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Author Archives: yishmaelgunzhard

What is Reform Judaism?

 

Throughout history, Jews have remained firmly rooted in Jewish tradition, even as we learned much from our encounters with other cultures. Nevertheless, since its earliest days, Reform Judaism has asserted that a Judaism frozen in time cannot coexist effectively with those who live in modern times. The great contribution of Reform Judaism is that it has enabled the Jewish people to introduce innovation while preserving tradition, to embrace diversity while asserting commonality, to affirm beliefs without rejecting those who doubt, and to bring faith to sacred texts without sacrificing critical scholarship.

Reform Judaism affirms the central tenets of Judaism – God, Torah and Israel – even as it acknowledges the diversity of Reform Jewish beliefs and practices. We believe that all human beings are created in the image of God, and that we are God’s partners in improving the world. Tikkun olam — repairing the world — is a hallmark of Reform Judaism as we strive to bring peace, freedom, and justice to all people.

Reform Jews accept the Torah as the foundation of Jewish life containing God’s ongoing revelation to our people and the record of our people’s ongoing relationship with God. We see the Torah as God inspired, a living document that enables us to confront the timeless and timely challenges of our everyday lives.

In addition to our belief that Judaism must change and adapt to the needs of the day to survive and our firm commitment to tikkun olam, the following principles distinguish Reform Jews from other streams of Judaism in North America.

  • Reform Jews are committed to the principle of inclusion, not exclusion. Since 1978 the Reform Movement has been reaching out to Jews-by-choice and interfaith families, encouraging them to embrace Judaism. Reform Jews consider children to be Jewish if they are the child of a Jewish father or mother, so long as the child is raised as a Jew.
  • Reform Jews are committed to the absolute equality of women in all areas of Jewish life. We were the first movement to ordain women rabbis, invest women cantors, and elect women presidents of our synagogues.
  • Reform Jews are also committed to the full participation of gays and lesbians in synagogue life as well as society at large.

As taken from, http://www.reformjudaism.org/what-reform-judaism on April 23, 2017

 
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Posted by on April 23, 2017 in Uncategorized

 

El lenguaje del alma

¿Cómo hablamos con nuestros hijos sobre cosas como el amor, la bondad, la fe, el coraje, la honestidad o la confianza?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La comunicación con los niños es un desafío incluso bajo las mejores circunstancias. Y cuando intentamos hablar sobre cosas que son sumamente importantes, como los sentimientos y los rasgos de carácter de nuestros hijos, la tarea parece casi abrumadora. ¿Cómo hablamos con nuestros hijos sobre cosas como el amor, la bondad, la fe, el coraje, la honestidad o la confianza? A pesar de que estas son las cosas que más queremos comunicarles, son sobre las que nos es más difícil hablar.

La tarea se vuelve aun más difícil cuando esas virtudes y rasgos de carácter no son consistentes. Tienden a ser fluidos y abstractos. No se comportan de la misma manera en cada situación. Una bondad sin límites, aunque sea generosa y fluida, no siempre es sabia. La lealtad, aunque sea una cualidad exquisita, puede descarriar a nuestros hijos cuando se aplica ciegamente.

¿Cómo comprender esas sutilezas de forma suficientemente clara como para hablar sobre ellas con nuestros hijos? ¿Cómo, por ejemplo, distinguir entre el horror de la violencia y la necesidad de la guerra, la pureza de la honestidad y la crueldad implícita en hablar verdades innecesarias, auto confianza productiva y agresividad?

Para hacerlo sabiamente, se requiere comprensión de esas cualidades. Y un lenguaje, un vocabulario para expresar esas sutilezas. Pero, ¿dónde encontrar ese lenguaje? ¿Cómo explicar esos matices?

Hay una fuente que se nos revela específicamente en esta época del año. Es el lenguaje contenido en la “Cuenta del Omer”, una Mitzvá que hacemos durante los cuarenta y nueve días entre Pésaj y Shavuot.

Luego que los Hijos de Israel dejaran Egipto, pasaron cuarenta y nueve días hasta que recibieron los Diez Mandamientos en el Monte Sinaí. La tradición enseña que cada uno de esos días fue necesario para que los Hijos de Israel se refinaran a sí mismos y fueran merecedores de ese regalo. En cada día examinaron y corrigieron uno de sus rasgos y cualidades internas. Eran cuarenta y nueve en total.

Esos cuarenta y nueve rasgos estaban compuestos por siete atributos básicos. Cada uno de los siete conteniendo a los otros siete, comprendiendo así cuarenta y nueve.

Los cabalistas nos dicen que el alma del hombre incluye estos siete atributos básicos:

* Amor / Bondad (Jésed)

* Fuerza / Disciplina (Gevurá)

* Belleza / Armonía / Compasión (Tiferet)

* Victoria / Perseverancia / Determinación (Nétzaj)

* Humildad / Devoción (Hod)

* Fundación / Unión / Conexión (Iesod)

* Realeza / Dignidad (Maljut)

A medida que cumplimos con la Mitzvá de contar los días y semanas entre Pésaj a Shavuot, cada una de las siete semanas no dedicamos a un atributo distinto, una semana para la Bondad, otra para la Disciplina, otra para la Compasión, etc. En cada uno de los siete días de la semana refinamos cada uno de los siete aspectos del atributo de la semana. Por ejemplo, en la semana dedicada a la bondad, dedicaremos un día a refinar aquel aspecto de la bondad que requiere disciplina, otro día a refinar el aspecto de la bondad que requiere compasión, y así sucesivamente. Durante la semana que refinamos la belleza, dedicamos un día refinando el aspecto de la belleza que requiere dignidad, otro día al aspecto de la belleza que requiere humildad, hasta que hallamos refinado los siete aspectos de la belleza. En última instancia, todos los rasgos de carácter se derivan de combinaciones de estas siete características básicas. Cada cualidad interactúa continuamente con las otras, y al hacerlo, tiene la capacidad de modificar su expresión y efecto. Para ser completo, un rasgo de carácter debe incorporar a todos los siete, una falta o exceso de incluso uno de los siete lo corrompe y, en algunos casos, lo hace dañino. La disciplina, por ejemplo, fácilmente se puede, con una leve exageración, transformar en crueldad. Sabiendo esto, podemos usar esos atributos para comenzar a distinguir y explicar los caracteres y comportamientos de nuestros hijos y de nosotros mismos. Esos atributos, que contamos y refinamos en nuestro viaje de cuarenta y nueve días, pueden ser usados como los fundamentos de un nuevo lenguaje, el Lenguaje del Alma.

Este lenguaje nos dará un vocabulario que nos permitirá tanto nombrar e identificar como hablar con nuestros hijos sobre las cualidades que no son tangibles, que no pueden ser tocadas ni vistas, pero pueden ser expresadas en la acción.

Si aprendemos a hablar sobre estas cualidades internas con nuestros hijos en forma clara, específica y concreta, tenemos la posibilidad de entrar en sus corazones y mentes y abrir su propia habilidad de comunicarse consigo mismo y con nosotros desde una parte más profunda de si mismos.

Usando los siete atributos como guía podemos hablar a nuestros hijos no solo sobre qué es algo, sino cómo es de esa forma. Podemos no solo definir la bondad, sino también describir cómo se ve en la acción. ¿Siempre se ve de la misma forma? ¿Puede un mismo acto ser bondadoso en una situación y cruel en otra? ¿Puede una acción parecer cruel y aun así ser bondadosa? ¿Cómo y por qué?

La expresión de cualquiera de esos siete atributos requiere cambios dependiendo de las circunstancias, y resulta en una variedad de formas en las que una cualidad puede expresarse en distintas formas para enfrentar una determinada situación.

Si ser servicial es bueno, ¿por qué ayudar a alguien a robar no es bueno? Si ser valiente es importante, ¿por qué está mal hacer algo peligroso? Si ser leal es meritorio, ¿por qué no hacer lo que hacen los demás aun cuando piense que están haciendo algo dañino? Si la tolerancia conduce a un mundo más pacífico, ¿por qué debo, a veces, ponerme en contra de lo que alguien hace, o hacer una distinción entre lo que está bien y lo que está mal?

A medida que uno explora cada una de estas siete cualidades y comprende cómo se afectan unas a otras, comienza a ver que la falta o el agregado de alguna de ellas cambia drásticamente el significado o expresión de las otras.

Si bien la esencia del “amor” es “dar”, ¿consideraría que un niño es amoroso si le da una caja de fósforos a un amigo de cinco años, o si regala sin preguntar un juguete que pertenece a su hermano o hermana, o si dice una mentira para evitar que un amigo se meta en problemas?

Si dedica tiempo a reflexionar sobre cada uno de estos siete (bondad, disciplina, compasión, perseverancia, humildad, conexión y dignidad) y como interactúan entre sí, los puede usar como una lista de comprobación para ver cuál, si es que hay alguna, de esas cualidades está faltando o hay en exceso en una situación dada. Esto le permitirá hablar más fácilmente de ellas con sus hijos.

Veamos la confianza en uno mismo como ejemplo. Muchos deseamos alentar esta cualidad en nuestros hijos. Es un rasgo de carácter necesario para tener logros y ser independiente (ir contra la corriente). Sin embargo, sabemos que la confianza en uno mismo puede bordear en agresividad, y fácilmente convertirse en una cualidad que es abusada, resultando en algunos rasgos de carácter potencialmente desagradables. ¿Pero cómo explicar esta distinción a nuestros hijos? Intentemos aplicar la lista de nuestros siete atributos.

Por ejemplo, ¿cómo sería la confianza en uno mismo si le faltara el atributo del amor o la disciplina? ¿Cuántas veces se ha encontrado con alguien que dice confiar en sí mismo pero está lleno de hostilidad? ¿Puede su hijo confiar en sí mismo y ser compasivo (comprensivo y considerado por la necesidad de los otros) al mismo tiempo?

Por un lado, confiar en sí mismo le puede ayudar a su hijo a ser independiente y no dejarse llevar por los demás. Le puede evitar ser intimidado. Pero sin inculcar humildad y compasión en su hijo, ¿cómo puede estar seguro de que no se va a convertir en el próximo matón del barrio? La confianza sin humildad, aunque haga tener éxito, también se puede transformar en arrogancia.

¿Cuán efectiva sería la confianza de su hijo si le faltara disciplina? ¿Por qué a mucha gente que confía en sí misma y se dedica apasionadamente a un objetivo importante, le falta la capacidad de lograr cosas? ¿Puede ser que con toda su fuerza y entusiasmo le falte resistencia y disciplina?

¿Y cuán a menudo hemos encontrado gente confiada, disciplinada y comprometida que le falta apertura a nuevas ideas o la flexibilidad para responder a situaciones cambiantes? ¿Puede ser que les falte un sentido de conexión con un mundo grande y siempre cambiante? ¿No ven que sus acciones afectan este mundo en formas más grandes que ellos mismos, y que el mundo al que están conectados está constantemente afectándolos a ellos y a sus objetivos? O, faltándoles esta cualidad, tienden hacia un enfoque egoísta de la vida que los mueve hacia sus objetivos individuales a expensas de otros y sin un efecto positivo en el mundo a su alrededor.

Y finalmente, al tener confianza en sí mismo, su hijo debería tener un sentido de dignidad, un sentido de auto respeto y de ser merecedor del respeto de los demás. Considerándolo, ¿no se logra esto sólo si su hijo es capaz de confiar en si mismo de una forma amorosa, disciplinada y compasiva, ejerciendo resistencia y humildad, y dándose cuenta de las consecuencias de sus acciones en sí mismo y los demás? ¿Todos conocemos gente que confía en sí misma a la que le falta alguna de estas cualidades y consecuentemente no engendran nuestro respeto? ¿No tiene su hijo un compañero que parece obtener siempre lo que quiere, pero no es querido ni respetado por los otros niños? ¿Puede identificar uno o más de los siete atributos que le faltan a su hijo? ¿Puede ver cómo una falta en alguno de los siete atributos básicos puede tornar rápidamente una cualidad positiva en una negativa? ¿Le puede explicar esto a su hijo?

Luego de leer el párrafo anterior, ¿puede ahora imaginar una conversación con su hijo en la que intenta explicarle la diferencia entre confianza y agresividad usando los siete atributos como vocabulario? Si esta descripción le ha ayudado a comprender mejor la confianza, o le ha dado algún entendimiento de usted mismo o de alguien que conoce, entonces ha empezado a ver el Lenguaje el Alma en acción.

El autor desea agradecer la contribución del trabajo de Rabino Simon Jacobson para este artículo.

POR JAY LITVIN
Jay Litvin nació  en Chicago en 1944. se trasladó a Israel en 1993 para servir como enlace médico para el programa Jabad de los niños de Chernobyl, y tuvo un rol fundamental en elevar emocionalmente a los niños de las áreas contaminadas por el desastre nuclear de Chernobyl; también fundó y dirigió el programa de las víctimas del terror de Jabad en Israel. Jay falleció en abril de 2004 después de una valerosa batalla de cuatro años con un linfoma  Non-Hodgkin, y es sobrevivido por su esposa, Sharon, y sus siete niños.
Según tomado de, http://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/1503813/jewish/El-lenguaje-del-alma.htm#utm_medium%3Demail&utm_source%3D94_magazine_es&utm_campaign%3Des&utm_content%3Dcontent, el viernes, 21 de abril de 2017.
 
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Posted by on April 21, 2017 in Uncategorized

 

¿Como lograr la expiación cuando no hay sacrificios?

Pregunta:

Por favor, ayúdame a comprender. Si la base para el perdón de Di-s y de la expiación era inicialmente el sacrificio en el altar, ya sea en el Tabernáculo o el Templo Sagrado, ¿cómo se puede ahora encontrar el perdón y la expiación si los sacrificios del Templo ya no existen?

Respuesta:

Excelente pregunta. ¿Hemos perdido nuestra capacidad para alcanzar el perdón divino, debido a la destrucción de nuestro Templo?

En primer lugar me gustaría señalar que no solo perdimos los sacrificios. Hay muchas mitzvot que no se pueden realizar hoy a causa del exilio del pueblo judío. Entre las otras mitzvot que no podemos observar hoy en día están la peregrinación al Templo en las festividades, los diezmos, las leyes que se asocian con la pureza e impureza ritual.

Mientras que se nos priva de estas mitzvot, Di-s nos dio alternativas para obtener los beneficios que estas mitzvot nos ofrecían. Usemos los sacrificios y expiaciones como ejemplo:

Algunos han afirmado que la expiación puede ser alcanzada sólo a través de sacrificar un ser vivo.

Pero eso no es correcto ya que una de las ofrendas de expiación era el korban minjá, que estaba hecho de harina.1 También vemos que el incienso2como las donaciones monetarias3 sirvió para expiar al pueblo. En ninguna parte de la Torá se afirma que la expiación sólo puede lograrse mediante el sacrificio, mucho menos es necesario el sacrificio de un ser vivo.

En tiempos del Templo, se traía un sacrificio para lograr la expiación. Pero, ¿dónde nos deja hoy, sin templo y sin posibilidad de sacrificio? Miremos a la Torá como un precedente.

En el libro de Jonás, la gente de Nínive había pecado y Di-s los iba a castigar. Cuando Jonás les mostró su error, ellos ayunaron y oraron, y fueron perdonados. Lo mismo pasó en el libro de Ester. Viviendo en Persia entre el primer y segundo Templos, ayunaron, lamentaron sus pecados y fueron perdonados. Estos ejemplos históricos demuestran claramente que cuando no hay Templo, la sincera teshuvá (arrepentimiento) es todo lo que Di-s exige.

De hecho, esto siempre fue una parte integral para lograr el perdón. El propio Rey Salomón, en su discurso dedicando el primer Templo Sagrado, ya anticipa la posibilidad de que a Israel se le niegue el acceso al lugar santo:

Si pecan contra ti, porque no hay hombre que no peque, entonces te enojarás con ellos y los entregarás al enemigo, y sus captores los llevarán cautivos a la tierra del enemigo, lejos o cerca. Cuando se piensan en la tierra donde fueron llevados cautivos, y se arrepienten, y os imploran en la tierra de sus captores, diciendo: “Hemos pecado y hemos hecho perversamente, hemos cometido maldad”; Cuando regresen a Ti con todo su corazón y con toda su alma, en la tierra de sus enemigos que los han llevado cautivos, y os roten a la tierra que habéis dado a sus padres a la ciudad que habéis elegido, Y la casa que he edificado a tu nombre, entonces oirás su oración y su súplica en el cielo, tu morada, y defenderás su causa “.

Aquí hay un pensamiento sobre la expiación contemporánea :

Nuestros Sabios nos dicen (Ética 1:2) que el mundo se apoya en tres pilares: la Torá, Avodá (literalmente “trabajar”, o servicio) y guemilut jasadim (bondad y caridad). Podemos acercarnos a este tema en particular desde la perspectiva de cualquiera de estos pilares.

Torá – El Talmud dice que aquel que se adentra en las leyes de los sacrificios se considera como si hubiera ofrecido un sacrificio. Mediante el estudio de las leyes y sus significados, logramos la expiación, y la cercanía a Di-s, que un sacrificio logra.

Avodá – Reemplazamos el sacrificio “Servicio de Di-s” con la oración, el servicio del corazón articulado en palabras. En las palabras del profeta Oseas (14:3): “Vamos a hacer las oraciones de nuestros labios en lugar de los sacrificios de bueyes”. Por lo tanto, las tres oraciones diarias son en lugar de los “Servicios” diarios y sacrificios que se realizaban en el Templo. En Shabat se agrega la oración de Musaf, ya que un sacrificio adicional se ofrecía en el Templo todos los sábados. Otra vía para llenar el vacío.

Guemilut jasadim – Dar caridad, dar de uno mismo, también se considera como un método para encontrar la expiación. Uno que da su dinero duramente ganado en caridad, está, en cierto sentido, sacrificándose, ya que está dando el dinero que podría haberse gastado para su beneficio personal.

Después de que todo está dicho y hecho, sin embargo, la pregunta realmente debería seguir siendo una pregunta. Tenemos que hacer esta pregunta a Di-s cada día, pidiéndole cuando nos devolverá el Templo de Jerusalén para que podamos de una vez por todas realmente ser capaces de llenar este vacío.

Espero que esto ayude.

Todo lo mejor,

Rabino Shmuel Kogan,

NOTAS AL PIE
1.

Levitico 5-11
2.

Numeros 17 :11-12
3.

Exodo 30:15-16
Según tomado de, http://es.chabad.org/library/article_cdo/aid/3636099/jewish/Como-lograr-la-expiacin-cuando-no-hay-sacrificios.htm#utm_medium%3Demail&utm_source%3D94_magazine_es&utm_campaign%3Des&utm_content%3Dcontent el viernes, 21 de abril de 2017.
 
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Posted by on April 21, 2017 in Uncategorized

 

Historia Judía: La Solución Final

[Historia Judía #61] La Solución Final

Hitler implementó su objetivo de eliminar a todos los judíos del planeta.

Por: Ken Spiro

Para el comienzo de 1942, los alemanes ya tenían cerca de 9 millones de judíos bajo su control (de un total de 11 millones que vivían en Europa y la Unión Soviética). Y obviamente su plan era matarlos a todos.

Las brigadas asesinas Einsatzgruppen ya habían asesinado a tiros a 1,5 millones de judíos (como vimos en el capítulo 60), pero esta no era una manera eficiente de matar a tantos millones de personas más, ya que era demasiado desordenada, lenta y se desperdiciaban demasiadas balas.

Entonces, los alemanes se embarcaron en una política llamada la Solución Final, que fue decidida en una conferencia llevada a cabo en Wannsee, cerca de Berlín, el 20 de enero de 1942:

“En lugar de la inmigración, hay ahora una solución más posible a la que el Fuhrer ya ha dado su consentimiento. Es decir, la deportación hacia el este. Si bien esta debería ser considerada meramente como una medida interina, nos brindará la experiencia práctica que será especialmente valiosa en conexión con la solución final futura. En el curso de la implementación práctica de la solución final, Europa será rastrillada de oeste a este”.

Campos de exterminio

La Solución Final —la matanza sistemática con gas de millones de judíos— fue puesta en práctica principalmente por los principales oficiales de la Gestapo: Adolph Eichmann y Reinhardt Heidrich.

De los 24 campos de concentración (además de los incontables campos de trabajos forzados), se crearon seis campos de muerte. Eran:

  • Auschwitz – 1.500.000 asesinados.
  • Chelmno – 320.000 asesinados.
  • Treblinka – 870.000 asesinados.
  • Sobibor – 250.000 asesinados.
  • Maidenek – 360.000 asesinados.
  • Belzec – 600.000 asesinados (1).

Auschwitz es el más famoso porque la máquina de matar de aquel lugar fue la más eficiente. Allí, entre el final de 1941 y 1944, se podían matar hasta 12.000 judíos por día en las cámaras de gas, que luego eran cremados. En adición a los judíos, cientos de miles de personas a quienes el régimen nazi consideró amenaza, racialmente inferiores o socialmente anormales, también fueron asesinados.

Como si el asesinato a sangre fría de millones de judíos no hubiera sido suficiente, fue hecho con una crueldad extrema y perversa. Las víctimas fueron abarrotadas en vagones de trenes de ganado con lugar sólo para estar parados y sin agua ni comida ni calefacción en el invierno ni baños. Muchos no llegaron a los campos con vida. Quienes llegaron a su destino vieron cómo se les afeitaba la cabeza; el cabello era usado para rellenar colchones. Desnudados de toda ropa, la mayoría eran llevados en masa a las cámaras de gas. El Dr. Johann Kremer, un cirujano alemán de la SS, describió la asfixia con gas de un grupo de judíos franceses, incluyendo a 150 niños y niñas menores de 15 años:

“Esos asesinatos en masa ocurrieron en pequeñas cabañas situadas afuera del campo de Birkenau, en los bosques (…) Todos los médicos de la SS en servicio en el campo se turnaban para participar de las asfixias, que eran llamadas Sonderaction ‘acción especial’ (…) Cuando el transporte con las personas que estaban destinadas a ser asfixiadas llegaba a la rampa de las vías, los oficiales de la SS seleccionaban de entre los recién llegados a personas aptas para trabajar, mientras que el resto (las personas mayores, todos los niños, mujeres con niños en sus brazos y otras personas no consideradas aptas para trabajar) eran cargadas en camiones y llevadas a la cámara de gas.

Había personas que eran llevadas primero a las cabañas, en donde las víctimas se desvestían y luego iban desnudas a las cámaras de gas. Muy a menudo no ocurría nada, ya que los hombres de la SS tranquilizaban a las personas diciéndoles que iban a ser bañadas y despiojadas.

Después de llevar a todas las víctimas a la cámara de gas, la puerta era cerrada y un hombre de la SS con una máscara de gas arrojaba el contenido de una lata de Zyklon-B (gas cianuro) a través de una abertura en la pared del costado. Los gritos de las víctimas podían ser oídos a través de la abertura y era claro que estaban luchando por sus vidas (2)”.

Se realizaron bizarros y sádicos “experimentos médicos” en muchas víctimas sin el uso de anestesia. Algunas personas eran cosidas juntas para hacer gemelos siameses artificiales. Otras fueron sumergidas en agua helada para testear los límites de la resistencia humana.

Los judíos fueron degradados incluso luego de muertos. Los arreglos bucales de oro eran arrancados de las bocas de los cadáveres, y en algunas ocasiones se hizo jabón de sus cuerpos derretidos y pantallas para lámparas con su piel.

Algunos de aquellos que eran considerados lo suficientemente fuertes fueron usados para trabajos forzados para el esfuerzo de guerra nazi. Recibiendo raciones míseras, eran empujados hasta sus límites físicos y luego eran asesinados o enviados a campos de exterminio.

Esfuerzos de resistencia

Todo intento de escape o resistencia se encontraba con una brutal represalia. Por ejemplo, el 14 de marzo de 1942, algunos judíos escaparon de una lista de trabajadores en Ilja, Ucrania, y se unieron a los partisanos. En venganza, todos los judíos ancianos y enfermos fueron asesinados a tiros en la calle, y 900 judíos más fueron llevados a un edificio y quemados vivos.

Sam Halpern, un sobreviviente del campo de trabajos forzados Kamionka, explicó: “Nunca se me hubiera ocurrido escapar. No hubiera hecho que otros sean asesinados a causa de mi decisión”.

Sin embargo, en al menos cinco campos y veinte guetos, hubo levantamientos.

El intento más famoso fue la rebelión en el Gueto de Varsovia. El 19 de abril de 1943, los nazis comenzaron a liquidar el gueto, es decir a mandar a los judíos a Auschwitz, y se encontraron con una resistencia armada.

Mordejai Anielewicz, que tenía 23 años y fue uno de los líderes del Levantamiento del Gueto de Varsovia, escribió en su última carta (con fecha del 23 de abril de 1943):

“Lo que ocurrió está más allá de nuestros sueños más salvajes. Dos veces los alemanes huyeron de nuestro gueto. Una de nuestras compañías resistió durante cuarenta minutos, la otra más de seis horas… No tengo palabras para describirte las condiciones en que están viviendo los judíos. Sólo unos pocos elegidos resistirán, el resto morirá tarde o temprano. La suerte está echada. En los bunkers en que se esconden nuestros camaradas no se puede encender una vela por la falta de oxígeno… Lo más importante es: el sueño de mi vida se hizo realidad, viví para ver resistencia judía en el gueto y todo es grandeza y gloria”.

Pero al final los judíos no fueron rival para la artillería, las ametralladoras y las tropas alemanas (compara 1.358 rifles alemanes con 17 que tenían los judíos). El resultado final fue que todo el gueto fue destruido y quienes se escondían en los bunkers fueron quemados vivos.

Sin precedentes

El intento nazi de eliminar sistemática e intencionalmente a un pueblo entero del planeta no tuvo precedentes en la historia humana.

Hitler apuntó a los judíos por una razón específica, la cual no era sólo racial. La eliminación de los judíos tenía un status único en el plan maestro de Hitler. A pesar de que efectivamente mató a millones de otros (gitanos, comunistas, homosexuales, etc.), hizo excepciones con todos esos grupos. El único grupo para el que no hubo excepción fueron los judíos: todos tenían que morir.

Escribe Lucy Dawidowicz en The War Against the Jews:

“La solución final trascendió los confines de la historia moderna. Nunca antes en la historia moderna un pueblo había considerado al aniquilamiento de otro el cumplimiento de su ideología, en donde los medios para lograrlo eran equivalentes al fin en sí mismo. La historia obviamente ha registrado terribles masacres y destrucciones que un pueblo le hizo a otro. Sin embargo, por más crueles e injustificables que hayan sido, siempre fueron en función de un objetivo, un medio para el fin y no el fin en sí mismo” (3).

En otras palabras, la eliminación de los judíos no era un medio para un fin, sino un fin en sí mismo. Cuál era el objetivo lo explicó Hitler mismo en sus escritos y discursos.

Hitler creía que antes de la aparición del monoteísmo y de la perspectiva ética judía, el mundo funcionaba de acuerdo a las leyes de la naturaleza y la evolución: la supervivencia del más fuerte. El fuerte sobrevivía y el débil moría. Cuando el león caza, el joven, el enfermo y el débil son siempre las primeras víctimas de la manada. La naturaleza es brutal, pero es equilibrada. No hay piedad. Lo mismo ocurría en la antigüedad con los grandes imperios: los babilonios, los griegos y los romanos conquistaban, subyugaban y destruían a otros pueblos. No tenían límites y no mostraban piedad. Hitler lo consideraba algo natural y correcto. Pero en un mundo que opera bajo un sistema ético Divino, en donde aplica un estándar otorgado por Dios y no por el poder de nadie, el débil no necesita temerle al fuerte. En la visión de Hitler, los fuertes eran emasculados, algo que no le parecía ni normal ni natural, y ante los ojos de Hitler, la culpa era de los judíos.

Su plan era conquistar el mundo, establecer una raza maestra pagana y devolver al mundo a lo que consideraba su estado natural ideal: un mundo no contaminado ni por las ideas judías ni por las ramas salientes del judaísmo, como el cristianismo. Las palabras de la canción de las Juventudes Hitlerianas lo dejan muy en claro:

Somos las alegres Juventudes Hitlerianas

No necesitamos ninguna virtud cristiana

Nuestro líder es nuestro salvador

El Papa y el rabino deben desaparecer

Queremos ser paganos de nuevo…

Pero para implementar su plan primero tenía que eliminar a los judíos. Como dijo:

“Los Diez Mandamientos han perdido su validez… la consciencia es una invención judía. Es un defecto como la circuncisión… la lucha por el dominio del mundo es peleada exclusivamente entre nosotros: entre los alemanes y los judíos” (Hermann Rauschning, Hitler Speaks, pp. 220, 242).

Toda pieza en su “máquina de guerra” fue establecida con este objetivo. Al final, cuando los Aliados estaban destruyendo al Ejército Alemán, esto no le molestaba tanto como que aún hubiera judíos con vida.

Uno de los ejemplos más claros del decidido (y aparentemente suicida) deseo de Hitler de librar al mundo de los judíos puede verse en el exterminio de los judíos de Hungría. Hasta marzo de 1944, el gobierno húngaro se había rehusado a permitir la deportación de los judíos del país. En marzo de 1944 los alemanes ocuparon Hungría y a mediados de mayo (dos semanas antes de la Batalla de Normandía) hicieron deportaciones en masa hacia Auschwitz. El liderazgo nazi trabajó con una intensidad particular. El ejército soviético estaba acercándose a Hungría con rapidez y los alemanes sabían que iban a perder la guerra. Pero Hitler no podía permitir de ninguna manera que una comunidad tan grande sobreviviera. Desvió trenes que eran muy necesarios para transportar más soldados hacia el frente ruso con el fin de enviar más judíos a Auschwitz. Para él, el enemigo principal eran los judíos.

Entre el 15 de mayo y el 8 de julio, unos 400.000 judíos húngaros fueron enviados a la muerte en Auschwitz, que estaba operando a máxima capacidad recibiendo un promedio de 12.000 judíos por día.

La obsesión de Hitler con los judíos era su foco principal, incluso en los últimos momentos de su vida. Lo último que dijo antes de suicidarse en su bunker el 30 de abril de 1945, fue apremiar para que la lucha continúe en contra del enemigo de toda la humanidad, los judíos. Su último envío decía:

“Sobre todo, les ordeno a los líderes de la nación y a quienes están bajo ellos a apoyar las leyes raciales en su totalidad y a oponerse sin piedad al envenenador universal de todos los pueblos: la judería internacional”.

Contexto histórico

Es importante notar aquí que el antisemitismo que llevó a los nazis a hacer que lo inimaginable parezca poco, no existía de manera aislada. Ni siquiera era la filosofía personal de Hitler.

Podemos recordar (ver capítulo 53) que fue Wilhelm Marr, uno de los principales pensadores alemanes del siglo XIX, quien acuñó el término antisemitismo. Al hacerlo, quería distinguir entre el odio a los judíos como miembros de una religión (anti judaísmo) y el odio a los judíos como miembros de una raza/nación (antisemitismo). En 1879 escribió un libro llamado The Victory of Judaism over Germandom, que tuvo un éxito inmenso, en el que advirtió:

“No hay nada que los detenga [a los judíos]. ¿No hay señas claras de que esté llegando el crepúsculo de los judíos? No. El control de los judíos sobre la sociedad y la política, así como su dominio del pensamiento religioso y eclesiástico, continúa en la cúspide de su desarrollo. Sí, gracias a la nación judía, Alemania será una potencia mundial, una Palestina nueva en occidente. Y esto no ocurrirá mediante una revolución violenta, sino con la aceptación de la gente. No deberíamos reprocharle a la nación judía. Luchó contra el mundo occidental durante 1.800 años y finalmente lo conquistó. Fuimos vencidos. Los judíos tardaron en hacer su ataque a Alemania, pero una vez que comenzaron, no hay nada que los detenga.

Estoy dirigiendo mis últimas fuerzas para morir en paz como alguien que no se rindió y que no pedirá perdón. La verdad histórica de que Israel convirtió en la superpotencia líder social y económica del siglo XIX yace ante nosotros. Tenemos entre nosotros una tribu ajena flexible, tenaz e inteligente que sabe cómo hacer que la realidad abstracta juegue un rol en muchos aspectos. No los individuos judíos, sino el espíritu judío y la consciencia judía han superado al mundo. Todo esto es consecuencia de una historia cultural tan única en su forma, tan grandiosa, que la polémica cotidiana no puede lograr nada en su contra. Con toda la fuerza de sus ejércitos, el orgulloso Imperio Romano no logró lo que el semitismo ha logrado en Occidente y, en particular, en Alemania”.

Recuerda que cuando Marr escribió esas palabras, el Estado de Israel no existía y tampoco había un indicio en la situación geopolítica de que comenzaría a existir en el corto plazo. Marr, al hablar de la amenaza nacional judía, estaba hablando sobre la gran lucha ideológica de la perspectiva judía versus el paganismo, una lucha que existió durante toda la historia judía. La vimos entre los griegos y los judíos (capítulo 27) y entre los romanos y los judíos (capítulo 33).

Hitler la vio como una continuación entre los alemanes y los judíos.

Una luz para las naciones

El entendimiento de Hitler y Marr del rol de los judíos en el mundo no era desacertado. De hecho, su entendimiento era el entendimiento del judaísmo tradicional. Cuando los judíos aceptaron la Torá en el Monte Sinaí se convirtieron en el pueblo elegido, cuyo rol y responsabilidad era traer un código Divino de moral al mundo. Iban a ser una luz para las naciones, de acuerdo a las palabras del profeta Isaías.

Y esto fue lo que Hitler quería terminar, porque mientras hubiera incluso unos pocos judíos sobre la tierra, continuarían con aquella misión que les había dado Dios:

“Si tan sólo un país, por la razón que fuera, tolera una familia judía en él, esa familia se convertirá en el semillero de una sedición fresca. Si un pequeño niño judío sobrevive sin educación judía, sin sinagoga y sin escuela judía, [el judaísmo] está en su alma. Incluso si nunca hubiera habido una sinagoga, una escuela judía ni un Viejo Testamento, el espíritu judío continuaría existiendo y ejerciendo su influencia. Ha estado allí desde el comienzo y no hay judío, ni un solo judío, que no lo personifique” (Hitler’s Apocalypse de Robert Wistrich, p. 122).

Cuando lo vemos desde esa perspectiva, logramos una visión completamente diferente de la razón del Holocausto. El judaísmo tradicional dice que es parte de la lucha final entre el bien y el mal que ha existido desde el comienzo del tiempo. Dennis Prager y Yosef Telushkin lo resumieron hermosamente cuando escribieron:

“Desde sus primeros días, la raison d’etre del judaísmo ha sido cambiar al mundo para mejor… Este intento de cambiar al mundo, de desafiar a los dioses, religiosos o seculares, de las sociedades que los rodean y de tener exigencias morales sobre los demás… ha sido constantemente una fuente de tensión entre judíos y no judíos…

Ahora entendemos por qué tantos no judíos han considerado la mera existencia de los judíos (por más pocos que fueran) como una amenaza terrible. La mera existencia de los judíos, con sus valores y lealtades diferentes, constituyó una amenaza para el orden prevalente” (4).

Liberación

Al final, Hitler no tuvo éxito en su plan para eliminar por completo a los judíos. Sin embargo, sí logró asesinar a más de un tercio de la población judía mundial y enseñarle al mundo el significado de la maldad.

Cuando los ejércitos aliados (los rusos desde el este y los estadounidenses e ingleses desde el oeste) liberaron los campos al final de la guerra, encontraron escenas de un horror indescriptible.

Los videos tomados por las fuerzas aliadas al entrar a los campos eran tan horribles que no fueron mostrados públicamente durante años.

La liberación no terminó con la muerte de los judíos.

A pesar de los esfuerzos aliados para salvarlos, muchas víctimas murieron después de la liberación a causa de debilidad y enfermedades. En el campo Belsen, 13.000 murieron después del arribo de los liberadores británicos.

Algunos sobrevivientes encontraron la muerte al dejar los campos, a manos de partisanos no judíos o de campesinos. Algunos trataron de llegar a sus casas, pero encontraron que no quedaba nada de ellas que había nuevos ocupantes que se oponían vehementemente a devolver las propiedades a sus dueños originales.

El peor ejemplo fue el pogromo en la ciudad de Kielce, Polonia, el 4 de julio de 1946. Cuando los 200 sobrevivientes judíos volvieron a su aldea, los polacos locales que estaban enojados al ver que habían sobrevivido, instigaron un libelo de sangre, acusando a los judíos de secuestrar y asesinar ritualmente a un niño polaco. Con la violencia que se despertó, 40 judíos —todos sobrevivientes del holocausto— fueron asesinados por los aldeanos polacos.

El total de muertos en Europa después del Holocausto fue inimaginable.

Usando intencionalmente cantidades mínimas y valores quizás menores a los reales, Sir Martin Gilbert (en su obra The Holocaust) calculó que al menos 5.950.000 judíos fueron asesinados entre 1939 y 1945.

Esta cantidad representa el 69% de la población judía total de Europa. Cientos de comunidades, algunas de las cuales tenían más de mil años de antigüedad, fueron aniquiladas por completo.

La judería de Europa Oriental había sido virtualmente exterminada.

Pero mientras que el Holocausto trajo un fin a la comunidad judía de Europa Oriental, generó —de manera indirecta— el renacimiento de la Tierra de Israel como estado judío por primera vez en 2.000 años. En el próximo capítulo examinaremos cómo esta se convirtió en el gran refugio para los judíos en el período moderno.

Para aprender más sobre el Holocausto, ingresa a los Estudios del Holocausto de AishLatino.com (5).


Notas:

1) Cantidad estimada de víctimas asesinados en esos campos de concentración, fuente: http://www.yadvashem.org

2) Martin Gilbert, The Holocaust (Henry Holt and Co., 1985), p. 438.

3) Lucy S. Dawidowicz, The War Against the Jews 1933-1945. (Bantam Books, 1975.), p. xxiii.

4) Dennis Prager y Yosef Telushkin, Why the Jews – The Reason for Anti-Semitism(Simon and Schuster inc, 1983), 23.

5) AishLatino.com/iymj/holocausto

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/La-Solucion-Final.html?s=mm el martes, 19 de abril de 2017.

 
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Posted by on April 19, 2017 in Uncategorized

 

Why do we have three matzot at the Passover Seder?

The matzot are symbolic of the three castes of Jews: Priests, Levites and Israelites; all of whom were liberated from Egyptian bondage.

They also commemorate the three measures of fine flour that Abraham told Sarah to bake into matzah when they were visited by the three angels.1According to tradition, the angels’ visit was on Passover.

They also represent our Patriarchs, Abraham, Isaac, and Jacob, in whose merit we were redeemed from Egypt.

On a practical level, three matzot are needed so that when we break the middle matzah, we are still left with two whole ones to pronounce the Hamotzie blessing (as required on Shabbat and Holidays. See The Two Loaves).

For the mystical spin on the matzah numerology, see The Matzot and Four Cups of Wine.

Best wishes,

Chani Benjaminson
Chabad.org

FOOTNOTES
Chani Benjaminson is co-director of Chabad of the South Coast, coordinator of Chabad’s Ask the Rabbi and Feedback departments, and is a member of the editorial staff of Chabad.org.
 
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Posted by on April 15, 2017 in Uncategorized

 

What Is the Biblical Source for the Four Sons Mentioned in the Haggadah?

 

 

 

 

 

The answers provided to the four sons are found in four separate parts of the Torah. Four times we are told to relate the story of the Exodus to our children, and in each place we are told to tell it differently in response to a different style question (or in one instance, no question at all). The authors of the Haggadah, therefore, understood these passages as guidance in relating to four types of children.

Here are the sources in the Torah:

The wise son is found in Deuteronomy 6:20-23. Note the lengthy and detailed question and answer:

If your son asks you in time to come, saying, “What are the testimonies, the statutes, and the ordinances, which the L-rd our G‑d has commanded you?” You shall say to your son, “We were slaves to Pharaoh in Egypt, and the L-rd took us out of Egypt with a strong hand. And the L-rd gave signs and wonders, great and terrible, upon Egypt, upon Pharaoh, and upon his entire household, before our eyes. And he brought us out of there, in order that He might bring us and give us the land which He swore to our fathers…”

The wicked son is addressed in Exodus 12:26-27. Note the aloof terseness of his question and his sarcastic tone: “What is this service to you?” removing himself from the matter:

And it will come to pass if your children say to you, “What is this service to you?” You shall say, “It is a Passover sacrifice to the L-rd, for He passed over the houses of the children of Israel in Egypt when He smote the Egyptians, and He saved our houses.”

The simple son’s question, and the appropriate simplistic response, is found in Exodus 13:14. Note the simple exchange:

And it will come to pass if your son asks you in the future, saying, “What is this?” You shall say to him, “With a mighty hand did the L-rd take us out of Egypt, out of the house of bondage.

The son with whom the parent must initiate the discussion is addressed in Exodus 13:8:

And you shall tell your son on that day, saying, “Because of this, the L-rd did [this] for me when I went out of Egypt.”

The Rebbe, Rabbi Menachem Schneerson, taught that today there is a fifth son, the one who is not even present at the Seder; completely unaware of his great and proud heritage. It is our duty to proactively seek out these sons and daughters, invite them in and share our beautiful traditions with them as well.

Click here for more about the Four (five) Sons.

I hope that I’ve been helpful today.

Yours truly,

Rabbi Menachem Posner

As taken from, http://www.chabad.org/holidays/passover/pesach_cdo/aid/490677/jewish/What-Is-the-Biblical-Source-for-the-Four-Sons.htm

April 15,, 2017

 
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Posted by on April 15, 2017 in Uncategorized

 

Einstein’s Hidden Spirituality

By Edward Van Gieson

My first career led me to Princeton, New Jersey, the town where Albert Einstein spent the last 22 years of his life. For four years, I walked the same streets Einstein walked and wondered what it would have been like to meet him. Several years ago I began to dig deeper into his life, with the thought of someday writing a biography.

Most people know that Einstein was Jewish. However, biographers typically describe him as a man who disdained Jewish rituals, and who was largely estranged from many aspects of everyday Jewish spirituality. In his younger years, this is certainly true. But after conducting extensive research, I was surprised to discover that some of Einstein’s feelings and attitudes towards religion changed during his years in Princeton. I wondered: What if we have been given an incomplete picture of Einstein’s spirituality?

During my research, I stumbled across an extraordinary set of documents describing Einstein’s love for Passover. In an article titled “Einstein and Religion,” published in the Journal of the Washington Academy of Sciences in 1979, Dr. Harry Polachek describes Einstein’s Princeton years:

On Passover eve, Einstein would sometimes gather the [neighborhood] children in his house for a Passover mini-Seder. Einstein was a lover of freedom and Passover is the holiday of freedom, which commemorates the deliverance of the Israelites from slavery to freedom. Einstein would talk to the children about freedom, and would point out to them that freedom cannot be won once (as in the Exodus of the Israelites from Egypt), but must be regained over and over again by every generation.

None of the major biographies about Einstein appear to have followed up on the Polacheck article. This is understandable; the article was published in a little-known journal, and it could have been easily overlooked. But I was curious, and I decided to investigate the credibility of Polachek’s article.

Polachek’s information about Einstein and Passover comes from Rabbi Morris Gordon, a rabbi known for speaking about Einstein’s personal spirituality. The article explains that Gordon was told the stories by a woman the rabbi “knew very well” and who had lived as a child in close proximity to Einstein’s home in Princeton. Few other details are provided about the woman except that, as an adult, she taught mathematics at the University of California.

The woman’s story is plausible if we look at how early biographies about Einstein were compiled. They were written by Europeans who had no interest in Einstein’s years in Princeton. This creates an unusual set of circumstances: Early biographers interviewed many famous European scientists and Jewish leaders who knew Einstein, but did shockingly little, if anything, to identify and interview regular people in Princeton who knew Einstein. It is thus entirely reasonable to believe that a woman who lived as a child in Princeton could learn something remarkable about Einstein and Passover, tell that story to a rabbi interested in Einstein’s spirituality and then that story be passed on by the rabbi to Polachek.

I decided to dig deeper and see if there was any evidence to support the woman’s story. I was eventually able to uncover evidence from newspaper archives that Einstein celebrated Passover numerous times during his Princeton years. This includes traditional Passover seders and non-traditional Passover dinners that might be described as “mini-seders.”

In 2005, the Pittsburgh Post-Gazette published a story in which two medical doctors, Dr. Stan Levy and Dr. Harry Binakonsky, recounted sharing a Passover seder with Einstein in 1944, when they were undergraduate students at Princeton. They accepted an invitation to attend a Passover seder organized by a Jewish community group—and to their great surprise, Einstein was there. Levy sat next to Einstein and made small talk. Levy described the experience as a “magical” and “amazing,” while Binakonsky recalled that Einstein “gave a speech before the seder about the importance of the younger generation.”

When I called Levy to verify the facts in the article, he came across as a man of sincerity and integrity. His experience sharing Passover with Einstein was very powerful. He described it as a “religious experience,” and said he had no other words to describe the impact of the meeting.

In 1945, Merle Griff shared a Passover seder dinner with Einstein, according to a 2005 article in the Seattle Post Intelligencer. Approximately 30 college students attended the seder, which was held at an on-campus dining hall at Princeton. Einstein greeted the group of students and patiently answered their questions. “We had a communal Seder. We all participated,” Griff said. “And Einstein, he read along with the book—the Haggadah. He wasn’t anyone special.” After the Passover dinner, Einstein played his violin for the students. “He played several pieces,” Griff said, “and said he did his best thinking and relaxing playing music.” As everyone got up to leave, Einstein shook each of the students’ hands.

Around 1950, a Jewish family in New Jersey decided to host local university students for a Passover seder, according to a 2001 article in the Daily News of Bowling Green, Kentucky. The event grew and grew, and 115 students accepted invitations. After the couple got permission to use a dining hall at Princeton, they decided to invite Einstein. The physicist attended the event—and even autographed the front page of each student’s copy of the Haggadah. Remarkably, the article states that copies of these autographed Haggadah still exist as cherished family heirlooms.

The Daily News article, written by Jack Canfield and Mark Hansen, was published with a “Chicken Soup” logo, indicating that it is one of the Chicken Soup for the Soul stories (although it is unclear if the story was published in book form). I once met Canfield on another occasion, and he described the efforts he and his partners made to ensure the truthfulness of the Chicken Soup for the Soul stories. It seems likely that the story of Einstein sharing a Passover Seder with 115 college students is a reliable account.

Other newspaper articles indicate that Einstein also had “informal” Passover seders at his home in 1944 and 1945. This could mean that Einstein attended traditional seders (presumably on the first night of Passover) organized by others and also held informal Passover seders in his own home (presumably on the second night of Passover).

A story published in the Los Angeles Times in 1994 describes how Malcom Wittman shared Passover with Einstein at his home in 1944. “It was hardly a traditional seder,” Wittman said. “No one asked the four questions.”

During Passover 1945, a small group of Princeton students studying under a Navy program gathered around Einstein’s table, according to a 1999 letter from Jonas Seinfeld in the Los Angeles Times. Einstein spoke slowly and softly with a pronounced German accent. Seinfeld could not remember any particular Passover service, but he did recall Einstein being very gentle, wise and grandfatherly as he asked the students about their pasts and their dreams for the future.

Are there more Einstein Passover stories waiting to be found? Probably. There may be Einstein Passover stories waiting to be discovered in old newspapers, diaries, synagogue newsletters or oral histories.

Do the Einstein Passover stories contradict Einstein’s many public statements about religion or Judaism? No. These stories merely serve to demonstrate that Einstein softened, mellowed and became more spiritual as he aged. Perhaps he learned to appreciate and enjoy the spiritual aspects of Passover.

Regardless, these stories give us a more complete picture about the spirituality of one of the greatest minds of history. We end up with an image of an Einstein who loved Passover. Passover for Einstein was a celebration of freedom, an opportunity to inspire young people, a chance to share a love of music and even a chance to serve as a grandfatherly figure, talking to young people about their hopes and dreams for the future.

Dr. Edward Van Gieson has worked as a patent lawyer in Silicon Valley for over 20 years. Prior to becoming a patent lawyer, he received a Ph.D. in electrical engineering and worked as a laser research scientist in Princeton, New Jersey.
As taken from, https://www.momentmag.com/einsteins-hidden-spirituality/ on April 14, 2017.
 
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Posted by on April 14, 2017 in Uncategorized

 

El traductor que convirtió Sefarad en España

 

La traslación al arameo de la palabra, que aparece una sola vez en la Biblia, dio origen a la confusión.

Judíos conversos descendientes de sefardíes en Bello (Colombia).
Judíos conversos descendientes de sefardíes en Bello (Colombia). THE WASHINGTON POST/GETTY

¿Quién no conoce el nombre de España en hebreo: Sefarad? Remite a un pasado multicultural que cada vez genera mayor interés, como prueban las visitas a la Red de Juderías y la próxima apertura de un museo judío en Cuéllar (Segovia), posiblemente el próximo mes, y de otro en Lucena (Córdoba) antes de 2018. Hoy, la palabra da nombre a millones de judíos, los sefardíes, descendientes de los expulsados en 1492 y que estos días optan a la nacionalidad española.

Lo más probable, sin embargo, es que originalmente Sefarad no fuese España. Es decir, que la identificación entre ambas palabras provenga de un simple error, licencia o reinterpretación en una prestigiosa traducción bíblica efectuada hace dos milenios, según coinciden la mayoría de investigadores sobre el tema. Con el paso de los siglos, el cambio ha acabado convertido en una realidad sin vuelta atrás.

Sefarad es lo que los lingüistas llaman un hápax legómenon, una palabra que solo aparece una vez en una lengua, autor o texto. En este caso, en la Biblia. Lo hace en Abdías, una profecía sobre un castigo divino que conforma el libro más breve del Antiguo Testamento. Está escrito en hebreo en torno al siglo VI antes de Cristo y contiene la frase: “La multitud de los deportados de Israel ocupará Canaán hasta Sarepta y los deportados de Jerusalén que están en Sefarad ocuparán las ciudades del Neguev”. La única pista, pues, es que un grupo de judíos había sido expulsado en el período neobabilónico a un lugar llamado Sefarad, cuya ubicación no especifica. “Era una práctica habitual en los reinos orientales tras una victoria militar: deportar, no a toda la población, pero sí a las élites”, recuerda José Ramón Ayaso, profesor de Historia de Israel y del Pueblo Judío en la Universidad de Granada.

Siglos después, en el I de nuestra era y por motivos sobre los que los investigadores no se ponen de acuerdo, la palabra Sefarad (ספרד, en hebreo) fue traducida como Aspamia -uno de los nombres que los judíos daban entonces a la península Ibérica- en el Targum Jonathan, la traducción al arameo de una parte del Antiguo Testamento.

Ahí empezó todo. “El Targum Jonathan era como el texto canónico y lo utilizaba la diáspora judía”, señala Ricardo Muñoz Solla, profesor de hebraismo hispánico en la Universidad de Salamanca. El uso entre los judíos de la palabra Sefarad para definir a la península Ibérica comenzó a aparecer en escritos de la famosa edad de oro del judaísmo andalusí, en la Edad Media. Cuando estaba en el extranjero, el filósofo cordobés Maimónides firmaba sus cartas con la coletilla “el sefardí”. No obstante, el “uso masivo” del término “como elemento identitario” no se produjo hasta la expulsión de los judíos en el siglo XV, explica la novelista y especialista en estudios sefardíes del CSIC Paloma Díaz-Mas. “Sefarad es un término polisémico que va evolucionando con el tiempo, adaptándose a realidades políticas y geográficas cambiantes. Según el momento, se ha empleado como equivalente hebraico de Al Andalus (e Hispania) o bien de toda la península y, más modernamente, de España”, precisa Javier Castaño, investigador de historia judía en el CSIC y director de la revista Sefarad entre 2006 y 2015.

El lugar más lejano de Jerusalén

¿Qué llevó al traductor a identificar Sefarad con España? Díaz-Mas cree que no se trata de un error, sino de una adaptación voluntaria como las que experimentaron otros términos de la Biblia. “Usa la palabra para reflejar el extremo del mundo conocido, el lugar más lejano de Jerusalén. Y eso era entonces la península Ibérica”, señala. Una idea en la que abunda Ayaso: “Es absolutamente imposible que Sefarad fuese España porque en el siglo VI antes de Cristo los imperios de la zona no deportaban más lejos del Mediterráneo Oriental o de Próximo Oriente. Lo que pasa es que, cuando ya existe el Imperio Romano, el traductor piensa: ¿dónde sería lo más lejos para mandar a un deportado? Pues lo que se creía en aquella época: la península Ibérica”.

En 2014, Mariona Vernet, investigadora Ramón y Cajal de la Universidad de Barcelona, publicó un artículo académico en el Journal of Semitic Studies de la Universidad de Oxford en el que sugiere que el traductor asoció la palabra Sefarad con las Hespérides, las ninfas de la mitología griega que habitaban un jardín en algún lugar al oeste y que el geógrafo Estrabón ubicó en Tartesos, en el sur de la península Ibérica. Aunque el término Hespérides no aparece en la literatura en hebreo de la época, sí lo hace en textos en griego de autores judíos, por lo que no es raro pensar que conociese la palabra Hespérides y le viniese a la cabeza al traducir Sefarad al arameo. “Las dos palabras tienen las mismas consonantes. Al traductor, con su bagaje de época alejandrina, la palabra debió de remitirle rapidamente, no tanto al concepto mitológico de las ninfas, como a la idea del extremo más occidental”, explica hoy Vernet por teléfono.

Interior de la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo, el pasado febrero.
Interior de la antigua sinagoga de Santa María la Blanca, en Toledo, el pasado febrero. ÁLVARO GARCÍA

Entonces, ¿dónde estaba en realidad la Sefarad bíblica? Hay basicamente cuatro hipótesis, pero la que genera mayor consenso académico es que se trataba de Sardis, una desaparecida ciudad en la actual Turquía. Sardis era la capital de Lidia, un imperio que existió en Asia Menor en el primer milenio antes de Cristo. En unas excavaciones allí se encontró una inscripción con el nombre de la ciudad en arameo: s-p-r-d, las mismas cuatro consonantes que en el texto bíblico en hebreo. En las lenguas semíticas, como el hebreo o el arameo, no se suelen escribir las vocales. Además, se han encontrado allí restos de una gran sinagoga del siglo II, lo que podría indicar la llegada de judíos a la zona siglos antes. Otras hipótesis sitúan Sefarad en lo que hoy es Libia o en el extinto imperio asiático de Media.

Pero a lo mejor Sefarad sí que era España. Lo defendió hace medio siglo el investigador estadounidense David Neiman en un artículo en el Journal of Near Eastern Studies. Su tesis era que los tirrenos, uno de los denominados “pueblos del mar”, lograron llegar a la península Ibérica gracias al control que ejercían sobre el oeste del Mediterráneo desde sus bases en Italia, Cerdeña y Córcega. Allí, cerca de la actual Tarragona, establecieron un lugar mencionado por Estrabón como “Tierra de Esparta”. Esparta, argumenta Neiman, bien podría ser una evolución de Sfarda. “Los judíos que se instalaron en España en tiempos del Imperio Romano estaban familiarizados con el país, especialmente con sus puertos (…) Por alguna razón aún desconocida, emplearon el nombre de una localidad en particular para designar a todo el país. No es un proceso excepcional: Asia recibe su nombre de una pequeña región de Anatolia y Grecia el suyo del asentamiento de Magna Graecia en Italia”, defendía el investigador.

Pese a que no hay pruebas de presencia judía en la península Ibérica hasta época romana, la idea de que la Sefarad mencionada en el Antiguo Testamento se correspondía con España fue promovida por los propios judíos de la zona. Primero, como signo de distinción y para independizarse de Babilonia, otro gran centro de pensamiento hebreo de la época. “Insistían en la idea de que procedían de Jerusalén, de la casa del rey David, y por tanto de estratos más altos, con una mayor cultura”, explica Ayaso. Luego, en los tiempos de persecución previos a la expulsión, para tratar de salvar la vida. El argumento era que, dado que sus descendientes ya residían en la península Ibérica antes del nacimiento de Jesús, no podían ser culpados de que éste fuese condenado a morir en la cruz, acusación colectiva que persiguió a los judíos hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965), recuerda Muñoz Solla.

Segun tomado de, http://elpais.com/elpais/portada_america.html el viernes, 14 de abril de 2017.

 
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El Museo Británico y la evidencia de la esclavitud judía en Egipto

El Museo Británico y la evidencia de la esclavitud judía en Egipto

Fotografías inéditas de una exposición no abierta al público.

por Rav Israel Roll

La mesa de descubrimientos arqueológicos que ves en la fotografía, la cual me mostró el Dr. John H. Taylor, curador del Departamento de Egipto del Museo Británico de Londres, expone un ladrillo de paja con barro grabado con un sello real que dice: “Casa de Ramsés II”. El ladrillo de barro, que aparece a la izquierda en la foto, es uno de los 20 que hay conservados en las bóvedas subterráneas del museo y que no son exhibidos al público. El ladrillo fue sometido a una prueba de carbono y se estimó que pertenece al período de la esclavitud judía en Egipto.

El Dr. Taylor declara que los israelitas no construyeron las pirámides, como se cree comúnmente. Las pirámides fueron construidas 100 años después de la salida de los israelitas de Egipto. Lo que ellos construyeron fueron ciudades. La Torá declara en Éxodo 1:11-14: “Y [los egipcios] designaron sobre ellos [los hebreos] recolectores de impuestos, para afligirlos con sus cargas, y ellos construyeron ciudades de almacenamiento para Paró: Pitom y Ramsés… y ellos [los egipcios] amargaron sus vidas [de los hebreos] con trabajo duro, con arcilla, con mezcla y con ladrillos…”. La Torá continúa diciendo, en Éxodo 5:10-11: “Los capataces del pueblo y sus oficiales salieron y le hablaron al pueblo, diciendo: ‘Así dijo Paró, no les doy paja, vayan ustedes y tomen paja de donde encuentren, porque nada se les reducirá de su trabajo’”.

En la siguiente foto, donde se observa de cerca el ladrillo, puede verse la paja y el sello que declara: “Casa de Ramsés II”.

En la siguiente imagen observarás un mural de esclavos construyendo una estructura en Egipto, que data del período israelita, mostrando una pila de ladrillos de barro similares al ladrillo expuesto en la mesa del museo. El Dr. John H. Taylor es el curador responsable de las antigüedades funerarias, los amuletos y la joyería del antiguo Egipto. También brinda supervisión de conservación para el programa de préstamos del departamento. Esos artículos son en ocasiones prestados a otros museos y organizaciones.

 

Luego el Dr. Taylor me mostró una vara de hierro de cuatro metros de longitud, con forma de serpiente, encontrada en una tumba pirámide. Como apreciarás en la siguiente fotografía, la vara tiene una cabeza de cobra y es ondulada, brindando evidencia de los bastones de los magos egipcios mencionados en la Torá en Éxodo 7:11-12: “Los magos de Egipto hicieron lo mismo con su magia. Cada uno arrojó su vara, y ellas se convirtieron en serpientes, y la vara de Aharón se tragó a las varas de ellos”. La vara con forma de serpiente puede apreciarse en su completitud al frente de la mesa en la primera fotografía al comienzo del artículo.La vara es ondulada y, al ser apoyada sobre el piso y manipulada por un mago, puede dar la ilusión de moverse como una serpiente. Los magos egipcios tenían fama de ser ilusionistas.

La canasta de mimbre de la siguiente fotogrfía data del período egipcio de los hebreos, y es evidencia del uso de canastas de mimbre, como está registrado en la Torá en Éxodo 2:3: “Ella ya no lo pudo ocultar, por lo que tomó una canasta de mimbre y la untó con barro y brea; colocó al niño [a Moisés] en ella y la puso junto a las cañas a la orilla del Río [el Nilo]”.  

 

 

 

 

Los espejos de bronce, a la derecha en la primera fotografía, son evidencia de la existencia de espejos de bronce como los utilizados por las mujeres egipcias para embellecerse y seducir a sus maridos para engendrar hijos, a pesar de los peligros de traer niños al mundo en medio de la esclavitud. Esos espejos de bronce son aludidos por la Torá en Éxodo 38:8: “Él (Moisés) hizo el lavabo de bronce y su base de bronce, de los espejos de las legiones que se reunieron a la entrada de la Tienda de la Cita”. Rashi, comentarista bíblico francés del siglo XI, comenta que las mujeres judías utilizaron esos espejos para embellecerse y así seducir a sus maridos para engendrar niños, a pesar del temor a traer niños a una vida de esclavitud. Esto atestigua que las mujeres hebreas exhibieron más fe que los hombres, una fe que siguió sustentando la continuidad judía.

El organizador de este tour privado al Museo Británico de Londres es el educador e historiador Rav Arye Forta, quien organiza mensualmente tours privados a los objetos judíos del Museo Británico. También se observa en este tour una matzá de 3.500 años de antigüedad, con impresiones de huella digitales de su panadero, y vasijas de plata para vino del palacio de Ajashverosh mencionado en Meguilat Ester.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/h/pes/a/El-Museo-Britanico-y-la-evidencia-de-la-esclavitud-judia-en-Egipto.html?s=show el viernes, 14 de abril de 2017

 
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Posted by on April 14, 2017 in Uncategorized

 

Historia Judía: El Holocausto

[Historia Judía #60] El Holocausto

Historia Judía

Mientras la Alemania nazi reunía sistemáticamente a judíos y los ejecutaba, el mundo cerró sus ojos y sus puertas.

por

Antes de comenzar a hablar sobre el más doloroso de los temas del pueblo judío, les pido por favor que mantengamos en mente que este es un tema sumamente amplio. A la fecha hay unos 1200 libros impresos que examinan por qué ocurrió, cómo ocurrió, y todos los detalles en el medio.

Algunos de los clásicos que tratan sobre el Holocausto son:

  • El Holocausto, de Martin Gilbert.
  • La guerra contra los judíos, de Lucy S. Dawidowicz.
  • La noche, de Elie Wiesel, ganador del Premio Nobel.
  • El diario de Ana Frank, de Ana Frank.
  • Los verdugos voluntarios de Hitler, de Daniel Jonah Goldhagen.
  • La destrucción de los judíos europeos, de Raul Hilberg.

Alternativamente, uno puede visitar:

  • Museo Yad Vashem en Jerusalem, Israel
  • El museo del Holocausto en Washington, D.C.
  • El museo de la tolerancia en Los Ángeles.

En internet, puedes visitar los Estudios del Holocausto de AishLatino.com

Un curso breve de historia judía no puede describir con justicia este evento devastador en el que una nación (la Alemania nazi) atacó a un pueblo (los judíos) y, sistemáticamente y con una crueldad increíble, mató a seis millones de ellos. La palabra genocidio se inventó para describirlo. La palabra genocidio no existía antes de esto (1).

No fue sólo que la Alemania nazi se propuso eliminar a los judíos de la faz de la tierra, sino que además virtualmente ningún país levantó siquiera un dedo para detenerlos.

Obviamente hubo incidentes aislados de gran heroísmo de parte de algunos gentiles, pero la historia da un mudo testimonio de que estos incidentes representaron un esfuerzo casi insignificante. La mayoría no hizo nada mientras los judíos morían.

El Holocausto pone una pregunta delante de toda la humanidad: ¿Cómo pudo gente civilizada dejar que esto ocurriera?

Encontramos una idea sobre dónde podría estar la respuesta en las palabras del mismísimo Adolf Hitler:

“¡Sí, somos bárbaros! ¡Queremos ser bárbaros! Es un título honorable… La providencia ha ordenado que yo sea el mayor liberador de la humanidad. Estoy liberando a los hombres de… las sucias y degradantes auto mortificaciones de una visión falsa (una invención judía) llamada conciencia y moral” (ver los libros de Hermann Rauschning: Hitler Spaks y Voice of Destruction).

Adolf Hitler

Para comenzar, permíteme destruir algunos grandes mitos sobre Hitler.

Adolf Hitler, quien nació en Braunau, Austria, en 1889, sólo tuvo interacciones positivas durante su infancia y juventud con judíos, contrario a la creencia popular que busca explicar que sus acciones fueron una venganza por el pasado. Durante su juventud, en la que era un artista que luchaba por surgir, muchos de quienes lo sustentaban eran judíos. Aún más, algunas importantes figuras de su vida eran judías, como su doctor de familia o su comandante en la Primera Guerra Mundial, quien lo nominó para la Cruz de Hierro.

Y, sin embargo, a pesar de esas positivas experiencias, Hitler tenía un odio a los judíos que estaba sumamente arraigado. En términos de la historia judía, las únicas personas que tuvieron un odio patológico similar fueron de la nación de Amalek.

(Amalek, como recordamos del capítulo 16, fue el gran enemigo del pueblo judío en la historia. La mayor ambición de Amalek era librar al mundo de los judíos y de su influencia moral, devolviendo al planeta a la idolatría, al paganismo y a la barbarie).

El odio de Hitler hacia los judíos, al igual que el de Amalek, no era ilógico. Incluso podemos llamarle racional, dado que tenía una razón que entendía muy bien, como veremos.

Hitler tampoco estaba loco. Tenía sus neurosis, pero no estaba loco. De hecho, fue un brillante manipulador político. Podemos decir muchas cosas horribles sobre él. Pero Hitler fue uno de los mejores oradores públicos de la historia humana. Si entendieras alemán, entenderías al escuchar las cintas de sus discursos por qué esos alemanes rubios de ojos azules ovacionaban tan apasionadamente a un hombre cuya misma apariencia contradecía todo lo que predicaba. Con su pelo negro y ojos marrones, estaba muy lejos de parecer ario, la raza maestra con la que quería poblar la tierra. Pero a pesar de eso le dieron su lealtad y entregaron sus vidas por él.

El ascenso de Hitler al poder comenzó después de las elecciones alemanas de 1932, cuando su partido recibió más del 35% de los votos. Un año después, el presidente Paul von Hindenburg lo designó Canciller de Alemania. Inmediatamente después de asumir el poder estableció Dachau, no como campo de concentración para judíos (eso vendría después), sino como un lugar en donde poner a sus oponentes políticos. Poco a poco fue tomando el muy sofisticado sistema democrático de la República Alemana y la fue convirtiendo en un estado totalitario. Los derechos democráticos fueron suspendidos, la oposición política fue suprimida y muchos libros fueron quemados (2).

Con su dictadura en lugar, Hitler se embarcó en una política de conquistar por la fuerza gran parte de Europa.

Inicialmente Europa, y con certeza Estados Unidos, no hicieron nada. Junto a sus aliados fascistas austriacos, Hitler —en violación del Tratado de Versalles (3)— presionó a Austria para que se unificara con Alemania en marzo de 1938. Luego tomó parte de Checoslovaquia, una región llamada el Sudentenland, sin permiso de los checos pero con la bendición de los poderes europeos (Francia e Inglaterra en particular). Neville Chamberlain, Primer Ministro de Inglaterra en ese entonces, mostró lo poco que a su país le preocupaban los problemas de Europa en su discurso:

“Qué horrible, fantástico e increíble es que debamos estar cavando trincheras y poniéndonos máscaras de gas aquí por una lucha en un país lejano entre pueblos de los que no sabemos nada”.

Inglaterra y Francia negociaron un pacto con Hitler en Múnich el 30 de setiembre de 1938, prometiendo mirar a otro lado mientras Hitler desmembraba a Checoslovaquia. Después, satisfecho porque Europa estaría a salvo de Hitler, Chamberlain declaró:

“…el acuerdo que ha sido logrado ahora sobre el problema checoslovaco es, a mi parecer, sólo el preludio de un acuerdo mayor en el que Europa podrá encontrar paz. Esta mañana tuve otra conversación con el Canciller alemán, Herr Hitler, y aquí está el papel que lleva su nombre al igual que el mío… creo que es paz en nuestro tiempo… paz con honor”.

Un año después de esta declaración infame estalló la Segunda Guerra Mundial, una guerra en la que morirían 50 millones de personas, mostrando lo incrédulo que es un líder que cree que aplacando el mal se puede lograr la paz.

Ofensiva contra los judíos

Unos tres años antes de hacer grandes avances territoriales en Europa, Hitler ya estaba poniendo en marcha su programa para eliminar a los judíos.

Comenzó en 1935 con las Leyes de Núremberg. Esas leyes básicamente cancelaban todos los derechos que los judíos habían obtenido en la Alemania post iluminismo.

Durante muchos años antes del Iluminismo, los judíos habían sido odiados por ser diferentes y rehusarse a asimilarse. Después del Iluminismo (como vimos en los capítulos 53 y 54), en el mismo país en que los judíos se asimilaron con mayor facilidad, ahora eran odiados porque se estaban entremezclando demasiado. La peor pesadilla de Hitler era que los judíos se casaran con gentiles alemanes y envenenaran el acervo genético de la raza superior (4).

Entonces, para preservar la pureza de la sangre alemana, se aprobaron leyes como estas:

  • Los matrimonios entre judíos y sujetos de sangre alemana o similar están prohibidos.
  • Las relaciones extramaritales entre judíos y sujetos de sangre alemán o similar están prohibidas.
  • Sólo puede ser ciudadano del Reij un miembro del estado que sea alemán de sangre alemana y quien muestre con su conducta y esté deseoso y sea apto para servir en la fe del pueblo alemán y del Reij. El ciudadano del Reij es la única persona que disfruta de derechos políticos.
  • Un judío no puede ser ciudadano del Reij. No puede votar. No puede ocupar un cargo público.
  • Los judíos tienen prohibido exhibir la bandera nacional del Reij o los colores nacionales.

Los judíos perdieron sistemáticamente su ciudadanía, sus derechos políticos y sus derechos económicos.

Luego comenzó la violencia.

Puertas cerradas

La primera explosión de una fuerte violencia nazi en contra de los judíos fue kristallnajt, la noche de los cristales rotos, la cual ocurrió el 9 de noviembre de 1938. Esa noche, 191 sinagogas fueron destruidas y 91 judíos fueron asesinados, muchos de ellos habiendo sido golpeados hasta la muerte.

Luego fueron arrestados unos 30.000 judíos y multados con mil millones de marcos (equivalentes a 400 millones de dólares) por el daño que fue causado por los alemanes.

Esto fue una gran alarma para los judíos. En este momento muchos trataron de salir de Alemania. Por desgracia, muy pocos lugares del mundo los aceptaban. Por ejemplo, cuando se le preguntó al Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá cuántos judíos recibiría Canadá, su respuesta fue “Ninguno es demasiados”.

Estados Unidos recibió sólo 200.000 judíos debido al antisemitismo del que hablamos en el capítulo 59.

Incluso cuando era claro que los alemanes estaban persiguiendo a los judíos, el Departamento de Estado de Estados Unidos tenía un criterio tan estricto para permitirles a los judíos ingresar al país que el 75% de los lugares que teóricamente les asignó a los judíos la ley estadounidense nunca fueron utilizados realmente. Sorprendentemente, muchos judíos que hubieran podido ir a Estados Unidos no cumplieron con los requisitos (Canadá fue, por lejos, el peor de todos los países occidentales, permitiendo el ingreso al país de sólo 5.000 refugiados judíos).

En total, unos 800.000 judíos encontraron refugio en diferentes partes del mundo. Pero la mayoría no pudo salir. Para más información sobre este tema lee While Six Million Died: A Chronicle of American Apathy (Mientras seis millones morían: Una crónica de la apatía americana), de Arthur D. Morse; es una acusación punzante.

La Segunda Guerra Mundial

La Segunda Guerra Mundial comenzó el 1 de setiembre de 1939, cuando Alemania invadió Polonia.

Eso llevó a Inglaterra y Francia a la guerra en oposición a Alemania. El 22 de junio de 1940, Francia se rindió a Alemania, dejando a Inglaterra luchando sola. Eventualmente Estados Unidos se uniría, pero esto no ocurriría sino hasta 1941 cuando Japón —que era aliado de Alemania— bombardeó la base naval norteamericana de Pearl Harbor.

Para ese entonces, virtualmente toda Europa estaba bajo el control de Hitler. Esto ocurrió con gran rapidez, porque los alemanes eran muy buenos en la guerra (y porque países como Francia, que estaban bien equipados y tenían un buen liderazgo militar, no tuvieron la voluntad de luchar). Habían perfeccionado el arte del uso de acorazados concentrados y de rápida locomoción junto a infantería, con artillería intensa y apoyo aéreo. La llamaron blitzkrieg, que significa guerra relámpago. Eran imparables.

Obviamente fueron detenidos —primero y principalmente por los rusos, y luego por los ingleses y estadounidenses—, pero demoró años y costó muchas vidas.

En el comienzo del conflicto, Hitler había firmado un pacto de no agresión son Stalin, pero en junio de 1941 lo violó e invadió la Unión Soviética. Allí también los alemanes fueron sumamente exitosos en un inicio, principalmente porque Stalin, a pesar de toda la evidencia, se rehusaba a creer que Hitler violaría su pacto de no agresión y atacaría a Rusia. Stalin también había purgado a todo su ejército de la mayoría de sus oficiales competentes: los había matado a todos.

Básicamente los alemanes avanzaron tan rápido en la Unión Soviética como podían caminar. Y allí obviamente era donde residía una gran cantidad de judíos, por lo que inmediatamente Hitler comenzó su campaña para eliminarlos.

Las Einsatzgrupen, las unidades especiales alemanas, comenzaron a ejecutar personas de manera sistemática, y alrededor de 1,5 millón de judíos fueron asesinados sólo por ellos. Los reunían, generalmente al lado de un gran barranco o pozo que eran forzados a cavar ellos mismos, para luego ser acribillados a balazos y caer en ellos. Quienes no morían de inmediato por las heridas de bala eran enterrados vivos.

Esto es lo que ocurrió en el acantilado del bosque Babi, cerca de Kiev, en Ucrania. Allí, de acuerdo a los registros oficiales alemanes, 33.782 hombres, mujeres y niños fueron ejecutados sobre una barranca en setiembre de 1941. El cuidador del viejo cementerio judío, cerca del acantilado Babi, recordó cómo los policías ucranianos:

“…formaron un corredor y llevaron a la gente atemorizada hacia la inmensa encapada, en donde palos, insultos y perros, quienes desgarraban los cuerpos de las personas, forzaron a las personas a desvestirse, a formar columnas de cien y luego a ir en las columnas de a pares hacia el borde de la barranca”.

En el borde de la barranca el cuidador recordó:

“…luego se encontraban en el angosto piso sobre el precipicio, de entre 20 y 25 metros de altura, y del lado opuesto estaban las ametralladoras de los alemanes. Mataron, hirieron, y personas que ya estaban medio muertas cayeron y se hicieron pedazos allí. Luego los cien siguientes eran traídos y todo se volvía a repetir. Los policías tomaban a los niños de las piernas y los tiraban vivos al acantilado”.

Pero lo peor aún estaba por venir…


Notas:

(1) Rafael Lemkin (24 de junio de 1900 – 28 de agosto de 1959) fue un abogado de ascendencia judío-polaca. Es conocido por su obra en contra del genocidio, una palabra que acuñó en 1943 de las palabras raíz genos (familia, tribu o raza en griego) y cida (asesinato en latín). La primera vez que usó la palabra fue en Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation – Analysis of Government – Proposals for Redress (1944).

(2) Es interesante notar un comentario del grandioso escritor judeo-alemán Heinrich Heine. Después de ver un libro quemándose en Alemania en 1920, declaró: ‘En donde queman libros también, al final, queman seres humanos’. Amos Elon, The Pity of It All-A Potrait of the German-Jewish Epoch 1743-1933. (Picador, 2002), p 119.

(3) El Tratado de Versalles (1919) fue un tratado de paz que terminó oficialmente la Primera Guerra Mundial entre los Aliados y las Potencias Asociadas y Alemania.

(4) Es interesante notar que, a través de toda la historia, los gentiles estuvieron felices de que los judíos dejaran el judaísmo, se convirtieran al cristianismo y se casaran con alguien de otra fe. Durante la gran mayoría de la historia judía en Europa los judíos se aferraron tenazmente a su identidad y generalmente se rehusaron a convertirse al cristianismo incluso bajo amenaza. Recién cuando llegamos a los siglos XIX y XX encontramos números significativos de judíos que abandonan su fe e intentan asimilarse conscientemente. Precisamente en este punto de la historia la razón para el antisemitismo da un cambio drástico de curso: en la Europa medieval, los judíos eran odiados por ser diferentes; ahora el judío era odiado por tratar de ser igual que los gentiles. Mientras que ninguna de esas razones es la causa verdadera del antisemitismo, la asimilación nunca es la solución. Quizás el aspecto más irónico del antisemitismo sea que las mayores explosiones de antisemitismo han ocurrido por lo general en lugares donde los judíos estaban muy cómodos entre los gentiles. Alemania es sin dudas el mejor ejemplo de este fenómeno. Para más sobre este tema ver: Dennis Prager y Joseph Telushkin, Why the Jews-The Reason for Anti-Semitism, New York: Touchstone Books, 2003.

Según tomado de, http://www.aishlatino.com/judaismo/historia/curso-rapido/El-Holocausto.html?s=feat el jueves, 30 de marzo de 2017.

 
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Posted by on March 30, 2017 in Uncategorized