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Monthly Archives: June 2014

La Cabalá de la Oscuridad

La Cabalá de la oscuridad

Por Lazer Gurkow

La novena de las 10 plagas que visitó a Egipto fue la plaga de la Oscuridad:”Ninguna persona podía ver a su hermano, ni nadie podía pararse de su lugar, por tres días; pero los hijos de Israel, tenían luz en todas sus moradas” (Éxodo 10:23)
La plaga física de la oscuridad tiene su raíz en la oscuridad espiritual, que puede ser definida como ausencia de la presencia revelada de Di-s. Al discutir el origen espiritual de esta plaga, el Midrash cita dos opiniones: Rabí Nejemia enseñó que la oscuridad se origina en las regiones del Guehinom (purgatorio), Rabi Iehudá enseñó que se origina en las esferas celestiales.

Los Maestros Jasídicos explicaron la diferencia entre estas dos formas de oscuridad:

1) La oscuridad clásica, asociada con el Guehinom, actúa como una cortina. Cuando una cortina tapa una ventana, obstruye el paso de los rayos de sol y deja a la habitación a oscuras. Esta es la oscuridad del Gehinom, en donde la presencia de Di-s está totalmente oculta.

2) La oscuridad celestial es primordial; antecede toda luz. La esencia de Di-s va más allá que cualquier revelación. Cuando él decide revelarse, irradia hacia afuera para que su luz se vuelva visible, pero más allá de la luz, todavía hay oscuridad. La oscuridad es el dominio de su esencia y la esencia no requiere luz. No le falta luminiscencia, sino que la trasciende.

En otras palabras, la oscuridad clásica oculta la luz de Di-s, mientras que la oscuridad celestial revela la esencia de Di-s, trascendiendo toda luz.

Proyectado en el nivel humano:

Estas dos formas de oscuridad espiritual, una vez experimentado en el nivel humano, obtienen dos reacciones muy diferentes. La oscuridad clásica es el encubrimiento de la luz. Dejado en la oscuridad espiritual, el humano busca Divinidad porque su condición anhela luz.

Oscuridad celestial, en el nivel humano, tiene un efecto espiritual negativo. La oscuridad celestial es una trascendencia de la luz. Porque el humano no puede trascender la luz experimenta tal trascendencia como la satisfacción con la oscuridad. Si se subyuga tal satisfacción por un período prolongado de tiempo puede olvidar por completo la virtud de la Divinidad.

Ceguera e inmovilidad:
La oscuridad física afectó a los egipcios de dos formas. La primera era que”ninguna persona podía ver a su hermano” y la segunda era que”ninguna persona podía elevarse de su lugar”.El Midrash enseña que esta plaga duró seis días. Los primeros tres días los egipcios no podían verse uno al otro pero podían levantarse y moverse. Durante los últimos tres días la oscuridad se intensificó tanto hasta el punto que paralizó hasta el movimiento más simple. No podían levantarse de sus lugares.
Estos dos períodos de tres días en la Plaga de la Oscuridad pueden ser vistos como correspondientes de los dos tipos de oscuridades que discutimos antes. Durante el primer período de tres días, los egipcios experimentaron la oscuridad espiritual clásica en la que uno se siente privado de luz y languidece por ella. Durante este tiempo no podían ver a su hermano. En este sentido, su hermano es una metáfora de la luz de Di-s. Querían ver su luz, pero la oscuridad los prevenía de hacerlo. Durante el segundo período de tres días la oscuridad era en la forma celestial. Crecía su alegría con la oscuridad: ya no languidecían por su “hermano”, sino más bien no podían levantarse de su lugar. “Su lugar” es una metáfora de su contento con la luz; no podían levantarse de esta alegría para apreciar el valor de la luz de Di-s.

Los dos Antídotos:

¿Qué hacían los Hijos de Israel mientras los egipcios languidecían en la oscuridad?

El Midrash cita dos propósitos sobre la utilidad de la plaga de la oscuridad:

1) Muchos judíos no querían abandonar Egipto, así que Di-s decretó que morirían allí. Los egipcios permanecieron inconcientes de tan bochornoso hecho porque los judíos murieron y fueron enterrados durante el período de la oscuridad.

2) La oscuridad proveyó una oportunidad a los judíos de circular por las casas egipcias para determinar la ubicación de los objetos de valor que tomarían luego. Cuando los judíos pidieron prestado estos objetos, los egipcios no podían negar poseerlos porque los judíos detallarían el lugar en donde estaban escondidos.

De acuerdo a uno de los comentarios, ambas razones son ciertas. Durante los tres primeros días de la plaga, los judíos enterraron a sus muertos y durante los últimos tres días exploraron los hogares egipcios.

En un nivel metafórico estas dos actividades constituyen actividades antídotos para las dos formas de oscuridad descritas arriba.

1) El antídoto para la oscuridad que oculta la luz es quitar esa “cortina” que oculta y tirarse a la piscina de luz. Durante los primeros tres días, mientras los egipcios languidecían por la luz los judíos saltaron en ella. Los judíos distinguieron claramente la oscuridad de la luz y a los malvados de los justos. Entendieron por qué sus hermanos murieron y rápidamente los enterraron para remover todo resto de maldad de entre ellos.

2) El antídoto para la oscuridad que está contenta de su oscuridad es mirar dentro de la misma e identificar su raíz divina; reconocer que el hecho de que el hombre esté contento sin luz es un reflejo del hecho que su creador trasciende toda luz. Durante los últimos tres días, mientras los egipcios permanecieron atrapados en su “lugar” de oscuridad contenta, los judíos miraron en los lugares oscuros ocultos y descubrieron tesoros de “oro” y “plata”. En el lenguaje de la Kabalá, el oro y la plata representan amor a Di-s. Los judíos miraron dentro de la oscuridad y descubrieron su amor por las raíces Divinas ocultas.

POR LAZER GURKOW
El Rabino Lazer Gurkow es el líder espiritual de la congregación Beth Tefilah de London, Ontario. Es un popular disertante sobre temas relacionados con el judaísmo, y sus artículos han sido publicados en varias publicaciones y sitios web. Para más información sobre el rabino Gurkow visite: InnerStream.ca.

Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1402837/jewish/La-Cabal-de-la-oscuridad.htm el viernes 3 de enero de 2014.

 
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Posted by on June 22, 2014 in Uncategorized

 

El Aborto

El Aborto

Por Eliezer Shemtov

Veamos qué dice el judaísmo al respecto.
Hay varias variables que hay que determinar:

¿Qué clase de delito es eliminar el feto?;
¿A partir de qué etapa del embarazo empieza a regir la prohibición de realizar el aborto?;
¿Cuándo y en qué circunstancias se permite o hasta se obliga a realizar un aborto?
¿Quién tiene el derecho de decisión?
Tipificación del delito

Hay varias opiniones halájicas al respecto. He aquí dos de ellas:

Agresión contra el cuerpo de la mujer;
Asesinato
Hay quienes entienden que el embrión es un “órgano” de la madre y por lo tanto la prohibición de interrumpir el embarazo es por el daño que implica a la madre, como si fuera amputarle un dedo. La Torá prohíbe hacer daño innecesario al cuerpo humano, inclusive con el consentimiento de su “inquilino”. Uno no es dueño de su propio cuerpo; es nada más que su custodio. Esto implica que aunque el embrión no tenga una personalidad y derechos independientes, sería prohibido abortar por atentar contra un “órgano” de la madre.

Hay quienes entienden el aborto como una clase de asesinato. Una vez que tiene lugar la concepción, y especialmente luego que se anida en el útero, es natural que nazca un ser humano. A diferencia de destruir el semen que no producirá ningún ser humano hasta no fertilizar el óvulo (y aun así está prohibido emitir semen en vano), el cigoto, si no se le hace nada para destruirlo, se transformará solo en embrión, luego en feto y eventualmente nacerá un ser humano independiente. Interrumpir el embarazo implica cortar el proceso natural de la formación de un ser humano. No se castiga como si fuera un asesinato de un ser nacido, debido al hecho que no se puede saber con certeza si ese embrión hubiese nacido con vida y si hubiese sido un ser viable. Sería una especie de asesinato no punible.

Hay quienes dicen que cada etapa del embarazo es diferente. Hasta cierta etapa es considerado como “agua”, luego como un órgano de la madre o como un ser independiente.

Los distintos criterios y etapas, más los motivos para considerar realizarlo, determinarán la decisión de permitir o no el aborto.

Situaciones en que se permite realizar un aborto

Todas las autoridades halájicas están de acuerdo con que estaría permitido y hasta obligatorio realizar un aborto cuando llevar el embarazo a término implicaría un peligro para la salud de la madre. Lo que se discute es la fundamentación por la cual es tan claro que habría que abortar.

Hay quienes dicen que es porque no se arriesga una vida existente (la madre) por una vida potencial (la del feto).

Hay quienes dicen que la fundamentación es la ley de “Rodef”(perseguidor).Rodef se refiere a una persona que persigue a otra para matar o violarla. El que presencia esto está obligado a impedirlo, inclusive si la única manera de lograrlo es por medio de herir o hasta matarlo al perseguidor. (Estamos hablando siempre y cuando el delito no se realizó todavía y lo mata para evitar que se realice. No está permitido tomar la ley en manos propias luego de haberse realizado el delito.) Según este razonamiento, se permite abortar no por tratarse de una vida inferior vs. una vida superior, sino por ser el feto un“Rodef”, “persiguiendo la vida de la madre para matarla”. Es importante notar que la ley de Rodef se aplica aún cuando el Rodef es inocente y pone en peligro la vida de un tercero por fuerza mayor.

¿Qué pasa en el caso de violación, incesto o de haberse enterado que el feto tiene una anormalidad que hará que su vida sea inviable?

Depende.

Hay quienes lo prohíben, independientemente de la etapa de la gestación en que se encuentre. “No somos D-os como para decidir si una vida determinada merece vivirse o no,” dicen. Hay, no obstante, opiniones rabínicas que dicen que hasta cierta etapa de la gestación, estaría permitido eliminar el feto por ser nada más que “agua” o un órgano de la madre y por ende descartable en el caso de que llevarlo a término crearía mayor daño (físico o mental) a la mujer que lo que causaría eliminarlo.

¿Quién decide?

El Rabino, conjuntamente con la mujer y por lo menos dos médicos especialistas en el tema específico. En el caso que surja la idea de realizar un aborto por la razón que sea, es menester consultar con un rabino experto en estos temas para asegurarse de que se esté tomando la decisión correcta. El rabino tomará en cuenta la posición de la mujer como también la(s) de los médicos especialistas para analizar la situación y dar su fallo.

No hacer daño al cuerpo es una prohibición Divina. Uno no es dueño de su cuerpo, y ni hablar de la vida de un tercero. Para poder saber qué es lo que el Dueño del cuerpo y de la vida considera correcto, se consulta con un experto en Halajá

Una reflexión final

Fuera de las situaciones límite en las que hay que elegir entre una vida y otra, demás está decir que el judaísmo ve en el nacimiento de cada niño una enorme e induplicable bendición. No sólo tenemos la responsabilidad de preocuparnos por la propagación de niños judíos; el judío tiene la obligación de apoyar una conducta social general que respeta la vida al máximo y que fomenta la natalidad.

En caso que la mujer no esté en condiciones de criar a su hijo, hay familias dispuestas a adoptarlo y proveerle de un hogar lleno de amor.

Habrá quienes argumentarán que tener muchos hijos pone en riesgo los recursos del mundo. Son teorías que el judaísmo no acepta. Además: ¿Quién sabe si el hijo cuyo nacimiento se quiere evitar no será el que encontrará la solución para resolver el hambre mundial? Sólo hay que pensar en Steve Jobs, abandonado por su padre y quien nunca completó su educación terciaria, para ver cómo una sola persona, en condiciones no privilegiadas, puede cambiar al mundo entero. Ni hablar, salvando las distancias, de individuos como Avraham, Moisés y el Rebe de Lubavitch, todos nacidos en situaciones de peligro cuando la lógica humana indicaría que sería mejor no tener (más) hijos.

¿Dónde estaríamos todos hoy si sus padres hubiesen seguido la lógica “políticamente correcta” de su época?

POR ELIEZER SHEMTOV

Rabino Eliezer Shemtov es el representante del Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, en el Uruguay. Es autor de Amores Imposibles, Cruzando el Charco y Ser Judío Hoy.Haga clic aquí para adquirir los libros del Rabino Shemtov

Según tomado de http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2095228/jewish/El-Aborto.htm el viernes, 11 de abril de 2014.

 
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Posted by on June 22, 2014 in Uncategorized

 

El Alma

El Alma

Por Eliezer Shemtov

Para empezar, tenemos no una sino dos almas, la una animal y la otra divina. El alma animal es el impulso que tira hacia lo que tenemos en común con el animal y la Divina es el impulso que tenemos que tira hacia lo Divino. La composición básica de ambas es similar: tienen diez poderes, tres “vestimentas”, y dos “motores”.

Los Diez Poderes

Los diez poderes se dividen en dos categorías: tres facultades intelectuales y siete facultades emocionales. Las tres facultades intelectuales son: Jojmá o creatividad, Biná o el poder analítico y Daat o el poder cognitivo. Las siglas de dichas tres facultades son las letras Jabad. Jojma es la capacidad que uno tiene para generar una chispa de entendimiento. Una chispa, aunque contiene un potencial infinito de fuego, es fugaz; si no se la alimenta, desaparecerá. Del mismo modo, luego de esforzarse para entender algo y aparece una chispa de comprensión, hace falta activar la facultad de Biná, el poder analítico, para nutrir y ampliar la chispa para que se vuelva un “fuego” útil y duradero. El poder de Daat, la cognición, es el puente entre el intelecto y las emociones. Si uno simplemente entiende algo pero le falta el “conocimiento”, quedará personalmente indiferente ante la información aunque la entienda.

Las siete facultades emotivas son: Jésed o bondad, Guevurá o severidad,Tiferet o armonía, Nétzaj o perseverancia, Hod o sumisión, Iesod o conexión, yMaljut o comunicación. Dichas facultades se agrupan de distintas maneras. Una manera es dividirlas en dos, las primeras seis facultades, “masculinas”, por un lado y la séptima, “femenina”, por otro lado. Las seis facultades son consideradas “masculinas” porque fecundan a la séptima que es la facultad de comunicación. Uno no puede comunicar nada; primero debe tener una idea o un sentimiento para luego transmitirlo hacia afuera.

También se puede agruparlas de otra manera: Jésed, Guevurá y Tiféret por un lado, Nétzaj, Hod, Iesod por otro y Maljut por su lado. Jésed, Guevurá yTiféretson emociones. Jésed o bondad y amor es la emoción que lleva al acercamiento, Guevurá o severidad, juicio o temor es la emoción que lleva al distanciamiento y Tiféret es la emoción de equilibrio entre el acercamiento y el distanciamiento, manifestándose como la emoción de la misericordia. Nétzaj o perseverancia, Hod o sumisión y Iesod o conexión son más bien tipos de carácter que determinan si alguien va a ser persistente o sumiso. La facultad de “conexión” es el equilibrio entre ambos, ya que para poder conectarme con otra persona debo tener le perseverancia como también ceder ante los límites del otro. No puedo abrazar a un bebé con mi fuerza máxima, sino debo respetar los límites de su capacidad de aceptar mi abrazo. Maljut o comunicación, la facultad “femenina”, es una categoría aparte, que recibe de los anteriores y las proyecta hacia afuera.

Todos tenemos las siete facultades. A veces se manifiesta una y a veces otra. De hecho, las siete facultades se combinan entre si para producir la amplia gama de emociones que experimentamos constantemente. Por más detalles, véase: jabad.org.uy/672664

Dichas siete facultades o energías son también la materia prima de toda la creación. El mundo fue creado en seis días y en el séptimo, D-os “descansó”. En cada día de la creación se manifestó una de las siete facultades mencionadas y lo que fue creado en cada día refleja la energía de ese día. Por ejemplo, en el primer día, el día de Jésed, fue creada la luz, que es una manifestación de Jésed, iluminando a todo y a todos sin discriminación. El segundo día, correspondiendo a Guevurá, tuvo lugar la separación y discriminación entre las aguas superiores e inferiores.

Las Tres “Vestimentas”

Además de las siete facultades, cada alma posee tres “vestimentas” que vienen a ser el pensamiento, el habla y la acción. Se llaman vestimentas porque es por medio de ellas que el alma puede interactuar con el mundo que lo rodea. También, igual que con la vestimenta, uno puede cambiarlas con facilidad, a diferencia de las facultades emocionales que están arraigadas en uno y es difícil cambiarlas.

Los Dos “Motores”

Los dos “motores” del alma son el placer y la voluntad. Son estos dos poderes, denominados “poderes abarcadores” que movilizan a la persona tanto intelectual como emocional y físicamente. Uno hace las cosas porque quiere y quiere por el placer que le va a producir.

Las enseñanzas jasídicas exploran ampliamente la naturaleza del alma, cómo nutrirlo y cómo darle expresión. Véase: jabad.org.uy/1284797

Cinco Niveles

El alma tiene cinco niveles de expresión, denominadas Néfesh, Rúaj, Neshamá, Jaiá, Iejidá. Néfesh viene a ser la manifestación del carácter, Rúaj es la manifestación de las emociones, Neshamá es la manifestación intelectual,Jaiáes la manifestación subconsciente y Iejidá es la esencia misma del alma. Cada uno de estos niveles se nutre de su dimensión correspondiente de la Torá y encuentra su expresión a su manera.

Alma “Divina” y alma “animal”

Hay una puja entre el alma animal y el alma divina para dominar a la “pequeña ciudad” que es el hombre. Cada uno de ellos lucha por dominar a las tres vestimentas del pensamiento, el habla y la acción. No hay tregua, ya que puede haber un solo ganador. Son mutuamente excluyentes. La única manera de lograr armonía es cuando el alma Divina subyuga al alma animal, igual que con el hombre y animal físicos.

La Consigna de la Vida

No es fácil “domar” al alma animal para que se subyugue a la voluntad del alma Divina. Para muchos, es una lucha eterna. Puede resultar muy cansador y defatigador.

En su libro fundacional de la filosofía de Jabad, el Tania, el Rabí Schneur Zalman explica que, de hecho, la mayoría de nosotros no nacimos con la misión de erradicar al instinto animal sino con la misión de resistirlo.

En su cosmovisión, el que lucha contra su instinto está denominado Beinoní, o persona promedia. Tiene los mismos deseos que el perverso, pero los domina como si fuera un Tzadik, u hombre justo. Son pocos los que son verdaderosTzadikim que han logrado erradicar a su instinto animal. Pero no importa; D-os tiene dos diferentes motivos de satisfacción de los hombres que creó. Por un lado está la satisfacción que obtiene de aquellos que han logrado la perfección y por otro lado está la satisfacción que obtiene de aquellos que no dan tregua y luchan constantemente contra sus desperfectos.

Rabino Eliezer Shemtov es el representante del Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, en el Uruguay. Es autor de Amores Imposibles, Cruzando el Charco y Ser Judío Hoy.Haga clic aquí para adquirir los libros del Rabino Shemtov
Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2095127/jewish/El-Alma.htm el sábado 26 de abril de 2014.
 
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La Homosexualidad

La Homosexualidad

Por Eliezer Shemtov

¿Es verdad que el judaísmo tiene una postura discriminatoria para con el homosexual?
Veamos.

Para empezar, la Torá no habla ni de la tendencia homosexual ni de homosexuales; habla de actos homosexuales. Lo mismo ocurre con la mayoría de los preceptos. No se nos prohíbe querer viajar en Shabat; se nos prohíbe viajar en Shabat.

De hecho, no se nos prohíbe únicamente la relación sexual entre miembros del mismo género; la Torá la prohíbe cualquier situación que no sea dentro de la pareja heterosexual casada. O sea, la postura del judaísmo ante la expresión sexual no es discriminatoria, sino exclusiva.

Puede resultar difícil ponerlo en práctica, pero no es un desafío sólo para los homosexuales; hay muchos heterosexuales que les cuesta controlar sus instintos y canalizarlos como D-os manda…

Instinto vs. Comportamiento

Hay que saber distinguir entre individuos con tendencias homosexuales y los actos homosexuales.

El judaísmo acepta al individuo con tendencias homosexuales como miembro pleno del pueblo judío, con derechos plenos. Esto no quiere decir que le permita dar expresión libre a todos sus instintos.

La Torá prohíbe expresamente dar expresión física a deseos homosexuales, tanto de índole masculina como femenina. En cuanto a la manifestación masculina la prohíbe explícitamente, tildándola de “Toeivá” (Levítico 18:22). Si bien generalmente “Toeivá” se traduce generalmente como “abominación”, en este caso, el sabio talmúdico Bar Kapara (Nedarim 51a) introduce la idea que la palabra Toeivá es una contracción de tres palabras hebreas, Toé atá ba, que quiere decir “te desvías por ello”. O sea, no es sólo una cuestión de prohibición, es, en esencia, un desvío del comportamiento natural y correcto. (La prohibición del comportamiento lesbiano está incluida en la prohibición más general de “no comportarse como los egipcios” (Levítico 18:3).)

“Por lo tanto abandonará el hombre a su padre y a su madre y se apegará a su esposa y serán una sola carne” (Génesis 2:24). El hombre fue creado con el instinto sexual con el objetivo de unirse por medio de ello con su esposa. Es su deber primario. Desviar ese potencial y usarlo fuera del matrimonio heterosexual atenta contra la voluntad de D-os (como también contra la naturaleza humana innata de dejar descendencia).

El hecho que uno nazca con determinada tendencia no necesariamente lo transforma en una alternativa de vida válida. Para el judío es la Torá la que define cuáles tendencias deben expresarse y cuáles no. El nacer con tendencias hacia el “desvío” implica tener un desafío y una misión especiales, como también las fuerzas necesarias para superar el desafío y realizar la misión por la cual nació.

Si uno nace con tendencias de pegar la cabeza contra la pared, por ejemplo, ¿acaso se le ocurriría a alguien decir que hay que dejarle dar expresión libre a su tendencia? O si nace con tendencia hacia la depresión: “Deja que salte del puente, ya que nació con esa tendencia… Es un estilo de vida alternativo…”

Cuando se dice que los ‘homosexuales’ están aceptados dentro del judaísmo con plenos derechos, quiere decir que tienen el pleno derecho a que la sociedad los ayude a superar sus tendencias e incorporarse en la comunidad de una manera productiva y plena del mismo modo que la sociedad debe ayudar a cualquier persona que padece de condiciones y desafíos especiales.

El hecho que la Torá prohíbe dar expresión a la homosexualidad se puede ver también como una mano fuerte de apoyo y de estímulo – del mismo Creador del hombre – para la persona que tiene tendencias homosexuales, diciéndole que si realmente quiere, puede lograr superar y canalizar su sexualidad de una manera productiva, equilibrada, sana y satisfactoria.

El hecho que la Torá la prohíbe implica que es posible dominar y canalizarla, aunque parezca difícil. La Torá no fue entregada a los ángeles celestiales, sino a los hombres terrenales con todas sus debilidades y deficiencias. Lo que distingue al hombre del animal es que el animal está dominado por su instinto mientras que el hombre lo domina, canaliza y sublima.

Políticamente (in)correcto

Hoy en día es cada vez más “políticamente incorrecto” hablar de la necesidad de superar la tendencia homosexual. El discurso “correcto” es hablar de los “derechos” de los gays y condenar la “intolerancia” de quienes no reconocen dichos derechos.

En su libro “Light in the Closet: Torah, Homosexuality, and the Power to Change”, el Sr. Arthur Goldberg analiza cómo se logró cambiar la actitud de la sociedad para que se dejara de hablar de la sodomía (un acto condenable) para pasar a hablar de la homosexualidad (una condición que merece simpatía) y eventualmente de los Gays (una minoría con derechos protegidos). Dicho proceso es el resultado de una estrategia bien pensada. Para el que sigue la Torá dicho proceso no tiene arraigo, ya que tiene claro que el comportamiento homosexual es un desvío. Punto final. No implica la discriminación y el maltrato del que sufre de dicha condición, sino todo lo contrario: entiende que hay que dedicar recursos humanos y económicos para buscar la manera de ayudarlo a encausar su instinto.

¿Será posible?

Hay muchos padecimientos por los cuales todavía no se ha encontrado una cura o solución. ¿Acaso por eso se le ocurriría a alguien darse por vencido y dejar de buscarlas?

¿Cómo se ayuda a un homosexual a superar su naturaleza?

La manera práctica de ayudar a un ‘homosexual’ es un desafío para los expertos en comportamiento humano. Una vez que los profesionales lleguen a la conclusión que dar expresión práctica a la homosexualidad no es una alternativa aceptable y que se puede y debe ayudar al que tiene tendencias homosexuales a canalizar su instinto correctamente, es de esperar que tarde o temprano se encontrará la manera de lograrlo.

Lo antedicho es nada más que una breve introducción al tema. Es un tema muy complejo y muy candente. Requiere una dedicación profunda y seria por parte de los líderes religiosos junto a los profesionales en temas de comportamiento humano para encontrar los caminos para quienes quieren vivir su vida como D-os manda .

POR ELIEZER SHEMTOV

Rabino Eliezer Shemtov es el representante del Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, en el Uruguay. Es autor de Amores Imposibles, Cruzando el Charco y Ser Judío Hoy.Haga clic aquí para adquirir los libros del Rabino Shemtov
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Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2095129/jewish/La-Homosexualidad.htm el sábado, 26 de abril de 2014.

 
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“El Año Sabático y el Jubileo en el Servicio a Di-s”

“El Año Sabático y el Jubileo en el Servicio a Di-s”
“Y contarás para ti siete grupos de siete años siete veces… y santificaréis al año cincuenta” (Vaikrá 25:8 y 10)

Adaptado de la Enseñanzas del Rebe de Lubavitch

La Torá ordena en nuestra Parshá sobre el precepto de Shemita, el año sabático, y el del Iovel- el año del jubileo. El orden de secuencia de los años, de acuerdo a la Torá, es que se cuenta siete shemitas (cuarenta y nueve años) y el año cincuenta es el año del Iovel.

El nuevo ciclo de shemitas comienza a continuación del iovel, en el año cincuenta y uno.

Sobre el año del Iovel dice la Torá “y proclamarán la libertad en la Tierra para todos sus habitantes”. La Guemará aprende de aquí que el Iovel está vigente sólo “en la época que todos sus habitantes residen en ella”, y por lo tanto, a partir del “exilio de las tribus de Reubén, Gad y la mitad de Menashé, cesaron los Iovel”

Tres Niveles

A pesar de ello, la Guemará dice que en la época del Segundo Templo contaron y santificaron al año de Iovel. Es verdad que entonces ya no estaba vigente el precepto del Iovel, sin embargo santificaban al año, para que el nuevo ciclo de los años de Shemitá comience a partir del año cincuenta y uno.

Luego de la destrucción del Segundo Templo (así como durante los días del exilio en Babilonia) dejaron del todo de santificar al año de iovel, y el nuevo ciclo de los años de Shemitá comenzó a contarse desde el mismo año cincuenta.

Tenemos entonces tres niveles en lo que respecta el año de iovel:

a) En la época cuando “todos sus habitantes residen en ella”- entonces santificaban y cumplían todas las normas del iovel;

b) En la época del Segundo Templo- cuando sólo santificaban y contaban al año de iovel, pero no aplicaban sus leyes;

c) Luego de la destrucción del Segundo Templo- cuando se dejó del todo la cuenta del año iovel.

Libertad de Nivel Superior

Se explica en las enseñanzas jasídicas que Shemitá y Iovel representan también a diferentes niveles espirituales en el servicio a Hashem; Shemita implica la anulación del ‘yo’. El hombre se siente a sí mismo como una entidad propia y a pesar de ello se anula frente al Altísimo.

Iovel es un nivel más elevado, es una categoría de liberación de todas las limitaciones. El nivel del Iovel es similar a la libertad que habrá en el Futuro por Venir cuando “He de sacar de la tierra al espíritu de la impureza”.

Esta es la explicación de que Shemitá sigue vigente (aunque sólo sea por dictamen de los Sabios) también en el presente, mientras que el precepto de Iovel existía sólo en la época del Primer Templo, puesto que no es posible alcanzar un nivel espiritual tan elevado sino con la ayuda Divina que brillaba en el Primer Templo.

La Virtud está en la Aceptación del Yugo

Sin embargo, durante la época del Segundo Templo hubo un nivel intermedio: es verdad que la revelación Divina del Primer Templo ya no estaba presente, pero por lo menos aún perduraba cierta comprensión, el nivel espiritual de Iovel.

Por lo tanto, a pesar de que en la práctica no se cumplían las leyes de Iovel, sin embargo santificaban al año y lo contabilizaban.

A continuación de la destrucción del Segundo Templo, cuando cesó incluso el nivel de comprensión espiritual del Iovel, dejaron incluso de contabilizarlo para la secuencia de los años de Shemita.

Hoy en día, lo que nos quedó es sólo el servicio al Altísimo por medio de la aceptación del Yugo Celestial y la autoanulación (“bitul ha-iesh”), pero desde una óptica más profunda, hay en la aceptación del yugo específicamente, una virtud superior, y es a través de ella que se llega a la esencia del alma Divina.

Y es ésta justamente la preparación para la Shemitá que tendrá lugar en el Mundo Venidero, cuando llegue el Mashíaj, realmente pronto.

(Likutei SijotTomo 7, Pág. 170)

Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1188472/jewish/El-Ao-Sabtico-y-el-Jubileo-en-el-Servicio-a-Di-s.htm el jueves, 8 de mayo de 2014.

 
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¿Capitalista o Comunista?

¿Capitalista o Comunista?

Por Yossy Goldman

Karl Marx pudo haber sido el pionero, pero muchos otros judíos también se involucraron en la lucha por el comunismo, particularmente en los primeros días de la revolución rusa. Personalmente no creo que debamos disculparnos por este fenómeno. Habiendo sufrido en forma insoportable bajo sucesivos regímenes opresores, muchos de esos activistas políticos pensaron genuinamente que el comunismo sería mejor para el pueblo que la corrupción zarista. Su sentido del idealismo alimentó las esperanzas de una vida mejor y un futuro más equitativo para todos. En los papeles el comunismo era una buena idea. El hecho de que fracasó —y que los nuevos líderes superaron la opresión de sus predecesores —refleja las personalidades involucradas tanto como el sistema que promovieron.

¿Cuál es el sistema económico judío? ¿Hay alguno? Yo lo describiría como “capitalismo con conciencia”. Promoviendo la libre empresa, la Torá es claramente capitalista. Pero es un capitalismo condicional, y ciertamente un capitalismo compasivo.

Winston Churchill dijo una vez “El vicio inherente del capitalismo es el compartir desigualmente las bendiciones. El vicio inherente del comunismo es el compartir igualmente las miserias”. Por lo tanto el judaísmo introdujo un sistema de mercado libre en el que el compartir las bendiciones no queda librado a la casualidad o a los buenos deseos, sino que es un mandamiento. Nuestra Parashá nos da un ejemplo clásico.

Shemitá, el año sabático, fue designado para permitir que la tierra descanse y se regenere. Durante seis años la tierra debe ser trabajada, pero en el séptimo año debe descansar y permanecer en barbecho. El ciclo agrícola en la Tierra Santa impone estrictas leyes y regulaciones sobre el propietario de la tierra. No sembrar, no podar, ningún trabajo agrícola, cualquiera que sea, en el séptimo año —y todo lo que crece solo debe ser “sin dueño” y puede ser tomado por todos. El propietario puede tomar algo, pero también sus trabajadores, amigos y vecinos. El propietario de la tierra, en su propia tierra, no tiene más derechos que el extranjero. Durante seis años ustedes poseen la propiedad, pero en el séptimo año no disfrutan de derechos especiales.

Este es uno de los muchos ejemplos del “capitalismo con conciencia” del judaísmo. Hay legisladas muchas otras obligaciones hacia los pobres —no agregados opcionales, no recomendaciones piadosas, sino claramente mandatarias contribuciones para los menos afortunados. El diezmo del diez por ciento, como también la obligación de dejar sin cosechar para los pobres los rincones del campo de uno, las gavillas y racimos olvidados son todo parte del sistema de capitalismo compasivo.

Por lo tanto el judaísmo presenta un sistema económico que conlleva lo mejor de ambos mundos —las ventajas de un libre mercado que permite la expresión personal y el éxito relacionados con el trabajo duro sin las desventajas de la codicia corporativa. Si la tierra pertenece a Di-s, entonces no tenemos la propiedad exclusiva sobre ella. Di-s derrama Sus bendiciones sobre nosotros, pero, claramente, el trato es que debemos compartir. Sin la ley de la Torá, el capitalismo fracasa. La ambición desmedida y la codicia de dinero y poder llevan a monopolios y conglomerados que no dejan lugar para el otro y amplían la brecha entre los que tienen y los que no tienen. El año sabático es una de las comprobaciones y balances que mantienen nuestro capitalismo kosher y bueno.

Algunas personas son demasiado amantes de los negocios. Todo es medido y exacto. Negocios son negocios. Si te invito para Shabat, no repetiré la invitación hasta que me la devuelvas primero. Si le das $50 a mi hijo para su Bar Mitzvá, entonces eso es exactamente lo que daré a tu hijo. Debemos ser más suaves, más flexibles, no tan duros, inflexibles y amantes de los negocios. Por supuesto, sean capitalistas, pero capitalistas kosher. Lo que una persona “vale” financieramente debe ser irrelevante para el respeto que deben darle. Mantengan las tradicionales características judías de bondad, compasión,tzedaká y jesed, generosidad de espíritu, corazón —y bolsillo.

Que ganen grandes cantidades de dinero y animen a Di-s a seguir bañándolos de bendiciones al compartir generosamente con otros.

POR YOSSY GOLDMAN

El rabino Yossy Goldman nació en Brooklyn, New York en el seno de la comunidad de Jabad. En 1976 fue enviado por el Rebe de Lubavitch para servir como Shaliaj en la comunidad de Johannesburg, South Africa. Es el rabino principal de la sinagoga Sydenham Highlands North Shul desde 1986, Y presidente de la South African Rabbinical Association.

Según tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/672421/jewish/Capitalista-o-Comunista.htm el jueves, 8 de mayo de 2014.

 
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El destino y el futuro de las diez tribus- 1

El destino y el futuro de las diez tribus- 1

Por el Rab Eliahu Birenbaum
19/12/2010

LOS JUDÍOS DE MI MUNDO

“Tus ojos son palomas: Tal como la paloma vuelve a su casa, así es Israel. Tal como dice en Oseas 11:11: ‘Como una paloma de la tierra de Asiria’. Ésas son las diez tribus. ‘Y les haré habitar en sus casas, palabra de D’s’.” (Shir Hashirim Rabá, 4).

En las próximas semanas, los artículos de “Los judíos de mi mundo” hablarán de uno de los grupos más apasionantes del mundo judío: los Bnei Menashé del nordeste de la India. En este caso, pareceríamos contar con más pruebas que en otros, sobre sus lazos con el pueblo judío y su condición de descendientes de la tribu de Mensahé, exiliada de la Tierra de Israel. Pero antes de exponer a los lectores la historia de esta tribu, trataré de explicar las diversas posturas con respecto al retorno de las diez tribus en nuestro tiempo y su importancia para Israel. Este tema se repetirá en dos artículos más sobre “los judíos de mi mundo”.

El destino de las diez tribus exiliadas de la Tierra de Israel y la posibilidad de su retorno constituyen un tema casi legendario y de gran interés, el cual inquietó a muchas personas a lo largo del tiempo. Desde la época de los profetas judíos y sus promesas, hasta las polémicas en la Guemará sobre el retorno de los judíos; desde Maimónides hasta Eldad Hadani; desde las afirmaciones de Menashé Ben Israel hasta los libros y crónicas de viajes del Rabino Yaakov Sapir; desde los dichos de Rabí David Ben Zimrá (HaRadbaz) hasta el Gaón de Vilna y el Rabino Eliahu Avihail en nuestros tiempos, todos añoraban el retorno de los descendientes de las diez tribus al seno del pueblo judío. Muchos actuaron con gran energía para lograrlo, porque eso era visto como un signo alentador que anunciaría la llegada del Mesías.

Parecería no haber casi ninguna diáspora en el mundo judío sobre la que no se haya formulado la pregunta si son descendientes de las diez tribus perdidas del pueblo judío. Desde los patenos en Afganistán, los cachemiros en Pakistán, los Bnei Israel en la India, los Lamba en Sudáfrica, la tribu Abayudia en Uganda, la secta Macoya en Japón y los descendientes de los judíos de Kaifeng; desde los judíos del Cáucaso y los Bnei Menashé en la India, los Beta Israel en Etiopía y diversas comunidades en Samarcanda y algunas regiones del Asia Central que las investigaciones señalan como adecuadas para ubicar en ellas a las diez tribus, hasta las tribus indígenas en los Estados Unidos y muchas otras, todos tienen alguna tradición sobre su condición de descendientes de las diez tribus perdidas.

Lamentablemente, el mundo judío en general y el mundo rabínico en especial se desvincularon y alejaron de este tema crucial, que durante muchas generaciones estuvo en el tapete de reyes y condes. La dedicación a otros temas más urgentes nos alejó de la preocupación por las tribus judías y del intento de investigar sus raíces históricas y judías a lo largo del tiempo. Yo quiero restituir a este tema su importancia y preservar la continuidad histórica entre el pueblo judío y sus tribus, y en especial sentar las bases de nuestra responsabilidad hacia los judíos alejados y perdidos. La mutua corresponsabilidad del pueblo judío no es válida tan sólo para quien ya forma parte de “la familia” sino también para quienes formaban parte de nuestro pueblo, pero por razones históricas fueron desarraigados de la familia.

En el Talmud y los midrashim y en textos antiguos se tejieron muchas leyendas sobre las diez tribus. Su situación y, en particular, su futuro y su posible retorno al pueblo judío y a la Tierra de Israel encendieron la imaginación de muchos. Se realizaron muchas investigaciones y se elaboraron muchas hipótesis para descubrir la ubicación del río Sambatión, que arroja piedras y arena durante toda la semana y descansa sólo el sábado… (y de ahí su nombre: Sambatión – Sábado), detrás del cual se encuentran las tribus perdidas. Temo que por las dimensiones legendarias y folclóricas del tema de las tribus perdidas, el pueblo judío no vea su dimensión real y práctica, tal como lo señalara Maimónides: “Debéis saber sobre las tribus perdidas que se trata de un tema real”, que nos compromete no sólo a oír hablar de él sino a actuar de inmediato para restituir a esos descendientes de las tribus judías al seno del pueblo judío. Como dijera el Rabino Mordejai Eliahu Shelita: “Cuanto más pruebas y probabilidades hay de que pertenezcan a las diez tribus, es mayor el precepto de ayudarlos”.

Hoy en día tenemos la sensación de que la ubicación geográfica y espiritual de las diez tribus es algo legendario, pero en tiempos de nuestros sabios todavía se lo consideraba un tema real y se sabía indicar el lugar en el que se encontraban. La Guemará (Maséjet Yebamot 16 b – 17 a) cita a Rav Asi: “Un idólatra que se compromete en matrimonio en estos días, se recela de ese compromiso por temor a que sea de las diez tribus. ¿Pero acaso la raíz no se desprende de la mayoría? Rav Asi se refería al lugar en que se encuentran, tal como dijo Rabí Aba Bar Kahana: ‘Los estableció en Khalakh y en Habor, junto al río Gozán y en las ciudades de los medos’. Khalakh es Hilzaón, y Habor es Kedaiev; el río Gozan es Ginezk y las ciudades de los medios son Hamdan y otras similares; hay quienes dicen que es Nihar y otras similares. ¿Cuáles otras? Shmuel dijo: ‘Las ciudades de Hidki y Domki’.”

También la Guemará (Maséjet Sanedrín 84 a) cita el lugar de exilio de las diez tribus, pero se limita a identificarlo con precisión: “¿Adónde las desterraron? Mar Zutra dijo: A África. Rabí Hanina dijo: A los Montes Slog”. HaMaharal (Nétzaj Israel, Cap. 34) trata de descubrir el sitio particular en África: “Y aún está por verse qué significa, si al principio se exiliaron en África, no es la que nosotros conocemos, sino un lugar detrás de las montañas tenebrosas. También ese lugar se llama África, tal como ha quedado demostrado en el Tratado de Tamid”…

También el midrash, en Yalkut Shimoni (sobre el Libro de Isaías 49:2, 469) cita el lugar de exilio de las tribus y qué les sucedió: “Las diez tribus tuvieron tres exilios: una parte en el Sambatión; otra antes del Sambatión y así como hay un espacio desde la Tierra de Israel hasta el Sambatión, también lo hay desde el Sambatión hasta allí; y la otra se exilió en Dafna de Ravlata y allí desapareció”.

Para nosotros, la pregunta crucial no es qué sucedió con las tribus, sino qué sucederá con ellas. ¿Acaso nuestros sabios y profetas nos prometieron que habrían de retornar al judaísmo? Está claro que nuestros sabios y profetas nos anunciaron el retorno de las tribus judías exiliadas de nuestra tierra tras las montañas tenebrosas.

En Maséjet Sanedrín 110, b la Guemará analiza el futuro de las diez tribus en palabras de Rabí Akiva y Rabí Eliezer: “Mishná: Las diez tribus no retornarán, tal como dice en Deuteronomio 29:27: ‘Para arrojarlos a otras tierras, como hoy. Así como el día se va para no volver, también ellos se van y no regresarán’ (Rabí Akiva). Rabí Eliezer dijo: ‘Como hoy: Así como el día se oscurece e ilumina, también las diez tribus que están en las tinieblas volverán a iluminarse en el futuro’ (véase también Tosefta 13; Yalkut Shimoni 1, 960 con algunos cambios).

A pesar de que hay quienes citan las palabra de Rabí Akiva como las de quien no creía en el retorno de las diez tribus al seno del judaísmo, los comentaristas no lo entendieron así. Rashi explicó: “‘Como hoy: Así como el día se oscurece’: No se refiere a los hijos y nietos, sino a los mismos exiliados; no tendrán salvación porque eran malvados, pero sus hijos y las generaciones venideras sí lo lograrán”. Según Rashi, cuando Rabí Akiva dijo que las diez tribus no habrían de retornar, se refería sólo a la primera generación, pero las siguientes retornarían a sus lugares.

También Tosafot Yom Tov adhiere a la interpretación de Rashi y agrega: “‘Ésta es la tierra que dividirán por suertes entre las tribus de Israel como herencia, y ésas son sus porciones, dice D’s’ (Ezequiel 48:29). Ésta es la prueba absoluta de la reunión de nuestras diásporas desde los cuatro confines de la tierra. Ya lo dijo Rabí Akiva en 110 b: ‘Las diez tribus no retornarán’… es decir, la generación que marchó al exilio, como dice Rashi… Por ello no debe asombranos lo que dice Ezequiel, que al final del libro escribió sobre la tierra que se dividiría entre las doce tribus”.

Para Rabí David Ben Zimra (Responsa, Orjot Haim 85), en quien nos basamos en todos los aspectos de la Halajá y con respecto a la condición halájica de los judíos de Etiopía, la situación es clara y explícita: “Aunque según la primera interpretación de la Guemara Rabí Akiva se opone, dos tanaítas discrepan con él, Rabí Eliezer y Rabí Shimón Ben Yehuda de Kfar Ako, en nombre de Rabí Shimon. Por eso creo que habrán de retornar y que tienen parte en el mundo por venir”.

Cuando se preguntaba a Maimónides sobre este tema, respondía en sus cartas: “Con respecto al tema de las tribus, debéis saber que es un tema real y que esperamos su retorno. Están ocultos detrás de las montañas tenebrosas y el río Gozen y el río Sambatión. Y este río ciertamente arroja arena seis días a la semana y descansa el séptimo día. En tiempos del anciano justo y piadoso Avi Aba z”l ya habían traído un pomo con arena, que se movía seis días a la semana y descansaba el séptimo. Estas cosas son verdaderas porque en algunas ocasiones se aparecen a unos pocos (Recopilado en 5658).

En su comentario a Ezequiel 37:19, el Malbim (Rabí Meir Leibush Ben Yehiel Mijal) habla del retorno de las tribus como parte del proceso de redención y reunión de diásporas: “En el fin de los días se reunirán las diez tribus perdidas y dispersas bajo la bandera de Yosef, el Mesías Ben Yosef que reunirá a los dispersos”.

El Rabino Yehuda León Askenazi (Manitou) z”l escribió sobre el retorno de las tribus en nuestros días: “En el fin de los días habrán de ser nuevamente aceptados en el pueblo judío”. Son judíos según la Halajá y hay que aceptarlos como tales. Lo hemos olvidado durante el exilio, y debido a que hoy en día nos regimos de acurdos a las normas de los Tribunales Rabínicos de la diáspora, surgen muchos problemas al respecto. Es obvio, que la situación no permanecerá así eternamente, y está claro que se requiere un revolución para que el pueblo judío siga existiendo” (del Libro del Mesías, Primera parte, “La reunión de las diez tribus”).

Si bien se pueden citar muchos versículos e intérpretes diferentes, no podemos explayarnos más. Lo que si me gustaría, es volver a la fe sencilla y auténtica que nos fuera prometida por nuestros sabios y las grandes personalidades judías: “Que no se aparte a los desterrados”.

¿Por qué debemos esforzarnos para restituir a los Bnei Menashé y otras tribus al seno del pueblo judío?

A pesar de que los profetas, los sabios y destacadas personalidades judías de todos los tiempos prometieron el retorno de las tribus perdidas, a veces nosotros realizamos un “juicio parcial” y no creemos firmemente en esa promesa divina. Como dijera el Rabino cabalista Shimon Zvi Horowicz (Lider) z”l, uno de los más grandes investigadores y activistas de la generación precedente para la restitución de las diez tribus, en su libro La voz pregonera: “Que D’s nos libre de tener pensamientos de que las tribus judías no retornarán. El D’s que nos ha instaurado prometió lealmente a través de sus servidores los profetas que no habría de exterminarlas por completo, y que en el fin de los días haría retornar a sus remanentes al fin de la era prodigiosa; ‘D’s no es un hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta; si él lo ha dicho, ¿acaso no cumplirá?, si él ha hablado, ¿no quedará establecido?’ El cielo terminará y la tierra se acabará, y serán reemplazados, pero la palabra de nuestro D’s quedará para siempre” (pág. 5).
También el Rabino Kuk z”l, vio en forma postivia la necesidad de buscar y restituir las tribus judías a la Tierra de Israel, como parte del proceso de normalización del pueblo judío: “Hemos visto cosas grandes y maravillosas, como el despertar del espíritu de pureza en los corazones de las grandes personalidades judías desde tiempos antiguos hasta nuestros días; hemos visto cosas grandes y maravillosas, cómo arraigó hondamente en el corazón del eximio Rabí Menashé Ben Israel la idea de reencontrar las diez tribus; los temas vinculados con el retorno de nuestros hermanos judíos a Gran Bretaña; a partir de esto vemos las consecuencias del surgimiento de la salvación en nuestros días, después de los grandes acontecimientos de la guerra y la declaración británica con respecto a nuestro hogar nacional, que ciertamente provino de D’s. Finalmente habrá de revelarse y verse a través de todo esto la aparición de una salvación general que acerca, con la ayuda de D’s, nuestra redención” (de la Introducción del Rabino Kuk al libro del Rabino Horowicz, Kol Hator).

En Yalkut Shimoni hemos encontrado expresiones claras sobre la necesidad del pueblo judío de buscar a los descendientes de las diez tribus, sin esperar pasivamente su retorno: “Nuestra cuna es fresca, éstas son las diez tribus desterradas delante del río Sambatión, que los exiliados de Yehuda y Biniamín habrán de salir a buscar para traerlas, a fin de que alcancen juntos el advenimiento del Mesías y la vida eterna, tal como dice: ‘En aquellos días andará la Casa de Yehuda’.” (a, señal 984)

También los comentaristas de todos los tiempos sostuvieron la existencia del precepto de acercar a los judíos mumarim (conversos) alejados de la grey, y en todas las épocas quisieron aceptar a los judíos mumarim que habían retornado al judaísmo. Se conoce la opinión de Rabí Shlomo Ben Shimon (Rashbash) en su respuesta a los anusim que querían retornar al judaísmo después de la conversión forzada por la Inquisición: “No se los debe atemorizar, sino atraerlos piadosamente; cuando se cumple esto, la recompensa es como la del Sumo Sacerdote… Es distinto cuando un no judío quiere convertirse al judaísmo, pero cuando se trata de anusim o de sus descendientes, no hay que rechazarlos por eso, sino acercarlos e introducirlos bajo las alas de la Providencia, tal como se dice: ‘Si separas lo precioso de lo vil’” (Responsa de Rashbash, 60, 89 y 268. Véase también la opinión de Yosef Caro en Bedek Bait, Yore Deah 268, y en Pitjei Teshuva, en donde se adopta su opinión y no se distingue entre anusim y mumarim).

El retorno del mumar al seno del judaísmo no se concibe como el proceso habitual de conversión, sino como una forma de que retorne a la fe y como parte de la mutua responsabilidad de los judíos entre sí. A pesar de los largos años de alejamiento del pueblo judío, los Bnei Menashé preservaron su fe y los principios del judaísmo hasta la llegada de los misioneros hace unos 150 años, y cabe verlos como mumarim con respecto a la necesidad general de atraerlos piadosamente y acercarlos sin rechazarlos.

El Rabino David Chelouche Shelita, que se dedicó infatigablemente a la restitución de los judíos apartados en general, y de los judíos de Etiopía en particular, escribió sobre las diez tribus y su retorno en estos tiempos: “Las diez tribus desterradas por Senaquerib, el rey de Asiria…. cuyos descendientes se encuentran actualmente en el este de la India… a pesar de que nuestros sabios los vieron como no judíos, si quieren convertirse al judaísmo los aceptaremos y los restituiremos al seno de la nación, como opinaba Rabí Eliezer que habrán de retornar” (de su respuesta al abogado Corinaldi, 5753).

El retorno de las tribus en general y de Bnei Menashé en particular, añade una dimensión significativa al fortalecimiento del pueblo judío y al cumplimiento de la promesa de D’s a Abraham, que el pueblo judío será “como las estrellas del cielo y la arena sobre la playa”. Los comentarios de Rashi y Maimónides nos explican que la situación “normal” del pueblo judío, que le permite vivir en la Tierra de Israel en la plenitud de sus fuerzas, se produce precisamente cuando todos sus habitantes están en ella y las tribus judías en su sitio: “Desde que marcharon al exilio las tribus de Rubén, Gad y la mitad de Menashé, se anularon los jubileos, tal como dice: ‘Proclamaréis en toda la tierra la libertad de todos sus habitantes’. Esto significa que las tribus no se mezclarán, sino que cada una se asentará en su lugar” (Maimónides, Leyes del año sabático y el jubileo, Cap. 10, halajá 8, Talmud de Babilonia, Arajin, 32 b).
El exilio de las diez tribus que se produjo en tiempos del Primer Templo, cuando Osías Ben Ela era Rey de Israel y al principio del reinado de Ezequías en Judea, influyó decisivamente sobre la historia judía y, en especial, sobre la reducción del pueblo a sólo dos tribus, Yehudá y Benjamín. Este exilio modificó profundamente al pueblo, y confiamos en que el retorno de las tribus, encabezadas por la de Menashé, restituirá al pueblo judío su fuerza espiritual y demográfica.

Sea Su voluntad que a la brevedad podamos cumplir las palabra del profeta Isaías (27:13): “Y acontecerá ese día que se tocará una gran trompeta y vendrán los que se perdieron en la tierra de Asiria y los dispersos en la tierra de Egipto, y adorarán a D’s en el sagrado Monte de Jerusalén”.

Según tomado de, http://www.shavei.org/communities/bnei_menashe/articles-bnei_menashe/espanol-el-destino-y-el-futuro-de-las-diez-tribus-1/?lang=es el domingo, 8 de junio de 2014.

 
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¿Cuando es el próximo año de jubileo?

¿Cuando es el próximo año de jubileo?

Por Baruch S. Davidson

Para simplificar, la respuesta a la pregunta acerca de cuándo será el próximo año de jubileo es que éste ya no es observado ni conmemorado de forma alguna. Las razones por la cuales ocurre esto son complejas y abarcan diferentes opiniones al respecto. A continuación, intentaremos señalar brevemente los temas más relevantes en relación a la pregunta formulada.

Según las leyes bíblicas, el Jubileo solo se practica cuando las doce tribus de la nación Judía están viviendo en Israel, según se infiere del versículo, 1 “Y santificareis el año quincuagésimo y proclamareis en toda la tierra la libertad de todos sus habitantes “, lo que implica que el jubileo solo se santifica cuando “todos sus habitantes” -es decir, todos aquellos que deben vivir allí – se encuentren en la tierra de Israel. Más aún, este solo es observado cuando cada tribu habita la porción específica de territorio que se le asignó al momento de la repartición de la tierra de Israel. Sin embargo, algunos sostienen que el Jubileo debe observarse en tanto exista una representación parcial de cada tribu, incluso si la mayor parte de sus miembros no estuviesen viviendo en Israel.

En el siglo 6to AEC, los Asirios conquistaron el Reino del Norte de Israel y enviaron a la mayor parte de la población al exilio. Dicha población se conoce bajo el nombre de las Diez Tribus Perdidas.

Sabemos fehacientemente que hasta antes de dicha invasión, el Jubileo se observaba regularmente. También sabemos que, con la destrucción del Segundo Templo y el desmembramiento del Sanhedrin (el tribunal rabínico supremo), cesó la observancia del Jubileo en todas sus formas. La duda se plantea respecto de qué ocurrió en los años que abarcan entre el exilio de las Diez Tribus y la destrucción del Primer Templo, y la era del Segundo Templo.

Según la opinión que sostiene que la representación parcial de cada tribu es condición suficiente para cumplir con lo establecido en las escrituras, los mandamientos bíblicos del Jubileo fueron observados íntegramente durante el período en cuestión, ya que aún existía una pequeña representación de cada tribu en Israel.

Sin embargo, conforme al primer punto de vista mencionado anteriormente, con el exilio del Reino del Norte, la condición requerida para la santificación del Jubileo se perdió. Por lo tanto, la última vez que hubo un requerimiento bíblico de observar el Jubileo fue unos 150 años antes de la destrucción del Primer Templo.

A propósito de esto, cabe preguntarse si durante dicho período la observancia del Jubileo pudo haber sido impuesta por medio de un decreto rabínico. Esto constituye un tema de debate entre los sabios. 2 De cualquier forma, tal como se menciona anteriormente, en la actualidad no se observa ni se designa el año del Jubileo. 3

Ahora bien, respondiendo la pregunta sobre cuándo es el próximo Jubileo, debemos decir que esperamos con ansias el día en que Di-s reúna a toda la nación de nuevo en la tierra de Israel – incluyendo las diez tribus “perdidas” – para que podamos cumplir con la observancia del año del Jubileo, al igual que tantas otras mitzvot que no podemos realizar hasta que llegue ese día tan añorado por todos. 4

Notas al Pie
1. Levítico 25:10
2. La razón detrás de este debate: Aunque no existía un requisito rabínico para observar el Jubileo luego del exilio de las Diez Tribus, la observancia de la shemitá (año sabático) siguió siendo una obligación bíblica. La integridad del ciclo de siete años dependía del ciclo mayor de cincuenta años que lo comprendía– luego de siete ciclos de siete años, se dejaba transcurrir un año de impase antes de comenzar el nuevo ciclo (en el año 51). Por lo tanto, resultaba necesario designar un año de “Jubileo” correspondiente al número cincuenta (el cual no era respetado). Otras explicaciones sostiene que los sabios también establecieron la observancia (parcial) de las leyes de Jubileo para conmemorar la mitzva bíblica.
Sin embargo, también existe una opinión en el Talmud que sostiene que el año de Jubileo no es un “año entre ciclos” sino que es el primero de los siguientes 49 años que conforman el próximo ciclo. A su vez, esta postura manifiesta que los Sabios nunca instauraron el año de Jubileo como una conmemoración.

3. Aunque las leyes de shemitá son observadas en la actualidad en Israel, no ocurre lo mismo con el Jubileo. Existen varias razones para esto, a saber: a) El Jubileo solo afectaba el ciclo de shemitá cuando este era establecida y declarada por el Sanhedrin, en contraposición a lo que acontece hoy en día que se programa automáticamente dentro del calendario Judío perpetuo. b) la observancia de shemitá en la actualidad es un decreto rabínico y, por ende, el Jubileo no afecta dicho ciclo. c) al no haber Sanhedrin no hay necesidad de conmemoración, ya que dicho tribunal era el responsable de declarar el año de Jubileo. De hecho, era mediante el sonido del toque de shofar por el Sanhedrin en el día de Iom Kipur que se daba comienzo al año de Jubileo.
4. La información que aparece en esta responsa esta sacada de la Encyclopedia Talmudit, vol. XXII, s.v. “Yovel.”

Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/2595389/jewish/Cuando-es-el-prximo-ao-de-jubileo.htm

el martes, 10 de junio de 2014.

 
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Las Siete Leyes de Noé

Las Siete Leyes de Noé
Por Tzvi Freeman
Firmes, confiables, amplias y abarcadoras son sólo una base. Y sobre esa base, cada pueblo y cada persona deben construir…

De acuerdo con los sabios del Talmud, hay 70 familias con 70 caminos dentro de la gran familia humana. Cada individuo tiene su propia senda dentro de cierta ruta.

Pero hay una base universal para todos nosotros.

El que vive de acuerdo a estas reglas, reconociendo que son lo que D-os pretende de nosotros, es considerado un justo por nuestras Tradición. Esa persona tiene asignada una parte en el mundo ideal del futuro.

Estas son las siete instrucciones, de acuerdo a la antigua Tradición, con un toque de elaboración:

1. Saber que existe un solo D-os, Infinito y Supremo sobre todas las cosas. No remplaces al Ser Supremo por ídolos limitados, ya sean de otros seres, o mismo tú. Incluidos en este mandamiento se encuentran la plegaria, el estudio y la meditación.

2. Respetar al Creador. Por más frustrado o enojado que pudieses estar, jamás expreses tales sentimientos maldiciendo al Creador.

3. No cometer asesinato. Cada ser humano, al igual que Adam (Adán) y Javá (Eva), constituyen un mundo entero. Salvar una vida es salvar un mundo entero. Destruir una vida es destruir un mundo. Ayudar a otros a vivir es un corolario de este principio.

4. Respetar la institución del matrimonio. El matrimonio es un acto divino. La unión de un hombre y una mujer es el reflejo de la unidad de D-os y Su creación. La deshonestidad en el matrimonio es una violación de esa Unidad.

5. No robar. Condúcete honestamente en todas tus transacciones. Confiando en D-os y no en nuestra auto indulgencia, expresamos nuestra fe en Él como Proveedor de la Vida.

6. Respetar a las criaturas de D-os. En los albores de la creación el hombre era el jardinero del Jardín del Edén, “para trabajarlo y protegerlo”. Al principio, el hombre tenía prohibido causar daño a los animales. Después del gran diluvio, se le permitió consumir carne, pero con una advertencia: No causar sufrimiento innecesario a animal alguno.

7. Mantener la justicia. La justicia es asunto de D-os, pero a nosotros se nos ha encomendado instituir las leyes necesarias y hacerlas respetar siempre que podamos. Cuando corregimos los errores de la sociedad, actuamos como socios en el acto de sustentar la creación.

 

Segun tomado de, http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/635996/jewish/Las-Siete-Leyes-de-No.htm el domingo, 22 de junio de 2014.

 
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