignities: infinite value, equality and uniqueness (Sanhedrin 37a). This completely demolishes racism. However, over millennia of gentile persecution, a lot of antagonism crept into Jewish attitudes. Thus, one rabbi in the Talmud lashes out, “You [Jews] are called Adam [that is, the image of God] but idolaters/gentiles are not.” Considering ongoing Christian and Islamic denigration of Jews as less than human, such backlash is understandable. In modern times, though, great rabbis such as Rav Abraham Isaac Hacohen Kook in Israel and Rabbi Joseph B. Soloveitchik in the United States reaffirmed the universal dignity of all people.
Still, narrow-minded, socially isolated fundamentalist Orthodox rabbis often seize upon past texts of anger and rejection and seek to apply them to gentiles today. Recently, Channel 13 in Israel broadcast videotapes revealing that important rabbis at a pre-army Mechina (training program) openly endorsed racism. They claimed that racial theory proved Jewish superiority. They justified permanent annexation of the West Bank on the grounds that the Arabs are an inferior race and would welcome being subservient to Jews. Such comments are especially disgusting coming after the Holocaust and the evidence that racism leads to hatred and genocide. The prophet’s cry “We have one father: One God created all of us” (Malachi 2:10) rebukes such vicious attitudes. Sadly, Orthodoxy has a lot of work to do to root out racist and anti-other attitudes in its religious leadership and culture.
Rabbi Yitzhak Greenberg Riverdale, NY
ORTHODOX
If I had to make a strong halachic argument for some provision attached to one of the preexisting categories of the Torah forbidding racism, I’d be hard pressed. I don’t think I could make the halachic guidelines that plastic. Rabbi Shlomo Luria, nearly 500 years ago, argued that with the exception of great moral deficiencies like murder, stealing and deception, the Torah mostly describes behavior between Jews and relies on secular law for the rest. So it’s not so surprising that there’s no outright prohibition against being a bigot. Nonetheless, I think racism violates some important meta-principles of the Torah, particularly the thinking of Maimonides, for whom there is a 614th commandment, Thou Shalt Not Be an Idiot. Racism is objectionable for two reasons. One is that it’s just stupid. We are taught as Jews to notice differences rather than group things together. Racism is by its nature a failure to take note of the great differences between people within a group, and as such it is intensely anti-Jewish. Second, in practice, it creates a chillul hashem, a desecration of God’s name, when people who are charged with keeping God’s word alive ignore those fundamental distinctions in their dealings with other people.
Rabbi Yitzchok Adlerstein CrossCurrents Los Angeles, CA
CHABAD
As per the Torah, I am a creationist, and thus for me the answer is yes. If we agree that G-d is everything, then He is every color. Anything less would be a limitation, and He is unlimited. One is anti-Semitic not when one dislikes someone Jewish, but when one dislikes them merely because they are Jewish. Likewise, disliking someone of another race because of something they did is one thing; judging them or treating them poorly merely because of their race is racism, upon which the Torah frowns. People of any color may convert to Judaism if they choose to accept the Torah and its guidelines for life. If you believe G-d created and sustains the world and everything in it, then there is no place for hate or discrimination merely because of skin color.
Rabbi Levi Shemtov Vice President, American Friends of Lubavitch Washington, DC
SEPHARDIC
To ask if Jewish law forbids racism is to ask if you have ever read the first chapter of Genesis. In it, the Torah presents the most revolutionary idea of ancient times, which, judging by the xenophobia, racism and bigotry that are still prevalent, remains one many cannot easily digest. That idea is contained in two Hebrew words: B’tselem Elohim, the image of God, and it is very carefully inserted into the larger context of the creation story: “Elohim created man in His image, male and female He created them” (1:27). The Torah emphasizes that the image of God is a concept embedded in men and women equally. The idea is reinforced in Genesis 5:2: “Male and female He created them, and He blessed them, and He named them Adam.” The woman is Adam—created in the image of God—just as the man is.
The message of these verses is much greater than equality between men and women. It is about the equality of all humankind. The binary difference between men and women is one’s first instinctive reaction upon seeing a human being (the inability to clearly define a non-binary person is probably the reason why there is so much bigotry towards them). By equating men and women, the Torah states that the image of God is not expressed physically. Racism is therefore a rejection of the very foundation of the Torah. This is not to say, however, that there are no racist Jews.