Aishlatino.com conversó con expertos en educación. Esto fue lo que dijeron.
Dado que millones de niños en este momento estudian de forma remota, este es un año escolar sin precedentes. AishLatino.com conversó con expertos en educación respecto a cómo podemos apoyar a los niños que tienen que estudiar a distancia. Esto fue lo que dijeron los expertos.
Todo comienza con la actitud
La profesora Keisha Rembert, profesora de educación en la Universidad Nacional Lewis en Chicago, asegura que el primer paso para tener un año escolar productivo es “mantenerse positivo”. La profesora Rembert, ex profesora de escuela secundaria y madre, vio de primera fuente la fuerza que tiene la actitud parental. “Si los padres expresan desesperación, los hijos lo captan y esos sentimientos negativos impactan las relaciones del niño con sus maestros”.
En cambio, debemos tratar de adoptar una actitud positiva hacia la experiencia escolar de nuestros hijos este año. Por supuesto que hay desafíos y dificultades inherentes al estudio a distancia. Aunque no podemos cambiar la situación, podemos controlar la forma en que reaccionamos. Por el bien de nuestros hijos (y por nuestro propio bien), debemos tratar de encontrar lo bueno en las lecciones a distancia y ser modelos de una actitud positiva.
Debemos tratar de adoptar una actitud positiva hacia la experiencia escolar de este año.
Una estrategia es usar el humor. Ese es el consejo de la Sra. Olivia Friedman, maestra y coordinadora de tecnología educativa en la Academia judía Ida Crown en Skokie, Illinois. Ella observó a sus estudiantes y a sus familias luchar con las demandas del aprendizaje a distancia, y señala que dar lugar a momentos alegres y darnos permiso para reírnos puede ayudar a enfrentar el estrés.
“El humor ayuda a que las cosas funcionen mejor”, señala. “Miren videos graciosos, hagan chistes, encuentren lo que funcione para su familia”.
Organizar el tiempo y el espacio de los estudiantes
“Cuando se trata de educación a distancia, algo que aprendimos es que en general les fue mejor a los estudiantes que tenían un cronograma organizado”. Esto fue lo que observó Elliot John Farr, el director de “Tutor Me” en los Ángeles, una compañía de tutoría que ayudó a los alumnos a enfrentar los desafíos del estudio a distancia cuando las escuelas cerraron sus puertas en marzo, y continúa aconsejando a los estudiantes que comenzaron su año lectivo de forma remota.
Él aconseja fijar un cronograma de trabajo de aula, tareas y estudio independiente, y apegarse al mismo. La profesora Rembert señala que cuando la escuela tiene lugar en el hogar, es particularmente importante delinear el momento en el cual comienza y termina la escuela. “La estructura es realmente importante: que tenga un momento de comienzo y de fin, saber cuándo termina la escuela y comienza el tiempo en familia”.
Otro factor importante para tener éxito en el aprendizaje a distancia es asegurar que los estudiantes tengan suficiente espacio físico para hacer sus tareas sin interrupciones ni distracciones, y un lugar claro para mantener sus materiales y libros.
“No todo el mundo tiene el lujo de tener un espacio de trabajo separado en su hogar”, afirmó Olivia Friedman. “En un mundo ideal, trataríamos de tener espacios separados, o por lo menos espacios en los que los niños no se encuentren en áreas de mucho tráfico”. Ella alienta a los padres a que traten de fijar un espacio definido y separado para las tareas escolares, si es posible en las zonas más tranquilas de la casa, donde haya menos tráfico.
Cuando hay muchas personas trabajando en línea, también puede ser un problema tener suficiente amplitud de onda y buena conexión. Hay que tratar de ser creativos y dividir las tareas para que los niños puedan completar sus tareas en línea durante los momentos del día en que se usa menos internet. Especialmente para los niños más pequeños, la Sra. Friedman sugiere ponerse en contacto con los maestros y preguntarles si pueden ver un video asignado o imprimir una hoja con tareas en otro momento del día y no en las horas pico.
Dar prioridad al cuidado personal
Esta es una época muy difícil para todos, señala Julie Skolnick, fundadora de “With Understanding Comes Calm”, una consultoría educativa con sede en Maryland que asesora a clientes con desafíos de neuro-diversidad que afectan el aprendizaje. Dar un paso atrás y recordarnos que todos enfrentamos desafíos, y que está bien no estar bien ahora, puede ayudar a nuestros hijos a enfrentar mejor los diversos desafíos de la educación a distancia.
“Muchos de mis clientes no están comprometidos con el aprendizaje en línea y no hay ningún problema en ello”. Lo que puede ser una lección todavía más importante para impartir a nuestros hijos en este momento es que nos preocupamos por nosotros mismos y por los demás, que damos prioridad a nuestro bienestar sobre los hitos académicos.
La Sra. Skolnick sugiere que nos detengamos y nos preguntemos: “¿Los maestros se están cuidando a sí mismos? ¿Los padres se cuidan? ¿Estamos enfocados en lo académico en detrimento de nuestro bienestar? ¿O tratamos de meternos en un “modelo” que no funciona para todas las personas?
Olivia Friedman hace eco a este mensaje. “Hay mucha preocupación respecto a que este año los niños se queden detrás. ¿Pero detrás de quién? Todo el mundo entiende que este no será un año típico”.
Un mantra común entre los maestros estos días de estudio a distancia es “Maslow antes de Bloom”. Esto se refiere a la obra de dos pensadores judíos norteamericanos. Abraham Maslow (1908-1970) fue un psicólogo que creó una famosa jerarquía de necesidades humanas, en donde la salud y la seguridad son dos de las necesidades más fundamentales que tiene la persona. La Sra. Friedman señala que, en este momento, los maestros comprenden que tenemos que permitirles a las familias el tiempo y el espacio para enfocarse en esas necesidades humanas claves. En muchos casos, lo académico puede esperar.
Benjamín Bloom (1913-1999) fue un educador norteamericano que creó la “taxonomía de Bloom”, un método clásico para entender cómo los logros educativos se construyen unos sobre otros. Si bien normalmente los maestros están preocupados por lograr que sus alumnos aprendan y cumplan los objetivos educativos, en medio de una pandemia con tanta gente preocupada por su salud y por su manutención, hay momentos en los que estos logros académicos pueden dejarse en pausa para que en cambio los maestros puedan trabajar para proveer a sus estudiantes con un sentido de seguridad.
Hay momentos en los que tienes que tirar tu cronograma por la ventana.
Julie Skolnick sugiere que los padres discutan con simpatía los miedos y las preocupaciones de los niños. Recuerden que no necesitamos resolver sus problemas: a veces lo que los niños quieren de nosotros es simplemente que validemos sus sentimientos y sus temores.
“Estamos en modo de crisis. En este momento, todo el globo sufre de trastorno de estrés postraumático. Acomoden sus prioridades de acuerdo con esto. Necesitarán detenerse varias veces al día para revisar si algo es importante en este momento. Hay momentos en los que tienes que tirar tu cronograma por la ventana”.
Construir una relación con los maestros
“Manténganse en contacto con los maestros de sus hijos. Si pueden hacerlo, tengan una línea clara de comunicación con sus instructores”, aconseja Elliot John Farr. Él aconseja a los padres pedir a los maestros el currículo de cada semestre, para que los estudiantes sepan exactamente qué se espera de ellos y que los padres puedan seguir su progreso. “También deben mantener un intercambio por e-mail con los maestros”. Tener el hábito de enviar e-mails a los maestros de tus hijos asegura que puedas formular las preguntas y discutir las dificultades del aprendizaje a distancia a medida que se vayan presentando.
La profesora Rembert dice que una forma en que los padres pueden aprovechar de forma positiva los desafíos de la educación a distancia, es enseñarles a los niños a abogar por sí mismos frente a sus maestros. Si un niño tiene dificultades con una materia o con el estudio a distancia, traten de encontrar formas para que pueda expresarlo y pedir más ayuda.
“Los niños son más tecnológicos de lo que pensamos”, señala la profesora Rembert. Ella descubrió que incluso niños de primer grado pueden enviar e-mails a sus maestros con un poco de ayuda paterna. Ella alienta a los padres a conversar sobre la forma en que los niños se sienten más cómodos para comunicarse con sus maestros. “Un padre puede decir: ‘ si no te sientes cómodo para preguntarle en clase, vamos a escribirle un e-mail a tu maestra'”. Otra estrategia puede ser grabar un video de tu hijo formulando su pregunta y luego enviar el video al maestro. Esto da fuerza a los niños y asegura que permanezcan abiertos los canales de comunicación. Esta es una lección que ayudará a los niños en sus estudios mientras se siga estudiando a distancia.
Enfocar las lecciones desde un ángulo diferente
Los educadores afirman que todos siguen aprendiendo cómo crear modelos de aprendizaje en línea que sean efectivos. No todos los planes son adecuados para todos los niños. Si tu hijo tiene dificultades con las expectativas del maestro, debes comunicarte con el maestro o con la escuela y pensar en formas en las que él pueda lograr sus objetivos educativos utilizando otros recursos.
“Los padres pueden ver cómo responden los niños a las lecciones y quizás ver cómo se pueden modificar en su beneficio”, señala Olivia Friedman. “Se puede trabajar con los maestros para ver si es posible lograr su objetivo de una forma diferente”. Quizás un niño puede trabajar con hojas de tareas en vez de pasar horas en zoom. O tal vez un alumno puede hacerlo mejor al dedicarse a estudiar un tema de forma independiente.
La fatiga de Zoom
“Es agotador pasar muchas horas en Zoom”, señala Olivia Friedman. Respecto a los niños a los que les cuesta pasar muchas horas en línea, ella aconseja ponerse en contacto con los maestros y explorar soluciones alternativas.
Julie Skolnick aconseja que los niños, y los adultos, empleen el método “20-20-20”. Cada veinte minutos alejar la mirada de la pantalla durante 20 segundos, enfocándose en algo que se encuentre a 6 metros de distancia. Esto ayuda a reducir la fatiga que produce estar muchas horas frente a la pantalla.
Ella también adoptó un enfoque creativo para programar su día de trabajo y el día de clases de sus hijos. Aunque todos estudian y trabajan desde su hogar, ella insiste en que se vistan con ropa de la escuela y establece momentos específicos del día en los cuales ella está “en el trabajo” y sus hijos están “en la escuela”. Incluso se preparan el almuerzo tal como lo hacían cuando iban a la escuela y a trabajar, y lo comen juntos durante el receso del mediodía, en el patio cuando el tiempo lo permite. Esto les da tanto a ella como a los niños un orden y la sensación de que separan el trabajo, la escuela y los momentos personales del día.
No saltearse el recreo
Es fundamental incluir en el día de clases el recreo. “Los niños necesitan ahora más que nunca momentos de recreación que no se basen en las pantallas”, observa la profesora Rembert. “Esto es esencial tanto para los más pequeños como para los mayores. Las investigaciones demuestran que los niños precisan los recreos y cuando se estudia a distancia es imperativo que los padres creen esos recreos”. La profesora Rembert señala que en su hogar ella insiste en que los niños jueguen afuera. Ella y su esposo también organizan caminatas familiares.
La cena familiar
Otro de los consejos claves de la profesora Rembert es encontrar tiempo para cenar en familia y diferenciar el tiempo de “escuela” que se pasa en el hogar del tiempo en familia que también se pasa en el hogar. “Nuestras vidas se han vuelto muy confusas y el tiempo en el hogar también se volvió confuso. Mis hijos abandonan sus llamadas de zoom y después tienen que completar sus tareas”. Puede resultar difícil saber si están en tiempo de escuela, de tareas escolares en casa, o disfrutando del tiempo personal no laboral.
Sentarse juntos restaura y crea un espacio para mantener conversaciones importantes con nuestros hijos sobre cómo fue su día escolar y qué preocupaciones o problemas pueden tener.
Abordar proyectos en familia puede ayudar a que los niños y los padres se unan. Participar juntos en algo creativo provee el respiro necesario después de horas de trabajar en línea.
Todos estamos luchando para crear un nuevo año lectivo significativo para nuestros hijos. Comparte lo que funciona para tu familia más abajo, en la sección de comentarios.
The symbol of the Davidic dynasty(photo credit: TZVI JOFFRE)
A “once in a lifetime” find is how the City of David described three immaculately preserved 2,700-year-old decorated column heads, or capitals, from the First Temple period that indicate a connection to the Davidic Dynasty.
“I’m still excited,” said Yaakov Billig, an archaeologist with the City of David who began exploring the Armon Hanatziv area about 30 years ago.He was working at the site when the sound of a spade scraping a stone slab surprised him. After a careful excavation, archaeologists at the site uncovered the capital, whose style is found in royal and official buildings in the kingdoms of Israel and Judea during the First Temple period.“I thought, ‘Yaakov, maybe you’ve been in the sun too long.’ But I looked again, and it was still there,” Billig told The Jerusalem Post.
While lifting the capital out of the ground, they were stunned to find not only that the stone was decorated on both side, but that there was yet another identical capital directly underneath it. A third identical stone was found nearby.The stones seem to have been hidden intentionally due to their seemingly careful placement. It may have been the only thing that saved them from being destroyed, as the rest of the site was “just about leveled,” with many of the surviving stones being recycled in other buildings, Billing said. Why the stones were so carefully hidden may never be known, he added.The capitals are linked to the Davidic Dynasty because such designs from the period of the kingdoms of Israel and Judea have only been found within the areas they ruled. The design has been found from later periods in other locations throughout the Mediterranean and Middle East.The royal design can be found today on NIS 5 coins and on signs pointing to archaeological sites in Israel.Besides the capitals, additional artifacts found at the site indicate a royal or noble building as well, including a toilet, which was only found in the homes of the wealthy in that period, Billig said.The findings were revealed at a press conference attended by Billig, Israel Antiquities Authority archaeologist Dr. Yuval Baruch, Culture and Sports Minister Chili Tropper and City of David Foundation chairman David Be’eri.Using evidence from artifacts found at the site and the level at which they were found, archaeologists dated the capitals to the seventh century BCE, between the rule of King Hezekiah and the Babylonian conquest and destruction of Jerusalem.
The location of the site seems to indicate a sort of “exit from the walls” of Jerusalem, showing that the people felt more secure in their surroundings after the Assyrian siege of the city failed. The biblical story of the siege describes the defeat of the Assyrians as a miraculous event against all odds, which may explain why the residents of the city suddenly felt secure enough to settle outside the walls, Billig said.The other archaeological sites in the area tend to be from the Second Temple period, he said, adding that if additional digs are conducted, other mansions and palaces may be found in the strategically located area.About 20 to 30 similar capitals exist, but these are generally larger and reconstructed. The ones found in Armon Hanatziv are medium-sized and smaller than the more commonly found capitals and may have been used to decorate pillars in a courtyard or patio. Smaller stones of a similar design were found at the site as well and seem to have been used in a decorative window sill.Archaeological findings are usually revealed to the public only after a long process of research and study. But the City of David and the Israeli officials decided that these findings were too important to keep hidden. The decision to reveal the findings in such an early stage was made “based on the idea and deep belief that these archaeological remains – this built, physical legacy – are the inheritance of the entire public,” Baruch said.“We are making every effort so that the public will see how professional, scientific and impartial Israeli archaeology is – which is relevant to everyone, no matter where they’re located, whether in Israel or anywhere else,” he said.
“This discovery is really a once-in-a-lifetime discovery,” City of David Foundation vice president Doron Spielman said. “It’s not every day that we’re able to discover something that four billion people around the world – who have some type of identity to the bible, to ancient Jerusalem, to the idea of discovering the bible and unearthing the archaeology underneath the ground and connecting it to the actual place” – can relate to.A large number of additional artifacts from the same period were found at the site as well. But the capitals may be some of the greatest treasures, connecting the site to the stories of the Davidic kingdom in the Bible. The additional artifacts found at the site are being studied and will be revealed to the public at a later date.
Uno de los adversarios más formidables con quien uno tiene que lidiar es… uno mismo.
La razón es simple: las ideas y los sentimientos que uno mejor conoce son los suyos propios. Y dado que son ideas y preferencias personales, uno tiende a darles suma importancia. Si yo entiendo así o siento asá es justificación suficiente para hacer todo lo posible para poder llevar a cabo mis ideas y satisfacer mis deseos.
Sucede a menudo que ocurre todo lo contrario. El o la que fija su plan de vida basándose únicamente en lo que a él o a ella le parece, termina perdiendo oportunidades cuyo valor va mucho más allá de las ideas y sentimientos personales limitados y pasajeros cuyo impacto no perdura en el tiempo.
La comodidad y la familiarización pueden ser los enemigos más grandes de uno y no sus aliados.
En la lectura de esta semana, Nitzavim-Vaiélej (1), Moshé Rabeinu se dirige al pueblo judío diciéndoles que “Uds. están parados todos ante el Señor, vuestro Di-s, las cabezas de sus tribus …. Desde sus leñadores hasta los que sacan agua.” (29:11)
El fundador de Jabad, Rabí Schneur Zalman, conocido también como el Álter Rebe, explica las tareas de cortar leña y extraer agua, además de sus implicancias literales, también como tareas necesarias para el desarrollo personal: La palabra empleada por el texto en referencia a tu leña es “eitzeja” que se puede entender también como tus “eitzot”, ideas y consideraciones personales. El agua a la que hace referencia es el factor “agua” del alma animal, o sea la fuente y motor de los placeres físicos (2)
El mensaje aquí, dice Rabi Schneur Zalman, es que hay que eliminar las ideas y deseos personales que apuntan principalmente a la satisfacción material. Es recién cuando uno logra neutralizar y extirpar de sí mismo estos dos móviles que podrá estar en condiciones óptimas como para cumplir con su misión de vida, sin el soborno de la comodidad personal.
Uno podría suponer que dicha disciplina es aplicable únicamente a los estudiosos de la Torá, a los que se dedican a una vida espiritual o para tener éxito uno mismo en su búsqueda espiritual. ¿Qué pasa en el área del comercio o profesional, o sea en las áreas “no religiosas” de la vida? ¿No están como para que cada uno haga lo que le parezca y lo que le dé satisfacción personal?
El Rebe —que su mérito nos proteja— señala que la respuesta a esta pregunta está implícita en el comentario de Rashi sobre el versículo.
¿Quienes eran dichos leñadores y aguateros? Rashi explica que eran Cananeos quienes vinieron en la época de Moshé con la intención de que los convirtiera y Moshé los designó para que cumplan las funciones de leñadores y extractores de agua.
El Rebe explica que el término kenaaní implica también “comerciante”. La implicación aquí es que no solo en cuanto a ocupaciones celestiales y espirituales —”religiosos”— hay que liberarse de intereses personales —ya sean intelectuales o bien emocionales— sino también en cuanto a cuestiones de “comercio”, todas aquellas actividades que tienen que ver con lo físico y lo material, hay que poner a trabajar los “leñadores” y “extractores de agua”, o sea eliminar las ideas y deseos personales, y realizar las actividades con la intención de lograr por medio de ellas iluminar al mundo con la luz de la Torá y del alma divina.
Hay quienes pueden ver en eso una persecución, “no me dejan hacer lo que quiero”, o bien pueden ver en eso una gran oportunidad, “siempre —hasta en las actividades más aparentemente mundanas e insignificantes— tengo la oportunidad de lograr algo de valor infinito y eterno.
Así que la herramienta de esta semana es: si te sentís mal porque entiendes que gran parte de tu vida no tiene ningún sentido o valor especial, recuerda que depende de tí determinar el rumbo que vas a tomar: trazar el camino según tus ideas y sentimientos personales que no dejan huella, o liberarte de ellos y dedicarte a algo infinitamente más grande y valioso.
NOTAS AL PIE
Deuteronomio, 29:9 – 31:30
2. De acuerdo a las enseñanzas kabalísticas y jasídicas, la naturaleza e instinto de cada uno de nosotros se compone en distintas combinaciones de los cuatro elementos base: agua, fuego, tierra y aire, Cada elemento busca su expresión por medio de conductas determinadas. El elemento “agua” es el elemento esencial de los placeres. El elemento “fuego” se expresa por medio del enojo y altanería. El elemento “tierra” se expresa por medio de la pereza y la depresión. El elemento “aire” se expresa por medio de la vanidad, la burla, y palabras improductivas.
Al saludar el acuerdo Israel-Emiratos y ensalzar al liderazgo emiratí, algunos palestinos están haciendo control de daños ante lo que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, y el liderazgo palestino están haciendo al atacar vehementemente al príncipe heredero de Abu Dhabi, Mohamed ben Zayed, acusándole de traidor. En la imagen (Jacquelyn Martin/AFP, vía Getty Images), el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, con Ben Zayed en Abu Dhabi el 24 de junio de 2019.
Mientras los líderes palestinos siguen librando una masiva campaña de incitación contra Emiratos por su acuerdo de normalización con Israel, algunos palestinos han mostrado su apoyo al mismo y acusado a aquellos de dañar las relaciones palestinas con los Estados árabes.
En las últimas semanas, el presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmud Abás, y los dirigentes de su facción Fatah han acusado insistentemente a Emiratos y a su líder de facto, el príncipe heredero Mohamed ben Zayed, de “apuñalar a los palestinos por la espalda con una daga ponzoñosa” y traicionar a la mezquita de Al Aqsa, a Jerusalén y a la causa palestina; así como de violar lo contemplado en la Iniciativa Árabe de Paz de 2002, que estipulaba que los países árabes normalizarían sus relaciones con Israel sólo cuando este se retirara a las líneas de armisticio previas a 1967 y se estableciera un Estado palestino independiente con capital en la zona oriental de Jerusalén.
Las acusaciones han generado concentraciones de protesta en Jerusalén, la Margen Occidental y la Franja de Gaza, en las cuales se han quemado banderas de Emiratos y retratos de Ben Zayed.
No obstante, hay palestinos que no comparten el enfado de sus gobernantes con los emiratíes. Palestinos a los que les preocupa que la sobrerreacción de sus dirigentes ante el acuerdo Emiratos-Israel sea contraproducente y cause aún más daño a la causa palestina.
Pero a los barandas palestinos no parecen importarles lo que digan esas voces. Al ignorarlas, Abás y compañía demuestran una vez más que no tienen el menor reparo en ir contra los intereses de su propio pueblo. Peor aún: al condenar a diario el acuerdo Emiratos-Israel, están dejando claro que prefieren alinearse con Irán y con sus peones palestinos y libaneses –Hamás, la Yihad Islámica y Hezbolá– en el rechazo a cualquier compromiso con Israel.
Uno de los palestinos que se han atrevido a desafiar públicamente a la dirigencia es Suha Arafat, la viuda del exlíder de la OLP Yaser Arafat. Así, el otro día publicó en su cuenta de Instagram una disculpa que decía:
“En nombre de quienes, en el pueblo palestino, son honorables, quiero pedir disculpas al pueblo emiratí y a sus dirigentes por el destrozo y quema de la bandera de Emiratos en Jerusalén y Palestina, y por la afrenta a los símbolos de los amados Emiratos.”
Suha ensalzó a Emiratos por su apoyo al pueblo palestino y añadió:
“Nuestras generaciones han de leer correctamente la historia para saber que Emiratos apoyó en el pasado y apoya en el presente al pueblo palestino y a su causa. Pido disculpas al pueblo y a los dirigentes de Emiratos por cualquier daño que haya hecho cualquier palestino a este pueblo atento y generoso, que siempre nos ha dado la bienvenida.”
Las disculpas de Suha fueron criticadas por altos cargos que sostienen que no está facultada para hablar en nombre de los palestinos. Monir al Yagub, dirigente de Fatah, dijo: “Yo no he autorizado a nadie a disculparse ante Emiratos en mi nombre por normalizar sus relaciones [con Israel]”.
La pronta réplica de Al Yagub a la viuda de Arafat es indicativa de la determinación del liderazgo palestino en su campaña de incitación contra Emiratos y en no tolerar la menor crítica, aun cuando proceda de la anterior primera dama de Palestina.
Sin embargo, la crítica de Suha a la reacción palestina al acuerdo Israel-Emiratos es compartida por otros palestinos, muchos de los cuales temen expresar sus opiniones en público por miedo a las fuerzas de seguridad de la AP en la Margen Occidental.
Recientemente fue arrestado el artista y productor de televisión Abdel Rahmán Daher tras publicar un comentario en Facebook crítico con la postura del liderazgo palestino ante el acuerdo Israel-Emiratos. Su detención se ha contemplado como parte de la oleada represiva contra los críticos de la dirigencia y como un intento de disuadir a otros palestinos de respaldar públicamente el acuerdo de marras.
Merece la pena señalar que Suha Arafat reside en Malta y no en la Margen Occidental, donde probablemente habría sido detenida o interrogada por las fuerzas de seguridad.
Otros palestinos que se han atrevido a apoyar el acuerdo Israel-Emiratos son los que viven en el Golfo, sobre todo los residentes en los propios Emiratos, que tienen mucho que perder como consecuencia de la incitación de los dirigentes palestinos. Son decenas de miles los palestinos que viven y trabajan en Emiratos y otros Estados del Golfo.
El Dr. Muhamad Janfar, presidente del Comité de la Comunidad Palestina en Emiratos, destacó la profundidad de las históricas y estratégicas relaciones entre Emiratos y Palestina, según el diario de Dubai Al Bayán. Jafar ensalzó el apoyo emiratí a los palestinos, sobre todo en materia de ayuda humanitaria y en la financiación de proyectos relacionados con la vivienda, la sanidad y la educación en la Margen Occidental y la Franja de Gaza: “El pueblo palestino agradece esas posiciones, que dan cuenta de la fortaleza de las relaciones [entre los emiratíes y los palestinos”, declaró.
El poeta y periodista palestino Sameh Kaush, residente en Emiratos, destacó:
“El tratado de paz entre Emiratos e Israel supone un avance significativo en las negociaciones de paz árabe-israelíes, que llevan 30 años estancadas. Este importante logro reduce las expectativas árabes, que destrozaron muchas de nuestras vidas e ilusiones y desperdiciaron miles de millones de dólares que podrían haber sido invertidos en tecnologías modernas y en las generaciones futuras. Como palestino, tengo plena confianza en la sabiduría del liderazgo emiratí, en su perspicacia y en su auténtica filiación árabe. El que ha dado Emiratos es un paso importante para el logro de una paz integral.”
Salem al Qaisi, intelectual y hombre de negocios palestino residente igualmente en Emiratos, sostiene:
“Llevo 47 años en Emiratos, y estoy orgulloso de estar en este honorable país. El pueblo de Emiratos y sus gobernantes han defendido siempre los asuntos árabes. El acuerdo [Israel-Emiratos] es una decisión sensata y audaz que llevará la paz a toda la región.”
Moataz Fanús, asesor jurídico palestino también residente en Emiratos, comenta que los líderes emiratíes han mostrado al mundo que tienen un papel en la consecución de la paz y en el apoyo de la causa palestina. A su juicio, el acuerdo “viene en apoyo de los derechos e intereses palestinos porque abre una nueva puerta al diálogo y la negociación, y alienta la paz en Oriente Medio”.
Said Nuri, experto en educación, da las gracias a los dirigentes emiratíes “por respaldar los derechos palestinos y una paz justa”, destacando que en el pasado Emiratos ofreció apoyo material, político, económico y moral a los palestinos.
Al saludar el acuerdo israelo-emiratí y ensalzar al liderazgo emiratí, estos palestinos hacen control de daños ante lo que han hecho Abás y los dirigentes palestinos al lanzar su agresivo ataque contra el príncipe heredero Ben Zayed y acusarle de traidor.
Ciudadanos de Emiratos, Arabia Saudí y otros Estados árabes han condenado rotundamente los vehementes ataques del liderazgo palestino contra Ben Zayed, que han incluido la quema de la bandera emiratí, y acusado a los palestinos de “desagradecidos”.
Al insistir con sus ataques contra Emiratos y otros países árabes que, según se informa, están considerando establecer relaciones con Israel, Abás y los demás líderes palestinos están no sólo infligiendo un daño tremendo a las comunidades palestinas de la región, sino cebando al voraz campo contrario a la paz en los mundos árabe e islámico. Al detener y amenazar a los palestinos que se atreven a defender públicamente el acuerdo israelo-emiratí, están demostrando de nuevo que, como todos los demás dictadores árabes, consideran los derechos humanos un privilegio que sólo ellos merecen.
Many Gulf citizens described the Palestinian leaders as “merchants of the Palestinian issue” and accused them of financial corruption and embezzlement of public funds.
“The enemy of the Palestinian cause is not Israel, but the [Palestinian] comrades, the disgraceful merchants of Palestine, who don’t want the Palestinian issue to be resolved. Before you [Palestinian leaders] criticize others, you need to take a look at yourselves and your miserable situation and the condition of your people, whom you have destroyed.” — Shuja Al-Hothli, Saudi journalist and author, Twitter, September 7, 2020.
Palestinian leaders have accumulated huge personal fortunes, possibly in part thanks to donations from Western taxpayers and their unenquiring governments.
Some Gulf Arabs interpreted Hamed’s remarks as incitement to carry out terrorist attacks against the Gulf states. “The funny thing is that Mueen Hamed called for armed actions against the Gulf, not Israel.” — Saudi social media user who calls himself inthe_shade911, Twitter, September 6, 2020.
By alienating the Gulf Arabs, the Palestinian leaders are further ravaging their own people, especially those who live and work in these countries. Abbas has already wrecked the Palestinians’ relations with Israel and the US. By offending the Gulf states and depicting their residents as backward illiterates, Abbas and the leaders of the Palestinian factions are convincing yet more Arabs to stay as far away from Palestinians as they can.
Palestinian leaders are continuing to show contempt for other Arabs, including those who for many years provided them with financial and political aid. On September 3, during a videoconference meeting of leaders of several Palestinian factions, Palestinian Authority President Mahmoud Abbas (pictured) poured scorn on the Arabs of the Gulf states by hinting that they are illiterate and uneducated. (Photo by Alaa Badarneh/Pool/AFP via Getty Images)
Palestinian leaders are continuing to show contempt for other Arabs, including those who for many years provided them with financial and political aid. Some Palestinian leaders are even indirectly inciting their people to carry out terrorist attacks against Gulf countries that engage in normalization with Israel.
On September 3, during a videoconference meeting of leaders of several Palestinian factions, Palestinian Authority President Mahmoud Abbas poured scorn on the Arabs of the Gulf states by hinting that they are illiterate and uneducated. “There are 13 million Palestinians, and they are all educated,” Abbas said in a speech he delivered from his office in Ramallah, the de facto capital of the Palestinians. “We don’t have illiteracy like others.”
Mueen Hamed, a representative of As-Sa’iqa, a pro-Syria Palestinian Ba’athist group, is one of several faction leaders who spoke at the conference from Beirut. Hamed, too, mocked the Gulf Arabs.
Referring to the recent normalization agreement between Israel and the United Arab Emirates, he said:
“We blame the United Arab Emirates and the [Arab] countries that support it. As our comrades said, the Palestinian people were responsible for the advancement of all the Gulf states from 1948 and until today. Everyone acknowledges that the Palestinian worker is the most active in the Gulf. [The Palestinians] taught them how to read and write and lead.”
Hamed pointed out that there are 400,000 Palestinians in the UAE “who are capable of changing the society of the Emiratis.”
“Why shouldn’t these Palestinians play a role? Why shouldn’t the Palestinian factions be in contact with all these Palestinians so they could play an active role in preventing any country from following suit with the United Arab Emirates? The situation is dangerous.”
The statements of Abbas, Hamed and other Palestinian faction leaders drew strong condemnations from many Gulf Arabs, who denounced the Palestinians as arrogant liars. Many Gulf citizens described the Palestinian leaders as “merchants of the Palestinian issue” and accused them of financial corruption and the embezzlement of public funds.
The Arabs also rejected the Palestinian leaders’ claim that it was the Palestinians who contributed to the advancement and development of the Gulf states in the past five decades.
“The Palestinian factions have declared war on the Arabs,” commented a Saudi social media user called Al-Sagariah. “The merchants of the [Palestinian] issue are offending the Gulf.”
Some Gulf Arabs interpreted Hamed’s remarks as incitement to carry out terrorist attacks against the Gulf states. “This incitement makes the Gulf states wary of the Palestinians living on their lands,” wrote a Saudi social media user who calls himself inthe_shade911.
“[The incitement] authorizes the Gulf states to keep the Palestinians under constant security observation for fear that they might carry out terrorist acts under the direction of the Palestinian leaders. The funny thing is that Mueen Hamed called for armed actions against the Gulf, not Israel.”
Echoing the same fear, Saudi political researcher Emad Al-Mudaifer also accused the Palestinian faction leaders of inciting their people to launch terrorist attacks against the Gulf states. Commenting on the anti-Gulf statements of the faction leaders during the virtual conference, Al-Mudaifer warned: “This is an official declaration of the desire to carry out terrorist attacks by Palestinians residing in the Gulf.”
Monther Mubarak, another Saudi social media activist, sarcastically remarked:
“I have decided to establish a company named after the [Palestinian] cause. I will bring a team of the best traffickers in causes, but I’m facing a dilemma who to appoint as the company’s president in wake of the fierce rivalry between Fatah and Hamas and their skills in trade. Who do you think is most fit to manage this company? Mahmoud Abbas or [Hamas leader] Ismail Haniyeh?”
Saudi journalist and author Shuja Al-Hothli also lashed out at the leaders of the Palestinian factions and accused them of destroying the lives of their people:
“The enemy of the Palestinian cause is not Israel, but the [Palestinian] comrades, the disgraceful merchants of Palestine, who don’t want the Palestinian issue to be resolved… Before you [Palestinian leaders] criticize others, you need to take a look at yourselves and your miserable situation and the condition of your people, whom you have destroyed.”
Hassan Sajwani, an Emirati businessman and political activist, said that the “Palestinian leadership and their factions have shown their real colors — inciting Palestinians living in the UAE to revolt against the UAE!”
Dr. Zayed Al-Amari, a Saudi strategist and political commentator, wrote that the Palestinian issue has become a means for Palestinian leaders to accumulate wealth. Al-Amari pointed out that former PLO leader Yasser Arafat has allegedly accumulated a wealth of $8 billion, while Abbas’s wealth is estimated at $6 billion. The wealth of former Hamas leader Khaled Mashaal is rumored to be $5 billion, while the wealth of his successor, Haniyeh, is said to be $4 billion US dollars, he disclosed. “There are more than 1,800 billionaires living in the West Bank alone,” Al-Amari noted.
It is not clear if these figures are true and it is possible that they are exaggerated. The point he and others are trying to make is that Palestinian leaders have accumulated huge personal fortunes, possibly in part thanks to donations from Western taxpayers and their unenquiring governments.
Saudi journalist Salem Al-Sehman, responding to Abbas’s speech and the anti-Gulf statements made by Palestinian faction leaders, said:
“The clown Abbas and other beneficiaries of the [Palestinian] cause have to review their positions and respect the Arab and Gulf countries, particularly those that gave them money for decades. The Palestinian leaders need to hold themselves to account and solve their problems alone. Abbas – stop trading [with the Palestinian issue].”
The Gulf Arabs feel so offended and betrayed by the Palestinian leaders that they are now demanding an apology from Abbas. Nayef Al-Hajraf, Secretary-General of the Gulf Cooperation Council (GCC), called on Abbas to apologize “for the irresponsible rhetoric of incitement and threats against the Gulf states.” Al-Hajraf accused the Palestinian leaders of making “provocative and false statements that contradict the reality and history of relations between the Gulf states and the Palestinians.”
By alienating the Gulf Arabs, the Palestinian leaders are further ravaging their own people, especially those who live and work in these countries. Abbas has already wrecked the Palestinians’ relations with Israel and the US. By offending the Gulf states and depicting their residents as backward illiterates, Abbas and the leaders of the Palestinian factions are convincing yet more Arabs to stay as far away from Palestinians as they can.
Khaled Abu Toameh, an award-winning journalist based in Jerusalem, is a Shillman Journalism Fellow at Gatestone Institute.
In many traditional Jewish communities, women wear head coverings after marriage. This practice takes many different forms: Hats, scarves, and wigs (often referred to as sheitels [SHAYtulls) all cover and reveal different lengths of hair. Many women only don the traditional covering when entering or praying in a synagogue, and still others have rejected hair covering altogether. What is the basis for this Jewish practice, and what are some of the legal and social reasons for its variations?
Where This Practice Comes From
The origin of the tradition lies in the Sotah ritual, a ceremony described in the Bible that tests the fidelity of a woman accused of adultery. According to the Torah, the priest uncovers or unbraids the accused woman’s hair as part of the humiliation that precedes the ceremony (Numbers 5:18). From this, the Talmud (Ketuboth 72) concludes that under normal circumstances hair covering is a biblical requirement for women.
The Mishnah in Ketuboth (7:6), however, implies that hair covering is not an obligation of biblical origin. It discusses behaviors that are grounds for divorce such as, “appearing in public with loose hair, weaving in the marketplace, and talking to any man” and calls these violations of Dat Yehudit, which means Jewish rule, as opposed to Dat Moshe, Mosaic rule. This categorization suggests that hair covering is not an absolute obligation originating from Moses at Sinai, but rather is a standard of modesty that was defined by the Jewish community.
Having first suggested that hair covering is a biblical requirement — rooted in the Sotah ritual — and then proposing that it is actually a product of communal norms, the Talmud (Ketuboth 72) presents a compromise position: Minimal hair covering is a biblical obligation, while further standards of how and when to cover one’s hair are determined by the community.
Elsewhere in the Talmud (Berakhot 24a), the rabbis define hair as sexually erotic (ervah) and prohibit men from praying in sight of a woman’s hair. The rabbis base this estimation on a biblical verse: “Your hair is like a flock of goats” (Song of Songs 4:1), suggesting that this praise reflects the sensual nature of hair. However, it is significant to note that in this biblical context the lover also praises his beloved’s face, which the rabbis do not obligate women to cover. Though not all would agree, the late medieval German commentator Mordecai Ben Hillel Hakohen, known as the Mordecai, explains that these rabbinic definitions of modesty — even though they are derived from a biblical verse — are based on subjective communal norms that may change with time.
Historically speaking, women in the talmudic period likely did cover their hair, as is attested in several anecdotes in rabbinic literature. For example,Bava Kama (90a) relates an anecdote of a woman who brings a civil suit against a man who caused her to uncover her hair in public. The judge appears to side with the woman because the man violated a social norm. Another vignette in the Talmud describes a woman whose seven sons all served as High Priest. When asked how she merited such sons, she explained that even the walls of her home never saw her hair (Yoma 47a). The latter story is a story of extreme piety, surpassing any law or communal consensus; the former case may also relay a historical fact of practice and similarly does not necessarily reflect religious obligation.
Throughout the Middle Ages, Jewish authorities reinforced the practice of covering women’s hair, based on the obligation derived from the Sotah story. Maimonides does not include hair covering in his list of the 613 commandments, but he does rule that leaving the house without a chador, the communal standard of modesty in Arabic countries, is grounds for divorce (Laws of Marriage 24:12). The Shulchan Aruch records that both married and unmarried women should cover their hair in public (Even Haezer 21:2), yet the Ashkenazic rulings emphasize that this obligation relates only to married women. The Zohar further entrenches the tradition by describing the mystical importance of women making sure that not a single hair is exposed.
Varying Interpretation in the Modern Era
Today, in most Conservative and Reform communities, women do not cover their hair on a daily basis, though in some synagogues women still cover their heads during prayer. A Reform responsum (1990) declares: “We Reform Jews object vigorously to this requirement for women, which places them in an inferior position and sees them primarily in a sexual role.”
Both the Conservative and Reform movements allow, and in some cases encourage, women to cover their heads when praying or learning Torah, because of the requirement to wear a kippah. These rulings take head covering out of the realm of female sexual modesty, and instead define it as a ritual practice — for men and women alike — that signifies respect and awareness of God above.
In the contemporary Orthodox world, most rabbis consider hair covering an obligation incumbent upon all married women; however, there is variation in the form this takes. Some maintain that women must cover all their hair, for example the Mishnah Berurah forbids a man from praying in front of his wife if any of her hair is showing.
Other Orthodox rabbinic figures have suggested that hair is no longer defined as erotic in our day and age, because most women in society do not cover their hair in public. Based on this logic, the Arukh HaShulhan concludes that men are no longer prohibited from praying in the presence of a woman’s hair, and Rav Moshe Feinstein ruled that women may show a hand’s-breadth of hair.
A few Orthodox rabbis in the early 20th century justified women’s decisions not to cover their hair at all, including the Moroccan chief rabbi in the 1960s, HaRav Mashash, and the lesser known American Modern Orthodox rabbi, Isaac Hurwitz — though they drew criticism for this opinion. In their writings, they systematically review the sources surveyed above and demonstrate that those sources describe a social norm of modest dress, but not a legal requirement.
“Now that all women agree,” Rabbi Mashash wrote, “that covering one’s hair is not an issue of modesty and going bare-headed is not a form of disrespect — in fact, the opposite is true: Uncovered hair is the woman’s splendor, glory, beauty, and magnificence, and with uncovered hair she is proud before her husband, her lover — the prohibition is uprooted on principle and is made permissible.”
What Women Do
While only a few traditional rabbis have reinterpreted the law of hair covering, throughout the generations women have acted on their own initiative. The first sparks of rebellion occurred in the 1600s, when French women began wearing wigs to cover their hair. Rabbis rejected this practice, both because it resembled the contemporary non-Jewish style and because it was immodest, in their eyes, for a woman to sport a beautiful head of hair, even if it was a wig. However, the wig practice took hold and, perhaps ironically, it is common today in many Hasidic and ultra-Orthodox communities. In some of these communities the custom is for women to wear an additional covering over their wig, to ensure that no one mistakes it for natural hair.
As the general practice of covering one’s head in public faded in Western culture in the past century, many Orthodox women also began to go bare-headed. Despite rabbinic opinions to the contrary, these women thought of hair covering as a matter of custom and culture.
Many women who continue to cover their hair do not do so for the traditional reason of modesty. For example some women view head covering as a sign of their marital status and therefore do not cover their hair in their own home. Others wear only a small symbolic head covering while showing much of their hair. Also in many communities, women have persisted in covering their hair only in synagogue.
In recent decades, there is an interesting trend among women who have learned the Jewish legal sources for themselves, due to advances in women’s education, and have decided to adopt a stringent stance toward hair covering, rather than following the more permissive norms of their parents’ communities. An entire book, Hide and Seek (2005), tells these women’s stories.
Modesty, as a Jewish value, is continually being refined and redefined by Jewish women and their communities. Just as some women have chosen to deemphasize hair covering as a marker of modesty, in other communities women may choose to embrace it, developing and reinforcing a more traditional communal norm. As modesty is subjectively defined, the community to which one wishes to belong may play a large role in determining practice. The decision to cover one’s hair rests at the crossroads between law and custom, personal choice and community identification.
I cannot count the number of times I have been in a conversation about how the so-called organized Jewish community can facilitate Jewish experiences that are more “relevant,” “authentic,” “meaningful” and “accessible.” With abundant diversity inherent in the Jewish communities, it is only natural that there should be an equal abundance of ideas of what Judaism should look like today and could look like moving into the future. To my mind, Jewish tradition grounded in the Torah is actually very adept and inclined to evolving. Evolution need not mean abandoning past customs and laws; to me, it means that the religious practices, and our understanding of them, grow alongside the greater culture.
Looking to understand how can Judaism can do just that, one can gain an amazing insight from a few verses in Parashat Nitzavim.
There is incredible power and depth of wisdom in understanding Torah through the lens of the words in this portion: “The matter is very near to you; it is in your mouth and in your heart to do it.” (Deut. 30:14) These words imply that the concept of Torah is perpetually relevant, authentic, meaningful and accessible. So how can this be when so much of its contents, especially some of its seemingly irrational religious requirements and prohibitions, feel so out of touch to many contemporary Jews? To gain a deeper appreciation of what I think the Torah is compelling us towards, I am reminded of a teaching from Rabbi Menachem Nahum Twersky, the Chernobyl Rebbe (Ukraine and Poland, 1730-1787), on a different Torah portion.
The Chernobyl Rebbe teaches: “the Torah is eternal and relevant in every time, because if it were not the case then it would just be, God forbid, stories from a time past. If this were so, why would it be referred to as “Torah” which is an expression of teaching (hora’ah)?” In other words, the Torah is eternal because of its adaptability rather than because of its unchanging nature. The continuity of Jewish wisdom is not bound by the past, but its continued chain of transmission relies on each previous generation preparing the next generation to maintain a relationship with Torah that is “very near to you…in your mouth and in your heart…”
Our Sages of Blessed Memory interpreted the Torah understanding the concept that “Torah speaks with human language.” This has been used to contextualize, for example, the seeming contradiction that God has no form or body and yet the Torah says that God took the Children of Israel out of servitude “with an outstretched arm.” Likewise, how we understand the application of Torah in the lives of contemporary Jews needs to be viewed through the greater context of the contemporary world and the contemporary state of Jewish culture.
It is not enough to look towards the past to understand how to maintain a relevant and authentic Judaism, an eternal Torah so to speak. We also must keep an eye toward the future and ask ourselves if we are employing a language and a worldview consistent with the idea of Torah being near to our mouths and hearts. A language and a worldview will empower future generations to continue the evolutionary and adaptive nature of Jewish wisdom, culture and religion.
Nitzavim, combined with the following parashah,Vayeilech, is one of the richest and most powerful in the entire Pentateuch. Our Reform practice is to reprise key verses from it in the morning service for Yom Kippur, so parts of it are likely to be extremely familiar. I would like to focus on one rather perplexing phrase that is not included in our Yom Kippur reading. It appears in chapter 29, verse 19, composed of five simple Hebrew words:
, (Lo yoveh Adonai s’lo-ach lo).
This is rendered in The Torah: A Modern Commentary, revised edition1 as, “The Eternal will never forgive such individuals,” and continues, “the Eternal’s anger and passion will rage against them.” This seems to be referring to an unforgivable offense, an unpardonable sin, which even sincere repentance will not mitigate. Is this really what the Torah teaches? Do we really believe in this? It is certainly a concept that is not very pleasant to ponder.
Knowledgeable Christians may well be familiar with this concept of an unforgiveable sin, for there is a passage in the Gospel of Matthew that reads, “No sin, no slander, is beyond forgiveness, except slander spoken against the Holy Spirit, which will not be forgiven. Anyone who speaks against the Son of Man may be forgiven, but anyone who speaks against the Holy Spirit, will not be forgiven either in this age or in the age to come” (Matthew 12:31–32). In classical Christian doctrine, then, the one unpardonable sin — even worse than speaking negatively about Jesus — is to blaspheme against the Holy Spirit by denying its power to transform one’s life. Some understood this to be the sin of despair. But what does the phrase mean in our Jewish context?
Surprisingly, even though the language of this verse seems so absolute and extreme, the classical Rabbinic literature applied it to acts that would probably not strike us as the ultimate of infamy. In Tractate Sanhedrin (76b) of the Babylonian Talmud, we read that Rav Judah said in Rav’s name: “One who marries his daughter to an old man or takes a wife for his infant son, or returns a lost article to an idolater — concerning him Scripture says, ‘The Eternal will never forgive such individuals’.” In the Midrash Pirkei D’Rabbi Eliezer we find, “One who is lax about washing his hands ritually before eating — concerning him Scripture says, ‘The Eternal will never forgive such individuals.’ ” These rather quirky statements seem to have been made somewhat tongue in cheek, expressing a particular peeve of the moment that happened to get preserved in our classical texts.
Medieval Torah commentators wrestled with the passage more seriously. The passage in Nitzavim refers to the establishment of the covenant between God and the entire people of Israel. Right before our phrase, the Bible says, “Perchance there is among you some man or woman … whose heart is even now turning away from the Eternal our God to go and worship the gods of those nations, … When [for example] a man hears the words of these sanctions, he may fancy himself immune, thinking, ‘I shall be safe, though I follow my own willful heart.’… The Eternal will never forgive such individuals. …” (Deuteronomy 29:17–19).
Abraham ibn Ezra paraphrased this dangerously misguided thinking as follows: “I’ll be OK, as I will survive through the merit of the righteous ones, for they are many and I am only a single individual who sins.” And here is another commentator, Ephraim Luntschitz of Prague: “Since the world is judged in accordance with the majority, the merit of the righteous will stand for me, and God will forgive me because of them.” In other words, the unpardonable sin is for me to shirk my responsibility to God and to other human beings by assuming there are enough good people out there for righteousness to prevail without me.
In a sense, such thinking reflects a situation opposite to what we encounter in the Book of Genesis. There, it was the problem of the good individual in a corrupt society: Noah in the generation of the flood, Abraham in Ur of the Chaldees, Lot in Sodom. Such loner individuals may think that nothing they can do will make a difference; there are so many people behaving sinfully that the tone is already set and it won’t help at all if an isolated person acts righteously.
Here in Deuteronomy it is the individual sinner, or shirker, in a basically decent society. “I don’t need to respond to a charitable appeal, I don’t need to support the synagogue, I don’t need to vote in the election, or write to my representative in Congress, I don’t need to be careful about the waste products that I throw away — there are others who will get the job done. Who is going to notice if I ‘follow my own willful heart,’ if I go my own way, if I indulge my own selfish impulses and desires?”
What this passage tells us is that Godwill notice, that God will not forgive this individual. Why? First, because one person does make a difference. The person in our parashah may be a rower in an eight-person crew who thinks he doesn’t need to train because the others are such good athletes, a violinist in a symphony orchestra who thinks she doesn’t need to practice because the others are such fine musicians, or a worker in a long assembly line. The truth is that the slacking of one individual may indeed undermine or even ruin the efforts of many.
And second, because if this individual slips by on the assumption that there are more than enough others who will do the right thing, everyone else would be entitled to draw the same subversive conclusion. There is a wonderful parable told by the 18th-century Maggid of Dubnow about the East European Jewish community that was always running short of wine on Purim; the leaders decided that they could guarantee there would be enough wine for everyone on Purim by having each adult pour a small cup of wine into a large barrel in the synagogue courtyard once a week. One of the Jews thinks to himself, “No one can see what I’m pouring into the barrel, and with all that wine, no one will notice if I pour in a cup of water instead.” And so, he did this throughout the year. When Purim came, the community discovered, to its horror and its shame, that the barrel was filled not with wine but with water — not because the one Jew’s water magically transformed all the wine, but because everyone turned out to have had the same idea.
At this time of year, we prepare to stand before God as part of a congregation, a community, a people — that indeed is how the parashah begins. But our individuality never gets submerged to the point where our unique identity is lost. Ultimately, we are accountable for ourselves. No one else can cover for us. It is only if each one of us fulfills our own obligations, our own potential, that the congregation, the community, the Jewish people , and ultimately all beings living on this planet, may be able to flourish.
W. Gunther Plaut, gen. ed., The Torah: A Modern Commentary, rev. ed. (NY: URJ Press, 2005), p. 1,374; based on the new Jewish Publication Society (NJPS) translation
Rabbi Professor Marc Saperstein, after having taught Jewish Studies at American universities for 29 years (Harvard, Washington University in St. Louis, George Washington University in D.C.), relocated in 2006 to England for a five-year term as Principal of Leo Baeck College. His recently completed book, Agony in the Pulpit: Jewish Preaching in Response to Nazi Persecution and Mass Murder, will be published by Hebrew Union College Press.
Maimónides escribió que si quieres encontrar a Dios, debes buscarlo en la naturaleza.
El físico, filósofo y teólogo del siglo XII, Moshé Maimónides, escribió que, si deseas encontrar a Dios, el primer lugar donde debes buscar es en la naturaleza. En La Guía de los perplejos, publicada en el año 1190, Maimónides escribió: Estudia la ciencia de la naturaleza (en hebreo: madá teva) si deseas comprender la ciencia de Dios (madá Elokut). De hecho, la ciencia ha descubierto a Dios y lo ha hecho al revelar los secretos de la naturaleza.
Hasta finales de los años 60, la opinión mayoritaria de la comunidad científica era que el universo era eterno; no tenía un comienzo y quizás tampoco un final. Esta opinión estaba tan impregnada en la psiquis científica que incluso Albert Einstein cambió su famosa ecuación cosmológica de un modelo dinámico (un universo en expansión o contracción) a un modelo estático inmutable. Edwin Hubble y Henrietta Levitt corrigieron ese error.
Basados en la elongación de las ondas de luz emitidas desde las galaxias distantes, ellos descubrieron que el universo está en expansión, que en realidad el espacio se extiende. Sin embargo, la idea de un universo eterno permaneció. Que un universo eterno contradecía por completo las primeras frases de la Biblia no era algo que pareciera molestar a la comunidad científica. La Biblia tiene enseñanzas éticas cruciales, pero sin duda no es una fuente para descubrir nuestra historia cósmica.
Entonces, a finales de los años 60, tuvo lugar el descubrimiento de Arno Penzias y Robert Wilson del “eco” del big bang de la creación, la energía residual de la energía original de la creación que hoy llena el espacio. La teoría era que, si el universo tuvo una creación, esta tuvo que ser un estallido de radiación súper poderosa (en esencia “rayos de luz” súper poderosos).
Durante eones de tiempo, a medida que el universo se expandió y se alargó, la energía inicial se fue diluyendo en el volumen creciente del universo. Basado en la distribución actual de materia en el universo, la densidad de energía estimada que queda de la ráfaga de creación inicial y que llena todo el espacio está en el rango de 2 a 5 grados por encima de lo que se conoce como cero absoluto (alrededor de menos 273 grados centígrados o menos 460 grados Fahrenheit). La distribución universal de 3 grados centígrados de fondo de radiación de microondas descubierta por Penzias y Wilson, coincide exactamente con la predicción de lo que debería ser esa energía si de hecho hubo un comienzo, una creación de nuestro magnífico universo (Cf. Génesis 1:1). De hecho, esa radiación representa aproximadamente el 1% de la estática que ves en la pantalla de tu televisor si sintonizas un canal en el que no hay transmisión.
Robert Jastrow, uno de los fundadores de la NASA, describió su relación con la religión de la siguiente manera: “Cuando un científico escribe sobre Dios, sus colegas asumen que está senil o que se volvió loco. En mi caso, debe entenderse desde el comienzo que soy un agnóstico en temas religiosos. Mi perspectiva en este tema es similar a la de Darwin, quien escribió: ‘Mi teología es un gran lío. No puedo considerar al universo como resultado del azar ciego, pero no veo evidencia de un diseño benéfico en los detalles'” (Dios y los astrónomos).
Con el enfoque “agnóstico” de Jastrow de la teología, su evaluación de los descubrimientos de la astronomía es un poco sorprendente:
“Los astrónomos ahora descubren que se han metido en un problema, porque probaron, con sus propios métodos, que el mundo comenzó abruptamente en un acto de creación del cual se pueden rastrear las semillas de cada estrella, de cada planeta, de cada ser vivo en el cosmos y en la tierra. Y ellos descubrieron que todo esto ocurrió como producto de fuerzas que no pueden esperar descubrir. En mi opinión, es un hecho científicamente corroborado que ahora mismo hay en funcionamiento lo que yo y cualquier otro llamaríamos fuerzas sobrenaturales”.
“Para el científico que vivió por su fe en el poder de la razón, la historia termina como un mal sueño. Él escaló las montañas de la ignorancia, estaba a punto de conquistar la cima y cuando llegó a la última roca, lo recibió un grupo de teólogos que estuvieron allí sentados desde hace siglos”.
“Que nuestro universo tuvo un comienzo, una creación, parece ser un hecho científicamente corroborado”. (Dios y los astrónomos, por Robert Jastrow).
El brillante entendimiento de que esta creación de nuestro universo físico rico en vida, pudo haber sido creado de nada físico a través de una fluctuación cuántica, es decir por las leyes de la naturaleza, fue concebido por primera vez por el profesor Ed Tryon.
El profesor Tryon resumió su visión de esta manera: “En 1973, se me ocurrió que la relatividad y la teoría cuántica podían implicar la creación espontánea de universos a partir de la nada. Si es así, la materia y la energía no serían fundamentales sino manifestaciones de leyes subyacentes. La máxima realidad serían las leyes mismas, la mente del Dios de Einstein”.
Él publicó primero su trabajo en la prestigiosa revista Nature, una de las dos revistas científicas más importantes del mundo, con el título: “¿Acaso el universo es una fluctuación del vacío? (Nature, diciembre de 1973). Información que se encuentra actualmente en el sitio web de la NASA atribuye la creación del universo a una “fluctuación cuántica”. Todo lo que hace falta para que tenga lugar una creación big bang del universo son las leyes de la naturaleza. Es decir que “todo lo que necesitas” es una enorme “necesidad”. ¿De dónde se originaron esas leyes creativas de la naturaleza? De acuerdo con el profesor Jastrow, se lo podemos preguntar a los teólogos.
Que para crear el universo Dios haya usado una fluctuación cuántica, que son las leyes de la naturaleza, no plantea ningún problema teológico. A lo largo de la Biblia, Dios usa consistentemente a la naturaleza cuando la naturaleza puede hacer el trabajo. ¡Quien crea las leyes también puede aprovecharlas! Dios utilizó un viento para partir el mar en el Éxodo (Éxodo 14:21) y otro viento trajo la plaga de langostas. Por lo tanto, al igual que con los vientos de la naturaleza, Dios puede haber utilizado como herramienta para la creación una fluctuación cuántica.
La expresión “big bang” fue acuñada por el profesor de astronomía Fred Hoyle como un término de escarnio, incluso de burla. Originalmente, Hoyle estaba en el grupo que favorecía la eternidad del universo. A comienzos de los años 50, durante una entrevista radial en la BBC, la persona que entrevistaba al profesor Hoyle le preguntó qué pensaba de los científicos que decían que hubo una creación. Él le respondió: “¡Ah! Ellos piensan que hubo un big bang”. La prensa rápidamente se apoderó del término y éste se convirtió en la forma secular de decir “creación” sin tener que decir “creación”, lo cual para una persona secular tiene la incómoda implicancia de la existencia de un Creador. (La investigación posterior de Hoyle sobre la generación de los elementos entre el hidrógeno {#1} y el uranio {#92} dentro de los núcleos de las estrellas en explosión, logró convencerlo no sólo de que hubo una creación, sino que incluso hay una inteligencia detrás de toda la empresa). El término big bang (el gran estallido) no explica qué fue lo que llevó a que el big bang hiciera “bang” (que estallara).
Hay cuatro declaraciones científicas que describen la naturaleza de la creación:
Nuestro universo no fue creado a partir de nada físico:
Fue creado a través de leyes naturales preexistentes;
Esta fue la única creación de materia física (en este caso en la forma de energía); y
La vida consciente emergió del estallido de energía caótica que marcó la creación del big bang, aunque no hay indicios de vida ni de conciencia en ese estallido inicial de energía caótica ni en los átomos y moléculas de materia que se formaron a partir de la energía de la creación.
La Biblia, 3.500 años antes, habló del comienzo de nuestro universo. Llevó algunos miles de años, pero la ciencia logró ponerse a la par de la Biblia. Igualmente significativo es que tanto la ciencia como la Biblia están de acuerdo en que hubo sólo una creación física. Todo lo que existe en el universo, desde las estrellas de las galaxias hasta las moléculas de nuestro cuerpo, fue creado de esa explosión inicial de energía.
Esto no es poesía ni ideología “new age”. Es la realidad. Cuando te miras en el espejo a la mañana, literalmente ves la energía de la creación de una forma muy especial. Esto es cierto de forma literal, tal como el hecho incuestionable de que cuando bebes agua estás bebiendo hidrógeno y oxígeno en una forma muy especial llamada agua.
Pero, ¿cómo se convirtió ese sorprendente flujo de materia inanimada en la complejidad intrincadamente equilibrada de la vida? ¿Qué fue lo que lo impulsó? Los rayos de luz de la creación del big bang literalmente cobraron vida, tomaron conciencia de estar vivos. Los rayos de luz aprendieron a amar, a sentir, a cuestionarse sobre su existencia. La maravilla de la vida no es cuánto tiempo tomó, si 6 días o 14 mil millones de años. La maravilla es que sucedió, y en esencia toda la ciencia está de acuerdo con este escenario.
Considera las fenomenales implicancias de esta declaración científica. Si las leyes de la naturaleza crearon el universo, ellas deben ser anteriores al universo. Preceden al mundo físico. Preceden a nuestro concepto del tiempo. Las leyes de la naturaleza no son físicas. Ellas crearon lo físico.
Ahora vamos a unir todo.
Una fuerza, no física pero capaz de interactuar con lo físico, externa y previa a nuestro entendimiento del tiempo, y externa y previa a nuestro universo, creó nuestro universo de algo absolutamente no físico.
¿Te suena conocido?
Puedes darte cuenta que esta es también la descripción de la creación de Dios en la Biblia.
En respuesta, los ateos me han dicho: “Si quieres llamarlo Dios, llámalo Dios”. Pero estos escépticos insisten en que el Dios que ha descubierto la ciencia no es un Dios que puede interactuar con sus creaciones. El Dios de la ciencia es un Dios deísta, un Dios que le dio cuerda al universo, insertó las leyes de la naturaleza y lo dejó funcionar por sí mismo. Sin embargo, la Biblia nos dice que el Dios de la creación se interesa y participa activamente en la creación a la que le dio existencia.
Entonces, ¿cómo determinamos si el Dios de la creación es el Dios de la Biblia, un Dios activo en Su creación?
En Deuteronomio 32:7, Moshé enseña que hay dos fuentes que revelan a un Dios activo en este mundo. Allí Moshé dice que, si buscas evidencia de un Dios activo, “Recuerda los días de antaño” (estudia el curso de los eventos durante los seis días de la creación), o “considera el flujo de generación en generación” (busca indicios de la intervención Divina en el curso de la historia).
Un ejemplo de un indicio de intervención Divina es cuando la información estadística muestra que una serie de eventos es tan improbable que la mejor respuesta es decir que fue “suerte”. En la primera Guerra del Golfo, Irak disparó 39 misiles Scud a partes densamente pobladas de Israel y a Tel Aviv. De esos 39 impactos, sólo murió una persona por las explosiones directas de las bombas o por el derrumbe de edificios. La revista científica Nature, una de las dos revistas científicas más estimadas del mundo, publicó un análisis estadístico del número esperado de muertes de acuerdo con la densidad de la población y la clase de edificios de los sitios bombardeados. Estadísticamente, la cantidad de muertes esperables era sumamente superior a lo que ocurrió. La conclusión de la revista respecto a la mínima tasa de muertes fue que, gracias a Dios, fue “suerte”. Un sitio tras otro tuvo “suerte”. Puede que haya sido buena suerte, pero no podemos dejar de preguntarnos: ¿por qué hubo suerte una y otra vez?
El origen de la vida y de una variedad de elementos a partir de rocas y agua inerte y luego el desarrollo de una vida compleja a partir de las primeras formas de vida, son dos acertijos para los que incluso el ateo declarado, Richard Dawkins, apela a la suerte. Y si no es la suerte, entonces al sueño de un reino eterno de existencia nunca observado, nunca probado, poblado por un número casi infinito de universos, cada uno con su propio conjunto de leyes naturales. Estas son las palabras de Dawkins respecto al origen y el desarrollo de la vida en su libro El espejismo de Dios:
“Podemos hablar del singular origen de la vida postulando una enorme cantidad de oportunidades planetarias [nunca probadas, nunca observadas y nunca ni siquiera insinuadas científicamente]. Una vez que tuvo lugar ese inicial golpe de suerte… puede ser que el origen de la vida no sea la única brecha importante en la historia evolutiva que se explica como mero producto del azar. El origen de la célula eucariota [nuestra clase de célula con un núcleo y varias otras características complicadas como la mitocondria, lo que no está presente en las bacterias] fue un paso más difícil y estadísticamente más improbable que el origen de la vida. El origen de la conciencia puede ser otra brecha importante que tiene el mismo grado de improbabilidad” (las negritas y los comentarios entre corchetes fueron agregados).
Francis Crick, uno de los científicos que recibió el Premio Nobel por descubrir la estructura y el rol de nuestro ADN en el código genético, y quien describió su creencia teológica como agnóstico con un prejuicio hacia el ateísmo, se esforzó por explicar la aparición de la vida en la tierra: “Un hombre honesto armado con el conocimiento que tenemos disponible en la actualidad, sólo puede declarar que en cierto sentido el origen de la vida hasta el momento parece ser casi un milagro, debido a la cantidad de condiciones que tendrían que haberse dado para que tuviera lugar”.
Sin embargo, a pesar de toda su complejidad, la vida en la tierra comenzó sorpresivamente rápido. Las rocas más antiguas que pueden tener registros fósiles ya tienen fósiles de microbios, algunos de ellos sufriendo divisiones celulares. El hecho de que el código genético del ADN y el sistema para leer la información que se encuentra dentro del código del ADN sean idénticas en todas las formas de vida, indica que desde la primera vez que se derivó el ADN el sistema funcionó bien.
Igualmente intrigante es que no hay evidencia de cambios o modificaciones evolutivas dentro del ADN, aunque podríamos haber esperado una evolución o un cambio de desarrollo para mejorar durante los miles de millones de años que el sistema ha estado operando. Otros sistemas básicos de almacenamiento y transferencia de información, como el lenguaje y la escritura, experimentaron cambios vastos y fundamentales a lo largo del tiempo y en las diversas localidades. Uno se pregunta si una naturaleza no guiada podría haber producido tal perfección genética de una sola vez.
Entonces, ¿cómo explica la comunidad científica secular el éxito de nuestro universo sustentando la vida? Al invocar la especulación de que hay un número casi infinito de otros universos, cada uno con sus propias leyes naturales singulares formadas por un aleatorio lanzamiento de dados cósmicos. Un número infinito de universos implica un número infinito de posibilidades de obtener de forma aleatoria exactamente las leyes naturales necesarias para formar la vida compleja. Por supuesto, vivimos en ese universo afortunado. No hay información directa que revele un número infinito de universos ni ningún universo fuera del nuestro.
En esos lugares singulares imaginados, pero nunca observados en el espacio, los átomos se acoplan y desacoplan aleatoriamente, probando una y otra vez una cantidad infinita de veces hasta que la vida surge por casualidad, o, de forma similar, del acoplamiento aleatorio de moléculas y luego de células surgieron las células eucariotas y luego la conciencia dentro de un grupo de células. Si este supuesto gran número de universos o planetas no existe, entonces la única explicación es la “suerte”, tal como la suerte en los ataques de los misiles Scud.
Como escribió Bernard Carr, profesor de matemáticas y astronomía en la Universidad Queen Mary de Londres: “Si no quieres a Dios, entonces es mejor que tengas múltiples versículos” (citado en Discover Magazine, diciembre del 2008). La conclusión lógica de Carr deriva de la realidad de que hay demasiadas constantes físicas que deben funcionar juntas a la perfección. Cambiar todas o incluso una de ellas puede evitar la posibilidad de la vida compleja.
¿Realmente podemos llegar a tener todas esas constantes físicas coincidentes por mera suerte en un juego de dados cósmicos?
De acuerdo con la revista científica más leída, Scientific American, estadísticamente esto sería casi imposible arrojando sólo una vez los dados cósmicos, porque las propiedades de las partículas atómicas y subatómicas conductivas a formar la vida son demasiado específicas.
Aquí hay sólo algunos de los muchos ejemplos de nuestra “suerte” para mantener la vida:
Para la existencia de cualquier forma de vida compleja, debe haber tres dimensiones espaciales (largo, ancho y alto) y una dimensión de una sola vez (el tiempo sólo avanza, nunca retrocede).
La carga eléctrica del protón (las partículas en el centro de los átomos que le dan a los átomos, y por lo tanto también a la materia, gran parte de su masa), debe ser exactamente igual y opuesta a la carga eléctrica de un electrón (las partículas que rodean el centro de los átomos), a pesar de que el protón tiene una masa 1.837 veces mayor que un electrón (el intercambio de estos electrones ultralivianos entre los átomos es lo que permite que se formen las moléculas. Sin moléculas, no hay vida).
La fuerza que mantiene unidos a los átomos, la fuerza nuclear, se equilibra en el filo de una navaja para permitir que los átomos de hidrógeno sean súper abundantes en el universo. Sin hidrógeno, no hay estrellas. Las estrellas producen su luz brillante fusionando hidrógeno, el más ligero de todos los elementos, en helio, el segundo más ligero de todos los elementos. En esa fusión, se libera energía. Esta es la energía de la luz del sol que nosotros vemos. Si esto no ocurriera, no habría elementos más pesados como el carbono y el oxígeno. Sin elementos más pesados, no hay vida. Como ocurre con todos los elementos más pesados que el hidrógeno, el carbono (el único elemento capaz de formar las complejas cadenas necesarias para la vida) se construye a partir de elementos más ligeros dentro de los núcleos de las estrellas. Pero el proceso implica una serie de reacciones complejas y exquisitamente sintonizadas.
El proceso de formación del átomo de carbono esencial es tan tenue, y no obstante tan abundante, que el astrónomo Sir Fred Hoyle (que comenzó su carrera científica como un teólogo escéptico), se sintió impulsado a escribir en la revista científica del estimado Instituto de Tecnología de California (CalTech):
¿No te dices a ti mismo: ‘Algún intelecto súper calculador debe haber diseñado las propiedades del átomo de carbono, de lo contrario, la posibilidad de que yo encuentre un átomo así [de carbono] a través de las fuerzas ciegas de la naturaleza sería absolutamente minúscula’? Por supuesto… Una interpretación a partir del sentido común de los hechos sugiere que un súper intelecto jugó con la física, la química y la biología, y que no hay en la naturaleza fuerzas ciegas de las que valga la pena hablar. En mi opinión, los números que se calculan a partir de los hechos son demasiado abrumadores como para dejar esta conclusión fuera de toda duda. (Revista de Ciencia e Ingeniería del Instituto de Tecnología de California, noviembre de 1981, págs. 8-112)
Pero increíblemente, el carbono es el elemento más abundante en nuestro universo que es sólido en el margen de temperatura en el que el agua es líquida. Agua líquida y carbono, dos materiales esenciales para la vida tal como la conocemos.
Por lo tanto, ahora tenemos un universo con propiedades físicas sumamente sintonizadas para la vida. Pero eso no garantiza que vaya a surgir la vida. Necesitamos una plataforma accesible para la vida. Esto es lo que llamamos Tierra. Ella tiene la masa exacta, la gravedad justa, la atmósfera precisa con suficiente oxígeno para permitir la combustión (para la producción de energía) pero con una abundancia de nitrógeno “inerte” en la atmósfera para que no haya una combustión espontánea de la materia orgánica.
También tenemos nuestro eje inclinado, lo que permite que la luz del sol se distribuya sobre una superficie mayor del planeta que si el eje fuera vertical u horizontal en relación al plano en el que gira alrededor del sol. Todo a una distancia del sol que permite que el agua sea líquida, y no todo hielo como en Marte, el siguiente planeta alejándonos del sol; o todo vapor como en Venus, el planeta que está antes que la tierra más cerca del sol (la temperatura en la superficie de Venus es de aproximadamente 460°C, la temperatura que funde el plomo).
Muchas personas señalaron que a medida que nos alejamos del sol, cada uno de los tiene planetas interiores y el cinturón de asteroides (lo que hubiera sido un planeta si la gravedad masiva de Júpiter no hubiese alterado su formación) está aproximadamente [+/- 10%] dos veces más lejos del sol que el planeta anterior, con una excepción: la Tierra. Con esa distribución, no habría una tierra donde está la tierra. Esta “ubicación terrestre fuera de secuencia” coloca a la tierra en la única zona habitable de nuestro sistema solar (donde llega adecuada energía solar para mantener al agua líquida, pero no tan caliente como para vaporizar el agua).
Incluso con toda esta sintonización, los seres humanos y todas las otras formas de vida terrestre no existirían de no ser por otro capricho “casual” de la naturaleza: en las primeras etapas de su formación, el planeta tierra estaba fundido. La gravedad formó la tierra fundida en una esfera [es por eso que la luna, los planetas y el sol son todos esferas y no, por ejemplo, cubos] que tenía una superficie más o menos “lisa”, no como la suavidad de una bola de billar, pero tampoco con altas montañas y profundas cordilleras. A medida que la superficie se fue enfriando, se formó una costra sólida en la superficie. La corteza se quebró en bloques del tamaño de un continente que se alejaron unos de otros, un fenómeno conocido como deriva continental.
Por ejemplo, si observamos el globo terráqueo vemos que la protuberancia de Brasil en América del Sur encaja en el hueco de África occidental. A medida que los bloques se movían [a aproximadamente 30 mm por año], la corteza que había ante ellos se amontonaba, incrementando la elevación de las superficies de los bloques, formando así los continentes. Si no se hubiera producido este desplazamiento (conocido como placas tectónicas) y el posterior incremento de la elevación, la tierra seca de los continentes no se hubiera formado. Esto no parece ser un problema, hasta que descubrimos que, si no hubiera tenido lugar la deriva continental, la tierra se hubiese mantenido relativamente lisa y la cantidad de agua de los océanos cubriría toda la tierra a una profundidad de 2,5 kilómetros. Incluso con los continentes, aproximadamente el 70% de la superficie de la tierra está cubierta de agua. Hay especies acuáticas inteligentes, pero ninguna con los logros de nuestra tierra basada en la tecnología.
Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos de lo que se conoce como el “principio antrópico”. Como dijo el físico Freeman Dyson: es como si “el universo hubiera sabido que nosotros llegaríamos”.
Al buscar una respuesta al comienzo de la vida, el bioquímico laureado con el premio Nobel, Christian de Duve, escribió:
“Si equiparas la probabilidad del nacimiento de una célula bacteriana con el ensamblaje aleatorio de sus átomos, la eternidad no sería suficiente para producir uno… La velocidad a la que comenzó a moverse la evolución una vez que descubrió el camino correcto, por así decirlo, y la forma aparentemente auto-catalítica de su aceleración, son realmente asombrosas. [Sin embargo] el azar, y sólo el azar, hizo todo. Pero esta no es, como algunos dicen, la respuesta completa, porque el azar no operaba en un vacío. El azar operaba en un universo gobernado por leyes y hecho de materia dotada de propiedades especiales. Estas leyes y estas propiedades son las limitaciones que dan forma a la ruleta evolutiva y restringen los números que pueden aparecer… Frente a la enorme cantidad de sorteos que hay detrás del juego evolutivo, uno puede preguntarse legítimamente hasta qué punto este éxito realmente está escrito dentro de la estructura del universo”. (A guided Tour of a Living Cell, Christian de Duve).
En otras palabras, dado que el universo parece estar tan exquisitamente diseñado para la vida, no sería razonable concluir que el universo complejo y amigable con la vida es el resultado de un accidente.
A comienzos de su carrera, el bioquímico laureado con el premio Nobel, George Wald, afirmó enfáticamente que todo lo que la vida necesitaba era tiempo y suerte en las reacciones aleatorias. Sin embargo, basado en sus descubrimientos posteriores, Wald escribió:
“Últimamente se me ocurrió (debo confesar que al principio fue con cierto estremecimiento de mis sensibilidades científicas) que ambas preguntas [el origen de la vida a partir de materia no viva y el origen de la conciencia que surgió de una materia no viva] deben llegar a cierto grado de congruencia. Esto con la suposición de que la mente en vez de emerger como una consecuencia tardía en la evolución de la vida, siempre existió como la matriz, la fuente y la condición de la realidad física; que esa materia que compone la realidad física es la materia de la mente. Es la mente la que ha compuesto un universo físico que engendra vida y, por lo tanto, eventualmente evolucionaron criaturas que conocen y crean: animales que hacen ciencia, arte y tecnología. En ellos el universo comenzó a conocerse a sí mismo” (Life and Mind in the Universe; International Journal of Quantum Chemistry; Simposio de biología cuántica; 11 [1984])
La “mente” como la cualidad fundamental de toda la existencia y la “materia” como la expresión de una idea que está escrita en la estructura del universo. Esto no encaja en absoluto con el retrato de una naturaleza sin guía del Dr. Hawking.
Vale la pena señalar que la descripción científica de nuestro mundo consistentemente pasó de un entendimiento completamente físico a uno impregnado de lo metafísico.
Durante dos siglos Isaac Newton fue ciencia. La fuerza equivale a masa, tiempo y aceleración; las tres leyes del movimiento. Era un mundo lógico, totalmente materialista, clásicamente descriptible. Después vino Albert Einstein y las leyes de la relatividad. Entonces descubrimos que la velocidad del paso del tiempo varía de un lugar a otro del universo. Por extraño que parezca, el tiempo pasa más rápido en algunos lugares que en otros. El espacio se dobla. La energía puede cambiar de forma y convertirse en materia. Un universo mucho menos lógico que el que describió Newton.
Y ahora la física cuántica, la mecánica cuántica, y la solidez que percibíamos como materia metamorfoseó en lo que puede ser llamado un pensamiento, una idea, incluso una mente.
Cada avance de la ciencia llevó más lejos nuestro entendimiento de un mundo materialista a un mucho más próximo a lo metafísico. La ciencia ha abandonado el mito del materialismo.
Aquí tiene lugar la primera parte de Deuteronomio 32:7: “Recuerda los días de antaño”: la creación Divina del universo. La segunda parte del versículo, “considera el fluir de generación en generación”, afirma que podemos darnos cuenta de que Dios está activo en el curso de los eventos cuando estudiamos el flujo social de la historia. ¿Acaso la historia social arroja luz sobre un Dios bíblico, una Fuerza íntimamente interesada en la creación a la que le dio existencia, en oposición a la versión deísta de un Creador desinteresado?
La Biblia proclama que hay en la historia algo que indica la participación activa de Dios. La Biblia declara explícitamente que este “algo” es el pueblo judío. La Biblia afirma que el pueblo judío siempre se destacará, para bien o para mal, pero siempre será evidente de forma anómala en el flujo de la historia. La palabra “santo”, en hebreo kadosh, no significa mejor ni maravilloso. Significa separado, aparte. Este es un paralelo exacto de la palabra “hebreo”, que significa “del otro lado”, “separado”.
Dios usó al pueblo judío como un recordatoria de la presencia Divina para que Su Presencia sea reconocida entre las naciones. Un testimonio de esta realidad es el hecho de que el pueblo judío haya sobrevivido, incluso prosperado, en medio del exilio, la dispersión y el antisemitismo permanente.
Como escribió León Tolstoy:
¿Qué es un judío?… ¿Qué clase de criatura singular es esta a quien todos los gobernantes y todas las naciones del mundo han abusado, atormentado, oprimido y perseguido, pisoteado y masacrado, quemado en la hoguera y ahorcado, y a pesar de todo sigue viviendo y floreciendo? ¿Qué es este judío a quien nunca lograron tentar con todas las posesiones mundanas que sus opresores y perseguidores le ofrecieron para que cambiara su creencia y (repudiara) su religión y dejara de lado la fidelidad de sus antepasados?
El judío es el símbolo de la eternidad… Él es quien durante tanto tiempo fue el guardián de la profecía y es quien la transmitió al resto del mundo. Semejante nación no puede ser destruida. El judío es eterno como la Eternidad misma. (¿Qué es un judío?, impreso en el periódico judío mundial, 1908)
Tras discutir sobre algunos matices de física nuclear con el físico laureado con el premio Nobel, León Lederman, yo saqué el tema de la espiritualidad. Él me dijo que era “espeluznante” que después de 2.000 años de exilio el pueblo de Israel retornara a la Tierra de Israel. Espeluznante significa anormal. Sin embargo, la Biblia hace más de 3.000 años predijo que la nación judía se destacaría, que sería diferente.
En el acto de creación, la ciencia ha descubierto a Dios, Quien se mantiene activo en la historia de la creación a la que Él dio existencia. Como escribió Maimónides: si deseas comprender la naturaleza de Dios, estudia la naturaleza.
Estudios recientes muestran que, el 80- 90 % de los habitantes de USA dicen creer en Di-s, pero el 40-50 % declara no practicar religión alguna.
Ciertamente, si Di-s es Todopoderoso e infinito, y la religión es un compendio de leyes y rituales y una lista de cosas que uno debe ó no hacer, se hace difícil describir a Di-s como “religioso”. Tampoco pareciera que ser religioso acercará a la persona a Di-s. Si Él trasciende toda limitación y definición, ¿por qué la forma de acercarnos a Di-s debe ser el imponer más restricciones y axiomas a nuestras ya finitas y pesarosas vidas?
De todas formas, esta paradoja no está confinada únicamente al aspecto religioso- espiritual de la experiencia humana. A lo largo de la historia, cuando una persona deseaba escapar de los límites de lo mundano y frívolo, lo lograba a través de subyugarse a un estructurado y rígido código de conducta.
Mi ejemplo preferido para esto es la disciplina de la música. Hay una cierta cantidad de notas en la escala musical, y ninguno – ni siquiera el más grande de los músicos- puede crear una nueva nota o abstraerse de alguna. Quien desee ejecutar o componer música debe conformarse con este sistema absoluto e inmutable.
Más aún, sometiéndose a esta estructura, el músico creará una pieza de música que conmoverá la parte más profunda del corazón de la persona- ese sitio que no puede ser descrito, y mucho menos, definido. Usando esa fórmula precisa y matemática, el músico creará algo que transportará a quién la escuche a un lugar mucho más elevado de los confines y ataduras del diario vivir, muy por encima de las estructuras de la física y la matemática.
Imagine, entonces, una disciplina musical cuyas leyes hayan sido dictadas por el Inventor y Creador de la vida- Aquél que posee el conocimiento íntimo de cada fuerza, cada vulnerabilidad, cada potencial y cada sensibilidad.
La única pregunta que resta es: ¿Por qué tantas leyes? ¿Por qué esta disciplina dicta cómo debemos despertarnos y cómo debemos dormir, y virtualmente todo lo que entretanto hacemos?
Porque la vida misma en toda su infinita complejidad, es nuestro instrumento de conexión con Di-s. Cada “escala” en su “registro” debe ser aprovechada para alcanzar la conexión óptima.
Ya que la música es nuestra metáfora, no podemos dejar de citar la famosa anécdota en la que el Archiduque Ferdinand de Austria, según se dice, le dijo a Mozart: “Hermosa música, pero demasiadas notas”. A lo que el compositor respondió: “Si, su majestad, pero ni una más de las necesarias”.