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El Di-s Solitario

19 Feb
por Rabino Simon Jacobson

¿Alguna vez te has sentido solo/a? ¿Completamente solo/a? ¿Sin nadie a quien acudir y nadie capaz de entenderte? Únete al club. Imagina un alma solitaria vagando sin cesar, sin dónde descansar la cabeza. Finalmente llega el día y encuentra un lugar al que puede llamar hogar. Te animo a continuar la lectura y descubrir la sorprendente compañía con quien compartes la soledad. Y lo que puedes hacer para encontrar consuelo en un mundo desolado.

Se han postulado muchas, muchas teorías sobre Di-s. Algunas están presentes a través de preguntas como las que leerás a continuación: ¿Le importa o no le importa la humanidad y los asuntos terrenales? ¿Cómo un Dios totalmente bueno permite cosas malas? ¿Está presente en nuestros momentos de dolor y sufrimiento? ¿Se trata de un él o de una ella; de ninguno, o de ambos? ¿Existe Di-s y, de ser así, porqué no lo vemos? ¿Existe Di-s tal como nosotros existimos o, en otra forma?

¿Qué tipo de personalidad tiene Di-s? ¿Está enojado, es amable, desligado e indiferente?

Luego, están las preguntas acerca de cómo Dios dirige o no el universo. ¿Está Di-s presente e involucrado en cada detalle, o ha puesto la máquina en movimiento, revisándola de vez en cuando? ¿Gobierna la Divina Providencia cada detalle de nuestras vidas?

Y, por supuesto, abundan las discusiones sobre el propósito de la existencia. ¿Por qué y para qué Dios creó el universo? ¿Cuál es nuestro papel en “la película”? ¿”Obtiene” Di-s algo en virtud de nuestra existencia?

Se puede decir que todo lo anterior es cierto. Di-s se manifiesta de muchas formas y diferentes expresiones, incluso contrarias o paradójicas. De hecho, los místicos explican que todo posible “estado de ánimo” y “estado mental” humano se originan en una fuente Divina. Entonces, aunque Di-s en Su esencia trasciende todas las definiciones y características antropomórficas, al mismo tiempo es capaz de generar todo tipo de experiencia posible.

Considerando todas estas nociones acerca de Di-s y Su todopoderosa “personalidad”, tuve esta semana una profunda epifanía sobre una dimensión inesperada de Di-s, una del tipo “vulnerable” de la cual creo que podemos obtener un gran consuelo.

Mientras leía la porción de la Torá para esta semana, en la que Di-s le ordena a Moisés “constrúyeme un santuario y descansaré entre ellos.” En ese instante me asaltó un triste pensamiento: Di-s, ¿se sentía solo sin nosotros? Hasta el momento cuando se construyó el santuario, Di-s, en efecto, estaba “sin hogar”, sin un lugar para descansar.” ¿Cómo se sentiría vagar para siempre en el pasado infinito, sin un lugar al que llamar hogar? De hecho, no es hasta que se pronuncia el contenido de este versículo, que hubiéramos pensado que Di-s necesitaría un lugar para “descansar”. Después de todo, el descanso es solo para los débiles mortales. ¿Cómo y por qué un Di-s omnipotente necesitaría “descansar”? Pero, la realidad es que después que Di-s le dice a Moisés “constrúyeme un santuario y yo descansaré entre ellos”, que queda claro que hasta ese momento Di-s no tenía un lugar para descansar …

A vuelo de pájaro, podemos estar inclinados a explicar que el Templo no fue construido para para albergar a presencia Divina, sino para crear un espacio para nosotros los humanos. Se trata deun lugar donde los simples mortales podemos experimentar lo Divino. Toda nuestra vida estamos involucrados en nuestra lucha mundanal por la supervivencia; el santo Santuario nos proporciona un ambiente separado donde Di-s descansa entre nosotros, ofreciéndonos precisamente eso: santuario y protección para nuestras vidas de caminantes; un lugar donde podemos encontrar descanso y consuelo celestial para nuestras agotadas almas.

Pero cuando leemos cuidadosamente, “constrúyeme un santuario y descansaré entre ellos”, es muy obvio que el santuario no es solo un lugar para que nos encontremos con Di-s, sino también un lugar para que Di-s “descanse” Su presencia.

Este punto se hace evidente cuando Di-s le dice a Salomón (el constructor del primer templo en Jerusalén): “Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerme; sólo esta casa puede ” (cf. 2 Crónicas 6:18)Sea como sea que se explique, Dios claramente no se sentía “en casa” en el cosmos infinito, a pesar de toda su grandiosa y magnífica gloria. Hasta ese momento cuando se construyó el templo en el planeta Tierra, Di-s no tenía un lugar para “descansar.”

“Di-s realizó un viaje de 500 años para adquirir un nombre”, afirma un Midrash críptico (Kohelet Rabba 7: 2). La soledad, al parecer, no es simplemente una preocupación entre los mortales. El Todopoderoso mismo, está en busca de “compañía.”

Sin lugar a dudas estamos ante un concepto inquietante y reconfortante. A veces, todos experimentamos momentos de soledad existencial. Independientemente de todos nuestros seres queridos, de todos nuestros logros y elogios, en lo profundo (o no tan profundo) de nosotros mismos hay una parte que siempre permanece muy sola. Podemos distraernos, divertirnos, dejarnos llevar por todo tipo de estimulación y entretenimiento; pero al final del día, ese centro aislado y silencioso nos llama desde nuestra profundidad interior.

De hecho, cuanto más te adentras en tus recovecos más íntimos, menos puede entrar alguien en ese espacio, más difícil es expresarte, más solo estás. En tu núcleo más íntimo, está completamente solo.

Un solitario versículo en el triste libro de Kohelet captura el sentimiento: “Un hombre está solo, sin sucesor, sin hijo ni hermano…” (Eclesiastés 4: 8).

Entonces, ¿qué tiene de reconfortante esta soledad? Es reconfortante saber que no estamos solos en nuestra soledad. En la cima donde Di-s habita está muy solo; siendo que en Su núcleo y esencia El es único e incomparable.

Esta soledad se deriva de la fuerza, no de la debilidad, del hecho que Di-s es absolutamente único, “Él es uno, y no hay otro como Él”. Lo mismo ocurre con nuestro núcleo: nuestro lugar más solitario, nuestra esencia, es un reflejo de nuestra profunda individualidad e inimitabilidad. En ese lugar íntimo estás solo, no porque seas un paria o porque te odien; estás solo en tu centro porque eres absolutamente único, de una manera que nadie más puede realmente “atraparte.”

Tu esencia puede que no sea un lugar muy dramático. No tiene el alboroto y los fuegos artificiales que acompañan a todas las ajetreadas maquinaciones de nuestras vidas; no tiene el elemento de “fiesta” que acompaña nuestras interacciones sociales. Cuando estamos involucrados con niveles externos y superficiales, podemos celebrar y experimentar estos momentos con otros. Pero tu esencia, aunque no es muy colorida, es tu centro único y, como tal, lo experimentas solo.

Sin embargo, por muy especial que sea la Esencia Divina, Di-s realizó un viaje para encontrar “compañía”, para encontrar un hogar en el que Él pueda descansar. La revelación divina se manifiesta en los “cielos y los cielos de los cielos”; la belleza de la naturaleza captura la majestuosidad del Divino Diseñador. Pero, Di-s en Su solitaria Esencia, descansa y se siente como en casa solo en el Santuario construido en la Tierra.

Lo mismo con nosotros: al igual que Di-s, no estamos satisfechos con vivir “dentro”, aislados y separados de los demás. Necesitamos construir un espacio al cual podamos llamar hogar; un santuario donde encontramos un respiro; un entorno donde finalmente nuestras almas solitarias puedan descansar. Una cosa es encontrar consuelo en la familia y los amigos; otra muy distinta es encontrar un hogar cómodo para el núcleo solitario de nuestras almas.

[Los místicos explican que “El que está solo” es el nivel de la Luz Divina Infinita que no se manifiesta en las relaciones (“No tiene ni hijo ni hermano”). El concepto de las relaciones está solo en la forma en que lo Divino se manifiesta en lo finito: en la estructura de las diez esferas, los diez bloques de construcción de la existencia (Ohr HaTorah en Kohelet, p. 1115). Sin embargo, el propósito final es unir lo infinito con lo finito, el “que está solo” con nuestras relaciones].

Así que, la próxima vez que te sientas solo/a, recuerda dos cosas: no estás solo; tu soledad es compartida por cada alma y por Di-s mismo. Cada esencia está fundamentalmente sola.

Segundo: Construye un santuario a partir de tu vida material, santifica el dinero y las pertenencias con las que fuiste y eres bendecido–eso proporcionará a tu solitaria esencia, y a la Esencia de Di-s– un cálido hogar en el que descansarás cómodamente.

Según fue tomado de y traducido, The Lonely G-d – The Meaningful Life Center

Traducción por drigs, CEJSPR

 
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Posted by on February 19, 2021 in Uncategorized

 

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