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Cómo COVID-19 empujó a una pequeña congregación judía en Puerto Rico más allá de sus fronteras

28 Nov
Participants in a virtual Shabbat service by Temple Beth Shalom (Puerto Rico) and Adat Israel (Guatemala).
Participants in a virtual Shabbat service by Temple Beth Shalom (Puerto Rico) and Adat Israel (Guatemala).Credit: Shula Feldkran

Lo que comenzó como un servicio Zoom Shabat de emergencia en San Juan ahora está reuniendo a fieles de todo el continente americano.

En una típica mañana de Shabat, en estos tiempos no tan típicos, el rabino Roberto Graetz abre su servicio de oración semanal a las 8 a.m. utilizando Zoom. Son las 8 a.m. hora del Pacífico, ya que Graetz no se encuentra en Puerto Rico, donde normalmente estaría en esta época del año, sino en el estudio de su hogar permanente en Lafayette, California.

En San Juan, lugar donde se encuentra físicamente su congregación, el reloj acaba de dar las 11 a.m. En Argentina, Brasil y Chile, países donde residen los rabinos en formación que lo ayudan a dirigir los servicios, ya es mediodía, es decir, dos horas antes que Guatemala, donde su cantor, y su guitarra ubicada en su regazo, ansiosa espera su señal para empezar.

Encontrar el momento óptimo para celebrar los servicios matutinos de Shabat, dice el rabino reformista nacido en Argentina, puede ser un desafío cuando su congregación está a casi 4,000 millas (casi 6,500 kilómetros) y varias latitudes en tiempo y distancia. Aumenta el grado de dificutad el que algunos de los que comparten las responsabilidades semanales con él estén aún más lejos.

“Ahora que cambió la hora aquí en la costa oeste, mis feligreses me pidieron que comenzara a las 7 a.m. de mi hora local”, dice en una llamada telefónica desde su casa en California. “Les dije que hay límites en cuanto a qué tan temprano estoy dispuesto a despertar, y que tendrían que continuar sin mí en los próximos meses hasta que volvamos a la hora normal”.

Nueva oportunidad de vida

La pandemia de coronavirus ha obligado a las sinagogas de todo el mundo a adaptarse e improvisar para mantener a sus feligreses ligados unos a otros, y simultáneamente mantenerse relevantes mientras cumplen con los requisitos de distanciamiento físico. Para las congregaciones reformistas, las cuales no están sujetas a restricciones halájicas sobre el uso de la electricidad, plataformas como Zoom han hecho posible que se sigan celebrando los servicios de Shabat y otras fiestas a través de la modadlidad del remoto.

Sin embargo, el templo Beth Shalom en San Juan es un caso poco común de una congregación que no solo ha mantenido un aparente estado de normalidad durante esta crisis, sino que en adición ha encontrado la oportunidad de extenderse más allá de sus fronteras.

“Lo que hemos estado experimentando aquí en las mañanas de Shabat durante los últimos meses es simplemente asombroso”, dice Shula Feldkran, nacida en Israel, quien se mudó a Puerto Rico hace más de 50 años, y ha sido durante mucho tiempo un miembro activo de Beth Shalom.

Temple Beth Shalom congregant Shula Feldkran pictured in 2015 with Anthony Cruz, who was the rabbi-in-training at the time.
Temple Beth Shalom congregant Shula Feldkran pictured in 2015 with Anthony Cruz, who was the rabbi-in-training at the time. Credit: Judy Maltz

“Dada la opción, obviamente la mayoría de las personas preferiría estar en una sinagoga real. Pero para mí, debido a que tengo un poco de dificultad auditiva, los servicios a través de Zoom son aún mejores ”, dice la dama de 75 años, dice entre bromas y en serio.

Beth Shalom, es la única congregación reformista en Puerto Rico;  fue fundada en 1965 por judíos norteamericanos que habían comenzado a mudarse a la isla en busca de oportunidades comerciales. Debido a las disparidades lingüísticas y culturales, no se sentían cómodos ni bienvenidos en la congregación conservadora ya establecida, la cual había sido fundada por judíos que habían huido de Cuba después de que Fidel Castro subiera al poder, por lo que comenzaron su propio lugar de culto.

La mayoría de los hijos/as  de estos judíos de América del Norte finalmente abandonaron Puerto Rico, quedando sólo unos pocos miembros de la generación fundadora de Beth Shalom, siendo que la mayoría han fallecido o regresado al continente por motivos de salud.

La congregación recibió una nueva e inesperada oportunidad de vida en los últimos años gracias al creciente e inesperado número de puertorriqueños/as que han descubierto el judaísmo–algunos de ellos con ascendencia judía–, y se están convirtiendo. Hoy día, los judíos por elección representan más del 90 por ciento de la membresía que aporta económicamente en Beth Shalom.

La congregación ha dependido durante mucho tiempo de rabinos “voluntarios”, por lo general, jubilados provenientes de América del Norte, quienes pasan algunos meses en la isla. Los servicios de los viernes por la noche se llevan a cabo en inglés, para beneficio de los fundadores que todavía permanecen en la isla, y para “los pájaros de la nieve.” En la mañana de Shabat el servicio se realiza en español. Según Graetz, en tiempos previos al coronavirus, los servicios de los viernes por la noche atraían a un promedio de 15 a 20 participantes, mientras que los servicios matutinos de Shabat atraían entre 40 y 50.

Desde que los servicios se pusieron en línea, a mediados de marzo, una vez que el coronavirus comenzó a dejarse sentir en Puerto Rico, las cifras han aumentado constantemente, dice Graetz. Señala que en recientes semanas, entre 80 y 90 fieles han estado asistiendo al Zoom del sábado por la mañana.

Cuando la pandemia golpeó a Puerto Rico, el rabino que normalmente sirve como voluntario durante los meses de invierno acababa de regresar al continente. De esta manera, los miembros de Beth Shalom se quedaron sin rabino y sin un lugar para orar, dado el caso que su sinagoga, como todos los demás lugares de culto en la isla recibieron ordines para mantenerlos cerrados.

“Me ofrecí a celebrar los servicios matutinos de Shabat de forma remota; otro de mis colegas se hizo responsable de los servicios del viernes por la noche”, relata Graetz, de 74 años. “En algún momento me cansé un poco, así que me acerqué a tres de los estudiantes del nuevo centro de formación rabínica en Argentina donde enseño, y les pregunté si les gustaría hacerse cargo, ya que había poco trabajo congregacional que pudieran hacer en estos días. Les dije que los capacitaría y los guiaría, y dijeron que estarían encantados.”

Screenshots taken from archived recordings of virtual services. Clockwise from left: Rebecca Orantes,  Rabbi Roberto Graetz, Martin Hirsch, Edy Huberman and Pablo Schejtman.
Screenshots taken from archived recordings of virtual services. Clockwise from left: Rebecca Orantes, Rabbi Roberto Graetz, Martin Hirsch, Edy Huberman and Pablo Schejtman.

Esta es una segunda carrera para los tres estudiantes rabínicos, comenta. Edy Huberman, de Buenos Aires, es director ejecutivo de la Fundación Judaica de Argentina (una asociación de sinagogas progresistas); Martin Hirsch, de Concepción, Chile, es profesor de ingeniería; y Pablo Schejtman, un argentino radicado en Fortaleza, Brasil, es ejecutivo de seguros.

Por lo general, Graetz se habría ido para su período anual en Puerto Rico justo antes de las Grandes Fiestas, así que cuando llegó septiembre y todavía se veía atrapado en casa, llamó a sus estudiantes y les hizo la oferta. “Dije: hagamos esto juntos”.

Durante Rosh Hashaná, se les unió en sus servicios en línea Adat Israel, una comunidad judía reformista en Guatemala cuyos miembros son todos conversos. Rebecca Orantes, una aspirante a rabino con una hermosa voz, fue inmediatamente reclutada como solista cantorial.

“Cómo ver una disputa talmúdica”

Una vez los servicios se hicieron disponibles a los participantes fuera de Puerto Rico, los estudiantes rabínicos de Graetz preguntaron si también podían invitar a miembros de varias pequeñas comunidades judías ubicadas en remotos rincones de Argentina y Chile. Graetz estuvo más que feliz en complacerlos. Mientras tanto, algunos de los regulares “pájaros de la nieve”, atrapados en sus residencias en el continente del norte, habían comenzado a integrarse.

Salatiel Corcos, de 32 años y contratista de obras construcción, quien es el actual presidente de Beth Shalom, ve una tendencia con gran potencial. “Ahora estamos empezando a pensar en cómo podemos atraer a otras pequeñas comunidades de habla hispana, comunidades que no tienen sus propios rabinos y no tienen un lugar propio para orar”.

Beth Shalom, comenta Corcos, ya se ha acercado a una pequeña comunidad reformista en México, y espera incorporarla pronto.

La preparación para el servicio de una hora y media de extension require que Graetz y sus tres estudiantes se reúnan en línea los jueves para asignar y/o distribuir las lecturas. Graetz realiza el d’var Torah que analiza la porción de la semana en curso, y sus alumnos se alternan para comentarlo. “A veces, es casi como ver una disputa talmúdica”, dice Marc Schnitzer, nacido en Estados Unidos, ex presidente de la congregación y profesor retirado de lingüística quien lleva residiendo en la isla casi 45 años.

Después de la lectura de la Torá, los rabinos en formación recitan textos, prosa y poesía judíos, relevantes a la parte semanal. “Esta es mi parte favorita de estos servicios”, dice Feldkran. “Aprendo mucho de eso”.

Durante las semanas más recientes, las restricciones relacionadas con el coronavirus en Guatemala se han suavizadas y se está permitiendo a los miembros de la congregación local regresar a su sinagoga en cantidades limitadas. Graetz cuenta que, era la primera vez en meses, en las que alguno de los participantes del servicio semanal a través de Zoom había estado cercano a  ver un rollo de la Torá. Recuerda que, “Todos vimos en línea mientras sacaban la Torá del arca en la sinagoga de Guatemala, y debo decir que fue una escena muy conmovedora.”

A street vendor wearing a protective face mask with the colors of the Guatemalan flag, as a precaution against the spread of the coronavirus, in Guatemala City, September 14, 2020.
A street vendor wearing a protective face mask with the colors of the Guatemalan flag, as a precaution against the spread of the coronavirus, in Guatemala City, September 14, 2020.Credit: Moises Castillo,AP

Las desventajas de asistir a los servicios en línea superan con creces las ventajas, dice Schnitzer. Pero eso no significa que el nuevo formato no tenga sus ventajas. “Por un lado, nuestros “pájaros de la nieve” pueden sintonizar donde quiera que estén; así que ha sido muy agradable”, dice. “Para mí, personalmente, ha habido otro beneficio. Por lo general, mi esposa y yo íbamos a los servicios del viernes por la noche o del sábado por la mañana. Desde que ocurrió la pandemia y los servicios se han movido en línea, vamos a ambos. Así que se podría decir que ahora estamos más activos en la congregación de lo que solíamos ser.”

Cuando la vida vuelva a la normalidad, Graetz confía en que sus feligreses en Puerto Rico elegirán lo real en lugar de Zoom. “Pero lo que hemos descubierto es que hay personas en comunidades aisladas de América del Sur que están hambrientas de este tipo de conexión y no van a querer renunciar a ella”, dice. “Así que, creo que habrá una comunidad virtual que seguirá existiendo incluso cuando esto termine”.

Según tomado de, https://www.haaretz.com/jewish/.premium-how-covid-19-pushed-a-tiny-jewish-congregation-in-puerto-rico-far-beyond-its-borders-1.9324662

Traducido por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on November 28, 2020 in Uncategorized

 

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