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Rebeca, al descubierto

22 Nov
From 'Isaac and Rebecca,' by Friedrich Bouterwek, 1840. (public domain)

Si Rebeca le hubiera contado a Isaac la profecía que había escuchado sobre el futuro de sus gemelos en el momento del nacimiento, ¿no se habría ahorrado todo ese subterfugio en nombre de Jacob? (Toledot)

En la lectura de la Torá de esta semana, Parashat Toledot, Jacob engaña a su padre ciego cuando se hace pasar por Esaú, el primogénito, al robar la bendición del patriarca. Sin embargo, es su madre, Rebekah, quien inicia el engaño, promulgando lo que ella cree que es la voluntad de Dios. Solo ella había tenido conocimiento del oráculo cuando los hermanos todavía eran rivales en el útero: los gemelos que nacerían establecerán dos naciones, dos pueblos separados y divididos, donde “el mayor serviría al menor” (Gén. 25:23). Dado el significado de la profecía, ¿por qué Rebeca no informó inmediatamente a Isaac, su esposo?

Además, cuando el patriarca llamó a Esaú, décadas después para que cazara y preparara un potaje para él para luego otorgarle la bendición, ¿por qué Rebeca no se lo dijo a su esposo entonces? Ella debió haberlo corregido y decirle: ¡Dios favorece al hijo menor! En cambio, ella se vuelve engañosa, vistiendo a Jacob con pieles de cabra y la ropa escogida de Esaú (27: 15-16). Ciertamente, “los labios mentirosos son abominación a Jehová, y los que actúan con fidelidad son su deleite” (Proverbios 12:22). Si bien las consecuencias del engaño son desastrosas para Jacob, lo son aún más para su madre. Él debe huir de la furia asesina de Esaú; exiliado de su hogar durante más de dos décadas, viviendo con la justicia poética que se le impuso en Padan-aram. Pero el destino de Rebekah es peor. De hecho, la hipotética maldición que Jacob había temido (Gén. 37:13) cae sobre ella porque nunca vuelve a ver a su amado hijo. Entonces, ¿por qué recurrir a medidas tan desesperadas (me atrevo a decir) poco éticas?

Para citar a Thomas Mann: “Es posible estar en un complot y no saberlo” (José y sus hermanos). Isaac parece ser un jugador involuntario en la trama de Dios, mientras que Rebeca está claramente en el plan divino. Rastreo la brecha entre las perspectivas de Rebekah e Isaac hasta su primer encuentro. Viniendo de Be’er La-Hai Roi, Isaac levanta los ojos y ve camellos en la distancia mientras Rebekah levanta los ojos, lo ve y cae de su camello (25:63-64).

Quizás la miopía temprana se ha establecido para el patriarca. Solo ve la silueta de camellos grabada oscuramente en el horizonte entre las dunas de arena. Ella lo ve, y cuando el sirviente le dice que “ese hombre de allá” es con quien está destinada a casarse, se cubre con un velo. ¿Qué ve ella que la aturde tanto? Allí, frente a la luz de un día agonizante, se encuentra un hombre santísimo, de otro mundo, tal vez marcado por el trauma del casi sacrificio en el monte Moriah.

Ha‘amek Davar (el comentario de la Torá del Netziv, Rav Naftali Zvi Yehuda Berlin) sugiere que ella está abrumada por el miedo y, por modestia, se considera indigna de él, por lo que se cubre la cara. El “miedo a Isaac [pachad Itzjak]” marca su relación desde ese momento en adelante. Como consecuencia, ella no es franca con su esposo como Sara lo es con Abraham (Gén. 21:10) o como lo es Raquel con Jacob (Gén. 30: 1). La providencia divina hizo que Rebeca llegara precisamente en ese momento, imprimiéndola con asombro por el marido, para que los acontecimientos posteriores ocurrieran según la voluntad de Dios (en contra de la voluntad consciente de Isaac). Parafraseando al poeta Pádraig Ó Tuama, aprendemos más de las situaciones que no elegimos (“Los hechos de la vida”). Desde ese momento en adelante, Rebeca percibe más que su esposo, quien carece de vista y perspicacia, porque Isaac amaba a “Esaú porque le gustaba el potaje”, mientras que Rebeca amaba a Jacob (Gn. 25:28). El texto no nos dice porqué Rebeca favoreció a Jacob. Pero sabemos que solo ella estaba al tanto de la voluntad de Dios; su corazón (así como el de Dios) estaba con el morador de la tienda, con el liso, el hombre íntegro sin culpa [ish tam].

Sin embargo, esta lectura que nos permite pensar que Rebeca estaba marcada por el miedo a Isaac, se ha vuelto menos convincente para mí a lo largo de los años, ya que entiendo su carácter a lo largo del arco de su vida. Desde el momento en que la encontramos por primera vez en el pozo, dando agua a todos esos camellos, es fuerte, generosa y franca. Cuando su padre y su hermano le preguntaron si iría con el sirviente a una tierra extraña para casarse con un hombre al que nunca había visto, ella respondió simplemente (en el idioma del mandato de Dios a Abraham lekh lekha): “Iré [‘elekh ] ”(Génesis 24:58). ¡No es estamos ante una flor que se marchita!

En contraste con Netziv, interpreté el que Rebekah se cubriera con el velo en su primer encuentro, como una afirmación sutil de su propia iniciativa. La escena puede compararse con la ceremonia badeken en las bodas judías, cuando la novia está velada ante la jupá (dosel matrimonial), una costumbre que se remonta a las tradiciones del Antiguo Cercano Oriente (como los textos de Mari alrededor del tercer milenio a.e.c.). El velo de la novia confirma el compromiso que fue iniciado por el novio o su familia mucho antes de la boda. El velo significa que la joven que pertenece de forma exclusiva al novio; también cumpliendo la función de simbolizar su castidad (véase Isaías 47:1-3).

Sin embargo, sorprendentemente, Rebeca (cuando se le dice que “ese hombre de allí” sería su esposo), se cubre con un velo. Irónicamente, en lugar de un símbolo del derecho exclusivo del novio a la novia, aquí el velo significa los murmullos de la independencia de Rebeca. Desde el momento en que remueve el pañuelo de su cara, mantiene la asimetría de visión y discernimiento entre ella y su marido: él “levantó los ojos y vio venir los camellos. Y Rebeca alzó los ojos y vio a Isaac ”(Gén. 24: 63-64).

El velo anticipa las tres veces que ella ataca por su cuenta, más allá del alcance de su esposo:   1) Cuando consulta a Dios sobre la lucha en su vientre y se le revela el destino de sus dos hijos (25:22-23). 2) Cuando incita a Jacob a engañar a su padre ciego para robar la bendición (27:5-17), y 3) Cuando ella inventa una historia de primera plana en el períodico donde indica el porqué su hijo bendecido ahora debe partir hacia Padan-aram (27:47).

Desde la manifestación del primer velo que cubre el rostro de Rebekah hasta el momento cuando ella viste a Jacob con pieles de cabra, la secuencia de máscaras (rostros ocultos) resuena [leitmotif]. Leah lleva un velo cuando se hace pasar por Rajel bajo el dosel de la boda. A la mañana siguiente, Labán bromea irónicamente: “no se hace en nuestro país, entregar al menor antes que al primogénito” (Gén. 29:26), como si dijera: “Mientras te hacías pasar por el hijo mayor para usurpar su bendición, ¡aquí, nosotros no desplazamos el derecho del primogénito.” Luego, los hijos de Jacob engañan a su padre utilizando el manto de José empapado en sangre de cabra (37: 31-32). Tamar también se pone un velo y se sienta en la encrucijada de Enaim vestida de ramera para seducir a Judá, su suegro e hijo de Jacob (Gén. 38:14). Tamar y Judá engendraron al antepasado de la monarquía davídica, la línea que conduce hacia el Mesías.

Como otras mujeres bíblicas, Rebeca elige el camino tortuoso, uno que he llamado “la artimaña femenina“, uno en el que Dios es su aliado. “Es posible estar en una trama y no saberlo”. Sin embargo, la mujer parece saberlo, abriéndose camino como si se tratara de una princesa entre las zarzas, las espinas y los cardos de la historia, para convertirse finalmente en la Bella Durmiente en el Despertar Final.

ACERCA DE LA AUTORA:  Rachel Adelman es profesora adjunta de Tanakh en el Hebrew College de Boston. Da numerosas conferencias en América del Norte y en el extranjero; ha publicado poesía, artículos, divrei Torá y libros, más recientemente: El ardid femenino: el engaño y la sanción divina de las mujeres en la Biblia hebrea (2015)

Según tomado de, https://blogs.timesofisrael.com/rebekah-unveiled/

Traducido con algunas modificaciones que persiguen hacer que el texto sea comprensible en español.  (drigs,CEJSPR)

 
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Posted by on November 22, 2020 in Uncategorized

 

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