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La historia y el significado del sevivón

07 Dec

por Dra. Ivette Alt Miller

La historia y el significado del sevivón

El sevivón simboliza profundos conceptos espirituales y tiene una historia fascinante.


El sevivón o dreidel (peonza o perinola) forma parte de la celebración de Janucá en todo el mundo. No creas que se trata sólo de un juego. El sevivón simboliza profundos conceptos espirituales y tiene una historia fascinante. Aquí hay 8 hechos poco conocidos sobre el sevivón.

Para engañar a los soldados griegos

Una explicación famosa de la conexión entre el sevivón y Janucá es que los niños judíos los usaron para desafiar los decretos del malvado Rey Antíoco contra el estudio de la Torá.

En el año 175 AEC, Antíoco Epifanes tomó el control del área que incluía lo que hoy es Siria, el Líbano e Israel, e instituyó duros decretos contra la vida judía. Bajo su reinado, los judíos tenían prohibido cuidar el Shabat y las festividades judías, les ordenaban comer alimentos no kasher, esperaban que idolatraran a los ídolos griegos y tenían prohibido enseñar y estudiar Torá.

Los padres y maestros judíos mantuvieron escuelas clandestinas. En el período de Jánuca, la enseñanza era oral y estudiantes y ametsros se reunían en escuelas secretas. Si los atrapaban, el castigo era la muerte.

Los estudiantes guardaban en sus bolsillos un juguete similar a un sevivón. Si los soldados griegos llegaban a sus escuelas secretas, los niños rápidamente sacaban los sevivonim y algunas monedas y explicaban que sólo estaban jugando. Este truco permitió que una generación de niños judíos continuara estudiando Torá y viviera clandestinamente vidas judías.

De Grecia antigua a la Europa moderna

Peonzas similares a los sevivonim eran populares en todo el Medio Oriente. Cada uno de los lados simbolizaba algo diferente, similar a los dados modernos, por lo que eran ideales para los juegos de azar. Los antiguos babilonios usaban bloques similares al sevivón para apostar: las imágenes de diferentes dioses simbolizaban que ganaban o perdían. Conozco una anciana judía que creció en Egipto y ella me contó que su comunidad tenía una tradición que se remontaba a muchas generaciones atrás, de usar huesos de animales para hacer sevivonim y otros juegos de azar.

Algunos historiadores creen que los antiguos soldados romanos llevaron estos simples juegos similares a los dados y que se hacían girar por todo el Medio Oriente e incluso a Inglaterra. Estos juegos eran sumamente populares y en la Edad Media los niños y adultos ingleses jugaban un juego similar al sevivón. Reflejando el origen romano del juego, las peonzas inglesas tienen en la parte superior las letras A, D, N y T. Estas representan las palabras latinas Aufer (“toma”, saca una moneda del pozo), Depone (“pone” una moneda en el pozo), Nihil (“nada”, ese turno no hace nada) y Totum (“todo”, gana todas las monedas del pozo). El juego se hizo popular como Teetotum, una corrupción de la palabra latina Totum, que significa el giro más afortunado.

En el siglo XIX en los Teetotum usados en Inglaterra e Irlanda por lo general las letras que aparecían eran P (por “put a coin”, poner una moneda), H (por “take half”, toma la mitad), N (“nothing”, nada) y T (“take everything” toma todo). El juego se difundió también en áreas de Europa que hablaban alemán, donde las letras fueron sustituídas por: N (“nichts”, nada), H (“halb”, la mitad), S (“stell ein”, poner) y G (“ganz”, toma todo). El nombre alemán para este juego popular era Torrel o a veces Trundl, que en alemán significa “girar” o “rodar”. El juego era popular entre los judíos que hablaban idish en Europa central y oriental, quienes cambiaron la pronunciación del nombre y se convirtió en Dreidel.

Solían jugar alrededor de la época de navidad y, al parecer, también los judíos comenzaron a jugar al sevivón a mediados del invierno, cambiando las letras del alemán al hebreo: nun, guimel, hei y shin, en alusión a la frase Nes Gadol Haiá Sham, “un gran milagro ocurrió allí”, en referencia a los milagros de Janucá.

Letras con un significado profundo

Las letras hebreas que encontramos en el sevivón, nun, guimel, hei y shin, no sólo significan Nes Gadol Haiá Sham (un gran milagro ocurrió allí), sino que algunos eruditos señalan que también contienen significados más profundos.

El gran erudito jasídico Rav Tzvi Elimélej Shapiro (1783-1841) señaló que las cuatro letras del sevivón corresponden a los cuatro antiguos reinados que trataron destruir al pueblo judío sin tener éxito. La nun representa a Nebujadnetzar, el líder babilonio que destruyó el Primer Templo en Jerusalem. La guimel representa a Gog, Grecia, que trató de erradicar la religión judía en la época de Janucá. Hei representa a Hamán, el malvado ministro de la Persia antigua que quiso cometer un genocidio y exterminar a los judíos, y cuya derrota recordamos en la festividad de Purim. La shin representa a Seir, o la antigua Roma, que destruyó el Segundo Templo en Jerusalem y puso fin al gobierno judío en Israel durante casi dos mil años.

Otro entendimiento simbólico de las letras hebreas del sevivón alude a los aspectos divinos del ser humano. La nun alude al néfesh, el alma, la guimel al guf, el cuerpo, la shin es séjel, el entendimiento, y la hei, hakol, que significa “todo”, porque las otras tres letras constituyen las cualidades fundamentales de una persona.

En el pensamiento judío místico, Rav Tzvi Elimélej enseñó que estas cuatro partes de un ser humano corresponden con los reinados que trataron de destruirnos. Los babilonios destruyeron el Primer Templo y se llevaron cautivos a miles de judíos. Esto fue un ataque al guf, el cuerpo, de nuestro pueblo. Luego el imperio persa trató de seducir a los judíos con sus lujos, un ataque al néfesh, el alma del pueblo judío. Los antiguos griegos ofrecieron filosofías que competían con el judaísmo, intentando transformar a los judíos en personas asimiladas o helenizadas que sirvieran a los ídolos griegos y entendieran al mundo a través de la filosofía griega. Esto fue un ataq ue sobre el néfesh o el alma del pueblo judío. Finalmente, los antiguos romanos atacaron al pueblo judío usando los tres medios, asaltándolo de todas las maneras, hakol. Las letras del sevivón nos recuerdan todas las veces que los judíos fueron atacados.

Sorpresas numéricas

En hebreo, cada letra tiene un valor numérico. El valor numérico de la suma de las letras nun, guimel, hei y shin del sevivón es 358. Este es también el valor de algunas palabras hebreas claves. Es el mismo valor de la palabra najash, la serpiente que tentó a Adam y a Javá a comer el fruto prohibido del Árbol del Conocimiento en el Libro de Génesis. También es el valor numérico de la palabra Mashíaj (Mesías), quien finalmente redimirá al pueblo judío.

Haciendo eco de lo más bajo y lo más alto de la historia judía, las letras del sevivón nos recuerdan que la historia judía nos pertenece y podemos darle forma. A través de nuestras acciones podemos elevar a nuestra nación. El hecho de que las letras nos recuerden al Mashíaj también nos asegura que no importa cuánto peligro parezca afrontar el pueblo judío, Dios nunca nos abandonará.

El dreidel israelí: sevivón

En Israel, el dreidel se conoce como sevivón (en plural sevivonim), de la palabra hebrea sov, que significa girar. Cuando los judíos de Europa Central comenzaron a regresar a la Tierra de Israel después de 1880, llevaron con ellos dreidels. Nadie sabe con certeza quién acuñó la palabra sevivón. El escritor judío sionista David Isaías Silberbusch (1851-1936) asumió el crédito por haber inventado la palabra, pero algunas personas sostienen que fue Itamar Ben Avi, el primer nativo que habló hebreo moderno (su padre fue Eliezer Ben Iehudá, quien escribió un diccionario hebreo y educó a su hijo para que hablara sólo en hebreo). Itamar nació en Israel en 1882 y dicen que le dio nombre al sevivón en 1887, cuando tenía cinco años.

La diferencia clave entre un sevivón y un dreidel es que sus letras son nun, guimel, hei y pei (no shin). Esto representa la frase Nes Gadol Haiá Pó, “un gran milagro ocurrió aquí” (no allí).

¿De plata o de madera?

Hay sevivonim de toda clase de materiales, pero especialmente tradicionales son los de plata y madera. En Janucá, el gran sabio Moshé Sofer (1762-1839), también conocido como el Jatam Sofer, hacía hincapié en jugar con sus hijos con un sevivón de plata. Esto puede haber sido para cumplir con el mandamiento de hidur mitzvá, embellecer las mitzvot que cumplimos.

Rav Tzvi Elimélej Shapiro sugirió que es más adecuado usar un dreidel de madera por la visión del profeta Ezequiel sobre el fin del exilio, cuando los nombres de las doce tribus serán escritos juntos en una tabla de madera (Ezequiel 37:15-28). Esta sección de la Torá se lee en la sinagoga cerca de la festividad de Janucá.

Un sevivón de madera del siglo XIX, The Jewish Museum

Sevivón vs. Raashán

Rav Tzvi Elimélej Shapiro también comparó los sevivonim con los raashanim, las matracas que se usan en Purim para acallar el nombre del malvado Hamán cuando se lee en la sinagoga la Meguilat Ester. Cada uno de estos juguetes tienen un profundo significado simbólico. En Purim, sostenemos el raashán desde abajo, no podemos ver nuestra mano que controla el juguete. Esto refleja la naturaleza del milagro de Purim, en donde la mano de Dios estuvo oculta. Todos Sus milagros sólo fueron visibles a posteriori, cuando se pudieron conectar una serie de aparentes coincidencias.

Pero en Jánuca, hacemos girar el sevivón desde arriba. Nuestra mano (simbolizando la “mano” de Dios) claramente es visible. Esto se asemeja a los eventos de Janucá, en donde Dios efectuó milagros revelados para nuestros ancestros que lucharon contra los griegos. (Haz clic aquí para ver un análisis más profundo sobre las diferencias entre sevivonim y raashanim) https://www.aishlatino.com/h/j/ep/Girando-el-sevivon.html

Cómo se juega al sevivón

Jugar al sevivón es fácil y divertido. Aquí hay una versión popular. Para comenzar, cada participante pone una moneda (o un caramelo o una ficha) en el medio de la mesa. Este es el “pozo”. Por turnos, cada uno va girando el sevivón. Si el sevivón cae en la nun, no haces nada. Si cae en la guimel, te llevas todo el pozo. (Entonces todos deben volver a colocar una moneda para volver a llenarlo). Si el sevivón cae en la hei, te llevas la mitad de las monedas del pozo. Si cae en shin o pei, pones una moneda en el pozo. Relájate y disfruta, sabiendo que tomas parte en una larga tradición de usar este juego para conectarse con Janucá.

Según tomado de, La historia y el significado del sevivón (aishlatino.com)

 
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Posted by on December 7, 2020 in Uncategorized

 

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