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La Notable Venganza de Iosef

24 Dec
De la cárcel al palacio: la "novela" de José, el otro hebreo que fue  esclavo en Egipto - Infobae

Por Rabí Dr. Nathan Lopes Cardozo

“Pero ahora no estés triste, y no te preocupes por haberme vendido aquí, porque fue para preservar la vida que Dios me envió antes que tú.” Bereshit 45: 5

Pocas cosas son tan difíciles como tomar venganza sin dejar de ser recto. La combinación parece paradójica. Sin embargo, resulta más difícil no vengarse. A veces es inconcebible; los efectos de una injusticia penetran de forma enconada y tenaz las cámaras más recónditas del corazón de la víctima. Su devastador efecto puede llegar a destruir la vida de la víctima como muy pocas cosas pueden hacerlo. Grita por una salida para su deseo de venganza.

¿Cómo se puede dominar el deseo de represalias sin ser destruido por él? ¿Es posible no tener rencor? Los sentimientos de venganza no desaparecen simplemente a través de un acto de negación. Seguramente explotarán, y las secuelas serán peores que la venganza original aunque a uno le hubiera gustado ejecutarlo pero que concluyó siento reprimida.

Entonces, ¿cómo puede la Torá prohibir cualquier forma de represalia? “No te vengarás ni guardarás rencor a los miembros de tu pueblo”. [1] ¿No es esto pedir lo imposible? ¿Acaso no es, de hecho, peligroso? Podríamos comprender que no se nos permita ninguna forma de venganza, pero el que ni siquiera se nos permita guarda rencor es algo imposible, además de contraproducente. No se pueden reprimir los sentimientos sin esperar consecuencias.

Tomar venganza versus guardar rencor

¿Cómo lidió Yosef con sus sentimientos de injusticia después que sus hermanos lo maltrataron y lo vendieron como esclavo? ¿Realmente no se vengó o no les guardaba rencor, como afirman muchos comentaristas? Incluso el texto bíblico parece presentar esto como una posibilidad cuando nos dice cómo los hermanos de Yosef estaban preocupados de que él les reprochara el trato que le habían dado después de la muerte de su padre, Yaakov:

Los hermanos de Yosef vieron que su padre había muerto y dijeron: Quizás Yosef nos odiará y nos pagará todo el mal que le hicimos. [2]

Y Yosef les dijo: No temáis, porque ¿estoy yo en el lugar de Dios? Aunque pretendiste el mal contra mí, Dios lo diseñó para el bien, para que el resultado sea como realmente es en este día, para mantener viva a una gran nación. [3]

¿Por qué, entonces, Yosef no se reveló en la primera oportunidad que surgió, cuando sus hermanos se pararon frente a él? En cambio, se burla de ellos sin piedad. Les pide que vengan y luego los despide; los arresta después que tiene dinero y su copa real plantada en el costal de un hermano; arroja a uno de ellos a la cárcel y los pone a todos en un estado de miedo mortal. Si esto no es venganza, ¿qué es? Los comentaristas luchan con este episodio y han presentado explicaciones, algunas de ellas brillantes y otras débiles.

Yosef es un expert psicólogo. Su autopercepción es suprema. Se da cuenta de que la venganza es un intento inútil para remediar el sufrimiento vivido. La venganza no puede defenderse como un instrument para  “enseñarle una lección al agresor” o “vengarse”. Simplemente no funciona. La venganza en lugar de sanar la violencia y las heridas experimentadas, hace lo opuesto: se dispara e intensifica. Pero uno no debe asumir una actitud moral basada en la represión del impulso de venganza. Esto tampoco funcionará; porque para lograrlo exigiría que los humanos fueran ángeles.

En cambio, la rabia que alimenta la venganza debe ser redirigida hacia pensamientos y acciones positivas. El impulso de venganza debe debilitarse; y en su lugar, debe surgir un dolor genuino. Se debe dar tiempo a la necesidad de represalias para que desaparezca lentamente. Ésta no muere de la noche a la mañana.

Sanación “vengativa”

Al mismo tiempo, es necesario hacer que el perpetrador se dé cuenta de su error, haga las paces consigo mismo y se arrepienta sinceramente. La venganza solo puede ser significativa si cura tanto a la víctima como al perpetrador. Entonces, ya no es venganza sino “curación vengativa”. Lo que hace Yosef es establecer una estrategia mediante la cual se cumplen ambas condiciones.

Yosef, en realidad no se venga. Todo lo que hace es permitir que su subconsciente se salga con la suya y crea que se está vengando. Si bien su razón dicta que no debe tomar represalias, porque carece de propósito; él sabe que los sentimientos de odio pueden estar acechando en su subconsciente, incluso cuando él los ignora. Su experiencia con los sueños del panadero, el mayordomo y el faraón, le ha enseñado lo poderosa que es la voz subliminal. No hay escapatoria, por mucho que uno quiera eliminar cualquier sentimiento de venganza. Debe salirse con la suya. De lo contrario, puede manifestarse de la manera más contundente y causar un daño enorme. Ignorarlo es un gran error. Necesita ser reconocido. Debe haber venganza, incluso si va en contra de nuestro buen juicio . Pero nunca debe manifestarse en hechos; solo puede ser una venganza subconsciente.

Yosef es consciente de otro aspecto más de la necesidad de represalias. Es necesario que los perpetradores piensen que la persona afectada sí tuvo venganza, después de lo cual, puede haber un cierre completo.

Engañando al subconsciente

Por tanto, lo que Yosef hace es muy ingenioso. Engaña a su subconsciente y también a sus hermanos creando una estrategia que hace que todas las partes crean que en realidad se está vengando. De esta manera, satisface a todas las partes.

Al mismo tiempo, debe asegurarse que sus hermanos tengan la oportunidad de arrepentirse de sus errores, y eso solo se puede hacer si se crea un escenario en el que encuentren una situación similar a la del momento en que lo vendieron.

Maimónides define el arrepentimiento de la siguiente manera:

¿Qué constituye el arrepentimiento completo? El que se enfrenta a la situación idéntica en la que pecó anteriormente, y está en su poder volver a cometer el pecado, sin embargo se abstiene y no sucumbe porque desea arrepentirse… este es un verdadero penitente. [4].

Consciente de lo terriblemente culpables que se sentirán sus hermanos una vez se de a conocer, Yosef necesita crear una situación que evite esta posibilidad. Debe establecer un escenario que una vez más incitará al odio hacia uno de los hermanos, y debe ser nuevamente el hijo menor y favorito de Yaakov. Este sólo puede ser Binyamin. De hecho, es él quien satisface todos los requisitos necesarios para provocar una seria disputa entre los hermanos. Entonces Yosef procedo a distinguir a Binyamin, para asegurarse que se le vea como el culpable de causarle problemas a todos los hermanos; y para lograrlo se utiliza la taza y el dinero que colocaron en su saco, dándose la apariencia de un robo [5], luego procede a favorecerlo replicando la conducta de su padre quien favoreció a Yosef hace muchos años. [6] Este escenario le da a los hermanos una buena razón para odiar a Binyamin y abandonarlo. He aquí la prueba definitiva. ¿Dejarán caer a su hermano pequeño o lucharán por él y no lo venderán al enemigo?

Si eligen lo último, finalmente obtendrán tranquilidad; una vez que Yosef se revele, ya no habrá necesidad de sentimientos de culpa. ¡Sabrán que se han arrepentido! Han desarraigado su comportamiento anterior de manera óptima.

Al hacer todo esto, Yosef satisface la necesidad de su propio subconsciente de vengarse, y también permite que sus hermanos crean que él tuvo su venganza, mientras les presenta la oportunidad de hacer teshuvá. Todo esto se logra en un movimiento brillante, cuidadosamente planeado y ejecutado.

De lo que Yosef no se da cuenta es que es posible que el plan no funcione del todo. ¿Qué pasa si los hermanos no creen que después de haber tenido su “venganza” ya no los considerará culpables y todo estará bien? ¡Quizá continuará vengándose ahora que Yaakov ya no está vivo! Y de hecho esto es lo que los hermanos parecen creer.

Semejante situación crea un enorme dilema para Yosef. ¿Cómo los convencerá de que ese no es el caso? Si no puede persuadirlos de su genuina convicción donde no hay lugar para la venganza, entonces no hay posibilidad de que su relación con ellos, de una vez por todas, se sane. De lo único que podría convencerlos es que no se vengará. Pero se da cuenta que no puede demostrarles que no les guarda rencor. No le creerán.

Volteando las mesas

Una vez más, hace un movimiento inteligente. En lugar de intentar convencerlos les pregunta: ¿Y ustedes? ¿No tienen motivos para guardarme rencor, incluso después de todo lo que me han hecho? Quizás tenían razón en su animosidad contra mí. Después de todo, mi comportamiento fue desagradable. Hablé mal de ustedes a nuestro padre. [7] Mis sueños donde se inclinaban ante mí obviamente les angustiaban. ¿Quién no se enojaría? Entiendo que se sintieron maltratados cuando nuestro padre me dio la túnica multicolor a mí y no a ninguno de ustedes. De muchas formas, puse la trampa que les atrapó. Entonces, ¿por qué echarse toda la culpa? Todos somos culpables. Quizás hice sus vidas tan miserables como ustedes hicieron la mía. Más que eso, sé que me estaban buscando cuando llegaron a Egipto. No vinieron solo a comprar comida, sino también a buscarme y hacer las paces conmigo. Pero no quería que tuvieras la satisfacción de encontrarme, así que preparé el escenario, amenazándolos, metiendo a nuestro hermano Shimon en la cárcel y causándoles enormes problemas al tratar con nuestro hermano menor, Binyamin.

Entonces, ¿no estamos ya parejos? Vivo una vida de riqueza. Tengo sirvientes a mi entera disposición. Soy el segundo en poder, probablemente no solo en Egipto, ya que Egipto es, con mucho, el imperio más grande del mundo. Entonces, ¿quién tiene más motivos para quejarse, tú o yo? Tuviste que sufrir una terrible hambruna y vivir día y noche con un padre deprimido, mientras yo disfrutaba como el mimado segundo monarca de Egipto.

¿No es sorprendente que intentaron hacerme daño, pero solo lográndolo parcialmente? Los acontecimientos se desarrollaron de una manera que nadie podría haber esperado. Sus actos “terribles” fueron fundamentales para convertirme en quien soy hoy: un hombre rico y poderoso, que disfruta de su vida como pocos pueden. Entonces, ¿por qué debería vengarme de ustedes? ¡Son ustedes quienes tienen buenas razones para vengarse de mí! Me han convertido en un hombre grande, poderoso y rico. Pero, ¿qué he hecho por ustedes durante todos estos años? Los dejé en el frío, sin extenderles mi mano en la Tierra de Israel. Nunca intenté ponerme en contacto con ustedes y con nuestro padre; y nunca nos hubiéramos conocido si no hubieran tomado la iniciativa. No fui yo quien los buscó. ¡Los habría dejado morir de hambre! ¿No es tan malo como lo que me hicieron? De hecho, ¡es mucho peor!

Por lo tanto, debería estar agradecido por lo que me hieron, aun cuando los comienzos fueron difíciles. No solo eso: me pregunto porqué no quieren vengarse de mí ahora, ¡ahora que están frente a mí! Soy el más vulnerable. Podrían gritarme, herirme e incluso matarme. Aquí no hay sirvientes; ¡le ordené salir a todos para asegurarme que estuviéramos solos!

¿No se dan cuenta de que son unos tzadikim excepcionales? ¡Por mucho, soy inferior a ustedes! Por lo que me hicieron, puedo salvar a nuestra nación. Así que no soy yo quien debe ser alabado; son ustedes quienes han logrado todo esto. Mirando aún más profundo, no hay explicación para esta historia surrealista, a nos ser que Dios mismo la diseñó y nadie más.

Ante semejante análisis, Yosef no solo convence a sus hermanos de su inocencia, sino que logra su objetivo final: convencer a su subconsciente. Al planificar toda esta estrategia y argumentar que no es él quien debería estar molesto, sino sus hermanos, queda claro que no hay absolutamente ningún lugar para la venganza.

¿Venganza? ¡No sé de qué estás hablando! No solo no me vengaré de ti; ni siquiera puedo guardarte rencor.

Ésta es la ingeniosa e incomparable sabiduría que demuestra Yosef. Argumenta contra sí mismo y se convence a sí mismo de que solo hay Uno que está detrás de esta historia y que los sentimientos personales no tienen nada que ver con esto.

Caso cerrado en todos los niveles.

Notas:

[1] Vayikra 19:18.

[2] Bereshit 50:15.

[3] Ibid. 19-20.

[4]. Mishne Torah, Hilchot Teshuvah 2:1.

[5] Bereshit 44:12.

[6] Ibid. 37:3-4.

[7] Ibid. 37:2; See also Rashi.

Según tomado de, https://mailchi.mp/cardozoacademy/ttp-1353314?e=ea5f46c325

Traducción por drigs (CEJSPR)

 
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Posted by on December 24, 2020 in Uncategorized

 

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