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Conceptos judíos en la película “Soul”

13 Jan

por Ruchi Koval

Conceptos judíos en la película

La perspectiva judía sobre la vida después de la muerte, el propósito y quién eres realmente.


¿Qué nos ocurre cuando morimos? ¿Quiénes somos realmente los seres humanos? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Cuál es el poder superior en el universo? Estas son sólo algunas de las preguntas “básicas” que explora Soul, la última película de Disney/Pixar.

La película sigue la vida de Joe Gardner, un músico de jazz que inconvenientemente muere justo antes de la gran oportunidad de su carrera. Su cuerpo y su alma se separan y de repente se encuentra frustrantemente en el “Más allá”. Lo que ocurre a continuación es donde todo se vuelve interesante.

Los temas de Soul en muchos aspectos se superponen con las enseñanzas judías. En otros sentidos divergen. Vamos a analizarlo un poco.

El “Más allá” (y el “Gran antes”)

“En contra de tu voluntad eres creado, en contra de tu voluntad naces, contra tu voluntad vives y contra tu voluntad morirás, y en contra de tu voluntad deberás rendir cuentas de tus acciones ante Dios”. (Pirkei Avot 4:29)

A Joe le dicen que está en el “Gran antes”, donde se encuentra con las almas que están por bajar a la tierra. Esto se alinea con el concepto judío de un “olam haneshamot“, un ‘mundo de almas’, de donde Dios elige cuando un niño debe nacer en este mundo. Como aprendemos de la enseñanza que citamos de Pirkei Avot, al igual que 22, el nombre del alma valiente que se niega a nacer y que acompaña a Joe Gardner en su aventura, todos nos resistimos a nacer. ¿Quién podría querer ser arrojado de un mundo de verdad, sabiduría y proximidad a la luz de Dios para bajar a un mundo de dolor, pérdida y mentiras? Nacer es una concesión, no una recompensa.

El judaísmo enseña que nosotros creamos nuestro propio “más allá” con nuestros actos y elecciones, y tendremos que vivir con esas elecciones para la eternidad.

Después de morir, nos vemos obligados a rendir cuentas de todos nuestros actos. Con suerte, al reflexionar sobre una vida bien vivida, habrá momentos de orgullo repletos de najat. Pero también experimentaremos recuerdos que nos avergonzarán. Joe se encuentra en la “Exhibición de ti mismo”, donde deambula por lo que hizo en su vida y se contrae de dolor ante algunas escenas.

—Ummm, disculpa. ¿Qué está pasando aquí? ¿Spray Binaca para el aliento? ¿Colonia barata? ¿Quién fue el curador de esta exposición?

—Tú —le responde su guía.

El judaísmo enseña que nosotros creamos nuestro propio “más allá” con nuestros actos y elecciones, y tendremos que vivir con esas elecciones para la eternidad. Puede ser algo celestial o infernal, depende de quienes seamos, qué hayamos hecho y qué valoremos. Es tu propia exposición y tú fuiste su curador.

Joe enfrenta el “Más allá”

El tema de la reencarnación surge cuando (alerta de spoiler) Joe y 22 regresan a la tierra. Joe está muy emocionado de volver a la tierra… pero reencarna en un gato. Esto da lugar a algunas escenas muy graciosas, pero lo curioso es que Joe sigue teniendo los recuerdos de su vida previa. En el concepto judío de la reencarnación, el alma no quiere volver a la tierra. Recuerda: el más allá es un lugar hermoso de luz y verdad, y una vez que el alma regresa allí, se resiste a partir. “Contra tu voluntad naciste…”

Pero el propósito de la reencarnación judía es completar una tarea que quedó incompleta, lo que la literatura mística llama tu tikún, tu ‘rectificación’. Y no tenemos recuerdos de nuestra vida previa. Eso sería demasiado sencillo, sabríamos exactamente qué debemos hacer. El punto es encontrar por nosotros mismos cuál es nuestro propósito. Es otra oportunidad de hacer las cosas bien. Aunque nadie quiere regresar a esta tierra, si lo hacemos podemos lograr cosas grandiosas.

Cuerpo y alma: ¿quiénes somos?

Un rey tenía un bello jardín con frutos magníficos y colocó dos guardias para que lo cuidaran: un ciego y un paralítico. El paralítico le dijo al ciego: “Veo que el jardín tiene unos frutos exquisitos. Si me llevas a donde están los frutos, ambos podremos comerlos”. El ciego aceptó y ambos comieron los frutos. (Talmud, Tratado Sanedrín 91b)

Los Sabios del Talmud nos enseñan que cada ser humano es un matrimonio entre el cuerpo y el alma. Así como los dos hombres de la parábola se necesitaban mutuamente para completar la tarea, así también el cuerpo y el alma se necesitan mutuamente para poder hacer algo en este mundo. El cuerpo necesita al alma para que lo dirija y lo anime con conciencia, deliberación y sabiduría. El alma necesita al cuerpo para cumplir en el mundo todas las tareas que la van a elevar en su travesía por este planeta. Ninguno puede funcionar sin el otro. Sin embargo, no debemos equivocarnos respecto a quién es el jefe:

“Todas estas grandes sabidurías son del alma y no del cuerpo, el alma dirige al cuerpo como un hombre monta un caballo, con las riendas en la mano, dirigiéndolo y guiándolo en la dirección que desea, de modo que el caballo está subordinado al jinete y no a la inversa. Así también el alma guía al cuerpo, el alma es el director y el cuerpo el subordinado” (Orjot Tzadikim).

Cuando Joe y 22 regresan a la tierra, hay una pequeña falla en el sistema (no intentes burlar a Dios). Como resultado, Joe está dentro del cuerpo de un gato, y 22 está en el cuerpo de… Joe. Este es un recurso gracioso que da lugar a muchas preguntas interesantes respecto a quién es realmente la persona. ¿Somos nuestro cuerpo? Claramente no. Joe está en el cuerpo de un gato y 22 se asentó en su cuerpo previo.

Entonces, si no eres tu cuerpo, ¿quién eres? ¿Eres tu personalidad? ¿Eres tus ambiciones? ¿Tus sueños, tus deseos, tus sentimientos? Sí, sí y sí, y eso es lo que llamamos tu alma. Tu alma es una pequeña porción de Dios que hace que seas TÚ. Esa es la mejor versión de ti, lo más elevado y lo más noble en tu colección.

Joe y 22 en el “Gran antes”

Queda claro que el alma de Joe está en el gato. Es importante recordar esto, porque muchos nos identificamos fuertemente con nuestro cuerpo, pero a menudo perdemos la sintonía con nuestra alma. El judaísmo nos recuerda que somos un alma y tenemos un cuerpo. El jinete está a cargo, no el caballo. Como suelen decir: “No somos seres humanos que tienen una experiencia espiritual; somos seres espirituales que tienen una experiencia humana”.

¿Cuál es el propósito de la vida?

“…he aquí la conclusión del asunto: teme a Dios y cumple Sus mandamientos, porque ese es el propósito de la humanidad” (Rey Salomón, Libro de Eclesiastés)

La película dedica mucho tiempo a explorar cuál es nuestro propósito. ¿Acaso es nuestra chispa, lo que más disfrutamos en el mundo? ¿Es eso que nos pone en “la zona”, lo que nos transporta a otro reino, como le ocurre a Joe con la música de jazz?

El judaísmo deja claro que la razón por la que vivimos es para conectarnos con nuestra fuente, con Dios, y con la divinidad, y de esta manera transformarnos en una persona mejor y hacer que el mundo sea un lugar mejor al hacer brillar nuestra luz singular donde sea que vayamos. Muy simple, ¿verdad?

Por lo tanto, en cierto sentido Joe tiene razón cuando dice respecto a la música: “No se trata de mi carrera, es mi razón para vivir”. Pero pierde de vista algo fundamental: lo que tú haces con la música es lo que marca toda la diferencia. Si Dios te dio un talento, y tú no lo usas para transformarte en una mejor persona y/o para mejorar al mundo, entonces has usado mal el regalo Divino.

El rey Salomón nos dice en Proverbios: “En todos tus caminos ten presente a Dios”, lo que significa que no importa lo que hagas en este mundo, desde desayunar, hasta mostrar los talentos que Dios te ha dado, ganarte la vida, educar una familia o ayudar a un vecino, todo puede lograr tu propósito si conectas esos puntos con Dios. Debes tomarte un momento para reconocer los regalos de Dios, expresar gratitud por ellos y planificar con atención cómo usarás tu tiempo, tu personalidad, tus fortalezas para el doble propósito de mejorarte a ti mismo y al mundo. Este es el nexo critico que determinará si has vivido una vida con propósito o simplemente has desperdiciado tu potencial.

Si bien cada ser humano debe tratar de encontrar su “chispa”, es más importante descubrir cómo aprovechar lo que ya sabemos sobre nosotros mismos. ¿En qué soy bueno? ¿Qué disfruto? Y entonces preguntarte: ¿Cómo usaré esto para conectarme con más fuerza con el Poder Superior, para difundir más bondad en este planeta durante mi estadía en él, y para sacar a relucir todo mi potencial?

¿Quién es Dios?

“Soy la unión de todos los campos cuantificados del universo. Aparezco de una forma que tu débil cerebro humano pueda comprender” (Jerry, Soul)

En la película, los seres “divinos” que se llaman Jerry (excepto el que se llama Terry), son criaturas amables y benevolentes con una animación al estilo Picasso que cambian de forma a medida que las observas. Aunque hablando estrictamente ellas no son Dios, hay un elemento interesante que puede revelar lo que enseña el judaísmo sobre el concepto más difícil de captar: la identidad de Dios.

En el libro del Rav Aryeh Kaplan Si tú fueras Dios, él crea un escenario y les pide a sus lectores que se imaginen estar a cargo de una isla. Tú quieres lograr que los isleños lleguen a su máximo propósito, pero tienes algunas limitaciones. Una de ellas es que nunca, bajo ninguna circunstancia, puedes revelar tu existencia, porque eso alteraría el delicado equilibrio de Dios y les quitaría el libre albedrío. Terry, el ser divino que se percató del intercambio de cuerpos entre Joe y 22, tiene que bajar a la tierra para arreglar el problema. Vemos pequeñas señales de su existencia que viajan por la ciudad, reparando lo que se debe reparar.

Así también, Dios se revela a través de cosas pequeñas, lo que llamamos hashgajá pratit o ‘providencia Divina’. Yo trabajo como líder de viajes de Momentum, una organización que provee una experiencia espiritual durante todo el año para madres judías, y todo comienza con un viaje a Israel. En la primera noche de nuestro viaje les presentamos el concepto de “providencia Divina”. Desafiamos a las mujeres a buscar durante su semana en Israel los momentos en los que ven pequeñas señales de la presencia de Dios en sus propias vidas. Salen a luz las historias más bellas, permitiendo que todas sientan la mano de Dios acomodando todo para ellas.

A mí me gusta llamar a estos momentos un “abrazo de Dios”. Cuando tengo un mal día y me siento derrotada o desanimada, y luego brilla para mí un rayito de sol, eso es un abrazo de Dios. Cuando siento que mis problemas me abruman, y entonces aparece un profesional o un amigo que me ilumina el camino, ese es mi abrazo de Dios. Cuando no se me ocurre qué hacer y de repente “aparece” una idea en mi cabeza, ese es mi abrazo de Dios.

Por lo tanto, aunque en esencia es imposible conocer a Dios, Él nos da señales que nos permiten percibirlo… sólo tenemos que saber buscarlas y tener los ojos y los oídos abiertos para sentir los abrazos.

¿Qué es realmente lo que pasa cuando morimos? ¿Quiénes somos los seres humanos? ¿Cuál es el propósito de nuestra vida? ¿Cuál es el poder superior en el universo? Estas son grandes preguntas con grandes respuestas. Respuestas a las que podemos dedicar toda nuestra vida. ¡Y te recomiendo que lo hagas!

La película Soul intenta ofrecer algunas pequeñas respuestas. Y también tu alma tiene algunas respuestas. Sube el volumen de tu alma y escucha sus mensajes.

Según tomado de, Conceptos judíos en la película “Soul” (aishlatino.com)

 
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Posted by on January 13, 2021 in Uncategorized

 

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