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Monthly Archives: November 2014

La obligación de la cuñada

La obligación de la cuñada

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Uno de los mandamientos más extraños que tenemos en nuestra Santa Torá es el de la “obligación de la cuñada”, llamado “yibum” en hebreo.

La Torá dice, en el Libro de Dvarim (Deuteronomio 25:5-10) que en caso que muera un hombre casado sin dejar descendencia, su hermano debe casarse con su cuñada para perpetuar el recuerdo de su difunto hermano. En caso de no aceptar, tanto él como ella, el cumplimiento de este mandamiento, debe llevarse a cabo un corto proceso, llamado ‘jalitsá’ – descalzamiento,  en que ella descalza el pie derecho de su cuñado y escupir en el suelo delante de él, diciendo: “así se hace a quien no quiere construir la casa de su hermano”. Mientras no se haya cumplido este proceso, la viuda no puede casarse con ningún otro hombre.

Debemos recordar que hay una prohibición muy grave en la relación entre cuñados, que cuando la cuñada se divorcia, o cuando enviuda teniendo descendencia, está terminantemente prohibido casarse con ella bajo pena de “extirpación” (Caret). El mandamiento es únicamente cuando el hermano muere sin descendencia.

Resultado de guerras y persecuciones

Por desgracia, este mandamiento es bastante frecuente ya que tanto en tiempos antiguos como en los modernos, siempre hay accidentes de tráfico o, por desgracia, soldados que mueren en el frente dejando jóvenes viudas que aún no tienen descendencia. Entonces acude el Tribunal a la familia del difunto y el cuñado debe cumplir con su deber con la cuñada.

Hay muchas preguntas en este tema, tratadas todas ellas en el Tratado talmúdico de Yevamot. ¿Qué ocurre cuando hay varios cuñados, cuál de ellos será el encargado de cumplir con este deber? ¿Cómo se lleva a cabo exactamente este deber? ¿Qué ocurre si se descubre que la mujer está embarazada?

Expulsados y ‘nuevos’

Hace unos quinientos años, con la expulsión de los judíos de España, apareció una duda que no tenía respuesta explícita en el Talmud y que nuestros Sabios debatieron en sus obras halájicas: ¿Qué ocurre cuando el cuñado sobre quien recae la obligación ha sido bautizado o se ha convertido al Islam? O cuando, al revés, es la cuñada la que se ha convertido a otra religión. Esto ocurrió, cuando miembros de una misma familia salieron de la Península Ibérica dejando a otros que no quisieron o no pudieron huir y que se convirtieron en ‘Cristianos Nuevos’.

Por supuesto que casos parecidos ya habían ocurrido unos cien años antes en el mismo territorio ibérico cuando tuvieron lugar las gravísimas persecuciones antisemitas que comenzaron en Sevilla en el verano de 1391 y que cobraron muchas vidas judías. Muchos murieron y, por desgracia, otros muchos se vieron obligados a convertirse al Cristianismo. Así quedaron familias en que un hermano había muerto sin descendencia y su hermano era ahora cristiano. Y la viuda pregunta al Tribunal rabínico si puede reconstruir su vida casándose de nuevo, o si debe esperar que su cuñado ‘cristiano nuevo’ cumpla con su deber casándose con ella o llevando a cabo el proceso de ‘liberación’ al descalzar su pie derecho, como hemos visto antes.

Antes o después de la boda

Rabí Yaacov bar Asher, que perdió a sus hijos en tal revuelta antisemita, escribe en su libro ‘Arba’á Turim’, que en caso de que al casarse con su marido el cuñado ya se hubiera ‘anatemizado’ al bautizarse, ella no está obligada al mandamiento del ‘yibum’ (o la ‘jalitsá’) con él, ya que es como si no existiera tal hermano. No es una decisión del mismo rabí Yaacov bar Asher, sino que cita a rav Yehuday Gaón, una autoridad rabínica babilónica del siglo VIII, que ya es de la misma opinión.

Más de ciento cincuenta años después de rabí Yaacov bar Asher escribió otro autor, rabí Yosef Caro, que fue expulsado de España junto con todos los judíos cuando apenas tenía cuatro años, un extenso comentario sobre toda la obra de ‘Arba’á Turim’. Al llegar al capítulo 157 de la tercera parte, llamada Éven ha-Ézer, que trata de la Obligación de la Cuñada, sale violentamente rabí Caro contra el autor, diciendo que de ningún modo podemos eximir a la cuñada del antedicho mandamiento.

Según rabí Yosef Caro, no puede acusarse del error a rav Yehuday Gaón, ya que era ciego y sus alumnos fueron los que pusieron por escrito sus opiniones. Pero rabí Yaacov bar Asher no debía haber cometido el mismo error.

Judío para siempre

Declara rabí Yosef Caro (en las notas 4 y 5 del antedicho capítulo 157) que cualquier judío, aunque se haya convertido al Cristianismo, sigue siendo judío y si consagra por esposa a una mujer, su boda es válida y la mujer no podrá casarse con otro judío sin carta de repudio de su anterior marido.  Y aunque pasen varias generaciones, mientras la línea materna sea judía, los descendientes siguen siendo judíos por mucho que vivan y se comporten como cristianos.

En el Shulján Aruj, en el capítulo citado, expone la posibilidad de que haya dos cuñados, uno convertido voluntariamente al Cristianismo y otro que sigue fiel a su fe ancestral, y dice que debe acudir al judío fiel y que no basta con descalzar al cristiano, aunque halájicamente sigue siendo considerado como judío. Pero añade que si se trata de un anús, un judío que fue forzado a bautizarse en contra de su voluntad, la operación de ‘jalitsá’ se considera válida aunque hubiera otro cuñado fiel al Judaísmo.

La opinión de rabí Yosef Caro se base en gran parte en una Respuesta del sabio barcelonés de finales del siglo XIV, rabí Yitsjac bar Sheshet Perfet, o ‘Rivash’, conocido entre los cristianos como ‘Jaume de València’ por haber sido el rabino de aquella ciudad en 1385, quien ya en su primer capítulo se refiere a los problemas generados en las persecuciones del año 1391 que destruyeron completamente su Comunidad y le obligaron a emigrar a Argel donde murió unos diecisiete años después. El Rivash y rabí Shim’ón ben Tsémaj Durán, de Mallorca, se convirtieron en los dos grandes rabinos que se ocuparon del tema de los Anusim a finales del siglo 14 y principios del 15.

Segun tomado de, http://casa-anusim.org/2014/11/02/la-obligacion-de-la-cunada/ el jueves, 6 de nov. de 2014.

 
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Posted by on November 6, 2014 in Uncategorized

 

Daat, el secreto de la union hombre y mujer…

Daat, el secreto de la union hombre y mujer…
Selección extraída de “Anatomía del alma” escrito por Por Jaim Kramer Con Abraham Sutton. Traducido al Español por Guillermo Beilinson

Daat

En la Biblia, las relaciones maritales son denominadas Daat (Conocimiento) como en el versículo (Génesis 4:1), “Y Adán conoció a su esposa, Eva” . Cuando el esposo y la esposa se unen en pureza y santidad, sus almas se juntan para formar un vehículo para la revelación del Daat de la Divinidad. El beso representa la unificación de la Iud con la Hei, las dos primeras letras del Tetragrámaton, correspondientes a los Partzufim (Personas Divinas) de Aba y de Ima (Padre y Madre). Mediante la unión sexual, que tiene raíz en el nivel deIesod, representan la unificación de la Vav y la Hei, las dos letras finales del Tetragrámaton, que corresponden respectivamente a Zeir Anpin y a Maljut. Al igual que los dos Querubim en el Santo de los Santos, constituyen un mishkán(tabernáculo) o una merkavá (carroza) para el Nombre Divino IHVH. Estos son los exaltados pensamientos e intenciones que debe tener la pareja cuando se une para traer una nueva vida al mundo.

Los Partzufim de Aba e Ima corresponden a las Sefirot de Jojmá y Biná. La confluencia entre Jojmá y Biná trae una revelación de Daat y la confluencia entre Zeir Anpin y Maljut, que tiene lugar en la Sefirá de Iesod, lleva esta revelación a su completa madurez. Esta doble confluencia producida a través de la unión marital debe ser una experiencia positiva para ser efectiva y traer las almas más elevadas hacia los cuerpos terrestres. El Talmud enseña por tanto que es necesario, antes de la relación marital, eliminar de la mente la ira y los pensamientos impropios, de modo que la unión pueda tener lugar en una atmósfera de amor, en paz y armonía. Las relaciones deben ser encaradas con recato y con el reconocimiento del tremendo poder que es capaz de generar la pareja (cf. Nedarim 20a-b).

El Rebe Najmán agrega que el comportarse con recato en las relaciones maritales puede compararse al cumplimiento de la mitzvá de la suká y que este nivel de modestia también le permite a uno merecer la santidad de la Tierra Santa (Likutey Moharán I, 48:3). Esto se debe a que el cumplimiento de cada una de estas dos mitzvot (la suká y estar en la Tierra Santa) requiere que la persona se encuentre completamente rodeada por la mitzvá. De la misma manera, si la pareja se mantiene cubierta durante las relaciones maritales (con una sábana o frazada) se encuentra entonces “dentro” de la mitzvá que está cumpliendo.

Las relaciones maritales pueden llevarse a cabo en cualquier momento, pero dado que el recato indica que la pareja debe estar oculta de la vista (la oscuridad y el ocultamiento aumentan de hecho la experiencia auditiva y táctil), es preferible la noche. El Shabat representa la paz, como ya ha sido explicado (arriba, Capítulos 10-11), de modo que la noche del viernes es considerada como el momento más propicio para las relaciones maritales.

Enseña el Rebe Najmán:

Guardar el brit tiene dos niveles. La persona que tiene relaciones maritales durante los seis días de la semana es considerada como una persona que guarda su brit, dado que se cuida de no transgredir las leyes de la Torá. Sin embargo, la persona que guarda su brit manteniendo relaciones maritales [sólo] en la noche del Shabat alcanza un nivel superior.

El primer tipo de unión [inferior] corresponde a la Halajá [la ley revelada] y el segundo tipo corresponde a la Kabalá [la tradición oculta]… Todo aquél que cumple con sus obligaciones maritales de acuerdo con la Ley de la Torá, incluso durante los seis días de la semana, alcanza un nivel desde el cual puede revelarles la Divinidad a los demás, pues este nivel corresponde al nivel de la Torá revelada, de la Halajá. El nivel superior de las relaciones maritales sólo en Shabat corresponde a los misterios más profundos de la Torá, a la Kabalá, donde se genera una relación más íntima con el Santo, bendito sea (Likutey Moharán I, 11:5-6).

El Rebe Najmán enseña que el deseo de relaciones maritales comienza en la mente. Por ende, es crucial que la mente de la persona, como la fuente del deseo, esté conectada con Dios en el momento de la relación marital. Esto le permite hacer descender una alma pura e iluminada para el niño que está siendo concebido. Por supuesto que la relación marital no siempre da como resultado la concepción. Sin embargo, cuando la pareja se une a la Divinidad durante su relación íntima, puede despertar y elevar las almas en su nivel de origen (el nivel del pensamiento, como se explicó) y llevarlas al arrepentimiento (ver Likutey Moharán I, 14:3-4). Así, centrar la mente en nuestra relación con Dios durante las relaciones maritales es una fuente de verdadero Daat, tanto si resulta o no una concepción, el mundo se ve imbuido con el conocimiento de Dios.

La unión marital de la pareja comienza generalmente con un abrazo y un beso. Así como en el plano físico esto despierta fuertes sentimientos de unión entre la pareja, de la misma manera ello crea una conexión espiritual paralela. Los principios Kabalistas de jibuk (abrazar), nishuk (besar) y zivug (unión íntima) se refieren a las relaciones espirituales entre los Mundos Superiores. Aunque estos conceptos Kabalistas no tienen conexión alguna con las acciones físicas, ellos se encarnan en las acciones de marido y mujer durante la relación marital realizada en pureza.

Los actos puros de intimidad física son descritos de hecho como la unión de las almas. Esto se debe a que Jojmá (correspondiente al primer pensamiento Divino) es la fuente de todas las almas, así como el pensamiento – que es el comienzo y de hecho la fuente del acto marital – también es la fuente de la concepción de un alma (Shaar Ma´amrei Rashbi p.32; ver Likutey Moharán I, 12:4, notas 80-82). Es así que el despertar de Jojmá, el aspecto masculino, es un elemento de Daat. La respuesta es el despertar de Biná, el aspecto femenino, que es otro elemento de Daat. El acto íntimo es Daat, la unión de dos elementos muy diferentes\[..].

Cuando marido y mujer se juntan en el acto de intimidad sexual, están literalmente uniéndose el uno al otro. Las diferentes fuerzas dentro de ellos pueden entonces surgir y unificarse para formar una unidad, una manifestación de Daat, que es el fruto de sus intelectos combinados (y que puede llegar a concretarse en la forma de un niño). Sin embargo, si la unión se produce a través de una relación prohibida, el resultado es totalmente diferente a Daat.En tal caso, los elementos de Jojmá y de Biná que son forzados a estar juntos no tienen la misma forma y nunca pueden unirse verdaderamente. Así como alguien se sentiría a disgusto relacionándose sexualmente con una persona que le es físicamente repulsiva, de la misma manera el alma siente el disgusto de ser unida con otra alma que le resulta detestable.

Esta es una de las razones para las estrictas normas de la Torá con respecto a las relaciones sexuales. Las relaciones prohibidas incluyen cohabitar con una mujer en el momento de su menstruación o con una mujer que aún no se ha sumergido en la mikve, aunque sea la propia esposa; el adulterio; el incesto; y la homosexualidad. Varias de estas relaciones son llamadas “abominaciones” por la Torá. El alma fue creada para buscar la espiritualidad. Toda actividad sexual prohibida por la Torá levanta una barrera espiritual, debido a la naturaleza de la unión que tiene lugar entre los dos individuos. Unir el alma con el alma de otra persona en una relación prohibida crea una unión con el Otro Lado que es muy difícil de revertir (ver Bereshit Rabah 80:10).

Como hemos visto, la simiente se origina en la mente (Keter) y “viaja” por la médula (es decir, Daat) hasta que llega a Iesod, desde donde es transferida a su destino final, a Maljut. Comprender este proceso apropiadamente, podrá ayudarnos a tomar distancia de las actividades sexuales prohibidas y a ejercer el recato en nuestras relaciones maritales. Durante un viaje, toda desviación de la ruta establecida puede hacer que la persona se extravíe. Del mismo modo, toda desviación menor del sendero de la moralidad prescrito por la Torá puede hacer extraviar seriamente a aquél que busca el camino de la perfección espiritual. Por esta razón, aunque el Talmud enseña que la pareja en el matrimonio puede dedicarse a toda forma de intimidad, los Sabios recomendaron sin embargo mantenerse dentro de ciertos parámetros (ver Nedarim 20b). Experimentar durante las relaciones con prácticas que van más allá de los parámetros normales, puede llevar a fantasías, que a su vez arrastrarán hacia otras aberraciones, manifestaciones de una mente perturbada, y que pueden llegar a ser muy difíciles de controlar.

El mismo concepto ético se aplica a todas las diferentes clases de relaciones prohibidas. En un comienzo, una relación puede parecer sólo un paso más allá de lo aceptable, pero, así como una cosa lleva a la otra, esta relación “casi aceptable” puede llevar hacia actos más desviados aún. El aumento de la homosexualidad, de la pedofilia y de las violaciones en el mundo contemporáneo, es testigo de la extrema insensibilidad que se ha desarrollado en las modernas actitudes sexuales que plagan nuestra sociedad. Una clara indicación de la demencia de una sociedad es hasta qué punto explica y justifica las aflicciones que llevan a tal comportamiento. Debemos orar con fuerza para ser protegidos y no quedar atrapados en estas actitudes. Y todos aquéllos que se encuentran hundidos en estos comportamientos sexuales aberrantes deben orar incesantemente para salir de esa forma de vida y volver a recuperar un nivel razonable de estatura moral.

Esta fue la prueba que tuvo que enfrentar el protagonista del cuento “Los Niños Cambiados” del Rebe Najmán, donde el príncipe se vuelve esclavo y el esclavo se vuelve príncipe. El príncipe es aquella persona que debe actuar como actúa la realeza, regio en sus actitudes hacia la vida y bajo completo control. El príncipe del cuento, en cambio, se volvió esclavo de sus pasiones. De la misma manera, los individuos extraviados moralmente intentan conducirse como si ellos estuvieran en dominio de sus vidas, pero en realidad son esclavos de sus propios deseos neuróticos y fantasías eróticas.

*

Las Relaciones Maritales

No debemos llegar a la conclusión, en base a las fuertes disposiciones en contra de las relaciones prohibidas, de que la Torá considera las relaciones maritales bajo una luz negativa. Por el contrario, el Judaísmo percibe la intimidad marital como una faceta muy importante y positiva en la vida matrimonial, alentándola fuertemente (dentro de límites razonables). Enseña el Talmud (ver Eruvin 63b) que en cierto momento Ioshúa les ordenó a los judíos abstenerse de relaciones maritales por una noche, hecho por el cual fue castigado. De hecho, la literatura Talmúdica y Kabalistas utiliza metáforas basadas en la unión entre marido y mujer para explicar muchas enseñanzas. Por ejemplo, “¿Por qué la lluvia es llamada ReVi? Porque ella RoVeA [impregna] la tierra” (Ierushalmi, Shevi´it 9:8; cf. Taanit 6b). Tales metáforas son utilizadas debido a que una unión en santidad entre el esposo y la esposa es considerada uno de los actos más hermosos y poderosos de los cuales es capaz el hombre. De hecho, nuestro objetivo último en esta tierra es que cada individuo alcance ese mismo nivel de íntima conexión con Dios. Así, la manera de considerar las relaciones maritales es lo que marca la diferencia entre un acto espiritual y un acto de lujuria. El Rebe Najmán enseña que la persona debe fortalecerse y juntar toda su fuerza interior para elevar sus pasiones (Likutey Moharán I, 253; ver también Sotá 47a: “Uno debe alejar el deseo con la mano izquierda, pero atraerlo con la mano derecha” ).

Jaim Kramer y Abraham Sutton

Segun tomado de,http://tora.org.ar/contenido.asp?idcontenido=2201 el jueves, 6 de nov. de 2014.

 
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Sinaí, Gaza y el Estado Islámico

Sinaí, Gaza y el Estado Islámico

Jonathan Spyer

¿Qué tipo de relaciones tienen los jihadistas del norte del Sinaí y la Franja de Gaza con Estado islámico, y con Hamas? El presidente egipcio Abdel Fattah al Sisi declaró una emergencia nacional de tres meses, tras el asesinato de más de 31 soldados egipcios en un atentado suicida con coche bomba llevado a cabo por los jihadistas en el norte de Sinaí.
Ninguna organización se atribuyó oficialmente la responsabilidad por el atentado, pero se produjo en el contexto de un estado de insurgencia abierta en el norte del Sinaí, en tanto que las fuerzas de seguridad egipcias combaten contra varias organizaciones extremistas islámicas. Los grupos más destacados son Ansar Bayt al Maqdis y Shura Majlis al Mujahideen. El ataque a la base militar del Sinaí se produjo unos días después de que un tribunal egipcio condenara a muerte a siete miembros de Ansar Beit al Maqdis por perpetrar ataques anteriores contra el ejército.
En los días siguientes, las autoridades egipcias señalaron con el dedo acusador a los gobernantes de Hamas en Gaza, aseverando que “no hay duda que elementos pertenecientes a las facciones palestinas estaban involucrados directamente en el ataque”. El Cairo se dispone a construir una nueva barrera que separe la Franja del norte del Sinaí.
En varios medios de comunicación árabes, fuentes del gobierno egipcio no identificadas acusaron abiertamente a miembros de Hamas de ayudar al ataque, asistiendo con la planificación, la financiación y el suministro de armas.
¿Son creíbles las afirmaciones egipcias? ¿Existen vínculos entre Hamas o entre los movimientos jihadistas más pequeños de la Franja de Gaza y los insurgentes del norte del Sinaí? Y no menos importante, ¿está vinculada la campaña armada en el norte del Sinaí con el Estado Islámico? Primero, es importante entender que la actividad jihadista en el norte del Sinaí no es un desarrollo nuevo. Mucho antes del golpe militar del 3 de julio de 2013, y de hecho antes de la caída del presidente Hosni Mubarak en febrero de 2011, esta área se había convertido en una zona sin ley en el que los jihadistas y los contrabandistas beduinos de personas y mercancías llevaban a cabo sus actividades.
Ansar Bayt al Maqdis surgió en este entorno jihadista ya existente en el período posterior a la destitución de Mubarak.
En aquel momento, las medidas de seguridad egipcias en la zona se redujeron drásticamente.
Ansar Bayt al Maqdis no ha limitado sus actividades a la zona del Sinaí; sino que en cambio, ha perpetrado directamente ataques contra objetivos israelíes. Recientemente, el grupo decapitó a cuatro lugareños del Sinaí a quienes acusó de ser “espías del Mossad”. También llevó a cabo dos ataques con cohetes contra Eilat en enero pasado.
La afirmación de los vínculos entre Hamas y Ansar Bayt al Maqdis han sido planteadas en el pasado. En septiembre, las fuerzas de seguridad egipcias afirmaron haber encontrado uniformes y armas identificadas como pertenecientes a las Brigadas Izzadin al Qassam de Hamás.
Vale la pena recordar que el gobierno egipcio actual, desde su creación, ha tratado de vincular al terrorismo jihadista salafista con los Hermanos Musulmanes en Egipto, como parte de su estrategia para marginar y criminalizar a la Hermandad.
Las declaraciones actuales que tratan de vincular directamente a Hamas con Ansar Bayt al Maqdis pueden formar parte de esta estrategia más amplia.
Por su parte, Hamás niega con indignación cualquier vínculo con el atentado con explosivos.
Pero, lo qué se puede decir con mayor confianza es que hay, sin duda, una subcultura jihadista salafista creciente y violenta que abarca el norte del Sinaí y el sur de Gaza – con varias organizaciones que poseen miembros e infraestructura en ambos lados de la frontera -.

Ansar al-Bayt sí Maqdis y Shura Majlis al Mujahideen tienen ambos miembros en el Sinaí y Gaza. Los túneles para el contrabando de mercancías y armas entre Gaza y el norte de Sinaí están funcionando; a pesar de los intentos egipcios para destruirlos.
También es un hecho que Hamas sabe de estos túneles y no hace ningún intento para actuar en contra de ellos, beneficiándose económicamente con su presencia.
Desde este punto de vista, las autoridades de Hamas en Gaza son culpables por omisión, al no actuar en contra de la infraestructura de suministros y apoyo a las guerrillas salafistas en el norte del Sinaí. Sean o no ciertas las afirmaciones menos verificables, sobre los vínculos directos de Hamás con los jihadistas, tienen una base.
Ante esta realidad, tampoco es difícil de entender la determinación de Egipto de construir una barrera física eficaz entre Gaza y el territorio egipcio.
¿Qué hay de la cuestión del apoyo al Estado islámico? ¿Se deberían considerar a estos grupos jihadistas como una manifestación sureña de la ola suní jinadista que está barriendo actualmente Irak, Siria y cada vez más, el Líbano? Desde un punto de vista ideológico, desde luego que sí.
Desde un punto de vista organizacional, la situación es más compleja.
Según Aymenn Jawad al Tamimi, un experto en grupos jihadistas, que actualmente tiene su base en el Centro Interdisciplinario de Herzlía y en el Middle East Forum, ni Ansar Bayt al Maqdis ni Shura Majlis al Mujahideen han jurado formalmente su alianza con el califato establecido por el Estado Islámico en partes de Irak y Siria.
Sin embargo, Tamimi confirmó que ambas organizaciones han expresado su “apoyo” al Estado islámico y sus objetivos; en tanto que no se han subordinan a él a través de un juramento de la lealtad.
Ansar Bayt al Maqdis es conocido por mantener contactos con el Estado Islámico, que lo ha asesorado sobre la mecánica de la ejecución de las operaciones. El Estado Islámico, por su parte, ha declarado públicamente su apoyo a los jihadistas en el norte del Sinaí, sin señalar a ningún grupo específico.
Tamimi señala la existencia de dos grupos más pequeños y más oscuros en Gaza con más enlaces directos con el Estado islámico.
Estos son Jamaat Ansar al Dawla al Islamiya fi Bayt al Maqdis (El Grupo de Ayudantes / Partidarios del Estado Islámico en Bayt al Maqdis), que lleva a cabo actividades de propaganda desde Gaza y ayuda a enviar voluntarios a Siria e Irak, y el Batallón Jeque Abu al Nur al Maqdisi, un contingente de Gaza, que está combatiendo junto con Estado Islámico en esos países.
Por lo tanto, se puede extraer una serie de conclusiones: En primer lugar, Hamas, con su tolerancia y compromiso con los túneles de contrabando entre Gaza y el Sinaí, al menos indirectamente, permite que las redes jihadistas, que operan estos túneles, libren sus actividades de insurgencia contra Egipto – incluso si las afirmaciones de un vínculo directo de Hamas con las actividades violentas en el Sinaí no han sido aún probadas de forma concluyente -.
En segundo lugar, las organizaciones más importantes dedicadas a esta insurgencia apoyan al Estado Islámico, y son respaldadas por éstos últimos; aunque las primeras aún no hayan jurado su lealtad y se hayan convertido en subordinadas directas de éstos últimos.
El Estado Islámico todavía no está en el norte del Sinaí, pero sus aliados cercanos lo están. Sus actividades son toleradas por los gobernantes de Hamas de la Franja de Gaza – siempre y cuando dirijan sus ataques hacia el exterior, en contra de Egipto e Israel -.
Segun tomado de, http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/MiddleBox/61169/  el jueves, 6 de nov. de 2014.
 
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Explicando Netilat Iadaim en la mañana

¿Qué pasa con el lavado de manos?

Explicando Netilat Iadaim en la mañana

Pregunta:

Estimado Rabino:

Mi comunidad celebró Shabat en una sinagoga ortodoxa en Brooklyn. Por la mañana, noté que lo primero que hicieron los niños al levantarse fue lavarse las manos.

Esto me pareció un tanto extraño. ¿Podría explicarme el motivo de este ritual?

Respuesta:

Hace varios años, existía en la ciudad de Nueva York una política para el cumplimiento de la ley que suponía el procesamiento de delitos menores como un mecanismo de prevención frente a delitos más severos.

Por ejemplo, saltar los molinetes del subte no parece ser un delito mayor. Como mucho, equivale a dos dólares de multa, es decir, el costo del boleto. Sin embargo, cuando la policía comenzó a arrestar personas por este delito, el índice total de delitos en los subtes disminuyó considerablemente. Un delincuente que ingresa al subte con la intención de cometer un delito, probablemente, no tenga la delicadeza de pagar el boleto. Es decir que saltará el molinete en busca de su próxima presa. Al poner un freno al delito menor, evitamos un delito mayor.

En las familias observantes, hay ciertos rituales sobre los que somos extremadamente cuidadosos. Uno de ellos es negel vasser (en idish; o netilat iaadaim,en hebreo). Negel vasser literalmente significa ‘agua para uñas‘. Hace referencia a la observancia de lavarse las manos inmediatamente después de levantarse. Se llena un vaso con agua y se vierte sobre cada mano de manera alternada para lavarlas cada una tres veces.

Esta costumbre se basa en el proceso mediante el cual el koen se preparaba para servir en el Sagrado Templo de Jerusalem.

El versículo reza (Éxodo 30: 19): “Y Aaron y sus hijos se lavarán las manos y los pies… cuando se acerquen al altar para oficiar”.

El fundador de Jabad, Rabi Shneur Zalman de Liadi, también conocido como el Alter Rebe (1745-1812), fue el autor del Código de Ley Judía. A continuación, una cita textual de dicho código en la cual se hace referencia a los servicios de los sacerdotes y su aplicación en la rutina matutina de los judíos.

El hombre encomienda su alma [a Di-s por la noche] cansado y exhausto, y Di-s se la devuelve rejuvenecida y renovada para que pueda servir a su Creador con todas sus facultades, ya que este es el principal objetivo del hombre. Por lo tanto, debemos santificarnos con Su santidad, y lavarnos las manos con agua de un jarro antes de servirle, tal como hacían los sacerdotes cada día antes de comenzar con los servicios [en el Sagrado Templo de Jerusalem]1

Luego, Rabi Schneur Zalman agrega una explicación cabalística:

Nuestros sabios enseñan2 que, cuando dormimos [aproximadamente media hora3 ], nuestra alma se separa de nosotros y un espíritu de impureza se posa sobre el cuerpo. En cuanto despertamos, dicho espíritu se retira del cuerpo, salvo de las manos. Y no lo hace hasta que no vertemos agua sobre cada mano4
¿Por qué somos tan cuidadosos de hacer esto a la mañana antes de hacer cualquier otra cosa? Existen varias costumbres importantes que debemos respetar a diario en la vida judía. Nuestra rutina matutina es el molinete que debemos atravesar para poder enfrentar el resto del día. Si tenemos la precaución de hacer lo correcto en la mañana ‒como si estuviéramos pagando el boleto de subte‒, es menos probable que nos veamos enredados en algún tipo de problema durante el resto del día.

Es mi deseo y anhelo que mis hijos siempre sean meticulosos en la observancia de negel vasser, y que esto los proteja de todos los desafíos inevitables de la vida.

Notas al Pie
1. Hiljot Netilat Iaadaim, sec. 1
2. Zohar 1:207ª.
3. Badei Hashuljan 2:1
4. Oraj Jaim 4:4 (p.24 en la edición de año 2002)
POR YOSSY GORDON
Rabbi Yossy Gordon nacido en Worcester, MA, Es director de la fundación Chabad on Campus International. El rabino Gordón vive actualmente Miami Beach, FL, con su esposa Rochel y cinco hijos.
Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2748219/jewish/Qu-pasa-con-el-lavado-de-manos.htm el jueves, 6 de nov. de 2014.
 
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Israel Surrenders the Temple Mount

Israel Surrenders the Temple Mount

NOVEMBER 5, 2014 6:48 PM 0 COMMENTS

Since Israel declared independence on May 14, 1948, ending nearly two thousand years of Jewish exile and dispersion, only one other moment has rivaled its stunning historical significance. Nineteen years later, on June 7, 1967, Israeli paratroopers poured into the Old City of Jerusalem. Within minutes Lt. General Motta Gur ecstatically proclaimed: “The Temple Mount is in our hands!” On its southeastern corner, above the Western Wall, soldiers raised the Israeli flag.

Upon reaching the sacred Wall Defense Minister Moshe Dayan declared: “We have returned to all that is holy in our land. We have returned never to be parted from it again.” Dayan promised Christians and Muslims that “their full freedom and all their religious rights will be preserved.” But he made no such promise to Jews. Instead he ordered the Israeli flag removed and quickly ceded internal administrative authority over the Temple Mount to the Jordanian Waqf. Jews could visit the Temple Mount, he announced, but they could not pray there. Freedom of worship for Jews at their holiest site, where the ancient Temples once stood, was sacrificed to the fantasy of amicable relations with Muslims.

Recently the preferential status quo for the Temple Mount has been vehemently challenged. There were too many Jewish visitors, some even daring to move their lips in prayer, to please Muslim sensibilities. Enraged young hoodlums threw stones and a Muslim authority declared pointedly: “We reject these religious visits.” Palestinian officials warned of rising friction and conflict if the Temple Mount did not remainJudenrein.

Last week, amid rising Palestinian violence in Jerusalem – including the attempted murder of Rabbi Yehuda Glick, who has strongly advocated and boldly asserted a Jewish presence on the Temple Mount – Prime Minister Benjamin Netanyahu ordered the holy site closed for one day to restore calm. That incensed Muslims even more since the chosen day, Friday, is their special day of prayer. Palestinian Authority president Mahmoud Abbas, echoing the Grand Mufti in 1929, stoked violence by urging resistance to Jewish prayer on the Temple Mount by all necessary means.

Netanyahu hastily backtracked. Pledging “responsibility and restraint,” he promised not to alter the status quo even as he acknowledged that the Temple Mount has been “the holiest site for Jews” ever since “our patriarch Abraham.” Promising to oppose the efforts of Islamic extremists to foment unrest, he nonetheless yielded to their insistence that Muslims alone could pray on the Mount. Ostensibly balancing “a strong insistence on our rights” with determination “to maintain the status quo,” he relinquished Jewish rights to appease Muslim demands. Abbas, affirming Netanyahu’s capitulation, praised him.

It comforted some observers (including, predictably, Jodi Rudoren of The New York Times) that until recently only “a fringe of hard-core zealots” were drawn to the Temple Mount. Now, however, brides visit on their wedding day and school groups tour the site. A shanda, for sure.

Personal note: my first visit to the Mount, forty years ago, was guided by a friendly Arab antiquities dealer who walked me through Solomon’s Stables, built  during King Herod’s reign beneath what became the al-Aqsa Mosque. Buried below the dirt floor were layers of Jewish antiquities that were subsequently bulldozed away to build a prayer hall and obliterate remnants of any Jewish presence on the Temple Mount.

Netanyahu’s malleability under pressure, especially when the interests of religious Zionists can be sacrificed, is not new. In 1996, after his first election as Prime Minister, he asserted “We are in Hebron by right.” One year later, under intense American pressure to appease Yasir Arafat following riots in Jerusalem, Netanyahu signed the Hebron Protocol. Dividing the city, it confined Jews to a tiny vulnerable ghetto while relinquishing historic Jewish property.

Yehuda Glick, now recovering from near fatal wounds, insisted that Jews be permitted to pray at their most sacred site. But his left-wing critics blithely tolerate religious discrimination – only against Jews – to pursue peace now. To be sure, as Haaretz journalist Nir Hasson correctly observed, (secular) Zionists from Theodor Herzl to Moshe Dayan – now including Netanyahu – have demonstrated little enthusiasm for religious sites or for Jews who revere them. Settling the Land of Israel comprised the bedrock of Zionism – until religious Zionists seized the opportunity to return to the biblical homeland of Judea and Samaria after the Six-Day War.

Netanyahu’s capitulation to Muslim demands for exclusive control over the Temple Mount, like unfulfilled government plans to expand Jewish neighborhoods in Jerusalem, is trumpeted as political pragmatism. But his promise that prayer by Jews at their “holiest site” will remain forbidden only assures continuing conflict, if not between Jews and Muslims then surely among Jews.

Jerold S. Auerbach is a frequent contributor to The Algemeiner

Segun tomado de, http://www.algemeiner.com/2014/11/05/israel-surrenders-the-temple-mount/ el miércoles, 5 de nov. de 2014.

 
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Cultivar el Néguev, medio siglo de lucha contra el desierto de Israel

Cultivar el Néguev, medio siglo de lucha contra el desierto de Israel  

Con más de la mitad del territorio cubierto por un manto desértico pedregoso, Israel se ha volcado en el desarrollo de revolucionarias tecnologías para conquistar el Néguev y alcanzar el sueño de su padre fundador, David Ben Gurión.

La titánica tarea trata de hacer frente a altos niveles de sequía y evaporación mediante la adaptación de cultivos, algunos milenarios, a suelos casi inexpugnables, en los que la investigación se ve obligada a romper todos los moldes en busca de soluciones atrevidas.

“Las condiciones que tenemos que afrontar son de un clima extremo: suelos muy pobres, bajas precipitaciones, altos niveles de evaporación y alta salinidad en el agua subterránea”, dijo el profesor Uri Yirmiyahu, director del Centro Gilat de Investigación.

Dependiente del Instituto estatal Vulcani de desarrollo agropecuario, responsable del 70 por ciento de la innovación agraria en el país, el centro Gilat está abocado desde hace décadas a la conquista del desierto del Néguev, una zona de 13 mil kilómetros cuadrados que se extiende desde el balneario de Eilat, a orillas del Mar Rojo, hasta la ciudad de Ashkelón, al norte de la Franja de Gaza.

El inhóspito clima, con temperaturas que en verano superan los 50 grados, hacen casi inviable la vegetación, si bien poco a poco el centro Gilat ha ido encontrando cultivos capaces de soportar las extremas condiciones climáticas y adaptarlos a las necesidades del mercado.

Un ejemplo notorio es el pimiento verde, cultivado en invierno cuando “su más alto precio es aún competitivo en los mercados europeos”, explicó la doctora Maayán Kitrón Clabs, del Centro de Investigación Aravá, también dependiente del Vulcani.

Las técnicas desarrolladas para esta verdura incluyen la mezcla de la tierra con un biogel que captura el agua en las raíces de la planta, en un efecto similar al de un pañal y que reduce el consumo de agua de regadío en un 30%.

Tras años de investigación, Israel exporta anualmente unas 80 mil toneladas de este tipo de pimiento y sigue adelante la búsqueda de nuevos cultivos capaces de soportar la alta salinidad de un agua que debe ser extraída a más de 1.500 metros de profundidad.

“Buscamos productos que convivan con la alta salinidad”, apuntó Yirmiyahu junto a una vasta plantación de palmeras datileras, un árbol que, debido a la gran evaporación, en el desierto israelí requiere 1.000 litros de agua al día cuando, en el mejor de los casos, las precipitaciones en la zona oscilan entre los 50 y 150 milímetros.

Otros proyectos de aclimatación en vías de desarrollo son el cultivo de la espinaca china -basella alba en su descripción científica-, la de distintos tipos de olivas -entre ellas las españolas picual y arbequina-, o la de una berenjena a la que en invierno calientan las raíces de forma artificial para que crezca.

También se intentan recuperar algunas especies de olivo que crecen en la zona de forma natural desde hace miles de años -aunque por ahora no tienen rentabilidad-, y hasta una milenaria especie datilera ya desaparecida, gracias a un hueso desecado encontrado en la fortaleza de Masada.

“Nuestro principal logro es poder cultivar a 45° de temperatura y en una tierra sin agua”, declaró el jefe de un instituto que está volcado en la tecnología agraria aplicada, es decir, ayudar al agricultor a mejorar su productividad.

Creado hace medio siglo, el Instituto Vulcani se ha extendido en los últimos años a las frutas y verduras “funcionales”, aquellas enriquecidas y adaptadas a las necesidades de determinados colectivos, y a una nueva área de cultivo que aprovecha el abrasador sol del Néguev para su desarrollo: las algas.

Situado unos 50 kilómetros al norte del Mar Rojo, el kibutz Keturá es uno de los pioneros en el cultivo de algas unicelulares para producir la codiciada astaxantina, antioxidante hasta diez veces más potente que el resto de carotenoides.

“El 25 por ciento del consumo mundial sale de nuestra planta AlgaTech, y hoy sólo se cubre a nivel mundial el 2% de la demanda”, aseveró Oren Joresh, miembro del kibutz.

Junto a una infinidad de tubos de cristal transparente por los que fluye incesantemente un agua verdosa sembrada con la Haematococcus pluvialis, Joresh explicó que este alga responde al estrés -por ejemplo, falta de alimentación- con la liberación de la rojiza y valiosa astaxantina.

Y es que sembrar el desierto se ha convertido en casi la única alternativa para un país cuya población se resiste a vivir en las sofocantes colinas y cauces desecados del bíblico Neguev, un sueño del que ni Ben Gurión pudo impregnar a sus conciudadanos. EFE

Según tomado de, http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Ciencia_y_Tecnologia/61129/ el miércoles, 5 de nov. de 2014.

 
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Reincarnation in Judaism?

Reincarnation in Judaism?

 

This week’s question comes from Jeff:

I was surprised to hear that Judaism believes in reincarnation. I was told that in Jewish thought, reincarnation only happens under certain conditions. Is that true? If it is, what are these conditions and is there Biblical support of this?

The concept of reincarnation most likely predates the receiving of our Torah at Mt.Sinai 3300 years ago. Curiously there is no direct mention of reincarnation in the Torah. Nonetheless, the fact that the Zohar (attributed to the teachings of 2nd Century Mishnaic scholar Rabbi Shimon bar Yohai) mentions reincarnation explicitly (as we will see later), it falls within the pale of Torah Judaism, according to many authorities. Whether or not other cultures developed an independent tradition concerning reincarnation or it was disseminated to them by early Biblical figures, probably makes little difference. However, a brief explanation of the concept, which forms the center-piece of two major world religions, is worth mentioning to get a better grasp of the Jewish concept.

In Hinduism, it is believed that an immortal soul survives after death, spends a variable amount of time in another realm, and then becomes associated with a new body. Rebirth into the opposite sex or, under certain circumstances, into a nonhuman animal form is not only considered possible, but certain religious practices reinforce this notion. Of course, Hinduism includes the concept of karma, the idea that the conditions into which one is born are determined by one’s conduct in previous lives. (Not inconsistent with certain kabbalistic teachings), many Hindus believe life on Earth is considered undesirable, and an individual should engage in various religious practices in each life until eventually earning liberation from the cycle of rebirth, shedding individuality and ego, and achieving union with the infinite spirit ( nirvana ).

Buddhism shares some concepts with Hinduism but also has some significant differences. In particular, Theravada Buddhism, found in the southern parts of Asia, emphasizes the doctrine of anatta, or no soul, which states there is no reincarnationenduring entity that persists from one life to the next. At the death of one personality, a new one comes into being, much as the flame of a dying candle can serve to light the flame of another. When an individual dies, a new personality is born, generally first into a non-terrestrial plane of existence followed later by a new terrestrial reality. (Interestingly, Talmudic and post-Talmudic sources discuss a heavenly repository for souls following this existence, where they remain until Techiat Hamesim, or the “Resurrection,” reuniting body and soul in this world) As in Hinduism, karma determines the circumstances of subsequent lives, so there is continuity between personalities but not persistence of identity. In fact, Theravada Buddhists prefer the term rebirth to reincarnation.

As mentioned above, the rationale behind reincarnation or transmigration in Judaism is dealt with in the Zohar in a long passage called Saba d’Mishpatim. The central idea is that reincarnation, or gilgul, has two purposes: a) to rectify sin; b) to acquire higher levels of soul. The former types of souls are the “old souls” referred to above, while the latter are “new souls,” which do not require rectification as such. Soul must be reincarnated either because of sin or because it failed to completely fulfill its obligations in Torah and mitzvot, or to assist another person (such as a wife for her husband). In extreme cases, a soul reincarnates solely to interact with one individual, a family, or community. Infant mortality is often explained in kabbalistically-guided Judaism as a way for either the parents to learn a profound lesson tailored made for them, or the soul of this child belonged to an otherwise saintly individual who was lacking some minor experience, which could only be fulfilled by returning for a month, six months or a few years.

In the aforementioned section of the Zohar on Parshas Mishpatim, Rabbi Shimon bar Yochai began his discourse reciting the verse:

“These are the ordinances (‘mishpatim’) that you shall place before them…” (Exodus. 21:2).

The Targum translates this as “these are the judgments [‘mishpatim’] that you shall arrange before them.” This refers to the coordination of gilgulim [reincarnations, sing. gilgul] – the judgments of souls that must be reincarnated and return to this world to receive the consequences of their actions for which they have been judged and sentenced.

The entire discourse of Rabbi Shimon is rather lengthy and complex, and fascinating to study. Reincarnation was a serious topic to him. However, it’s not the purpose of this response to delve deeply into the minutiae of the Jewish reincarnation. My hope is that this serves as a citation of the source for the phenomenon and catalyst to encourage readers to investigate this traditional Talmudic and Zoharic passages to gain a better insight into this fascinating aspect of Judaism.

One later source who elaborates on this topic was Rabbi Isaac Luria (1534-1572), also known by the acronym “Ari” or “Arizal.” He was one of the greatest kabbalists of all times, he founded a new school in Kabbalah – the so-called “Lurianic Kabbalah” – which is the basis of almost all mystical works that followed him. His chief disciple, Rabbi Chaim Vital, wrote several treatises of his master later called Kitvei HaAri, which were divided in various “Shaarim,” or “Gates.” Prominent among these works is a rather lengthy exposition on reincarnation called “Shaar HaGilgulim,” (Gate of Reincarnation).

Según tomado de, http://www.virtualjerusalem.com/judaism.php?Itemid=2438 el martes, 4 de nov. de 2014.

 

 
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Posted by on November 4, 2014 in Uncategorized

 

So you want to convert to Judaism? It’s not that easy

So you want to convert to Judaism? It’s not that easy
From JTA’s special series on conversion: Becoming a Jew isn’t easy; here is a breakdown of the options in the United States.
By Uriel Heilman

Conversion class at Beit Daniel
Conversion class at Beit Daniel
Beit Daniel in Tel Aviv purportedly has the biggest Reform conversion school in the world today. It is quite a claim to fame, considering Tel Aviv is hardly the world center of Reform Judaism. Photo by Nir Keidar

Dear Friend,

I understand you’re considering converting to Judaism. Shalom aleichem!

What sort of conversion would you like?

If Orthodox, the answer is no, no, no. Tradition dictates that prospective converts be rebuffed three times as a test of their true commitment.

For a more welcoming denomination, try Reform Judaism. In 1978, then-movement leader Rabbi Alexander Schindler called for discontinuing the custom of rejection and instead responding “openly and positively to those God-seekers whose search leads them to our door.”

This summer — 36 years later — the Conservative movement followed suit.

“Tradition has often not done much to encourage it. That must change,” Arnold Eisen, the chancellor of the movement’s Jewish Theological Seminary, wrote of conversion in a Wall Street Journal column in July. “Why? Because Judaism needs more Jews, and has a lot to offer them.”

Are Americans finding the call to Judaism appealing? We have no idea. None of the major Jewish denominations keeps comprehensive records on converts.

About 200 Orthodox converts per year are certified by the Rabbinical Council of America, but not all Orthodox conversions go through the RCA system. Likewise, the Reform movement’s collection of conversion certificates at the American Jewish Archives in Cincinnati — about 800-900 are added per year — is purely voluntary and not limited to Reform converts.

There is some survey data, however. The Pew Research Center’s 2013 poll of 3,475 American Jews counted 52 converts — 1.6 percent of respondents. Fifty-four percent of them identified as Reform, 27 percent as Conservative and 8.5 percent as Orthodox.

A 2011 community survey by UJA-Federation of New York found that fewer than 2 percent of interviewees identified as converts. Yet more than 5 percent said they were born outside the faith but considered themselves Jewish despite not having formally converted.

But quality is more important than quantity anyway, no?

So why are you converting? Is it for the argumentation? The jokes? Our secret gefilte fish recipe?

If it’s because you’re in love with a Jew, you’re in good company. Up to one-third of Orthodox converts and two-thirds of Conservative converts choose Judaism for this reason, according to rabbis involved in conversion programs. Conversion may be unnecessary if you’re open to a Reform wedding: Reform Judaism permits interfaith marriages, though roughly half of all Reform rabbis still abjure officiating at them.

Many non-Jews become “Jews by choice” because they’re spiritual seekers. Others are already involved in a Jewish community. Especially in the Reform movement, many converts are longtime community members who formally join the faith only after years spent married to a Jew, raising children as Jews and attending synagogue.

That doesn’t mean newbies aren’t welcome, of course. After 14 weeks or so in a Reform Introduction to Judaism course, you may be invited to join the Jewish people — even if you don’t yet feel fully Jewish.

“A more traditional approach to conversion might say you go through a period of study, you get tested and then you’re ready to convert,” said Rabbi Josh Bennett of Temple Israel in West Bloomfield, Mich., the largest Reform synagogue in the United States. “The Reform movement at Temple Israel argues that conversion is somewhere in the middle of the process.”

Just make sure you’re committed: Once you convert, there’s no going back (according to most opinions).

You can, however, go for more. In fact, a substantial proportion of Orthodox converts are one-time Reform and Conservative converts who want the imprimatur of an Orthodox conversion, or individuals raised as Jews who subsequently realized they didn’t qualify as Jewish according to traditional Jewish law, or halachah.
Ready to join? You’ll have to go before a three-judge religious panel called a beit din, declare your fidelity to the faith and probably take a dip in the mikvah — required by Orthodox and Conservative, encouraged by Reform.

Oh, and there’s the little matter of your foreskin. If you’re an uncircumcised male, you’re going to have to get rid of it — at least if you’re converting Orthodox or Conservative. If you’re already medically circumcised, they’ll make do with a symbolical drawing of blood from your place of circumcision, a ritual called called hatafat dam brit.

Ready to move on to some of conversion’s benefits? I thought so.

For one thing, you can have a Conservative or Orthodox wedding (assuming you get the corresponding conversion). Membership in the tribe also entitles you to Israeli citizenship. But beware: Depending on who converted you, you may be subject to some restrictions in Israel.

The Orthodox-controlled Chief Rabbinate in Israel does not recognize non-Orthodox conversions, so you won’t be able to marry a Jew there if you converted Conservative or Reform. Orthodox converts must prove their Jewish bona fides, and the Chief Rabbinate has been known to look suspiciously even on some rabbis affiliated with the Rabbinical Council of America.

Still interested? I hope you’re not in too much of a rush. Like a good brisket, conversion takes time.

Both the Conservative and Reform movements offer Introduction to Judaism classes throughout the United States that meet for about three hours weekly over the course of 14 to 18 weeks.

Adam Greenwald, a Conservative rabbi and director of the Miller Introduction to Judaism program at American Jewish University in Los Angeles, says he encourages prospective converts to have at least three months of “active Jewish living” before they take the plunge. Don’t worry: That doesn’t mean you have to commit to observing Conservative Judaism in all its facets.

“What I tell people is, in order to convert they need to be engaging with all of the areas of Jewish life,” Greenwald said. “If they say ‘this is how I currently reflect my Jewish commitments in my diet,’ and there’s some intentionality around it, that’s sufficient for our purposes.”

Orthodox conversion requires commitment to all of the Torah’s 613 commandments and the minutia of rabbinic law, so expect to spend a year or more studying with a rabbi or religious mentor.

“There has to be a sense there’s a fluency for how to live life as an observant Jew — Shabbos, kashrut, lifecycle, family purity, basic concepts of Jewish philosophy and history,” said Rabbi Mark Dratch, executive vice president of the Rabbinical Council of America. “There’s no expectation that a potential convert will know everything. That’s more than a lifetime challenge.”

Once you do convert, remember: You’re in good company. You’ll be joining the patriarch Abraham, the biblical Ruth and Sammy Davis Jr. Maybe you’ll even run into Gwyneth Paltrow at the mikvah.

Good luck!

Segun tomado de, http://www.haaretz.com/jewish-world/jewish-world-features/1.619493 el lunes, 3 de nov. de 2014.

 
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Rabbis, scandal, voyeurism – and protecting converts to Judaism from abuse

THE LIGHTHOUSE
by Rabbi Eliyahu Fink
Rabbis, scandal, voyeurism – and protecting converts to Judaism from abuse
Converts are at the mercy of their sponsoring rabbi and at a vulnerable time in their lives. We are all responsible for ensuring they are not exploited.
By Rabbi Eliyahu Fink

Conversion class at Beit Daniel

A conversion class at Beit Daniel. Photo by Nir Keidar

Israeli Rabbinate to review conversions performed by ‘peeping’ D.C. rabbi.

The digital era has given society many gifts. Near the top of the list of those gifts is easy access to information and the rapid speed at which information can be shared. Perhaps this explains why it feels like scandals are reported in media at an alarming rate. Today it is nearly impossible to limit the reach of any given story: The Internet has created a global community in which we know and care more about people and events from every corner of the globe. As a result, we learn more about people behaving badly more often and more quickly than at any other time in history – including rabbis.

In recent days, Kesher Israel, a prominent Modern Orthodox synagogue in Washington D.C. and its community has been reeling from a terrible scandal. Their rabbi, Barry Freundel, was arrested on charges of voyeurism and it is alleged that he installed a camera in the equivalent of a women’s locker room where he filmed potential converts in varying degrees of undress before their ritual bath. Indeed, the shockwaves in the aftermath of this scandal reverberate well beyond the District and are being felt across the entire Jewish world.

Generally, rabbinic ‘scandals’ come in one of two varieties. Some scandals merely involve flawed human behavior that is only considered scandalous because of the stature of the rabbinic figure. If a non-rabbi would commit the same acts there would be no story. In my opinion, these are not scandals. Human beings behaving in a manner consistent with other human beings are not news. After all, rabbis are people too.

Rabbis are often subject to an artificially constructed angelic standard. This is the flip side of the coin that deifies rabbis and attributes clairvoyance or miracles to rabbis. Rabbis are viewed as being capable of the supernatural because they live supernatural lives and therefore, are not like the rest of us. They are a more perfect kind of person. Under this standard, the public feigns surprise when rabbis share their struggles or flaws with their followers and critics. After all, rabbis are supposed to be above the petty concerns of the masses.

Such standard is not fair or realistic and we are setting ourselves up for inevitable disappointment. Rabbis should be held to an achievable human standard.

The other kind of scandal – as appears to be the case in Washington – is when a rabbi commits an act that would be destructive or unethical regardless of one’s clergy status. Or alternatively, when a rabbi exploits his position of authority to manipulate or harm others. These scandals are worthy of our outrage.

We should be outraged whenever one person causes direct harm to another, and it is particularly egregious when one uses their position of authority to do so. That is not merely hurtful – it is the very definition of abuse. When a rabbi or any authority figure abuses others they forfeit their right to lead. Abuse causes deep spiritual and psychological damage and removing an authority figure who acts abusively prevents them from causing more damage in the future. Without power, the abusive rabbi loses access to victims and the potential harm is averted.

When people undergoing massive life changes on the scale of converting to Judaism they are particularly vulnerable. A person who decides to convert is typically working through a very challenging period of their life. Conversion is a very difficult process made even more challenging by its very nature – everything is new, everything is strange. No one converts twice. It’s a first – and last – time experience for every convert. Most importantly, the convert is at the mercy of her sponsoring rabbi and therefore fears upsetting the rabbi and running the risk of ruining the entire conversion process.

This scandal isn’t the first time we’ve heard of a rabbi exploiting his power in the conversion process. In 2009, it was discovered that a rabbi was exploiting potential converts for sexual favors. The outrage towards this rabbi was deserved and he was forced out of his position of authority. But as the details of the events at Kesher Israel emerge, it appears that the Orthodox establishment did not learn its lesson five years ago.

If found guilty, Rabbi Freundel will be held responsible for his misdeeds, but we, the Jewish community would also bear responsibility for allowing this to happen – again.

Taking advantage of a prospective convert is too easy to do and too hard to uncover once it happens. Will we learn our lesson this time or will we be complicit in another scandal in which a single rabbi is given too much unbridled power? Significant oversight of rabbis administering conversions that can prevent such abuse must be standard operating practice in the process. When power is granted and that power has been abused in the past, we have a duty to protect any potential future victims. This is true in any situation, but it is especially true when the potential victims of abuse are bravely volunteering to become part of the Jewish people.

The Torah enjoins us not to oppress the convert and also commands us to love the convert. American Orthodox conversion has now been rocked by two massive scandals of rabbis abusing potential converts in the last few years. Clearly we are not doing enough to prevent oppression and demonstrate our love towards converts. That needs to change immediately.

Según tomado de, http://www.haaretz.com/blogs/the-lighthouse/.premium-1.621147 el lunes, 3 de nov. de 2014.

 
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A 20 años del Tratado de Paz Israel-Jordania

A 20 años del Tratado de Paz Israel-Jordania

Por Oded Eran*

El 20 aniversario del tratado de paz entre Israel y Jordania no es un día de fiesta, ni es un día de luto. Este tratado -como el tratado de paz firmado entre Israel y Egipto- puede ser visto como una decepción; no hay calidez en las relaciones entre los dos países. Por otra parte, los acuerdos de paz con Jordania y Egipto son el escenario que permite la cooperación formal que responde a los intereses vitales de Israel y los de sus dos vecinos.
Israel, interesado en mantener la estabilidad de los regímenes existentes en Jordania y Egipto, debe ser sensible a las presiones internas con las que los regímenes deben lidiar, mediante el proceso político con los palestinos como una herramienta para fortalecer la cooperación regional con los regímenes moderados.
Han pasado veinte años desde que se firmó el tratado de paz entre Israel y Jordania, con la culminación oficial y pública de décadas de conversaciones secretas.
El diálogo se basó en los intereses compartidos idénticos que siguen siendo relevantes para el día de hoy: ambos países contienen a su competidor común en esta parte del Medio Oriente -los palestinos.
La guerra de la Independencia de Israel de 1948 cambió radicalmente el pensamiento del Rey Abdullah I: después de años de la realización de un diálogo secreto con el liderazgo judío, se encontró gobernando el área al oeste del río Jordán, así como Jerusalén Este, lo que le obligó a enfrentar el problema de la los refugiados palestinos, la mayoría de los cuales huyeron al este del río.
Después de la conquista de Cisjordania y la huida de los refugiados de Jordania, el rey Abdullah anexó la Cisjordania y Jerusalén, en contra de cualquier lógica jordana que debiera haberse centrado en el mantenimiento de la mayoría de población trans-jordana y así limitar la presencia palestina en el reino.

Intereses comunes y paradojas
Quince años después de la Guerra de la Independencia, el rey Hussein, el nieto de Abdullah, ha renovado el diálogo con los dirigentes israelíes, pero el margen de maniobra del joven rey era insuficiente para soportar la presión del presidente egipcio Abd al-Nasser que le pidió unirse a la guerra contra Israel en junio de 1967.
Este movimiento, también, era totalmente incompatible con cualquier justificación política y estratégica de Jordania. Sin embargo, como sucedió, la pérdida de la Ribera Occidental redujo la población palestina bajo dominio jordano, que al día de hoy hace que sea más fácil para el reino hashemita superar el hecho de ser una minoría en su propio país. También hace que sea más fácil para Jordania enfrentar el despertar del nacionalismo palestino manifestado por la creación de la OLP en 1964.
Las organizaciones palestinas operaban contra Israel desde Cisjordania, cuando todavía era una parte del reino y se vieron obligados a trasladar sus bases de operación a Jordania debido a la presión militar israelí. Luego, después de 1967 otra paradoja surgió: Israel, atacado por Jordania apenas tres años antes, salió en defensa del reino en 1970 para protegerlo contra Siria, que ha enviado fuerzas para apoyar a las organizaciones palestinas en su lucha contra el régimen hachemita y protegerlos contra el ejército jordano.
A lo largo de los años, Israel y el rey Hussein estaban comprometidos en un diálogo secreto que creó una nueva paradoja: el liderazgo israelí, que pertenece a lo que hoy es el Movimiento Laborista rechazó cada una de las propuestas del rey de asumir el control gradual de las partes de la Ribera Occidental. El fracaso de una medida prevista por el entonces ministro de Relaciones Exteriores, Shimon Peres, y el rey Hussein en 1987, diseñada para permitir que Jordania asuma un papel en la resolución del conflicto palestino-israelí, hizo que el rey declare en julio de 1988 su desvinculación formal de la Ribera Occidental.
Esta separación, que también generó un cambio en la actitud de la OLP contra Israel, allanó el camino para los Acuerdos de Oslo firmados en 1993 entre Israel y la OLP. También proporciona el sello de aprobación para las negociaciones, llevaron a un tratado de paz entre los dos estados, que se firmó apenas 13 meses después de los Acuerdos de Oslo. Es decir, el rey Hussein no esperó a que Israel y los palestinos lleguen a un acuerdo final negociado; él en realidad tenía prisa para llevar a cabo las conversaciones con Israel y levantar el velo del secreto de las relaciones de cooperación entre los dos países, una relación que era por entonces un secreto a voces.
Pero Israel formó un gobierno que consideró los

Acuerdos de Oslo como el “pecado original” de Israel. Desde 1996, muchos miembros de los gobiernos de Israel pensaron en Jordania como una patria alternativa de los palestinos. Esta noción causa noches de insomnio a los líderes del régimen hachemita y es, de hecho, la base de la política general de Jordania en las relaciones trilaterales entre Jordania, Israel y los palestinos.

La actualidad de las relaciones Israel-Jordania
La dura crítica que el Rey Abdullah II ha expresado en Israel por su creciente radicalización en las cuestiones vinculadas con el conflicto con los palestinos, en especial las actividades de asentamientos judíos en la Ribera Occidental, se deriva de la ansiedad profundamente arraigada de que la radicalización instigará una tercera Intifada y dará lugar a una tercera oleada de refugiados palestinos a Jordania.
Si esto ocurre significa el fin del gobierno hashemita. El tratado de paz con Israel reconoce el estatus especial de Jordania cuando se trata de los sitios sagrados musulmanes en Jerusalén, aunque Jordania da una interpretación más amplia de este artículo. Israel incluye a Jordania en todos los movimientos relativos a estos sitios en la parte oriental de la ciudad, pero debido a consideraciones políticas internas y regionales, el gobierno jordano continúa criticando lo que sucede en la ciudad, incluso si los hechos no tienen relación directa con la lugares sagrados para el Islam (es decir, la expansión de viviendas para judíos en Jerusalén Este).
Aún así, la crítica -no importa cuán dura sea- hasta el momento no ha sido traducida en acciones concretas, a pesar de que Jordania, como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2014-2015, podría haber causado un daño considerable a Israel en la arena internacional.
El reconocimiento de Jordania de la influencia de Israel en el Congreso de Estados Unidos también juega un papel importante en la moderación de las respuestas de Jordania a lo que considera provocaciones israelíes: la construcción en Cisjordania y Jerusalén Este. Esta tolerancia refleja una visión amplia de sistema general de los intereses del reino, especialmente a la luz y, como resultado de los levantamientos y disturbios en Oriente Medio de los últimos cuatro años.
El tratado de paz, por ejemplo, permite a Jordania recibir el agua de Israel. Jordania sufre de escasez crónica de agua, que ha empeorado en los últimos años debido a la afluencia de unos dos millones de refugiados iraquíes y sirios en el reino.
Israel es el inmediato y, en este punto, único proveedor de agua a Jordania, y está cumpliendo con sus obligaciones de forma fiable. La interrupción en el suministro de gas natural desde Egipto a Jordania a causa de terror en la península del Sinaí ha causado enormes daños a la economía de Jordania. En este punto, el único suministro de gas viable es el de Israel. Las exportaciones jordanas a través de los puertos marítimos de Siria han llegado a una detención completa debido a la guerra civil en Siria; por lo tanto los camiones de Jordania al puerto de Haifa son la alternativa actual.
Recientemente, el Rey Abdullah II comparó radicalización política israelí con la radicalización evidente en el mundo árabe. La comparación es ofensiva, pero sí pone de relieve la creciente preocupación de Jordania con el Estado islámico y facciones similares dentro de sus fronteras. Los ensayos de los partidarios de EI en Jordania y las manifestaciones de los partidarios de la organización en la sureña ciudad de Ma’an indican el apoyo a las organizaciones radicales islámicas dentro del reino. En vista de ello, la cooperación de seguridad entre Jordania e Israel adquiere mayor importancia que nunca.
El 20 aniversario del tratado de paz entre Israel y Jordania no es un día de fiesta, ni es un día de luto. La mayor parte de los acuerdos formales con respecto a varios tipos de cooperación nunca se han aplicado. No existe prácticamente ningún vestigio de la cooperación de la sociedad civil; los miles de viajeros israelíes visitaban las famosas atracciones turísticas de Jordania en el pasado están disminuyendo por temor a actos de terrorismo.
Por otra parte, los acuerdos de paz con Jordania y Egipto son el escenario que permite la cooperación formal que responde a los intereses vitales de Israel y los de sus dos vecinos. Israel, interesado en mantener la estabilidad de los regímenes existentes en Jordania y Egipto, debe ser sensible a las presiones internas con las que los regímenes deben lidiar, mediante el proceso político con los palestinos como una herramienta para fortalecer la cooperación regional con los regímenes moderados.

Segun tomado de, http://www.aurora-israel.co.il/articulos/israel/Opinion/61039/ el sábado, 1 de nov. de 2014.

 
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Posted by on November 1, 2014 in Uncategorized