Por Yossy Goldman

Entonces, ¿piensa usted que es el primero que está buscando a Di-s? Muchas son las personas que han estado buscando la espiritualidad, explorando lo metafísico, y en general buscando la verdad por miles de años; incluso el santo profeta Moshé, el mismo se ocupó en buscar divinidad. Moshé quiso ver a Di-s en todo su esplendor. “Por favor, muéstrame tu gloria”, implora Moshé; en el capítulo 33 de Éxodo.
Los comentaristas opinan que esto significa que Moshé quería todo, la máxima revelación Divina. Otros, lo ven como una búsqueda del entendimiento de los caminos infinitos de Di-s; por ejemplo, preguntas tales como, porqué la gente buena parecen ser víctimas constantes, mientras que la gente mala la vemos sonriendo camino al banco.
Cual sea la razón, el Omnipotente le pone límites a la comprensión de Moshe. “Veras a mi espalada”, responde Di-s, “pero mi rostro no puede ser visto”. Los humanos somos finitos, limitados, incluso alguien como Moshe, – podemos percibir hasta cierto punto, y no más. La cara de Di-s, el cuadro completo, está más allá de comprensión humana.
Un chico durante una clase preguntó, ¿Donde esta Di-s? La respuesta que recibió fue, “Di-s esta en todas partes”. “Ese es el problema,” Dijo el joven, “¡Yo quiero que Di-s este en algún lugar, no en todas partes!
En todos los lugares es algo abstracto, teórico e intangible. En algún lugar, por otro lado, es definitivo, substancial, y real. Obviamente, el Judaísmo cree que Di-s está en todas partes, pero lo que es más importante es la “alguna parte” donde Di-s puede ser encontrado.
En el Judaísmo encontramos claramente desarrollada la infraestructura de la vida. Hay una lista de comportamientos que son considerados divinos, y hay otra lista, quizás mucho más atractiva, que no es tan Divina. Todos sabemos lo que D-is espera de nosotros y lo que no espera que hagamos. Nada queda librado a nuestro sentimiento de lo que es bueno o malo, nuestra escala de valores es personal y subjetiva. Hay leyes objetivas de lo correcto y lo incorrecto. Ética y moral están en el área de lo divino por eso no son negociables. Ah, podemos charlar y debatir estos conceptos toda la noche pero en definitiva, nuestro código moral es divino y absoluto.
Una vez me preguntaron acerca de un individuo si debía ser considerado “religioso”. Recuerdo que esa pregunta fue un momento de claridad para mí. Desde el punto de vista del que me preguntó esta persona era definitivamente “religiosa”; una persona creyente, que asiste al templo semanalmente y hace actos de caridad frecuentemente, acciones que lo calificarían como una persona digna de ser llamada “religiosa”, esto en armonía con la forma más aceptada del término. Pero, según el Judaísmo, el término “religioso” tiene una connotación totalmente distinta. La forma más obvia sería el cumplimiento del Shabat, seguir la dieta casher, la meticulosidad de los “se hace” y de los “no hagas” que la Tora ordena.
Ser creyente en general, ir al templo, ser solidario/a es muy lindo y positivo, pero de todas formas sigue siendo superficial. Se quedan en la categoría de “todas partes”. Por otro lado, observar el shabat corresponde más al departamento, “alguna parte”. Está claramente demarcado y definido. Va más allá del superficial nivel de “cosas que me hacen sentir bien”.
Como judíos/as necesitamos una definición clara de lo que quiere decir “religioso”. Concreto más que abstracto, acción más que actitudes, son la orden del día. Di-s debe estar “en algún lado” y no sólo “en todos lados.” En concreto, cuando nos conectamos con D-is haciendo su Voluntad experimentaremos las más elevadas revelaciones.
Según tomado de, https://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/494970/jewish/Dnde-est-Di-s.htm