Los 5 Niveles de Placer

Los 5 Niveles de Placer

Los 5 Niveles de Placer

La vida está llena de placeres. Sin embargo, algunos son más elevados que otros.

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Sin embargo, ¿qué pasa cuando ya cumplieron 25 años y siguen jugando tenis en lugar de trabajar? Uno comenzaría a pensar: “¡Madura! ¡Sigue con tu vida!”. Es muy divertido jugar un partido de tenis de vez en cuando, pero la vida es mucho más que “pasarla bien”. Uno quisiera que sus hijos tuvieran una carrera significativa, un matrimonio exitoso, hijos que criar.

Si cumplieran 35 años y siguieran diviertiéndose en vez de trabajar, seguramente usted ya estaría gritando: “¡Ayuda por favor!”.

El judaísmo dice que Dios es nuestro Padre Celestial y que nosotros somos Sus hijos, y así como cualquier padre, Dios quiere que Sus hijos disfruten de los placeres de la vida.

Existen cinco niveles de placer diferentes, y cada uno es un tipo independiente de placer.

El Avión del Placer

Las diferentes clases de placer se pueden comparar con los asientos de un avión. La mejor manera de viajar es en primera clase. Luego viene la segunda clase, pero como a nadie le gusta viajar en “segunda” clase, entonces la llaman Clase de Negocios (Business) o Clase Ejecutiva.

¿Tercera clase?, a esa la llamamos Clase Turista o Clase Económica.

¿Cuál es la cuarta clase? Te ponen en los compartimentos inferiores con los animales y el equipaje.

¿La quinta clase? Simplemente te dan una cuerda y te dicen: ¡Agárrate!

Todos quieren viajar en primera clase, pero a veces la gente no encuentra la manera de hacerlo. Viajan toda su vida en quinta clase, simplemente agarrados de la cuerda, y lo triste es que a veces se vuelve tan difícil seguir agarrados que simplemente se sueltan.

La Medida del Placer

Cada uno de estos cinco tipos de placer es tan único que ni siquiera puedes cambiar 10 pasajes de quinta clase por un solo pasaje en cuarta clase. Si estuvieras hambriento, ¿cambiarías una buena comida por una vista panorámica de la ciudad de Nueva York? ¿Cambiarías el amor de tu vida por una casa de playa en la ribera francesa?

Imagina el placer como si fueran caballos de fuerza. El placer te da energía.

Un placer no puede ser comparado con otro. Entonces, ¿cómo le asignamos valor a cada placer que experimentamos?

Imagina el placer como si fueran caballos de fuerza. El placer te da energía. Si tienes placer tendrás mucha más confianza para sobreponerte a pruebas difíciles, podrás soportar muchas más circunstancias adversas, porque la energía que te da el placer te dará fuerzas.

Tratando de evaluar el valor de un placer que experimentas, pregúntate: “Cuando tomo un helado, ¿cuánto placer; cuánta energía obtengo de él? Si escucho música, ¿cuánta energía obtengo? Amar a alguien, ¿qué tan revitalizado me hace sentir? ¿Cuándo siento más energía, al amar a alguien o al tomar un helado?

Esa es una manera racional de medir el placer.

Falsificando los Placeres

A veces, las personas creen que están obteniendo verdadero placer, pero son engañadas. Por ejemplo, el sexo es un verdadero placer, pero la pornografía es un placer falso. Sólo estimula el deseo sexual, y uno acaba deprimido en lugar de energizado. Puede parecer emocionante al principio, pero la emoción y la energía no es lo mismo y no debe confundirse.

El falso placer más vendido en la sociedad occidental es la decadencia. He aquí porqué es falso:

Cuando se pregunta: ¿Qué es lo contrario de dolor?, la mayoría de la gente responde: Placer. Sin embargo, la ausencia de dolor no conlleva automáticamente al placer.

Lo contrario al dolor no es el placer. Mucha gente piensa que el mayor placer son unas vacaciones en Hawai acostados en una cama de agua, con una brisa fría entrando por la ventana, bebiendo alguna bebida exótica, completamente relajados. Pero no te vayas a dormir, ¡porque entonces te perderás todo!

El dormir y la comodidad no representan dolor, pero no son la meta de la vida.

En realidad, el dolor es el precio que se paga por el placer. Si te quieres graduar en la universidad y conseguir un buen trabajo, tienes que estudiar duro. Si te quieres ganar la medalla de oro en las olimpiadas, tienes que experimentar dolor en algunos músculos. No vas a llegar al podio acostado en una playa de Hawai.

Confundir comodidad con placer es una farsa. El verdadero placer viene sólo como resultado del esfuerzo.

El Precio del Placer

Para tener éxito en tu búsqueda de placer, tienes que enfocarte en el placer y no en el esfuerzo.

Imagínate a un equipo de jugadores de básquetbol corriendo de un lado a otro en un partido. ¿Ellos se percatan del dolor que están sintiendo? Apenas lo sienten. El placer de jugar sobrepasa cualquier otro sentimiento.

Qué pasaría si les pidieras que hicieran el siguiente experimento: “Jueguen básquetbol como lo hacen normalmente – corran, salten, tiren y defiendan. Pero esta vez sin la pelota!”.

¿Cuánto tiempo crees que podrían aguantar jugando? Tal vez cinco minutos. Sin la pelota, no hay nada que los distraiga del esfuerzo. Cada paso es ahora bastante doloroso.

Dales de regreso la pelota y verás que seguirán jugando por lo menos dos horas más!

En la vida, visualiza bien el objetivo y convierte cada esfuerzo en un placer.

Aprendiendo a Disfrutar el Placer

Generalmente pensamos que el placer debería venir automáticamente, pero no es tan simple. No se pueden disfrutar los placeres sin aprender lo que son.

Es como catar un vino. El vino es mucho más que un líquido que humedece tu boca y te hace sentir mareado. Si quieres convertirte en un conocedor de vinos, lo primero que tienes que examinar es el corcho. Después tienes que examinar el color del vino, sentir su aroma y sólo después puedes probarlo, saboreándolo lentamente y dejando que el sabor y la textura impregnen todas las diferentes zonas de tu lengua.

Si no tomamos un vino añejo sin saborearlo, ¿ no deberíamos darle el mismo respeto al disfrute de los placeres de la vida?

Nuestro mundo está lleno de libertad y riqueza, olores y vistas, relaciones y energías, potencial y logros. Si no tomamos un vino añejo sin saborearlo, ¿no deberíamos darle el mismo respeto al disfrute de los placeres de la vida?

En resumen, recuerda los tres criterios que se aplican a las diferentes clases de placer:

  • No hay ningún intercambio entre los distintos niveles de placer (no hay manera de adquirir un nivel con mucho de otro nivel, cada nivel es una categoría distinta).
  • Ten cuidado de los falsos placeres.
  • Todo placer requiere esfuerzo.

La Quinta Clase de Placer

El placer de la quinta clase es el más fácil y accesible. Es el placer físico y material. Buena comida, ropa bonita, una casa agradable, música placentera, un bonito paisaje. Este placer incluye los “cinco sentidos”.

Dios hizo el mundo físico para que lo disfrutemos. El Talmud dice que si una persona tiene la oportunidad de probar una fruta nueva y se rehúsa a hacerlo, tendrá que rendir cuentas por eso en el mundo venidero.

¿Qué tienen de especial las frutas? Dios pudo haber creado un puré insípido que contuviera todas las vitaminas necesarias para nuestra supervivencia. Pero las frutas son el postre que Dios nos dio para disfrutar. Es una acción de amor. ¿Te puedes imaginar prepararle una cena especial a una persona que amas y que se niegue a probarla!? Pero existe una diferencia entre probar frutas y empacharte de ellas. Este es precisamente el problema del quinto nivel de placer: tomar demasiado de algo bueno. Cuando utilizas los placeres de este nivel sin valorar que son un regalo, acabas siendo incapaz de disfrutarlos. El vino es excelente en moderación, pero ingerir una botella rápidamente te hará vomitar. Si eres un glotón te sentirás mal contigo mismo, en lugar de llenarte de energía.

La clave es la conciencia. Cuando estás consciente, no pierdes el control ni dejas que tus deseos te dominen.

Esto no significa que te sugerimos ascetismo o el celibato. Los placeres físicos fueron creados por Dios para ser disfrutados. Las relaciones matrimoniales son consideradas como uno de los actos más sagrados que podemos realizar. En efecto, la palabra en hebreo para matrimonio es “kidushin”, que proviene de la palabra kadosh, que significa sagrado. Es por eso que en Shabat, el día más sagrado de la semana, el Talmud recomienda especialmente que marido y mujer tengan relaciones íntimas.

Disfruta todos los placeres físicos de este mundo. Son la quinta clase de placer que Dios, nuestro Padre, creó para que sus hijos disfruten.

La Cuarta Clase de Placer

Como dijimos anteriormente, no existe intercambio entre los niveles de placer. Ninguna cantidad de placer de la quinta clase puede comprar un poco de placer de la cuarta clase.

¿Qué es más valioso que todo el dinero del mundo?

El amor.

Aquí está la prueba:

Imaginen al Sr. Schwartz, un inversionista de una de las mejores firmas de Wall Street. Pasa la mayoría del día tratando de alcanzar la meta de su vida: llegar a tener diez millones de dólares. Él y su esposa tienen tres hijos.

Un día, un rico filántropo llamado Cohen, decide hacerle a Schwartz una oferta muy generosa. Cohen le dice: “Estás gastando toda tu vida tratando de obtener diez millones de dólares, así que voy a ayudarte a cumplir tu objetivo dándote los diez millones si tú me das a cambio el derecho de adoptar a uno de tus hijos. Tu hijo va a tenerlo todo, lo mejor de lo mejor. La única condición es que vas a tener que romper contacto con él, de aquí en adelante nunca más podrás verlo u oír algo de él”.

¿Qué dice el Sr. Schwartz? ¿Concretizar su sueño económico en un instante a cambio de uno de sus hijos? ¡Imposible! “No hay trato, fuera de mi oficina!”.

Diez millones de dólares. Una increíble cantidad de placer de quinta clase no va a inducirlo a vender a uno de sus hijos. El amor no puede cambiarse por ninguna cantidad de dinero.

Pero, ¿cuánto tiempo pasa realmente el Sr. Schwartz con sus hijos? Si son tan valiosos, ¿por qué se olvidó de disfrutar del placer de amar a sus hijos?

Después de su encuentro con Cohen, Schwartz tiene un momento de inspiración: “Tengo que pasar más tiempo con mis tesoros”. Llama a su secretaria y le anuncia que va a tomarse dos semanas de vacaciones para pasarlas con sus hijos.

Schwartz se apresura a llegar a casa. Después de luchar una hora para abrir el carrito del bebé, finalmente llega al parque. Él y sus hijos están pasando un rato muy divertido. Pero en eso viene la cena, hora de bañarlos y contar un cuento. Después de soportar guerras de comida, inundaciones en el baño e innumerables lecturas de “Babar va al circo”, Schwartz se acuesta en el sofá, se dirige a su esposa y le dice: “Tal vez exageré un poco en tomar dos semanas de vacaciones…”.

Aprendiendo a Amar

Schwartz sabe que sus hijos valen más que diez millones de dólares, pero no sabe cómo disfrutar de este placer.

El primer paso es tener una definición de lo que es el “amor”.

El Talmud define al amor como el placer emocional que obtenemos al enfocarnos en las virtudes del otro. Si haces eso, puedes amar incondicionalmente a los niños aunque estén lanzando albóndigas por todo el cuarto (y disciplinarlos al mismo tiempo).

Sin un claro entendimiento de lo que es el amor, en lo único que podrás pensar será en el esfuerzo y el dolor que implica criar hijos, y sacarás la conclusión de que es demasiado costoso.

¿Cuál es la fuente de mayor placer para los padres? Sus hijos.

¿Cuál es la fuente de mayor “dolor” para los padres? Sus hijos.

No es casualidad que la fuente de mayor placer para los padres sea también la fuente de mayor dolor. Porque mientras más placer, más es el esfuerzo requerido.

Es por eso que la clave para tener éxito en la vida es no tratar de eliminar el dolor, ya que es imposible, sino que lo importante es enfocar los pensamientos en el placer que se recibe por el esfuerzo realizado.

Amor Vs. Enamoramiento

La falsedad del amor es pensar que: “El amor está libre de esfuerzo, es algo que simplemente sucede”. “El amor es un golpe de fe sin razón alguna”. No trabajas para amar a la gente, simplemente “sucede” o “no sucede”. Es por eso que es tan fácil enamorarse como “desenamorarse”.

Bob y Susy están solos en el parque, caminando bajo la luna llena. Llega cupido volando y les arroja una flecha. ¡He aquí! ¡Bob y Susy están locamente enamorados!

Se casan, tienen hijos, una casa grande y una costosa hipoteca. Bob trabaja duro para pagar las cuentas e inclusive trabaja horas extra. Una noche, mientras Bob trabajaba con su secretaria Carol, cupido apareció y arrojó otra flecha. ¡Boing! ¡Ahora Bob está enamorado de Carol!

Bob regresa a su casa y le dice a Susy: “Me enamoré de la secretaria. ¿Qué puedo hacer querida? ¡Me flechó!”.

Sale Susy y entra Carol.

¿Cuál es el problema? Bob no analizó quienes eran estas mujeres realmente y luego se enamoró a partir de un entendimiento profundo. El amor de Bob no está basado en un compromiso y en un esfuerzo por revelar las virtudes de su compañera.

La Biblia dice: “Adam conoció a su esposa Java”. El amor se construye en base al conocimiento. Cuanto más profundo sea el conocimiento, más profundo será el amor.

Pero el mundo occidental piensa que el amor no es algo que se escoge, el amor es algo de lo que eres “víctima”. Entonces, si quieres seguir casado, lo único que puedes hacer es esperar no ser flechado por cupido otra vez!

¿Acaso es sorprendente que exista un índice de divorcios del 50 por ciento?

El enamoramiento no es amor, es sólo atracción física, es una falsedad. El verdadero amor es para siempre.

Esto lo vemos en las relaciones entre padres e hijos. Nunca se levanta un padre en la mañana y dice: “ya lo he decidido, me gustan más los hijos del vecino. Ellos no tosen en las noches y tienen mejores notas en matemáticas. Niños váyanse. Los hijos del vecino se mudarán acá!”.

Una locura ¿no? No nos desenamoramos de nuestros hijos, porque estamos comprometidos a amarlos.

¿Cómo puedes saber si estás enamorado o en verdad estás amando? Si escuchas en tu interior una voz diciendo “es perfecto” o “es perfecta”, esa no es la realidad, nadie es perfecto. Esa es una señal segura de enamoramiento.

El verdadero amor requiere trabajo. Tienes que estar dispuesto a hacer el esfuerzo.

La Tercera Clase de Placer

¿Qué cosa en el mundo es capaz de impulsar a alguien a dejar el amor por algo?

Una causa. La motivación de cambiar el mundo. El deseo de tener un mejor objetivo de vida. El hacer lo que es correcto.

Imagina que unos terroristas secuestran un avión y dicen: “Mata a todos los pasajeros o te matamos a ti y a tus hijos”.

No podrías. No puedes matar a personas inocentes aunque eso signifique salvar la vida de tu propia familia. Es mejor morir.

En el judaísmo decimos: si no sabes por lo que estás dispuesto a morir, entonces no has empezado a vivir. Por el contrario sólo estas jugando un juego. Si no tienes un objetivo en tu vida, todos los placeres físicos, las vacaciones, e inclusive tu esposa y tus hijos, te pueden hacer sentir que algo está faltando.

Aprendiendo a Valorar la Bondad

Toma mucho esfuerzo llegar a ser genuinamente una buena persona. Pero mucha gente nunca llega a esta meta. Acaban siendo “no muy malos” – es decir, no matan, no roban y no cometen adulterio. Pero “ser bueno” es mucho más que simplemente “no ser tan malo”.

Entonces, ¿por qué no tratamos? Porque la responsabilidad parece una carga en lugar de un placer.

Estás de vacaciones en Nueva York, mirando la costa en uno de esos barcos para excursiones que muestran la vista de Manhattan. Mientras estás admirando la Estatua de la Libertad, uno de los pasajeros se cae del barco. No sabe nadar, se está ahogando. Entonces saltas al río – lleno de basura y pescados muertos, pero no te importa, estás tratando de salvar una vida. Lo agarras, él intenta salvarse – te hundes en el agua mugrosa – y finalmente él deja de luchar contra el agua pero está pesado como el plomo – lo sacas del agua con todas tus fuerzas – tú estás sofocado, el agua huele terrible.

Finalmente, después de sentir que duró una eternidad, lo llevas a la costa. La gente está ahí para darte una mano, y una ambulancia lo lleva al hospital. Gracias a Dios vive, esta tosiendo y escupiendo un poco de agua turbia, pero estará bien. Tú regresas al hotel y tomas 12 duchas para limpiarte de la suciedad y el olor a pescado podrido. Dices: “Nunca más regresaré aquí en mi vida”.

Ahora, 30 años y 100 vacaciones después de aquel incidente, ¿cuáles fueron tus vacaciones más memorables? ¡Fueron las vacaciones en las que el individuo se cayó del bote y tú le salvaste la vida!

Es increíble el placer que te da disfrutar de un acto de bondad que has hecho. Entonces, ¿por qué no buscar constantemente la oportunidad de hacer el bien? Y aún más, ¿por qué no pensar en lo “bueno” que eres mientras lo haces? ¿No sería ese un placer muy grande?

Pareciendo Buenos Vs. Siendo Buenos

A veces la gente realiza actos de valentía que son realmente tontos. Algunas personas juegan “Ruleta Rusa” y terminan muertos. Se confunden y piensan que están haciendo un acto noble. Esta es la falsedad de la tercera clase de placer.

La sociedad occidental tiene otra versión de la falsedad de la tercera clase de placer: el éxito económico. Puedes ser un buen esposo, un buen amigo, o ser un ser humano leal, un pensador, un intelectual – pero si no has ganado mucho dinero eres un fracaso.

Hace unos cuantos años, un camión repartidor de Brink’s perdió varias bolsas de dinero. La puerta posterior se abrió, millones de dólares cayeron a la calle, y los billetes se esparcieron con el viento. Todos tomaron lo que pudieron. Pero hubo un individuo que fue al banco y les regresó 50,000 dólares.

La prensa interrogó a su padre, quien dijo: “Mi hijo es un tonto”, y entrevistaron a uno de sus compañeros de trabajo quien dijo: “Dios le dio un regalo y el tonto lo regresó”.

“Soy un corredor de bolsa, vicepresidente de mercadotecnia, graduado de Harvard”.

La falsedad de “ser bueno” es “parecer bueno”. Demasiada gente invierte demasiados esfuerzos tratando de ganarse la admiración de la gente. Es por eso que la gente se identifica a sí misma con la profesión que ejerce. “Soy un corredor de bolsa, vicepresidente de mercadotecnia, graduado de Harvard”. Si los otros se impresionan, eso nos reafirma que somos importantes.

No te engañes “pareciendo bueno”. La verdadera bondad viene de hacer lo que es correcto.

¿Qué hizo que Alfred Nobel, el gran magnate sueco, estableciera el Premio Nobel?

Nobel fue el inventor de la dinamita y uno de los productores más grandes de explosivos. Cuando murió su hermano, el periódico local cometió un error e imprimió la biografía de Alfred en lugar de la de su hermano. Cuando Alfred Nobel leyó que su vida había promovido mucha destrucción y muerte, quedó devastado.

“¿Esta es mi vida?! Tengo que hacer algo bueno”. Y fue así que decidió establecer el premio Nobel para aquellos que hacen el bien en el mundo.

La Segunda Clase de Placer

El placer de segunda clase se puede identificar mejor por su parte falsa. ¿Por qué clase de metas la gente sacrificaría vidas inocentes? Por el poder.

Stalin, Idi Amin, Hitler – una lista larga de tiranos estuvieron dispuestos a matar a millones de personas para obtener poder. Para crear un estado comunista. Para crear un mundo dominado por la raza aria pura. Pero este tipo de placer es falso. Este poder sólo destruye.

El verdadero placer de segunda clase es el poder de crear. Por ejemplo: el artista tiene control sobre sus ojos, su brazo, y la pintura, a tal medida que puede transformar sus ideas en realidad. Tiene materia inherente y la convierte en algo productivo, útil y bello.

Pero la gente muchas veces comete el error de ir por un control forzado. El dictador manipula las piezas, pero en el proceso está destruyendo vidas y sociedades. Es sólo una ilusión de creatividad.

La manera de saber si estás creando o controlando es mediante el resultado. La creatividad le da a otra gente placer. El control lleva a la destrucción.

¿Qué preferirías ser: un trabajador o el jefe? Inclusive que una compañía no puede funcionar sin trabajadores, existe una mayor satisfacción siendo el jefe. En lugar de recibir órdenes, tienes el poder de crear, de dirigir y de planear. Entras en la fuente del poder creativo, sabiduría y entendimiento.

Similarmente, uno de los aspectos más importantes de la segunda clase de placer es crear una familia: crear hijos, inculcarles valores y moldearlos haciéndolos individuos sanos, productivos, y humanitarios.

¿Por qué la creatividad es tan excitante? Porque está relacionada con la esencia de Dios. La máxima expresión de creatividad fue la creación del mundo. Dios lo hizo de la nada absoluta. Sólo un ente infinito puede hacer eso. Expresar nuestra propia creatividad es como probar ese poder.

La Primera Clase de Placer

Imagina a alguien que ha dominado las cuatro clases de placer; disfruta de enormes placeres, riqueza material, una familia hermosa, significado en la vida, etc. Sin embargo, hay algo que falta.

Un encuentro con Dios.

Ningún ser humano puede estar totalmente satisfecho a menos que esté en contacto con la dimensión trascendental. Cuando todo está dicho y hecho, lo único que buscamos es salir de este mundo finito y conectarnos con el infinito. Ser uno con Dios.

¿Qué harías si te dijera: “Tengo un cuarto donde te puedes sentar y hablar con Dios por una hora”? ¿No te apresurarías a tomar esta oportunidad? ¿No sería ésta la máxima experiencia? ¡Sería impresionante!

Todos hemos tenido momentos donde nos hemos impactado con la grandeza de la vida – el nacimiento de un bebé, el observar las estrellas, el observar una tormenta eléctrica. Nos quita el aliento.

Admirar es la experiencia de sentirnos pequeños, sentirnos seres insignificantes frente a algo mucho más grande. Rompemos nuestras propias limitaciones y nos conectamos con la unidad de Dios.

El placer de primera clase es incomparable a cualquier otra experiencia. Nada finito, nada de este mundo se puede comparar con lo infinito.

Actitud de Agradecimiento

Por el máximo placer debemos pagar el máximo precio: agradecimiento.

Todo en este mundo tiene la firma de Dios.

Para poder conectarte con Dios, necesitas aprender todo lo bueno que Dios ha hecho por ti. Esto significa dejar de lado la ilusión de que sólo tú eres el responsable de todos tus logros. Es todo un regalo de Dios. Así como cada pincelada de Picasso tiene su firma, todo en este mundo tiene la firma de Dios. Tenemos que aprender a apreciarlo.

Si haces el esfuerzo de apreciar los regalos que Dios te ha otorgado, entonces tomarás conciencia de la presencia de Dios en todo lo que haces y verás que Él está acompañándote y guiándote con amor. Estarás más feliz que con cualquier otro placer.

De hecho, esta es la meta suprema por la cual el hombre fue creado. Fuimos puestos en la tierra para poder sobreponernos a las ilusiones y para utilizar nuestro libre albedrío para construir una relación con Dios. Dios nos pudo haber hecho robots, pero Él no quiso eso. Él quiere una relación verdadera – es decir, que nosotros debemos elegirla.

¿Por qué la gratitud es una cualidad tan difícil de mantener? Porque el ego del ser humano siempre busca reconocimiento e independencia. Bloqueamos todo concepto de sentirnos en deuda. ¡Preferimos pensar que lo hicimos nosotros!

Otra cuestión falsa de los placeres de primera clase es pensar que otra persona u otra cosa nos está proveyendo nuestras necesidades. Si piensas que tu carrera o tu pareja cubrirá tus necesidades, entonces estás equivocado. Porque todas esas cosas pueden desaparecer. Sólo Dios tiene poder absoluto y es Eterno.

Alcanzando las Estrellas

Imagina el lanzamiento de un cohete. En la primera fase se enciende el cohete y se produce el lanzamiento. En la segunda fase, el cohete perfora la atmósfera a 50 kilómetros por segundo. En la tercera fase, los propulsores del cohete lo sitúan en órbita. En la cuarta fase, el cohete se dirige a una dirección específica. Y finalmente, en la quinta fase aterriza en la luna.

De igual manera sucede con los cinco niveles de placer. El quinto placer es el placer físico, que te da la energía para levantarte. Pero si no llegas al cuarto placer – matrimonio, hijos, amor – entonces plop. Lo que realmente te pone en órbita es el respeto propio, el darle significado a la vida y el hacer un bien al mundo. Pero estando ya en órbita, todavía necesitas la propulsión del segundo placer -el poder- para lanzarte en una dirección específica. Finalmente el último placer es vivir con Dios.

En el judaísmo, el Shabat representa nuestra oportunidad de disfrutar todas las clases de placer en un solo día. Primero, tienes una mesa puesta con manteles blancos, la mejor vajilla de porcelana y cubiertos de plata, flores, unos candelabros brillosos, comida deliciosa y vino. Ese es el placer de quinta clase, el lanzamiento. Después, les das a tus hijos bendiciones, besos y abrazos, mientras se sientan todos alrededor de la mesa sintiendo el calor familiar. Tienes amor – cuarta clase de placer. Si cantas algunas canciones que inspiran y hablas palabras de Torá, entiendes el significado y la profundidad del día, y ya estás en órbita. Si sabes cuáles son tus objetivos de vida, entonces, estás en la segunda clase de placer. Y luego llegas al propósito del día – conexión con Dios.

Conoce por qué vives. Dios nos creó para tener placer. Es muy difícil ser un corredor olímpico, y es todavía más difícil ser un excelente ser humano. Pero no has sido creado para la comodidad. Has sido creado para tener placer. Toma la decisión. ¡Viaja en primera!

Segun tomado de, http://www.aishlatino.com/e/bj/48421472.html?mobile=yes#at_pco=tst-1.0&at_si=548f70ac26188f67&at_ab=per-2&at_pos=1&at_tot=2 el lunes, 15 de dic. de 2014.

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