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Author Archives: yishmaelgunzhard

Recently discovered prayer by renowned 13th-century Talmudist Ramban goes online

Poetic prayer written by Spanish rabbi, also known as Nachmanides, translated into English and now available on website of the National Library of Israel

By MARCY OSTER

A wall painting in Acre, Israel, honoring Nahmanides, also known as the Ramban. (Wikimedia Commons)

A wall painting in Acre, Israel, honoring Nahmanides, also known as the Ramban. (Wikimedia Commons)

JTA — A recently discovered poetic prayer written by the Ramban, or Nachmanides, the 13th-century Spanish rabbi and renowned author of commentaries on the Bible and the Talmud, has been translated into English and is now available on the website of the National Library of Israel.

The Ramban, also a leading kabbalist, was known by the initials in his name, Rabbi Moshe son of Nachman. He was born in Catalonia, but was forced to leave at the age of 70 after being ordered to defend his faith against Pablo Christiani, a Jewish convert to Christianity. Eventually he moved to Jerusalem, where he is credited with reestablishing Jewish life and settlement in the city.

The prayer falls in the category of bakashot, or supplications, which was a common form among Iberian Jews of the period. It was published in Hebrew for the first time last year, appearing in Idan Perez’s Sidur Catalunya, the first printed prayer book of the Catalonian liturgy and ritual used by the Ramban and the once-thriving Jewish communities of Catalonia, Valencia and Majorca, which were ultimately decimated by the Spanish Inquisition and Expulsion over 500 years ago.

The first few lines read:

Please, O Lord who creates without having a creator∙

And who conceived a thought and power from potential to action, brought forth light which illuminates all of the lights from the beginning until the end, for all of the illuminations∙

The words of God are pure words (Psalms 12:7)∙

Please, with your unseen, refined and pure power, establish my thoughts in your service, in awe, in trembling and in reverence∙

You have brought to light every mystery

It was found in a manuscript written just after the Expulsion that was likely used by Catalonian exiles living in Provence. It is now held in Rome’s Casanatense Library.

The manuscript can be seen online as part of Ktiv, the National Library of Israel-led initiative to open digital access to all of the world’s Hebrew manuscripts.

Times of Israel Staff contributed to this article

As taken from, https://www.timesofisrael.com/recently-discovered-prayer-by-renowned-13th-century-talmudist-ramban-goes-online/#gs.glxhyp

 
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Posted by on September 19, 2020 in Uncategorized

 

Borges: “Siempre lamenté no ser judío”.

por David Alejandro Rosenthal

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Jorge Luis Borges es reconocido a nivel mundial como literato y poeta, también como filósofo y autoridad en temas. Autor de invaluables piezas y un verdadero defensor de Israel y de los judíos. Fue inspirado por la sabiduría judía y reconocedor de la Biblia. tuvo variedad de amigos hebreos y fue a Israel en sus primeros años como invitado del premier Ben Gurión. Escribió El Aleph y Ficciones. Considerado como uno de los padres de la literatura universal del Siglo XX. Con innumerables reconocimientos por todo el mundo, siempre lamentó no haber sido judío.

Le dijo a quién fue el primer ministro israelí David Ben Gurión, con quien tuvo un histórico encuentro en Buenos Aires: “Más allá de los azares de la sangre, todos somos griegos y hebreos”. Borges hacia publica su admiración por la sabiduría judía, en especial de la filosofía de Baruch Spinoza, holandés y judío sefardí. Fue una de las más fascinantes mentes de la filosofía occidental. También hacía eco de su admiración y fascinación de la cábala hebrea, en especial de Gershom Scholem, autoridad del tema y de Martin Buber en segunda instancia.

El antisemitismo no perdona a nadie. Es así que el mismísimo Borges fue culpado y casi enjuiciado de ser judaizante y de origen hebraico. Pero, así mismo se defendió de la forma más sagaz y solemne, dejando tanto la pregunta como la respuesta abierta. Enalteciendo el honor del pueblo hebreo y en realidad de una forma muy sutil y refinada dejó a los espectadores confundidos y dispersados entre sus maliciosas contiendas y pretensiones.

“Yo judío”
Como los drusos, como la luna, como la muerte, como la semana que viene, el pasado remoto es de aquellas cosas que puede enriquecer la ignorancia, que se alimentan sobre todo de la ignorancia. Es infinitamente plástico y agradable, mucho más servicial que el porvenir y mucho menos exigente de esfuerzos. Es la estación famosa y predilecta de las mitologías.

¿Quién no jugó a los antepasados alguna vez, a las prehistorias de su carne y su sangre? Yo lo hago muchas veces, y muchas no me disgustó pensarme judío. Se trata de una hipótesis haragana, de una aventura sedentaria y frugal que a nadie perjudica, ni siquiera a la fama de Israel, ya que mi judaísmo era sin palabras, como las canciones de Mendelssohn. Crisol, en su número del 30 de enero, ha querido halagar esa retrospectiva esperanza y habla de mi “ascendencia judía, maliciosamente ocultada”. (El participio y el adverbio me maravillan).

Borges Acevedo es mi nombre. Ramos Mejía, en cierta nota del capítulo quinto de Rosas y su tiempo, enumera los apellidos porteños de aquella fecha, para demostrar que todos, o casi todos, “procedían de cepa hebreo-portuguesa”. Acevedo figura en ese catálogo: único documento de mis pretensiones judías, hasta la confirmación de Crisol. Sin embargo, el capitán Honorio Acevedo ha realizado investigaciones precisas que no puedo ignorar. Ellas me indican el primer Acevedo que desembarcó en esta tierra, el catalán don Pedro de Azevedo, maestre de campo, ya poblador del “Pago de los Arroyos” en 1728, padre y antepasado de estancieros de esta provincia, varón de quien informan los Anales del Rosario de Santa Fe y los Documentos para la historia del Virreinato, abuelo, en fin, casi irreparablemente español.

Doscientos años y no doy con el israelita, doscientos años y el antepasado me elude. Agradezco el estímulo de Crisol, pero está enflaqueciendo mi esperanza de entroncar con la Mesa de los Panes y con el Mar de Bronce, con Heine, Gleizer y los diez Sefiroth, con el Eclesiastés y con Chaplin.

Estadísticamente los hebreos eran de lo más reducido. ¿Qué pensaríamos de un hombre del año cuatro mil, que descubriera sanjuaninos por todos lados? Nuestros inquisidores buscan hebreos, nunca fenicios, garamantas, escitas, babilonios, persas, egipcios, hunos, vándalos, ostrogodos, etíopes, dardanios, paflagonios, sármatas, medos, otomanos, bereberes, britanos, libios, cíclopes y lapitas. Las noches de Alejandría, de Babilonia, de Cartago, de Menfis, nunca pudieron engendrar un abuelo; sólo a las tribus del bituminoso Mar Muerto les fue deparado ese don”. (Borges, Yo, judío, 1934)

Fue esta a forma de poema y con gran sagacidad la respuesta del gran Borges a sus detractores antisemitas que hacían eco en la época del auge nacional socialista alemán que golpeaba también a la Argentina. País que luego albergaría a líderes nazis de renombre que luego serían capturados en su territorio, el caso más conocido fue el de Adolf Eichmann.

Jorge Luis Borges fue un apasionado por el judaísmo. Además de este grandioso poema en defensa de si y de la tradición hebrea, se dedicó en su vida a investigar temas como el de la mística judía, es decir, la cábala. Estudió la obra de la máxima autoridad académica del tema, Gershom Scholem. A raíz de esto dio una muy docta conferencia llamada: Siete noches. Claro está que se inspiró en la novela de Gustav Meyrink, llamada El Golem y publicada en el año 1915. Borges se fascinó por la antigua historia del Golem, aquella criatura que hizo el Rabino Yehuda Löw ben Becalel, hoy República Checa. Este grandioso cabalista reconocido en la época por sus artes místicas, inspiraría una leyenda hasta hoy mágica.

El Golem
Si, (como el griego afirma en el Cratilo) el nombre es arquetipo de la cosa,
en las letras de rosa está la rosa y todo el Nilo en la palabra Nilo. Y, hecho de consonantes y vocales, habrá un terrible Nombre, que la esencia cifre de Dios y que la Omnipotencia guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron en el Jardín. La herrumbre del pecado (dicen los cabalistas) lo ha borrado y las generaciones lo perdieron. Los artificios y el candor del hombre no tienen fin. Sabemos que hubo un día en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga sombra insinúan en la vaga historia, aún está verde y viva la memoria de Judá León, que era rabino en Praga. Sediento de saber lo que Dios sabe, Judá León se dio a permutaciones de letras y complejas variaciones y al fin pronunció el Nombre que es la Clave, la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio, sobre un muñeco que con torpes manos labró, para enseñarle los arcanos de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos párpados y vio formas y colores que no entendió, perdidos en rumores, y ensayó temerosos movimientos. Gradualmente se vio (como nosotros) aprisionado en esta red sonora de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora, Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

El cabalista que ofició de numen a la vasta criatura apodó Golem. (Estas verdades las refiere Scholem en un docto lugar de su volumen.) El rabí le explicaba el universo (Esto es mi pie; esto el tuyo; esto la soga) y logró, al cabo de años, que el perverso barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía o en la articulación del Sacro Nombre; a pesar de tan alta hechicería, no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro y harto menos de perro que de cosa, seguían al rabí por la dudosa penumbra de las piezas del encierro. Algo anormal y tosco hubo en el Golem, ya que a su paso el gato del rabino se escondía. (Ese gato no está en Scholem, pero, a través del tiempo, lo adivino.) Elevando a su Dios manos filiales, las devociones de su Dios copiaba o, estúpido y sonriente, se ahuecaba en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura y con algún horror. ¿Cómo (se dijo) pude engendrar este penoso hijo y la inacción dejé, que es la cordura? ¿Por qué di en agregar a la infinita serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana madeja que en lo eterno se devana, di otra causa, otro efecto y otra cuita? En la hora de angustia y de la luz vaga, en su Golem los ojos, detenía. ¿Quién nos dirá las cosas que sentía Dios, al mirar a su rabino en Praga?  (Borges, El otro, el mismo , 1964)

En una entrevista Borges dijo: “He hecho lo mejor que pude para ser judío. Pude haber fracasado… Si pertenecemos a la civilización occidental, entonces todos nosotros, a pesar de las muchas aventuras de la sangre, somos griegos y judíos… Muchas veces me pienso judío, pero me pregunto si tengo derecho de hacerlo”. El sabio hombre que era Borges, reconocía que la civilización occidental debe todo a Atenas y a Jerusalén, por encima de Roma, en el concepto filosófico de pensar las cosas tal como se piensan hoy, tanto así, como de la cultura.

Un amigo de los judíos, un admirador de la tradición judía y del judaísmo y un defensor de Israel fue el hombre más brillante que tuvo Latinoamérica como concluyen los que conocen su obra. Es en el exterior, en especial en Europa, el único latinoamericano que tiene un respaldo intelectual. Los académicos le reconocen en diversas áreas como un erudito y autoridad en temas selectos. Su poesía es muy apreciada por su rima estética y su lírica. Es un honor que Borges haya sido un filo judío, un amante del judaísmo. En 1971 se le ordeno a Borges con el Premio Jerusalén, esa ciudad que fascinó a Borges y que como el decía es la ciudad más anhelada en todo el mundo por los hombres históricamente, el misticismo y la nostalgia que guarda Jerusalén fueron de gran interés para el gran intelectual del siglo XX argentino. Jorge Luis Borges hizo un valioso poema que será para siempre en el año de 1969, donde refleja su admiración y verdadero amor para con Israel y sus gentes. Estuvo en este año 10 días entre Jerusalén y Tel Aviv y dijo ávidamente que regresaba de visitar: “la más vieja y al mismo tiempo la más joven de las naciones”.

Israel, 1969
Temí que en Israel acecharía con dulzura insidiosa la nostalgia que las diásporas seculares acumularon como un triste tesoro en las ciudades del infiel, en las juderías, en los ocasos de la estepa, en los sueños, la nostalgia de aquellos que te anhelaron, Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia, ¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia, sino esa voluntad de salvar, entre las inconstantes formas del tiempo, tu viejo libro mágico, tus liturgias, tu soledad con Dios? No así. La más antigua de las naciones es también la más joven.

No has tentado a los nombres con jardines, con el oro y su tedio sino con el rigor, tierra última. Israel les ha dicho sin palabras: olvidarás quién eres. Olvidarás al otro que dejaste. Olvidarás quién fuiste en las tierras que te dieron sus tardes y sus mañanas y a las que no darás tu nostalgia. Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso. Serás un israelí, serás un soldado. Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos. Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca. Una sola cosa te prometemos: tu puesto en la batalla. (Borges, Elogio de la sombra, 1969)

Este poema refleja la admiración de Borges por el reciente Estado. Ratifica su devoción por la causa judía, por la cual en la misma argentina fue atacado. Además, prevé lo que será aquella extensa lucha de los nuevos ciudadanos por su supervivencia y la mentalidad que se debe mantener, la de una lucha constante. Para Borges; Israel no es un lugar ajeno. Este conoce bien la historia del pueblo, desde sus orígenes. Abraham, su descendencia y los avatares que un Israel en el exilio debería asumir, hasta algún día retornar a la tierra prometida al primer patriarca. Borges no desconoce tampoco, la identidad religiosa y mística. Ha estudiado hasta cábala y se ha adentrado en la teología hebrea. La visita de 1969 a Eretz, representa para Borges y el mundo latino judío un especial hecho dentro de la historia misma del Estado moderno de Israel.

Según tomado, https://www.aurora-israel.co.il/borges-siempre-lamente-no-ser-judio

 
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Posted by on September 19, 2020 in Uncategorized

 

La falacia de una raza de hombres puros

por Dra. Bejla Rubin

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Aun los que no se detienen a llorar
Se ahogarían en lágrimas
Si se les hubieran dejado el tiempo para llorar a aquellos otros
A los que no les quedó ni esto                                                                                              (Máximo Kahn)  

El pueblo alemán crecido y educado dentro de los cánones del honor y la pureza de la sangre (Blutt und Bodem) sobre todo en su genealogía aristocrática, que en ese sentido era mucho más estricta que la realeza inglesa dado que ésta aceptaba mujeres que no fueran de un puro linaje aristocrático, inclusive madres judías, donde la única condición que se les imponía era la de impartir una educación de alto nivel cultural con modales refinados y denotar signos de nobleza y buen trato social.

En cambio, el modelo alemán prusiano de una larga cadena de familias aristocráticas, debían dar cuenta de una ascendencia sin máculas de linaje, o sea, de sangre pura germana. Su más prestigiosa actividad era la de ser guerreros, batirse a duelo por defender su honor y la dedicación exclusiva a la tierra y al rey. El trabajo era un oficio despreciable, al igual que el comercio. Luego serían aceptados ya en el ll Reich a tener en cuenta en los grupos de cortesanos a los científicos, universitarios y académicos de renombre.

Toda esta tradición, tanto en defensa del honor vía las armas como de dar cuenta de un linaje de sangre pura, serían el huevo de la serpiente que daría origen y estamento a la ideología nacionalsocialista, hecho que en su trasfondo no inventó nada nuevo sino más bien reforzó lo ya acuñado por los alemanes en su origen como Imperio y luego como Nación.

Y será ese modelo de “la sangre pura” la que aplicará Hitler sobre el pueblo alemán reconocido como ser de raza aria pura superior y sobremanera debían serlo sus guerreros y oficiales del más alto rango como los SS.

Dada esa tradición de sometimiento y culto a la obediencia, es que no le llevó mucho esfuerzo a Hitler ser reconocido como el máximo líder, ser supremo, idolatrado cual un Dios y su palabra acatada cual ley. Su oralidad demagógica supo esclavizar a las masas que acataron sus más descabellados caprichos y llevar a cabo sus maldades inimaginables para la humanidad pero que fueron realizadas por él. De allí que Sieg Heil!, saludo santificado cual un emperador romano y que su obrar ya entró en el mundo como un nuevo paradigma de mal y cuando se establece un nuevo modelo, es como en derecho, se crea una nueva jurisprudencia que cualquiera puede emular, es más, tiene el consentimiento a hacerlo, como un acto de justicia y de igualdad.

El nacionalsocialismo en su creación se apoyó en potencias paganas e idólatras. Sacó su impulso de cuatro elementos además en el de basarse en la sangre pura germana. En primer lugar tomó de los egipcios el propósito de sacrificar “a la obra monumental inanimada todas las vidas humanas”. De los babilónicos aprendió a entregar la virginidad al ejército. De los persas a cometer traiciones. De los helenos tomó el secreto de la línea divisoria que hace entre el amo y el esclavo. Roma le aportó cómo se debe sobreestimar el poder del Estado. Con México aprendió a despedazar corazones. Por último, ya en la era moderna, toma de su aliado Japón, el modelo de un fanatismo sádico. Todo ello aplicado sin el menor sentimiento de culpa dado que el nazismo consideraba a la conciencia una superstición de invento judío.

¿Cuál fue la fuerza antagónica que supo utilizar el propio pueblo alemán en contra de una ideología política masificada? La cultura, ese resabio atesorado por la clase media, no la aristocrática que manejaba una hegemonía política de larga data, los ardides diplomáticos, esos manejos arteros que los humanistas e intelectuales desconocían entonces, la cultura pasa a ser un bien atesorado amén que oculto, dado que era un arma de resistencia y oposición a los demagogos y tiranos tanto del pasado como del presente. Siendo así, no serán azarosas las palabras de un Goebbels, ministro de propaganda del lll Reich cuando afirma a viva voz “hablenme de cultura y saco un arma”. Lema para nada ingenuo sino bien estudiado dado que los dictadores y tiranos saben a ciencia cierta que el saber, la cultura, el pensamiento libre fuera de influencias dogmáticas es el único y verdadero pasaje a la libertad.

El concepto de Kultur que surge en la clase media a fines del siglo XlX en Alemania denotaba educación, el cultivo de las personas, tiene como fin desarrollar y dar a ver su máxima potencialidad como sujetos, pero a comienzos del siglo XX el concepto de cultura cambió de sentido, se le da otra orientación y pasa a ser “cultura nacional” con una franca acentuación política y nacionalista donde las connotaciones que en su inicio fueron humanistas y morales desaparecen por completo para ser una herramienta demagógica. Y esa fue la nueva manipulación que el nazismo hizo del concepto y el valor de cultura desacreditado, arrancado del usufructo personal como “cultivar lo cultural” de manera y acervo personal para transformarla en una pancarta populachera con dogmas propagandísticos a contra corriente de lo que fuera elevar el valor cultural a título personal. Nada debía realizarse por fuera de los valores del régimen hitleriano y menos aún cuestionar su conducción y sus dogmas populacheros cual un lavado de cerebros.

Una nueva clase media comienza a surgir despegada de los valores de la aristocracia donde ella se sostenía del honor, la diferencia de clases y el culto a la pureza de la sangre.

Estos nuevos individuos, pensantes y no dependientes y temerosos de la autoridad, sino acatando el sentido y la orientación de sus propias conciencias, hacen a un nuevo estilo de vida y de actitud moral que va a caracterizar de a poco a la nueva Europa, regidos por los códigos filosóficos de Kant de una moral para todos por igual, con valores humanistas de igualdad extraídos precisamente de la tradición judeocristiana. Y es a esa tradición la que los nazis se proponen erradicar dejando a Europa Judenrein, limpia de judíos, o sea, masacrándolos, no sólo su cultura y tradición, sino fácticamente a sus cuerpos, tanto hombres, mujeres, ancianos y criaturas. Cuajar desde la raíz todo germen de la judería en el mundo, pero tras ese argumento vil y malicioso, el verdadero motivo de tal obrar era el robo y la apropiación del patrimonio del “judío”, un bacilo, una rata, un usurero, ergo el buen chivo expiatorio de todos los males tanto del ayer como del presente cuando tiemblan las bancas o aparecen pestes y epidemias.

Volviendo al lema en cuanto a negar el acervo cultural no es tan solo una anécdota del pasado, los dictadores modernos supieron muy bien utilizarlo cada vez que intentan someter, embrutecer e imbecilizar a su pueblo en aras de sus beneficios políticos y económicos camino a engrosar las urnas con el voto de los “incultos”, de ahí que nos llega ese otro lema “alpargatas sí, libros no”.

Desde Salomón “no hay nada nuevo bajo el sol”, lo que cambian son los disfraces, las máscaras, pero una vez sin maquillajes ni ambages, vemos que los rostros de los tiranos llevan el mismo sello, marcado en su mirada, llamado: codicia y maldad.

Tomamos las palabras del político y diplomático italiano Nicolás Maquiavelo del siglo XVl, de su libro El príncipe (1532) dado que siguen siendo vigentes cuando refiere: “un gobernante astuto puede y debe en consecuencia faltar a su palabra cuando ésta vaya en su perjuicio o los motivos que fundaron su promesa ya no están vigentes”. Ese fue el obrar de Hitler cuando rompe el tratado Molotov-Ribbentrop, de no agresión contra Rusia. También rompe con el Tratado de Versalles de no fabricar armas de guerra y de sostener una paz entre las naciones. Entonces, tras ese disfraz de cordero se esconde un lobo que habría de invadir Europa, romper todos los tratados y anular el valor de la palabra dada cual promesa de un supuesto hombre digno de sostenerla. Y es así como Maquiavelo concluye: ”mostrar en qué medida los pactos para la paz y tantas otras promesas han quedado sin valor y la deslealtad del Príncipe (hoy los gobernantes) y quien mejor entienda valerse de la naturaleza del zorro, hará lo mejor”. O sea, comerse a sus corderos ingenuos votantes populacheros, tanto los de la época de un Adolf Hitler como de los demagogos del presente.

Hanna Arendt, que no sólo ha sido una brillante filósofa, sino también una víctima del nazismo en su doble condición, el ser judía y de haber vivido esa historia en carne propia. Recordamos con ella cuando dice “que el nuevo régimen no nos planteaba entonces más que un problema político de gran complejidad, uno de cuyos aspectos era la intrusión de la criminalidad en la esfera política”. Se desprende de lo dicho que el derecho y la ley ya no protegían a los ciudadanos sino que respaldaba el acto criminal de sus gobernantes, dando un vuelco inédito en cuanto al obrar de los jueces en aras de justificar la criminalidad de sus líderes. Y lo más doloroso a la vez que sorprendente es ver como la Historia no ha dejado ninguna enseñanza cuando vemos su repetición, aceptando el modelo de tal criminalidad gubernamental junto a la ingenuidad de sus votantes. Es así como Hanna Arendt va a referir “lo que nos trastornó no fue el comportamiento de nuestros enemigos, sino el de nuestros amigos, que no habían hecho nada para que se llegara a esa situación. Ellos no eran responsables de la llegada del nazismo, simplemente estaban impresionados por el éxito de los nazis y fueron incapaces de oponer su propio juicio al veredicto de la Historia tal cual la leían”. Entonces ella concluye que “desgraciadamente la burocracia es el gobierno de nadie y, precisamente por eso, quizás la forma menos humana y más cruel de gobierno”. Modelo de los nuevos gobernantes agazapados tras ese anonimato burocrático desimplicándose de su responsabilidad en cuando a su conducción hecho por el cual han sido votados.

Con estas sentidas palabras podemos ubicar el origen histórico de las indiferencias morales que conducen a crear una brecha en esta nueva Historia que vive el hombre del siglo XXl y que debemos darle tiempo a la perspectiva para poder leer sus consecuencias futuras y quizás sus efectos escriban una nueva y terrible a-moralidad.

Para concluir decimos con Máximo Kahn “no es imposible demostrar de cómo esas persecuciones muevan en cierto modo la historia humana. A veces se tiene la impresión como si el antijudaísmo se hubiera hecho una primera necesidad de los hombres”. Y podemos dar fe de esta suposición dado que una de las afirmaciones de Hitler fue “si los judíos no hubieran existido yo los hubiera inventado”. Necesitó crearse de ese síntoma llamado judío para tener una excusa, una causa, una energía donde justificar su vida en aras de llevar a cabo su máximo deseo de Mal. Y en ese obrar tuvo miles de seguidores, ávidos de exterminar al diferente, al no asimilado, olvidándose “que fue el judío el que dio a los hombres su mejor libro, su mejor ley, su mejor poesía, su mejor amor, su mejor ritmo vital, su mejor dios: Dios”.

Según tomado de, https://www.aurora-israel.co.il/la-falacia-de-una-raza-de-hombres-puros

 
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Posted by on September 19, 2020 in Uncategorized

 

Rosh Hashana: Daring to Blow New Life into Judaism

Nathan Lopes Cardozo, at The Blogs

by Rabbi Dr. Nathan Lopes Cardozo

Something strange happens on Rosh Hashana. We spend hours declaring God’s majesty, using poetic and unique phrases. We refer to Him as the Ultimate King and Mover of the World. We ask Him to strengthen and reinforce His relationship with us and to show us His omnipotence.

But the ultimate prayer of this day is a sound that carries no words, and it is the only biblical commandment of the day: the blowing of the shofar.

What is there in a sound that words cannot express? And why do we hear this sound only once a year, on Rosh Hashana, when we remind ourselves of the Creation and of the radical new beginning in our lives; when we repent, turn over a new leaf, and recreate ourselves?

The blowing of the shofar proves that we can surpass ourselves. On our own, using only our vocal cords, we are unable to produce this sound—a terrifying, awesome, penetrating resonance. We can scream, howl, and wail, but nothing more than that. Our reach is limited. Alone, we cannot produce any sound that comes close to the piercing and penetrating heavenly voice of the shofar. This is a sound that can cause us to break down, pick ourselves up again, and transform ourselves into new individuals.

Not even a chazan’s liturgical solo or an opera singer’s aria can touch us the way the shofar’s vibrations do. The shofar carries us to places unreachable by the human word. It ignores walls and other obstacles, simply forging ahead, long after the human sound has come to an end.

The shofar and the human voice are completely different from each other. The shofar, like a knife, tears our hearts open—just as when the Children of Israel encountered the original shofar sound at Sinai, before God introduced the Torah to them. That, too, was an experience beyond anything that came before.

No human voice can produce such a powerful resonance. The only way to create it is by blowing a not-too-strong puff of breath into a small hole at one end of the shofar, which widens to a larger opening at the other end. This produces a sound of overwhelming power that pierces the heavens.

Suddenly, we are able to reach unreachable heights, when we are humble enough to admit that we cannot do it on our own, and that we need help. But it is we who must activate this help. The shofar will not blow on its own. It needs the human breath—our participation and our effort—before it can move mountains. Whether or not the shofar will blow is up to us, but whether we can reach our own potential will be up to the shofar. Our humility, combined with our capacity to move beyond ourselves, is what makes us exceptional.

This is our great challenge. Will we remain complacent and stagnant, letting the shofar sit in the cupboard, and never daring to go beyond ourselves? Or, will we have the nerve to blow the shofar and produce something more that will move us, and the world, forward?

This question is no less crucial in relationship to the future of Judaism. Will we leave Judaism as it is, as if nothing at all has happened in modern Jewish history? As if the State of Israel has not created a radical change in the condition of the Jewish people? As if our spiritual and moral condition has not encountered enormous challenges in modern times? Or will we wake up and use the great foundations of Judaism to constantly blow new life into it, impelling it to surpass itself and open new horizons?

On Rosh Hashana, when we recall the greatness of God and the Creation, the shofar challenges us to dare to go beyond, creating ourselves and Judaism anew. If we don’t respond to the challenge at this crucial hour, the sound will fall flat and die before it reaches its destination. But the Shofar holds all the possibilities of the future, and if we blow it properly, it will utter us into a new area of infinite opportunities through which Judaism will come alive as never before, and enrich our lives in ways that we cannot even imagine! Oh, yes, it will be arduous work with its ups and its downs, but the reward will be infinite.

Tizku leshanim rabot!

As taken from, https://www.cardozoacademy.org/thoughts-to-ponder/rosh-hashana-daring-to-blow-new-life-into-judaism/?utm_source=Subscribers&utm_campaign=99deb37206-RSS_EMAIL_CAMPAIGN&utm_medium=email&utm_term=0_dd05790c6d-99deb37206-242341409

 
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Posted by on September 17, 2020 in Uncategorized

 

El judaísmo latinoamericano en un continente en crisis

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Reflexiones para Rosh Hashaná

El Contexto Global
Las comunidades judías de América Latina se hallan con más de 400.000 miembros, entre las mayores del mundo. Pero su relevancia no surge solo de la cantidad. Está dada también por sus intensivos niveles de actividad judía, y de compromiso con el Estado de Israel. Son comunidades donde se desarrolla una multifacética vida judía, con expresiones vigorosas en espiritualidad, educación, cultura, protección social, trabajo con los jóvenes, y muchos otros planos. Están indisolublemente ligadas a Israel, le han aportado una aliá numerosa, y muy respetada por sus muy positivos aportes al país.
Hoy están afrontando difíciles problemáticas, en un continente que a pesar de su enorme potencial, está sufriendo duramente los impactos de la pandemia, y de la recesión económica mundial.
La región tiene el 8% de la población del orbe, pero registra el 30% de los casos de infección del virus. Brasil es el segundo país del mundo en muertes después de Estados Unidos, con 120.000 víctimas. También son muy elevadas las cifras de México, Perú, Ecuador, y Chile.
Los aspectos centrales de su actividad económica han sido muy afectados. Entre otros aspectos, la demanda y el precio de las materias primas que exportan han bajado sensiblemente, las inversiones externas se han reducido, el turismo está en picada, las remesas enviadas desde países desarrollados por sus emigrantes han caído fuertemente.
A ello se han sumado los cierres de la economía, obligados por la pandemia. Las últimas proyecciones ajustadas de la CEPAL (ONU) prevén que el Producto Interno Bruto se contraerá este año un 9.1%, el desempleo crecerá a 13.5%, la pobreza pasará de 185 millones a 230, lo que significará que será el 37.3% de la población. La pobreza extrema ascenderá de 67.7 millones a 96.2, será el 15.8%. En una región que es una gran productora de alimentos, todas estas cifras llevarán a un marcado aumento del hambre y la inseguridad alimentaria.
Los cinco países que tendrán las peores caídas económicas son según la CEPAL: Brasil, México, Argentina, Ecuador y Perú. En los tres primeros viven la gran mayoría de los judíos latinoamericanos.
Las clases medias están experimentando agudos procesos de pauperización. En ellas están concentradas masivamente las comunidades judías. Sus ocupaciones típicas, pequeños y medianos empresarios, cuentapropistas, profesiones liberales, comerciantes, y otras están teniendo daños muy severos.
Frente a este panorama las comunidades tienen delante suyo en el 5781 una agenda de desafíos muy exigentes. Están trabajando activamente en ellos, conducidas por sus excelentes organizaciones centrales, y entregados líderes, esclareciendo y movilizando, poniendo en práctica nuevos programas adaptados a la emergencia, buscando afanosamente fuentes de financiamiento.
Probablemente sea útil orientar esa tarea recordando y teniendo al frente algunos principios cardinales de las fuentes y la sabiduría judía que aportan guías claras para la acción en situaciones plenas en dilemas como esta.

Algunos Principios Judíos Orientadores
• Pandemia. La primera prioridad para el judaísmo es la defensa de la vida y la salud. A tal punto lo resalta que según las fuentes está permitido suspender el sábado, el día sagrado de espiritualidad, si hay un tema de salud grave de por medio. Ante la pandemia coincidieron las autoridades espirituales judías. Debían practicarse escrupulosamente las indicaciones de la ciencia médica: distanciamiento social, lavado de las manos, mascarillas, cierre de actividades que significaran reuniones de grupos amplios de personas, restricción de actividades económicas. Las violaciones a estas directrices por parte de pequeños grupos comunitarios fueron duramente condenadas por dichas autoridades.
• Pobreza. Para el judaísmo la ayuda al pobre no puede esperar. El Levítico afirma “No te desentiendas de la sangre de tu prójimo”. El gran pensador Yeshayahou Leibowitz decía: “La pobreza no desaparecerá espontáneamente…Lo que D-os demanda de nosotros es que actuemos de una manera tal que no haya pobres en nuestra comunidad”.
• Tzedaká. Las fuentes consideran que es más importante que todas las otras prescripciones del judaísmo juntas. El término Tzedaká va más lejos de caridad y solidaridad. Hacer Tzedaká quiere decir “recuperar la justicia”, porque la pobreza es una afrenta a la dignidad del ser humano.
• Dignidad. En La Ayuda. Maimónides exige “que le abras tu mano”. Creó hace 1000 años atrás la escalera de la tzedaká. Su grado máximo es ayudar al prójimo “dándole un préstamo, o entrando en asociación con él para crear una fuente de trabajo”. Concibió el microcrédito y las ideas pilares de las políticas de desarrollo sostenible que hoy tratan de avanzar la ONU y otros organismos de cooperación internacional.
• Justicia Social. El prominente pensador A. J. Heschel llevó el mensaje de justicia social de los Profetas al Siglo XX. Abogaba por un pueblo judío comprometido en la lucha contra las injusticias. Exigía la participación de cada uno en la acción contra ellas y la solidaridad. No hay abstención ni neutralidad posibles ante injusticias como la pobreza, el racismo y las discriminaciones. Decía “en una sociedad libre algunos son culpables, pero todos somos responsables”.
• Protección a los más vulnerables. Isaías ordenaba: “busca justicia, libera los oprimidos, defiende los derechos de los huérfanos, protege a la viuda”.
• Memoria. Junto a enfrentar la pandemia, y sus consecuencias, las comunidades deben seguir exigiendo acabar con la impunidad frente a la masacre de la AMIA. “Justicia, justicia perseguirás” demandan las fuentes. Asimismo, deben luchar contra el negacionismo del Holocausto, y las nuevas formas del antisemitismo como la invasión masiva de los medios sociales por fake news llenas de odio antijudío.
• Solidaridad Activa Con El País. La genial interprete del Talmud Nechama Leibowitz, enseñaba que no hay incompatibilidad entre velar por la propia familia, por la comunidad, y por la sociedad. Resaltaba: “el corazón de un buen judío puede y debe ensancharse permanentemente”.
• Reparar El Mundo. Aún en las circunstancias actuales el Tikum Olam, es irrenunciable. Las comunidades y particularmente las jóvenes generaciones deben bregar para que haya un mundo mejor, más justo, y se recupere el equilibrio perdido con la naturaleza.
• Esperanza. Para tiempos como estos, debería tenerse muy en cuenta a Rabbi Nachman de Bratslav, cuando pedía “No desesperes nunca. Está prohibido renunciar a la esperanza”.
En este 5780, trabajar sin descanso por garantizar la vida comunitaria, la educación, la Tzedaká, la espiritualidad, y la dignidad de cada familia judía como lo vienen haciendo instituciones ejemplares como la AMIA, pilar del judaísmo argentino con sus 125 años de servicio, Jabad Lubavitch, Tzedaka, y las instituciones centrales de todas las comunidades judías de la región, y aplicar estos y otros principios axiales del judaísmo, será la mejor manera de rendir homenaje al espíritu de balance, reflexión y acción de Rosh Hashaná, y Iom Kipur.

(*) Asesor de diversos organismos internacionales, Doctor Honoris Causa de la Universidad Hebrea de Jerusalén, y de múltiples Universidad de América Latina y Europa.
kliksberg@aol.com

Según tomado de, https://www.aurora-israel.co.il/el-judaismo-latinoamericano-en-un-continente-en-crisis

 
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Posted by on September 17, 2020 in Uncategorized

 

The Ten Days of Teshuvah

The Four Steps of Repentance - Jewish Holidays
Adapted by Rabbi Jonathan Sacks; From the teachings of the Lubavitcher Rebbe

The following Sicha is about the difficulties of translation itself. The act of translation assumes that for every word in one language, equivalents can be found in another. But this may be untrue, especially when we are dealing with ideas that are central and unique to Judaism. We may then fall into the error of equating a Jewish idea with one drawn from another culture when the two are in fact dissimilar, even opposite. This is the case with the three words constantly on our minds during the Ten Days of Teshuvah. In English they are repentance, prayer and charity. How far these differ from their Jewish counterparts—teshuvah, tefillah and tzedakah—the Rebbe emphatically explains.

1. The Service of the Ten Days

We express the hope that on Rosh Hashanah G-d blessed us with a “good and sweet year” to come, a year made fruitful by children, health and sustenance.

But there is no limit to goodness and blessing. Thus, during the Ten Days of Teshuvah we have the opportunity through our service, to cause G-d to grant us yet greater benefits from His “full and expansive hand.”

What is this service? It is, as we say in our prayers, “repentance, prayer and charity” which avert evil and bring the good. But the words “repentance, prayer and charity” are misleading. By thus translating the Hebrew terms teshuvah, tefillah and tzedakah, we are led into a false comparison of these three elements of the religious life as they exist in Judaism and outside it.

In fact, there are crucial differences. Teshuvah is not repentance. Tefillah is not prayer. And tzedakah is not charity.

2. Teshuvah and Repentance

“Repentance” in Hebrew is not teshuvah but charatah. Not only are these two terms not synonymous. They are opposites.

Charatah implies remorse or a feeling of guilt about the past and an intention to behave in a completely new way in the future. The person decides to become “a new man.” But teshuvah means “returning” to the old, to one’s original nature. Underlying the concept of teshuvah is the fact that the Jew is, in essence, good. Desires or temptations may deflect him temporarily from being himself, being true to his essence. But the bad that he does is not part of, nor does it affect, his real nature. Teshuvah is a return to the self. While repentance involves dismissing the past and starting anew, teshuvah means going back to one’s roots in G-d and exposing them as one’s true character.

For this reason, while the righteous have no need to repent, and the wicked may be unable to, both may do teshuvah.1 The righteous, though they have never sinned, have constantly to strive to return to their innermost. And the wicked, however distant they are from G-d, can always return, for teshuvah does not involve creating anything new, only rediscovering the good that was always within them.

3. Tefillah and Prayer

“Prayer” in Hebrew is not tefillah but bakashah. And again these terms are opposites. Bakashah means to pray, request, beseech. But tefillah means, to attach oneself.2

In bakashah the person asks G-d to provide him, from above, with what he lacks. Therefore when he is not in need of anything, or feels no desire for a gift from above, bakashah becomes redundant.

But in tefillah the person seeks to attach himself to G-d. It is a movement from below, from man, reaching towards G-d. And this is something appropriate to everyone and at every time.

The Jewish soul has a bond with G-d. But it also inhabits a body, whose preoccupation with the material world may attenuate that bond. So it has constantly to be strengthened and renewed. This is the function of tefillah. And it is necessary for every Jew. For while there may be those who do not lack anything and thus have nothing to request of G-d, there is no-one who does not need to attach himself to the source of all life.

4. Tzedakah and Charity

The Hebrew for “charity” is not tzedakah but chessed. And again these two words have opposite meanings.

Chessed, charity, implies that the recipient has no right to the gift and that the donor is under no obligation to give it. He gives it gratuitously, from the goodness of his heart. His act is a virtue rather than a duty.

On the other hand tzedakah means righteousness or justice. The implication is that the donor gives because it is his duty. For, firstly, everything in the world belongs ultimately to G-d. A man’s possessions are not his by right. Rather, they are entrusted to him by G-d, and one of the conditions of that trust is that he should give to those who are in need. Secondly, a man has a duty to act towards others as he asks G-d to act towards him. And as we ask G-d for His blessings though He owes us nothing and is under no obligation, so we are bound in justice to give to those who ask us, even though we are in no way in their debt. In this way we are rewarded: Measure for measure. Because we give freely, G-d gives freely to us.

This applies in particular to the tzedakah which is given to support the institutions of Torah learning. For everyone who is educated in these institutions is a future foundation of a house in Israel, and a future guide to the coming generation. This will be the product of his tzedakah—and his act is the measure of his reward.

5. Three Paths

These are the three paths which lead to a year “written and sealed” for good.

By returning to one’s innermost self (teshuvah), by attaching oneself to G-d (tefillah) and by distributing one’s possessions with righteousness (tzedakah), one turns the promise of Rosh Hashanah into the abundant fulfillment of Yom Kippur: A year of sweetness and plenty.

(Source: Likkutei Sichot, Vol. II pp. 409-411)

FOOTNOTES
1.Cf. Kuntres Bikkur Chicago, p. 23.
2.Cf. Rashi, Bereishit 30:8; Or Hatorah, Vayechi, 380a.
 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

La auténtica tragedia palestina

por Khaled Abu Toameh

Desde el comienzo de la guerra civil (2011), en Siria han muerto 4.048 palestinos, y los heridos se cuentan por miles. Decenas de miles han abandonado sus viviendas y huido a otras partes de Siria, a los países árabes vecinos o a Europa. En la imagen (Louai Beshara(AFP, vía Getty Images), el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, próximo a Damasco, el 22 de mayo de 2018, días después de que las fuerzas del Gobierno sirio retomaran el control del mismo.

Los dirigentes palestinos están tan volcados en la condena de Emiratos Árabes Unidos (EAU) por su acuerdo de normalización con Israel que no les queda tiempo para reparar en el terrible sufrimiento de sus compatriotas en algunos países árabes, especialmente en Siria y en Irak. Es más, parece que no les perturba el hecho de que en algunos países árabes los palestinos están, misteriosamente, desapareciendo.

A diferencia de lo que sucede con sus líderes, a los palestinos que viven en Siria y en Irak no parece preocuparles el acuerdo Israel-EAU. Y es que tienen preocupaciones más acuciantes, como la búsqueda de un techo para sus hijos y de agua potable para sus familias. A esos palestinos les perturba haber perdido sus hogares, y les angustia el destino de sus hijos desaparecidos.

En las últimas dos semanas, los dirigentes de la Autoridad Palestina (AP) y de Hamás han centrado su atención en el acuerdo Israel-EAU y en cómo persuadir a otros Estados árabes para que no sigan los pasos emiratíes. Pero, ya digo, todo parece indicar que la paz entre Israel y Emiratos es lo último que tienen en mente los palestinos residentes en Siria.

Desde el comienzo de la guerra civil (2011), en Siria han muerto 4.048 palestinos, y los heridos se cuentan por miles. Decenas de miles han abandonado sus viviendas y huido a otras partes de Siria, a los países árabes vecinos o a Europa. Además, 1.797 palestinos han sido detenidos por las autoridades y encerrados en condiciones durísimas; de otros 333, sus familias no saben nada.

Mientras, incitados por sus líderes, los palestinos de la Margen Occidental y Gaza queman banderas de Emiratos y retratos del príncipe heredero Mohamed ben Zayed, se informa de que, en el norte de Siria, centenares de familias palestinas desplazadas viven en unas “condiciones humanitarias penosas”, en tiendas de campaña. El Grupo de Acción por los Palestinos de Siria (GAPS) reportó que muchas de ellas se han visto forzadas a abandonar también las tiendas debido a la falta de los servicios más elementales. “Hacen frente al intenso calor del verano sin disponer de agua. A veces, los campos están sin agua durante muchos días”.

El GAPS dice haber documentado 333 casos de desaparición de palestinos (37 de ellos, mujeres) desde el inicio de la guerra civil.

“Los activistas acusaron a los grupos de seguridad prosirios de cometer secuestros y detenciones sobre la base de que las personas desaparecidas eran buscadas por las fuerzas sirias de seguridad o para pedir a sus familiares un rescate por su liberación.”

Las condiciones de los palestinos residentes en la vecina Irak son malas, pero no tanto. En Irak, por cierto, también parece que hay palestinos desaparecidos en misteriosas circunstancias.

Recientemente, varias familias palestinas apelaron al primer ministro iraquí, Mustafá al Jadhimi, para que revelara el paradero de sus hijos, que llevan muchos años detenidos y de los que ignoran tanto el lugar en que fueron capturados como las circunstancias de su encierro. Hay palestinos que llevan detenidos desde 2005.

“Nosotros, familiares de palestinos que llevan muchos años detenidos en Irak, no sabemos nada del paradero de nuestros hijos”, han escrito a Jadhimi.

“Hemos visitado numerosos departamentos y centros de seguridad, pero no hemos dado con rastro alguno de ellos. Le pedimos que vea cómo se encuentran sus familiares y que atienda al pesar de sus madres, algunas de las cuales han fallecido llorando a sus hijos. Le pedimos que tenga la deferencia de ayudarnos a saber qué ha pasado con nuestros hijos, y de reunirse con un grupo de estas familias para que conozca sus casos.”

Las familias palestinas denuncian que entidades como el Comité Internacional de la Cruz Roja y la ONU se han negado a asistirlas en la búsqueda de sus seres queridos.

Mohamed Abu Omar, palestino residente en Irak, dice que dos miembros de su familia llevan desaparecidos desde que fueron detenidos por las fuerzas de seguridad iraquíes en 2005. “Dos días después del arresto se nos pidió que pagáramos un rescate de 50.000 dólares”, afirma. “Pagamos la mitad, liberaron a uno y prometieron soltar también al otro, pero sigue desaparecido”.

El escritor palestino Nabil al Sahli afirma que los 4.000 palestinos que siguen en Irak están viviendo una “tragedia” y que, según algunos estudios, al menos 20.000 palestinos han sido desplazados de Irak a otros 40 países de todo el mundo como consecuencia de las “masacres” perpetradas contra ellos por las milicias sectarias. Al Sahli prevé que el sufrimiento de los palestinos de Irak aumente luego de que el Gobierno de Bagdad aprobara una ley que despoja a los refugiados palestinos de sus derechos y los clasifica como foráneos. La nueva ley, implantada en 2018, sustituye a una dictada por Sadam Husein en 2001 que estipulaba que los palestinos fueran tratados igual que los iraquíes, con todos los privilegios y derechos ciudadanos.

«Dada la popularidad de la causa palestina, es de alguna manera sorprendente que el drama de los refugiados palestinos en Irak reciba tan poca atención mediática”, se lee en un estudio publicado en la web qatarí The New Arab.

“Tras una década y media de abusos, los palestinos que residen en Irak desde la creación de Israel (1948) tratan de abandonar su país de adopción para escapar de los tormentos cotidianos que padecen.”

El informe de The New Arab subraya que, en efecto, a los palestinos se les ha despojado de sus documentos de identidad y viaje por parte de los sucesivos Gobiernos del país.

“Despreciados como ‘baazistas leales’, ‘favoritos de Sadam’ o simplemente como ‘suníes’, los refugiados palestinos han sido atacados duramente por las milicias chiíes tras la caída del régimen de Sadam Husein. Sólo en 2003, 344 familias palestinas fueron expulsadas de sus hogares por las milicias.”

Los líderes palestinos que andan acusando a los emiratíes de “apuñalar a los palestinos por la espalda” porque quieren hacer la paz con Israel quizá deberían tener en cuenta que países árabes como Irak y Siria están no sólo apuñalando a los palestinos por la espalda sino matándolos, expulsándoles de sus hogares y haciendo desaparecer a sus hijos. En extremo contraste, Emiratos y otros Estados del Golfo llevan desde hace mucho abriendo las puertas a los palestinos y procurándoles empleo y altos niveles de vida.

Estupefacientemente, los dirigentes palestinos tienen todo el tiempo del mundo para castigar a Emiratos, pero nada para hablar de los abusos sistemáticos y de las muertes de palestinos en Siria e Irak. Para la AP y para Hamás, la auténtica tragedia se produce cuando un árabe muestra su disposición a hacer la paz con Israel.

Los palestinos de Siria e Irak seguirán temiendo por sus vidas mientras sus líderes prefieran arremeter contra los acuerdos de paz entre Israel y los países árabes antes que contra la persecución y muerte de los palestinos en los Estados árabes.

Según tomado de, https://es.gatestoneinstitute.org/16500/tragedia-palestina

 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

The Middle East Transformation

by Jerold Auerbach

PA President Mahmoud Abbas. Photo: Reuters/Osman Orsal.

It is hard — but not too hard — to feel sorry for Palestinian Authority President Mahmoud Abbas. Now in the 15th year of his four-year term, he confronts the new reality that two Arab states — the United Arab Emirates and Bahrain — have recognized Israel. The triumphant El Al flight to the UAE, with permission from Saudi Arabia to fly through its air space, was the wedge that opened the gate to a new era of amicable relations between Israel and the Arab world. The ceremonial White House signing marks its affirmation.

Predictably, the New York Times quickly found reasons for caution and criticism. A chorus of four Times reporters, responding to the Israel-UAE accord, noted sharp disapproval from the PLO, whose spokesman called it “a black day in the history of Palestine.” Palestinians “have not authorized anyone to make concessions to Israel in exchange for anything,” he said, as if Palestinian approval was required.

Focusing on “Democrats and many Middle East analysts in Washington” who dismissed praise for the agreement as “hyperbolic,” the Times cited an “expert” who claimed, with no supporting evidence, that “it’s hard to credit the Trump administration with this deal.” The Times also noted “an immediate backlash” from Jewish settlers, whose opinions are rarely sought by its reporters and columnists for anything but criticism of Israel.

One day later, London Bureau Chief Mark Lander reiterated the Times’ denigration of the accord. He hastened to assert that the new agreement was “not the result of months of delicate shuttle diplomacy by the Trump administration.” Instead, it represented “an opportunity to make progress on one front after its failure on another: brokering a peace accord between Israel and the Palestinians.” In the end, he concluded, Jared Kushner (President Trump’s son-in-law and chief Middle East negotiator) was “hungry for success after three years of Middle East diplomacy.”

Primacy on the Times opinion page was, predictably, given to Palestinian lawyer Diana Buttu, who has served as a PLO adviser. The give-away Times headline asserted: “The UAE-Israel Flight Is Nothing to Celebrate.” For Ms. Buttu, the deal between the UAE and Israel was a failure because it is “normalizing relations with Israel without Israel ending its military rule over Palestinians.” She lamented that the United States, Israel, and now even Arab countries “are willing to move ahead with plans that disregard Palestinian rights.”

Later, the Times reiterated Palestinian suffering with a five-column article devoted to Abbas himself (born, ironically, in the Galilee town of Safed to parents who fled to Syria in 1948). With characteristic Palestinian self-destructiveness, Abbas refused to accept more than $100 million in taxes collected monthly by Israel that account for more than 60% of the Palestinian Authority budget.

As a result, salaries to Palestinian government employees go unpaid, families confront severe hardships, and the Palestinian Authority “is careening toward bankruptcy.” Like a petulant child, Abbas — furious that he was not consulted about the UAE agreement — absurdly imagines that the suffering of his own people can persuade the UAE to relent.

Predictably, given its loathing for Israeli settlers, the Times focused on Palestinian hardship in the Jewish sector of Hebron, where 25,000 Palestinians outnumber 750 Israelis. The accompanying photograph shows two Palestinians walking along a deserted street between shuttered shops. The Times ignored the prospering Arab sector, where 200,000 Palestinians (no Jews allowed) enjoy the pleasures of shopping malls, high-rise apartment buildings, and universities.

Prime Minister Benjamin Netanyahu’s signing of a normalization agreement at the White House with the UAE and a Declaration of Peace with Bahrain came nearly 30 years since Israel’s last treaty with an Arab state (Jordan). The price, exorbitant to 450,000 Jewish settlers, is an Israeli agreement to postpone indefinitely any steps toward annexation of settlements in Biblical Judea and Samaria (the West Bank). But it is absurd to identify flourishing Israeli communities in Judea and Samaria — Ariel, Ma’ale Adumim, Modi’in Illit — as “settlements.” Their thousands of residents are as unlikely to be removed from their homes as settlers in Tel Aviv.

Annexation, even the less menacing “extension of Israeli sovereignty,” may be on hold for now. But as Prime Minister Menachem Begin pointedly declared decades ago, “You cannot annex your own homeland.” One way or another, settlements are and will surely remain under the umbrella of Israeli sovereignty. It is cause, even if not at the Times, for celebration.

Jerold S. Auerbach is the author of Print to Fit: The New York Times, Zionism and Israel, 1896-2016, chosen for Mosaic by Ruth Wisse and Martin Kramer as a Best Book for 2019.

As taken from, https://www.algemeiner.com/2020/09/15/the-middle-east-transformation/

 
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Posted by on September 16, 2020 in Uncategorized

 

Ask The Rabbis | What Is the Most Important High Holidays Prayer?

Yossi Rosenstein-Shofar Blowing | Jewish art, Art painting oil, Art

INDEPENDENT

Master of the Universe! We are entering that very special time when Noah opened the window of his ark (Genesis 8:6), a daring act of faith against the tragic reality of a collapsed world. “This is Yom Kippur,” our ancients taught us, “for the ark of Noah, she is Mother of Above, and the window of the ark is the Central Column through which the light of the Torah, the hidden light, is illuminated” (Tikunei Zohar, Tikun 39). Give us then the strength and the courage to fling open that window so that your light may shine more brilliantly, as when it shone through the window of Noah’s Ark when he dared to open it and envision Genesis in the face of Nemesis. Carry us across the chasm between what once was and what we hope can be. Grant us the wisdom and inspiration to do what we must here in the realm of the Created to empower the potency of the Divine Light so that it may shatter the impediments and illuminate the beauty of your Creation.

Rabbi Gershon Winkler
Walking Stick Foundation
Cedar Glen, CA

HUMANISTIC

Humanistic Jews greet the High Holidays with optimism and purpose. For us, these are not days of dread and awe, but opportunities for renewal and rededication to bettering our own lives and the world around us. This year, we will have in our minds the death of Heather Heyer and the blatant display of racism, neo-Nazism and anti-Semitism in Charlottesville. We will be thinking of the lack of moral leadership coming from the White House, the stripping away of rights and voting access, and more.

To this end, on Rosh Hashanah we will say, “Where there are prejudice and hatred, let there be acceptance and love. Where there are tyranny and oppression, let there be freedom and justice. Where there are strife and discord, let there be harmony and peace.” And on Yom Kippur we will acknowledge that “we have acted wrongly by hardening our hearts, by shirking duty, by keeping the poor in the chains of poverty and turning a deaf ear to the cry of the oppressed, by failing to work for peace, by keeping silent in the face of injustice.”

But we will also take encouragement from each other and say, “May our hearts not despair of human good. May no trial, however severe, embitter our souls and destroy our trust. May we too find strength to meet adversity with quiet courage and unshaken will.”

Rabbi Peter H. Schweitzer
The City Congregation for Humanistic Judaism
New York, NY

RENEWAL

In many synagogues the last phrase before we start the Shacharit (morning) prayers on Shabbat is, “The King is enthroned on high in majesty.” On the High Holy Days, we also chant this phrase in the morning, but the music is quite grand—it is meant to stand out. The High Holy Days emphasize our need to crown God as king. We are reminding ourselves that not everything (and perhaps nothing) is in our power. As much as we think we can control what’s happening in our world, in our country, in our own lives, we must count on God. It doesn’t mean that we stop doing the hard work, but it does mean that we humble ourselves. The Unetaneh Tokef prayer, sung on Rosh Hashanah, also embraces God as Sovereign and takes it further. It tells us that God counts each of us as a shepherd counts his sheep. We all matter. Each one of us is seen, watched, judged and cared for. And there is a shepherd, there is a king, there is a Great Power, if we would only open our hearts.

Rabbi Elyssa Joy Austerklein
Beth El Congregation
Akron, Ohio

RECONSTRUCTIONIST

The mosticonic prayer is Unetaneh Tokefwhich asks “who shall live and who shall die.” This piyut (pietistic poem) reaches every high note: the metaphorical book of remembrances, bearing our signature, signaling that we’re judged by our actions alone; the true and scary unknowns of the year ahead, such as “who’ll be humbled, and who uplifted”; and the clarity that though we’re not in control, three of our actions—repentance, prayer and righteousness—temper the severity of God’s (or fate’s) decree.

An especially insightful prayer is Hayom Harat Olam, said after the shofar is blown at the Rosh Hashanah Musaf (afternoon) service: “Today the world is conceived.” It’s a liturgical call to stay open to the pregnant possibilities in this world—to practice gratitude, transcend inertia and habits and see the possibilities around us. It insists that Creation itself matters, with our own existence utterly intertwined with the lives of all people and all species.

But the mostimportantprayer? Whatever moves you! What sends you out of shul, ready to make amends? Soothes the troubled soul? Punctures smugness to truly trouble us? Sticks in our heart and our kishkes, pushing us to be better people through next Rosh Hashanah? That’s the most important prayer.

Rabbi Fred Scherlinder Dobb
Adat Shalom Reconstructionist Congregation
Bethesda, MD

REFORM

Is the most important prayer the one that is most evocative of the holiday, such as Kol Nidre? Chanted on Yom Kippur evening, the Kol Nidre prayer asks God to absolve any oaths or vows we have made in the past year, effectively wiping the slate clean. Or is it the prayer most often repeated, such as Avinu Malkeinu? One of the oldest prayers in the High Holy Day prayer book, recited throughout the Ten Days of Repentance and during the morning and evening services, this prayer pleads to God for the year ahead. Or is the most important prayer the one most tied to our process of teshuvah (repentance)? As we recite the Vidui, the litany of confessions in the first person plural, on Yom Kippur, we stand together as a community of support, recognizing that while we may not have individually committed any one of these sins, we surely have done so collectively.

Any one of these prayers recited during this season could be considered the most important. But it doesn’t matter what I suggest. The better question is, “What is the most important prayer for you at this time and in this season?”

Rabbi Laura Novak Winer
Fresno, CA

CONSERVATIVE

I sense from the question that you are wondering whether there are particular High Holy Day prayers that bring light or meaning especially to these challenging political times. So many of us have little or no confidence in the president of the United States, and we worry that the very soul of this country is under siege.

The prayers that speak to these times and these issues are not unique to the High Holy Days but are recited each Shabbat morning. The prayer for our country, the prayer for Israel and the prayer for peace resonate more now than ever. Each of these prayers speaks to the important issues so many of us worry about. In addition, in the Conservative movement’s new siddur Lev Shalem, there is a beautiful prayer about the environment, which seems particularly meaningful now.

I think that the High Holy Day liturgy serves a different purpose. The High Holy Days are about individual reflection and introspection. As a result, the prayers that are especially important for one individual may not be especially relevant for another. While we come together as a community and recite much of the liturgy as one, the days are about our individual lives and personal relationships. The High Holy Days challenge us to ensure that our personal values are aligned with our behavior.

Rabbi Amy Wallk Katz
Temple Beth El
Springfield, MA

MODERN ORTHODOX

Sadly, most of the prayers we will say on the High Holy Days will be verbal exercises. They will have no effect on our heart. A friend once compared uttering these words to drinking distilled water, which goes through the system but leaves nothing behind.

The most important prayer, the prayer that brings a moment of ignition of the heart, is unpredictable in advance. From year to year, different prayers have touched me. A lot depends on your readiness to be inspired. One prayer has touched me more often than others. It is found at the end of the Neilah (closing) prayer of Yom Kippur in the traditional liturgy: “O Lord our God, out of love, You have given us this Yom Kippur to end it in forgiveness of all our sins in order that we cease all acts of exploitation or oppression and turn to You to fulfill your gracious laws with our whole heart.”

This passage reminds me that the amazing blessing of being forgiven for wrong behaviors is predicated on our desisting from ongoing acts that harm, exploit or oppress others. I always stop and review what acts I am doing that fit this description, and I promise myself to cease and desist. Some years, it works.

Rabbi Yitzhak Greenberg
Riverdale, NY

ORTHODOX

The single most important line of the prayers we say is in Neilah at the end of Yom Kippur. Near the end of the Amidahwe return once more to the Vidui, or confession, as we have done throughout the day, but this time it’s truncated. We say the one-paragraph alphabetical list of sins, the Ashamnu, but we leave out the long laundry list of failings that is usually included and replace it with one line, “L’maan nechdal me-oshek yadenu, which means, “so we may withdraw our hands from oshek.” The prayer book usually translates oshek as “oppression,” but rabbinically it can also be understood as “theft.” Rabbi Joseph Soloveitchik says that after we spend the entire month of Elul repenting and ten days living on a spiritual high, after five repetitions of the Amidahand 25 hours of fasting, it all comes down to this one line: If we don’t recognize that life is not random, that we were given the gift of life with a set of expectations, we’re not just sinning, we are stealing life itself. When we fail in our commitment to God, our fellow man or ourselves, we essentially are misappropriating our very lives—not using them for the purpose for which they were given.

Rabbi Yitzchok Adlerstein
Loyola Law School
Los Angeles, CA

CHABAD

The most important prayer of Rosh Hashanah is: “May everything that was made know that you made it; may everything that was formed understand that you formed it, and may everyone with breath in his nostrils proclaim, ‘The Lord, G-d of Israel, is king.’”

Beseeching G-d for our needs is a big part of our daily prayers. Yet, on Rosh Hashanah, when the fate of our year hangs in the balance, our prayers are virtually silent on our own needs. Instead they focus on our allegiance to G-d. Why?

Rosh Hashanah is the anniversary of the creation of mankind. On this day, Adam proclaimed G-d king of the universe and G-d accepted the title. Ever since, on this day, we too crown G-d. But though G-d asked nothing of Adam in return, He asks something of us. He will be our king, if we pledge our obedience. On Rosh Hashanah, we pledge our fidelity to G-d, and He, as our king, pledges to provide for our needs. We don’t need to pray for our needs on this day because G-d pledges to take care of them. Instead we pray for the greatest gift of all: The gift of a relationship with G-d.

Rabbi Lazer Gurkow
Congregation Beth Tefilah
London, Ontario

SEPHARDIC

Before blowing the shofar, the Sephardic custom is to chant the poem Oked VeHaneekad, by Rabbi Yehuda ben Shmuel ibn Abbas. It is a powerful and penetrating criticism of the Binding of Isaac, one that gives no answers and raises many questions. At the heart of the poem is a dialogue between Isaac and Abraham, in which the son tells his father to wrap the remnants of his ashes and take them home to Sarah. “Tell her,” he says, “this is Isaac’s fragrance.” Lest the reader think that Isaac glorifies the sacrifice, the author puts in his mouth these words “I feel for my mother! She will cry and mourn! How can I comfort her?” Isaac tells Abraham that whereas his own ordeal will end with his death on the altar, Abraham will have to live with the consequences. He asks his father if he has considered his actions, if he feels that his love of God is greater than his love for his wife and son and if he did right by not telling Sarah his true intentions. This call for balancing religious zeal with compassion, and for understanding that human emotions are part of God’s world, is one of the most important messages of the High Holidays.

Rabbi Haim Ovadia
Magen David Sephardic Congregation
Rockville, MD

As taken from, https://momentmag.com/ask-rabbis-important-high-holidays-prayer/

 
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Posted by on September 15, 2020 in Uncategorized

 

¿Qué nos dice Rosh HaShaná?

por Rav Jonathan Sacks

¿Qué nos dice Rosh HaShaná?

Diez ideas esenciales del judaísmo.


¿Qué nos dice Rosh HaShaná? ¿Cómo puede transformar nuestra vida? La genialidad del judaísmo fue tomar verdades eternas y traducirlas en tiempo, en experiencias de vida. Rosh HaShaná, el aniversario de la creación de la humanidad, nos invita a vivir y a sentir la condición humana de forma gráfica.

Lo primero que nos dice es que la vida es corta. Sin importar cuánto se haya elevado la expectativa de vida, en una vida no podremos lograr todo lo que desearíamos alcanzar. Unetané Tokef describe poéticamente la mortalidad con un patetismo inquietante:

El hombre fue creado del polvo y vuelve al polvo. Él dedica su alma para llevar pan a su hogar. Es como un fragmento roto, como hierba seca, como una flor marchita, como una nube pasajera, como una ráfaga de viento, como un remolino de polvo, como un sueño que se desvanece.

Todo lo que tenemos es la vida. ¿Cómo podemos aprovecharla? Sabemos que no lograremos terminar la tarea, pero tampoco tenemos la libertad de quedarnos parados al borde del camino. Esta es la primera verdad.

La segunda es que la vida misma, cada día, cada vez que respiramos, es un regalo de Dios:

Recuérdanos para la vida, O Rey que te deleitas en la vida, e inscríbenos en el libro de la vida, por Tu honor, Oh Dios de la vida. (Zijronot)

La vida no es algo que podemos dar por sentado. Si lo hacemos, no podremos celebrarla. Maimónides dice que Dios nos dio un regalo por encima de todos los demás: la vida misma, y al lado de ella todo lo demás es secundario. Otras religiones buscaron a Dios en el cielo, en la vida después de esta vida, en el pasado lejano o en un futuro distante. Aquí hay sufrimiento, allí recompensa; aquí hay caos, allí orden; aquí hay dolor, allí bálsamo; aquí hay pobreza, allí plenitud. El judaísmo implacablemente busca a Dios en el aquí y ahora de la vida en la tierra. Sí, creemos en la vida después de la muerte, pero donde verdaderamente encontramos la grandeza humana es en la vida antes de la muerte.

Tercero: somos libres. El judaísmo es la religión de los seres humanos libres que responden libremente al Dios de la libertad. No estamos atrapados por el pecado. No estamos determinados por fuerzas económicas, por impulsos psicológicos ni por impulsos codificados genéticamente que no podemos resistir. El mismo hecho de que podamos hacer teshuvá, de que podamos actuar mañana diferente de lo que lo hicimos ayer, nos dice que somos libres. A los filósofos esta idea les resultó difícil. También a los científicos. Pero el judaísmo insiste en ella, y nuestros ancestros lo probaron desafiando cada ley de la historia, sobreviviendo contra todas las probabilidades, negándose a aceptar la derrota.

Cuarto: la vida es significativa. No somos meros accidentes de la materia, generados por un universo que cobró existencia sin ninguna razón y que un día, también sin ninguna razón, dejará de existir. Estamos aquí porque un Dios lleno de amor dio existencia al universo, a la vida y a nosotros. Un Dios que conoce nuestros miedos, escucha nuestras plegarias, cree en nosotros más que nosotros mismos, nos perdona cuando fallamos, nos levanta cuando caemos y nos da la fuerza de superar la desesperanza.

El historiador Paul Johnson escribió: “Ningún pueblo insistió con más firmeza que los judíos en que la historia tiene un propósito y la humanidad un destino”. Él concluyó: “Por lo tanto, los judíos se encuentran en el centro del intento perenne de dar a la vida humana la dignidad de un propósito” (Paul Johnson, “La historia de los judíos”. Prólogo). También esta es una de las verdades de Rosh HaShaná.

Quinto: la vida no es fácil. El judaísmo no ve el mundo a través de lentes rosadas. Los sufrimientos de nuestros ancestros acechan nuestras plegarias. El mundo en el que vivimos no es el mundo que debería ser. Es por eso que, a pesar de todas las tentaciones, el judaísmo nunca pudo decir que llegó la era mesiánica, aunque la aguardamos cada día. Pero no estamos privados de esperanza porque no estamos solos. Cuando los judíos salieron al exilio, la Shejiná, la Presencia Divina, salió con ellos. Dios está siempre ahí, “cerca de todos los que lo invocan con sinceridad” (Salmos 145:18). Puede ser que Él esconda Su rostro, pero está aquí. Puede estar callado, pero nos escucha y nos cura de formas que quizás no logramos comprender en ese mismo momento, pero que en retrospectiva quedan claras.

Sexto: la vida puede ser dura, pero a pesar de ello puede seguir siendo dulce, tal como la jalá y la manzana que sumergimos en miel en Rosh HaShaná. Los judíos nunca precisaron riquezas para ser ricos ni poder para ser fuertes. Ser un judío es vivir por las cosas simples: el amor entre marido y mujer, el vínculo sagrado entre padres e hijos, el regalo de una comunidad donde ayudamos a los demás y nos ayudan a nosotros y donde podemos aprender que la alegría se duplica y el dolor disminuye cuando se los comparte. Ser un judío es dar, ya sea a través de tzedaká guemilut jasadim (actos de bondad). Es aprender y nunca dejar de buscar, rezar y nunca dejar de agradecer, hacer teshuvá y nunca dejar de crecer. Allí reside el secreto de la alegría.

A lo largo de la historia hubo culturas hedonistas que idolatraron el placer y culturas ascéticas que lo negaron, pero el judaísmo tiene un enfoque diferente a ambos: santificar el placer convirtiéndolo en parte del servicio a Dios. La vida es dulce cuando se conecta con lo Divino.

Séptimo: nuestra vida es la única y la mayor obra de arte que podemos hacer. Rav Iosef Soloveitchik, en una de sus primeras obras, habló sobre el ish hahalajá, la personalidad halájica y su anhelo de crear, de hacer algo nuevo, original. También Dios anhela que nosotros creemos y de esa forma nos convirtamos en Sus socios en la obra de renovación. “El principio más fundamental es que el hombre debe crearse a sí mismo”. Esto es la teshuvá, un acto de volver a crearnos. En Rosh HaShaná, damos un paso atrás en nuestra vida tal como un artista se aleja de su cuadro, y observamos qué hace falta cambiar para que el cuadro quede completo.

Octavo: somos lo que somos debido a quienes nos antecedieron. Nuestras vidas no son partículas desconectadas. Cada uno es una letra en el libro de la vida de Dios. Pero las letras aisladas, aunque son vehículos de significado, no tienen significado cuando están solas. Para tener significado deben unirse a otras letras para formar palabras, frases, párrafos, una historia. Ser un judío es ser parte de la historia más extraña, antigua, inesperada y contraria a la lógica que ha existido. La historia de un pueblo pequeño, nunca demasiado numeroso y a menudo sin hogar, que de todas formas sobrevivió a los más grandes imperios que hubo en el mundo, a los egipcios, los asirios, los babilonios, los griegos y los romanos, los imperios medievales del cristianismo y del islam, al Tercer Reish y a la Unión Soviética. Cada uno, a su turno, pensó que era inmortal. Cada uno desapareció. El pueblo judío sigue vivo. Por lo tanto, en Rosh HaShaná lo recordamos y le pedimos a Dios que recuerde a quienes nos antecedieron: Abraham e Itzjak, Sará, Janá y Rajel, los israelitas de los días de Moshé, y los judíos de cada generación, cada uno de los cuales dejó una herencia viva en las plegarias que decimos o en las melodías con las cuales las entonamos.

En uno de los versículos más emotivos en medio de la sección de Musaf, recordamos las grandiosas palabras que Dios dijo a través del profeta Jeremías: “Recuerdo la bondad de tu juventud, tu amor cuando eras una novia, cómo caminaste detrás de Mi en el desierto, por una tierra no sembrada” (Jeremías 2:2). Nuestros ancestros pueden haber pecado, pero nunca dejaron de seguir a Dios, aunque el camino fuera difícil y el destino lejano. No comenzamos de la nada. Hemos heredado riqueza, no material sino espiritual. Somos los herederos de la grandeza de nuestros antepasados.

Noveno: también somos los herederos de otra clase de grandeza, la de la Torá misma y sus elevadas demandas, sus arduos ideales, su abanico de mitzvot, sus desafíos intelectuales y existenciales. El judaísmo nos pide grandes cosas y al hacerlo nos vuelve grandiosos. Caminamos tan altos como los ideales por los cuales vivimos, y los ideales de la Torá realmente son muy elevados. Moshé dijo que somos los hijos de Dios (Deuteronomio 14:1). Isaías dijo que debemos ser Sus testigos, Sus embajadores en la tierra (Isaías 43:10). Una y otra vez los judíos hicieron cosas que parecían imposibles. Ellos lucharon contra los poderosos en nombre de la justicia. Lucharon contra la esclavitud. Mostraron que era posible ser una nación sin una tierra, tener influencia sin tener poder, ser considerados los parias del mundo pero no perder su propio respeto. Ellos creyeron con una convicción inamovible que un día retornarían a su tierra, y aunque esa esperanza parecía absurda, ocurrió. Su reino puede haber estado limitado, pero los judíos se consideraban reyes del espacio infinito. El judaísmo fija el objetivo bien arriba y aunque podamos quedarnos cortos una y otra vez, Rosh HaShaná y Iom Kipur nos permiten volver a empezar, perdonados, limpios, imperturbables, listos para enfrentar el siguiente desafío, el nuevo año.

Y, finalmente, viene el sonido del shofar, que perfora nuestras defensas; un grito sin palabras en una religión de palabras, un sonido producido por un suspiro, como para decirnos que eso es todo lo que es la vida: un mero suspiro. Sin embargo, un suspiro no es nada menos que el espíritu de Dios en nuestro interior: “Entonces Hashem Dios formó al hombre del polvo de la tierra e insufló en su nariz aliento de vida, y el hombre se convirtió en un ser vivo” (Génesis 2:7). Somos polvo de la tierra, pero dentro nuestro está el espíritu de Dios. Y ya sea que el shofar sea nuestro clamor a Dios o el clamor de Dios hacia nosotros, de alguna manera esta tekiá, shevarim, truá, (la llamada, el sollozo, el lamento) es todo el patetismo del encuentro entre lo Divino y lo humano, cuando Dios nos pide que recibamos Su regalo, la vida misma, y hagamos de ella algo sagrado al actuar de forma tal que honremos a Dios y a Su imagen en la tierra, a la humanidad.

Porque nosotros derrotamos a la muerte no viviendo para siempre, sino viviendo según los valores que viven para siempre; haciendo obras y creando bendiciones que seguirán vivas después de nosotros, y uniéndonos en medio del tiempo a Dios, Quien vive más allá del tiempo, “el Rey, el Dios vivo y eterno”.

La palabra hebrea lehitpalel, “rezar”, más precisamente significa “juzgarse a uno mismo”. En Rosh HaShaná nos presentamos para ser juzgados. Sabemos lo que se puede saber. Y aunque sabemos lo peor sobre nosotros mismos, Dios ve lo mejor. Cuando nos abrimos ante Él, Él nos da las fuerzas de llegar a ser lo que verdaderamente somos. Quienes entran por completo al espíritu de Rosh HaShaná, emergen al nuevo año cambiados, energizados, focalizados, renovados, sabiendo que ser un judío es vivir la vida ante la presencia de Dios, santificar la vida por Dios, realzar las vidas de los demás, porque Dios vive donde damos bendiciones a otras vidas.

Según tomado de, https://www.aishlatino.com/h/rhyik/rh/Que-nos-dice-Rosh-HaShana.html?s=sh1

 
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Posted by on September 15, 2020 in Uncategorized